Juego de niños, de Hammer House of Mystery and Suspense

Hammer House Of Mystery And Suspense: Child’s Play. Imagen: 20th Century Fox Television / Hammer Film Productions.

The Truth is out there
(Expediente X)

Ante el dilema de elegir Mi Episodio Preferido de serie de TV me vienen a la mente varias entregas de la mejor serie en antena en la actualidad: Breaking Bad. O de Perdidos, Los Soprano, Boston Legal, A dos metros bajo tierra… No sé, por su trama, originalidad y puesta en escena son numerosos los capítulos de series con los que he disfrutado muchísimo, pero sólo uno me ha traumatizado.

Conozco a bastante gente de mi generación que sigue sobrecogida con el recuerdo de V y la escena en la que Diana (Jane Badler) se merienda una rata bien fresca. En relación a ese episodio en su contexto temporal sólo guardo el recuerdo de los impactantes adhesivos de Tele Indiscreta (también los de Sabrina Salerno, pero por otros motivos), porque no pude verlo en directo en aquella época debido a conflictos paterno-filiales que no vienen al caso. Finalmente, vi V con unos veinte años, edad en la que los atrevidos efectos especiales y el vestuario futurista resultaban francamente ridículos, por no hablar de los peinados que se gastaban los actores: PELAZO. Además, viendo la versión de 2009 de la serie, queda claro que Diana tampoco era para tanto, y Ana (Morena Baccarin) en pantalla se la come viva.

No, mi trauma televisivo fue el episodio “Juego de Niños” de Hammer House of Mystery and Suspense. Era una serie compuesta por capítulos autoconclusivos e independientes de suspense y misterio (como su propio nombre indica), aunque también tenía una importante componente de fenómenos paranormales o ciencia-ficción. Del estilo de En los límites de la realidad, vamos. Me ha resultado curioso encontrarme, a lo largo de los años, con muchas personas que recuerdan ese capítulo, cuando no creo que lo emitieran más de una vez. El guión es muy simple; los actores, muy limitados (tanto en número como en talento); carece de exteriores… pero es sencillamente genial: un despertar anodino de una familia norteamericana se convierte en una claustrofóbica pesadilla más aterradora y desconcertante que Alien porque, en este caso, el elemento pesadillesco no es un monstruoso extraterrestre, sino unos extraños logotipos que aparecen por todas partes, desde las chapas que parecen haber sellado todas las puertas y ventanas de la vivienda desde fuera, hasta la emisión televisiva:

Están completamente aislados, no tiene forma de comunicarse con el exterior y es imposible escapar de la casa; lo que no sería suficiente motivo para preocuparse si no fuera porque, poco a poco, la temperatura va subiendo en el interior hasta convertir cada bocanada de aire en un pequeño sorbo del infierno. Y además, una toma nos muestra cómo comienza a deslizarse una extraña sustancia por la chimenea. No puedo seguir sin destriparla aún más. Os lo resumiré con un ejemplo: es como si la película Los Pájaros tuviera un giro final que lo explica todo.

No he encontrado la serie ni este capítulo a la venta. Pero si he conseguido despertar vuestra curiosidad, Google es vuestro amigo.