Llueve todos los años, afortunadamente

Publicado por

Víctor Redondo
C/ Jerónimo Blancas 8, Zaragoza

“Llueve todos los años, afortunadamente”. Es la respuesta de Víctor Redondo cuando le preguntamos por el origen del lema de su comercio, “Mañana lloverá”. Un eslogan optimista y audaz para una tienda de paraguas en la ciudad con uno de los climas más irregulares de España. Sus notas constantes son las escasas precipitaciones, el fuerte viento que al menos ayuda a reponer el producto y los calores veraniegos. Mientras esperamos, una clienta elige varios abanicos; exclusivos, peculiares, quizá para regalar y hacer más llevadero el sofoco de amigas y familiares. Éstos no necesitan promoción adicional. Hay materiales nobles y más corrientes, pero siempre elaborados con esmero. El empaquetado y presentación final también lleva su tiempo. La consumidora sale satisfecha.

Redondo abrió en 1922, en 1949 se trasladó a la calle Blancas, donde continúa abierta. Su origen está ligado a la fabricación propia de paraguas, que cesó en la década de 1980. Aunque ya no son de la casa, sus estantes y escaparates acogen paraguas, pañuelos, bastones, sombreros, guantes y abanicos. También, ocasionalmente, instalaciones artísticas. En el otoño de 2006, los escaparates fueron intervenidos por Paco García Barcos, Pedro Bericat, Mariangeles Cuartero, Helena Santolaya, Luis Marco, y Pedro Perún. El nombre de la exposición: “Mañana lloverá”.

Fotografía: Jesús Llaría

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