Josef Ajram: “No soy un deportista profesional, ni quiero serlo”

Josef Ajram para Jot Down 1

[Versión en catalán]

A diferencia del resto, esta entrevista no se mide con un cronómetro, sino con un calendario: catorce meses han tenido que pasar hasta que el encuentro con Josef Ajram Tarés (Barcelona, 1978) se ha hecho realidad, pero como si de una película porno se tratara, haremos FFW hasta el final. Feliz. No les haremos perder su valioso tiempo poniéndoles en antecedentes sobre el entrevistado: todo el mundo conoce a Josef Ajram. O eso creen. Un año y medio de intensa exposición mediática después, este broker profesional y aficionado a muchas otras cosas parece que ya lo haya explicado todo y que, sobre él, ya esté todo dicho. Pero dos horas en sus oficinas fueron suficientes para que, por lo menos yo, me diera cuenta de lo equivocado que estaba. Si la entrevista no les gusta, tendrán, como mínimo, que reconocernos un mérito: le convencimos para que las fotografías se las hiciera vestido. Una última advertencia: dejen todos sus prejuicios después de escuchar la señal. Piiiii.

Me entristece mucho. La gente que pierde un minuto de su vida en insultarme me da mucha pena. Pero mucha. No tener en la vida cosas más interesantes que hacer que insultar a otro sin conocerle me parece supertriste. La peor versión del ser humano. Pero oye, que cada cual gaste su tiempo libre en lo que quiera. Si vas por la calle, ¿aceptas que alguien te llame hijo de puta?

No es una cosa que me pase demasiado a menudo, pero no.

A mí, por la calle, no me lo ha dicho nunca nadie. Entonces, ¿por qué tengo que aceptarlo en Internet? ¿Por qué?

Es inevitable.

No, es evitable. Es evitable cuando tienes nombres y apellidos. Yo lo he intentado llevar a lo penal, pero me han dicho que tardará dos años o dos años y medio y lo he retirado por pereza. Pero la demanda estaba puesta, porque esto no se puede permitir. La descalificación gratuita es evitable, y no debe tolerarse, del mismo modo que no se tolera ser insultado por la calle.

En un año y medio, ¿quién ha cambiado más para que esta entrevista tenga lugar, tú o nosotros?

La gente comete errores. Buscar la polémica es muy fácil, y pienso que sois una publicación que, como se ha demostrado en este tiempo, tiene mucha más calidad que buscar polémicas tipo Sálvame. Me llamasteis, insististeis y no soy una persona rencorosa. Lo que estáis haciendo es un buen trabajo y no tengo ningún problema en estar hoy aquí.

Después de tanto hablar sobre ti mismo, ¿crees que te queda algo por contar?

¡Sería sorprendente si lo consiguieras! (Ríe) Las entrevistas son necesarias. Al final, siempre hay algo para explicar, porque la actualidad va a doscientos por hora y yo me dedico a un trabajo que cambia cada día. Pienso que lo que explico últimamente es bastante distinto de lo que podría haberte contado hacer un año y medio. Entonces, en este sentido, sí.

Sobre esta evolución, en la presentación de tu web dices que eres un hombre afortunado pero que no crees en el azar. Sin embargo, en 2010, afirmabas en una entrevista en La Vanguardia que un buen resumen de tu vida era que las cosas realmente importantes te habían sucedido por azar. ¿Qué ha pasado en este tiempo? ¿Has tomado con más fuerza las riendas de tu vida o, simplemente, has racionalizado el pasado y te has dado cuenta de que nada de ello era fruto de la suerte?

Hay muchos errores en entrevistas mías, ¿eh? A veces las palabras las interpretan como quieren y poner un titular sensacionalista es lo más fácil. Más que fruto del azar, al final te das cuenta que tienes que buscar este azar. Sentado en el sofá no pasan cosas, pero si buscas que pasen, suceden. Realmente, siempre he pensado que en la vida 2 + 2 son 4. Si trabajas, conseguirás resultados. Tarde o temprano las cosas salen, por esto es importante que ahora mismo la gente crea en sí misma. Lo que sabían hacer durante los últimos años no se les ha olvidado.

Una presentadora de televisión te llamó “chulo” a la cara durante una entrevista hace unas semanas, pero la gente más próxima a ti afirma que esta imagen no se corresponde en absoluto con la realidad. ¿Es un personaje que te has construido para coger distancia y protegerte? ¿Te ves en la televisión y dices “yo soy así”?

¡Es que soy así! Tiene una explicación muy sencilla. Sin quererlo, a principios del 2000 crecieron dos Josefs paralelos: el de la Bolsa, que empezó a dedicarse a ella profesionalmente en 1999, y el Josef imagen, el de los tatuajes. Si no estuviera tatuado, hoy no estaría aquí contigo. Sería una persona más de las que se dedican a la Bolsa, como hay muchas. Mi primer tatuaje fue un sol en el ombligo, luego un número Pi y unos dados en los brazos, y fui bajando. Los tatuajes nunca llamaron la atención hasta que me tatué la mano derecha en 2006. Ha sido un proceso. Jamás hubiera creído que los tatuajes me ayudarían en la vida. Yo vengo de una familia superconservadora, mi padre es de Siria, árabe, con una mentalidad más bien cerrada en este aspecto. Han sido vidas paralelas que, sin quererlo, han ido bien.

No te reconoces en este retrato.

¡Qué va, qué va! Me considero una persona superhumilde, lo que pasa es que me gusta decir las cosas tal y como son. A mí jamás me escucharás decir que soy el mejor deportista del mundo, porque no lo soy. Nunca he dicho que sea bueno practicando deporte, porque no lo soy. Ahora bien: ¿soy muy bueno en mi trabajo? Sí, en la Bolsa soy bueno. ¡Pero esto no significa que sea un chulo! Es una cosa en la que he estado trabajando durante 14 años. La confianza en uno mismo es muy importante y en la Bolsa, más. En la Bolsa, si dudas, pierdes. Es muy importante que cada uno reconozca qué sabe hacer en la vida y que tenga claro que muchas cosas bien, en la vida, no se pueden hacer. Podrás hacer una cosa bien, o dos, pero no diez. El otro día en Bestiari Il·lustrat alguien comentaba en la red: “Este tío ha dicho que es humilde y que es el mejor en su trabajo”. Pero es que si alguien no dice que es el mejor en su trabajo, a mí no me interesa profesionalmente, porque es una persona insegura. Por ejemplo, cuando contrato a alguien, siempre le pregunto cuánto quiere cobrar y si me dice que el dinero no es importante… ¡ya no me interesa! El capital humano debe valorarse. Tú tienes que saber cuánto vales, no puedes devaluarte. ¡No puedes! Tienes un conocimiento, y este conocimiento vale mucho dinero. Todos los chavales que están allí (en las oficinas) son gente que ha dicho: “Yo quiero cobrar X”. Es gente que se ha hecho valer.

Lástima, creo que nunca podré trabajar para ti.

Hostia, pues yo creo que es importante, porque al final todo el mundo sabe hacer algo muy bien, y esto vale mucho dinero. Seguro que tú sabes hacer algo muy bien. ¡Es como si este señor (señalando al fotógrafo) regalara las fotos! En estos momentos la gente se está devaluando demasiado. “Lo hago más barato porque si no, lo hará otro”. Pues tío, no lo hagas.

Mark Twain decía que podía enseñar a cualquier persona a conseguir lo que quisiera, pero el problema era que no podía encontrar a nadie que le dijera exactamente lo que quería. ¿El problema es que la gente no sabe qué quiere o qué sabe hacer?

Recuerdo que en mi época universitaria, cuando empezaba en la Bolsa, preguntaba a mis compañeros qué querían hacer y me respondían: “No lo sé”. Entonces, ¿qué haces aquí? Uno de los grandes problemas de la crisis actual es que a nuestra generación se la ha obligado a estudiar una carrera universitaria. Si hacías FP, eras un pringado. Si en lugar de que nuestros padres nos hubieran inculcado que teníamos que acabar una carrera universitaria y comprarnos un piso, nos hubieran inculcado estudiar FP e ir de alquiler, quizá ahora no estaríamos en esta crisis tan profunda. Creo mucho en la especialización y muy poco en los estudios. Yo no acabé la universidad ni la acabaré nunca. Y si mi hija no la quiere acabar pero quiere ser la reina de su profesión, de la que sea, que lo haga.

¿Me estás espiando el cuestionario? Mark Twain también decía: never let your schooling interfere your education. Te iba a preguntar si te sentías reflejado, pero… ¿crees que el autodidactismo tiene algún límite?

El problema es que yo soy especialista en algo muy concreto. Cuando me invitan a mesas de debate de economía, digo que no, porque no sé de economía; sé de Bolsa. Cuando sabes algo tan concreto tienes que aprender a saber delegar, y si sabes delegar y te rodeas de un buen equipo, estas carencias —y yo tengo muchas, dentro de la economía, ¡muchísimas!— quedan suplidas.

Prefieres suplirlas con gente que dedicarle tiempo a aprenderlo.

Exacto. El tiempo es el activo más importante que tenemos, y prefiero canalizar este tiempo en intentar ser feliz. A mí estudiar microeconomía no me hará feliz.

De todos los Josefs que exhibes indistintamente en público, ¿con cuál te identificas más?

Con el day trader. Solo day trader.

El resto es accesorio.

Totalmente. El deporte es un hobby que podría acabarse mañana.

Un hobby en el cual inviertes tanto tiempo o más que en tu profesión.

Porque me hace feliz. Cuando yo digo “8 horas para trabajar, 8 horas para mí y 8 horas para dormir”, 8 horas para mí quizá son para montar en bici. Si un domingo por la tarde tengo ganas de ir al Row a bailar, voy, es mi tiempo libre. No soy un deportista profesional, ni quiero serlo. Ni siquiera de pequeño quería. De pequeño ya quería ser day trader.

¿Te gustaría seguir siéndolo dentro de diez años?

¡Es que lo seguiré siendo! No sé si el año que viene seguiré haciendo deporte, no sé si intentaré acabar el Red Bull Seven Islands y, cuando lo acabe, a tomar por culo el deporte tan sacrificado… Sacrificado de cara a los demás, porque a mí abandonar en el Red Bull Seven Islands me sabe mal pero, honestamente, me da lo mismo. El único problema de todo esto es que yo, una persona que siempre había luchado por no tener ningún jefe a quien obedecer, me encuentro con una responsabilidad que jamás había buscado. Si mañana pasara del deporte y me dedicara a lo que realmente me apasiona, que es la Bolsa, quizá mucha gente se pondría triste. Y esto sí que me preocupa. Pero como profesión, exclusivamente, con la única cosa que sufro es con la Bolsa. Es mi única preocupación en la vida.

¿En ningún momento lo buscaste?

No lo busqué jamás. El origen de todo es haber hecho un blog para explicar a mis colegas cómo entrenaba para ir a la Marathon des Sables de 2006. Jamás en mi vida hubiera pensado que eso pudiera desencadenar un millón y medio de visitas anuales a la web, más de 130.000 seguidores en Twitter, 100.000 en Facebook, más de 105.000 libros vendidos… Jamás. Cuando veo en la lista de libros más vendidos que el primero es Ratzinger y el segundo, Ajram, no lo entiendo.

Si lo viera Ratzinger, probablemente tampoco.

Hay 35.000 títulos nuevos cada año, no se entiende. Realmente no sé qué le transmito a la gente. A mí todo esto me ha cogido por sorpresa, mis referencias son las quince o veinte personas de mi entorno. Si ellas me dicen que un libro está bien, el libro sale. A veces pienso: si pudiera bajar la persiana mañana, la bajaría y me quedaría tan tranquilo en la Bolsa. El problema es que cuando dos de tus libros están en la sección Autoayuda y recibes según qué correos de agradecimiento…

Josef Ajram para Jot Down 2

¿Cómo has aprendido a encajar estas experiencias personales que comparten contigo? ¿Las has tenido que relativizar?

Recibo muchos correos, pero muchos. Y flipas. A veces me gustaría hablar con estas personas. El que más me ha afectado de todos es el de una chica que estaba pensando en suicidarse y le vino a la cabeza que aquel no era su límite. El tema es que se ha asociado una frase tan potente como “Where’s the limit?” a mi persona. En la televisión un presentador habla de límites de algo y la gente me escribe diciéndome “Eh, ¡que han dicho límite!”. Pero tío, ¡que solo es una palabra! No sé, es muy bestia. No puedo decirte lo que transmito. Me gustaría hablar con esa chica nadadora que patinó bajando unas escaleras y tuvo una lesión medular. Fue al Institut Guttman y todo el equipo del instituto se hizo una camiseta con la frase “No sé dónde está el límite pero sí sé dónde no está”. Esa frase la hizo tirar para adelante y ahora está totalmente recuperada. Hostia puta, es que te lo estoy explicando y se me pone la piel de gallina.

Si dices que no sabes qué transmites, doy por hecho que no estaba premeditado.

No, es que es falso que lo estuviera. Esta idea de la gente que dice que todo es un producto de marketing… ¡Yo me gano la vida en la Bolsa!

Pero hacer un buen producto de marketing no es algo de lo que haya que avergonzarse. No lo consigue cualquiera.

Es cierto, pero es que yo vivo de comprar y vender acciones. Nunca me senté en una mesa para diseñarlo. Pero nunca es jamás. “Where is the limit?” nace de la respuesta de la gente. Uno me pidió una pulsera a través de Facebook y cuando me fui a la Transalpine Run con un periodista de Marca, encargué 300. Se vendieron las 300 en Probike, todas para fines benéficos. Pues venga, hago mil. Las primeras camisetas las empaquetaba yo en mi casa y las enviaba. La gente me decía “podrías hacer un maillot”. Pues venga, va, hagamos un maillot. ¡Ahora mismo “Where is the limit?” pierde dinero! Como empresa, pierde dinero. No la cierro por la gente. 

Los hay que incluso se la tatúan.

Ya lo sé que los hay, pero mi única esperanza de ganar algún duro o recuperar todo el dinero que pongo cada año en “Where is the limit?” es que algún día llegue Nike, Reebok o Adidas y me lo compren. Si hoy me dijeran que durante los próximos diez años no perderé dinero con ello, lo firmo ahora mismo. El problema es que estoy en un mundo superdesconocido, la Bolsa. Nadie sabe qué es. “Where is the limit?” es un hobby. Pero cuando recibes estos mensajes de la gente piensas que los miles de euros que has perdido este año ya están amortizados. Y si puedes ayudar a alguien patrocinándolo, ya está amortizado. La pasta que yo gano con el deporte, me la gasto en “Where is the limit?”. El debe y el haber. Gano un poco más de lo que pierdo, pero no creas que mucho más.

¿Se te ha escapado de las manos? Algo que empieza en el deporte y que hay quien lo ha convertido en una filosofía de vida.

Totalmente. Se me ha ido totalmente de las manos. Si ahora pudiera volver a 2009, no hubiera creado “Where is the limit?”. ¿Por qué? Porque una cosa que nació medio en broma me supone una responsabilidad brutal que jamás había buscado. Lo que más me gusta de mi trabajo en la Bolsa es que tengo movilidad, nadie se entera de nada, compro, vendo, no he de darle explicaciones a nadie… y jamás en mi vida hubiera podido pensar que me acabaría pasando todo esto.

¿Comprarías la pulsera de alguien? ¿Tuviste la de “Livestrong” de Lance Armstrong?

Nunca. De hecho, la primera persona que me dijo que quería una pulsera pensé: “¡Qué coñazo! ¿Quién puede querer una pulsera de estas, que es superincómoda?”.

Pues sin pulsera. ¿No tuviste ningún ídolo con la misma intensidad que tú te has convertido en el ídolo de mucha gente?

Mi pasión por la bicicleta se la debo a Miguel Indurain. Los 90 fueron una época en la que me flipaba. Yo era groupie, de irme a los Pirineos, verle pasar y volver para casa. Su fuerza me marcó mucho, me encantó e hizo que me comprara una bici y empezara a pedalear. Y la bici me ha dado grandes momentos personales. Si Indurain hubiera hecho una pulsera en aquella época quizá sí que la hubiera comprado.

Hablando de Armstrong, que compite en triatlones como tú, ¿compartirías línea de salida con él, sabiendo todo lo que sabemos ahora?

Sí. ¿Sabes qué pasa? Que la gente piensa que si te enchufas EPO ganas siete Tours. Evidentemente, no seré yo quien defienda a Armstrong, porque jamás he sido un fanático suyo. Ni me ha decepcionado, ni… Hombre, decepciona que un tipo tenga la sangre fría de, durante siete años, mentir a la peña. Dices: “Este tipo, ¡vaya cojones!”. De hecho, yo tengo una bici suya que compré como inversión. Lo único que me putea de todo esto es que ya no vale nada. Pero si ahora lo ha reconocido, no está dopado y quiere participar en un triatlón, me parece muy bien, que lo haga. Me da igual, que haga lo que quiera. Creo mucho en las segundas oportunidades y en las personas. Si alguien mata, le meten en la cárcel y luego sale a la calle, pues ya ha sido perdonado. Somos seres humanos, no robots. Todos hemos cometido y cometemos errores.

No sé si le crees o no, pero lo que ha explicado salpicaría incluso al mismo Indurain y dejaría muy tocado un deporte que amas.

La putada es que si realmente nos lo tomamos en frío, ya no verías más el Tour. ¡Y yo espero julio para verlo! La única solución que puede haber para el dopaje es que los ciclistas se delaten entre ellos. Que haya 3 o 6 equipos que estén limpios del todo y, si ven algo, lo digan al momento. Está claro que las medidas que toman los organismos oficiales no son efectivas, porque si durante siete años no han sido capaces de atrapar a Armstrong es que algo hacen mal. El dopaje existirá siempre porque el ser humano es tramposo, en todos los aspectos. Siempre hay un Bárcenas o un Armstrong que hace trampas. Siempre hay drogas: hay EPO, hay cocaína, hay marihuana… Pero yo siempre pensaré que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

¿Y si realmente se demuestra lo contrario?

Si se demuestra, lamentablemente, en ese caso ya no me lo creeré.

Al final ya no se sabe si la corrupción es sistemática o evitable.

Es evitable. Las personas leales existen. Yo me muevo en un mundo, como es el de la Bolsa, donde hay mucho pirata, pero también personas muy nobles. El ser humano, cuando quiere, es buena persona.

Pero evitable, ¿cómo? ¿Con medidas más coercitivas? ¿Siendo más transparentes?

Creo que es un tema de azar, de los personajes que te tocan. ¿No quieres que haya corrupción en la política? Págales bien. Botín cobra 11 millones de euros. El presidente de Prisa, 13. El del BBVA, 5. Mariano Rajoy, 100.000 euros. Hostia, ¿qué estamos haciendo? Yo siempre he pensado que el presidente del Gobierno tiene que cobrar millones de euros. Da igual: 1, 2, 5 o 10. Entonces sería el mejor, y no sería corrupto. Yo quiero lo mejor para el país, porque quiero que mi hija viva lo mejor posible. Pero a alguien que cobra 75.000 euros al año no puedo exigirle que sea bueno.

¿Serías capaz de ofrecer esta transparencia que se les exige? ¿Enseñarías tu declaración de la renta?

La Bolsa es el mundo más transparente que hay, a nivel fiscal. Cuando pides el borrador de la renta te aparece todo señalado, todas las operaciones que has hecho. Es imposible hacer cualquier chanchullo.

En una carrera con inscripciones abiertas, ¿qué están haciendo mal los 100, 2000 o 10 tipos que quedan delante de ti pero tienen menos repercusión que tú?

Primero, tienen que querer tenerla. Segundo, tienen que hacer algo distinto. Si voy a la Media Maratón de Barcelona y quedan delante de mí 500 tíos, para una media está bien, pero al final se reconoce al ganador.

O, a veces, ni a este.

No pienso que ellos hagan nada mal, sino que yo he encontrado un hueco de mercado. Un hueco en algo que, igual que los tatuajes, me apasiona y llama la atención. Si yo solo hiciera deporte, no me patrocinaría Red Bull. ¿Qué pone en la lata? “Revitaliza cuerpo y mente”. ¿Qué mensaje quiere dar Red Bull a su target, que son los adolescentes? Que puedes ser atleta Red Bull y ganarte la vida con cosas que no sean el deporte. Yo soy atleta Red Bull y doy conferencias en multinacionales porque soy un hombre de empresa y tengo los valores del deporte. Si no fuera hombre de empresa, no me patrocinaría Red Bull.

Es tu valor diferencial.

Claro. Es evidente.

Es evidente para ti, y, ahora, para mí, pero quizá de puertas hacia afuera no se ve así.

Si alguien no lo ve, tiene un problema.

Antes lo hemos hablado: tú eres poliédrico, pero la gente tiende a compartimentalizar.

¿En serio que la gente no ve que Josef Ajram es la imagen de Biotherm porque hace deporte, se dedica a la Bolsa, es padre de familia y va tatuado? Esto sale en todas partes. Quien piense que a mí me patrocinan las mejores marcas simplemente para que acabe el Red Bull Seven Islands es que, en serio, es muy cortito.

No, no, ya lo puedes poner así.

Josef Ajram para Jot Down 3

Te has mostrado orgulloso de escoger marcas con las que compartes valores.

Siempre. Yo he de saber que soy un buen prescriptor. Una de las cosas que hacen mal los deportistas es pensar que llevando un parche ya hacen suficiente. Tienes que ser el mejor embajador para esa marca. No puedo aceptar un patrocinio de Blackberry si no pienso que Blackberry es la mejor que hay para trabajar. Y lo pienso. Para jugar no, aunque ahora sacarán una que irá muy bien, pero para trabajar es la mejor. Si crees en la marca que te patrocina, adelante. La gente fliparía si supiera la cantidad de patrocinios que rechazo. Este año, por ejemplo, he dicho que no a todos los patrocinios de deporte: Orbea, Polar… Patrocinio no, pero colaboración, sí: que me dejen una bici sí, pero compromiso, cero. Ni un euro, no quiero nada. Solo quiero marcas generalistas. La clave es ser un buen embajador de quien confía en ti, porque el parche ha muerto. Por ejemplo, nunca podría llevar KH7, ni aunque me pagara un millón de euros. Seguro que para limpiar la grasa va muy bien, pero no podría.

¿Llevarás a cabo algún reto sin que nadie se entere?

Hago mucho más de lo que cuento. Lo he hecho muchos años: mi primer Ironman, mi primer Marathon des Sables… nadie lo sabía. Mi primer Sables fue en 2006, el primer Ultraman en 2007… ¡y nadie me conocía!

¿Y ahora que se te conoce?

A pesar de ser cicloturismo, me gustaría hacer una ruta en bici por Sudamérica. Iba a hacer la “carretera de la muerte” pero lo eché para atrás porque, cuando lo haga, quiero que sea para mí. Iré un día, subiré, bajaré y se acabó. No hace falta exteriorizarlo. Todo lo que sea deporte y naturaleza lo haré para mí, pero no tengo nada especial en mente. Jamás hubiera pensado que ese chaval que jugaba al baloncesto iba a sufrir tanto.

Parte de la comunidad homosexual te ha convertido en un icono. No solo hiciste una portada para Shangay sino que defendiste el matrimonio entre personas del mismo sexo cuando era un tema controvertido.

Creo en los seres humanos. No creo que deba haber prejuicios. Que la gente piense lo que quiera de quien quiera. Tengo amigos homosexuales, no muchos, y creo que pueden casarse, tener hijos, dan el mismo amor a sus hijos… una experiencia superpositiva. Cada vez que hay oportunidad de hacer algo para el mundo gay estoy encantadísimo, porque me siento supercómodo.

¿Cómo casa esta postura con ser una persona de derechas y reconocer públicamente votar al Partido Popular?

Últimamente estoy diciendo demasiadas cosas contra el Partido Popular, lamentablemente. Soy una persona de derechas y si hoy tuviera que votar, volvería a votar al PP porque no hay una alternativa. El Partido Socialista está perdiendo una oportunidad histórica de tener una victoria por mayoría absoluta. Pero es que Rubalcaba no nos sacará de esta crisis porque él nos ha metido en ella. ¿A quién votas? ¿A UPyD, porque estoy enfadado? Al final, los partidos que no han sido corruptos hasta ahora es porque nunca han estado en el poder. El tema político es bastante decepcionante. Los líderes políticos que hemos tenido y que tenemos son lamentables.

¿En qué momento tomaste conciencia de que eras de derechas?

No lo sé. Pensaba que era más favorable en un momento de mi vida, a pesar de que quien me ha beneficiado más profesionalmente a nivel fiscal ha sido Pedro Solbes cuando bajó la tributación de las rendas de capital al 18%. A mí me encantaría votar a personas y no a partidos, pero desde que tengo uso de razón no he conocido a buenos políticos.

Entonces, al margen del partido al que votes, ¿qué es lo que te define como un persona de derechas?

Hasta ahora era de derechas por el trato fiscal. Era de derechas por interés. Ahora no, ahora me han puteado al máximo, pero es que la alternativa… No lo sé, quizá ahora no votaría. Estoy tan decepcionado en este sentido… Es triste.

También te has posicionado públicamente sobre la independencia.

Sí, en contra. Desde un punto de vista económico.

¿No hay un componente sentimental?

Me gusta que gane la selección española. No sé, quizá si participara la selección catalana querría que ganara, pero no lo sé porque no existe, solo hay un amistoso al año. Desde un punto de vista estrictamente económico, ahora mismo Cataluña vive mejor dentro de España. Mi posición es por interés, para vivir mejor mi familia y yo. No quiero que de golpe haya más paro, nos financiemos al doble de lo que se financia el Estado español o que nos echen de la Unión Europea.

¿Y si se demostrara que sería al revés?

Hombre, si fuera mejor… ¡Independencia! Veo tan lejano el tema político que me baso en quién cumple mejor mis expectativas personales. Hasta ahora ha sido el PP. ¿Si ahora llega otro que empieza a cambiar las cosas y es del PP o UPyD? Pues ellos. No me enroco en una posición, pero cuando voy fuera digo que soy español, tranquilamente.

Tienes otro grupo de seguidores que quizá te sigue con más intensidad que el resto, los que están esperando tu caída. ¿No es una cláusula de este contrato que firmáis con la fama?

¡Claro! Afortunadamente Twitter puso el botón de bloquear, así que al final ni me entero. Es gracioso que, a pesar de que saben que no me voy a enterar, me mencionan. Lo que pasa es que a mí me va mucho la salsa y miro, espío…

Pero también fuera de la red.

Pero es que yo solo recibo los de Twitter. Pero recibo por el deporte y por la Bolsa también, ¿eh? Y si salgo en un programa de televisión, todavía más. Lo que me sorprende es que si lo calculáramos porcentualmente, el número de detractores es cada vez menor. El número crece, claro, porque el número de seguidores crece mucho, pero proporcionalmente el de detractores crece menos.

Tu amigo Risto Mejide dice que si nadie se molesta con lo que haces es que no lo estás haciendo bien.

Leí su libro y pensé: “Hostia, ¡lo tengo que estar haciendo muy bien!”. A mí me entristece, pero no puedo decir que no me afecte. Me entristece la acusación barata. ¿Realmente te crees más listo que una marca como Red Bull para pensar que yo no merezco su patrocinio? ¿No crees que Red Bull tiene a un equipo de tipos que no paran de estudiar a todos los deportistas de este país? Todos, los tienen estudiados a todos. Y el que no es deportista de Red Bull, lo es por un motivo. No te diré nombres, pero podría decirte los nombres y el motivo. No se puede ser tan prepotente. No es que me entristezca la situación, me entristece el ser humano. Yo soy muy fan del ser humano, y cuando veo reacciones como estas pienso que quizá soy fan de algo que es una mierda, y me hace pensar que quizá soy yo el que está equivocado. Quizá no debería ser tan fan del ser humano cuando veo estas reacciones.

Y tú, ¿te entristecerías si mañana salieras a la calle y nadie te reconociera? La fama, por poco deseada que fuera, ¿genera algún tipo de adicción?

Genera incomodidad, no te sientes a gusto. Voy por la calle con mi hija, alguien me para y me pide hacerse una foto conmigo… no me gusta. Pero le digo que sí porque considero que, para aquella persona, es un momento importante que no tengo derecho a chafarle. Pero yo no he querido ir a Gran Hermano.

¿Hubieras podido ir?

Sí, en la primera edición.

Sí, sí, en la primera edición, ahora hará trece o catorce años. Era cuando empezaba en la Bolsa y yo había oído hablar de este formato en Holanda. Tenía clara la estrategia, ir y salir el primero. Fui a tres castings y me cogieron de reserva. Me ofrecieron entrar cuando se fue no sé quién, ahora no recuerdo los nombres. Me dijeron si quería entrar, pero como ya vi cómo era todo, me cagué.

¿Qué hubiera pasado? ¿Estaríamos hoy aquí?

No lo sé, pero muchas veces lo comento con mis amigos: “¿Qué hubiera pasado si…?”. En mi vida tengo diversos momentos de “¿Qué hubiera pasado si?”, y este es uno de ellos. No sé qué hubiera pasado, pero seguro que todo hubiera sido distinto, hubieran cambiado muchas cosas. Pero yo era muy joven, tenía 20 o 21 años.

Y momentos de “¿qué hubiera pasado si no…”? ¿Algún momento de tu vida que te hubieras podido ahorrar?

No, muy pocos. No sería justo, porque a toro pasado es muy fácil adivinar las cosas, pero cuando las he hecho, las he hecho convencido. He sido bastante consecuente.

Se te relaciona con muchos personajes públicos, Risto Mejide, Santi Millán, Luis Enrique, DJ’s famosos… ¿Es un círculo íntimo anterior a la fama o fruto de esta?

Soy muy extrovertido y me encanta conocer a mucha gente. Una de las cosas buenas de las redes sociales es que calmo esta inquietud social que siempre he tenido de conocer a gente y aprender algo de todo el mundo. ¡Con Risto nos hicimos colegas cuando discutimos por Twitter por culpa de unas mallas de ciclismo! Y luego resultó que somos vecinos y no lo sabíamos. Con Santi también, coincidimos en un acto… Realmente, estas relaciones han ido saliendo. Soy colega de estos famosos porque nos llevamos bien.

Pero si no fueras quien eres y le hubieras hecho la misma broma a Risto por Twitter, ¿también seríais colegas ahora?

Hombre, es evidente que yo a veces priorizo una respuesta a Risto que a otras personas.

¿Y a la inversa?

Seguro.

¿Le has sacado provecho de manera consciente o, simplemente, pasa?

No me he aprovechado. Pero, evidentemente, te tratan mejor. Y sí que pasa eso de que no haya mesas y, de repente, hay una. He flipado. Y me da rabia, porque al fin y al cabo es un prejuicio. Piensas, “tío, eres un gilipollas”.

Sí, pero tú tienes mesa.

Pero quizá no vuelvo a ese sitio. Pero sí, pasa y hay como un fair play entre gente conocida.

¿Qué ha quedado de aquel “Club de los vividores”?

(Ríe) Fue una etapa muy divertida con Luis Enrique, pero ya no queda nada.

¿Ni una amistad?

Sí, colegueo. Nos llevamos bien, nos gusta el deporte, pero somos muy distintos.

¿En qué momento Josef Ajram se da cuenta de que tiene más recorrido yendo por libre que en el “Club de los vividores”?

Es una evolución. El club era en 2007, pero yo soy una persona a quien le gusta entrenar solo y ellos quedaban mucho para entrenar en grupo… Siempre iba a mi aire, soy muy solitario para entrenar. Me hice Facebook en 2008, por esta inquietud social, me enganchaban las redes sociales, ver cómo reaccionaba la gente, qué pasa si pones esto, que pasa si pones lo otro, experimentar con la gente… Y fue subiendo. Pero es que de esto hace muy poco.

En diciembre de 2011 saliste 15 minutos en Salvados con Jordi Évole y, en la hora que dura el programa, pasaste de 5000 seguidores a 40.000.

Exactamente, 37.000 personas al final del programa.

Fue un boom. ¿Cómo lo asimilaste?

Salvados fue el punto de inflexión. De repente, por primera vez alguien explicaba qué estaba pasando en el mundo, por primera vez alguien contaba que se podía ganar cuando la Bolsa bajaba, salió Alessio Rastani y yo flipé. ¿De qué se escandaliza la gente? Lo que cuenta este tipo existe desde que tengo uso de razón. Sobre todo, de cara a los medios, y sobre todo en un programa que tenía la mitad de la audiencia que tiene ahora. Fue un boom, porque en aquel momento aquella audiencia era de mucha calidad, había gente muy bien relacionada viendo ese programa. Gente muy influyente. Me sorprendía que a la gente le llamaran la atención cosas que para mí son normales desde que soy profesional de esto, 1999.

Si salieras ahora en Salvados y te presentaran a esta nueva audiencia, como lo hicieron entonces, como “un especulador”, ¿crees que la reacción sería igual de positiva?

Sí, seguro, porque fui en contra de mi oficio. Cuando la economía vaya bien, Salvados no tendrá éxito, se habrá acabado. Es un programa hecho para la crisis.

¿Y si va a peor?

La economía no puede ir peor. Si va a peor, este país se incendia. Si esto no se recupera deprisa, la revuelta social será una realidad. La gente romperá los escaparates del paseo de Gracia; una cosa es que no puedas ir de vacaciones, pero una cosa distinta es que no puedas comer. Y como empieces a ver Rolex y bolsas de Gucci o de Vuitton expuestos en el paseo de Gracia, la gente reventará los escaparates. Ya han reventado supermercados, y de reventar supermercados a reventar Zaras solo va una acera.

El otro día en una entrevista decías que habíamos estado viviendo en una mentira. El ejemplo que pusiste fueron las catorce pagas anuales. Pero puede ser que donde tú ves una mentira otro vea una conquista fruto de muchos años de lucha social.

Totalmente, porque no hay ninguna generación nuestra que no haya vivido esta realidad. No sé si mi hija lo verá como una anormalidad, pero nosotros lo vemos normal porque es lo que hemos vivido. Lo que está claro es que si yo tenía 20.000 euros en la cuenta y cobraba 2000 euros al mes no me podía comprar una casa de 400.000 euros. Y esto la gente lo hacía, se pensaba que la podía pagar. Si tú te quieres comprar un activo veinte veces superior a lo que tienes en la cuenta, esto es especular.

Pero hay quien se ha enfadado por lo que has dicho.

Es que son cosas muy antisociales, pero yo no quiero quedar bien con nadie. Si yo digo que lo que se ha hecho en España hasta ahora estaba bien hecho, estaría engañando a la gente.

La crisis se lleva por delante la estabilidad laboral o el estado del bienestar.

Pero es que ser autónomo no es ser inestable. Lo que estoy intentando que entienda la gente es que no han de tener miedo a no cobrar catorce pagas al año. La gente cuando se hace autónoma está cagada. ¿Pero por qué, si están echando a la calle a todo el mundo? Aquí dependerás de ti y si lo haces bien, cobrarás tú. Simplemente quiero que la gente reflexione en este sentido. Soy autónomo desde el año 2001 o 2002 y soy la persona más feliz del mundo porque sé que si lo hago muy bien en el trabajo el primero que gana soy yo, no la empresa.

Josef Ajram para Jot Down 4

Yo puedo entenderte a ti. ¿Pero entiendes tú que la gente se indigne?

Es normal, pero no por ello dejaré de decirlo. Cuando Cuní me da 15 minutos cada lunes para decir lo que quiera, por lo menos sé que lo que estoy diciendo tiene sentido. Si no, iría un día y al siguiente estaría fuera. Esto con Cuní, pero con Julia Otero, igual. Lo que pasa es que hay verdades que duele mucho escuchar. Recuerdo una frase que Santiago Niño-Becerra dijo en Salvados y que es una verdad como un templo: “Es más importante salvar Bankia que pagar la prótesis del jubilado”. Y es así. Porque si Bankia llega a caer, tú, yo y él hubiéramos ido a nuestra entidad bancaria a sacar nuestro dinero. Si la quinta entidad del Estado español hubiera quebrado hubiera existido el “corralito”. Son cosas muy duras, pero es que hostias…

¿Te mereces todo lo que tienes?

Sí, me lo he ganado mucho. Mis padres me han dado la educación que he querido, pero he empezado de cero. Partiendo de la base de la educación y de que sabía que nunca me faltaría una cama y un plato caliente, lo he creado todo.

¿Todo el mundo, por lo tanto, tiene lo que se merece?

¡No, no, no! No, porque hay gente que tiene muy mala suerte. Yo no creo en la suerte, pero hostia… la vida a veces tiene unos golpes de efecto que son injustos. No pienso que todo el mundo tenga lo que se merece. Hay mucha gente que debería tener mucho más y mucha gente que debería tener mucho menos. Esto es así.

Te gusta la buena vida y no te cortas en mostrarla. ¿No te provoca cierto pudor, en esta situación?

Sí, mucho. De hecho, uno de mis coches no lo saco del garaje desde junio, no es moral. Me sabe mal porque la gente está muy mal. Me afecta mucho. Gasto mucho menos de lo que podría por responsabilidad social, me da pena gastar. Te lo digo en serio. No quiero presumir de esto, pero pago siete cuotas al mes a distintas ONG. Creo que la suma de pocos hacen mucho, y las ONG son un colectivo que lo está pasando muy mal, la reducción de cuotas es muy importante. La mitad de los beneficios del libro La solución van para la Fundación Alex y la otra mitad para Global Humanitaria. Creo que en esto tiene que ver haber sido educado en los jesuitas.

Esta faceta no la explotas demasiado. Poca gente te definiría como un filántropo.

Pienso que estas cosas debes hacerlas para ti. Pago siete cuotas: tres perreras, Greenpeace, Fundación Vicente Ferrer… Lo hago porque quiero.

Pero estoy seguro de que si salimos a la calle y preguntamos, alguien asegurará que te vio ayer con el coche que no sacas desde junio.

A la gente le gusta inventarse cosas. Evidentemente, cuando tengo que ir a buscar a mi hija a Lleida tengo que sacar el coche, y ya que tengo que hacer kilómetros, si es chulo mejor que si no lo es, si me lo puedo pagar. Pero el capricho, no lo saco desde junio. Por ejemplo, yo tenía un deportivo descapotable y cuando empezó la crisis y me empecé a hacer un poco más conocido, lo vendí. Para mí los coches son una pasión desde pequeño, son como pequeños objetivos que me marco y que me motivan a trabajar. Pero son para gozar, yo no tengo el sentido de acumulación.

¿Te sabe mal saber de dónde viene el dinero que te permite este nivel de vida? ¿Sientes que estás aprovechándote de una situación muy complicada para mucha gente?

No, en este sentido no. A veces nos olvidamos que la Bolsa se creó para financiar empresas, y esta financiación sirve para expandirse: contratar más trabajadores, etcétera. Yo lo que intento es enseñar lo que he aprendido. De hecho, estoy muy orgulloso de haber conseguido que la universidad, en el Tecnocampus, ofrezca una optativa de Bolsa, porque al final es una opción laboral más. Es la primera vez en España que una universidad da una optativa tan completa sobre la Bolsa. Si yo fuera egoísta no enseñaría mi método y no daría estos cursos… ¡pero cabemos todos! Hay nueve millones de españoles que tienen por lo menos una acción en la Bolsa. Pues ya que la tienes, aprende dónde invertirla. Simplemente es cultura financiera. Creo que en las escuelas debería enseñarse, debería de ser una asignatura.

Pero en la Bolsa, para que alguien gane, otro tiene que perder.

Claro, ¡pero es que pierde el 90% de la gente!

Y si le pusieras cara a esta gente, ¿no te sabría mal?

No. ¿Sabes por qué? En la Bolsa hay tres maneras de hacer: ser inversor, a largo plazo; ser trader, comprar y vender al día; y jugar. Y jugar es lo que hace este 90%.

Y pierden.

¡Claro que pierden! Pero es que si yo no he estudiado mecánica y se me estropea el coche no intentaré arreglarlo, lo llevaré al mecánico. La peña se piensa que comprándose el Expansión ya sabe de Bolsa. Y no. La gente que menosprecia así el dinero no me da ninguna pena. La gente que compra Telefónica porque el Expansión dice que subirá y luego baja, no me da ninguna pena. En la Bolsa no se juega, es un trabajo, y quien se lo toma como un juego, palma. Mira, esta Navidad he recibido cuatro jamones de Jabugo de antiguos alumnos. Es una gran oportunidad profesional.

¿La manera más segura de ganar en la Bolsa es haciendo cursos y escribiendo libros explicando cómo ganar en la Bolsa?

(Ríe) No, porque la gente no es tonta. Si enseñas algo y no funciona, y más hoy con las redes sociales, te dinamitan. Y cada curso está más lleno. El método funciona. En muchos casos el problema es el ser humano: no todos servimos para operar en Bolsa.

¿Haces un seguimiento de tu gente?

De quien quiere tener contacto conmigo, sí.

Algunos pierden dinero.

Sí, pero es que la gente se precipita. Una de las primeras cosas que les digo es: “durante seis meses haz operaciones virtuales, con papel y boli”. ¿Cuánto crees que se espera la mayoría?

¿Seis minutos?

¡Claro! De esta optativa que he hecho con la universidad me ha flipado la capacidad de absorción del conocimiento que tiene un alumno de la universidad, es veinte veces superior a la de los que vienen a los cursos de Bolsa. Los chicos que vienen a clase están más motivados y concentrados que quien paga 350 euros para venir un sábado. La gente tiene prisa y se piensa que la Bolsa es ya, que si vienes un sábado ya sabes de Bolsa. Tienes que tener paciencia. Quien ha hecho el proceso correctamente gana dinero.

Algunos de estos alumnos deben ver la Bolsa como su última opción.

En este caso les recomiendo que no hagan el curso. A algunas personas que han querido hacer el curso avanzado les he dicho que no vengan porque en la Bolsa es muy importante el estado de ánimo, estar tranquilo; y una persona que necesita el dinero sí o sí perderá por culpa de esta ansiedad. El perfil óptimo es un autónomo que pueda compaginar su trabajo con el aprendizaje de Bolsa y que, a largo plazo, acabe dejando su trabajo de autónomo de lo que sea y se dedique a la Bolsa. La no necesidad inmediata de capital es muy importante.

¿Has tenido noticia de experiencias dramáticas de tus alumnos?

No, porque si en algún caso han perdido, que los hay, siempre por precipitación, no son grandes cantidades. Pueden ser 3000 euros, que es dinero, pero no son 300.000.

En 2010 dijiste que la Bolsa anticipaba el final de la crisis. ¿Has dejado de hacer previsiones?

(Ríe) Es muy difícil. La verdad es que la Bolsa es un anticipador histórico.

¿Qué ha fallado esta vez?

El tecnicismo. Yo me guío por los análisis técnicos y, posiblemente, al cabo de unos meses hubiera dicho lo contrario. Igual que ahora digo que la Bolsa vuelve a anticipar el final. Es que realmente hay muchos valores alcistas. Tomando históricos pasados, siempre que ha habido una serie de movimientos ha empezado una recesión económica, y cuando ha habido otros ha empezado una expansión económica. Hoy te digo que la Bolsa anticipa que lo peor ya ha pasado. Quizá dentro de dos meses diré: “tampoco”. Pero hoy tengo que decirte esto: lo peor ya ha pasado.

Dinero llama dinero. ¿En qué negocio te has negado a participar?

Colonia Josef Ajram… no la veo, no.

¿Pero como inversor?

La gente cree que tengo mucha pasta. Sí, a veces pienso que la gente debe creer que soy multimillonario, pero ni de coña. Pero no doy mucho pie. No tengo muchas reuniones para escuchar potenciales negocios. No me interesa, no quiero más líos. Todo lo que sean empresas fuera de la Bolsa, que las tengo, ¿eh?, es hobby. No espero que WITL?, los libros, los cursos, me retiren. Lo que dure, durará, pero solo son hobbies. Mira, precisamente ayer hablaba con un par de chicos y les pedía entrar como accionista en su empresa de bicicletas, Dosnoventa, porque me flipa el proyecto, en esto sí me involucraría. Pero no me quieren. Yo les entiendo, porque es como su hijo, y en este caso soy yo quien los busca.

Josef Ajram para Jot Down 5

Se atribuye a Henry Louis Mencken, periodista y escritor norteamericano del s. XX, la frase de que para cada problema complejo hay siempre una solución simple… y que siempre es errónea. En tu libro La solución, en poco más de 40 páginas hacías una propuesta que tenía que hacernos salir de una crisis muy compleja.

Sí, en aquel momento, con la tensión de la prima de riesgo al máximo, en ningún momento se tomó la mesura que se debería haber tomado, que era regular la especulación en deuda del Estado. Había entidades que apostaban a que España quebraba. Y no se hizo nada, no sé si por desconocimiento político o por el interés político. También me parecía lógico, sobre todo desde un punto de vista social, prohibir las posiciones bajistas en acciones, para que la gente viera que además de recortar por todas partes también se hacía algo contra la gente de la Bolsa. Pero si se hubieran prohibido las posiciones bajistas en deuda soberana, la prima de riesgo hubiera caído en picado y en esos momentos lo necesitábamos mucho.

Y no se hizo.

No.

¿Tu solución todavía es aplicable?

Aplicable lo es. Una de mis barreras éticas es que no entiendo la libre especulación con materias primas, maíz, petróleo y cosas que pueden afectar no ya a la economía industrializada, sino a la subdesarrollada. Me siento tranquilo comprando acciones del Santander, pero no me sentiría tranquilo comprando y vendiendo maíz.

E industria armamentística.

Nunca.

¿Son suficientes las empresas que te parecen moralmente aceptables?

¡Mucho! En España se negocian cada día 4000 millones de euros. Lo que se negocia en España en cien días se negocia en Estados Unidos en uno.

Es una magnitud inimaginable para los que no sabemos.

Por eso cuando me preguntan por qué enseño mi método, les digo que 40 alumnos de un curso por 10.000 euros negociados son solo 400.000 euros. Hay sitio para todos. Es inacabable.

Pero si se aplica tu solución, al día siguiente tú te vas al paro. Un paro que no tienes.

No me hubiera afectado, porque lo que yo decía era que se permitiera comprar para después vender, pero que no se permitiera vender antes de comprar.

Que es lo que tú haces.

Sí, pero a mí comprar después de vender ya me va bien. Digamos que me hubieran cerrado una sucursal, pero la más importante seguiría abierta. No me hubiera afectado. Yo pienso mucho que, aunque la vida te vaya bien, si todo se va a la mierda, ni el coche ni nada de lo que tienes te servirá para nada.

No suena muy de derechas, esto.

Pero es que cuando me posiciono en la derecha es por un tema de fiscalidad. Ahora es el primer momento en el que podría decir que no soy de derechas. También porque hasta ahora los grandes casos de corrupción conocidos en España eran de izquierdas.

No pretendo que te justifiques.

No, pero si ahora saliera aquí un Tony Blair en su buena época de izquierdas, yo le votaría. No tendría ningún problema en votar al PSOE. Pero es que a Zapatero no lo he visto jamás como alternativa. A Felipe González, por ejemplo, seguro que le hubiera votado, pero es que Zapatero, Rubalcaba… no lo veo.

Hay una pregunta que teníamos previsto hacerte hace un año y medio y que, lamentablemente, hoy todavía podemos hacértela. Tu padre es sirio. Ahora allí hay un conflicto civil muy crudo.

Me han intentado entrevistar muchas veces sobre este tema y siempre he dicho que no, pero ya ha llegado un punto en el que quiero decir alguna cosa. A nosotros, que somos cristianos, nos sorprende cómo Occidente acepta que la alternativa al presidente actual, que es el integrismo islámico, reciba financiación de países externos. Nosotros, como cristianos, estamos asustados. Tengo toda la familia allí. Los únicos que están aquí son mi padre, mi madre y mi hermano, pero abuela, primos, tíos… todos están allí y todos son cristianos. Cuando la alternativa que viene es un integrismo islámico que ya vemos cómo está reaccionando, sobre todo en Egipto, a mí me asusta que caiga el presidente actual.

¿Has hecho algo o no has ido más allá de tener miedo?

No quiero hacer nada porque yo quiero volver a Siria. Si cae el presidente actual mi padre quizá no pueda volver. Él se ha posicionado claramente. Me da pena porque he ido muchos años y tengo pasaporte sirio. Yo, cuando iba allí los veranos con mi familia, que es de clase media, trabajadora, no veía estas penalidades que nos están enseñando. Yo he pateado mucha Siria solo, todos los rincones, y no lo he visto. Allí quien quería estudiar, estudiaba, quien quería trabajar, trabajaba. Yo he visto pobreza en el sudeste asiático, pero en Siria no la he visto.

El Gobierno español sí ha tomado una posición, y es justamente la contraria: apoyar una transición.

Por eso no puedo decir nada públicamente. Si salgo por la radio posicionándome, me machacan.

¿Quieres que eliminemos esta parte?

No, no. A mí decir que, como cristiano, me asusta que el integrismo islámico suba al poder me parece correcto. Porque es la verdad. Que acabe lo antes posible, porque era un país muy bonito, donde se comía muy bien y el turismo vivía muy bien, y ahora está totalmente roto. Que se acabe.

¿Cuándo tomaste conciencia de ser del Espanyol?

¡Esta es muy fácil! Mi padre era el pediatra de los jugadores del Espanyol en la época de Azkargorta, y me regalaban de todo, me invitaban a ir a Sarrià… pero no puedo decir que yo sea futbolero. Ver los 90 minutos de un partido, el que sea, me cuesta.

¿Aguantas 9 horas encima de una bici pero no puedes con 90 minutos de fútbol?

¡No, no! El fútbol me da igual. Mira, no sé, por interés. Me regalaban camisetas, banderines, Sarrià estaba al lado de casa de mis padres, era más barato ir a ver al Español que al Barça…

¿Cómo vive un “perico” en Barcelona?

Bien, porque este año no bajaremos. Pero hombre… molaría ser del Barça. Es inevitable.

Rudy Fernández decía el otro día que se sentía muy orgulloso de que le compararan con Drazen Petrovic, aunque fuera para decir que él era peor. ¿Qué te parece cuando te hacen un reportaje en un periódico como El País comparándote con Kilian Jornet?

Me parece de una tremenda incultura por parte de quien lo hace.

¿No sientes, ni aunque sea en secreto, un poco de orgullo?

No, ninguno. Es que me sorprende que nos quieran comparar porque no tiene nada que ver. Hay gente que me dice: “Kilian es mejor que tú”. ¡Claro, tío! ¿Quién dice que no? ¡Si no tiene nada que ver! Es que es como comparar un mecánico con un economista. Uno es un deportista superdotado y el otro es trader de Bolsa. No son comparables.

Es una comparación que se ha hecho y se hace.

Sí, pero se equivocan. No puedo sentirme orgulloso ni dejar de sentirme orgulloso por una cosa que es equivocada. Pero aunque lo diga, la gente no se caerá del caballo, es imposible. Solo tienes que ver los comentarios en los artículos en El Periódico de Risto. Los artículos son muy buenos, pero la gente se pregunta por qué escribe él y no un periodista. Pero tío, lee lo que pone y olvídate de quien lo escribe. Esta entrevista tendrá muchas visitas y será muy comentada, pero posiblemente la mayoría de los comentarios serán negativos. Estoy convencido. Pero esto es porque si tienes cien clientes y tres están descontentos serán estos los que harán ruido. Cada retweet será de algún fan, pero cada comentario…

Con Kilian hablamos bastante rato de la muerte. El riesgo en tu caso es menor, ¿lo tienes presente?

No. Me da miedo entrenar. Me da miedo salir un miércoles tres horas en bici y que un coche se me lleva por delante. Pero es que si lo piensas no lo harías. También puedes tener un accidente. Cuando ves los reportajes de Kilian dices: “¡Este tío se va a matar!” y sufres por él.

Cada semana vemos ciclistas muertos.

Cada noticia de un ciclista muerto me da mucha pena. De hecho, yo me muevo por Barcelona en bici desde hace muchos años y hago muchos kilómetros por la ciudad con muchos coches, pero siempre he dicho que el día que tenga un susto de verdad dejaré la bici. 

Quizá no un límite tan abrupto como la muerte, pero ¿te dan miedo la vejez, la decrepitud física?

Me da miedo el dolor. El envejecimiento es inevitable y ojalá pueda hacer como esa monja de 80 años que todavía hace Ironmans, pero creo que al final lo importante es la calidad de vida y tener la sensación de que el tiempo no pasa a la deriva, gozando de cada etapa y cada momento. Ojalá llegue a los 80 de manera saludable y pudiendo hacer un poco de bici, no pido más.

Dices que consigues todo lo que te propones. ¿Qué es cuestión de tiempo que acabes consiguiendo?

Yo ya me planto. Tengo una estabilidad familiar, tengo pareja, tengo una hija preciosa, me encantaría tener otro hijo, profesionalmente no aspiro a nada más, tengo la posibilidad de viajar y conocer sitios que me fascinan… No le pido nada más a la vida.

¿Hay cosas que se te hayan resistido porque no dependían de ti?

(Se lo piensa mucho rato) Siempre he estado a punto de hacer un programa parecido al de Calleja, pero nunca ha acabado de salir. Ya llegará.

Al final, la impresión que me llevaré de ti es muy distinta a la que tenía antes de conocerte en persona.

¿Sabes la de veces que me han dicho esto? Y este prejuicio sobre mi persona me entristece. Por ejemplo: gente que va a una firma de libros en Valencia y luego escribe: “Josef parecía gilipollas, y es buen tío”. ¡Y una firma dura 10 segundos! No sé qué hago mal para dar esta imagen que no tengo. El 99% de todo lo malo que se dice sobre mí viene del desconocimiento. Por eso al principio te decía que no entiendo cómo se puede odiar a alguien que no se conoce, yo no lo he hecho nunca.

Pero tiene que haber una parte de responsabilidad tuya, porque tú tienes la capacidad de dirigir tu imagen. ¿Qué falla?

Pero es que son una minoría. Pongamos por ejemplo el Twitter: hay 131.000, o 130.000, pongamos que 1000 son haters, que piensan que no y no ven cosas buenas. Si hay 105.000 tíos que se han comprado un libro… yo creo que la imagen que proyecto es la correcta, y es la que percibe la gente. Simplemente, hay una minoría que se queda con lo malo. No tengo una explicación, pero normalmente viene de alguien como tú, de mi edad y catalán. Es curioso, fuera de Cataluña no pasa tanto. Yo siempre digo que tengo mi caverna catalana.

Podríamos dejarlo aquí.

Al final sí que ha salido una entrevista distinta, ¿eh? Muy extensa, pero no hemos hablado de lo que siempre me preguntan: los tatuajes, cómo empecé en la Bolsa… Estoy contento.

Josef Ajram para Jot Down 6

Fotografía: Alberto Gamazo