Grandes momentos de música en TV (II)

Otra tanda de filmaciones donde las cámaras de TV registran instantes musicales para el recuerdo:

The Who – Won’t get fooled again

Básicamente una de las actuaciones en directo más intensas y arrolladoras jamás registradas por una cámara. Resultó que uno de los fans más entregados de The Who estaba preparando un documental (la legendaria e imprescindible película The kids are alright) y no encontraba filmaciones de algunas de sus canciones favoritas como Baba o’Riley o esta Won’t get fooled again. Así pues, este fan convenció al grupo para que se metieran en un plató para interpretar esas canciones… y bueno, The Who prácticamente incendiaron el lugar con su ímpetu sísmico. Lo cierto es que no existía por entonces un grupo que pudiera pretender hacerles frente sobre las tablas, porque desprendían una energía increíble y eran capaces de comerse prácticamente a cualquier rival. Especialmente el guitarrista Pete Townshend —fuera de sí y robando la mayoría de planos como de costumbre — y el batería Keith Moon, quien moriría muy poco después de esta actuación. Y ese final…. impresionante es poco.

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Bela Fleck and the Flecktones – Stomping grounds

Bela Fleck es un conocido intérprete estadounidense de banjo, que lejos de limitarse al bluegrass o los sonidos vaqueros formó una curiosa banda de fusión a la que vemos aquí en todo su esplendor: su banjo, un saxo soprano, un bajista (¡nada menos que el todopoderoso Victor Wooten!) y un percusionista que utiliza un extraño artefacto para reproducir el sonido una batería. Los cuatro se las arreglan para entrelazar toda una serie de fantásticas melodías con aire levemente irlandés en toda una lección de virtuosismo, pero virtuosismo ejecutado con buen gusto y con sentido del humor, algo que los separaba de la frialdad de otras bandas de fusión-jazz y similares. Absolutamente fantásticos (gracias a Ferran por haberme enviado esta actuación).

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Ben Folds Five – Battle of who could care less

Esta banda estadounidense liderada por el pianista Ben Folds obtuvo mucho éxito en su país y se dejó oír bastante en España, aunque quizá aquí nunca alcanzó una repercusión similar. Siempre me gustó mucho este single, una canción melódica interpretada con la fuerza de un tema rockero. La versión en disco era muy buena, pero en directo no solamente consiguen reproducir todos los matices sino que siguen sonando muy potentes. No tienen guitarras eléctricas —y pese a su cachondo nombre son solamente tres miembros— pero realmente consiguen armar “ruido” como si fuesen cinco. Muy, muy buenos.

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David Bowie – Space Oddity

Un momento realmente curioso: se trata de una de las primeras actuaciones de David Bowie en televisión, ¡aún con el pelo largo! Le vemos cantando la inmortal Space Oddity, y supongo que muchos espectadores debieron de preguntarse quién era aquel extraño hippie con ojos de distinto color que cantaba sobre naves espaciales. Bowie aparece más tímido que en años posteriores, aunque resultaba muy evidente que ya se trataba de un artista con algo especial. De todos modos, quién podía resistirse a una canción semejante.

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Tower of power – What is hip?

Una de las bandas de funk más sofisticadas de los años 70 (por si alguien quiere saber de dónde sacó Jamiroquai su sonido, véase esta canción de 1975). En disco solían ser más comedidos, pero en un estudio de televisión podían resultar bastante más contundentes y cercanos a la ejecución de un grupo de rhythm & blues, pese a que la mayor parte de sus miembros provenían del ámbito del jazz. Han continuado girando incansablemente, aunque son la clase de banda de las que ya casi no aparecen en las listas de éxitos, por desgracia.

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Average White Band – Put it where you want it

Un grupo de funk setentero del que ya he hablado en alguna ocasión. Pese a ser escoceses (véase ese indescriptible peinado afro pelirrojo) sonaban 100% americanos, sin absolutamente nada que envidiar a las bandas estadounidenses del género. Se caracterizaban por un sonido elegante que perfectamente podría haber elaborado un grupo negro de Filadelfia, por ejemplo. De hecho hubo gente en la época que pensó que eran negros cuando sonaban en la radio, aunque ellos lo aclaraban con uno de los mejores nombres de grupo que he escuchado jamás: “banda blanca del montón”.

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Rory Gallagher – Pistol slapper blues

El guitarrista irlandés fue uno de los mejores músicos de blues-rock de todos los tiempos, y gozó de bastante popularidad en Europa —España incluida— durante los años 70 y 80. Su faceta más conocida es el fogoso virtuosismo con la guitarra eléctrica, pero Gallagher era un auténtico estudioso del blues, estilo que dominaba en todos los registros, también el más primitivo y acústico. Cuando interpretaba blues-folk con instrumentos acústicos lo hacía con una gran pureza, hasta el punto de que parecía que lo hubiesen extraído directamente de los años 20 mediante una máquina del tiempo. Desgraciadamente, su pertinaz alcoholismo —Gallagher bebía whisky como si fuese agua, como se puede comprobar en las filmaciones de camerinos incluidas en alguno de sus DVDs— acabó tempranamente con su vida, con los que perdimos a uno de los grandes talentos del último cuarto del siglo XX.

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Steely Dan – Reelin in the years

Una banda estadounidense de rock, pero integrada por músicos con formación académica —tirando más hacia el jazz— lo cual les confería un sonido particularmente pulcro, que no “blando”. Sus particulares armonías eran como la versión pulida de lo que hacían otros grupos de rock de la época. Probablemente no eran los más guapos ni los más carismáticos de la escena, pero sobre un escenario podían poner de manifiesto su inmensa calidad y estar a la altura de cualquiera. Sus juegos de voces, la estructura de sus canciones, los cambios en intensidad… todo perfecto, pero muy lejos de resultar frío o distante. Grandiosa banda.

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Public Enemy – Fight the Power

Imagino que habrá quien no sienta demasiado entusiasmo por el hip-hop, pero no puede negarse que algunos rappers tenían la capacidad de revolucionar un estudio de televisión con su sola presencia. Ayudados por la presentación de Ice Cube, los dos cabezas visibles de Public Enemy, Chuck D y Flavor Flav interpretan un fragmento de su famosa Fight the power para concluir un show de TV, y básicamente terminan poniendo el lugar patas arriba, demostrando que tenían muy claro cómo ofrecer espectáculo sin más herramientas que su propio carisma y energía. Estos tipos, cuando estaban en su mejor momento, eran realmente grandes.

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Jobriath – Rock of ages

Volviendo a la era del glam, toda la ambigüedad sexual de David Bowie o Marc Bolan se quedaba en un auténtico juego de niños cuando aparecía en escena el inefable Jobriath con sus numerosos manierismos ultra-gay. Lo cierto es que nunca pudo ser competencia para los nombres citados porque, francamente, su breve discografía es bastante endeble. Con todo, tiene algunas canciones efectivas y divertidas, como esta Rock of ages. Y aunque no fuese así, la verdad es que verlo aparecer ataviado con una malla rosa de cuerpo entero y sobre todo con ese increíble casco de astronauta, es un espectáculo que bien resume toda una época y merece su inclusión en el artículo. Un tipo entrañable, lástima que su vida perdiese el rumbo cuando dejó la música: terminó prostituyéndose hasta que murió de SIDA en 1983. Una pena. No era el mejor cantante del mundo, desde luego, pero no puede negarse que poseía un considerable carisma. Aunque dudo que le hubiesen dejado actuar en Intereconomía TV… ellos se lo pierden.

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King’s X – It’s love

Un muy buen trío de hard rock que pasó bastante desapercibido durante la “era grunge”, pese a haber constituido una clara influencia sobre algunas de aquellas bandas, caso de Alice in Chains, quienes imitaron los característicos juegos de voces disonantes de esta banda. Entusiastas de Jimi Hendrix y los Beatles entre otros, a King’s X probablemente les perjudicó el que muchas revistas los etiquetasen erróneamente como banda de “rock cristiano”, y todo a causa de las creencias de algunos de sus miembros o las numerosas referencias religiosas en sus letras. El bajista Doug Pinnick, particularmente, estuvo sumido en una lucha entre su educación religiosa y su homosexualidad, la cual llevó en secreto durante muchos años. Pero la denominación resultaba ridícula, porque la mayoría de aquellas bandas de “rock cristiano” con las que injustamente se los relacionaba eran pastiches panfletarios de poca calidad, y King’s X no tenían absolutamente nada que ver con eso. Más bien al contrario, ellos eran un fantástico grupo sin nada que envidiar (salvo el éxito) a algunos de sus famosos discípulos del grunge. El nefasto poder de las etiquetas se interpuso en la carrera de un grupo que como podemos ver en esta actuación, tenía un sonido verdaderamente único.

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Sepultura – Kaiowas

Los brasileños Sepultura son una de las bandas más famosas del death metal. A mí no me empezaron a llamar la atención hasta el disco Arise (para ser franco, sus primeros álbumes me horripilan), pero empezaron a enriquecer progresivamente su música y sorprendieron especialmente cuando introdujeron influencias brasileñas en sus canciones. Incluso compusieron temas acústicos como este fascinante Kaiowas, escrito como homenaje a una tribu indígena brasileña que cometió un suicidio en masa cuando la “civilización” comenzó a destruir el entorno en el que habitaban. Este bellísimo y fascinante tema no tiene letra, sin embargo expresa perfectamente su mensaje mediante una mezcla de percusiones tribales con un ambiente tenebroso y solemne. Fantástica canción, que puede (y debería) gustar incluso a quienes no sientan la más mínima atracción por el heavy metal.

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Art Tatum – Yesterdays

El legendario pianista, que llevó influencias clásicas al jazz, nos deslumbra aquí con una apabullante demostración de técnica y buen gusto, en una rara filmación donde podemos contemplar absortos su dominio del instrumento. Aunque por fortuna no se trata de una mera exhibición de técnica, sino también de sensibilidad y una cuidada interpretación. No en vano hablamos de un hombre que impresionó al mismísimo Igor Stravinsky, así que nosotros —pobres mortales— solo podemos asistir boquiabiertos al espectáculo de sus manos cabalgando sobre las teclas para producir esas melodías increíbles. Literalmente, hay que verlo para creerlo.

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Frank Zappa – Purple lagoon

El inefable Zappa dirigiendo a su banda en el programa cómico Saturday Night Live, donde interpretan el estrambótico tema Purple Lagoon (si no le gusta la pieza a la primera escucha, dele más oportunidades porque termina siendo adictivo). Pero aún hay más: por si fuera poco, aparece uno de los cómicos del programa, el demente de John Belushi. Metido en su papel de samurai, ejecuta un alucinógeno intermedio improvisado que, francamente, ¡encaja como un guante con la música de Zappa! Desde luego, a los miembros del grupo se los ve encantados intercambiando paridas con Belushi. Mención aparte para el show que monta por su cuenta el batería Terry Bozzio, fieramente concentrado en su nada sencilla parte de percusión.

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Alicia de Larrocha – Danza del fuego

La pianista española, de la que nunca entenderé por qué nuestro país no presume más (esto sí debería ser la “Marca España”) en una magistral interpretación de un pasaje de El amor brujo de Manuel de Falla. Con afán de comparar, he visto esta pieza en filmaciones de otros pianistas mundialmente respetados y, la verdad, creo que ninguno se aproxima ni mucho menos, a lo que doña Alicia hace aquí. Además de su especialización en obras de Mozart, Larrocha ha llevado a los compositores españoles por bandera, dándole a las interpretaciones de piezas nacionales un “no sé qué” que parece estar fuera del alcance de los intérpretes extranjeros, el gran Rubinstein incluido (véase el minuto 1:20, ¡eso es darle vida a unas notas graves! Son solo cinco notas, pero, ¡qué notas!). En una palabra: sublime.