In memoriam: Diego Armando Maradona

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Maradona en el Mundial de Italia 90. Foto: Cordon Press.

Le sentó bien internet. Un invento que se popularizó justo cuando él se retiró. En la era digital, años de modernidad en los que, sin embargo, la tertulia y la nostalgia han dominado la cultura, la figura de Diego Armando Maradona emergió en su justa medida: la de dios en la Tierra, balompédicamente hablando, entiéndase. 

Antes no había sido así, ni mucho menos. Al Mundial de Italia llegó en el punto de mira. Rodeado de múltiples polémicas y con el nombre desgastado a base de repetirlo en los medios. Muchos niños de entonces ya le llamaban «Caramona». Salió como el gran perdedor de ese mundial, por un penalti que no era y tras recibir una zancadilla de Rudi Völler y una patada en el pecho al caer de Guido Buchwald que solo fue amarilla para el primero. Ya es lo de menos, pero a los medios les satisfizo esa derrota. 

La casualidad quiso que dos años después recalara en el Sevilla. Aquella fue también una época de darle al tentetieso. En parte, porque también había perdido facultades. Tras el cinco a cero que le endosó el Madrid de Benito Floro en el Bernabéu, se cargaron las tintas contra él. Decían que era lamentable ver a una leyenda como él arrastrarse por un terreno de juego. 

La mayor tragedia fue el Mundial de Estados Unidos. En estas páginas, Hristo Stoichkov reveló que supuestamente le prometieron antes de acudir al campeonato que no daría positivo. «Seguro, segurísimo», dijo el jugador búlgaro. La FIFA habría hecho publicidad con el anuncio de su participación y luego se cobró la pieza. La cuestión no es que fuera toxicómano y hubiera recurrido al dopaje para ponerse en forma o para enmascarar otras sustancias, sino cómo habrían negociado con el reglamento. 

A Claudio Caniggia le preguntamos por estas declaraciones de Hristo y su explicación fue más completa: 

A Maradona lo utilizaron. Los argentinos, los que estamos en el ambiente del fútbol, lo sabemos todos. Sabemos que lo fueron a buscar. Lo utilizaron porque necesitaban a la figura principal del fútbol en Estados Unidos, que era el primer mundial ahí. Querían que fuese para promocionar el campeonato. Cuando Grondona llama al representante de Diego, le dice: «Lo necesitamos, tiene que volver, tiene que ponerse bien, como sea, si necesita ayuda, que…». Algo así, ¿entendés? «Necesita ponerse bien, tiene que ponerse bien en estos cuatro o cinco meses». Y Maradona hizo de todo para ponerse bien, se entrenó como un burro. Porque yo lo veía, mañana y tarde, mañana y tarde. Todo el tiempo. Quería estar en ese Mundial y fue utilizado.

Cuando vieron que Argentina era un candidato, que era otra vez candidato, dijeron «a la mierda». Yo te puedo asegurar que fue así. Dijeron: «¡Afuera Maradona!». Esto de irlo a buscar hasta la mitad de la cancha… ¿A quién van a buscar hasta la mitad de la cancha para hacer el control? Le esperarás en el vestuario. Irlo a buscar con el delantal blanco… ¿Se iba a escapar del estadio? ¿Va a venir un helicóptero y va a huir por la parte de atrás? Hay toda una serie de secuencias, nosotros sabemos la trastienda, lo que pasó anteriormente, y sí, fue utilizado. Tiene razón en lo que dijo Stoichkov, porque, efectivamente, fue así.

Aquello fue su final. Periodistas argentinos han dado más contexto. Hugo Lencina explicó que en Estados Unidos no había afición al fútbol y que tenían que vender el 85 % de las entradas antes de empezar el torneo. Eso fue lo que empujó a la FIFA a ese supuesto apaño con el futbolista. Por lo visto, ya el partido de repesca contra Australia se disputó sin control antidopaje.

Hay que insistir en esto porque, desde entonces, su figura fue tratada con desdén, cuando no con burla. Los vídeos que llegaban de sus hazañas de nuevo junto a Caniggia en Boca ya no tenían el mismo efecto que la maquinaria futbolística, mediática y comercial que se estaba gestando en Europa. Era el pasado. Además, su comportamiento extradeportivo, con irrupciones constantes en los telediarios como la Britney Spears de la etapa en que se rapó la cabeza, hicieron que su nombre solo recordara a una caricatura. Sin embargo, no pasaron muchos años hasta que empezó a brillar su recuerdo. Concretamente, un episodio, su paso por el Nápoles. 

El Maradona que salió del Barça era un bluf. Un jugador al que una dura lesión y sus francachelas no le habían permitido triunfar, ni siquiera dar un rendimiento aceptable para alguien que ocupaba plaza de extranjero en un club top, aunque haya multitud de imágenes con detalles que parecen indicar lo contrario. Lo han contado los testigos de su paso por Barcelona en el excelente documental Fútbol Club Maradona. Llegó como un número uno y salió por la puerta de atrás. 

Eso permitió que lo que se gestara en Nápoles fuese una de las leyendas más espectaculares de la historia del fútbol. Pronto, en el Mundial de México, volvió a ser considerado el mejor del mundo y, desde ahí, desde lo más alto, llevó a un club pequeño de una región denostada, que sufría el desprecio que solo puede sentir el norte por el sur en todas partes, y les coronó reyes de Italia en dos ocasiones. Aunque todavía no tenemos claro qué pasó en la del medio, que también la tuvo a tiro y hubo cosas raras. No menos raro que su vida fuera de los terrenos. Ahí ya debió dar positivo, no después del mundial, pero Show must go on decían Queen, que, por cierto, eran sus amigos. 

De su gol eterno con la camiseta de Argentina, es bonito recordar lo que reveló en sus memorias y que nos recordó Ángel Cappa, que ya había hecho la misma jugada en Wembley, pero cruzándole el balón al portero. Cuando su hermano Hugo —el que jugó en el Rayo— lo vio por televisión, le llamó a Inglaterra y le dijo que debió haberle regateado a él también. Parece que lo tuvo en mente en México y bordó la jugada irrepetible, con permiso de Saeed Al-Owairan

Me dijo: «¡Boludo! No tendrías que haber tocado… Le hubieras amagado, si ya estaba tirado el arquero….». Y yo le contesté: «¡Hijo de puta! Vos porque lo estabas mirando por televisión…». Pero él me mató: «No, Pelu, si vos le amagabas, enganchabas para afuera y definías con la derecha, ¿entendés?». ¡Siete años tenía el pendejo! Bueno, la cosa es que esta vez definí como mi hermano quería.

De sus gestas con el Nápoles, sin quitarle mérito, lo que también se olvida es que lo hizo junto a Alemao y Careca como extranjeros y Ciro Ferrara, Fernando De Napoli y Andrea Carnevale, entre los nacionales. Pero no importa. Fue la propia ciudad la que convirtió todo aquello en un pasaje más del Nuevo Testamento. Futbolísticamente, en YouTube está el repertorio que regaló a las siguientes generaciones. Solo hay que verlo. 

La imagen que quedará en mi recuerdo es su pase a Caniggia frente a Brasil en Italia 90. Aquel partido fue una tormenta desatada sobre su portería, pero, de un latigazo, se sacó esa jugada que definió magistralmente su gran amigo. Claudio nos la contó con todo lujo de detalles. Al fin y al cabo, él fue el espectador mejor situado del mundo para ver aquella genialidad. Tardó como veinte minutos en relatarnos ese gol, un gol contra los elementos. Después de aquel día, todo fueron derrotas. En la cancha y fuera de ella, una tras otra. La derrota total. Sin embargo, su inmenso catálogo llegó a nuestros ojos siempre o casi siempre en condiciones de inferioridad. Por a o por b, ese hombre jugaba a la contra. Enfadado con el sistema y con la vida en cada partido y, justo es subrayarlo, recibiendo hostias como panes cada noventa minutos. En esas circunstancias, todos sus controles, goles de falta, asistencias inverosímiles y cambios de ritmo que llenaban las consultas de luxaciones fueron actos contestatarios. Es muy difícil igualar el encanto y el magnetismo de las revoluciones y su carrera fue una. En lo bueno y en lo malo. Lucha, euforia, decepción y terror. La imagen viva de la Revolución. 

La tabla de precios no existe. Por favor, revisa tu shortcode.

11 Comentarios

  1. El mejor de siempre. Momentos de felicidad indescriptibles. Agradecimiento eterno. Jamás hizo daño a nadie (salvo a sí mismo) y nos hizo felices a muchos. DEP.

  2. El mejor jugador de fútbol que he visto en mi vida. No vi jugar a Di Stefano, ni a Pelé, ni a Cruyff. Eran épocas distintas y, por tanto creo que no son comparables. A Pelé siempre le achaco que no jugó en Europa, ésa hubiera sido una buena vara de medir. He visto marcajes a Maradona que, actualmente, serían constitutivos de delito, he visto a Maradona hacer campeona del mundo a Argentina, con una selección inferior a la que tenian en 1978 ó 1982, he visto a Maradona hacer campeón de la liga italiana, de la copa y de la copa de la UEFA al Nápoles, un equipo formado por Maradona, Alemao, Careca y 8 italianos trabajadores incansables pero limitados técnicamente. En aquella época la liga italiana era la más fuerte del mundo, tenia a los mejores jugadores. El Nápoles venció en el torneo de la regularidad a equipos como el Milán de los holandeses (Gullit, Van Basten, Rijkaard) y el Inter de los alemanes (Mathaus, Brehme y Klinsmann). He visto a Maradona coger la pelota y llevarse a toda la defensa brasileña para, seguidamente, cederle el balón a Caniggia y que éste eliminara a los brasileños del Mundial de Italia 90. Descansa en paz, Diego.

  3. DEP Diego Armando Maradona. Esperemos que no se acerce a comentar por aquí Mario González. De verdad que no lo deseo.

  4. Me sorprende lo liviano del artículo. Será que Jotdown me tienen mal acostumbrado, a otro nivel. Casi en cada palabra se le nota el desdén del autor. Cierta envidia al ídolo ajeno.
    Nada de sus orígenes. Nada de sus pasos por los clubes argentinos. Nada del mundial juvenil del 79. Nada del mundial del 82. Nada o poco de los dos goles a Inglaterra (¡y cuánto han dado de qué hablar!). Muy poco y parcial del mundial del 90. Y si, se explaya con todo respecto al mundial 94. Y si. Necesita darle de comer a esa envidia comentada…justificarla.
    Una lástima.
    Entré con ansias a Jotdown para encontrar el “In memorial”. Sabía que lo hallaría. Pero de “memorial”… casi nada.
    Pensé que me iba a sacar de los lugares comunes por los que nos pasearon los demás medios; que me iba a encontrar con esa visión tan genuina y especial que siempre nos regalan. Y resultó en chasco…en mi opinión, obviamente.
    Un abrazo.

    • Estoy bastante de acuerdo con usted, Eduardo Roberto. Y totalmente de acuerdo con Antoine74, dos pasos más arriba.

  5. Hablar de Maradona y ceñirse al campo de futbol es contar la mitad. Messi ha jugado mas partidos, ganado mas titulos , corrido mas , ha sido mas constante en la excelencia y sin embargo no es Maradó.
    Uno no se imagina a Messi con Fidel de tú a tú o mandando a Blatter a la mierda.
    Maradó es Marlon Brando el dia que lleva una india a recoger su oscar a la academia, Maradó es Cassius Clay cuando se niega a ir a vietnam. Maradó es Marilyn Monroe cuando le ponia los cuernos a Jackie con JFK. Maradó es Fidel cuando asaltaban Sierra Maestra, Maradó es el Ché cuando lo mataron en Bolivia. No tiene que ver con el futbol, es mas grande. Maradó ganó la guerra de las Malvinas él solo cuando ya estaba perdida hacía años y la ganó en directo para todo el planeta en el 86. Maradó volvío a ganar la guerra de las Malvinas en Napoles que era una guerra que esa ciudad llevaba 100 años perdiendo.

    Solo hablando de futbol no se puede contar ese sentimiento, el de estar en el lado de los perdedores y por una vez ganarlo todo. Eso era Maradó Un sentimiento.

    AD10S Leyenda, Mito, Historia. Cuando murío Fidel El País tituló: “Ha muerto el siglo XX”. Bien pues si ahí murió , ahora lo han enterrado.

  6. I’ve seen things you people wouldn’t believe. Diego running in Azteca Stadium eluding 5 players.
    I watched Diego glitter in the field near the English goal. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.

    • Ta-ta-ta-ta genio, genio, genio mundial!!! Barrilete cósmico!!!! De qué planeta viniste, para dejar atrás a tanto inglés?
      PD. No se puedo competir contra eso nunca en ningún idioma.

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