Nacer para la música (1)

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Lemmy Kilmister nacer para la música
Lemmy Kilmister. Foto: Cordon Press.

Nacer. Venir al mundo. En inglés te nacen, en español nacemos. Qué sea la última vez que naces solo1. Como si no hubiera ya gente suficiente, todo abarrotado. Después nos empeñamos en vivir, nos sale sin pensar, respirar es un acto involuntario. Y hacemos planes: la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo planes2. Hasta que la muerte llega a reclamarnos. Y luego el olvido, apenas seremos un recuerdo que se desvanecerá en las memorias frágiles de los decennials, unos bits en el marasmo de información basura que nadie consultará jamás. O algo peor: quedaremos inmortalizados en un meme. 

Toda esta materia ha preocupado siempre mucho a los filósofos, que se pasan la vida hablando de los porqués y los significados, como cuando estás frente a un buen plato y te pones a disertar acerca de los ingredientes y su maridaje. Venga, filósofos, que se os enfría la vida. También es un asunto que quita el sueño a músicos de todo pelo. Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos: a una terracita. Una ardilla podría cruzar España de terraza en terraza sin pisar el suelo. Todos nacimos por algo. Y nacimos para algo. Y nacimos en algún lugar. Y nacimos en un momento preciso. Mi primo fue el primer bebé dado a luz en España en el año 1981, apareció en las noticias en brazos de mi tía y al lado de mi tío, mi tío los abandonó poco después. Muchas son las canciones que tratan el asunto, a fondo o de refilón, y lo reflejan en el título que normalmente luego es el eje del estribillo. Hay canciones míticas, arrolladoras, emocionantes, evocadoras, vitales, bailonas, blandengues, olvidables, intragables, extrañas, inventadas. Acercaos, jóvenes, sentaos a mi alrededor.

Springsteen nació para correr, pero no para hacer footing, esto no es un himno runner; nació para pisarle, para huir de ciudades herrumbrosas llenas de perdedores por carreteras secundarias. «Tramps like us, baby we were born to run», vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr. En esta canción todo parece encajar, la temática y la poética de letra, el muro de sonido, la batería que corre y el solo grave que también nos mete prisa… Hasta el saxofón suena a gloria, y lo hace porque simboliza el viento que nos da en la cara en el descapotable de cuarta mano. Nunca después Springsteen lo hizo mejor que con esta canción y el disco homónimo. Aplausos, gracias, siéntense.

Los de Steppenwolf, sin embargo, nacieron para ser salvajes (no chupiguay, como solíais cantar vosotros). «Born to Be Wild» rivalizaría con «Born to Run» (es unos años anterior) si no fuera porque se considera el comienzo del hard rock y por tanto del heavy metal (palabras que aparecen en su letra), y eso es harina de otro costal. Pero la temática en el fondo es la misma, «Looking for adventure and whatever comes away», buscando aventuras y lo que surja; pero no hablamos de la bio de una red social de ligoteo, hablamos de la huida, la juventud que se acaba, el viento en la cara, velocidad y ciertas sustancias. Easy Rider. Éramos invencibles, todos alguna vez nos sentimos inmortales cuando fuimos jóvenes, todos menos Ian Curtis, siempre tan delicado de lo suyo. Canción guitarrera pero donde sobre todo destaca el teclado demoníaco que nos mantiene en tensión todo el tiempo. Ábranse una cerveza y también ovación cerrada. 

Lemmy Kilmister aseguraba que había nacido para levantar el infierno igual que otros levantan templos de fe, arquitecto del thrash metal y trasegador de Jack Danniels y otras cosas. «Born to Raise Hell» y la voz de Lemmy son capaces de encrespar el cabello más sedoso y acondicionado. Lemmy siempre dijo que Motörhead era una banda de rocanrol, aunque después lo matizara con las canciones, le añadiera un cachi de tabasco a la ensalada de canónigos. Con este tema todo parece encajar, uno sabe que está escuchado rocanrol, pero tan potente que sabe que es hard rock, pero tan salvaje que comprende que pisa el heavy. Lemmy no llegó al mundo a hacer travesuras, a jugar al pádel con los compañeros de oficina para tomar una cervecita o dos después. Solo un pacto con el diablo explicaría que aguantara hasta los setenta años de edad, fiel a su mito hasta el final. Ahora por fin ocupa su lugar a la diestra de Lucifer padre, fuman y beben, Lemmy le muestra al diablo las estancias que él mismo diseñó.

«Born to Lose». Johnny Thunders sabía que el diablo está en los detalles, y uno se sabe perdedor no por no llegar a alcanzar los grandes sueños, sino por quedase encallado en las minucias, lo sabes desde el principio y lo asumes. Johnny era un maldito del rock que se hizo su propio himno y contribuyó de manera decisiva a cumplir con su profecía: «That’s the way it goes / The city is so cold / And I’m, I’m so sold / That’s why I know / I was born to lose». Así es como va, la ciudad es fría y yo estoy vendido, por eso lo sé, nací para perder. Johnny tenía la flora intestinal muy descuidada y también estaba enganchado a la heroína. Cumplió a duras penas con el tricálogo: vivió rápido, murió viejoven y dejó un cuerpo reguleras. Para los perdedores, Johnny es la guía, la muerte fue su victoria final. Minuto de silencio. 

P. D.: Motörhead también tiene su «Born to Lose», el sol no se ponía en el imperio de la maldición de Lemmy.

P. D. 2: En posteriores relanzamientos, «Born to Lose» pasó a ser «Born to Loose», o sea, nacido para desatarse, una forma de quitarle hierro al asunto: no cuela.

«Born 2 Die». Aunque parezca mentira, Prince se llamaba Prince (menos la temporada en que pidió que dejaran de llamarlo así por problemas con el sello discográfico y representó su identidad con un símbolo impronunciable y entonces se le llamaba «el artista antes llamado Prince» que en el fondo era seguir llamándolo Prince y era un lío y después dio permiso para que lo volvieran a llamar Prince y finalmente falleció por un tema de automedicación y cuando el albacea de su testamento al leerlo en presencia de los herederos dijo que Prince Rogers Nelson dejaba mil dólares a la beneficencia hubo uno que pensó que quién era ese). En esta canción, nacida para morir, Prince habla de una mujer que «She left the church a long time ago/ Said they couldn’t teach what they did not know/ That’s when she lost her virginity», o en cristiano, que ella dejó la iglesia arguyendo que no decían más que gilipolleces, y que acto seguido perdió la virginidad. Vaya, Príncipe. Esto es un fantástico funky-RnB marca de la casa que nos anima a darlo todo antes de criar malvas. Prince nos dejó ya maduro pero demasiado pronto, y, este sí, nos obsequió un bonito cuerpo.

Cada vez que escucho «Lana del Rey» pienso en el rey emérito sentado en un sofá tejiendo un jersey de lana, paciente, feliz a su modo, nunca se le ha visto de esa guisa, y tampoco vestido a rayas, y no creemos que eso ya suceda. Lana también tiene su «Born to Die». Es obvio, naces, una cosa lleva a la otra, y mueres, lo del medio es relleno para los más espirituales o la chicha para los más carnales. Lana parece combinar ambas cosas aquí y dice que «The road is long/ We carry on/ Try to have fun in the meantime». El camino es largo y lo sobrellevamos, intentemos pasarlo bien mientras tanto. Esta canción es evocadora y sensual e invita, como la de Prince, al carpe diem

«(I was) Born to Love You». Es el mayor éxito en solitario del aclamado y llorado Freddie Mercury, aunque después fuera grabada por Queen en un tono más roquero. En cualquier caso, Freddie nació para quererte no solo a ti, ese «you» es una metáfora de la vida toda. Un tema de pop-rock optimista y pegadizo de letra escrita en un descanso de película de Antena 3. A Freddie le iba mucho la fiestuqui y no se exprimía demasiado el limón, hacía apología de la ligereza con tal estilo que lo elevaba a categoría de arte. Luego todo tiene un precio o no, pero que nos quiten lo bailao, y a veces me pregunto cómo hubiera encajado en una fiesta del gran Gatsby. Otro que también entró en el club de los viejóvenes fallecidos antes de tiempo. A mí de Freddie lo que más me gustaba era ese pie de micro cercenado que llevaba de aquí para allá o cuando tocaba el piano de pie.

«Born to Be Alive». Nacer para estar vivo puede sonar a perogrullada, pero después de tanta muerte y autodestrucción y solemnidad está bien hacer hincapié. Lo de haber nacido para algo no es patrimonio único de los grandes artistas, también los menos conocidos como Patrick Hernandez sienten la llamada. Aquí hablamos de intensidad, no de longevidad, hay que ser disfrutón y bailongo y hacer un poco el payasete, como cuando pinchaban este one hit wonder de ritmo dance y con ese riff arabesco y vientos acuciantes. Viajar, ver mundo, gastarte el ingreso mínimo vital en cervezas. La letra no hace más que repetir el mantra, Patrick dice que no sentará la cabeza por mucho que insistamos. Con esta canción dio sus primeros pasos de baile Miquel Iceta.

«Born to Be My Baby». Aquí los Bon Jovi te están diciendo, nena, que naciste para ser su chica, que todas las fuerzas del universo se confabularon para que tú, mujer que apenas se roza los labios con las yemas de los dedos mientras lee distraída en la biblioteca pública bajo un haz de luz primaveral, fueras la piba de Jon Bombón. Justo para después aclarar que él también fue hecho para ti, esa melenaza y esos ojazos son tuyos. Todo cuadra, el pescado está vendido. Estoy seguro de que esta es la canción preferida de alguna prima segunda de Isabel Díaz Ayuso. Bon Jovi fueron producto de su época, una mezcla, si se me permite el análisis grueso, de Guns N’ Roses y Bruce Springsteen que les dio muchas alegrías comerciales. Te pasabas sus canciones esperando a que llegara el estribillo pensando en párrafos del B.O.E., eso es buena señal. Ahora Jon va de estrella consagrada y hace temas de rock blandengue, el león se cortó la melena.

«Born to Make You Happy». Britney Spears hace toda una declaración de intenciones, altruismo en estado puro, dar sin esperar nada a cambio: «I’d do anything/ I’d give you my world», haría lo que fuera, te daría mi mundo: sexo variado y sin cortapisas, libertad de horarios con los colegas, comprensión con tus cinco años en paro porque todavía estás pillando el tono a tu novela. Haces todo eso y luego llega el futuro impenitente y te lo paga de aquella manera, te lo arrebata todo, hasta tu personalidad jurídica: eso no se hace, futuro. Parece que la muchacha no puede ni ir al Mercadona sin que se lo autorice su padre. Sin ninguna duda, Free Britney3.

(Continúa aquí)


Notas

(1) Miguel Gila.

(2) John Lennon.

(3) Este asunto cambia a cada momento.

La tabla de precios no existe. Por favor, revisa tu shortcode.

2 Comentarios

  1. Colega: Lemy nacio para buscar problemas o bronca “born to rise hell” seria la traduccion correcta, no tiene nada que ver con el infierno, por ser heavy no tiene que ser satanico ni nada parecido, es una frase tipica en ingles

    • Totalmente de acuerdo con Alberto, lo de Lemmy con Motörhead fue y es siempre una declaración de principios, el infierno no aplica

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