¿Pero no se puede hacer de otra manera?

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Era la pregunta que se hacía Bruno Munari, el reputado diseñador que intentó mediante la metodología y el arte superar los límites del lenguaje, y la morfología, para aplicarlo al resto de su vida y su trabajo. Eso incluía productos del día a día, objetos tan comunes como los de la exposición Per què sóc aixi? que se puede visitar en el CCCC de Valencia.

Todos los productos que nos rodean han sido creados para desempeñar una función. Ya se trate de una percha, unas pinzas o unos zapatos, cada uno de estos objetos nos permite hacer un uso específico de ellos: colgar la ropa en el armario, en el tendedero, caminar… Para realizar dicha función los objetos tienen una forma concreta, unas dimensiones adecuadas, y están hechos de un material concreto. La combinación de la funcionalidad y el aspecto es lo que conocemos como diseño.

Cada uno de los objetos que nos rodea está diseñado, siendo fruto de un complejo proceso de imaginación, proyección y producción. Si nos fijamos bien, podemos decir que los objetos, con sus formas, nos hablan de cómo son y nos dejan adivinar por qué nacieron así.

La exposición «¿Por qué soy así?» reúne 120 objetos de la colección Pérez de Albéniz-Bergasa. Algunos de ellos son fruto del ingenio innovador de algún visionario, como la bombilla, aunque la mayoría obedecen a mejoras que se van añadiendo sobre tipologías ya existentes, como los cubiertos de plástico. Muchas piezas son subsidiarias de otras, como la funda del móvil, que no existiría si se fabricasen teléfonos que no se rompieran tan fácilmente. Otros suponen humildes, aunque significativas, mejoras, como el abre-fácil (cuando funciona y no acabas cortándote con la lata). Como denominador común, se observan unos objetivos en la evolución del diseño de producto: disminuir el peso, el volumen y que sean más versátiles.

Aunque la mayoría de objetos expuestos en ¿Por qué soy así? son piezas sin autor conocido, porque lo que se pretende con la muestra es diluir la frontera entre el diseño de culto y el que nos ayuda cada día, entre las piezas que se exhiben se encuentran objetos realizados por reputados diseñadores. Gente como Dieter Rams, Philipe Starck, Achille Castiglioni, Alessandro Mendini, Ettore Sottsass, André Ricard, Rafael Marquina, Daniel Gil, Tibor Kalman, Matteo Thun, y los valencianos Daniel Nebot, Lavernia & Cienfuegos, Culdesac, Inma Bermúdez, Alberto Arza y Joan Rojeski.

El trabajo de Juli Capella como comisario ha sido el de agrupar los objetos según diez funciones diferentes. Capella les da voz mediante dibujos que cuentan al visitante, en primera persona, qué intenciones tienen. Estas son:

1. Abarato. Hago productos más asequibles

Una muestra de objetos cuyo objetivo principal es rebajar el precio del producto original. Por ejemplo, los relojes de pulsera de plástico. Quizá no es el ejemplo de producto más atractivo, pero ¿qué tal el shopping bag Tasche de Alessandro Mendini y Cristina Hamel para Koziol? No molesta tenerlo a la vista en el recibidor de casa. El mejor de todos los diseños de producto de este grupo, sin duda, es el libro de bolsillo. No entiendo cómo no hay libros de bolsillo en las máquinas expendedoras de los hospitales y del metro.

2. Innovo. Me gusta ofrecer algo nuevo

Son productos que buscan mejorar sustancialmente un uso, aportando una manera nueva, diferente, de solventarlo. En este grupo hay grandes avances: de la vela a la bombilla, del calcetín para colar café a la cafetera italiana y finalmente, a las mini espresso, que caben en el bolso. Uno de los inventos que nos ha hecho la vida más sencilla es el ratón, o mouse, de Douglas Engelbart y Bill English. Cuando se patentó recibió el nombre «Indicador de Posición X-Y para un Sistema con Pantalla»; el nombre «ratón» se lo dio el equipo de la Universidad Stanford durante su desarrollo, porque la forma y el cable recuerdan a un ratón.

3. Complemento. Ayudo a mejorar un objeto anterior

Son diseños subsidiarios de otros ya existentes que solo tienen sentido como complemento. Han nacido al servicio de un producto previo, y aportan un valor añadido. Los hay muy útiles, como la percha con pinzas, un artefacto con la forma de los hombros humanos diseñado para facilitar colgar sobre todo chaquetas, suéteres, camisas, blusas o vestidos, de una manera que prevenga las arrugas de los mismos, con una barra más baja para poder colgar pantalones en la que, además, se colocan unas pinzas para colgar las faldas. Para cumplir esta función, pero fuera del armario, existe el galán de noche, uno de esos objetos de diseño bello que mejoran la vida del usuario tanto que hacen más feliz a quien tiene uno.

No todo es útil o bonito en la muestra. El adaptador para botellas Aqua Jar de A. Guiu & I. Remiro se diseñó con un triple objetivo: no abollar la botella de plástico, conseguir una mayor precisión al servir el agua, y mejorar el producto estéticamente. No queda claro que consiguieran los objetivos, el tercero, desde luego, no.

4. Acelero. Hago que las cosas vayan más rápidas

Productos que principalmente buscan acortar el tiempo que emplea el usuario para el cometido que tiene destinado. En esta categoría tenemos casi todo lo eléctrico: lavadoras, secadoras, máquinas de afeitar, batidoras… Además de la última tecnología médica, como un test TAR de Covid.

5. Multifunciono. Sirvo a la vez para varias cosas

Son diseños que ofrecen diversos usos en un mismo objeto, buscando satisfacer varias necesidades del usuario con un solo objeto. Como la navaja suiza, que incluye un cuchillo y varias herramientas más: destornilladores, tijera, lima y abrebotellas. Y también sirve para emular a MacGyver improvisando la solución a cualquier problema con su SAK. En esta sección hay objetos realmente útiles, como el smartphone, pero otros no tanto, como la cuchara-tenedor de Masami Takahashi. ¿En serio alguien puede comer ramen con eso sin pincharse la boca?

6. Reduzco. Busco hacer las cosas más pequeñas

Propuestas cuya principal característica es la de reducir ya sea espacio, forma, peso, volumen… y por tanto facilitar un manejo más liviano, y una producción y transporte más económico. Como el paraguas plegable y los auriculares inalámbricos.

7. Facilito. Simplifico las funciones de un objeto

Son diseños pensados para mejorar algunos usos o simplificar otros objetos precedentes. Como el abrefácil de una lata, un embudo, un calzador, o el post-it.

8. Añado. Aporto una prestación extra

Objetos que añaden una nueva prestación, por tanto continúan o perfeccionan otro anterior y le aportan un nuevo uso. Como el lápiz con goma, el bolígrafo multicolor. Uno menos habitual es el cucharón con medidor para los espagueti.

9. Estilizo. Persigo formas más bellas

Piezas que proponen principalmente una nueva presentación formal para la misma función. Se busca ofrecer una nueva apariencia más atractiva desde el punto de vista estético, y así darle un estilo. En este grupo no podía faltar la botella de Coca-Cola. En 1915, cuando la bebida ya llevaba treinta años comercializándose, la empresa decidió unificar los envases utilizados en todas sus embotelladoras. Convocó un concurso, que ganó Alexander Samuelson con su botella contour, todo un icono que hoy es referencia en el mundo del diseño y se expone en Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Hay más cosas interesantes en este grupo: bonitos abrecartas, frascos de perfume que parecen bolígrafos, abrecartas o frascos de perfume con un estilo diferente y firma de autor.

10. Sorprendo. Quiero llamar la atención

Diseños gadget, pensados como broma o sorpresa para el usuario con marcado valor comunicativo, más allá de la función que cumplen. Como un teléfono transparente y perfume con forma de bolígrafo. Productos que parecen salidos de un libro de inventos japoneses.

El Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, demostrando su interés por explicar el arte y la cultura más actual, organiza y produce, junto con World Design Capital Valencia 2022, la exposición ¿Por qué soy así? para el CCCC. Con el exquisito comisariado de Juli Capella, el ámbito cotidiano entra así en el museo valenciano para hacernos reflexionar sobre el papel del diseño en nuestro día a día. Objetos de los que nos acordamos cuando no funcionan, pero que suelen pasar desapercibidos cuando cumplen con su función, son elevados a piezas de museo para explicarnos por qué son cómo son y quién los hizo así.

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