Maya Goded: la fotografía documental sobre la mujer mexicana 

Maya Goded
Plaza de la Soledad.  La Merced, Ciudad de México (2016).

Gran parte de la obra de la fotógrafa y cineasta Maya Goded se puede poetizar tal y como recitó la experta en cultura hispanoamericana Teresa Jiménez: «Mujeres, siempre mujeres. Mujeres de cuerpo entero, mujeres con rostros ocultos, muertas mujeres, mujeres vivas, mujeres enamoradas, mujeres decepcionadas, mujeres bajo el suelo, mujeres en una cama, mujeres en la calle, mujeres en una losa en la morgue, mujeres de primera, segunda y tercera generación, mujeres sabias, mujeres ignorantes, alegres mujeres, mujeres nostálgicas, mujeres abandonadas, mujeres deseadas, mujeres excluidas, mujeres disfrazadas, mujeres desnudas, mujeres que aman, mujeres que sufren, mujeres dignas… mujeres al límite».

Goded (Ciudad de Mexico, 1997) es una fotógrafa y cineasta documental que desde el año 2002 forma parte de la Agencia Magnum como miembro candidato. ¿Qué la diferencia de otras? El enfoque tan personal y empático que realiza de la mujer con cada fotograma.

​La artista hace del centro de su obra la situación vital de la mujer, que en demasiados contextos se muestra protagonizada por el abuso, el desconocimiento, el miedo y la libertad limitada. De esta forma, no solo trata de no evitar la presencia del dolor en las mujeres, sino que hace de ello el eje central de su trabajo. Sobre todo, la grandeza de cada una de sus colecciones recae en que nadie en su día a día habla de estos temas ni reconoce su existencia.

Como mujer mexicana, Maya Goded se plantea, a través de sus trabajos, las posibles respuestas a cuestiones que afectan directamente a su género. En no pocas entrevistas la autora ha contado que son sus dudas acerca de ciertas circunstancias que viven las mujeres lo que le ha hecho querer darle respuesta y, sobre todo, visibilizar todas esas situaciones vividas en su país natal. Por ello, a través de la cámara, ya sea con el movimiento o con imágenes estáticas, la artista responde visualmente y denuncia las injusticias éticas que durante siglos ha tenido que sufrir —y sigue sufriendo— la población femenina. 

Sexualidad, maternidad, marginalidad, virginidad y violencia son algunas de las características del trabajo de Goded. Reflejando esto en su obra, insiste en la necesidad de documentar los abusos que siguen teniendo cabida sobre las mujeres. Así, el estilo de su trabajo cobra forma de reportaje documental, con pinceladas de costumbrismo, y siempre con la humanidad como bandera. El trabajo de Goded es tanto costumbrista como de denuncia, dos características que tristemente van de la mano cuando tiene que ver con la condición de ser mujer.

Todas las situaciones moralmente cuestionables que relata Goded vienen directamente de una sociedad educada profundamente en la religión cristiana. La moral católica ha dictaminado desde siempre lo que es ser «buena mujer» y lo que no, glorificando así algunos aspectos como la maternidad y la virginidad y demonizando otros como la sexualidad o la libertad de elección.

Aunque su trabajo como fotógrafa no comenzó teniendo esta idea como protagonista, la artista no tardó en interesarse por las mujeres que rompían los patrones impuestos. Destacamos tres colecciones de Goded con la mujer mexicana como el eje central de su trabajo:

Maya Goded
Serie Desaparecidas. Ciudad Juárez, Chihuahua, México ( 2004).

El retrato de la feminidad en Plaza de la Soledad (2016)

Probablemente con su trabajo más conocido y relevante, Plaza de la Soledad, la artista muestra a la perfección la prostitución en México. A través de la diversidad de cuerpos, bellezas y vidas, Goded consigue plasmar el estado físico y mental de las trabajadoras sexuales, quienes le relatan a través de hechos y de palabras sus historias, desconocidas hasta entonces para aquellos que miraban hacia otro lado. Lo que en principio comenzó como una colección fotográfica en blanco y negro y un libro (2006), se convirtió en 2016 en una instalación formada por un vídeo documental de estos relatos. Este fue el primer paso de la artista de fotógrafa a cineasta, con el que reflejó la desigualdad, la pobreza, la transgresión, el deseo…

Maya Goded ha repetido en reiteradas ocasiones que su objetivo al llegar a la plaza de la Merced de Ciudad de México era realizar una serie de fotografías en blanco y negro de lo que allí se respiraba, pero nunca pensó en enfocar su trabajo hacia la esencia de la prostitución. De hecho, la meditación acerca de ahondar en ese tema fue a causa de una de esas instantáneas que tomó en aquel momento. 

La pieza audiovisual posterior es una de las mejores obras de Goded, tanto por la implicación sobre el proyecto como por el simbolismo y el mensaje de cada uno de los fotogramas que lo forman, a lo largo de una hora y veinte minutos de duración. A través de este documental, Goded desnuda la realidad de la prostitución: la edad, el canon de belleza, la soledad, la libertad y la sexualidad.

Durante años, las mujeres protagonistas del trabajo de Goded han intentado salir de la oscuridad y mostrar sin tapujos la posición que el patriarcado les ha impuesto. A causa de ello, la artista quiso ser un altavoz más en esta lucha por visibilizar la realidad del trabajo sexual.

Respecto a la edad, una de las motivaciones de la fotógrafa al crear el documental era desmentir el mito de que las trabajadoras sexuales eran jóvenes. Además, Goded también mostró que hay tanta variedad de cuerpos entre las trabajadoras como mujeres existen. 

Tal y como lo muestra Goded, sus protagonistas parecen señoras tradicionales, describiendo sus relaciones en pareja, casi incluso con cariño, aunque estén relatando sus encuentros cuando ejercen la profesión. De hecho, la autora enfoca todo el trabajo de tal forma que la prostitución, entre sus protagonistas, se vive como una situación cotidiana y natural. No se romantiza, pero no hace de la precariedad ni del rechazo el eje de la cuestión. En su lugar, son las vidas narradas por las propias trabajadoras las que forman el hilo conductor del trabajo. Se ve relatado así el día a día de muchas mujeres de cuarenta y cincuenta años en México.

Maya Goded
Serie Tierra Negra.1994, Costa Chica, Guerrero.

Con toda la calidez que Goded ha logrado transmitir, las escenas traspasan la pantalla con la frivolidad que las caracteriza. Todas las mujeres hablan libremente de su sexualidad y de su forma de amar a los demás, pero estos sentimientos nacen en su mayoría como una vía de escape ante la explotación de sus cuerpos.

Sorprende cómo la artista consigue conectar con las protagonistas de sus historias, sobre todo cuando narran episodios trágicos como si estuvieran normalizados. Se desnudan tanto de cuerpo como de alma, por lo que las imágenes no necesitan otro apoyo que no sean los planos de sus rostros y sus miradas. Son historias al margen de lo establecido socialmente como el camino correcto.

Sus protagonistas crecieron con los valores del catolicismo y son rechazadas abiertamente por la sociedad. Esto se debe al profundo culto a la Virgen María en la religión católica en México. Esta práctica, llamada marianismo, ensalza a las mujeres tanto moral como espiritualmente cuanto más se parezcan en la imagen y en los valores a la virgen. Esta praxis viene directamente relacionada con la Virgen de Guadalupe, muy importante en el país, y por ello sienten la necesidad de mostrar un cuerpo femenino totalmente idílico. Al igual que con un ideal imaginario que cumpla el prototipo de madre virginal, en contraposición de la mujer o madre violada, representada por La Chingada, lo contrario a todos los valores que representa la Virgen.

Maya Goded
Plaza de la Soledad, La Merced, Ciudad de México (2016).

El tacto en Desaparecidas (2005-2006)

¿Cómo se retrata a mujeres que ya no están? Pues a este reto responde con su fotografía Maya Goded entre 2005 y 2006. 

Probablemente este es el trabajo más complicado que la artista se plantea: fotografiar rostros de mujeres desaparecidas o asesinadas. De esta forma, sus protagonistas son niñas y chicas jóvenes, hijas, sobrinas o hermanas de mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez. Independiente de la dificultad en retratar lo desaparecido, Goded captura la esencia de lo que no está con esta colección.

Este trabajo —como cada uno de los que realiza la artista mexicana— es el resultado de una experiencia vital, en este caso bastante trágica: los feminicidios de Ciudad Juárez. Fue todo un reto conseguir plasmar en imágenes los rostros de las chicas que ya no estaban presentes ni en sus familias ni en ningún otro lado. De hecho, este proyecto coincidió con otros en el tiempo, como el ‘Proyecto Juárez’, realizado por Mariana David y  ‘El Palacio Negro A.C.’ Por ello, su solución al panorama marcó la diferencia de forma decisiva.

Así, la manera de hacer frente a tal reto puede llegar a resultar paradójica, pero fue totalmente efectiva y se convirtió en una solución original y concienciada. La artista decidió fotografiar a las hermanas, sobrinas y otros familiares de las mujeres desparecidas. A parte de ser una propuesta original para un tema tan delicado, Goded desafió así a la violencia machista, el dolor y la impunidad. Un crudo retrato de la realidad que viven tanto México como muchos otros países. 

Además de los mencionados retratos, la artista también decidió captar imágenes sobre adolescentes de la zona en busca de una vida mejor. Es decir, prototipos de mujeres que sufren sobre todo esta violencia, secuestros y asesinatos. Por el contrario, y con el objetivo de mostrar la frialdad de la sociedad frente a estos trágicos acontecimientos, Goded fotografió a personas ajenas al conflicto —tanto física como mentalmente− como funcionarios de la zona. 

Maya Goded
Desaparecidas. Ciudad Juárez, Chihuahua, México (2004).

Todas estas piezas son fotografías de apariencia casual o incluso instantáneas sencillas donde el sujeto solo mira a la cámara. Sin embargo, el simbolismo es lo más inquietante. Por su parte, la fotógrafa recopiló visualmente aquellos lugares donde, durante años, habían aparecido cadáveres de mujeres asesinadas. Este conjunto de imágenes fue la respuesta arriesgada de Goded y una manera de hacer cuestionar sobre cómo se debe afrontar el dolor provocado por el machismo y su legitimidad que se perpetúan desde tiempos inmemorables. El patriarcado permite tanto que esto continúe ocurriendo como que se expanda el pensamiento global de que la responsabilidad de estas atrocidades es de las propias víctimas, las mujeres, a causa de su ropa, su actitud o estar hasta tarde en la calle.

Durante este trabajo, la artista tuvo que enfrentarse a diferentes problemáticas que, hasta entonces, no había tenido que considerar. En primer lugar, la forma de retratar lo desaparecido. Consigue devolver al presente a mujeres que ya no están a través de rasgos, apariencias y edades similares.

En segundo lugar, no imitar ni caer en las mismas ideas que sus contemporáneos que trabajaron audiovisualmente en los asesinatos de Ciudad Juárez. De nuevo, su obra Desaparecidas constituye la respuesta a una de las dudas de la artista.

Maya Goded
Desaparecidas. Ciudad Juárez, Chihuahua, México (2004).

El oscurismo de Tierra de brujas (2006-2007)

En cuanto a su trabajo Tierra de brujas, la autora no buscaba otra cosa que no fuera mostrar cómo las generaciones mayores de mujeres mexicanas, desde lugares marginados, temidos, casi inexplorados fuera de las ciudades, practican el ocultismo. Con la fotografía de este mundo femenino la autora pone sobre la mesa al grupo de mujeres que aún asusta a los hombres.

Esta colección fotográfica muestra a la perfección un mundo marginado y rechazado desde sus orígenes. Mas mujeres y el ocultismo en el norte de México son sinónimo de brujería y, como tal, sufren el desprecio de la población. 

Goded, como con cada duda y situación poco resuelta o mostrada, hace público a través del objetivo de la cámara la estética de las actividades de este grupo de mujeres. Comenta que su principal motivación era acabar con el miedo que desde pequeña había sentido hacia los rumores que rodeaban este mundo mágico y oscuro. Y este temor le persiguió hasta que terminó su colección, puesto que encontrar el lugar de trabajo de «las hechiceras» no fue tarea fácil. 

El misticismo del ambiente acompaña a cada una de las instantáneas de la artista mexicana. Y en ellas se puede contemplar el origen de la imagen actual de estas actividades: la conquista española trajo consigo el catolicismo, y no solo dejó de lado todas las demás creencias relacionadas directamente con conectar con la tierra y la naturaleza, sino que sus responsables fueron perseguidas por brujería. Estas técnicas herbolarias y sanadoras siempre han sido trabajo de mujeres, por lo que su desarrollo desde aquel tiempo ha estado ligado al rechazo social, incluso aunque actualmente el pueblo mexicano haga uso de sus servicios de forma habitual.

Además, aunque aparentemente la Iglesia ya no se entromete en las labores del gobierno, el rechazo a estas mujeres y al mundo del misticismo sigue existiendo. De hecho, su contraposición al catolicismo se debe sobre todo a que este gremio femenino poseía conocimientos sobre anatomía, herbolaria y alquimia que el clero no poseía. Al igual ocurre con el concepto de sanar el cuerpo y el alma dejando a un lado la figura de Dios.

El tabú ha acompañado durante toda la vida a estas mujeres, gracias al cual han llevado libremente su sexualidad, pero no han podido disfrutar la de la vida en pareja. La serie Tierra de brujas muestra las costumbres arraigadas y desarrolladas durante siglos en clandestinidad: «Las brujas que conocí y fotografié en este país fundamentalmente católico son resultado del sincretismo entre las costumbres europeas y las indígenas», comenta la artista en la introducción a su colección.

A causa del prejuicio que este mundo genera, el misterio que rodea las fotografías de Goded es incluso mayor y ni el ojo del que mira es capaz de descifrar por completo el aura de las imágenes. A su vez, llama la atención que la labor de estas mujeres se centre en gran parte en los hechizos de amor y lleven a sus espaldas historias propias pasionales que no acabaran bien.

De esta forma, y a través de fábulas, lo intenta reflejar Goded en sus fotografías. El simbolismo de mujeres marginadas y rechazadas presentado a través de un mundo místico y surrealista, pero no deja de ser otro grupo más de población femenina humillado y discriminado que consigue sobrevivir.

Al final, Tierra de brujas visibiliza, a través de símbolos, lo que este mundo femenino representa en la sociedad de México: Goded refleja el fuego de los rituales, mostrando que ellas son como ese fuego sanador en la oscuridad, convirtiéndose así en la solución a los problemas de muchas personas. Los claroscuros en las instantáneas también representan la ocultación de estas prácticas pese a la presencia de «clientes». A través de la fotografía, Maya Goded logra mostrar su importancia profunda en la sociedad y la sabiduría de un grupo que siempre tiene que ocultarse de los demás.

Maya Goded
Tierra de Brujas. La Huasteca de San Luis Potosí (2007).

Maya Goded representa a una generación joven de artistas mexicanas, como lo hace también Teresa Margolles, que consigue labrarse un trabajo independiente en un mundo dominados por hombres. La artista es una de las fotógrafas contemporáneas más importantes de México y, como tal, ha influido significativamente en las tensiones éticas y morales que durante décadas se han dado en el país.

En cuanto a influencias que se pueden ver en su trabajo, podemos encontrar a las primeras fotógrafas que se atrevieron con el feminismo en México y a compañeras de su misma generación: Ángeles Torrejón y su trabajo fotográfico a las mujeres zapatistas en la selva Lacandona; las instantáneas de Frida Hartz a mujeres indígenas; Patricia Aridjis y los temas sociales y el estilo de sus fotografías; los proyectos audiovisuales de Gladys Serrano, entre otras.

Con ellas comparte la esencia de sus obras: las mujeres mexicanas como protagonistas. En definitiva, visibilizar a las mujeres a través de la fotografía es algo que existe desde que se empezó a luchar por el feminismo a través de la cultura, pero cada artista, con más influencia o menos, ha dado luz de una forma u otra a la población femenina.

Podría decirse que Maya Goded no ha inventado nada nuevo, pero a día de hoy pocos artistas pueden asegurarse de tener un sello tan personal con algo tan discreto a simple vista, pero que ha levantado ciertas polémicas: plasmar humanidad sin dramatismo y sin romantizarlo, independientemente del tema tratado en la obra.

Maya Goded no es la reina del encuadre, tampoco del color y aunque destaque, ni siquiera de la estética, pero es una de las fotógrafas que mejor ha definido con técnicas contemporáneas las causas por las que el feminismo debe luchar en la realidad mexicana. De hecho, tal y como defienden expertos como Alcántara, la fotógrafa no busca la técnica perfecta, pero su atención se centra en atrapar tanto la sombra como la luz, el movimiento y la quietud, desafiando así a las fórmulas tradicionales y contemporáneas más comunes.

Los diferentes proyectos de Maya Goded desafían al sistema patriarcal desde el país de México, pero con una lectura mundial. A través de la visibilidad de estas situaciones, la artista incita a la reconstrucción del individuo, la concienciación y la necesidad inminente de asumir que la religión católica determina por completo la vida de las mujeres.

Maya Goded
Tierra de Brujas. La Huasteca de San Luis Potosí (2007).


Lo mejor de Nintendo: cómo toda la generación Z ha crecido (y sigue creciendo) con su universo

nintendo genración z

Muchos pertenecientes a la generación conocida como milenial —aquella que hace referencia a los nacidos entre los primeros años de la década de los 80 y mediados de los 90— vieron nacer a Mario Bros y a Zelda, y jugaron durante horas con las primeras Game Boy. No hay estética noventera en la que no aparezcan estas consolas, muchas de ellas guardadas actualmente como verdaderas reliquias. Sin embargo, la generación Z, aquella que engloba a los nacidos a mediados de los años 90 y 2010, ha crecido tanto con las maquinitas de sus hermanos y primos mayores como con las últimas Game Boy y primeras Nintendo DS, hasta llegar a aquellas creadas ante la llamada de la nostalgia, como la Switch.

Hoy rememoramos las consolas con las que toda una generación ha crecido (y sigue creciendo).

Tiempos de la Game Boy (1989)

Quién no ha jugado alguna vez con una Nintendo 64 (1996), una Game Boy Pocket (1996), una Game Boy Color (1998) o una Game Boy Advance (2001), entre otras. Eso sí, no todos aquellos de la generación Z la tenían: si no era de su hermano mayor, era de su primo o del hijo de los amigos de sus padres. Casi se pasaba más horas mirando cómo jugaban otros a Pokémon Edición Rubí o Donkey Kong. Y, por ello, se ansiaba que llegara el turno para jugar con ella, aunque casi con exclusividad ocurría solo los fines de semana.

Una vez que se tenía la consola entre las manos, lo más frustrante era no poder pasarse en condiciones los juegos. Para empezar, a los JRPG como Tales of Phantasia o Shining Soul sus propietarios no dejaban jugar para que la partida no se fastidiara, y muchas veces había que conformarse con algún arcade, como el Tetris (siempre que no te miraran, claro).

Y es que la Game Boy fue la primera consola que permitió a la sociedad entrar en el mundo virtual casi desde cualquier lado gracias a su naturaleza portátil. Se comenzó un viaje con ella a otra dimensión que se ha expandido hasta el día de hoy. Con cada una de sus versiones, la consola cambió el blanco y negro por el color, mejoró la calidad de los gráficos, creó una pantalla más clara, era más ligera… Incluso se enfrentó al cambio de tamaño (Game Boy Micro). Actualmente estamos acostumbrados a que la tecnología actualice estas características cada pocos meses, sobre todo con los móviles. Sin embargo, en su momento cada mejoría resultaba una revolución. Y así lo vivieron dos generaciones, una primera que lo valoraba más (milenial) y otra (gen Z) que vivió el esplendor de lo que iba a suponer el resto de su vida tecnológica.

Si hablamos de leyendas audiovisuales de esta consola, cabe destacar lo que supuso el juego WWF Superstars, de lucha libre. Por supuesto, toda la colección de un joven Mario Bros fue muy bien recibida, pero Super Mario Land 2: 6 Golden Coins, definió la marca Game Boy: esta secuela dio un salto en la mejoría de los gráficos respecto a la primera aventura del fontanero. 

Sorprendentemente, aunque lleva más de veinte años sin venderse en el mercado, GreenBoy Games, un estudio de Barcelona, sigue produciendo juegos para ella en pleno 2021. Desde 2018, ha lanzado cinco cartuchos. Es indudable la revolución en el mundo del videojuego que creó esta consola, y la herencia que sigue teniendo su impacto. 

La revolución de la Nintendo DS (2004)

El regalo por excelencia de la primera comunión o del cumpleaños de toda una generación. La Nintendo DS era el miedo de muchos padres que habían aguantado sin comprarles consolas a sus hijos durante años, y con razón.

Esta «maquinita» llegó para volver a alimentar la revolución de los videojuegos entre niños de la generación Z. Su pantalla táctil fue su mayor hito dentro de la industria del videojuego: parecía por aquel entonces algo futurista, sin conocer todavía que llegaría su versión 3D y sus estilos más grandes, con cámara incluida (Nintendo DS Lite, el DSi y el DSi XL, entre otras). Esa primera novedad en la pantalla consiguió llamar la atención de aquellos que hasta entonces no estaban interesados en los videojuegos; generaciones que se vieron atraídas por un elemento tan innovador.

Sin embargo, la consola también destacó por saber combinar a la perfección los elementos ya creados anteriormente, aspecto que le concedió el prestigio merecido a la Nintendo DS. Aunque es la consola de Nintendo que mejor representa la infancia de la generación Z, sus títulos hicieron de ella un dispositivo para todos. Rompió así la barrera de la edad bastante delimitada en el mundo de los videojuegos. 

Las opciones de un solo jugador fueron revolucionarias: el juego Animal Crossing dio su boom en esta consola. Para muchos, la DS fue la única opción de tener mascotas gracias al inolvidable Nintendogs. Con esta opción que aliviaba a los padres y con otros juegos, se convirtió en una consola si no para toda la familia al menos llamativa para los mayores de la casa también: el cartucho Brain Training sustituyó a los sudokus en verano, por ejemplo

Por otro lado, su modo multijugador era sencillo y muy accesible, incluso no hacía falta que todos tuvieran el cartucho del mismo título para poder conectarse entre ellos. Eran raras las mesas infantiles en las reuniones familiares sin una Nintendo DS. Varios juegos de Mario, como Mario Kart y Mario Party, sustituyeron a los juegos de mesa tradicionales. Y por no hablar de lo entretenido que era jugar con el simple espacio del pictochat.

También estaban aquellos a los que le regalaron directamente la versión lite. Daban envidia y una se olvidaba de que se habían perdido meses de jugar con la tradicional. Sin embargo, la Nintendo DS no olvidó a sus predecesoras: contaba con la opción de seguir jugando a juegos originales de la Game Boy. Fue la oportunidad de pasarse los niveles de aquellas historias que hasta entonces no habían podido disfrutar en condiciones los más pequeños.

Si hablamos de número de ventas, cabe destacar que la DS superó a la Game Boy: según los últimos datos aproximados de Nintendo, mientras que la predecesora alcanzó las 120 millones de unidades vendidas mundiales, la táctil superó los 154 millones (75 millones solamente la 3DS).

La familiaridad de la Wii (2006)

Poco después llegó la Wii, la tercera consola de sobremesa de Nintendo en esta época (después de la Nintendo 64 y la Game Cube). La generación milenial, a estas alturas, ya dejó casi todo el protagonismo a sus hermanos pequeños para que pidieran esta consola en casa. Estuvo en tantos hogares casi como la Nintendo DS. También fue un regalo socorrido para cualquier familia, sobre todo por su enfoque multijugador y familiar. De hecho, probablemente fue la preferida de los padres por aquel entonces, y se volvieron menos estrictos en sus ideas de los videojuegos.

Y es que Nintendo se tuvo que dar cuenta que este nuevo formato no permitía disfrutar de nuevos lanzamientos de Pokémon en su máximo esplendor, así que cambió por completo la tipología de sus videojuegos, y apostó de sobremanera por los de baile, deportes, concursos, minijuegos… 

Aun así, consiguió abarcar casi todas las opciones: ¿querías hacer deporte? Wii Sports y Wii Fit. ¿Querías seguir disfrutando de los tradicionales juegos de Nintendo con nuevas historias? Mario Galaxy o Kirby’s Epic Yarn. ¿Optabas por el modo multijugador con amigos? Just Dance, Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos… ¿Y con familia?, Wii Music o Wii Party, entre una infinidad más. La cuestión era pasarlo bien con cualquiera.

Junto al mando principal se sostenía el Nunchuck. Ambos controles hacían al jugador vivir una experiencia casi única hasta el momento. Además, no hay que olvidar la opción existente de crearse una versión de sí mismo y de los que te rodeaban en Mii. Luego podías jugar con tu personaje, e incluso con tu profesor de matemáticas creado por ti.

Su gran cantidad de complementos hacían meterse al jugador más a fondo en el videojuego: El Nunchuk, los instrumentos musicales, el volante… Le daban ese punto diferenciador que enamoró a toda la familia. Sus derivadas, como la Wii U, también supieron adaptarse a las nuevas necesidades, aunque pasaron mucho más desapercibidas.

Un ejemplo extremo de lo que pudo llegar a marcar esta consola es el de Daniel Castro, arquero que representó a España en los Juegos Olímpicos de Tokio: el joven declaró que comenzó a practicar este deporte porque le divertía jugar mucho a él en la Wii.

Eso sí, a nivel de ventas quedó por debajo de los otros dos formatos de Nintendo pese a conseguir unir a toda la familia frente a la televisión (y no para ver una película): junto con la posterior Wii U, este sello llegó a las 115 millones de ventas según los últimos datos registrados.

La innovación de la Nintendo Switch (2017)

Y llegó la Nintendo Switch, más de diez años después del lanzamiento de la última consola innovadora de Nintendo. ¿Con qué contó esta después de sorprender a toda una generación con ciertas novedades con cada formato? Pues la realidad es que cumple las preferencias de todos los usuarios al cumplir con un formato híbrido (portátil y de sobremesa a la vez), pero si hay que destacar un aspecto por la que la Switch se ha abierto hueco, es principalmente por el efecto nostalgia.

Más de una década después del último estreno, los mayores de la generación Z han podido revivir esas aventuras que vivieron de pequeños y, a su vez, se ha convertido en el regalo de cumpleaños de los más jóvenes de la generación. 

La justa sucesora de la Wii, pero también de la DS. Si bien con la primera consola táctil destacaba esa innovación en la pantalla, la cantidad de cartuchos recuperados de la Game Boy, las nuevas versiones, y una cada vez mayor calidad en los gráficos, la Switch no solo cumple estos requisitos, si no que los mejora. Algo, que con el paso del tiempo, era uno de las condiciones mínimas. Por su parte, la Wii consiguió reunir a toda la familia alrededor de una consola gracias a muchos títulos, aspecto que también logra el último lanzamiento de la consola. 

Probablemente la Nintendo Switch sea la consola que más mantenga la esencia del sello Nintendo y a la vez innove tanto. Está enfocada a los mismos que disfrutaron de las anteriores sin olvidar a los más pequeños. Su aura nostálgica atrapa a cualquier persona nacida alrededor de los 2000. Le devuelve a la infancia y sus ganas de jugar con historias de otras consolas, y también con aquellos personajes que dieron tantas alegrías.

Sí, vive de la nostalgia, pero logrando complacer las expectativas de toda una generación. Y eso no es fácil de conseguir cuando se trata sobre todo de una parte importante de la niñez de mucha gente. De hecho, también se ha convertido en el nuevo regalo de cumpleaños para los más jóvenes. 

Toda consola tiene una cualidad que la distingue de la anterior, y la Switch reúne todas estas para mejorarlas. Sin embargo, esta consola ha conseguido algo magistral en plena pandemia mundial: el estreno de su juego Animal crossing: New Horizons coincidió con el confinamiento causado por la expansión de la covid-19, aumentando desproporcionadamente las ventas de la consola tres años después de su lanzamiento, y convirtiendo la nueva versión del tradicional videojuego en el cartucho digital más vendido en su momento: Nintendo aumentó sus beneficios un 428 % durante el encierro en casa, gracias a la Switch y a la tierna historia isleña.  

Otra novedad que trajo la Switch fue su expansión, pues la consola se ha abierto ampliamente al mercado indie, teniendo una gran cantidad de juegos de este estilo que otras consolas no ofrecen, además de continuaciones muy exitosas de juegos como Mario Odissey y Zelda Breath of the Wild

La generación Z espera nuevas versiones de las historias de toda la vida, para jugarlas en cualquier viaje, en casa o esperando el metro. Eso sí, también con aquellos amigos que, como ellos, han crecido con esos juegos. Y también para disfrutarlos con los más pequeños, que se incorporan en el viaje Nintendo ahora. Independientemente de lo que el sello vaya a lanzar en los próximos años, hasta ahora ha conseguido ser un compañero en la vida de una generación y media, y en un mundo audiovisual bastante reciente comparado con otros como el cine, es un mérito haberse colado en los recuerdos y las vivencias de muchos.


¿Cuál es el plato más sobrevalorado de la gastronomía española?

En España jugamos con la ventaja —o desventaja— de que, al ser la dieta mediterránea una de las mejor valoradas del mundo, casi nunca se cuestione de manera pública la calidad o el sabor de nuestras comidas. Sabemos que si alguien se atreve a infravalorar un plato que al resto le encanta está destinado a ser la vergüenza del grupo. De hecho, cuando empieza una discusión, la receta de la abuela es el argumento principal para defender el honor de la comida criticada. En nuestra gastronomía no son pocos los platos tradicionales, y tampoco es bajo el culto desorbitado que se les rinde. Ante esta situación, lanzamos el tema del que tememos hablar libremente: los posibles platos más sobrevalorados en España. Es cuestión de opiniones, pero no está de más bajar del pedestal algunas recetas que nos representan. Así, pueden votar según su opinión o, si no están de acuerdo con los ejemplos dados, tienen la opción de añadir en los comentarios aquellas comidas tradicionales que consideren más sobrevaloradas y no aparezcan en esta lista. Sientan libertad para iniciar la guerra civil gastronómica.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Tortilla de patatas

La tortilla de patatas no puede faltar en ningún hogar español. De hecho, se suele hablar de este plato formado principalmente por huevo y patatas como de un verdadero manjar. No obstante, está sometido a debates constantemente, sobre si la verdadera tortilla debe contener cebolla o no, o si es mejor muy hecha o poco hecha. Si fuera una comida tan especial, no se cuestionarían aspectos importantes de la receta general. Además, la receta no es tan enrevesada como para que se la venere de esta manera. Tal es la devoción del plato que tiene día internacional: 9 de marzo.  Y, aunque otros países tienen recetas parecidas, como la frittata italiana, nos atrevemos a decir que nuestra tortilla de patatas es mejor.


Croquetas

Según la RAE, la definición de este plato es: «Porción de masa, generalmente redonda u ovalada, hecha con un picadillo de jamón, carne, pescado, huevo u otros ingredientes, que, ligado con besamel, se reboza en huevo y pan rallado y se fríe en aceite abundante». No deja de ser comida de aprovechamiento que, en tiempos de vanguardia culinaria, no ha perdido su «valor». En los últimos años se ha generalizado un culto peculiar hacia este alimento a través de las redes sociales, pero siendo realistas, de cada diez croquetas en restaurantes, una está verdaderamente buena. El resto son congeladas, simple fritanga, contienen exceso de rebozado…. Por supuesto, este alimento también cuenta con día internacional, el 16 de enero. Además, por mucho que parezca marca España, la receta es originariamente francesa, y muchos países europeos tienen sus equivalentes.


Cachopo

Este plato asturiano es popular en el norte de España, y aquí ya lo hemos introducido en la lista de cosas más sobrevaloradas de la vida. Sin embargo, nunca se puede discutir sobre él con un asturiano, porque no cualquier receta es un cachopo. El plato consta de dos filetes de ternera empanados, entre los que se coloca jamón serrano y queso. Fue convertida en comida de culto en la época de los hipsters, pero muchos afirman que su éxito recae en el bajo precio del producto, pues por lo demás se trata de un plato grasiento. Por su forma, es una comida que podría encontrarse perfectamente en el menú infantil de cualquier restaurante. De hecho, el filete empanado es la comida favorita de muchos niños, pero parece que en este caso es una receta emblemática.


Gazpacho y salmorejo

Estos dos platos son parecidos, pero se diferencian principalmente en la técnica y en la textura, puesto que el primero se puede beber y el segundo equivale a una crema fría. Comparten alimentos: tomate, pan, aceite de oliva y el ajo, aunque el gazpacho también puede llevar pepino. Dándole una vuelta, podría decirse que es una tostada con tomate triturada, y pensándolo así, quizá la imagen no nos resulte tan deliciosa. Parece que el gazpacho y el salmorejo van de la mano con el verano, tanto, que en el caso del primero se vende hecho ya en los supermercados para beberlo directamente del bote, sustituyendo incluso al vaso de agua para refrescarse. Porque justo esa es la esencia de ambas recetas: refrescar. No tienen un sabor peculiar o diferente, y que sean dos platos muy parecidos pero con distinto nombre demuestra de nuevo el purismo de la gastronomía española.


Cocido madrileño

El cocido madrileño es un plato de cuchara bastante grasiento, pues consta de varias partes a la hora de comerlo: primero, una sopa con fideos, después garbanzos y verduras y, por último, carnes y embutidos. De hecho, las croquetas tradicionales se crean a partir de los restos de este plato. Como el gazpacho al verano, el cocido al invierno. Porque puede ser el plato favorito de muchos, pero solo cuando hace frío. Aunque es una receta de origen humilde, se conoce que el rey Carlos I y su hijo, el rey Felipe II, eran verdaderos admiradores de este plato. Por ello, el cocido cobró mayor importancia en la gastronomía española después de que Felipe II trasladase la capital de España a Madrid. Y quizás de ahí viene que esté tan sobrevalorado.


Paella

Si algo sabe decir un turista en España es «cerveza» y «paella». Sin embargo, la verdadera paella valenciana se come pocas veces, puesto que es una receta purista: según los valencianos, debe llevar arroz, conejo, pollo, judías verdes, tomate, garrofón, romero y azafrán. Lo que no coincida, no es paella, es arroz con cosas. No obstante, no son pocas las personas a las que les gusta casi en exclusividad la «paella» de su madre o la que hace su padre los domingos. Fuera de casa, no es tan sencillo que agrade este plato típico. Hay una cantidad de platos españoles (sobre todo de la zona levantina) con arroz muchos menos valorados, como el arroz negro, arroz a banda y el arroz al horno. A parte de ser el souvenir español en forma de imán por excelencia, junto con la flamenca, parece ser solo un plato de culto que en pocos sitios cumple las condiciones del consumidor.


Pulpo a la gallega

El pulpo a la gallega es un plato muy valorado en toda España aunque sea una receta originaria del norte. Servido normalmente con patatas, le sucede una cosa parecida a las croquetas: es difícil encontrar un pulpo a la gallega bueno. De hecho, es muy común que se quede duro o demasiado blando. También es muy importante la materia prima, y parece que no se tiene tan en cuenta muchas veces fuera de Galicia. Eso sí, no es un plato que satisfaga completamente el hambre.


Fabada asturiana

Este es el segundo plato asturiano que opta al puesto de más sobrevalorado. Esta receta formada por faba, embutidos y cerdo es uno de los más reconocidos de la gastronomía española. No es por poner en cuestión su originalidad, pero le sucede lo mismo que al cocido madrileño: existen muchos platos de chuchara españoles hipercalóricos de igual valor y potencial generador de gases intestinales.


Pescaíto frito

El pescaíto frito, como dice el nombre, es pescado frito, y se come sobre todo en Andalucía. En este plato la calidad del pescado puede quedar en segundo lugar puesto que en los alimentos fritos y rebozados o empanados el sabor del producto tiende a perder el protagonismo. Por ello, a los niños se les reboza o empana todo. Partiendo de este punto, la pregunta es si un producto como el pescado necesita de esta técnica culinaria para lucirse. Sin embargo, la gente llena los chiringuitos solo para poder comer este plato, que se identifica especialmente con el verano.


Bonus track: ensalada mixta

Probablemente la comida más sobrevalorada del mundo, ya que se encuentra en la carta de cualquier bar o restaurante. Es rara la jornada que no encabeza la lista de primeros platos del menú del día. Se llama «mixta» porque lleva de todo y nada a la vez, porque sin un buen aliño es imposible hincarle el diente. Sin embargo, se trata de un plato sano typical Spanish, que eso tiene bastante valor hoy en día.