Javier Gómez: Tontos que perseveran

Llegué a pensar que la intervención en Irak era positiva. Un taxista en La Haya me convenció de ello. Se llamaba Mohamed, era iraquí y había sufrido a Sadam Husein en sus propias carnes, algo crucial que lo diferenciaba de todos los intelectuales con columna en página 3. Era un taxi amplio, incómodo y sin amortiguadores, un poco como nuestras […]