El día que Pardo Bazán y Galdós se juraron sexo eterno

A doña Emilia Pardo Bazán le ha dado por fumar en estas últimas tardes del siglo XIX. No lo hace tanto por gusto, pues el aroma no le resulta demasiado agradable. Es más una cuestión de rebeldía. El tabaco, ese vicio reservado al hombre, es visto entre sus manos como una frivolidad de cuya imperfección no tiene derecho a jactarse. […]