Das Boot: vuelve el submarino más legendario de la historia del cine

Jot Down para AMC España

El día 21 de febrero a las 22:10 horas, para ser más precisos, AMC estrena en España la serie Das Boot: el submarino. Si no le suena el título, sepa que es una nueva serie basada en la película alemana Das Boot que Wolfgang Petersen dirigió en 1981, considerada de manera casi unánime la mejor que se ha rodado sobre submarinos y una de las mejores películas bélicas de todos los tiempos (o, por qué no, una de las mejores películas de todos los tiempos en cualquier género). Que podrá verse también en AMC —esto es, en todas las plataformas de pago— ese mismo día, suponemos que porque es difícil presentar la serie sin hacer referencia al célebre largometraje, pero es una ocasión perfecta para verlo también si es que aún no lo ha visto.

Un oficial retirado de la marina estadounidense, antiguo tripulante de submarino y apasionado cinéfilo, escribió sobre las diferentes maneras en que el séptimo arte había retratado su oficio. Algunas películas de submarinos le gustaban, decía, pero para poder apreciarlas casi siempre tenía que intentar olvidar todo lo que sabía sobre la auténtica existencia a bordo de un sumergible militar. Los tripulantes que habían servido en auténticos submarinos junto a él se tomaban a broma las películas, casi todas ellas repletas de detalles absurdos; incluso aquellas que pretendían ser respetuosas terminaban convertidas en farsas que quizá consiguieran engañar al público en general, pero que provocaba carcajadas en los marineros de la vida real. Pero había, continuaba diciendo el antiguo marino, una película de la que los tripulantes de submarino no se reían jamás: Das Boot.

El largometraje era la adaptación de una exitosa novela del periodista Lothar-Günther Buchheim, antiguo corresponsal en los Unterseeboote de la marina del III Reich, quien resumió sus vivencias en diversos submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La crítica mundial recibió con entusiasmo la película y, aunque estaba hablada en alemán, recibió nada menos que seis nominaciones a los Óscar, incluyendo las de mejor dirección y mejor guion adaptado. Lanzó la carrera internacional de Petersen y también la del actor protagonista Jürgen Prochnov, que interpretaba de manera magistral al capitán del submarino.

El poder de Das Boot residía en la sensibilidad con que se describía el penoso día a día de los tripulantes del U-96, escenario de sus sueños y pesadillas. Las secuencias de acción eran invariablemente electrizantes y angustiosas, pero era el elemento humano el que de verdad sostenía la historia. La guinda del pastel era la fijación del director Wolfgang Petersen por los detalles históricos y técnicos; fue tan obsesivo con la pretensión de que todo en su película pareciese auténtico que hizo reconstruir el interior del submarino pieza por pieza para poder recorrerlo con la cámara sin que se percibiese diferencia con un auténtico U-Boot de la marina alemana, la Kriegsmarine. De hecho es muy posible que quien haya visto la película sin conocer este dato haya creído que estaba rodada dentro de un verdadero submarino de la época.

Por todo esto, cuando se supo que la misma productora de aquella película, Bavaria Film, preparaba una nueva serie titulada Das Boot: el submarino, era difícil saber a qué atenernos. Revisitar un clásico es una apuesta peligrosa. Sin embargo, los primeros detalles filtrados desde la producción ya daban motivos para la esperanza: la nueva serie no iba a ser un remake, sino una especie de secuela o, como se dice ahora, una «expansión» del universo original. Lo cual era un acierto porque rodar una nueva versión del argumento de la película original hubiese sido como volver a rodar El Padrino: una empresa insensata. Es más, los propios productores de la serie se preocuparon en aclarar que no tenían intención de rehacer el original sabiendo que la película de Petersen goza de un estatus sacrosanto dentro del cine bélico. La idea era otra: regresar al particular mundo de los submarinos alemanes, pero con otros personajes y con otro submarino. Aun así, existía el riesgo de que ciertas cosas pudiesen salir mal, pero cabe decir que ninguno de los razonables temores se ha materializado. La serie consigue el efecto que pretende: no reproducir el original, pero sí retornar al mismo universo.

Empezando por lo más inmediato: el aparato visual. La ambientación es muy realista, incluyendo momentos rodados en algunas localizaciones auténticas como la base del BdU (jefatura de la flota submarina) que los alemanes construyeron en la ciudad francesa de La Rochelle. Las secuencias de submarinos, ya sean del exterior o del interior de los buques, nos llevan directamente al año 1942 y, como en el largometraje, es casi imposible decir si estamos viendo un decorado o el interior de un buque de verdad (por cierto, nota particular para quien esté familiarizado con algún videojuego de la saga Silent Hunter: sepa que la serie contiene secuencias del submarino navegando que harán las delicias de su paladar).

Todo esto no hubiese servido de mucho, sin embargo, sin el punto crucial, que está en el guion y las interpretaciones. La antigua Das Boot funcionaba tan bien no porque el U-96 pareciese verdadero, que lo parecía, o porque sus detalles técnicos e históricos fuesen precisos, que lo eran, sino porque combinaba el drama humano con una sorda vibración apocalíptica que iba haciéndose más intensa conforme avanzaba el metraje. En la nueva Das Boot: el submarino, al tratarse de una serie, todo empieza de manera más pausada. Eso sí, para que no nos olvidemos de lo que traerán los siguientes capítulos, los diez primeros minutos del episodio piloto ya recrean el tono apocalíptico que tenía la película, recordándonos que el destino de los submarinos alemanes en la guerra era terrible. Básicamente hablamos de ataúdes de metal y, como por otra parte resultaba imprescindible, la serie reproduce con gran habilidad los matices sombríos del original.

Dentro del énfasis en el drama humano la serie presenta una diferencia con la película, porque en esta ocasión hay dos tramas paralelas. Una tiene lugar dentro del nuevo submarino, el U-612, pero también hay una historia de espionaje que se desarrolla en la superficie. Es verdad que ya en la película de Petersen había escenas ambientadas en tierra firme, pero estaban concentradas sobre todo en el inicio de la historia y una vez el U-96 zarpaba ya no nos separábamos ni un minuto de la tripulación. En esta nueva serie, por el contrario, vamos del mar a la tierra y viceversa. Es posible que los productores pensaran que el submarino, por sí solo, no bastaría para construir toda una temporada. Por suerte, la historia de espionaje no desentona y el muy buen trabajo del reparto ayuda a sostenerla, así que termina siendo un complemento más que un estorbo, otro de los peligros que se han evitado. De hecho, la serie ha sido un gran éxito de audiencia en Alemania y ha sido renovada ya para una segunda temporada. El reparto raya a un gran nivel, empezando por el alemán Rick Okon, al que yo no conocía, que está fantástico como el capitán del nuevo buque y como epicentro de la trama submarina. La actriz luxemburguesa Vicky Krieps, la misma que compartía cartel con Daniel Day Lewis en la estupenda El hilo invisible, brilla también encabezando la trama terrestre de espionaje. También los papeles secundarios están bien cubiertos por nombres como Thomas Wlaschiha (Juego de Tronos) o Lizzy Caplan (Masters of Sex): los diálogos son concisos, como la película de 1981, y también como entonces varían de registro según los personajes implicados, mostrando la diferencia, por ejemplo, entre la mentalidad de los tripulantes de a pie y los oficiales (aún más, la serie es alemana y está hablada en alemán, pero también hay diálogos en francés e inglés, según la procedencia de los personajes).

La recreación del elemento dramático del original es tan importante como la recreación de los escenarios físicos porque, insisto, era uno de los puntos fuertes del largometraje de Petersen. El objetivo de Das Boot no consistía en ofrecer espectáculo bélico, aunque lo había y muy bueno, sino en componer uno de los retratos cinematográficos más impactantes y deprimentes sobre la estupidez intrínseca de una guerra y sobre el sufrimiento de los implicados en ella. Veíamos a un grupo de hombres enlatados en una ballena metálica a la espera de que en cualquier momento cayese sobre sus cabezas su particular fin del mundo. En la nueva serie tienen la intención de recuperar ese mismo mensaje en contra de la guerra y, lo que es aún mejor, tratando de respetar en todo lo posible el estilo de la narración original.

Así que ya sabe; si es usted un fan de la Das Boot de 1981 o si simplemente siente curiosidad por ver recreado con admirable precisión el microcosmos de la historia de submarinos por excelencia, el 21 de febrero tiene una cita con el U-96, el U-612 y sus respectivas tripulaciones. A fin de cuentas hablamos de una de las mejores películas de la historia del cine y de su más que notable continuación.

Jawohl, Herr Kaleun!


¿Cuál es la mejor escena de suspense de la historia del cine?

Tal como acostumbraba a explicar Alfred Hitchcock, imaginemos dos situaciones. En la primera un grupo de personas mantiene una conversación intrascendente durante cinco minutos y una bomba explota bajo su mesa. Ahí tendríamos una escena aburrida y diez segundos finales de sorpresa. Ahora repitámosla mostrando al público desde el comienzo que hay una bomba que estallará dentro de cinco minutos y lograremos mantener su atención durante todo ese tiempo. Eso es el suspense. El cine actual ha descubierto además una tercera vía, que consiste en hacer explotar una bomba cada diez segundos y cuyo mayor exponente sería Michael Bay. Pero centrémonos ahora en la vertiente del suspense, más concretamente en aquellas escenas que nos mantuvieron en tensión pegados a la butaca o al sofá, que pueden corresponder a películas de diversos géneros. A continuación les mostramos nuestra selección, abierta por supuesto a cualquier otro ejemplo que deseen añadir.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)

_______________________________________________________________________

Bomba en el autobús, de Sabotaje

El ejemplo que puso el cineasta británico no fue casualidad, se trata precisamente de lo que hizo en este film de 1936, con un niño que pasea una bomba bajo el brazo por medio Londres, atravesando multitudes, mientras nos tememos que explote de un momento a otro… y efectivamente lo hace. Al público le disgustó ese desenlace y el propio director reconoció posteriormente que hacer que fuera el muchacho quien llevase el artefacto fue un «serio error», dada su conexión emocional con el espectador. Pero en cualquier caso la escena es estupenda.

_______________________________________________________________________

Hundimiento del submarino, de Das Boot   

Con una tasa de mortalidad de en torno al setenta por ciento, los submarinistas alemanes durante la guerra tenían buenos motivos para vivir con una angustia atroz cada situación de peligro, sin lugar alguno al que escapar o donde esconderse, solo cabía esperar. Lothar-Günther Buchheim fue parte de la afortunada minoría superviviente, lo que le permitió más adelante escribir un libro que sería llevado al cine con inmejorable resultado. En esta escena, tras haberse sumergido para evitar un ataque aéreo cuando pasaban por Gibraltar, un fallo mecánico les hace hundirse hasta niveles de presión que el submarino no puede soportar y solo queda invocar a Dios.

_______________________________________________________________________

Fuga de Jack, de La habitación

Tras haber permanecido toda su corta vida encerrado junto a su madre en una habitación que era como un gran útero para él, Jack tiene la oportunidad de huir de su captor fingiendo su muerte. Esa alfombra enrollada es el canal de parto que lo arroja a un mundo absolutamente nuevo para él, donde da sus primeros pasos con torpeza mientras lo observamos con la lágrima asomando y el corazón en un puño. Está a punto de ser por fin libre y estamos con él como si nos fuera la vida en ello.

_______________________________________________________________________

Velociraptor en la cocina, de Parque Jurásico

Spielberg siempre ha tenido buena mano para rodar esta clase de escenas. En La guerra de los mundos había otra en un sótano que guardaba cierta similitud,  pero nos quedamos con esta que es la original.

_______________________________________________________________________

Chica nadando, en Tiburón  

Naturalmente si hablamos de suspense y de este director tampoco podíamos dejar sin mencionar Tiburón. «¿Qué haría Hitchcock en mi lugar?», es la pregunta que se hizo a sí mismo durante el rodaje.

_______________________________________________________________________

A oscuras, de El silencio de los corderos

En Sola en la oscuridad Audrey Hepburn era una mujer ciega que para tener ventaja sobre su perseguidor dejaba su casa a oscuras. En el clímax de una de las películas fundamentales de los años noventa veíamos a Jodie Foster justo en la situación opuesta.

_______________________________________________________________________

Paso fronterizo, de Sicario

Denis Villeneuve es un magnífico director del que dentro de dos semanas se estrenará en nuestro país La llegada, que promete bastante, y el próximo año nada menos que la continuación de Blade Runner. La más reciente es Sicario, una historia de malos y peores en torno al tráfico de drogas entre México y Estados Unidos, que incluía este momento que es un ejemplo brillante de cómo crear tensión y resolverla en una narración.

_______________________________________________________________________

Muerte del capitán Dallas, de Alien

El xenomorfo se movía como pez en el agua por los conductos de ventilación, no fue buena idea ir a buscarle allí. Al menos en la versión original intuimos que Dallas murió rápidamente, porque en una de las escenas eliminadas Ripley se lo encontraba agonizando en un nido alienígena, listo para ser inseminado por un abrazacaras. Pero sobre el complicado ciclo reproductivo de esta especie ya hablamos en su momento.

_______________________________________________________________________

La lección de tempo, de Whiplash

Esta película pertenece a un cruce de géneros que podríamos bautizar como «cine de terror musical», que nos muestra cómo para crear desasosiego no es imprescindible incluir marcianos ni gente apuntándose con sus armas, basta un profesor con ganas de atormentar a sus alumnos.

_______________________________________________________________________

Restaurante, de Mulholland Drive   

Una de esas escenas tan características de David Lynch en las que ni los protagonistas ni los propios espectadores sabemos si lo que se muestra es real o un sueño.

_______________________________________________________________________

El incinerador, de Toy Story 3  

Posiblemente la mejor de las tres (y a la espera de la cuarta en 2019), que culminaba con esta grandiosa secuencia en la que veíamos a nuestros protagonistas afrontar la muerte con una entereza digna de Espartaco.

_______________________________________________________________________

El dentista torturador, de Marathon Man

¿Son los dentistas malas personas que disfrutan con nuestro tormento? La eterna pregunta… Podemos ver al protagonista de una película siendo acechado por dinosaurios, alienígenas o espectros e intuimos su miedo, pero cuando es un dentista con ese infernal taladro que usan la angustia es aún mayor si cabe: sabemos a la perfección cómo debe estar sintiéndose. Dustin Hoffman repitió aquí con el director de Midnight Cowboy, en uno de esos casos en los que una escena termina devorando a la película entera, recordada siempre por este momento.

_______________________________________________________________________

Michael va al hospital, en El Padrino

Tras el atentado que sufre Don Vito, su hijo acude al hospital para visitarlo y descubre que está desprotegido ante cualquier posible nuevo ataque, lo que le obliga a improvisar una respuesta.

_______________________________________________________________________

La anciana, de It Follows

Nunca una anciana andando a ese ritmo infundió tanto miedo, desde entonces cualquiera de ellas que camine por la misma acera es una presencia amenazadora. La premisa de esta película era tan sencilla como eficaz y en su día le dedicamos este artículo.

_______________________________________________________________________

Restaurante con sospechosos, de Nightcrawler

El protagonista de Nightcrawler es un reportero de sucesos en Los Ángeles y como buen reportero siente una necesidad creciente de intervenir en la escena o, directamente, de crearla.  

_______________________________________________________________________

Final de Los pájaros   

La escena final de esta película será también la que cierre esta selección. Parece ser que en el incidente real que inspiró esta historia el comportamiento anómalo de las aves fue causado por una intoxicación alimenticia. Señalarlo hubiera sido un despropósito semejante a explicar el origen de La Fuerza en los midiclorianos, y Hitchcock tuvo el buen gusto de omitirlo. El misterio de su comportamiento nos provoca así más desasosiego, especialmente si después de haberles visto hacer tantas diabluras ahora mantienen esa aparente calma, dejando marchar a los protagonistas, como si estuvieran siendo condescendientes con ellos.  

_______________________________________________________________________