«¡Hacedle una foto a Salinger!»

Pasaban los años y J. D. Salinger, asediado por el éxito de El guardián entre el centeno (1951), no daba señales de vida; ni publicaba, ni se dejaba ver. En cambio, se sabía que escribía, y que el resultado lo metía en un cajón. Lo admitía en alguna de las pocas entrevistas que concedió a los periodistas que subieron a […]