Jaume Esteve: E3, una previa


Quedan escasas horas para que comience la cita del videojuego por excelencia, el E3 de Los Angeles. Y como todos los años se suceden los rumores, las apuestas y las certezas sobre lo que veremos o lo que dejaremos de ver. Va por aquí un análisis, uno más, de lo que podemos esperar de la cita angelina y de las sorpresas que nos podemos encontrar por el camino.

Vamos a empezar por lo que podemos esperar de la conferencia en términos de hardware. Aquí el nombre estrella está claro… hasta que no se demuestre lo contrario: Nintendo. La firma nipona va a centrar su presentación en Wii U (desde aquí cruzamos los dedos para que le cambien el nombre, por el amor de Miyamoto), y después de las críticas que se llevó el año pasado por enseñar lo justo y no dar ningún dato técnico no le queda otra que darlo todo sobre el escenario.

Wii U llegará a finales de año por lo que deberíamos quedarnos con pocas incógnitas después de la charla del martes, en la que deberíamos saber de una vez por todas la potencia de la máquina, si estará a la altura de PS3 o Xbox 360 o si superará a ambas o qué narices va a suponer la tableta para los juegos de la consola. También será un buen momento para saber si Nintendo va a entrar de lleno en el negocio del juego online y de los DLCs, donde lleva una generación de desventaja respecto a sus rivales.

¿Tendremos precio y fecha de salida de Wii U? Ya hay analistas que aseguran que tendremos fecha, que será global y que también podría haber algún precio oficial. Por supuesto, también habrá que echar un ojo a los juegos de third parties que apoyarán a la consola de salida, un dato interesante después del poco apoyo que ha recibido con Wii.

Si bien de Nintendo sabemos exactamente qué esperar y va a haber poco lugar para las sorpresas, las conferencias de Sony y de Microsoft se prestan más a ello. De las dos, Sony parece la más optimista por los rumores que se están escuchando estos días siendo el más interesante el que dice que van a introducir el concepto de juego en la nube gracias a una colaboración con Gaikai u onLive.

De Microsoft algo se está escuchando. De hecho, tiene toda la pinta de que, a parte de algunas novedades de software que ya conocemos (Halo 4, Forza Horizon), va a repetir una presentación como la del año pasado, más centrada en la consola y en Kinect como centros de ocio y servicios para el hogar y dejando el videojuego no en segundo plano, pero en un papel menos relevante. Eso sí, no olvidemos el nuevo Gears of War Judgement, un juego que no va a desarrollar Epic Games y que pinta a precuela de la saga que hemos conocido hasta ahora.

De ambas compañías se dice lo mismo. ¿Presentarán a las sucesoras de Xbox 360 y PS3? Aparecidas hace siete y seis años respectivamente, ambas consolas se acercan al ciclo de diez años que tanto se han cansado de repetir tanto en Sony como en Microsoft. Si van a agotar ese ciclo hasta lanzar nuevas máquinas, podemos dar por hecho que no veremos nada nuevo en el E3.

Si nos atenemos a las declaraciones de los expertos y de las propias compañías, ya nos podemos ir quitando la idea de la cabeza. No van a enseñar nada más que juegos y novedades para potenciar las ventas de cara a Navidad.

Si pensamos en los malos números de Sony, que necesita un golpe sobre la mesa de manera inminente, en que Xbox tendrá nueve años en 2014 (año en el que saldría el siguiente modelo si no se anuncia nada en este E3), surgen algunas dudas al respecto de un posible anuncio.

Conociendo cómo son los E3, queda claro que si una de las dos da el anuncio, se lleva el gato al agua. En esa partida de ajedrez que están jugando, quien primero mueva a la reina va a conseguir toda la atención del público y le robará, de paso, parte del protagonismo que se le da por hecho a Nintendo.

Pero no sólo de máquinas vive el E3 porque va a haber un catálogo de juegos considerable, aunque quizá algo inferior al torrente de lo que se nos avecinaba el año pasado. En este 2012 los focos van a estar presentes en Assassin’s Creed 3, en Black Ops 2, como de costumbre, en Tomb Raider, que ya ha enseñado por el último tráiler que va a ser un Uncharted meets Lost, en Dishonored o Halo 4 que será una de las grandes apuestas de Microsoft como God of War Ascension lo será para Sony.

Hay juegos a los que vamos a esperar con especiales ganas como ese The Last of Us de Naughty Dog, en su primer proyecto después de Uncharted y en el que veremos hasta qué punto los vídeos que hemos visto ahora eran bonitos renderizados o hay algo más detrás de ellos.

De Grand Theft Auto podemos olvidarnos ya que Rockstar ha jurado y perjurado que no estará. A no ser que… Nintendo dé un golpe de efecto y lo anuncie como título para Wii U, una maniobra que aunque pueda sonar descabellada no se puede descartar. No olvidemos que Rockstar, con su Chinatown Wars, firmó uno de los mejores juegos de Nintendo DS.

Hablando de Nintendo, los japoneses tienen la obligación de mostrar un buen catálogo de cara al lanzamiento de Wii U y ya podemos dar por hecho que tendremos un nuevo Super Mario, posiblemente un vistazo al próximo Zelda y algo relacionado con Mario Kart. Además, deberíamos ver algo del Pikmin en el que trabaja Miyamoto y, claro está, los títulos de terceros entre los que esperamos que se cuele alguna sorpresa.

Sorpresas que, a la postre, son las que más vidilla dan a la feria. Se sabe que Ubisoft se guarda un as bajo la manga, que EA está a un tris de desvelar Dead Space 3 y que hay títulos de los que no sabemos nada y que seguro que nos impresionarán. Si algo queda claro es que a este E3 se le recordará por la presentación oficial de Wii U (cambiad ese nombre, ¡por Dios!) y, quien sabe, si por algunas sorpresas más.


Jaume Esteve: 2012, ¿año de sucesiones?

Puede que no haya otra industria que haga del rumor su medio de vida como la del videojuego (no, no consideramos al mundo del corazón como industria). La aparición de Internet y de una audiencia global y conectada 24/7/365 ayuda, y mucho, a que ese monstruo que conocemos por medios de comunicación especializados en videojuegos nos bombardeen cada cierto tiempo con rumores sobre nuevos juegos y, llegado el momento, sobre nuevas consolas.

Ya se sabe, no hay nada más jugoso para un medio online (y también para los escritos) que comenzar a vender humo sobre lo que está por venir y sobre el futuro que va a dejar todo lo visto en pañales (aunque la tecnología acabe superada por el PC a los pocos años). Qué narices, a la industria también le interesa ese juego porque le permite engrasar la maquinaria y renovar parques de hardware y software cada unos pocos años a la vez que se aumenta exponencialmente la base de jugadores.

Dicho todo este rollo, este 2012 se presenta interesante en el campo del hardware. Hablando en plata, además de la sucesora de Wii, que está más que confirmada para finales de año, comienzan a crecer los indicios de que sabremos algo de las nuevas máquinas que Sony y Microsoft están poniendo a punto para sustituir a la generación actual.

¿Qué hay de cierto en todo esto? Hace unos meses, sinceramente, no habría dado un duro en la afirmación que acabo de hacer unas líneas más atrás. No porque el río no sonara, que comenzaba a hacerlo tímidamente, sino porque los mandamases de las grandes multinacionales dejaron bastante claros cuales eran sus planes para este año. Microsoft dejó bien claro que no iba a competir con Nintendo y Sony decía tres cuartos de lo mismo.

El argumento, que Sony no se cansa de repetir, es que esta última generación tiene un ciclo de vida mucho más largo de lo que hemos conocido hasta el momento y que la idea es alargar la vida útil de las máquinas hasta los diez años. Teniendo en cuenta que 360 y PS3 salieron en 2005 y 2006 respectivamente, nos quedan todavía tres y cuatro años hasta que podamos pensar en su jubilación, en palabras de sus responsables.

Bien es cierto que el hecho de que Sony haya puesto una fecha para retirar a PS3 no quiere decir que no vaya a tener PS4 lista hasta entonces. La longevidad de PS2 es el mejor ejemplo de ello, una consola que ha sabido aguantar como un jabato por mucho que la alta definición haya intentado comerse el mercado y que le ha demostrado al gigante nipón que hay un nicho de mercado dispuesto a exprimir viejas máquinas con juegos a precios más económicos.

Pero volviendo a las nuevas máquinas. ¿Qué está pasando para que podamos pensar en que una nueva Xbox o una nueva PlayStation están más cerca de lo que creemos? A finales de febrero saltó la liebre cuando un responsable de Crytek tuiteó algo que no debía y dejaba a la vista el nombre del proyecto destinado a suceder a Xbox 360: Durango. Obviamente, sería muy ingenuo pensar que hasta ese momento Microsoft no tenía nada entre manos, pero el hecho de que se produzcan reuniones de este nivel con desarrolladoras indica que la cosa está más avanzada de lo que parece. Y están más avanzadas porque en las últimas semanas han comenzado a sucederse todo tipo de rumores sobre las especificaciones técnicas de la máquina que dejan claro un punto: ya hay equipos de desarrollo trabajando sobre el terreno con la nueva máquina, de ahí que comience el festival de filtraciones encabezados por rumores que dicen que la nueva Xbox requerirá conexión permanente a Internet.

Sony no le va a la zaga a su colega norteamericano. Sabemos que la nueva consola se llama supuestamente Orbis y también se está especulando con que tendrá su propio sensor de movimientos a lo Kinect.

Con todo este mogollón, también llegan señales de estudios que están trabajando abiertamente en la próxima generación sin hacer una mención expresa a Wii U, la nueva consola de Nintendo.

En definitiva, ¿vamos a tener anuncio a lo largo de 2012? Si tuviera que apostar ahora mismo, diría que sí, aunque puede que el E3 quede muy cercano. La cita angelina va a ser la presentación, ahora sí, en serio, de Wii U (de la que me juego lo que sea a que cambiará de nombre) después del adelanto de 2011. Los E3 son ferias donde casi importa más hacer ruido que tener algo entre manos, por lo que podría ser una ocasión ideal para que tanto Sony como Microsoft intentaran robar el show a la gran N.

En todo caso, da la sensación de que ambas compañías van a marcarse de cerca. Sony debe haber aprendido bastante del error táctico que cometió en su día con el lanzamiento de PS3 y del acierto de Microsoft al salir un año antes con una tecnología que ha demostrado ser bastante similar llegado el momento de coger el mando. Las cifras dicen que Sony todavía no ha sido capaz de superar a Microsoft y que, de hacerlo, el margen no va a ser como para lanzar las campanas al vuelo.

Si avanzarse a la competencia puede ser un golpe de efecto, dejar de la mano de dios a la presente generación no parece un movimiento extremadamente sabio. Y es por aquí por donde pierden peso los rumores de nuevas consolas para este año. Que Nintendo lance una nueva máquina tiene sentido, si tenemos en cuenta que el ciclo de Wii está más que agotado y que la firma japonesa necesita dar un golpe de efecto con su nueva propuesta (está por verla potencia de la misma, aún no sabemos si a la altura de las máquinas actuales o por encima). Pero que lo hagan Sony y Microsoft es un movimiento más incierto. Vale, la primera está teniendo unas pérdidas récord y necesita un golpe de efecto, pero la segunda goza de buena salud y está vendiendo más consolas que nunca.

Después de todo este rollazo, ¿en qué quedamos? Me voy a lanzar a la piscina, algo que se lleva mucho en este sector, para afirmar que antes de que acabe el año sabremos algo de forma oficial ya sea de Sony o de Microsoft. 2012 será el año de la sucesora de Wii, y de ninguna más, pero algo me dice que a finales de 2013 ya podremos catar la nueva generación de consolas. Y, ojo, que hay quien dice que va a ser la última que conozcamos tal y cmo se concibe el negocio hoy en día. Pero ese es un tema para otra entrada…


Jaume Esteve: ¿Quo vadis, Xbox?


Vaya por delante que ante lo joven que es este blog, todavía no he tenido tiempo de posicionarme en la gran mayoría de aspectos relativos a esta industria. Dicho esto, ya adelanto que en estas páginas encontraremos más de un elogio a la estrategia que ha seguido Microsoft durante estos años con su división de entretenimiento, personificada en Xbox y, especialmente, en Xbox 360. Ahora bien, que su última consola me parezca el mejor ejemplo de esta generación no impide que no se cuestiones las directrices que Redmond aplica a sus productos.

Estos últimos días han saltado varias noticias que demuestran que algo se mueve dentro del gigante estadounidense. Después del spring showcase, evento que la compañía siempre celebra durante los primeros meses del año y en el que se pueden apreciar las líneas maestras que el estudio va a seguir a lo largo del año, quedan claras un par de cosas. La primera, que Xbox está cambiando su estrategia y está virando hacia una propuesta más cercana a la de Activision, especialista en bombardear el mercado y en exprimir sus franquicias hasta la saciedad.

Dos son los ejemplos en los que se puede cimentar esta afirmación. El primero es la aparición de un nuevo Forza, la saga de conducción que tantas buenas noticias le ha dado a Microsoft, y que de confirmarse su salida este año va a ser una vuelta de tuerca al concepto en el que han trabajado hasta ahora. Si los Forza Motorsport eran simuladores de carreras y poco más, con Forza Horizon todo indica que el concepto va a dar un giro, aunque todavía no sepamos de cuántos grados. Con un teaser que no enseña prácticamente nada más allá de una invitación al poligonerismo en toda su extensión, poco podemos especular con este nuevo título.

Pero sí que nos podemos hacer una idea de por dónde pueden ir los tiros si tenemos en cuenta que detrás del desarrollo está Playground Games, joven estudio en el que se encuentran los responsables de Colin McRae DiRT o GRID. Dicho de otra manera, y sacando la bola de cristal, parece que Microsoft quiere diversificar la saga Forza. Alternar cada año lanzamientos de Motorsport, el juego que respeta las leyes de la simulación hasta su máximo exponente, con los de Horizon, una aproximación que permita acercarse al juego a un público menos exigente y que no tiene la paciencia necesaria para echarse diez horas al volante para dominar un deportivo de tracción trasera.

Segundo ejemplo: Fable. El caso de Fable merecería un texto aparte. La franquicia creada por Peter Molyneux, ese tipo que sabe provocar a todo aquel que siga un poco esta industria, siempre ha sido controvertida. Acusado de hacer juegos a medio camino entre el rol y las aventuras, de crear un estilo que no es atractivo ni para jóvenes ni para adultos, Molyneux se ha movido entre cierto desprecio por los jugones y unas ventas más que aceptables para las tres partes de su franquicia. Llegado el citado evento, nos hemos enterado que Microsoft va a lanzar en nada y menos Fable: Heroes, un título descargable dirigido al público infantil mientras que a finales de año está prevista la salida de Fable: The Journey, un juego ideado para jugarse en exclusiva con Kinect.

Que la saturación de Fable es considerable es un hecho. Pero lo sorprendente del asunto llega cuando Molyneux decide bajarse del barco de Microsoft y emprender, de nuevo, carrera en solitario en el desarrollo del videojuego. El programador lo ha anunciado esta semana y aunque probablemente sea casual, es un anuncio que lleva a todo tipo de intrigas. ¿Estaría hasta las mismísimas narices de tener que trabajar en un mismo juego una y otra, y otra, y otra y otra vez? Si algo ha caracterizado a Molyneux en su periplo por la industria es la curiosidad por explorar nuevos frentes y su rechazo a dormirse en los laureles y apostar por fórmulas en las que ya ha trabajado. Sí, lo ha hecho alguna vez (Black & White, sin ir más lejos), pero estamos hablando de una franquicia que, con los lanzamientos de este año, se iría a la quinta entrega. Sinceramente, y a falta de saber la versión oficial, voy a sacar la bola de cristal por segunda ocasión para creer que algo de hartazgo de la saga Fable ha tenido que ver con la marcha de Molyneux.

Queda un último punto, el regreso de Halo. Anunciado en el último E3, Halo 4 debería llegar también a las tiendas a finales de año. El proyecto aúna esperanzas y temores entre los seguidores de la serie por dos motivos bien diferentes. Esperanzas ante la vuelta del Jefe Maestro, icono de la franquicia y personaje que se había ido de vacaciones en las últimas entregas, y temores ante la marcha de Bungie, estudio que revolucionó el género del shooter en consolas y que ha cedido el testigo a 343 Industries. El miedo al cambio de estudio es similar al que se tiene con el nuevo Forza, 343 Industries es una incógnita de la que poco se sabe más allá de algunos juegos menores desarrollados para la franquicia Halo.

Con Halo 4 el movimiento parece más impropio de Microsoft. Quizá es una de las primeras franquicias estrella en las que loso cimientos se han tambaleado. No a nivel de ventas, pero si entre la crítica, que se ha quejado amargamente de la desaparición del Jefe Maestro de las últimas entregas y que ha acusado a la franquicia de haber querido ordeñar en exceso a la saga. Con la cuarta entrega Redmond parece querer mandar un mensaje: vuelta a las raíces para dar a los fans su droga preferida. 

¿Tendrá éxito la nueva estrategia de Microsoft? Lógicamente, el tiempo nos lo dirá cuando echemos la vista atrás dentro de un par de años y podamos valorar el alcance del movimiento. Por ahora la premisa parece clara: saturar el mercado con juegos franquicia y lanzamientos anuales en lugar de espaciarlos como se había hecho hasta ahora. Y la táctica tiene sentido cuando se conocen las cifras de ventas de 360, que en palabras de trabajadores cercanos a Microsoft Ibérica, “van mejor que nunca”. En este contexto no es de extrañar que Microsoft quiera vender a dos manos. Y no les culpo, ojo, esto es un negocio y las compañías se meten en esto con la intención de juntar dólares. 

La cuestión es saber si la calidad de los títulos se resentirá o si, por el contrario, Redmond será capaz de mantener los estándares de calidad mostrados hasta ahora. Personalmente, le tengo cierto miedo a esta nueva apuesta aunque confieso que cualquier novedad en la saga Forza me parece interesante, viniendo de un equipo que ha sido capaz de robarle el cetro de la conducción a Gran Turismo. Por lo menos se merecen un voto de confianza que se han ganado merecidamente con los años. La respuesta definitiva la intuiremos a partir de este otoño. Hasta entonces, no podemos hacer mucho más que hacer cábalas y contar los días hasta que lleguen las novedades.