Oneirodinia

A ese año maldito se le conoció como el año sin verano. La luz mortecina del crepúsculo londinense teñía de un amarillo espeso la bruma que asfixiaba la ciudad, virando a un morado fúnebre con los últimos rayos del atardecer, que atravesaban a duras penas el velo de cenizas que cubría el sol escondido tras su manto translúcido. Las partículas […]