Pepe Albert de Paco: Programa, programa, programa

En los hoteles que mi padre me enseñó no era habitual que las habitaciones tuvieran tele. Para los clientes que queríamos verla estaba el llamado Salón TV, y que solía consistir en un cuarto oscuro con los butacones a trasmano del mundo, como si aquello fuera el preludio de un chiquipark. No era infrecuente que, a la media hora de […]