Gonzalo Vázquez: El telepibón deportivo

De un tiempo a esta parte el agitado panorama audiovisual, y especialmente el deportivo, subraya una tendencia cada vez más acusada. Lo ha hecho además sin disimulo ni cita previa, extendiéndose con la sibilina rapidez del contagio.

Mientras en las redacciones la proporción de mujeres y hombres no ha variado gran cosa se podría admitir una mayor presencia femenina en pantalla. Pero incluso ese posible repunte no explica el nuevo fenómeno que consiste, básicamente, en el aspecto, en exhibir un tipo de mujer muy definido, en la preferencia por un canon, o mejor, por un molde que antes asomaba, como el florero en decoración, y ahora además presenta. No es que la información haya pasado por el bisturí de la cirugía plástica. Es que información y cirugía empiezan a compartir el mismo principio. De ahí que nunca como ahora hayamos visto tanta chica mona en los espacios deportivos. No es otra la realidad a considerar.

Para avistar con mayor claridad el contraste, cuya cresta atravesamos, basta echar un vistazo a una televisión anterior.

Entre la fiebre del destape en el cine y su resurrección por los canales privados en los años noventa, con la Telecinco de Lazarov en incesante desfile mudo de hembras danzantes, de carne a la parrilla, hubo en la pantalla española, que es lo mismo que decir TVE, unos años de tregua donde tal vez lo último a denunciar era esa ampolla conocida como sexismo.

Por aquel entonces, en ese como periodo de calma, la presencia femenina en televisión, de peso gradual y tono discreto, no tenía nada de género y sí de natural fusión con el medio. La mujer era en pantalla lo mismo que el hombre, un elemento básico de la comunicación, a su entero servicio, de manera que el sexo de los profesionales y su genuina forma eran accidentales y no fundamentales. Mensaje y contenido primaban en los programas por ellas presentados. Y que las elegidas fueran guapas o feas resultaba, como el género, cosa incidental. Que pudiera haber una preferencia, que la había, no desalojaba en ningún caso una competencia anterior. De ahí que hasta los ensayos por embellecer lo femenino en pantalla, como las azafatas en Ibáñez Serrador, vinieran precedidos de una rigurosa selección artística al modo de las actrices. Aquellas chicas podían ser hermosas. Pero tanto lucían muslamen como voz y resolución, de la vis cómica al arte dramático.

En el fondo, y ayuda mucho la perspectiva, fueron años de aparente inocencia felizmente a salvo de retorcidos yugos de audiencia o paridad. La mujer fluía en pantalla y su aspecto lo hacía al gobierno de la comunicación y no al revés.

Detrás del discurso filocomunista de La Bola de Cristal se ocultaba el cerebro creador de Lolo Rico así como la promoción del respeto al público infantil veía su encarnación en la enternecedora figura de María Luisa Seco. Aquel periodo cercano a la década es tan femenino como presentador, artístico o directivo. De ello dieron cuenta mujeres como Sandra Sutherland, Beatriz Pécker, Mayra Gómez Kemp, Verónica Mengod, Sonia Martínez, Isabel Tenaille, Mercedes Milá, Rosa León, María Teresa Campos, Rosa María Sardá, Victoria Prego, Mari Cruz Soriano, Marisa Abad, Tina Sáinz, Marta Angelat, Eva Nasarre, Paloma Chamorro o María Casanova. Y en deportes, donde más escueta era la cosa, Mari Carmen Izquierdo y Olga Viza.

Andando el tiempo el flanco posterior al 11 de septiembre, que también alteró la televisión, vendría vertebrado por un batiburrillo de formatos y pastiches donde lo informativo volvía a primer plano y la guerra al terrorismo como nuevo mundo servía de coartada para la escorada politización de las cadenas. El resto, a grandes rasgos, lo formaban el género ya fallecido del testimonio, la emergencia del reality, los shows de alto presupuesto bajo el hegemónico Noche de Fiesta, que rescataba en tono satén a bailarinas que luego hacer desfilar en lencería, la epidemia totalitaria del llamado corazón que todavía padecemos con fuerza y la futbolización del deporte, siempre el deporte.

Y es precisamente bajo el gigantesco manto deportivo que se asiste de unos años acá al género más reciente, un género televisivo en sí mismo: el telepibón deportivo, esto es, la incorporación a los espacios de deportes de una o más bellezas sin mayor prioridad que su mera exposición. Es crucial el matiz. No se incorporan especialistas mujeres. Lo hacen modelos.

No deja de sorprender que fuesen los medios más ligados a la izquierda, donde el feminismo anidó siempre, quienes tomaran la delantera en esta radicalización de la cosmética informativa que rápidamente absorbería el resto del espectro televisivo. Y la sorpresa proviene de la presunción en la izquierda teórica de unos principios donde el valor de lo profesional debiera preceder al aspecto exterior, donde el presumible talento y el espíritu de sacrificio quedaran como muy por encima de la simple belleza.

De hecho ninguna cadena actuó con igual fuerza detonante y animó más el contagio que LaSexta, la selección de cuya nutrida plantilla de presentadoras y colaboradoras apenas dista de la que Zara, Bershka o cualquier otra cadena de moda promueve con sus dependientas.

Para la perspectiva futura incluso es posible establecer un efecto llamada en el programa Sé lo que hicisteis, una porción nada insignificante de cuyo éxito reposaba en la espectacular puesta en escena de ejemplares como Patricia Conde, Pilar Rubio, Berta Collado, Cristina Urgel, Paula Prendes o Cristina Pedroche. Y como en un plano de aparente mayor rigor pero en el seno de la misma estrategia se añadían en informativos Mamen Mendizábal, Cristina Saavedra, Cristina Villanueva o Helena Resano. El pastel lo coronaba un equipo de deportes que incluía a Sandra Sabatés, Sara Carbonero, Susana Guasch, Carlota Reig o Karina Kvasniova.

Al amparo de la nueva ola Marca TV presentaba de golpe y porrazo un plantel de pasarela formado por Ana Cobos, Lara Álvarez, Carolina Bueno, Marina Palmero y Alba Lago. La llamada Televisión del deporte absorbía así la nueva estrategia y se animaba a llevarla incluso más lejos. Una corte de pibones sin trampa ni cartón.

Antes, durante y después se habían venido sumando al entero espectro audiovisual nuevos encantos de cámara en los nombres de Mónica Martínez, Noemí de Miguel, Fe López, Carolina Alcázar, Nira Juanco, Ainhoa Arbizu, Desirée Ndjambo, Lourdes García Campos, Marta Solano o Irene Junquera entre otras. En suma, no queda cadena que no se precie de ellas.

Se abre así con periodos anteriores una fractura reseñable, un salto cualitativo, como una revolución estética de la presentación, eso sí, exclusivamente femenina. Allá donde el hombre puede ofrecer una mayor diversidad de aspecto se encuentra el molde de la mujer cada vez más encorsetado y uniforme, más a salvo de alternativas.

Es evidente que todo ha cambiado mucho y nada cabal habría en recular a ningún sitio. Pero mucho más flagrante aún el reciente y como repentino ascenso del criterio estético, su total predominio sobre cualquier otra consideración, incluida la competencia profesional, en relativo suspenso en el proceso de selección.

No se trata de desgranar la capacidad de cada una de las profesionales citadas, que sería como hacerlo con la de sus homólogos hombres. Como en ellos las hay buenas y malas. Se trata de poner en la diana el denominador común, especialmente en las meras lectoras del prompter, de su cosmética poderosa, de la primacía del atractivo radiante, inmediato y gomoso, formando todas en conjunto una nueva generación, un género televisivo paradójicamente no basado en el género como ingenuamente pudiera parecer. Sino en la salvaje selección de género. Porque donde antaño pudiera haber una ligera inclinación ahora no cabe alternativa.

Es evidente que en televisión se cumple como en ningún otro sitio aquella máxima de Berkeley según la cual “ser es ser visto”. Ante la proliferación de canales y la fragmentación de las audiencias los directivos promovieron diferentes estrategias comerciales una de cuyas manifestaciones más compactas ha dado en el telepibón deportivo, un intento por redoblar la atención del espectador y hechizarlo a base de rostros bonitos, mejor cuanto más llamativos.

De la desvergonzada puesta en escena de las mamachicho a estas muñecas de la información puede haber, y de hecho hay, un mundo de distancia. Se ha pasado de la glotona carne muda en movimiento a la maquillada locución de estilismo patrocinado. El cuerpo femenino se ha visto, pues, cubierto por esta sorda filigrana. Y sin embargo la raíz del fenómeno dista de aquellos lodos mucho menos de lo que pudiera presumirse.

En el fondo de la percepción directiva reposa, en términos de audiencia, la certeza de que a la atracción de la colosal manada de machos es posible sumar cierto magnetismo femenino a la belleza femenina, sea cual fuere su reacción espectadora, de la morbosa expectación ante Carbonero al primitivo recelo misógino de la competencia natural al finísimo examen que en ellas causa el estilismo. El caso es quedarse. Y la belleza parece que lo consigue.

Hace tiempo que la televisión suplantó al medio de comunicación por el medio de exhibición, a la estantería por el escaparate. El cinismo y una calculada presunción demagógica han conseguido que enunciar esto, tan solo enunciarlo, suene a como represivo y anticuado. Y sin embargo nada explica mejor lo ocurrido en estos últimos tiempos que la cosmética actualización del espíritu del destape a través de esta como playmateización deportiva y su plétora indumentaria en generosos escotes, labios pronunciados, curvas definidas y cabellos de anuncio.

No importa si hay algo que decir. Porque igual que los sucesos despolitizan la realidad los pibones desustancian el mensaje. La banalización es así extrema: se banalizan ellas, se banaliza la información, se banaliza el espectador, se banaliza el medio. Y todo ello en un contexto donde el deporte encuentra en la futbolización su ideal banalizado.

En un informe realizado conjuntamente por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF), la Universidad Politécnica de Madrid, el Consejo Superior de Deportes y el Instituto de la Mujer (El Deporte Femenino en los Medios de Comunicación, nov. 2009) se establecían una serie de objetivos preliminares y conclusiones. De los seis que vertebraban el primer punto uno refería “la influencia que los medios de comunicación tienen en la visibilidad de las mujeres en el deporte” más allá del deporte. De las nueve conclusiones la cuarta denunciaba “el efecto fagocitador del fútbol en los medios”; la sexta el tratamiento “impregnado de estereotipos de género y la información” propensa “a resaltar más a la mujer que a la deportista, una creciente tendencia a presentar a las mujeres deportistas como iconos eróticos más que como ídolos deportivos en sentido estricto”, un debate aparte. Y la octava, en clave lapidaria, “la aplicación de una mirada androcéntrica”, esto es, una política de hombres.

En el fondo, deportivamente hablando, esto siempre ha sido así dada la condición incorregible de la genética masculina, inflamada para colmo por las urgencias del mercado y las cuotas de pantalla. Pero mientras antaño esta selección hormonal de mujeres quedaba en petit comité y se obraba, en última instancia, con arreglo a criterios de mayor peso profesional ahora el criterio de mayor peso, tal vez ya el único operativo, es el estético. Y todo ello sin el menor disimulo. Dicho en claro: “Usted está buena, adelante; usted no lo está, fuera”.

La exclusión salta pues a la vista.

El caso de Sara Carbonero, por enconada intensidad, es tal vez el más representativo del fenómeno. Para empezar el problema de Carbonero, como el de todas estas jóvenes, no es suyo. Es que a través de ella ha estallado por fin la raíz misma de la ofensiva, resumida en que una jovencita mona es colocada a dedo por directivos cuyo único interés reside en absorber la atención de una audiencia mayoritariamente masculina, caldearla y extraer un rédito comercial de todo ello. Que las presuntas cualidades pesaran algo en su selección, incluso merezcan ser reseñadas sobre su aspecto, es un atentado a la veracidad.

En el caso Carbonero interviene además un añadido explosivo. Su presencia algo distante y fría, como una endémica falta de gracia natural y un tono de princesona aburrida podrían resultar válidos, en términos televisivos, en el borde de un sofá de programa matinal en, pongamos, sección de moda. Pero ocurre que esta figura de aspecto delicado ha sido arrojada al campo de batalla más masculino de todos, a la trinchera del fútbol y su sanguínea simbología vociferante, enérgica y grosera. Incorporar a esta joven de cristalinos ojos manga que susurra aristocrática mientras se mesa el cabello equivale a colgar una lámpara de palacio en una cuadra. Es tal el contraste que difícilmente el fondo del debate debiera ser distinto si Carbonero luciera un aspecto menos afortunado. Mientras no habría la menor disonancia en otros formatos de pantalla su artificial admisión por el fútbol insulta al sentido de la proporción.

Así ha ocurrido, para desgracia de la chica, que la española costumbre de la inquina, la infecciosa envidia, su natural tendencia al linchamiento y la espantosa potencia de las redes sociales han llegado a convertir a Carbonero, en el peor caso, en mártir de una causa que no merece. Hasta sería digno de reflexión el connivente silencio del género femenino, que termina viendo en ella a la quintaesencia del nepotismo estético y el desprecio al criterio profesional; una niña bonita colocada a dedo bajo retribución astronómica, una reina de la noche a la mañana, como una Letizia del fútbol.

Hay algo aún peor en todo esto. Un fenómeno también típicamente español que Bordieu denunció hace ya tiempo: “Incluso puede suceder que periodistas de televisión alcancen posiciones muy importantes en la prensa escrita, lo que pone en tela de juicio la especificidad misma de la escritura, de la profesión: si una presentadora de televisión puede convertirse de la noche a la mañana en directora, por fuerza hay que preguntarse en qué consiste la competencia específica del periodista” (Sobre la Televisión, Bourdieu, Anagrama, 1997, p. 72).

Y es el caso. Porque la misma Carbonero, de quien se ignoraba todo escrito, aparece de súbito firmando columnas en un diario nacional, otra maniobra puramente comercial que actúa como contrapeso, un artificio revestido de compensación de la belleza, como una patética justificación de presuntas facultades.

Cabe preguntarse también por qué razón ocurre todo esto en el llamado periodismo deportivo. Una de las respuestas llega indirectamente de otra mujer, una periodista animal de la información, Àngels Barceló, recién entrevistada en estas mismas páginas. Preguntada por el fenómeno Carbonero la veterana periodista, a quien la dictadura estética le llega tarde, respondía por el desliz de Sara con el penalti de Iniesta. Y lo hacía a la presunta gravedad del error en contraste con otras esferas de la información: “Imagínate que alguien hace esto en el Congreso de los diputados, que llega un periodista y le pregunta a alguien que acaba de ganar la presidencia del Gobierno si le habría gustado ser presidente”.

Curiosamente, en un momento avanzado de la Eurocopa 2008, Barceló asumió el mando de la mesa que presentaba el especial Zona Cuatro desde la plaza de Colón. Una figura de informativos se colaba de pronto en el espacio deportivo de la cadena. Y lo hacía con rotundo acierto dada la poderosa versatilidad de la presentadora. Pero es el intercambio de escenarios lo que merece consideración. Porque resulta impensable en sentido contrario. Impensable que alguna de estas sports ladies ocupe de pronto papel prioritario en, pongamos, Internacional o Economía ante un evento de gran magnitud al modo en que Barceló lo hizo en la Eurocopa. La lectura de algo así pone en entredicho el presunto examen de cualidades y desciende el periodismo deportivo a su escala omnívora más baja, al ambiente del bar Manolo tras cuya barra parece admitirse todo: de Ronceros a Carboneros.

España no se ha abismado aún en algún ejemplo extranjero donde la presentadora de informativos o el tiempo va desnudándose frente a la cámara. Y tampoco el fútbol ha colado, de momento, una Marika Fruscio. No quepa duda de que si se diera el caso algún directivo, periodista orgánico o cualquier otro secuaz corporativo defenderían la maniobra en términos de imagen reiterando, como suelen sin más, que “es televisión”. Como si el lenguaje televisivo admitiera los hechos consumados como el militarismo los daños colaterales. Es lo que tiene la indiferencia ética.

La misma polémica Carbonero palidece ante ejemplos como los de Erin Andrews o la mexicana Ines Sainz. Pero en estos casos se observa cómo interviene lo peor masculino sobre lo frágil femenino. Cómo el encendido del negocio primario aplasta a un tiempo la entidad del valor profesional y del consumidor como sujeto inteligente.

Llevado esto a la realidad considere el telespectador cada vez que tenga frente a él a una de estas monadas lo verdaderamente ocurrido. Piense que en un momento de la selección que dio con una de ellas en pantalla, el momento decisivo, alguien a espaldas de la chica, alguien seguramente hombre, de traje, corbata, esposa, niños y buena reputación en el gremio, exclamó a otro igual o subalterno algo así como: “Ésta es la más guapa”, un mero formalismo que con seguridad se enunció al modo: “Joder, qué buena está”. Si esto es así, y lo es en, pongamos, la información deportiva, es de imaginar qué no ocurre cuando, sin restricción informativa por medio, la presa de caza tiene un cometido meramente ornamental.

Aquí es donde el sexismo de pantalla se dio siempre los mayores banquetes. Un fenómeno crudamente trazado por la socióloga Lorella Zanardo en el espeluznante documental Il Corpo Delle Donne (El Cuerpo De Las Mujeres) sobre las terribles consecuencias de la berlusconización de la TV en Italia.

Contra todo lo antedicho podrá alegarse que nada malo hay en disfrutar de una simple vista agradable con las informadoras de pantalla. Es posible. Pero entonces urge preguntarse dónde queda el sentido de la profesión, dónde el valor de la experiencia —Doris Burke o Jackie McMullan no cabrían en el modelo ibérico actual— y, dónde, he aquí lo grave, el derecho profesional de las menos agraciadas físicamente. Si no ha podido llegar para todas la fatídica hora de suplantar la Facultad por la Agencia de Modelos.


Carlota Reig: “Hemos endiosado a muchos deportistas”

“Normalmente no voy tan maquillada, pero vengo directa de hacer el Telediario”. Carlota Reig (Madrid, 1984) llega puntual a la Nevera del Ramiro de Maeztu, el legendario instituto por el que Club Estudiantes es tal. Va armada de una de esas sonrisas amplias y sinceras capaces de abrir casi cualquier puerta, lo que unido a sus 177 cm. hizo que el gran Andrés Montes le adjudicara el mote de Julia Roberts. Carlota lleva desde los 24 años frente a las cámaras de LaSexta Deportes y acaba de cubrir el Europeo de baloncesto en el que la selección española resultó campeona, todo un logro para esta periodista de mirada penetrante y dicción impecable. Tras una sesión de fotografía en las canchas, buscamos un lugar tranquilo y apartado de los estudiantes que entrenan y podrían arremolinarse a nuestro alrededor por estar en plena edad de conocer el Mal, y ya lejos del cartel de “No echen de comer a los dementes” conversamos largamente acerca de su profesión y, sobre todo, en lo que respecta al baloncesto.

¿Hubo algún medio, programa o personaje que te inspirara para ser periodista?

Siempre quise serlo, pero no por ningún medio o personaje en particular. Desde pequeñita me gustaba mucho escribir; pero no como un diario, sino reflexiones de las cosas que me pasaban y por qué podían pasarme. Y no sólo por escribir, sino porque también me interesaba mucho la actualidad, lo que estaba pasando en el mundo. Por eso decidí que me gustaría ser periodista.

Deduzco, por lo tanto, que el periodismo deportivo no es tu vocación. ¿Te gustaría trabajar en otros campos?

El deporte me interesa —de hecho los he practicado casi todos— pero también me interesa la política. Empecé trabajando en Real Madrid Televisión y en deportes me quedé. Es algo que me encanta, pero la verdad es que no informas de nada serio, te limitas a entretener. El día del adiós de ETA, por ejemplo, los otros periodistas te dan un poco de envidia sana; me gustaría hablar de eso, no de si Higuaín ha metido más goles con la derecha que con la izquierda.

¿Crees que el periodismo deportivo tiende últimamente a lo fácil?

Sí, son muchos tópicos que al final te cansan. Y no sólo en el lenguaje, estoy harta de escuchar “abrió la lata”. Cuando cojo un periódico deportivo y leo “mejor promedio goleador de Europa”, me aburre. Pero también me pasa con algunos diarios nacionales; llego al final y me doy cuenta de que no he leído ninguna historia interesante.

El otro día, por ejemplo, la portada de un periódico deportivo se centraba en un entrenamiento del Madrid pese a la de historias interesantes que genera el deporte.

Lo que cuenta es el dinero. Si metes en portada que, por ejemplo, Marta Domínguez vuelve a ganar una carrera, puede que vendas un periódico. Si la haces de un entrenamiento del Madrid con Cristiano Ronaldo, Mourinho e Íker Casillas vendes el doble. Por desgracia es así.

¿Te gustaría probar otro medio además del televisivo?

¿Por qué no? Aún no estoy preparada, para escribir tienes que seguir una serie de pautas, pero sí, en algún momento me gustaría escribir. Aunque no de deportes.

¿Cómo ves el papel de una mujer joven como tú en un mundo que tradicionalmente ha sido de hombres?

Ha habido otras mujeres antes que yo que han roto el estereotipo de que tiene que haber un hombre en un campo de fútbol o una cancha de baloncesto. En mi caso, por ser mujer, no he conseguido ni más ni menos. Hay a quien le puede chocar aún que le dé un abrazo o dos besos a los jugadores que me encuentro, pero ¿qué haría un tío? Pues chocaría la mano, daría un abrazo y unas palmadas en la espalda. Quizá queda un poco raro, pero ¿qué más da?

¿Los jugadores te tratan de forma distinta que a tus compañeros?

Creo que no, aunque siempre tienes el puntito de que un hombre le va a prestar más atención a una mujer que a otro hombre, sois así. Estoy convencida de que si un deportista tiene a un lado a un periodista-hombre al que no conoce y al otro a una periodista-mujer a la que tampoco conoce, en el 80% de los caso se va a ir hacia la chica.

¿Existe un tapón generacional que impide a periodistas jóvenes alcanzar puestos de más relevancia?

Presenté mi primer informativo con 24 años, que me parece una pasada. Ahora tengo 27 y me dejan hacer cosillas, pero es que en LaSexta siempre hemos sido todos muy jóvenes. Sí que es cierto que en TVE, por ejemplo, los periodistas duran y duran. Caen gobiernos, cambia el siglo y siguen los mismos presentadores. Cosa que no me parece mal, pero no hay relevo. En la radio ahora también hay muchas mujeres. Están Àngels Barceló, Julia Otero… Pero sí, me gustaría ver, además de a mujeres presentadoras, a mujeres mandando. En LaSexta, por ejemplo, apenas hay. Tenemos una editora que rige los contenidos, pero los tres grandes jefes de la cadena son chicos; estaría bien que hubiera alguna chica ya que somos casi todo mujeres.

¿Cómo analizas el creciente sensacionalismo que últimamente rodea a muchos programas deportivos?

A mí no me gusta, pero entiendo que es entretenimiento y el deporte no tiene que ser serio. Una cosa es que en un campo muera un deportista de un ataque al corazón o pase algo en la IndyCar como pasó hace poco. Pero si no, te estás dedicando a entretener. Intentas que la gente pase un buen rato entretenida e informada sobre deporte. Por lo tanto, sensacionalismo, depende.

¿Notas en la prensa en general un cierto amarillismo? ¿La prensa deportiva se ha convertido en prensa del corazón para hombres?

Sí, pero es lo que quiere este país. LaSexta hizo un especial de Al rojo vivo sobre el adiós de ETA mientras al mismo tiempo en Telecinco emitían Sálvame; la diferencia de audiencias fue brutal. Piensas que en España a nadie le interesa que una banda terrorista deje las armas, que interesa más qué le pasa a Belén Esteban por la cabeza. Es triste, pero es el país en el que vivimos.

Parece que prefiramos otros medios cuando lo que queremos es mera información.

Puede ser. Lo primero que hago por las mañanas es entrar en Twitter, ver qué ha pasado. Sigo, además de amigos, a periodistas y agencias de noticias; es como un teletipo. Me gustan los informativos, pero para ver cómo lo cuenta cada uno, es algo periodístico. Ahora mismo si te interesa buscar información o saber qué ocurre en el mundo vas a internet y está todo.

¿Crees entonces que en la televisión van a desparecer los informativos como tal?

Quedan muy pocos informativos que se dediquen sólo a informar. Prácticamente todos son una especie de magacín. Tienes información seria de política, pero también te meten reportajes sobre Halloween. Sólo es diferente en TVE, pero porque es como una burbuja; siguen haciendo las cosas igual que hace 20 años. Han evolucionado y han ido mejorando, pero siguen trabajando como se trabajaba antes; son los que aportan más información pura y dura. El resto intentan dar otro tono. El de LaSexta, por ejemplo, me parece más fresco, pero es verdad que no te informas.

¿Cuál debería ser la función de un periodista?

Aparte de informar y entretener, debería ayudar a mejorar cosas, sobre todo mediante la denuncia. Por ejemplo, lo que ha ocurrido en Libia y en Egipto ha sido gracias a los medios de comunicación. Si en la otra parte del mundo no estás viendo cómo está la plaza de Tahrir, no te crea una conciencia que te hace ver que están oprimidos y que necesitan ayuda. Y eso lo hace un medio de comunicación. Sirve para denunciar injusticias aquí o en cualquier sitio.

Es decir, para actuar como el cuarto poder que se supone que es. ¿Crees que está muy sujeto a los otros poderes, por lo que estamos lejos de conseguirlo?

Creo que hay esperanza. Atravesamos un período muy complicado, sobre todo por las elecciones que se avecinan, pero normalmente un medio de comunicación o un periodista tiene que ejercer un control sobre el poder. Si nadie informara de nada algunos políticos seguirían robando. No creo que estemos a años luz de esa situación. Francisco Camps, por ejemplo, dimitió por presión popular, y eso lo logran los medios de comunicación. Pero por ejemplo con lo de Blanco, lo de los 200.000€ del primo, lo está sacando todo un medio de comunicación; me pregunto hasta qué punto ese medio tiene interés en cargarse a Blanco. Hay que lidiar con todo. Pero no estamos tan lejos.

¿En la universidad se forma correctamente a los periodistas?

Depende. Yo tuve algunas clases que me sirvieron de mucho y otras que absolutamente nada. Además, a partir de tercero casi ni pisé la universidad. Me acuerdo de un profesor que nada más entrar dijo “¿Tú qué quieres ser?” Uno contestó “Periodista deportivo”. Y le dijo “Pues coge una cámara, vete a un estadio de fútbol y busca una historia curiosa. En esta universidad no pintas nada, no vas a aprender nada.” En cierto modo es verdad, para que te cuenten la Historia del Periodismo y poco más.

¿Qué opinas de que en la mayoría de los puestos más mediáticos —tertulianos y opinantes— , tanto en radio como en televisión, estén copados por gente ajena a la profesión?

Me aburre bastante ver a periodistas hablando sobre algo, porque al final solo son periodistas. Sobre una trama corrupta en política, por ejemplo, prefiero que me hable un político. Igual que en deporte, me aburren las tertulias de periodistas hablando de fútbol. Es verdad que los jugadores, a veces, no tienen mucho que decir, pero siempre es más interesante.

Si fueras la dueña de un gran emporio, ¿cómo sería tu medio de comunicación perfecto? ¿Qué crearías?

Probablemente, con lo tiempos que corren en los que al papel le queda poquísimo y en la tele la competencia es durísima, sería una agencia de noticias a través de internet, con perfiles individuales en los que el usuario pudiera seleccionar lo que le interesa. Creo que hacer previsión para las masas o el público en general ya no vale. Tienes que centrarte en un determinado sector, más individualista, como los canales de pago.

¿Cómo recuerdas a Andrés Montes delante y detrás de las cámaras?

Era un fenómeno, pero coincidí muy poco con él. Estuve los últimos 15 días en Polonia, que fue su último Europeo con LaSexta; al poco de regresar murió. Era una persona que impresionaba bastante. Mucha gente me preguntó si se había suicidado, y yo decía que no, pero que no me extrañaba que hubiera muerto porque al salir de los pabellones íbamos caminando a cenar y él, que creo que tenía tres by-pass, no podía dar dos pasos sin descansar. Y delante de las cámaras, narrando un partido de baloncesto, era un genio, el mejor. No ya sólo por los motes, lo hacía divertido. Un partido que podía ser un coñazo te lo contaba de otra manera. Además era un tipo muy peculiar, se ponía a hablar de música, era muy culto… me gustaba mucho. Ponía motes a todos. A mí, desde el primer día, me llamaba Julia Roberts. Estaba cenando tranquilamente y se dirigía a mí como Julia.

¿Y la química con Daimiel?

Muy bien. Cuando Montes murió Daimiel estaba tocadísimo. Andrés hablaba muchísimo de Daimiel. Salió del Plus hacia laSexta porque le hicieron un contratazo; pero él mismo, cenando, siempre estaba “porque con Daimiel… con Daimiel…”. Un fenómeno.

Hablemos un poco de la actualidad del baloncesto. ¿Qué opinas de los fichajes por parte de clubes europeos de jugadores afectados por el lockout de la NBA? ¿Pueden quedar descompensadas cuando éstos se marchen?

Como marketing me parece brutal. Tener en la liga a los Gasol entrenando con el Barça y en el Madrid dos NBA como Ibaka y Rudy Fernández es una pasada. Pero cuando se vayan va a ser un problema, sobre todo en el caso del Madrid. Rudy solo está levantando un montón de partidos pero, cuando no esté, ¿qué vas a hacer? Si se alarga mucho el lockout puede valer, pero lo cierto es que la temporada ACB no vale para nada, ni ser primero te da demasiado. Hasta los playoffs no se decide nada y la temporada regular prácticamente no cuenta. Veremos hasta cuándo dura.

¿Y el caso concreto de Ibaka, que es para sustituir a un lesionado?

Ése sí me parece un buen fichaje, porque es un tío que atrae a gente al pabellón y va a aportar cosas en defensa que hoy por hoy no puede aportar mucha más gente. Me parece un fichaje muy bueno.

El Barça dice que descarta los fichajes del lockout, pero se comenta que intentó fichar a Ibaka que, de hecho, es del Barça, y a Rudy. ¿Ésta es la primera victoria del Madrid en los despachos desde el fichaje de Sabonis?

Sí, en mucho tiempo. A mí me ha llegado que el Barça se interesó por Rudy. Y también es verdad que el Barça ha dicho que descarta hacer fichajes, pero si en enero sigue el lockout me extrañaría mucho que no intentaran fichar a Gasol. Oye, que si no lo quieren, alguien lo fichará. Eso de que no se meten en fichajes de lockout no me lo creo. No se meten porque no han podido.

¿Hay algún equipo en Europa que pueda ganar a un Barça con los Gasol?

Creo que es imposible.

¿Crees que Mark Cuban permitiría a Rudy romper su contrato para jugar en España toda la temporada?

Lo veo muy difícil. Mark Cuban es un tipo bastante especial y creo que está esperando a ver cómo juega. Hizo unas declaraciones cuando terminaba la pasada temporada diciendo que le gustaría verle, que cree que podría ser titular. Y el propio Rudy quiere ver qué hay de cierto, porque ¿a qué jugador no le gustaría triunfar en la NBA?

¿En la NBA entrará en la rotación igual que en Europa o será más un especialista tipo “microondas”?

No creo que pueda tener la repercusión que tiene en Europa, y él lo sabe, porque allí cuesta confiar en un jugador extranjero. Y además, pese a que el año pasado tuvo más minutos, llega a un equipo veterano pero campeón y creo que su posición está bastante cubierta. Pero allí hay partidos cada tres días, hay lesiones… hay que ver cuándo empieza la temporada y si al final Rudy se va o no.

¿Crees que Ricky Rubio se puede adaptar bien al juego de Adelman en Minessotta con un juego como el de los Sacramento Kings de Bibby?

Ricky necesita libertad para jugar; en los sistemas muy esquematizados, basados en el libro de jugadas, está más atado. Ha de ser creativo porque tiene más talento que nadie y cuando lo quiere sacar no hay un base mejor que él, pero los sistemas le agobian bastante. En la selección española, por ejemplo, juega maniatado, y tanto él como su familia están contentos porque en la NBA va a tener más libertad de juego.

¿Los esquemas de Xavi Pascual en el Barça eran demasiado rígidos para él? Porque los resultados del entrenador son innegables.

Sí, los resultados de Pascual son innegables y tiene gente en la plantilla como Navarro, por ejemplo; conseguir eso no es fácil. A Ricky le afectó mucho el momento de si se iba o no, tomar la decisión, se metió mucha gente por medio, el Madrid estuvo a punto de ficharle, al final acabó en el Barça, él es del Espanyol… Creo que, una vez allí, después de la vorágine, no supo recuperarse, y la decisión de la NBA le afectó un montón, por eso me parece magnífico que se vaya ahora.

Hoy en día todos sabemos casi con seguridad quién va a llegar a la Final Four de la Euroliga. ¿Crees que un sistema imitando al de la NBA con límites salariales, sin descensos, etc, igualaría la competición o el hecho de ser el Madrid o el Barça siempre te dará ventaja sobre el Alba Berlín?

Creo que dará ventaja, pero es algo que nunca se sabe. El año pasado el Bilbao Basket ganó al Madrid en los playoffs de la Liga ACB, cuando te juegas la temporada. Y la diferencia de presupuesto es brutal. El otro día me decía Sergio Scariolo, que ahora está con el Armani Jeans, que no son competitivos porque han de jugar con un mínimo de italianos. Pues estuvo ganándole al Madrid de 10 o 12 puntos.

¿Matará la Euroliga a la ACB?

O la ACB espabila o… no sé qué vuelta le pueden dar, porque yo lo he estado pensando y no se me ocurre, pero tienen que hacer algo; tienes un montón de partidos que sabes que no te valen para nada.

¿Qué milagro tiene que hacer Querejeta para ganar la Euroliga con Baskonia?

Es raro. Creo que al final les falta competitividad en los momentos clave, porque será por jugadores… Los jugadores que ha tenido el TAU han sido espectaculares: Luis Scola, Pablo Prigioni, Thiago Splitter, Marcelinho Huertas… Es verdad que el año pasado les tocó un grupo difícil, pero vi los partidos en los que cayó eliminado y parecía que había ansiedad.

¿España puede quitarle el oro a Estados Unidos en unos Juego Olímpicos?

Espero que en Londres 2012, porque no creo que a Pau, a Navarro o a Calderón les queden muchos más campeonatos. Era muy curioso porque en el Europeo no te decían que querían ganar el campeonato, sino desde el primer día querían llegar a la final para meterse en las Olimpiadas, era su objetivo. Y es que ya tienen una plata, pero un oro ante EEUU sería una pasada.

¿Qué parte de responsabilidad tiene Scariolo de la victoria en este último europeo?

Mucha. El último partido me pareció impecable. Es verdad que en otros partidos, en algunos tiempos muertos, jugadas decisivas o últimas posesiones no había estado muy acertado. Pero es que no es fácil, es un equipo en el que todos están acostumbrados a jugar. Llull, en el Madrid, juega casi todos los minutos; en un momento sentó a Pau y éste se enfadó; no es fácil lidiar con estas estrellas. Muchos dicen que en la selección manda Pau, y es verdad, pero hasta determinado punto. Hay un entrenador que les coloca, que les cambia jugadas… creo que es un buen entrenador para la selección.

¿Qué debe de decir Carlos Suárez cuando ve a Rudy defendiendo a “treses” altos?

Pues Rudy no lo hizo mal, pero es que lo de Carlos Suárez fue un poco raro: cuando fue descartado, salió diciendo que Scariolo le había prometido contar con él. Yo dudo que Scariolo le prometiera nada, es imposible. Si tienes catorce plazas te quedas a Suárez, porque es el único “tres” puro de la selección, pero con doce… ¿dónde cabe Suárez ahí?

¿Para ti Víctor Claver es un “cuatro”?

Scariolo lo ponía de “cuatro” y él se perdía bastante, mientras que en el Valencia juega de “tres” y se le da mejor, pero creo que a Claver lo que le pasa es que en la selección no termina de decir “aquí estoy yo y puedo aportar esto y eso”. Y es que en ninguno de los campeonatos a los que ha ido ha conseguido aportar nada más que tres minutos.

Pero promete, porque cuando se pone a jugar es una máquina.

Sí, porque en el Valencia sí lo hace.

¿Navarro hubiera llevado a la selección española donde está si no existiera Pau Gasol?

Creo que en un 90% sí. Navarro es un jugador imprescindible. En este Europeo, donde ha acabado como MVP, sobre todo en los últimos tres partidos, todo el ataque ha sido suyo: partidos de 35 puntos, una locura. Y los momentos en los que Pau estuvo más flojo del tobillo por la lesión el peso lo llevó Navarro. Aun con Pau al 100%, si no tienes a alguien como Navarro, Pau no te gana siempre él solo los partidos.

También un gran cambio en defensa de Navarro, porque recuerdo aquellos tiempos en los que metía 30 puntos y no ganábamos nada.

Es verdad.

Hace poco subiste una foto a Twitter de Ibaka y Mirotic jugando juntos en el Madrid. ¿Lo veremos alguna vez en la selección española?

Por lo que me dicen de la Federación, ya están trabajando en ello. Me parece genial, no tengo ningún problema en que haya jugadores nacionalizados que provengan de otros países. Todos suman y prácticamente se han criado aquí. Su baloncesto y formación es española.

Teniendo en cuenta que al que botarían de la selección sería a Felipe Reyes, ¿qué crees que les puede hacer un animal como él en los entrenamientos del Madrid de este año?

(Risas) No creo que fuera necesariamente a Felipe. Este año fue Felipe quien dijo que quería ir, y por eso le convocaron. Nadie pensó en prescindir de Felipe, primero le preguntaron si quería venir.

Si fueras seleccionadora de cara a los Juegos de Londres, ¿mantendrías a Felipe y te cargarías a Claver para que lo sustituyera Mirotic? Porque los Gasol van a ir.

Sí, me cargaría a Claver.

¿Es mejor Mirotic que Claver?

A mí me gusta más.

La selección española de baloncesto, tanto masculina, como femenina, juveniles, en silla de ruedas… no para de ganar medallas verano tras verano. ¿Cuál es el secreto del éxito de la Federación?

Se preocupan mucho por el equipo. Ni siquiera Estados Unidos en el pasado Mundial llevaba a tanta gente como España. Al menos en la absoluta, que es lo que conozco yo. Dos fisioterapeutas, un médico, uno de prensa… y la propia Federación lo dice, que se apuntan tantos jugadores porque les dan muchas facilidades. Saben que van a estar cuidados todo un mes, les encanta porque para ellos es como un campamento de verano, se van con sus colegas a jugar unos partidos, y encima ganan porque son muy buenos. Lo tienen todo: masaje aquí, masaje allí, máquinas especiales… por eso van tantas estrellas NBA, que no es fácil. En otras selecciones renuncian, o dicen que es que acaba de nacer su hija. Navarro lleva diez veranos yendo con la selección, sin estar con sus hijas, y por supuesto que quiere estar con ellas.

Cuando llegó Colangelo a USA Basketball dijo que la idea era imitar a España. Por algo será.

Claro, y además Colangelo siempre está en los campeonatos. Recuerdo una charla con él hace unos veranos, no recuerdo si fue el pasado Europeo o Mundial, en las que también estaba Calderón, que estaba lesionado, y éste decía que él iba allí con su preparador pero además estaban los fisios de la selección. Es que esto no lo tiene ningún otro equipo.

Y es el más europeísta de todos los “general manager” americanos.

Sí, es verdad, es muy majo.

¿Qué será del basket femenino en España cuando se retire Amaya Valdemoro?

Muy poca gente se había fijado en el baloncesto femenino y entonces pareció Amaya con su cinta de la bandera de España, que la veías y decías “Es Rafa Nadal, pero en tía y en baloncesto.” Ahora está con las dos muñecas rotas y estuve el otro día en su casa para un reportaje. No puede hacer nada, ni ir al baño, ni ducharse sola, con 35 años. Tiene una especie de museo lleno de trofeos en su casa y una foto muy curiosa, en la que están ella y Pau muy jóvenes. Y es que está casi a la altura de Pau.

¿Hasta dónde llegaría la selección española si fuera una franquicia NBA?

Sería un equipo bastante potente. A la actual la meto en playoff. Nuestro quinteto titular es quinteto NBA. Metes a los Gasol juntos, a Rudy, a Calderón, Ibaka desde el banquillo, Navarro…

¿Cuántos partidos tendrá la liga regular de la NBA este año?

Yo creo que el lockout no va a durar mucho. Me ha explicado el propio Calderón que a los jugadores les dan muchas charlas sobre cuánto dinero van a ganar; sientan a los recién llegados o a los que les van a poner un salario muy alto y les ponen una persona para gestionarlo. Por ejemplo, si se casan, que hagan separación de bienes, que no se metan en muchos líos de empresas, cosas así. Hace poco estuvimos con Pau en La Rioja y nos dijo que era imposible que el lockout durara mucho, porque los jugadores se gastan muchísimo dinero y no van a poder estar muchos meses sin cobrar.

¿Cómo puede influir una temporada corta y compensada en el equilibrio de poderes de la NBA? Decía Rajon Rondo que a su equipo le iba muy bien, debido a la alta media de edad de la plantilla. ¿Le da esto una última oportunidad a Boston de ganar el anillo?

A mí me impresionó el palo que se llevaron los Celtics el año pasado. Kevin Garnett, por ejemplo, no espabiló hasta los últimos partidos. Y es que los Celtics son Pierce, Garnett, Allen y Rondo, que es el único joven de los importantes. Por supuesto, si hay pocos partidos los Celtics van a a ser unos de los beneficiados.

¿Ganará Lebron James un anillo alguna vez?

Seguro. Tiene equipo.

¿Qué opinas de él?

Me parece un jugador bastante chulo. Una persona que lleva un tatuaje en la espalda que dice “el elegido” tiene un problema. Puede ser muy bueno, pero no sé hasta qué punto decírtelo tú mismo y retar a la grada cada vez que metes un punto diciendo que eres el mejor es conveniente. ¿Luego qué pasa? Pues que llegas a los playoff, el momento de la verdad, y no haces nada, que es lo que sucedió. Su equipo, Miami, perdió por él, porque tuvo un bajón. Eso quiere decir también que es un jugador muy bueno, vital, pero que si se le va la cabeza te quedas sin equipo.

¿A qué equipo tiene que ir Steve Nash para conseguir un anillo?

Dallas le habría ido muy bien. Tiene pinta de que este año va a saltar de Phoenix, lo que pasa es que allí le quieren muchísimo. No lo sé, porque se podría pensar que quizá a los Spurs, pero es que Tim Duncan ya está llegando al final de su carrera en la élite. Quizá le pondría en un equipo nuevo. ¿Por qué no con Ricky? Te lo llevas a los Timberwolves, que han cogido a los primeros del draft y tiene allí a un veterano para hacer jugar a los nuevos, y de paso aprende Ricky; como pasó en Chicago. Estaba fatal hasta que apareció Rose, y un jugador es capaz de levantar un equipo. Te metes en playoff, y si ahí suena la flauta…

¿No lo ves como sustituto de Fisher en los Lakers?

No. Luego seguro que me equivoco y pasa lo contrario.

Que quede claro que se trata de periodismo-ficción.

Si es periodismo ficción, entonces prefiero a Calde en los Lakers.

¿Quién va a ser el próximo español en la NBA?

Creo que será Mirotic.

El primer partido de la final de la última ACB en TVE tuvo 614.000 espectadores (4% share), mientras que la final del Eurobasket en LaSexta tuvo 4,7 millones (31,4%). ¿Dónde está el problema?

Creo que además de cómo trate el medio a las retransmisiones también influye el equipo. Ver a la selección es muy goloso. Sería injusto decir que es porque lo hacemos mejor, porque no es lo mismo ahora, con los Gasol jugando una final, que antes. Pero a mí me pareció un error que el primer partido suyo no fuera el debut de Rudy. Tienes a un NBA que ha firmado por un pastón. ¿Cómo no abres con ese partido? Yo no lo entiendo, pero supongo que hay gente en TVE y Teledeporte que se dedica a pensar eso y tendrán sus razones.

La semifinal del europeo entre Francia y Rusia en Marca TV tuvo 590.000 espectadores y un share del 5,7%, que es más que el primer partido de la ACB que comentaba antes. ¿No habíamos quedado en que el básket era un deporte para unos pocos entendidos y que realmente no llega a la masa? ¿Hay 600.000 entendidos que ven unas semifinales en las que no juega España?

Pero es que creo que Marca lo hizo muy bien. Y volviendo a lo de Teledeporte de antes, el otro día debuta Ibaka, y yo no lo vi por la tele, pero según me contaron no hubo ni un solo plano corto de Ibaka, no tienes la reacción del público… no sé, me parece que no tratan excesivamente bien el producto, que es supergoloso teniendo aquí ahora a jugadores NBA. Sabiendo lo que comentábamos antes, que la temporada regular no vale para mucho, ¡explota eso!

En la NBA los periodistas pueden entrar al vestuario, pinchan a los entrenadores en los tiempos muertos para oír que dicen… ¿crees que eso se podría importar para mejorar el producto?

Claro que sí. Pero no sólo en baloncesto, también en otros deportes. Me parece algo de locos que puedas hablar con Fernando Alonso tres minutos antes de subirse a un coche a 300 por hora y que no puedas hablar con un jugador de fútbol diez minutos antes de saltar al campo porque se va a desconcentrar. ¿Estamos locos? Hemos endiosado a muchos deportistas, y eso es un problema, porque cuando les pides que se salgan de lo que están acostumbrados te dicen que no.

¿Qué podría hacer la ACB para mejorar las audiencias? Y no tires para casa, aparte de llevarse las retransmisiones a LaSexta.

Oigo mucho rumor, pero no sé si se lo van a llevar a LaSexta. Tal y como estamos, con la crisis y a las puerta de una fusión, no sé hasta qué punto se va a hacer. Incluso me parece que a Teledeporte todavía le queda un año, no tengo muy claro cómo está lo de los derechos. Creo que han de crear un sistema de competición distinto en el que cada partido sea trascendental. Yo los veo, me gusta la emoción de cada partido, pero también veo los de fútbol porque sé que si pierden son tres puntos menos y la Liga se les escapa.

¿Abogarías por eliminar el playoff?

O un formato que sea un playoff contante. No sé si para eso se tendrían que quitar partidos,o algo que te haga decir: “Bueno, de acuerdo, voy a ver 30 partidos, pero van a valer para algo.”

Parece que las audiencias de la ACB mejorarán con los fichajes del lockout, pero ¿crees que se mantendrán cuando esos jugadores se vayan? ¿Se conseguirá enganchar a la gente?

No sé si será definitivo, pero ahora está atrayendo gente. Que se queden es difícil, aunque aparte hay mucho seguidor de baloncesto que no soporta la NBA. Pero también hay mucha gente que, por lo general, no entiende gran cosa de baloncesto, que han empezado a verlo ahora que hay NBA. Así que a lo mejor éstos se quedan un poquito más.

¿Eres de NBA o de baloncesto europeo?

Me gustan mucho los dos, no sabría quedarme con uno. Es verdad que la NBA es la locura, un ataque sin defensa, jugadas más espectaculares; sin embargo el baloncesto europeo está más pensado, es más táctico.

¿Qué se siente gritando la palabra “cojones” en prime time ante cuatro millones de espectadores?

No me di cuenta. Es decir, fui consciente al decirlo, pero no me di cuenta de lo que había pasado hasta que salí y vi que me había reventado el móvil: llamadas, mensajes, Twitter… en seguida dije: “Madre mía”. Pero bueno, estaba mi jefe allí, que es un loco del baloncesto, y se rió, así que bueno… Llevábamos en directo en el pabellón desde las cinco de la tarde, eso fue hacia las diez y media, acabas de ganar, de estar en el vestuario donde te han tirado agua… La historia fue que yo entré en el vestuario y me dijo Navarro que en un momento podría volver a entrar, pero que saliera que querían hablar ellos un minuto. Pero yo estaba con Scariolo dentro del vestuario listos para entrar en directo y preguntarle tres cosillas. Entonces Navarro empezó a tirar agua y yo me salí, como me había pedido, y justo en ese momento me dijeron: “¡Venga, Carlota, hablando!” Y lo que dices es “No, tío, llevo media hora esperando a que me des paso y ahora no puedo.”

Leído en los foros de acb.com: “Apenas sabe de basket, no sabe de geografía, no sabe contar, de sentido común va escasa. Puede tener más habilidades, pero eso queda en el secreto de su entrevista de trabajo.” ¿Se hubiera escrito esto de Carlos Reig?

No, pero también es cierto que, al ser mujer, se fijan en otros aspectos, pero a mí me preocupa cero, porque no me he parado a leer los foros, ya que sé cómo funciona esto. Cuando empecé miré alguno y, la verdad, mejor no gustarle a todo el mundo, porque entonces tienes un problema: eres plano, inane, no dices absolutamente nada. Mejor recibir alguna crítica. Y esto, personalmente, no lo leo. Hace un tiempo en Twitter, durante una discusión con un tipo sobre una información, me dijo que tenía 16 años. Claro, es que estás hablando con gente de 16 años que se sienta ahí y ¡venga! A mí, desde luego, ningún foro me va a decir cómo tengo que hacer mi trabajo.

¿Por qué todas las presentadoras de LaSexta son jóvenes y bellas en una cadena que mantiene en nómina a Antonio Lobato, Mel Otero o Berto Romero?

Me encanta compartir cadena con Berto, me parece un crack. LaSexta empezó como una nueva moda, por así decirlo, de la periodista mujer, y yo soy fan absoluta de Mamen Mendizábal, me parece una periodista acojonante: cómo cuenta la información, lo que sabe, qué puede aportar… y resulta que además es muy atractiva. Es cierto que también hay mucha moda de poner una presentadora guapa que no tiene mucho que decir pero que, bueno, tiene muchas aptitudes para trabajar en la tele, que se come la cámara, por así decirlo. No estoy muy a favor porque puedo ser perjudicada en algunos momentos, pero el negocio es ése.

¿Y por qué con los hombres no? También hay periodistas muy atractivos con cuerpazo y no se les señala por eso.

A lo mejor es por esta peculiaridad de cierto tipo de hombres, igual que llegan Carnavales y se disfrazan de mujer, cada vez que sale una mujer en la tele opinan de ella. No sé, yo cuando estoy en mi casa y sale un tío no me pongo a escribir a ver con quién se ha acostado para tener ese puesto. Me da igual, si es guapo, pues mira, mejor, pero a mí me interesa más lo que me vaya a decir que su belleza.

Esta pregunta no va por ti, sino por el medio en general. ¿Es Twitter el juguete de los malos periodistas?

No lo sé. Yo meto cosas de deporte y política, pero sobre todo son apreciaciones personales, pocas veces he puesto información. Lo usé mucho, eso sí, con la selección. Pero es verdad que nos fiamos mucho de Twitter. Mañana puedo escribir que me acabo de cruzar a Rubalcaba y Rajoy discutiendo ferozmente en plena calle; la gente lo empieza a retwittear y al final has creado una noticia de la nada por lo que, en ese sentido, puede ser un peligro.

¿Qué haces en los ratos muertos, cuando estás tantos días fuera de casa siguiendo a la selección?

Me llevo libros, mi portátil… me gusta estar tranquila en mi habitación escuchando música, porque la verdad es que no tienes muchos ratos libres. Quizá dos o tres horas por la tarde, pero luego estás que si un entrenamiento, un partido… Yo tenía que hacer cosas cada día para los dos informativos, y luego los partidos. Y muchas veces te vas a ver un partido, porque si es un europeo están los mejores jugadores y te apetece verlos. Pero sí, fuera del baloncesto, leer. Me llevé 100 años de cosa nostra, de Eric Frattini, porque me interesa mucho el tema de la mafia, y estoy con El pintor de batallas, de Pérez-Reverte, que me lo recomendaron y me parece un libro espectacular.

¿Sigues alguna serie de televisión?

Estoy con Los Soprano y terminé, allí precisamente, The Wire.

¿Qué te pareció?

Un escándalo. Buenísima. De hecho, estuve en Baltimore y me arrepiento de no haberla visto antes porque tengo ganas de volver, pasearme por las calles…

Un sitio curioso para hacer turismo.

Después de ver la serie me apetece mucho volver.

Te íbamos a preguntar algo de música, pero ya sabemos que Coldplay, así que…

No, me gusta mucho Coldplay, pero también me gusta mucho la clásica, me relaja mucho; también la música celta, me encanta el piano…

¿Lo tocas?

No, ni una tecla, pero siempre me ha llamado mucho la atención. Me hubiese encantado aprender y aprenderé algún día. Me gusta un poco de todo.

Dime tus tres libros favoritos, que te gustaría releer.

Génesis, El hombre en busca de sentido y me está gustando mucho el de Reverte, pero no me quiero lanzar porque aún no me lo he acabado y quizá me decepcione al final; así que el tercero sería El perfume.

Ahora, para terminar, te vamos a hacer la clásica batería de preguntas del estilo “quieres más a papá o a máma”: ¿Bombitas de Navarro o “fadeaway” de Nowitzki?

Bombitas de Navarro.

¿El gol de Iniesta en la final del Mundial o el tiro final de Jordan en Utah?

El gol de Iniesta.

¿Magic o Stockton?

Magic.

¿Petrovic o Kukoc?

Petrovic.

¿Ramón Trecet o Andrés Montes?

Montes.

¿Daimiel o Segurola?

Segurola.

¿Estudiantes o Joventut?

Joventut.

¿Cichi Creus o Alberto Herreros?

Creus como responsable de sección y como jugador, sin duda, Herreros.

¿Aíto García-Reneses o Pepu Hernández?

Pepu.

¿Lakers o Celtics?

Lakers.

Fotografía: Guadalupe de la Vallina

 

 


El retorno del piernoteo

A pesar de mi poco pelo no viví en primera persona aquellos años de salas de fiestas llenas de paisanos viendo las piernas a las vedettes, edad de oro del “landismo” y del destape (dos términos gloriosos) —aunque ahora, cuarenta años después, descubramos gracias al mundo paralelo progre que los cabarés en realidad estaban vacíos y todo el mundo estaba o corriendo detrás de los grises, o era gris—. Hoy, por culpa de, no sé, la MTV, los 40 y demás caprabos mediáticos, el muslamen ha vuelto a nuestras vidas. ¡Larga vida a las pezoneras!

Alicia Keys: yo también fui decente

Ahora estos medios de comunicación le colocan la etiqueta de glamourosa o de diva a cualquier penca de extrarradio, ya sea una vedette-cantante como Rihanna, o una vedette-vedette como esa cosa llamada Dita Von Teese, que es al glamour lo que la Pajín a las buenas maneras y que para encubrir su verdadero trabajo, los loros de las revistas dicen a los españolitos que hace burlesque en vez usar su nombre en castellano, esto es, revista. Sí, Norma Duval o Lina Morgan hacían burlesque. Hemos vuelto a los setenta. Nada ha cambiado. Que digan que gallinas como Marta Sánchez o Sarah-Jessica Parker tienen glamour es pecado mortal. Si Santa Carole Lombard levantara la cabeza…

Las cantantes actuales son vedettes que han cambiado Pigalle por estadios de fútbol. ¿Qué es un concierto de Kylie Minogue más que un show de plumas y lentejuelas con canciones picantes en play back y dos mil bailarines en taparrabos detrás de la solista? Ya es imposible que salga una cantante fea y, si lo es, como el zeppelín gritón de Beth Ditto, enseña toda la carne que pueda, que es mucha. Y todas se apuntan al carro. ¿Quién convenció a Shakira para arrastrarse en el fango de esa manera? ¿Qué ha quedado de la dulzura de canciones como Antología y otras pequeñas joyitas de soft-pop de sus primeras grabaciones? ¿Fue al conocer a Beyoncé, cuyo proceso de emputecimiento se estudiará en las autoescuelas? Vale que esta última siempre ha ido en paños menores, pero al principio —con bestiadas como Crazy In Love— por lo menos en los vídeos no salía (tan) vestida de putón como en los últimos, donde lo más fino que hace es salir contoneándose (aka frotándose) con un rifle que lleva entre las piernas. ¿Por qué modositas como Nelly Furtado —grande, muy grande su pilinguismo en el rompepistas Maneater— o la Maricruz Soriano estadounidense, Alicia Keys, se han apretado y encuerado y se han vuelto tan chonis que parecen concursantes, es decir, analfabetas, de algún programa de LaSexta o Tele5? ¿En qué tienda se pueden comprar los vestidos de zorrón en tallas para niñas de doce años que se embute Mariah Carey?

Lady Gaga dándolo todo (y a todos) en Lollapalooza

Hoy, todo este movimiento de guarrillas, encabezado por petardas años noventa como Britney Spears (cuya cumbre del puterío es irónicamente el sudoroso y jadeante vídeo de su mejor canción, I’m ASlave 4 U —siempre tras la obra maestra del estercolero que es su primer disco …Baby One More Time) o Christina Aguilera de la que no se salva ni una sola nota de una sola canción, ha sido superado por la llegada de la hasta-en-la-sopa Lady Gaga; pija neoyorquina que una vez vio mientras esperaba en la peluquería un vídeo de Blondie y desde entonces se cree rompedora. Y eso no sería problema, creerse rompedora —también se creía juez el juez Garzón—, si no hubiera convencido a todo el mundo que lo es. La basura ochentera que publica puesta en imágenes de la manera más soez posible, más Ricchi e Poveri de lo que pensamos, quizá escandalizara a nuestras madres cuando merendaban tortitas antes de irnos a buscar al tuto pero, hoy en día, cuando la única manera de llegar al éxito que tiene un artista es meterse con los católicos o los judíos y en el que las obras de arte más complejas estructuralmente y más perturbadoras son los peinados de Gadafi, ¿a quién quiere engañar?

Tampoco me gustaría que todas las cantantes fueran como Mama Cass o cualquiera de las de Mocedades, no es eso. Ahí sigue en activo la mejor y más bella cantante de pop del mundo, Susana Hoffs, y no necesita salir desnuda para triunfar, si es que alguna vez ha triunfado. Pero ella siempre fue un poco different drum, a Dios gracias. Lo que sería interesante es que alguna cantante no tuviera que disfrazarse de putón verbenero para triunfar.

Ya lo escribió alguien hace años en Fotogramas: para que Jessica Alba tuviera más éxito tenía que emputecerse un poco. Y todas las cantantes del mundo han hecho caso a la Biblia del cine, tiempo ha experta en destape y cochinerías varias.