Francisco Igea: «No se puede deslegitimar al adversario y mucho menos deshumanizarlo»

Francisco Igea

Francisco Igea Arisqueta (Valladolid, 1964) es el candidato de Ciudadanos a las elecciones de Castilla y León, y una rara avis dentro de la política española. Con aspecto de afable profesor y médico de profesión, siguiendo con la tradición familiar que viene de sus abuelos y sus padres y continúa con sus dos hijos, considera que la medicina y la política sirven para mejorar la suerte de la gente. Tras su inicio en la política de partidos con UPyD, se incorporó posteriormente a Ciudadanos , donde ha mantenido siempre un perfil propio y por el que ha no ha pasado nunca desapercibido. Se confiesa muy terco y apasionado por todo lo que hace.

En plena vorágine de campaña electoral, se sienta con nosotros a tomar un café para charlar de lo divino y de lo humano, sin perder la sonrisa.

¿Cómo empezó en política?

En 1983, cuando fui delegado de facultad.

O sea, ya había querencia, ¿no?

Fui delegado de la facultad tres años, y allí coincidí por primera vez con Garicano. Y allí por primera vez hablamos de la transparencia en la universidad, en las evaluaciones… fíjate si ha llovido, y aún no hemos conseguido casi nada.

¿Permite la política actualmente tener un perfil propio?

A mí sí, y creo que es difícil. Es verdad que es difícil mantenerse con un perfil propio en política por el sistema de funcionamiento de los partidos, lo he escrito y lo he dicho muchas veces, pero creo que la política no puede matar a las personas. Uno de los gravísimos errores de la política española es que no permite los perfiles propios. He de decir que a mí me gusta mi partido, pero cada vez que hemos tenido follón interno y la gente se va o viene, siempre digo que no puede ser que un partido liberal elimine estos perfiles. Es bueno que haya perfiles propios, perfiles independientes, que la gente pueda expresarse, incluso como hice yo, presentarme a unas primarias contra la que es ahora presidenta del partido y seguir aquí. Creo que eso es muy bueno, de hecho, es una de las cosas que probablemente más han movilizado al partido en estas últimas semanas, decir «mira, aquí había unas personas que discrepaban pero están de acuerdo en lo que proponen con Ciudadanos».

¿Le ha defraudado mucha gente en política?

Sí, y en la vida. La política amplifica las condiciones de las personas, y a las personas las conoces en las malas, en los días malos, pero luego a mí la condición humana no es que no me defraude, ¡es que es la condición humana! Hay que ser comprensivo con la gente. ¿Hay cosas que me han dolido más o menos? Sí, pero si tú no tienes una alta estima de ti mismo… aunque no eres perfecto (yo también he cometido errores y me he decepcionado a mí mismo muchas veces), pero hay que intentar convivir con ello. Este mundo de lealtades eternas y de traiciones a mí me pone muy nervioso. La gente que llama traidores a unos tipos en su partido me pone muy nervioso y yo procuro no hacerlo. 

¿Pueden dedicarse los intelectuales a la política?

No lo sé, yo no soy un intelectual [risas]. Siempre acaban mal en política, ¿por qué? Porque los hombres libres suelen tener muchos problemas en los partidos, y esa es una de las cosas que hay que intentar cambiar, siempre lo he dicho y lo he dicho en el partido. Yo he discrepado con gente de mi partido, con Girauta, por ejemplo, doscientas mil veces, pero me llevaba bien, me parecía un tipo que siempre me contaba algo interesante aunque fuera para discrepar, y esto es algo que falta en los partidos políticos. Ayer tuvimos un acto, de lo más peligroso que hemos hecho: juntamos a Javier Nart y a Paco Sosa Wagner; y me dije «¡me echan del partido, son gente peligrosa!», pero yo creo que es necesario que en la política haya reflexión, debate, análisis… que puedas ver cosas nuevas. El «sí, bwana» es lo que mata la política. El cesarismo era algo en lo que teníamos una seria discrepancia en la manera de organizar el partido, no solo por el hecho de la democracia interna, sino por la eficacia. Si tú no toleras la discrepancia, si no tienes un sistema para confrontar dentro del partido, tus decisiones van a ser equivocadas con mucha más frecuencia.

¿Se ha convertido la carrera política en la carrera de alta dirección para los funcionarios?

Bueno, eso es bastante cierto. Nuestro sistema hace que, si no tienes un sitio donde volver, sobrevivir en política sea muy complicado, y en esto tienen más ventaja los funcionarios. Necesitamos políticos que puedan salir de la política. El problema de los políticos que no pueden salir de la política, que son la inmensa mayoría, es que los que no son funcionarios se convierten en funcionarios del partido, y es mucho peor que el que sean funcionarios porque esta es la gente que, con perdón, roba, mata, asesina para sobrevivir. Esta es una de las cosas que estamos viendo. Cuando tú tienes la posibilidad de irte a tu casa, eres más libre. A veces me dicen «por qué dices esas cosas, es que tú eres muy libre», no mire, oiga, es que yo puedo volver a otro trabajo.

¿Recuerda haberse tenido que tragar en alguna ocasión sus propias palabras?

Síííí, sí, sí [vehementemente]. Sí, de hecho yo cité a Churchill el primer día de mi investidura, con la famosa frase de «a menudo me he tenido que comer mis palabras y he comprobado que son una dieta equilibrada».

¿Está de acuerdo con lo de que la política es el arte de lo posible?

Sí. Sí y cada día más. Siempre digo que mi libro político de cabecera, después del de Luis Garicano [El dilema de España] es el de Víctor Lapuente, El retorno de los chamanes. La política incremental es algo que la gente se tendría que grabar a fuego. Venimos de discutir, por ejemplo, sobre la convalidación de la reforma laboral, que oiga mire, no es la mía, no, pero ¿hemos avanzado tres pasos hacia donde tenemos que dar siete? Pues si voy por el buen camino déjeme darlos».

Francisco Igea

Un político tiene tres carreras de fondo o vidas, la que corre dentro de su propio partido, la institucional y la mediática. Suele ser difícil tener éxito en las tres a la vez, ¿en cuál de estas tres carreras se ha sentido más cómodo?

Yo me he sentido más cómodo en la vida institucional, en la vida en la que puedes hacer cosas. La política en la oposición es muy frustrante, si no estás en el poder tienes menos impacto. La parte bonita de la política es cuando puedes hacer cosas, como en estos dos años y medio en el gobierno de Castilla y León. 

Ahora bien, ¿me gusta la vida mediática? ¡Claro, vamos, lo paso como un gorrino en un barrizal! Me lo paso bien, me gustan las entrevistas, y tiene esa parte de vanidad que el que dice que no la tiene es porque está mintiendo, pero tienes que entender que en política lo útil es conseguir cambiar las cosas. Disfrutar es tener el boletín oficial.

¿Cree que las listas abiertas, o desbloqueadas, darían un mayor valor a los representantes políticos?

Yo creo que es imprescindible cambiar el sistema. Estuvimos este año en Finlandia, estudiando el tema de la despoblación, y yo no conocía el sistema de representación que tienen, aplican el método D’Hont y listas desbloqueadas. El sistema en Finlandia es muy curioso, hasta la papeleta es cuadrada, y marcas uno de los veinte candidatos posibles, uno solo, de tal manera que el reparto de los diputados sale por método D’Hont, pero el orden lo marcan los ciudadanos. Esto hace que todos los candidatos que están en esa lista se maten cuando son elegidos para que en su distrito, en su pueblo, les vaya bien, y son del mismo partido. Yo creo que esta es una manera más racional de hacer el reparto, o hacemos eso o aquí lo de los partidos de la España vaciada va a ser una broma; podemos acabar con doscientos mil partidos locales, la gente tiene mucha desafección hacia la política tradicional.

¿Piensa que ya va siendo hora de abordar la reforma de la Constitución española?

No, yo creo que es más urgente la de la Ley de Partidos. La reforma de la Constitución tiene un problema, que es abrir un melón, y una vez que lo abres a ver cómo acaba. La Constitución funciona racionalmente bien y, lo que verdaderamente pienso que en estos momentos sea urgente, realmente urgente, y lo hemos visto esta semana en el Congreso —y lo vamos a ver mucho más—, es reformar el funcionamiento de los partidos de tal manera que se pueda llegar a acuerdos que no sean de bloque a bloque, permitir que haya un cierto grado de permeabilidad al acordar, y eso tiene mucho que ver con el funcionamiento interno de los partidos, con el sistema de representación, con esto que hablábamos de cómo se eligen las listas. Es más urgente reformar la Ley de Partidos, sí.

De los últimos cuarenta y cinco años de la historia de España, ¿qué tres políticos destacaría?

Yo tengo muy buen recuerdo, como político, de Rubalcaba —que era químico, en realidad ninguno de los que estoy pensando era político—; de Leopoldo Calvo-Sotelo, y he de decir que uno de los libros más divertidos que he leído sobre la política en España es Memoria viva de la transición; Leopoldo tenía un sentido del humor fantástico y dio grandes discursos. Y luego no sé quién decir, hay mucha gente a la que tengo respeto pero cuya trayectoria posterior es mala… yo siempre he dicho que UPyD hizo uno de los diagnósticos esenciales de la política y luego se envenenó a sí mismo… Uno tiene que intentar que la política sea útil, no solo brillante. Se suele fallar en hacerla útil.

¿Y de la política internacional, alguna figura?

De nuestra época, yo soy superfan de Angela Merkel, me encantan los políticos aburridos y eficaces, que hablan con todo el mundo, parece alemana… [risas], sí, es que es verdad, una señora que ha sido capaz de pactar con el partido socialista, hacer una política eficaz y a la que despide el Parlamento puesto en pie. Es un gran momento de la política la despedida de Merkel, me parece la quintaesencia de lo que tiene que ser la política, que es, oiga, que al final lo que importa son los ciudadanos, los resultados, y no que tú seas un tipo súper, súper brillante.

Y sobre políticos de fuera de Europa, he de reconocer que soy devoto, pero devoto hasta las lágrimas, de John McCain. El discurso de concesión de John McCain [el de 2008, en el que felicitó a Obama por su victoria y a quien expresó respeto], que oigo repetidamente, es de lo más bonito que he escuchado yo en mi vida, era un hombre comprometido con su país y con sus ideas… es un hombre que deja expresamente dicho que no quiere que vaya Trump a su funeral.

Antes de la existencia de UPyD y de Ciudadanos, ¿a cuántos partidos diferentes había votado?

Puf, a todos prácticamente. Bueno, a todos no, pero que recuerde al CDS, al PSOE, al PDP… una cosa que la gente no sabe es que Óscar Alzaga es familia de mi madre, y tuve una hermana en el PDP… y nosotros en casi todas las operaciones fracasadas de centro hemos participado de alguna manera u otra.

¿Y su propia familia lleva bien su protagonismo político?

Está acostumbrada, ya te digo, mi propia mujer me conoció siendo delegado de la facultad subido en un banco rodeado de gente, así que sí, ya lo saben…

O sea, que existe la política aparte de los partidos…

Existe, gracias a Dios.

¿A quién cree que es más fácil convencer como nuevo votante de Ciudadanos, a un exvotante del PP o a un exvotante del PSOE?

¡Me intento conformar con captar a los antiguos!, no me lo ponga más difícil [risas].

¿Considera que entrar en política desde muy joven y no haber tenido otra actividad profesional es un hándicap?

Es un desastre. Es que lo he visto, y lo veo en mi vida política ahora en Castilla y León, donde los dos líderes principales, tanto del PSOE como del PP, no han tenido otra vida. Y se les nota.

Tal y como se ponen en práctica, ¿son útiles las primarias en nuestra vida política?

Tienen mucho que mejorar. Yo sería más partidario de unas primarias abiertas al estilo americano, donde la gente (simpatizantes, no solo militantes) se registrase para votar. ¿Por qué? Porque a los partidos luego les pasa, por ejemplo, que tienen cada vez menos militantes. Yo creo en las primarias, y gané probablemente las primarias más controvertidas de este país, junto con las de Pedro Sánchez. Nadie puede dudar de mi fe en las primarias, pero deberían de abrirse a los votantes registrados, simpatizantes, para que fueran más eficaces, más parecidas a las primarias americanas. En realidad, tú buscas el candidato que va a representar mejor la opinión de los votantes, y luego tienes que entender que es el candidato a la presidencia el que va a hacer ese trabajo y no es el presidente del partido, son dos cosas diferentes.

Francisco Igea

¿Estar en el centro es lo mismo que estar en medio?

Ay, ¡esto lo digo siempre!: «no es lo mismo estar en el centro que en el puto medio», es que es verdad. No, no es lo mismo ni parecido; ¿por qué? Pues porque estar en el centro, u ocupar el espacio político que nosotros ocupamos de liberalismo y de partido progresista, no es estar equidistante. A veces los demás se mueven, ¿y tú te tienes que mover de un lado al otro? No, ¡no! Si los demás se mueven, déjalos que se muevan, pero no te menees tú. Sé que es difícil y a nosotros nos han definido por la equidistancia en vez de por nuestras políticas, y te tienen que definir tus políticas. ¿Cuál es tu política laboral? Hoy estamos recibiendo algunas bofetadas [por el apoyo a la convalidación de la reforma laboral del Gobierno], ¿por qué? No hay necesidad, ¿no éramos los tipos del contrato único, no somos los tipos que queríamos que esto avanzase? Pues entonces tienes que saber dónde estás, pero nos ha pasado mucho que a veces nos definíamos como los tipos que pueden pactar con unos y con otros, y es una definición que a mí no me gusta. Nosotros somos los tipos que tenemos una política capaz de ser acordada, eso es lo que hay que explicar, pero es difícil. El centro es un sitio difícil y estar en el medio lo que es, es difícil de cuidar, porque recibir las bofetadas de los dos lados es complejo.

Bueno, y a ver si es posible, en treinta segundos…

Eso es imposible [risas]. 

… ¿qué es ser liberal hoy en España?

[Risas] En treinta segundos no contesto casi nada, pero lo voy a intentar.

Ser liberal yo siempre lo defino con una frase: eres el que cree que la gente tiene que llegar tan lejos como sus méritos, su esfuerzo y su capacidad le marquen, y pones las condiciones para que eso se haga así. Y las condiciones exigen sacar de la ecuación el nacimiento, por tanto exigen una educación pública de los cero a tres años, y un sistema de protección social que evite que la fatalidad marque tu destino. 

Esto lo más resumido que puedo hacer.

Pasando a la actualidad de Castilla y León, ¿cuál sería, en su opinión, el mayor reto de la política autonómica?

El mayor reto para nosotros es sacar a la comunidad del conservadurismo. Castilla y León es una comunidad muy conservadora, lo ha demostrado en las elecciones año tras año. Es una comunidad tan conservadora que incluso el Partido Socialista es conservador, Tudanca podría llamarse Fraga y no pasaría nada. No quieren cambiar nada, ni la transparencia, nada. Es difícil en una comunidad con mucha gente mayor, muy conservadora, transmitir la ilusión del liberalismo, del progreso, de cambiar, de que tú puedes liderar la comunidad. Y eso es en lo que estábamos cuando pasó esto [el adelanto electoral que convoca el presidente Mañueco]. Ese es nuestro reto, que nuestra comunidad se crea capaz de ir en la avanzadilla, de dejar de ser conservadora e ir a la vanguardia del país, ser una comunidad de acogida, en la que el desarrollo sea clave, en fin.

Enlazado con esto, ¿es posible hacer política territorial sin caer en localismos, en nacionalismos…?

Es posible. Es posible pero hay que tener las ideas claras, tienes que saber qué es lo que quieres. ¿Sabe cuál es la pregunta que más temo siempre, como candidato autonómico? Cuando vas a la entrevista de la radio local y te preguntan por el programa para tu provincia, porque yo no tengo la bolsa de caramelos, la de «te voy a hacer aquí un hospital, te pongo una carretera…». Yo he sobrevivido sin hacer esas cosas, no sé si lo haré largo tiempo, queramos que sí, pero es difícil, muy difícil. Y, sin embargo, si tienes claro que tu política es eficaz a nivel nacional, a nivel europeo, en lo autonómico y local también lo es. La transparencia es buena en el ayuntamiento, en la comunidad. Luchar contra el clientelismo es bueno, simplificar las normas es bueno a este nivel y a otros, y luego está la infraestructura, que siempre se usa para la bolsa de caramelos, con lo cual siempre es complicado hacer política territorial.

¿Cree que se va a dar Mañueco mus, con unas nuevas elecciones, si no es capaz de gobernar en solitario?

Mañueco ha echado un órdago y lo va a perder.

¿Qué diferencia hay entre lo que ofrece Ciudadanos en esta campaña y lo que ofreció hace dos años y medio?

Las circunstancias. Como decía Ortega, yo sigo siendo yo pero las circunstancias han cambiado notablemente, son ahora muy diferentes.

¿Cómo vendes en León a un señor de Valladolid?

La inmensa mayoría de los señores de León lo ven bien. Siempre nos pasa que tomamos la parte por el todo, y hay unos señores en León que se han apuntado a esto de «la culpa es del otro». La esencia del nacionalismo es «yo no busco soluciones, busco culpables», y eso siempre es muy molón porque entonces la política es muy fácil, una vez que mates a los culpables los problemas se van a resolver, ¿no? Pero en León hay mucha gente con sentido común, de hecho UPL no saca mayoría nunca.

Francisco Igea

Ahora una pregunta más densa a la que damos en vez de treinta, cuarenta y cinco segundos: ¿qué es lo que cambiaría de Ciudadanos?

Yo cambiaría lo que propuse cambiar, cómo funcionamos internamente. 

¿Qué es lo que estamos intentando cambiar ahora? En primer lugar, yo intenté cambiar las normas y lo que tenía que haber intentado cambiar, probablemente, era otra cosa. La política también tiene una parte sentimental que hay que cambiar. Hay que cambiar el mundo de traidores y adhesiones acérrimas, hay que conseguir que seamos capaces de reconciliarnos con nosotros mismos, porque somos un partido que creemos mucho en la reconciliación, en una tercera España posible, pero nos cuesta reconciliarnos con nosotros mismos. Y, a ser posible, intentaría que las normas fueran hacia donde nosotros queríamos que fueran, pero tampoco me estaría todo el día mirando a ver cómo tengo las uñas.

El otro día leí el artículo de Juan Claudio de Ramón que me encantó, sobre que siempre nos tira la sisa, mire, no somos perfectos. Somos liberales pero no perfectos, y hay gente que no lo entiende. Queremos que gobiernen las élites, para, como yo digo, llamarles luego ¡elitistas!… Somos un espacio político complicado. Entonces, lo primero que tenemos que aprender es a reconciliarnos con nosotros mismos.

¿Cómo visualiza los partidos del futuro, idealmente?

Mucho más abiertos. Yo creo cada vez más en partidos que funcionan durante la campaña pero no funcionan tan jerárquicamente, tan institucionalizados. Los partidos en general cada vez tienen menos militantes, pero son máquinas electorales y unas máquinas de generar ideas y propuestas, y tienen que funcionar de un modo mucho más dinámico del que funcionan, muy, muy jerarquizado. Por eso decía que la Ley de Partidos es importante cambiarla, porque es importante que lo que pasa en campaña, cuando mucha gente se suma porque cree en el espacio, en sus ideas, no se pierda mientras los partidos menguan en militantes. Tiene que hacerse posible de otra manera, que haya más flexibilidad para aportar e intentar también no ser tan dirigistas, no ser tan cesaristas, que es lo que nosotros propusimos en su día, no yo.

¿Considera que UPyD y Ciudadanos cometieron errores similares o no tuvieron nada que ver?

Muy similares, los que hemos estado en la casa lo sabemos… sí. Es el todo o nada, es el estás conmigo o contra mí, es el cesarismo. Los partidos liberales tienen que ser liberales, no pueden ser cesaristas; se equivocaron, además, con esa dureza con el discrepante. Yo las cosas que he visto en Twitter, en un sitio y en otro cuando uno se iba, o no se iba, y mataban a uno e insultaban a otro y tal… Tengo una frase que se hizo famosa, y es que «en este partido ya solo quedamos los traidores». Un poquito menos de Inquisición nos vendría bien.

¿Y ver alguna virtud también en los rivales políticos, cree que es un ejercicio que puede ser sano y que se practica poco?

Sí, sin duda. Es que ahora mismo es casi lo más urgente. Cuando estaba en el Congreso de los Diputados, yo tenía buena relación con gente superextraña aparentemente. De hecho, algún exdiputado de ERC me ha deseado suerte, y eso, para un tipo que es candidato de Ciudadanos puede sonar un poco raro, eh, pero hay que ver a las personas en la medida de lo posible. Humanizar la política es muy importante, porque lo peor que le puede ocurrir a este país, y le está ocurriendo, es que deshumanizas al enemigo. Lo deslegitimas primero, luego lo deshumanizas, y después… lo que viene después ya sabemos lo que es. No se puede deslegitimar al adversario y mucho menos deshumanizarlo.

¿Le habría gustado vivir como protagonista la época de la transición?

Pues sí, sí me hubiera gustado, porque ¿sabes cuál es la diferencia con lo que le pasa a este país ahora? Pues que entonces España tenía un proyecto común. La transición es un proyecto común, y a este país le falta ahora un proyecto común. Entonces teníamos el proyecto de entrar en Europa, por ejemplo, y en eso coincidía todo el mundo. Pero este país está ahora desorientado porque no tiene un proyecto común y en consecuencia tiene muchísima división, porque falta ese proyecto común de a dónde queremos ir como país. 

Y luego también hay momentos fantásticos para vivir… Uno de los libros que más me ha divertido leer es sobre Torcuato Fernández Miranda, Lo que el rey me ha pedido. Ese es un momento fantástico.

¿Dónde se ve en diez años?

Felizmente jubilado, pero espero haberme portado tan suficientemente mal como para ser eurodiputado [risas].

¿La tortilla con cebolla o sin cebolla?

De Betanzos.

¿Le llama más la atención una ópera o una pinacoteca?

Una ópera. La pinacoteca me gusta, el otro día estuve en El Prado, soy superfan de El Prado, pero he de decir que para mí la ópera… Que he ido poco ¿eh?, que esto puede sonar un poco repelente niño Vicente. A la ópera en Valladolid hemos ido dos veces, luego he ido a una de fuera, pero las veces que he ido me parece el espectáculo total, pero total. Ver Rigoletto para mí es espectacular. Recuerdo que llevé a mi hija, que entonces tenía doce años, y lo pasó como una enana. Es la música, es todo.

Francisco Igea

¿De qué película le hubiese gustado ser protagonista?

Tengo muchas, muchas. Pero mi película favorita, sin lugar a dudas, es Gran Torino. También Centauros del desierto, soy superamante de John Ford, me parece un director brutal.

¿Clint Eastwood? Muy liberal no parece…

Bueno, ¡depende, depende! Gran Torino es una película brutal, la antítesis de todo lo que hace Clint Eastwood, es la historia de la redención. Me encanta, la he visto seis veces en el cine.

Sobre series… ¿Juego de tronos o Breaking Bad?

Pues he de decir que no soy muy fan de ninguna de las dos, que las dos las he empezado a ver y las dos las he dejado… ¡ahora puedo ser fusilado al amanecer por decir esto! [Risas]. De Juego de tronos tengo bastante con lo vivido en política, no necesito más.

Personajes de la política contemporánea en España… Veamos a qué personajes literarios o cinematográficos le inspiran…

Bueno, eso es peligrosísimo…

Eso es peligrosísimo, efectivamente, va con toda esa intención: ¿Pedro Sánchez? 

Cuál sería el personaje más vanidoso que he visto yo en el cine… [Duda]. No lo sé… ni literario… ¡es que no veo un personaje a su altura!… no encuentro un personaje a la altura de su vanidad.

Bueno, pues pasemos a Mañueco, por ejemplo… 

[Risas] Mañueco sería… sí, un personaje de serie de Los Soprano. Es un hombre frío, calculador…

¿Ayuso? 

Sobre Ayuso una vez hice una cosa que casi me matan, y fue compararla con Los Pecos… Me costó muchos disgustos, no sé si hacerlo [risas]. Es un fenómeno, es un fenómeno que para mí es inexplicable, pero que hay que reconocerlo como un fenómeno social. Un personaje tan popular como Ayuso es un fenómeno mediático… Ya te digo que lo veo más con Los Pecos que con un personaje literario, no sé.

¿Pablo Casado? 

El hombre más gris que he visto en mi vida, el hombre sin atributos… No podría protagonizar ninguna novela, si acaso El hombre invisible..

¿Y Abascal? 

Abascal, el Cid Campeador. 

¿Rivera? 

El hombre que pudo reinar.

¿Iglesias? 

Lo pondría al nivel de Bienvenido Mr. Chance, una persona que sorprendentemente llegó a ser vicepresidente, nadie sabe por qué… Cumplió el Principio de Peter, llegó a su nivel máximo de incompetencia.

¿Yolanda Díaz? 

Puf, me lo estáis poniendo dificilísimo… Iba a decir, no sé Sexo en Nueva York, algo de amor y lujo.

El último, ¿Feijoo? 

El hombre tranquilo.

¿Se premia la valentía en política?

[Piensa unos segundos] Sí, aunque parezca sorprendente esto que digo. Sí, se premia, se premia, pero no es suficiente, ¿eh? No es suficiente ser valiente, pero la gente sí reconoce, y a nosotros también nos lo reconocen cuando hay que tener decisión, es importante. En política, un tipo timorato… es muy peligroso.

¿Y la credibilidad?

Espero que sí, ya le contaré el domingo [día electoral en Castilla y León].

Francisco Igea


Las Dueñas de Zamora, una pornocracia en el convento

Las Dueñas de Zamora una pornocracia en el convento
DP. las dueñas de zamora

Sí, Zamora, siglo XIII. Un episodio de la ciudad que trascendió sus murallas, trascendió León y Castilla y llegó a Roma. La comidilla del XIII, un Sálvame sin ondas herzianas pero con juglares. Una historia de luchas de poder, sexo y rock & roll, o mejor dicho, luchas de poder, sexo, religión y mester de juglaría. 

Pero antes de entrar de lleno en el asunto hemos de anotar algunas cosas para entenderlo en su totalidad. Empieza a extenderse por Europa una nueva forma de entender la religión. Dominicos y franciscanos se abren paso en las ciudades con sede episcopal. Ahí empieza el primero de los problemas. En general los obispos de esas ciudades se oponen a los frailes. Ven su poder amenazado y no dudan en hacer lo posible por dejar bien marcado su territorio.

El convento dominico de Zamora nace en 1219 con la visita de Domingo de Guzmán a la ciudad. Su tía María de Guzmán le cede una casa extramuros para su fundación. Esta se realiza de acuerdo a las exigencias del obispo: los dominicos le prometen obediencia, así como no interponerse entre el obispo y los feligreses y no cobrar diezmos ni recibir dineros sin licencia episcopal. Tampoco enterrarían muertos ni predicarían salvo con permiso del obispo. Así estaban las cosas, sobre el papel al menos.

Nuestra historia comienza exactamente en 1258. El caballero Ruy Peláez y su esposa Elvira deciden poner fin a su matrimonio. Este «divorcio a la zamorana» se sustenta en motivos religiosos: tienen ambos cónyuges tantísima fe y tantas ganas de servir al Señor que lo mejor es separar sus caminos: Ruy ingresa en la Orden de Santiago, renuncia a sus derechos sobre Elvira y le da la libertad de ingresar en la misma orden o en cualquier otra. Pero Elvira no elige la Orden de Santiago, no. Su hermana, Jimena Rodríguez, acababa de recibir del papa Alejandro IV el permiso para fundar en Zamora un convento de mujeres «bajo la Orden de San Agustín según la regla dominicana».

Los planes de las dos hermanas eran otros. Tanto, que en mayo de 1259 Ruy Peláez parece arrepentirse de la separación y reclama a su mujer de nuevo. Lo hace ante el tribunal del archidiácono. Los testigos allí presentes, a excepción de dos miembros del capítulo catedralicio, son todos dominicos, la comunidad casi al completo del convento que estos poseen extramuros. El arrepentido caballero Ruy Peláez vuelve a su hogar sin esposa ya que el tribunal falla en su contra. En 1264 doña Elvira y doña Jimena solicitan al obispo don Suero y al capítulo zamorano permiso para comprar el solar «Iuxta Sanctum Fontonem» (San Frontis) para instalarse con un grupo de damas y tomar el hábito de los predicadores. El obispado colabora de mil amores, pues reciben tres mil trescientos maravedís por el terreno y el acuerdo de prestar al obispo «obediencia, sometimiento y reverencia». Es decir, que el obispo y sus sucesores serían los encargados de velar por la disciplina del nuevo convento nombrando incluso a la priora.

Días después, doña Elvira juró obediencia como primera priora del convento de Las Dueñas. Dueñas porque aun dejando la vida mundana no dejaron de tener el control sobre sus posesiones. Y más aún, en 1264 Clemente IV otorga un privilegio a los dominicos por el cual «entrega» a las monjas de la Orden al «magisterium y doctrina de los frailes». ¿Dónde queda entonces el acuerdo primigenio con el obispo? ¿Dónde la obediencia debida? La historia del convento parece transcurrir tranquilamente en los años siguientes. Al menos hasta 1270. Pero seguramente las dueñas ya sabrían con anterioridad que el papa les había otorgado los poderes a los frailes: don Suero intenta visitar el convento en 1267 y las damas le niegan la entrada. Y con este hecho comienza, digámoslo así, «el festival zamorano». Don Suero empieza con las excomuniones y lleva el asunto hasta el papa Gregorio X, quien dicta a favor de la sede episcopal. Las dueñas reciben orden de entrar en vereda y así parecen hacerlo. Pero la influencia dominica en el convento es ya imparable, mucho más de lo que podríamos imaginar nosotros y el propio obispo don Suero. 

En los años siguientes las dueñas realizaron ventas de propiedades, compras, etc., sin permiso episcopal. Eran damas avispadas, las dueñas, y resueltas. Muy resueltas. Sin embargo dentro del convento se estaba abriendo una brecha entre las partidarias de seguir bajo la tutela del obispo y las que decididamente querían «entregarse» a los frailes dominicos. Visitas episcopales hubo muchas, y en todas ellas las monjas renovaban su promesa a don Suero y se reconocían como monjas pertenecientes a «la Orden de San Agustín que visten los hábitos de la Orden de Predicadores». Don Suero volvía a su palacio episcopal y las dueñas seguían haciendo lo que les venía en gana. Y luego venía otra excomunión, otro interdicto y otra pantomima en el convento. Y así durante al menos siete años de tira y afloja.

Pero en la ciudad ya debía de comentarse la familiaridad con la que los frailes entraban al convento. Estamos ya en 1277-78 y seguramente ya se habrían comenzado a cantar coplas de todo lo que estaba sucediendo. Don Suero decide entonces visitar el convento acompañado de testigos. En esta ocasión no habría una reunión formal con la prioria y buenas palabras. Don Suero iba dispuesto a preguntar una a una por la observancia de la «regla» en el convento. Esto nos da una pista de la gravedad de la situación. Poco tiempo antes don Suero había enviado una carta a la priora, que ahora era María Martínez, prohibiendo la entrada a los frailes al convento. Cuando doña María leyó la carta a las monjas en capítulo se produjo el desastre: insultos, maltrato a la priora,  encierro de algunas monjas… Lo que venía larvándose desde 1270 aproximadamente estalló y se supo en la ciudad. La visita del obispo se hacía ineludible.

Peter Linehan encontró en el archivo zamorano estos testimonios y los publicó en Las dueñas de Zamora.

Ante las preguntas del obispo María Alfónsez nombró «a las que estaban de parte de los frailes» como aquellas que habían insultado gravemente a la priora. Se cuidó muy bien de dar nombres. Caterina de Zamora reconoció haber ido a vender trigo fuera del convento, lo que a priori no parece tan grave de no haber ido acompañada de un clérigo, un tal Pedro Pérez que a la sazón era su amante, según otras testigos. Estas relataron cómo Pedro Pérez había entrado de noche con doña Caterina al convento y les había dicho a las monjas que ellas eran dominicas y que por tanto debían coger prisionera a la priora por ser partidaria del obispo.

Dos monjas que fueron encerradas por la priora por desobediencia fueron liberadas, María de Sevilla y María de Valladolid, pero ninguna da nombres de quiénes las ayudaron. Algunas dicen «que fueron muchas las que les liberaron». Pero quizá el testimonio que nos dé la pista definitiva sobre lo que había estado ocurriendo tras los muros del convento sea el de María Martínez, la priora:

Declaró que ni la regla ni las constituciones se observan. Ni el silencio. Las monjas recibían a veces cartas y regalos de los dominicos que les llevaban mujeres o que les pasaban por agujeros del muro. Las mujeres llevaban los mensajes escritos en los dedos. La razón de que las monjas viviesen en un estado de discordia era que los frailes frecuentaban el convento y se entregaban allí a actividades disolutas con ellas (…). En cuanto a las actividades disolutas los frailes se desnudaban delante de las monjas y uno de los que estaba desnudo se puso la túnica de doña Xemena que estaba haciendo sus necesidades. El oficio divino o no se celebraba o se hacía a deshora. Y ese hermano que se puso la túnica hizo unos versos sobre Inés Domínguez. También se enfrentaron a la priora diciendo que no era priora. Le dijeron palabras desagradables, la amenazaron y la privaron del cargo de priora. Doña Perona y doña Xemena se apoderaron de los paños de los altares aunque luego los devolvieron. Pero doña Xemena se apoderó de reliquias que nunca se devolvieron (…). Caterina dejó la orden y la recogieron hombres de los hermanos predicadores que estaban allí cerca. Pedro Pérez vino a san Frontis y la llevó por las aldeas. Y vendió trigo con ella, en Montamarta (…). Perona Franca le había pegado (a la priora) y había acudido a la reja sin su permiso.

Y el relato de Xemena Pérez es todavía más preciso:

El problema en el convento tenía su origen en la presencia de los frailes allí. El hermano Munio dijo que le quitaría el hábito a doña Orobona. Las monjas y frailes habían formado parejas y tomado amantes: María Reínaldez con el hermano Bernabé, Inés Domínguez con el hermano Nicolás, Marina Domínguez de Toro con el hermano Juan de Aviancos que se desnudó en el convento en presencia de las monjas y Teresa Arnáldez con el hermano Pedro Gutiérrez (…). Inés Domínguez tenía dos amantes entre los frailes, los hermanos Nicolás y Juan de Aviancos. Y el hermano Juan se sentó en la cama de la enfermería con ella y le dijo: «Mi monjangelina, no quieras al muchacho, quiéreme a mí que soy viejo que más vale viejo bueno que muchacho malo» (…). Inés Domínguez, Elvira Pérez, doña Juana y María Reináldez abandonaban completas para irse a beber…

Estos son solamente dos ejemplos de todos los testimonios recogidos por el obispo y sus testigos. Como se puede observar el asunto había trascendido la lucha iglesia zamorana-mendicantes y había adquirido tintes de auténtica bacanal. Tanto es así que el primer expediente que abrió Gregorio X se recupera con las nuevas informaciones aportadas por don Suero. El papa, entonces Nicolás III, ordenó de nuevo investigar y el 29 de abril de 1280 las damas son requeridas por el prior de Valladolid. No se presentaron. En 1281 las damas se habían ido a Benavente, fuera del alcance de don Suero ya que la ciudad pertenecía a la diócesis de Oviedo. Mientras tanto a Roma llegaban además informaciones de que las monjas habían estado vendiendo los bienes de la comunidad. Además de fornicadoras las dueñas estaban esquilmando a la orden. Pero los asuntos de palacio van despacio y los del Vaticano aún más. Pasaron años y papas hasta llegar a Honorio IV, partidario de los mendicantes, quien en 1285 zanja el asunto teniendo en cuenta la versión de los frailes en la que las monjas quedan como «vírgenes prudentes» y los amantes como víctimas inocentes de la persecución del obispo. Don Suero no pudo llegar a Roma a dar su versión. Murió en 1286.

La historia de desenfreno de este convento zamorano no fue, sin embargo, un caso aislado. Solamente con leer los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo podemos hacernos una idea de las libertades del clero en la época. 

Los «problemas» del clero con estos asuntos venían de antaño. Sixto III, papa del siglo V fue acusado por el sacerdote Bassus de haber violado a una novicia. Bassus fue convenientemente encerrado y envenenado. El papa entonces adujo que el sacerdote había enfermado gravemente y que había confesado en el lecho de muerte que había realizado una acusación falsa. Benedicto IV en el 964 deshonró a una doncella y tras cargar con buena parte de los tesoros vaticanos huyó a Constantinopla como un auténtico Dioni de la época. Cuando se quedó sin fondos volvió a Roma, pero no tardó en morir a manos de un marido celoso que le asestó cien puñaladas.

Pero el momento álgido del frenesí sexual llegaría en los siglos IX y X. Durante la llamada «pornocracia» dos mujeres, Teodora y su hija Marozia designaron y depusieron papas, amén de casarse y tener hijos con varios de ellos que también llegarían al papado: Sergio III, Juan X, Juan XI… hasta el nieto de Marozia, Juan XII, quien fue nombrado papa a los dieciséis años y que fue tan nefasto que incluso se dice que monasterios enteros rezaban cada día pidiendo su fallecimiento. El odio hacia él en la ciudad se hizo tan patente que tras llenar sus bolsillos huyó a Tívoli. En el sínodo que se convocó para investigar la cuestión se aireó una lista casi interminable de mujeres con las que el papa «había copulado», incluyendo a una antigua amante de su padre y a una sobrina. A su vuelta a Roma otro marido celoso le asestó un martillazo. Ser papa en esa época era, verdaderamente, una profesión de riesgo.

Estos eran los pastores que guardaban las ovejas. Con razón Benedicto XVI indicó que en la elección papal poco tenía que ver el Espíritu Santo. Si estos desmanes se producían entre el alto clero, qué decir del bajo. El nicolaísmo campaba a sus anchas por Europa. Lo raro era encontrar clérigos que observaran el celibato. Pero el problema no era tanto moral como pecuniario: los clérigos dejaban a sus hijos en herencia títulos y propiedades eclesiales, lo que dividía las mismas. Los intentos de frenar estas prácticas son tan numerosos como ineficaces: León IX en 1048 impone la pena de herejía a los no castos, en 1074 en el Concilio de Roma se condenan las relaciones con mujeres, en 1228 en Valladolid se imponen penas a las barraganas. En 1251 Inocencio IV revoca todas las sentencias anteriores de excomunión a los clérigos que tenían mujeres «públicamente» y decide cambiar el castigo a una multa. El problema era claro, excomulgando la Iglesia se quedaba prácticamente sin ministros. La jerarquía eclesial llegó a imponer el que se dio en llamar «diezmo lácteo»: el clérigo pagaba una tasa por el derecho a gozar de una mujer al año en la cama. Verdaderamente yo no hubiera encontrado un nombre mejor. En pleno siglo XV el papa Sixto IV decidió imponer ese diezmo a todos los clérigos sin excepción. Un «por si acaso» en toda regla. 

Respecto a los monasterios la cosa no pintaba mucho mejor. Por muchas reglas, reforma de las mismas, creación de nuevas reglas y órdenes, etc. Por ejemplo en Schotten, Austria, todavía en 1563 se encontraron nueve concubinas y ocho niños, y las monjas de Aglar convivían con diecinueve criaturas. Suponemos que todos ellos frutos del amor.

Capítulo aparte merece el llamado «clero marginal»: vagaban por las localidades frecuentando tabernas, portando armas, practicando la caza. En ocasiones era el propio clérigo el que abría una taberna o un garito de juego.

Con este panorama no es de extrañar que Gerson, sacerdote del siglo XIV y doctor en Teología y Filosofía llamado «doctor Christianissimus», escribiera esto: «¿Rompe un sacerdote el voto de castidad cuando incurre en acciones lujuriosas? —¡NO!, el voto de castidad se refiere exclusivamente a no incurrir en el matrimonio. Un sacerdote que perpetre los más graves delitos de lujuria no rompe el voto de castidad mientras permanezca soltero», y recomendaba practicar la lujuria secretamente. Ya saben, ojos que no ven…

Como les decía, el caso de las dueñas zamoranas no fue excepcional. Lo que sí lo es es que tengamos tan documentado cómo unas «señoras tan principales» se las ingeniaron para vivir la vida loca amparadas en su supuesto fervor religioso.

Después llegarían la Reforma y la Contrarreforma. El 29 de noviembre de 1560 en el Concilio de Trento se estableció el celibato sacerdotal obligatorio, pero el convento de Santa María de las Dueñas de Zamora era ya historia.


La ruta del ajedrez (y II)

ruta del ajedrez
DP.

(Viene de la primera parte)

Probablemente no exista ninguna otra nación en el planeta con tantos lugares sagrados para el ajedrez como España, lugares con una significación histórica que —si nuestras autoridades alguna vez hubiesen sido medianamente competentes en lo cultural— deberían haber sido promocionados hasta la saciedad. Aprovecharemos la ocasión y trataremos de hacer un recorrido por algunos de esos lugares históricos y seguimos trazando, a grandes rasgos, el mapa del ajedrez en España.

Valencia: Fue en la capital del Turia donde hacia 1495 Francesch Vicent publicó un tratado —escrito en valenciano— y titulado Llibre dels jochs partits dels schacs en nombre de 100 (cuya traducción sería «Libro de juegos y partidas de ajedrez, en número de 100». Francesch Vicent proponía diversas modificaciones, como la del antiguo patrón de movimiento del alfil. Pero sobre todo introducía la sustitución de una antigua pieza de poca movilidad, la alferza, por la nueva y mucho más poderosa figura de la reina. Este libro es, pues, el primero donde se muestra el movimiento de la dama, ahora la más fuerte y decisiva del tablero —fue bautizada como «reina» en honor de Isabel I de Castilla—, marcando el hito histórico del nacimiento del ajedrez moderno. Durante mucho tiempo se desconoció que este origen había tenido lugar en Valencia y se atribuía el invento a franceses o italianos, pero la aparición de tratados de la época ha documentado que los valencianos pueden (o podemos) decir orgullosos que nuestra ciudad fue el lugar donde se empezaron a practicar els escacs tal y como se siguen jugando hoy en día. Pero no acaba ahí el asunto; también en Valencia se publicó la primera partida de ajedrez moderno jamás registrada. Fue en otro libro escrito en valenciano y titulado Scachs d’amor, del literato Bernat de Fenollar. Sus versos narraban la ocasión en que dos caballeros de la ciudad de Valencia, Franci de Castelví y Narcis Vinyoles, juegan una partida de ajedrez mientras se enzarzan en un debate sobre las mujeres, comparando la guerra de las sesenta y cuatro casillas con la dulce guerra del amor. Cada estrofa del texto lleva por título una jugada concreta de la partida que tiene lugar entre ambos, de modo que al final del poema se ha podido seguir perfectamente todo el juego. Un ejemplo: las primeras jugadas estaban descritas así por los títulos de los primeros párrafos:

Lo Peó del Rey va en la quarta casa (El peón de rey blanco avanza a la cuarta casilla).

Lo Peó de la Dama a la quarta casa (El peón de dama negro avanza a la cuarta casilla).

Lo Peó del Rey pren lo Peó de la Dama (El peón de rey blanco captura al peón de dama negro).

La Dama, a la quarta casa sua, pren lo Peo que li havia pres lo seu (La dama negra avanza a la cuarta casilla y captura al peón blanco que había capturado al suyo).

Lo Cavall de la Reyna va a la tercera casa de l’Orfil, tirant ves la Dama (El caballo de dama blanco va a la casilla tercera del alfil y amenaza a la dama negra).

La Dama se’n torna a son loch (La dama negra vuelve a su lugar).

L’Orfil del Rey va a la quarta casa davant l’Orfil de la Reyna (El alfil de rey blanco va a la cuarta casilla de la columna del alfil de dama).

Juga Cavall de Rey a la tercera de Orfil (El caballo de rey negro va a la tercera casilla del alfil).

Es decir, se estaba jugando lo que mucho más tarde se bautizó como «defensa escandinava» (que bien podría haberse llamado «defensa valenciana»). Así pues, nos hallamos ante la primera transcripción documentada de una partida de ajedrez moderno, que ya incluye el movimiento de dama introducido muy poco antes por Francesch Vicent. Como decía el maestro internacional e historiador ajedrecístico Ricardo Calvo, la «manera de jugar valenciana» se expandió rápidamente por la Corona de Aragón —incluyendo los territorios italianos— gracias al reciente invento de la imprenta, llevando las nuevas y definitivas reglas al resto de Europa.

Zafra: Uno de los nombres más conocidos para cualquier estudioso o aficionado del ajedrez es el de un extremeño del siglo XVI llamado Ruy López de Segura. Nacido en Zafra, Ruy López creó una apertura que está entre las más básicas incluso de la teoría ajedrecística moderna y que hoy en día sigue utilizándose incluso al máximo nivel de la competición. Hablamos de la «apertura española» o sencillamente «apertura Ruy López». Por lo que sabemos de alguna crónica de la época, ya desde su infancia dio que hablar Ruy López de Segura por su talento ajedrecístico (siendo también, por tanto, uno de los más antiguos niños prodigio conocidos, si acaso no el primero). Hacia 1560 estaba considerado el mejor ajedrecista de Europa —y por tanto del planeta— hasta el punto de que los libros de historia del ajedrez suelen considerarlo como el primer «campeón mundial» extraoficial. El jugador nacido en Zafra fue pues la primera gran estrella del ajedrez mundial y miles de jugadores siguen practicando los mismos movimientos que él inventó y popularizó en su tratado Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez, uno de los manuales básicos en la evolución de los escaques, donde introducía conceptos como la «captura al paso». Por lo demás, Zafra bien merece una visita por su conjunto monumental —con el Alcázar a la cabeza, o la Colegiata de La Candelaria y sus retablos firmados por nada menos que Zurbarán y Churriguera— y por su precioso casco histórico. Cómo no, recientemente se ha celebrado allí el Festival Internacional de Ajedrez Ruy López. 

Salamanca: Aparte de Ruy López de Segura, el otro gran ajedrecista y teórico de su tiempo fue el también español Luis Ramírez de Lucena. Estudió en la Universidad de Salamanca y en dicha ciudad publicó un tratado que recogía el «ajedrez de dama» creado por el valenciano Francesch Vicent, pero unificando por primera vez todas las reglas modernas en un único tratado (ya que algunas de esas reglas estaban todavía dispersas en diferentes escritos). Titulado Repetición de amores y arte en ajedrez con 150 juegos de partido, es el tratado de ajedrez más antiguo en recoger completo el reglamento básico actual. Lucena discutía conceptos y tácticas como el enroque, el fianchetto y varias aperturas que en ocasiones se atribuyeron después (y erróneamente) a ajedrecistas posteriores, generalmente de fuera de España. Por si fuera poco, Salamanca es la cuna de uno de los mejores ajedrecistas españoles, el citado gran maestro Arturo Pomar.

Linares: Otro ejemplo de que en España la historia del ajedrez está ligada a poblaciones con un tremendo encanto histórico y monumental. Linares bien merece una visita por sus propios méritos estéticos y culturales, pero la aportación de la ciudad al ajedrez contemporáneo es sencillamente enorme. Allí se celebra desde 1978 el Torneo Internacional Ciudad de Linares, que podemos considerar el más importante torneo de cuantos se celebran en el mundo, dejando aparte las distintas fases del Campeonato Mundial. De hecho, la génesis de esta competición es un perfecto ejemplo de la importancia de la iniciativa privada para el ajedrez español. Fue un amante del ajedrez —el empresario Luis Rentero— quien lo fundó, aunque después alcanzó una repercusión tal que las autoridades (por fortuna) decidieron garantizar su permanencia. El Torneo de Linares es, pues, el mayor acontecimiento del mundillo después de la lucha por la corona. Buena muestra de ello es que la edición de 1994 se considera aún hoy el torneo más fuerte jamás celebrado, el primero en la historia del ajedrez que alcanzó la inédita categoría XVIII debido a la fuerza de los jugadores presentes… no por nada se suele hablar del Torneo de Linares como «el Wimbledon del ajedrez».

Gijón: Algunos de los primeros torneos verdaderamente relevantes celebrados en España tuvieron lugar en Barcelona y Madrid, pero durante los años 40 y 50 el torneo de la ciudad asturiana alcanzó una relevante categoría y celebró diversas ediciones de relumbrón con la presencia de campeones mundiales como Alexander Alekhine o Max Euwe.

Palma de Mallorca: La ciudad balear alcanzó su máximo esplendor ajedrecístico durante los 60 y los 70 con un torneo en el que participaron grandes maestros de primera fila y que tuvo en su registro de vencedores nombres como Bent Larsen o Viktor Korchnoi. Pero el verdadero gran hito en la relación entre Palma y el ajedrez fue el Torneo Interzonal de 1970, ganado de forma aplastante por un Bobby Fischer que comenzaba su astronómico ascenso hacia la corona mundial y que estaba ya dando muestras de un dominio aplastante (en aquel torneo tuvo una racha de siete victorias consecutivas).

Las Palmas: Otra ciudad insular que necesita poca presentación y que lógicamente posee más que suficientes atractivos para que el ajedrez no sea la única excusa, pero que además ha celebrado un torneo en cuyo palmarés han inscrito su nombre figuras tan importantes como Kaspárov, Timman o Ljubojevic

Dos Hermanas: El Torneo Magistral de la localidad sevillana es otro evento de importancia en el que han participado varios campeones mundiales —Kárpov, Kramnik, Anand, Topalov— y que también tiene un palmarés de auténtico privilegio.

Bilbao: Desde el año 2008 es la sede del importantísimo Masters Final que enfrenta a los vencedores en los más importantes torneos del año, los del Grand Slam del ajedrez (el de Linares está entre ellos). Así pues, en Bilbao han participado los más grandes nombres de la actualidad, incluyendo campeones mundiales: Magnus Carlssen, Viswanathan Anand, Vladimir Kramnik, Levon Aronian, Vaselin Topalov… en fin, un evento ajedrecístico de primerísima magnitud.

Madrid: La ciudad tiene un larguísímo historial de torneos nacionales e internacionales. Durante décadas ha albergado importantes eventos en los que han inscrito su nombre como ganadores jugadores de la talla de Alekhine, Keres o Kárpov. Durante los 90 alcanzó especial esplendor el Torneo Magistral de Madrid, al que acudieron grandísimos nombres como el mencionado Kárpov, Kramnik, Korchnoi o la húngara Judit Polgar.

Barcelona: Otra ciudad con un largo historial de torneos, destacando algunos de especial magnitud durante los años 20 (con la presencia del gran Capablanca, por ejemplo) y 30, o durante los 80. Por centrarnos en años más recientes ha destacado el Torneo Magistral Casino de Barcelona, en cuyo palmarés figuran Vassily Ivanchuk o el estadounidense Hikaru Nakamura. Pero, lógicamente, la lista de torneos de todo tipo y tamaño celebrados en la Ciudad Condal es larga.

San Sebastián: En la ciudad vasca se celebró en 1911 un torneo que está considerado uno de los más importantes de todos los tiempos, al cual acudieron quince de los mejores maestros del mundo en aquel momento, incluyendo al genio cubano José Raúl Capablanca, que por entonces contaba con veintidós años y se impuso ante casi toda la élite mundial (Rubinstein, Tarrasch, Vidmar, Nimzowitsch). San Sebastián fue la entrada por la puerta grande del futuro campeón mundial y absoluto dominador, imbatido durante varios años. 

Montilla: Durante los años 70 alcanzó el culmen el torneo local, donde compitieron en la localidad cordobesa algunos de los ajedrecistas más importantes de la época como el campeón mundial Kárpov, el excampeón Spassky, Polugaevsky o Gligoric. Por lo demás, otra ciudad que vuelve a demostrar que, en España, el ajedrez y las poblaciones con una bella arquitectura y un legado monumental suelen ir de la mano.

Hay muchos otros lugares que podríamos citar en los que se celebran o se han celebrado torneos relevantes, pero por motivos de espacio los dejaremos fuera (desde ya, pido perdón por ello). Algunas de estas localidades siguen albergando grandes torneos; otras dejaron de hacerlo por falta de apoyo financiero. Con todo, esta es una buena muestra de la enorme cantidad de lugares históricos para el ajedrez que existen en España; de hecho, una ruta ajedrecística completa cubriría prácticamente la totalidad del país. Este es un legado en el que no se suele hacer hincapié, pero realmente es un motivo de orgullo el que tantos momentos importantes del fascinante universo de las sesenta y cuatro casillas hayan tenido lugar en nuestras tierras, en pueblos y ciudades que —por si fuera poco— resultan suficientemente atractivas por sí mismas como para merecer más de una visita, pero que podemos mirar con otros ojos si las visitamos durante un torneo o si nos interesamos por su legado ajedrecístico. 


La ruta del ajedrez (I)

ruta del ajedrez
DP.

Sevilla, 1987. Los dos pesos pesados del ajedrez mundial, el campeón Garri Kaspárov  y su más temible rival, el excampeón Anatoli Kárpov, están disputándose la corona mundial por cuarta vez en cuatro años. Su agria competencia ha alcanzado cotas de atención mediática únicamente superadas por aquel lejano match entre el feroz Bobby Fischer y el caballeroso Boris Spassky, en el que Estados Unidos y la URSS habían puesto el orgullo sobre los tableros. Esta vez no estará la guerra fría en juego, pero las dispares personalidades de Kárpov y Kaspárov, así como el dramatismo y la tensión casi insoportable de sus igualadísimos enfrentamientos anteriores, han convertido sus finales en otro espectáculo mediático y el mundo entero esté pendiente de lo que suceda en la ciudad andaluza. En 1987 cualquier ciudadano reconoce al instante esos dos apellidos; el interés por lo que suceda en la lucha entre ambos es enorme porque Kárpov parece siempre a punto de recuperar el trono que una vez ocupó. La televisión española retransmite las partidas de un evento que ha trascendido la competencia deportiva y se ha convertido en una auténtica guerra repleta de connotaciones personales, políticas e incluso étnicas. 

El de Sevilla será un match de veinticuatro partidas. Tras veintidós, cada uno de los contendientes ha obtenido tres victorias y el resto han sido dieciséis empates de dura lucha. Ambos están igualados a once puntos, pero un empate final permitiría que el campeón vigente retuviese el título, así que el aspirante y antiguo rey destronado Kárpov está obligado a jugar presionando al rival para ganar el punto. La vigésimo tercera partida resulta ser dramática: comienza de forma igualada y tras varias horas de tensa lucha se llega a las cuarenta jugadas reglamentarias que permiten aplazar la partida hasta el día siguiente. Pero durante la reanudación, el usualmente férreo Kaspárov parece ceder a la presión y comete un error que le cuesta el punto. Kárpov se adelanta por doce a once. Parece estar rozando el trono con la punta de los dedos. Ahora, únicamente necesita unas tablas en la última partida para recuperar el título. Y que Kárpov consiga esas tablas se considera más que factible, dada la enorme solidez de su juego, su facilidad para leer la posición de las piezas y su más que probada capacidad para neutralizar los embates agresivos del contrario. Casi todo el mundo da por hecho que Anatoli Kárpov va a conseguirlo; a falta del último juego, él es el favorito. Por su parte, el campeón Kaspárov necesita una victoria para empatar a puntos, ya que cualquier otro resultado lo destronará. Kaspárov, pues, ha de jugar agresivamente y arriesgar frente al jugador ante quien menos se debería arriesgar: el correosísimo Anatoli Kárpov. Todo pende de un hilo.

Vigésimo cuarta y última partida: todo es una gran apuesta a una sola carta. Ambos están muy concentrados y como de costumbre están muy igualados: Kárpov obtiene un peón de ventaja, pero sus piezas están menos coordinadas que las de Kaspárov y son vulnerables a un ataque. Sin embargo, algo sucede durante el transcurso del juego: Kaspárov está tan concentrado que olvida anotar sus jugadas en la planilla, lo cual es imperativo durante las competiciones, algo que todo jugador está obligado a hacer. El árbitro, siguiendo las reglas, le recuerda que ha de escribir las jugadas. Kaspárov lo hace, pero esta distracción lo saca momentáneamente de sus pensamientos sobre la partida y así deja escapar una ocasión clara de atacar. Sin embargo, también Kárpov tiene sus propios problemas: ha consumido mucho tiempo calculando sus jugadas y está sufriendo apuros de reloj. En sus prisas, no consigue visualizar una defensa que podría haber forzado unas tablas y haberle dado el título en bandeja.

Ambos jugadores han cometido errores, sometidos como están a una gran presión, pero la situación termina finalmente beneficiando a Kaspárov, que no solamente recupera el peón de desventaja sino que captura uno más a su rival. Una vez más, se llega a las jugadas reglamentarias y el juego se aplaza al día siguiente, pero en la reanudación Kárpov aparece ya con expresión de cierto desánimo. Obligado a defenderse y analizando la partida durante la noche, no ha visto la manera clara de obtener esas tablas que tanto necesita. Parece que no podrá detener a Kaspárov. Aun así, comienza una terrible guerra de sutilezas, un juego de equilibristas de la posición en torno a dos peones indefensos, uno blanco y otro negro. Ninguno de esos dos peones es capturado, pero en mitad del baile, Kárpov se queda sin ideas. Su rey está arrinconado; su reina está forzada a defender el único caballo que le queda. Por contra, el rey de Kaspárov está bien protegido y su reina acecha incansablemente a las piezas rivales; además, su último alfil se mueve con total libertad sobre el tablero. Todo ello, sumado a su peón de más, acaba constituyendo una considerable ventaja. Finalmente, Kárpov se rinde. Kaspárov gana el punto y empata el casillero: doce a doce. Seguirá siendo campeón. Kárpov lo ha tenido tan cerca… Al final, sin embargo, el auténtico vencedor ha sido el espectáculo. Esa última partida ha sido casi como el final de una tragedia griega. La rivalidad más grande en la historia del ajedrez ha alcanzado unas cotas de suspense insoportables y lo ha hecho en la ciudad de Sevilla.

En cierto modo, el que un episodio así tuviera lugar en España era casi una deuda histórica con nuestro país. Cierto es que en el ajedrez moderno no hemos tenido un campeón mundial ni demasiados grandes maestros, para los que podríamos haber podido producir. Y no es por falta de talento: por ejemplo, en los años 50 emergió Arturito Pomar —hoy don Arturo— uno de los más brillantes niños prodigio de la historia de las sesenta y cuatro casillas. De hecho, el único jugador de trece años que jamás haya logrado obtener unas tablas contra un campeón mundial vigente. Pero la falta de apoyo oficial, entre otras cosas, provocó en mucha gente la sensación de que Pomar no llegó a explotar todo su potencial ajedrecístico. Esa misma sensación es la que uno tiene cuando piensa en los jugadores que España podría haber proporcionado al mundo si las autoridades hubiesen ayudado con un mayor empujón. Ha habido y hay muy buenos jugadores españoles, pero probablemente no los que debería en uno de los países más importantes en la historia del juego-deporte-arte-ciencia. Paradójicamente, en tiempos recientes España ha sido una Meca para el ajedrez y lo ha sido durante muchos años. Ha sido el país donde más torneos regulares de categoría internacional se han celebrado y también es uno de los países donde más maestros extranjeros de primer nivel han decidido fijar su nueva residencia. También es la nación donde la iniciativa de organizadores privados ha demostrado un mayor entusiasmo, en contraste con el abierto desinterés de los sucesivos gobiernos de toda índole, ya desde los tiempos de la eclosión del jovencito Pomar. 

Pero hay más: el papel de España en el desarrollo del ajedrez moderno ha sido fundamental. El ajedrez, como bien sabemos, fue traído a Europa por los musulmanes después de que los persas conocieran el juego durante sus incursiones en la India (los orígenes anteriores no quedan nada claros, aunque el juego podría haberse originado en Egipto). Pero aquel ajedrez medieval todavía no había sido refinado hasta la perfección. Las reglas definitivas del juego, las que le dieron el total equilibrio y según las cuales todavía se juega hoy en día, terminaron de perfilarse precisamente en España. De España procedieron algunos de los primeros ajedrecistas y teóricos reconocidos internacionalmente. También aquí se publicaron varios de los primeros tratados de ajedrez más importantes. Sí, España dejó una huella indeleble en el juego de la dríade Caissa, legendaria musa de las sesenta y cuatro casillas. Aquí empezaremos a trazar, a grandes rasgos, el mapa del ajedrez en España. Una excusa como otra cualquiera para que los amantes de los escaques y los fetichistas del ajedrez se den una vuelta por aquellos puntos de nuestra geografía donde se ayudó a dar forma al más noble de todos los juegos y una de las disciplinas más fascinantes de la actividad humana. Lugares que, además suelen poseer encanto y alicientes más que de sobra para la visita de cualquiera, sea o no aficionado a los tableros.

Peñalba de Santiago: En esta pequeña pedanía del municipio leonés de Ponferrada se hallaron las piezas de ajedrez más antiguas jamás encontradas en Europa. Mal llamadas «bolos de Santiago» —así bautizadas por una confusión con piezas usadas en un juego tradicional del Bierzo—, se trata de cuatro piezas que pertenecieron a un ajedrez tallado en marfil: un peón, un alfil y dos roques (el nombre que antiguamente se le daba a las torres, de ahí el término «enrocar» cuando el rey se protege encerrándose tras una de ellas). Dichas piezas, datadas hacia el año 900, están expuestas en una de las sacristías de la iglesia mozárabe del pueblo y dice la tradición que pertenecieron a san Genadio, el cual habría usado ese mismo juego de ajedrez para entretenerse durante su retiro espiritual en una cueva. Pero Peñalba de Santiago no solamente es merecedor de una visita por ser cuna del juego de ajedrez más antiguo de Europa, sino que es un bellísimo pueblo de casas de piedra y madera que parecen surgidas de algún cuento medieval; además cuenta con un pintoresco entorno, incluyendo la cueva donde se supone que san Genadio jugó con las piezas de ajedrez. Así pues: cuatro joyas de marfil custodiadas en una joya de piedra.

Celanova y Orense: En el edificio del antiguo monasterio de San Salvador de Celanova, más concretamente en la capilla de San Miguel, fueron halladas ocho piezas que podrían fecharse apenas una décadas después del ajedrez de Peñalba, así que son también unas de las reliquias ajedrecísticas más antiguas de Europa. Se trata de una torre, dos caballos, dos alfiles y tres peones tallados en cristal según la preciosa y cotizadísima tradición del arte fatimí, artesanía medieval realizada en Egipto. Se las conoce como el «ajedrez de san Rosendo», ya que supuestamente fueron halladas en el sepulcro del antiguo obispo de Mondoñedo, muerto en el año 977. Las piezas fueron trasladadas y se exponen actualmente en la catedral de Orense, así que ya tenemos excusa para visitar esta ciudad, amén del paso obligado por el magnífico conjunto monumental de la propia Celanova.

León: En el Museo de León tendremos ocasión para contemplar cómo jugaban los aristócratas del siglo XVI. No olvidemos que un tablero bellamente labrado y unas piezas bien esculpidas constituían un lujo al alcance muy pocos por aquella época; en el museo podemos contemplar un magnífico ejemplar de tablero de madera con incrustaciones de hueso que perteneció a los condes de Luna. Además, ya en tiempos más recientes, la misma León ha sido sede de un relevante torneo que es de las pocas competiciones de primer nivel que se han celebrado ininterrumpidamente durante más de dos décadas.

San Lorenzo de El Escorial: Poco queda por comentar que no se sepa ya sobre El Escorial, uno de los edificios monumentales más conocidos y visitados de España, ya que está repleto de historia por los cuatro costados, pero como curiosidad para los aficionados al ajedrez cabe decir que en su biblioteca se guarda el célebre Libro de los juegos, confeccionado por deseo del rey Alfonso X de Castilla, gran aficionado al ajedrez. Bautizado originalmente con el largo título de Juegos diversos de Axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del rey don Alfonso el Sabio, este códice está considerado como el primer tratado de la materia, y contiene los problemas y pasatiempos de ajedrez más antiguos de los que se tiene noticia, al menos en toda Europa.

Segorbe: No mucha gente sabe que el ajedrez moderno, con sus reglas actuales, nació en territorio valenciano hace más de cinco siglos. Segorbe es una localidad castellonense que independientemente de su aportación histórica al tablero merecería una visita motivada únicamente por sus monumentos y su belleza, pero en nuestro caso tiene el interés añadido de haber sido lugar de nacimiento de Francesch Vicent. Este nombre quizá no les diga mucho ni siquiera a algunos aficionados a los escaques, pero Vicent fue una figura sencillamente fundamental en la historia de esta disciplina. De hecho, podríamos decir que fue el padre del ajedrez tal y como lo conocemos hoy. 

(Continúa aquí)


¿Cuál es el pueblo más bello de España?

Jot Down para Holidu.

Instagram ha sustituido al álbum de fotos clásico como testigo de nuestras vacaciones. La inmediatez de compartir una fotografía con el mundo en segundos, lo útil de reunir instantáneas en un archivo digital que no ocupa espacio físico más allá del smartphone que abulta nuestro bolsillo, y lo práctico de ordenar imágenes a golpe de hashtags, son factores que han logrado que sea muchísimo más divertido y práctico enmarcar nuestras escapadas en los mundos de internet. O descubrir los rincones más encantadores del país observando las rutas de otros usuarios.

Justamente con este propósito en mente, el de localizar los rincones más bellos de España, el portal de alquiler vacacional Holidu ha llevado a cabo un estudio sobre las villas que más fascinan a los habitantes de Instagram. Un trabajo que ha supuesto analizar y contabilizar los nombres de pueblos más utilizados en los hashtags, para elaborar con los resultados la que podría ser la lista definitiva de las diez pequeñas poblaciones más hermosas de España. 

La encuesta de hoy se basa en repasar dicha clasificación, votar por la que el lector considere la villa más agraciada y descubrir si los viajeros de Instagram están en lo cierto o no. Como siempre, al tratarse de una enumeración finita y limitada, existen numerosas y sangrantes ausencias. Por eso mismo, se anima a señalar en los comentarios, situados al final de la página, a cualquier otro pueblo que también merezca mención pero no haya entrado en este top ten.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Llanes (Asturias)

Foto: AsturZephyra (CC).

Encabezando la lista de pueblos más presentes en Instagram, con 214 842 menciones en los hashtags de dicha red social, se apoltrona cómodamente Llanes, en el oriente de Asturias. El municipio, con más de una treintena de playas a lo largo de su costa, se erige aquí como el lugar predilecto para capturar las postales de aquellos que se atreven a darse un chapuzón entre las aguas del mar Cantábrico. Pero la «Muy noble y muy leal villa» tampoco se queda corta en lo que ofrece un núcleo urbano que alberga un patrimonio histórico bestial: en su puerto pesquero luce orgullosa una placa conmemorativa en honor a los sesenta y cinco marineros que se embarcaron en la Armada Invencible en 1588. Y sus calles dan cobijo a edificaciones como el Torreón y las murallas, la capilla de Santa María Magdalena (siglo XII-XIII), la Iglesia de Santa María del Conceyu (de portada románica e interior gótico, construida entre el siglo XIII y el XV), la capilla de la Virgen de la Guía (siglo XVI), el convento de la Encarnación (siglo XVII), la casa del Cercáu (construida en el siglo XVI pero remodelada en siglos posteriores), el casino de Llanes (inicios del siglo XX) o Los cubos de la memoria pintados por el artista Agustín Ibarrola. Llanes, un pueblo que ha sido testigo de la historia a lo largo de los siglos, convertido en escenario estrella para las mejores stories.


Sóller (Islas Baleares)

Foto: Pixabay (CC).

En segundo lugar, acumulando 209 667 menciones a golpe de hashtag en la red social del «Aquí, sufriendo», se encuentra la población de Sóller, al norte de Mallorca. Una localidad, considerada Patrimonio Mundial por la Unesco, con mucha historia sobre el lomo: en sus alrededores reposan restos de civilizaciones que datan de la prehistoria balear, y el propio Port de Sóller sufrió en el siglo XVI el asalto de más de un millar y medio de piratas que fueron encarados por los propios sollerenses. En la actualidad, la población se ha convertido en un escenario idílico, embellecido con construcciones como la iglesia de Sant Bartomeu o el museo de arte modernista Can Prunera. Un pueblecito que demuestra encanto hasta cuando el visitante tiene que surfear por las vías: un adorable tranvía conecta el centro de Sóller con el puerto, y el ferrocarril que une el pueblo con la plaza España de Palma conserva los mismos vagones y locomotora desde el siglo XX, una época en la que construir estos transportes en madera era lo más.


Mogán (Las Palmas)

Foto: H. Zell (CC).

Mencionado en 122 970 ocasiones en Instagram y ubicada al suroeste de Gran Canaria, Mogán se aferra al tercer lugar en las preferencias de los instagramers más viajeros. Una urbanización jovenzuela que comenzó como enclave pesquero y se convirtió durante los ochenta en villa bucólica y escenario elegante para las fotos vacacionales. En su puerto cohabitan pequeñas embarcaciones pesqueras con yates de recreo, en su paisaje el valle se desliza hasta convertirse en una hermosa playa y en las calles de su pueblecito se asientan edificios de dos alturas con paredes blancas y fachadas invadidas por flores de colores. Un conjunto que dibuja una estampa de postal, rematada con puentes y canales que han propiciado que el lugar sea conocido popularmente como «La Venecia de Canarias».


Sarria (Lugo)

Foto: Archivo Histórico de Sarria (CC).

El cuarto puesto de la clasificación lo ocupa Sarria en Lugo, al ser invocado en 103 117 ocasiones diferentes en los mundos de Instagram. Un pueblo conocido por los amigos del peregrinaje al tratarse de lugar de paso obligado para quienes afrontan los últimos cien kilómetros del Camino de Santiago francés. Y un municipio que abruma con la cantidad de construcciones históricas que acumula por metro cuadrado: la torre de la fortaleza de Sarria, el Ponte da Áspera, el pazo torre do barrio de Louseiro, la casa do Marqués, la iglesia de San Salvador (siglo XIII), el monasterio de la Magdalena (donde se combinan elementos románicos con góticos y barrocos), el antiguo hospital de San Antón (siglo XVI) o la iglesia de Santa Mariña (construida en el siglo XIX sobre una capilla románica del siglo XII) entre más de otra veintena de edificaciones de interés. Y cualquier duda posible sobre lo conveniente de una visita al lugar se despeja prestando atención a esos otros comentarios de viajeros: los gastronómicos. Porque quienes visitan Sarria celebran sin cortarse demasiado su cerdo celta, su pulpo y sus empanadas, asegurando que los platos bien merecen una visita. En el fondo, no hay que olvidar que las fotos a la comida en Instagram son algo casi tan sagrado como las que se hacen a los amaneceres de cuento.


Astorga (León)

Foto: Dietmar Giljohann (CC)

Gracias a 89 068 hashtags mentándola, Astorga se coloca quinta en la lista. Nacida como campamento militar romano, la población leonesa ha ejercido históricamente como una de las más importantes vías de tránsito y comunicaciones: no solo forma parte del itinerario oficial del Camino de Santiago desde los Pirineos, sino que en su momento entre ella y Mérida se extendió la famosa Vía de la Plata romana. Su patrimonio histórico también es notable y alberga tanto edificaciones románicas como góticas, renacentistas, barrocas o modernistas. Farda de museo romano, pero también de una catedral en honor a Santa María, una muralla medieval, el santuario de la Virgen de Fátima, un museo del chocolate o un palacio episcopal de curiosa historia: fue diseñado a distancia por Antoni Gaudí sin que este pusiese un pie en el lugar al tratarse de un favor a su colega el obispo Joan Baptista Grau. En la plaza Mayor, sobre el antiguo foro romano, se erige desde el siglo XVII el edificio del ayuntamiento, una construcción que nació adelantada a su tiempo: el reloj de su fachada da las horas gracias a dos autómatas llamados Juan Zancuda y Colasa. En 2019 aún no tenemos aeropatines de Mattel, pero en Astorga hace siglos que dos robots vestidos de maragatos dan las campanadas. Cuidado con eso.


Palafrugell (Girona)

Foto: Pixabay (CC).

85 947 menciones ha pescado este pequeño pueblecito costero de Girona, colocándose con ellas en el sexto lugar de la competición. La que fuese una antigua aldea pesquera dedicada a exportar corcho por todo el mundo, se antoja ahora como un refugio ideal para aquellos que escapan de los barullos urbanitas. Una población hermosa engalanada con una bahía rocosa, casas de cal, barcas reposando sobre la arena y un horizonte en el que se divisan las Illes formigues. Josep Pla escribió «Confieso que tengo una cierta debilidad por Calella de Palafrugell, es uno de los lugares que tienen más gracia de nuestra costa norte. Es un pueblo prodigiosamente bonito». Es evidente que el lugar algo tiene, porque Joan Manuel Serrat también se inspiró con aquellas vistas para escribir la canción que le hacía sentir orgulloso de pertenecer a esa costa: «Mediterráneo».


Santoña (Cantabria)

Foto: alberto ge punto hache (CC).

Abrazada por el mar Cantábrico, la villa que en la Edad Media fue conocida como Puerto de Santoña se presenta en séptima posición con 84 403 hashtags dedicados a sus virtudes. Famosa por ser la ubicación en donde se construyó la carabela Santa María que partiría a hacer las Américas, Santoña está rodeada de maravillas naturales como la playa de San Martín, la de Berria o el monte de Santoña. Y también ofrece, a todo aquel que se atreva a descender los más de setecientos sesenta empinadísimos escalones que conducen al lugar, unas fabulosas vistas desde su famoso faro del Caballo.


Vejer de la Frontera (Cádiz)

Foto: Diego Delso (CC).

Considerado como uno de los pueblos más bonitos de España, Vejer de la frontera se cuela en este top gracias 81 171 menciones de los viajeros con Instagram. Poblada desde tiempos paleolíticos y con un patrimonio histórico donde destacan la torre del Mayorazgo, el castillo de Vejer de la frontera, la ermita del siglo XVIII de Nuestra Señora de la Oliva, la iglesia del Divino Salvador y el conjunto amurallado. Un laberinto de callejuelas y edificios de paredes encaladas capaces de construir una una panorámica tan bonita que corta el hipo.


Baeza (Jaén)

Foto: Guervos (CC).

Baeza se coloca en noveno lugar tras ser etiquetada en 79 259 publicaciones diferentes. Antonio Machado se refugió en dicha localidad de Jaén en 1912, tras la muerte de su esposa, Leonor Izquierdo. Y no abandonó dichas tierras en siete años, pese a que al escritor le supuso un profundo desencanto el descubrir el escaso afán cultural que evidenciaban los beacienses de la época. Y antes de irse dejó bien claro que le había pillado cariño a los paisajes de la zona al firmar unos versos que rezaban «¡Campo de Baeza / soñaré contigo / cuando no te vea!». El pueblo posee unos orígenes que se remontan a la Edad del Bronce; unas calles sobre las que han caminado íberos, romanos, visigodos y musulmanes; y un legado monumental muy potente: su catedral y las casas consistoriales adyacentes, la torre del reloj (o de los Aliatares), la fuente de Santa María, la antigua carnicería o la audiencia civil y escribanías públicas (actualmente la oficina de turismo) han propiciado que la Unesco declare la ubicación como Patrimonio Mundial.


Cambados (Pontevedra)

Foto: L. Miguel Bugallo Sánchez (CC).

Cierra la lista, con 66 079 hashtags dedicados, una de las paradas obligatorias a la hora de visitar las Rías Baixas: Cambados. Nacida de la fusión de tres villas (Fefiñáns, Cambados y Santo Tomé do Mar), esta localidad pontevedresa está salpicada de ubicaciones con embrujo gallego: la plaza y el pazo de Fefiñáns, la iglesia de San Benito, la torre de San Saturniño, el barrio marinero de Santo Tomé o la ermita de A Pastora. El encanto del lugar es tan potente como para que uno de sus emplazamientos más bellos ni siquiera necesite estar entero, o tan siquiera en pie, para resultar emblemático: la iglesia de Santa Mariña Dozo, una edificación gótico-marinera de los siglos XV-XVI erigida sobre una capilla románica del siglo XII, con elementos renacentistas añadidos y finalmente abandonada en el siglo XIX. Una construcción de la que tan solo sobreviven unas ruinas destechadas que, contra todo pronóstico, convierten el lugar en algo hermoso y único. Y por si fuera poco, las tumbas que rodean el esqueleto de la iglesia, sepulturas que se introducen hasta el interior del edificio, han permitido que el emplazamiento sea reconocido como uno de los cementerios más curiosos del mundo por la Association of Significant Cemeteries in Europe (Asociación de Cementerios Singulares de Europa).



¿Qué castillo español compraríamos de estar en venta?

Según nos informaban los medios esta semana, el Castillo de Butrón se ha puesto en subasta por el módico precio de salida de 3,5 millones de euros. Aquellos lectores que estén interesados por esta bellísima fortaleza medieval restaurada en el siglo XIX han de saber que pueden pujar por ella en internet. Nosotros nos abstenemos porque no nos termina de convencer su ubicación, acabados y que además no hay metro cerca. Lo que nos ha llevado a plantearnos la duda de con cuál de estos «harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra», como los definía Machado, nos daríamos el capricho. Ahí van algunas sugerencias. Dado que hay más de dos mil quinientas fortificaciones en nuestro país alguna se quedará fuera, así que voten o añadan la que más les guste.

Alcázar de Segovia

Foto: Miguel303xm (CC)
Foto: Miguel303xm (CC)

Es un castillo roquero y mudéjar, es decir, que se construyó sobre las rocas de un peñasco para controlar mejor el entorno y en su estilo tiene influencias árabes, pues fue construido en tiempos de la reconquista, aunque previamente había allí una fortificación romana. En él vivió Alfonso X y se casó Felipe II y como pueden ver parece un castillo de cuento, aunque para ser exactos son los cuentos los que se parecen a él, concretamente Disney encontró aquí su inspiración para diseñar el palacio de Cenicienta. Actualmente contiene un museo, podrán encontrar más información aquí.

Castillo de Peñafiel

Foto: Lavadodecerebro (CC)
Foto: Lavadodecerebro (CC)

Con más de mil años de antigüedad, este castillo situado en lo alto de un cerro en la provincia de Valladolid se ha convertido en una imagen icónica y es además la sede de un museo del vino. ¿Cabe imaginar entonces un lugar mejor para atrincherarse? Lo que las tropas de la reina Urraca de Castilla no lograron asaltar tampoco lo conseguirá una turba de zombis. Pero si queremos aventurarnos al exterior al lado está la localidad de Penafiel, en la que encontraremos la iglesia de Santa María, que contiene el Museo Comarcal de Arte Sacro. Más información aquí.

Castillo de Guadamur

Foto: Antonio Soler (CC)
Foto: Antonio Soler (CC)

Al Sur de la provincia de Toledo encontraremos esta fortaleza que comenzó a construirse con influencia italiana en el siglo XV y que alojó a personalidades tan ilustres como Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Ha sido además escenario de acontecimientos históricos como la invasión napoleónica, las guerras carlistas o la Guerra Civil. Actualmente es propiedad privada aunque hay partes que pueden visitarse.

Castillo de Colomares

Foto: Ismael zniber (CC)
Foto: Ismael zniber (CC)

Este castillo con forma de barco podría estar en Las Vegas sin desentonar pero en lugar de ello ha terminado en la localidad malagueña de Benalmádena. Comenzó a construirse en 1987 en homenaje a Cristóbal Colón, mezclando para ello diversos estilos y pareciéndose a Gaudí más que nada. De un Gaudí bajo los efectos del LSD y de tres temporadas seguidas de Hora de Aventuras, concretamente. No es recomendable utilizarlo para resistir asedios, pues que el enemigo lo bombardearía día y noche por el mero placer de hacerlo pedazos.

Castillo de Almansa

Foto: Mancha-La (CC)
Foto: Mancha-La (CC)

Situado sobre el cerro del Águila que le da así un aspecto imponente, tiene como tantos otros un origen árabe, aunque su aspecto actual se lo debe a su reconstrucción en el siglo XIV. En su interior actualmente se realizan fiestas locales, exposiciones de herramientas de tortura y veladas de terror. Parece un lugar acogedor.

Castillo de Manzanares el Real

Foto: Ramón Durán (CC)
Foto: Ramón Durán (CC)

Junto a la sierra de Guadarrama y al río Manzanares, es el castillo mejor conservado de la Comunidad de Madrid y no está en venta pero sí en alquiler. Comenzó a construirse a finales del siglo XV para la Casa de los Mendoza, aunque por su espectacular aspecto en invierno bien podría pertenecer a la de los Stark. Sobre las diversas actividades culturales que acoge a lo largo del año podremos encontrar más información aquí.

Castillo de Sigüenza

Foto: Randi Hausken (CC)
Foto: Randi Hausken (CC)

Esta mole de piedra da la impresión de ser tan sólida que no importa los milenios que pasen por ella. Sin embargo, desde el siglo XII en que fue construida su deterioro llegó a ser tan grande que tuvo que ser restaurado de arriba a abajo para recuperar su aspecto original y pasar a ser un Parador Nacional de Turismo de la provincia de Guadalajara. Más información aquí.

Palacio de la Aljafería

Foto: DP
Foto: DP

Actualmente ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es la sede de las Cortes de Aragón. Pero desde que comenzó su construcción en el siglo XI ha tenido una gran variedad de usos que le otorgan un gran valor histórico. Fue inicialmente un palacio árabe, luego perteneció a los Reyes Católicos y sede de la Inquisición y más adelante escenario de la lucha contra las tropas napoleónicas durante el Asedio a Zaragoza.

Castillo de Almodóvar del Río

Foto: Cortesía del Ayuntamiento de Almodóvar del Río.
Foto: Cortesía del Ayuntamiento de Almodóvar del Río.

Su origen se remonta nada menos que al siglo VIII y, una vez más, su construcción corresponde a los musulmanes. Situada en la provincia de Córdoba, de ser una temible y orgullosa fortaleza que dominaba toda la región ha pasado a ser hoy en día un lugar en el que se celebran bodas, «noches de bodas con desayunos románticos» y eventos como team buildings. No lo consintamos más y devolvámosle su uso originario.

Castillo de la Atalaya

Foto: Antonio Bañón Francés (CC)
Foto: Antonio Bañón Francés (CC)

Situado en Villena, Alicante, fue construido por los árabes tal vez sobre una fortaleza romana previa y reconstruido en el siglo XIV. Ha sido asediado en múltiples ocasiones a lo largo de los siglos y durante la Guerra de la Independencia sufrió graves daños, aunque posteriormente ha sido reconstruido. Aquí pueden saber más.

Castillo de La Riba de Santiuste

Foto: Vegafotoswiki (CC)
Foto: Vegafotoswiki (CC)

Fue construido en el siglo IX en lo que ahora es la provincia de Guadalajara, sufrió diversas calamidades a lo largo de la historia hasta que en los años setenta fue adquirido por un particular —como vemos no es tan raro esto de comprarse un castillo—, aunque ahora permanece abandonado. Bueno, no completamente. Al parecer tiene un peculiar habitante al que el prestigioso espacio Cuarto Milenio le dedicó un programa. Resulta que es un castillo con fantasma incorporado, lo cual está muy bien, pues ninguno de los mencionados hasta ahora lo tenían y se echaba en falta. El problema es que a ese espectro sobrenatural los lugareños le han puesto de nombre Manuela. Y francamente, así es difícil aterrorizar a la gente.

Castillo de Cardona

Foto: Josep Renalias (CC)
Foto: Josep Renalias (CC)

Fue construido en el año 886 por Wifredo el Velloso, al que la leyenda atribuye haber creado también la bandera catalana con su propia sangre. Buena la lió. Este castillo, mucho tiempo después, ya en 1714, fue testigo de la Guerra de Sucesión y actualmente ha pasado a ser un Parador Nacional de Turismo. De él cabe destacar también su iglesia románica de San Vicente de Cardona.

Palacio Real de Olite

Foto: Guiex com (CC)
Foto: Guiex com (CC)

Comenzó a construirse en el siglo XIII y fue la corte del Reino de Navarra. Fue considerado en su tiempo uno de los más lujosos de Europa y hoy en día sigue conservando tal esplendor que hace no mucho tiempo una alcaldesa belga de visita, quizá extasiada ante tanta belleza, rompió a follar en uno de sus torreones. Pueden encontrar más información sobre este monumento aquí.

Castillo de Belmonte

Foto: turismocastillalamancha.es (PDP)
Foto: turismocastillalamancha.es (PDP)

El marqués de Villena ordenó construir a mediados del siglo XV esta fortaleza en lo que ahora es la provincia de Cuenca. Posteriormente quedó abandonada sufriendo un progresivo deterioro, hasta que la la emperatriz Eugenia de Montijo, casada con Napoleón III, hizo que se restaurara. En este castillo se rodó la película Los señores del acero y es hoy día sede de diversas actividades culturales, como puede verse aquí.

Castillo de Ponferrada

Foto: Turisleón (CC)
Foto: Turisleón (CC)

Este castillo del siglo XII ubicado en la provincia de León, es también conocido como Castillo de los Templarios, dado que inicialmente estuvo bajo el control de la Orden del Temple. En la antigüedad tenía un foso y un puente levadizo, que hoy en día lamentablemente no se conserva y que hubiera sido una eficaz barrera contra un posible desahucio.

Castillo de Coca

Foto: Rowanwindwhistler (CC)
Foto: Rowanwindwhistler (CC)

Este monstruo está construido en estilo gótico-mudéjar en el siglo XV y no con bloques de piedra como los anteriores sino con ladrillos, aunque no puede decirse que contribuyan a darle un aspecto mucho más esbelto. Quizá con la fosa llena de agua ganaría algo, o al menos se vería menos de él, que es tan grande como feo. Aquí puede encontrarse más información sobre esta fortaleza segoviana.

Castillo de Mota

Foto: Garijo (CC)
Foto: Garijo (CC)

Lo encontraremos en Medina del Campo, Valladolid, y también está construido en buena parte con ladrillo. Comenzó a erigirse en el siglo XIV y llegó a servir de cárcel para una de las personalidades más destacadas del Renacimiento, César Borgia (que tanto inspiraría a Maquiavelo para El Príncipe), y que lograría escaparse descolgándose mediante una soga. Aquí su página web.

Castillo de Loarre

Foto: DP
Foto: DP

Es un castillo abadía de estilo románico del siglo XI situado en Huesca, tiene un singular atractivo por su armonía con el paisaje, parece como si en vez de construirse hubiera sido directamente esculpido en la montaña. Pudimos verlo en la película de Ridley Scott El reino de los cielos.