Juan Gómez-Jurado: “Los márgenes de beneficio de la industria cultural no son justos para el creador”

Quedamos con Juan Gómez-Jurado (1977, Madrid) para intentar averiguar cuál es la fórmula del éxito, cómo lo ha logrado, cómo ha conseguido conectar de la forma en que lo ha hecho con el gran público y con la crítica, cosechando premios como periodista y como escritor. Sus libros han sido traducidos a más de 40 idiomas. Acaba de publicar La leyenda del ladrón (Planeta, 2012) después de cuatro años documentándose y trabajando en ella. Un hombre que asegura no tomarse muy en serio a sí mismo y sí lo que hace. De un sentido del humor sutil, muy cercano; lo vamos descubriendo mientras caminamos, ya de madrugada, por las calles de Sevilla.

Hace pocos días Michel Houellebecq decía en Página 2 que para ganarse la vida escribiendo hay que tener cierto nivel de fama. ¿Hasta qué punto compartes esa opinión?

En absoluto la comparto. Creo que para ganarse la vida escribiendo lo que hay que hacer es saber escribir bien, para empezar; ser capaz de contar historias que lleguen al corazón de las personas. De una forma o de otra, con propuestas más o menos válidas. Se puede conquistar el mercado desde el más absoluto anonimato. Estoy pensando, por ejemplo, en Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, que es una trilogía que a mí me parece bastante mala, pero que ha conseguido lo que nadie había conseguido antes de ella. Y desde el anonimato. Creo que la fama no es lo que tiene que definir a un escritor, creo que es algo que acaba llegando si eres capaz de demostrar que tienes unas ciertas capacidades. Además, es un accidente incómodo.

Eres de los primeros escritores que, a partir de estrategias propias tanto a nivel comercial como de marketing y sin apenas ayuda de las grandes editoriales, ha conseguido establecer su marca en un sector tan competitivo y saturado como el del libro. ¿Este éxito es consecuencia de una planificación meditada?

Yo he reaccionado a veces por impulsos, como el popular #1libro1euro, que surgió de un pronto. Estos impulsos son reacciones a un contexto que lleva mucho tiempo preocupándome. Ante un statu quo de sinsentido constante ―en este país, y por lo que respecta a derechos de autor, dura ya casi una década― un día saltas. Eso es lo que me ocurrió a mí. Es una reacción inevitable. Y, luego, el famoso artículo La piratería no existe llegó hasta el Consejo de Ministros.

Como en el caso de Lorenzo Silva, reciente premio Planeta que hace poco publicó una novela mediante crowdfunding, la gran editorial apuesta por autores que tienen detrás una gran comunidad. Parece que el gran dinosaurio se ha decidido a evolucionar y de forma rápida.

No creo que se hayan decidido a evolucionar aún, lo que creo es que están empezando a dar los primeros pasos en la dirección correcta. Además, una comunidad no justifica a un escritor. A un escritor lo único que lo justifica es su obra.

Estamos hablando del pensamiento editorial, de ganar dinero…

Hay un hartazgo en parte de nuestros clientes por cierta forma de hacer las cosas; algo ante lo que por fin el sector editorial está reaccionando. He hablado de esto en muchas ocasiones. Los directivos de grandes editoriales se encuentran muchas veces con que son capaces de ver el toro, que son capaces de sentir el toro, ver sus pisadas en la arena, e incluso de darse cuenta de que tienen el capote en las manos, pero lo que no está claro todavía, lo que no saben aún, es cómo torearlo. No me gustan los toros, de paso. Pero el símil vale.

En tu opinión, aún no hay masa crítica para la autoedición a gran escala; sin embargo, tienes la comunidad y la marca y además tienes a Amazon. ¿Es un problema de vértigo?

En absoluto. Es un problema de sentido común y de realismo. Es decir, ¿es posible que un escritor se autoedite en nuestro país? Completamente posible. ¿Es posible que todos los escritores se autoediten en nuestro país? Eso es inviable. Porque no todos tenemos la misma edad, ni las mismas inquietudes, ni las mismas capacidades para llegar al público en la forma en que el público lo está demandando actualmente. Por eso, durante mucho tiempo aún, tendrán que seguir existiendo las editoriales para realizar ese trabajo que aún muchos escritores no saben hacer. Quiero decir, yo no soy mejor escritor por el hecho de ser capaz de llegar a mucha gente a través de las redes sociales. Eso es una herramienta, que es útil, que a mí me permite hacer algo muy en sintonía con mi forma de ser; me gusta la gente y me gusta estar en contacto permanente con ella. Ahora bien, esto no me hace ser mejor autor, no me justifica como escritor. En el momento en que haya un parque de libros electrónicos suficiente en nuestro país, en el momento en que haya una cultura suficiente de compradores de libros electrónicos, en ese momento, digo, un escritor profesional, un escritor como yo, que tiene que pagar la factura de gas, el teléfono, que vive de lo que escribe, podrá decir “mi próxima novela se va a publicar ya de esta forma”. Mientras esto ocurre, podemos jugar a ir introduciendo esos elementos. Esa es la responsabilidad del escritor. En cierto sentido tenemos que hacer avanzar la tecnología, las formas de llegar a la gente, para garantizar que el día de mañana nuestro público va a seguir ahí. Los que vemos cómo van a trascurrir las cosas en el futuro somos los que tenemos la responsabilidad de preparar ese futuro, de hacer que llegue, y que cuando lo haga no sea de forma en que la gran industria le gustaría, sino de la forma que sea más justa para los intereses de todos.

Para defender tus ideas sobre los derechos de autor en el tiempo, y más con el éxito que tienes, es indispensable ser honesto. Ahora que estás en la liga de los grandes intereses, cada mensaje que escribes en Twitter puede afectar de manera directa a tu economía y prestigio. ¿Has pensado sobre ello?

Twitter es una herramienta fantástica, pero también es muy peligrosa. Es muy vibrante y a la vez es muy caliente. Es posible que te enciendas por un determinado tema que en un momento dado está en boca de todo el mundo, tomes una posición, y al día siguiente te des cuenta de que lo que has dicho se podía haber matizado, haberlo dicho tal vez de otra forma, o percibas que hay más aristas de las que fuiste capaz de ver en un principio. A veces yo me he equivocado —sintiéndome luego como un gilipollas—, y cuando lo he hecho tampoco me han dolido prendas en reconocerlo. Por eso digo que todo esto, con mesura y con calma. Al cabo del tiempo te puedes dar cuenta, a mí me ha pasado, de que un determinado tema era más complejo visto desde otros ángulos.

En muchos casos el circo mediático de los grandes premios literarios es como la lucha libre: los organizadores y adláteres saben quién gana de forma anticipada. Ahora que te ha llegado la fama y publicas en la editorial Planeta, ¿aceptarás formar parte de ese teatro?

Los premios son como los Reyes Magos: todos sabemos que es un juego, nos lo creemos solo el 6 de enero. No podemos vivir el resto del año pensando que van a venir unos señores a dejarnos un regalo… Quiero decir que aceptaría el premio Planeta, claro que sí, no me dolería en absoluto.

¿Y como jurado?

Eso ya me costaría más… Sería asumir formar parte de un juego que todo el mundo sabe que no es exactamente tal y como nos lo cuentan.

Tus columnas de opinión en ALT1040 suelen generar polémica —y eso que has subido pocas—, animas a la gente contra el voto útil, hablas sobre la decadencia de El País o pones en evidencia a Juan Manuel de Prada. ¿Por qué una cabecera como esta para tus artículos? ¿No es incómodo para los medios donde deberían estar tus textos?

He escrito columnas para El Mundo, para el ABC, medios con cuya línea editorial no me identifico, pero no he dicho nunca nada con lo que no estuviera completamente de acuerdo. Creo que cada mensaje, o cada idea que quieres expresar, tiene que encontrar el mejor medio para que se difunda de la mejor manera posible, siempre y cuando no se venda al sistema. Es decir, yo he tenido grandes peleas desde que soy columnista en medios de comunicación con los directivos de los periódicos, no les gustaba lo que yo estaba diciendo. De hecho, la pregunta es muy pertinente (y esto no lo sabe nadie); el famoso artículo de La piratería no existe se iba a publicar en La voz de Galicia. Lo escribí, se metió en página, estaba ya a punto de salir impreso, y entonces pasó por la mesa del editor, leyó el título, se lo leyó entero, y me dijeron que tal y como estaba escrito no podía pasar, que ellos no podían defender lo que yo estaba diciendo ahí. Siempre le había dicho al director adjunto de La voz que no iba a cambiar nada. Que era o como iba, como se lo hacía llegar, o a la basura, sin medias tintas. Actuar así me ha permitido tener el respeto de los directivos. Ellos saben que no soy un tipo de columnista al que se le pueda decir “mañana tienes que escribir esto”, “¿pero a favor o en contra?”. Hablo de ese columnista de base, que escribe lo que se le pida en un momento dado. Eso no va conmigo. ¿Resultado? Ese artículo no se publicó y yo, que tenía el texto quemándome en las manos, como no tengo blog se lo pasé a Eduardo Arcos. A él le gustó mucho el texto, lo publicó tal cual. La repercusión que tuvo después ya es más que conocida: se leyó parte en voz alta en el Senado, llegó al Consejo de Ministros, aquel último del gobierno de Zapatero en el que el ministro José Blanco le dijo al presidente que jamás se podría aprobar la Ley Sinde porque la gente estaba en contra, esgrimiendo argumentos que leyó directamente del artículo.

Cuando publicaste ese artículo, ¿estabas pensando en los márgenes de las distribuidoras a la hora de titular el artículo?

La pregunta es jodida, más que nada por la cantidad de amigos que tengo dentro de la industria. Igual que se lo digo a ellos te voy a responder. Considero que los márgenes de beneficio de la industria cultural en su conjunto no son nada justos para el escritor o creador. Es decir, no es muy razonable que en un libro o en un disco la editorial o discográfica se lleve siete euros por cada euro que se lleva el escritor.

Y la distribuidora, que suele ser diferente y se lleva un margen importante también.

Muchas veces la gente te dice: “Tú has vendido x libros en el mundo, tienes que ser millonario”. Entonces, les explicas, “no, mira, las cosas no son exactamente así; por libro en papel es un 10% del PVP (precio de venta al público) sin IVA y de ahí el 10% va destinado a mi agente. Lo cual quiere decir que la editorial, sobre esos 22 euros que cuesta el libro se lleva más o menos siete euros de beneficio; hay que tener también en cuenta a la distribuidora. Este sistema de distribución no demasiado justo —o asimétrico, mejor— está justificado desde la industria por el hecho de que ellos hacen toda la inversión. Sin embargo, cada día que pasa empieza a entenderse más el esfuerzo del escritor, del creador, ya no solo para llevar a cabo el proyecto, sino para involucrarse en su promoción. Con lo cual, día tras día, empiezan a cuestionarse los números que se mantienen actualmente. De hecho, la gran negociación, la gran batalla del libro electrónico en todos los países, es que se cambien estos números. Ahora en e-book las grandes editoriales ofrecen el 25%, y los agentes están luchando para que se llegue al 50%. Eso dejaría al autor con la parte más grande del beneficio, lo cual tiene bastante sentido, a la editorial con un beneficio más pequeño, de en torno al 20%, y al gran distribuidor, es decir, Apple o Amazon, con un 30% de las ganancias por poner el sistema en marcha. Obviamente, la gran industria esto no lo mira con buenos ojos; será el caballo de batalla de los próximos años.

Tras la publicación de La leyenda del ladrón parte de tu propia comunidad —estamos pensando, por ejemplo, en Kindleman— te acusó de haberte pasado al lado oscuro. Sin embargo, conseguiste que se abriese un debate del que nuevamente saliste fortalecido. ¿Cómo fue la historia Luke?

Tengo el principio de que cualquier opinión que sea interesante es susceptible de ser compartida con los demás, y me explico: si alguien me escribe por Twitter diciéndome “me ha encantado tu novela, he disfrutado al máximo con los personajes, he vibrado con cada una de las situaciones…”, es normal que yo lo retuitee, porque me gusta (aunque es cierto que no lo hago con todos; siempre tienes que cortarte un poco; de otra manera las redes se convertirían en una autofelación continua).

Ahora bien, esto no es solo para lo positivo. Cuando Kindleman dijo que no está de acuerdo en absoluto con el precio al que la editorial había sacado La leyenda del ladrón, en un post incendiario, exponiendo los motivos por los que no estaba de acuerdo, me pareció interesante y lo retuiteé a pesar, ya digo, de no estar de acuerdo con él, con su manera de plantear las cosas. Así que a mi vez le dije eso en los comentarios de ese post y le expliqué que, en primer lugar, no me había pasado a la gran editorial, llevo toda mi carrera trabajando con editoriales comerciales, que mucha gente crea que soy un autor autopublicado es un error (antes de estar con Planeta estuve con Plaza y Janés, que es la segunda editorial más grande de este país). Lo que ocurre es que he tenido la inmensa fortuna de poder conservar los derechos digitales de mis obras, simplemente porque cuando firmé mis contratos anteriores había un vacío legal que me permitía conservarlos. Dentro de este marco yo pude —tuve esa posibilidad— ser el primero que se atrevió a jugar con los precios de las novelas y así poder demostrar que había otras formas de hacer las cosas.

Pero con la última no te iban a dejar firmar eso.

Obviamente, en el caso de mi última novela, no podía ser. Tenía que escoger: o la publicaba por cuenta propia y me la jugaba, o accedía a jugar al juego de las editoriales desde dentro, publicaría en papel y los derechos digitales los tendrían también ellos, pero pidiéndoles que los precios se ajustaran a la forma en que yo veía las cosas. Esto provocó un debate interno en Planeta asombroso. Aquellos ejecutivos de la editorial que estaban de acuerdo conmigo, cuyos nombres no puedo citar, se plantaron en los grandes despachos para decir “por qué no probamos a hacer las cosas de otra forma”. Y la respuesta fue un “sí, pero no”. Es decir, los libros, antes de La leyenda del ladrón, se estaban publicando a 13 euros como precio de salida. Estamos hablando de los grandes lanzamientos. Así que un megalanzamiento como este tenía que haber salido a un precio mucho más caro que los 9,49 a los que conseguimos que saliera. Todo hay que verlo en perspectiva. A partir de esto, los libros comenzaron a publicarse a otro precio, bastante más bajo. Fue, digamos, la raya en el suelo. Piensa, por ejemplo, en el último libro de Ken Follet: lo han publicado a 17,90 euros en Plaza y Janés en digital. Es un sinsentido absoluto, una invitación a que cualquier persona que vea el título del libro lo busque en Google y tenga una copia en un par de minutos, sin pagar ese dinero. Es decir, justo en sentido contrario a por donde queremos ir.

Voy a hacer un inciso aquí para contar cómo terminó esta historia. Y acabó con que, debido a haber abierto aquel debate, Kindleman, que tuvo una actitud muy noble, se dio cuenta de que las cosas no eran tan extremas como él había pensado en un principio, que había más ángulos desde donde poder ver toda esta historia. Todo no es blanco o negro, el hecho de que tú estés intentando empujar la industria hacia un determinado sitio no quiere decir que te tengas que inmolar en una gran bola de fuego para conseguir avances. Detrás de una idea está la persona que la enarbola y que tiene que intentar vivir dentro del sistema. Así que él cambió de opinión y, sorprendentemente, la gente apoyó lo que yo había hecho e, incluso, en los foros de Internet donde se cuelgan novelas piratas, se llegó a pedir por favor que no se colgase mi novela, al menos durante un tiempo (algo en lo que yo también tuve que ver). El resultado es que en estos momentos hemos generado un debate que trasmite un mensaje que está empezando a calar dentro de las mentes que son capaces de cambiar la industria editorial de este país.

Asististe a la gala de los premios Planeta, donde como todos sabemos ganó Lorenzo Silva y “Mara noséquién¿Qué te parecen las estrategias de marketing de Lucía Extebarria? ¿Son como las tuyas?

Voy a contarte algo que muy poca gente sabe. En esa mesa estábamos sentados Mara Torres, su novio, un servidor ―por orden en la mesa―, Marc Rocamora, responsable de edición de Planeta, María Teresa Campos, y Lucía Etxebarria. Todos se habían presentado antes de sentarse. Por tanto, si Lucía Etxebarría lo hizo a propósito o no, lo dejamos al criterio del lector, que es muy inteligente. Solo voy a decir que el troleo como herramienta de marketing no me parece la forma más honesta de presentarse uno mismo.

¿Incluirías a Pérez-Reverte y su columna de los domingos en el semanario del ABC?

Arturo es un genio. Es una de las principales plumas de este país, un grandísimo escritor, un gran periodista y una persona que ha construido un personaje que a mí me parece honesto. Es decir, un personaje en el que él mismo se ha acabado convirtiendo porque, como decía Oscar Wilde, “cuando llevas mucho tiempo puesta una máscara, la máscara acaba convirtiéndose en la cara”. Arturo no ha cambiado de forma de pensar desde que es Arturo. Entonces, entiendo que eso es una forma honesta de trolear. No lo hace por llamar la atención, sino porque él es así.

¿No hay cierto complejo entre los intelectuales y críticos literarios que impide que novelas como El emblema del traidor o La sombra del viento tengan el reconocimiento que se merecen entre la crítica? ¿Compartes esa sensación o es causa del cainismo ibérico al que tú te referías hace poco?

Te voy a poner un ejemplo con mi primera novela. Cuando se publicó en Estados Unidos Espía de Dios una de las primeras críticas que me llegaron fue una del Kirkus Reviews, que es una revista centenaria muy dura con la literatura mainstream, en la que el crítico venia a decir que ojalá se me cayesen las manos para que dejara de escribir. Al día siguiente me llegó una de USA Today en la que decía, textualmente, “una novela brillantemente escrita que marca un nuevo estándar de oro para los thrillers”. ¿Con cuál de las dos te quedas? ¿Eres un inútil o eres un genio? Evidentemente, ambas estaban equivocadas. Cada escritor tiene que ser consciente de lo que él hace y de lo que él quiere hacer, de a lo que él aspira y de a lo que él puede aspirar.

¿A qué aspiras tú?

He comentado en otras entrevistas que jamás sería capaz de escribir una novela como El mal de Montano, de Enrique Vila-Matas, que es una obra maestra, o no podría escribir tampoco Tu rostro mañana. Al mismo tiempo dudo bastante de que Vila-Matas o Javier Marías pudiesen escribir La leyenda del ladrón. Esto ―el no tener la capacidad de llegar al gran público o de ser más entretenidos o divertidos― no les hace a ellos menos escritores, ni me hace a mí menos digno por no ser capaz de escribir algo que está completamente fuera de mis intereses y capacidades.

Uno de los grandes problemas de España es que la gente se toma demasiado en serio a sí misma y muy poco en serio lo que hace, cuando debería ser al revés. Cuando abordo una novela la abordo con total honestidad y me esfuerzo al máximo, me dejo la piel en cada página, intento que cada novela que hago sea la mejor novela que puedo escribir en ese momento; por eso soy consciente de que La leyenda del ladrón es mucho mejor que mis anteriores novelas. He procurado que el músculo que he ido desarrollando como escritor me permita llegar cada vez más lejos. Si en lo único que yo pensase fuese en ganar dinero, cuando terminé El emblema del traidor en 2008 hubiese inmediatamente publicado otra en 2009, con el mismo esquema argumental de thriller, etc. Cuando se me ocurre la historia de La leyenda del ladrón me doy cuenta de que era una idea muy grande a la que yo como escritor no podía hacer justicia en ese momento. Por eso he tardado cuatro años en escribirla, he sudado cada página, reescrito, vuelto a reescribir, intentando hacer lo mejor de lo que yo era capaz.

No estoy de acuerdo con que la crítica lo haya recibido de una forma mala. Es más, las críticas de la novela han sido muy buenas porque me parece que la crítica literaria de este país ha cambiado muchísimo en los últimos tres años. De repente los críticos empiezan a ser más honestos con las cosas que hacen o escriben y se dan cuenta de que una novela como las que yo hago, cuyo principal propósito es entretener, no puede ser juzgada con los mismos baremos que una novela que está destinada a expandir los límites del lenguaje y de la literatura como puede ser una novela de Enrique Vila-Matas.

Amazon es el origen del verdadero cambio en el sector y aunque hubo muchos intentos de ponerle puertas al campo, ya está aquí para quedarse. ¿Qué beneficios aporta Amazon al mercado editorial? ¿Y a los lectores?

Amazon tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Dentro de las cosas buenas está el que por primera vez en quinientos años se han aportado al autor las herramientas para que sea capaz de sobrevivir por sí mismo, de crear una obra, publicarla y vivir de ella sin necesidad de intermediarios. Y lo ha hecho de una forma que no solo ha defendido la dignidad del escritor, sino que ha creado millonarios de la nada, como es el caso de Amanda Hopkins, o como es el caso de E.L. James o John Locke, gente que nació al calor de la autopublicación y que ha logrado crearse un nombre y un público gracias a las posibilidades que ofrecía el nuevo sistema. Esa es la parte buena (le podemos añadir que, al cuestionar cómo se estaban haciendo las cosas obliga al sistema a evolucionar; es decir, las jirafas que mutaron desarrollando un cuello más largo podían comer más hojas de acacias que las que no).

La parte mala de Amazon es que, obviamente, todo esto está afectando a muchos pequeños libreros que dentro de 15 o 20 años no van a ser capaces de sobrevivir porque el monstruo se los va a comer; lo cual es muy criticable también. Nosotros podemos defender el nuevo sistema, pero vamos a obligar a estas pequeñas empresas a reinventarse. En ese proceso de cambio va a haber gente que se quede por el camino, vidas que van a ser arruinadas por este cambio. Es hacia donde vamos, no queda otro remedio. Así que podemos defender el cambio, pero con responsabilidad, con la responsabilidad de conocer todo lo que este cambio implica.

¿Cuál es tu relación con Amazon?

No demasiada, la verdad. Tengo contacto con los directivos de Amazon en España y he conocido a los directivos de Amazon Europa, y a los responsables de la plataforma Kindle en el mundo a través de entrevistas, etc, y he compartido con ellos ideas. Ha sido muy constructivo. Ellos saben muy bien quiénes son y saben muy bien cuál va a ser el papel que van a jugar; saben también que para mucha gente son el gran ogro, en este teatro de máscaras ellos han tenido que asumir el papel del polichinela, aquel que cambia las reglas de juego (no sé si conoces la comedia del arte; el polichinela es como el Joker de Nolan, está ahí para que todo cambie); ellos no son ni malos ni buenos, es el papel que les ha tocado interpretar en este drama.

En tu primera novela, Espía de Dios, fuiste criticado por narrar la historia en un contexto de conspiraciones e intrigas vaticanas. Como en muchas ocasiones parece que la realidad supera a la ficción. ¿Qué información manejaste al respecto? ¿Intuición? ¿Investigación?

Espía de Dios es una novela escrita desde las tripas. La escribí teniendo un trabajo honrado (a tiempo completo, me refiero), con lo cual la tuve que hacer en ese poquito tiempo que tenía libre, que me dejaba mi vida. Probablemente, si la hubiera escrito hoy, hubiera hecho una novela más complicada; ahora creo que me quedó bastante corta. Lo que sí hice fue una ardua investigación sobre la problemática de los abusos sexuales en el contexto de la Iglesia católica, muy especialmente en Estados Unidos, que es donde el antagonista desarrolla su historia personal, la que le lleva a cometer los crímenes que comete. Era una información que estaba ahí, que nosotros no la conocíamos porque en este país, durante muchas décadas, todo lo que sonase a pederastia en el seno de la Iglesia católica no tenía un hueco en las páginas de los periódicos. Por eso fue una novela que llamó bastante la atención; por una razón muy sencilla: incluso aquellos que la criticaban no podían enarbolar ningún argumento contra los fríos datos. Su argumento era “hay cosas que sería mejor que no se conociesen porque manchan el nombre de la Iglesia católica”. No podían decir “ese tipo de cosas no se produjeron”.

Las mujeres son siempre protagonistas en tus novelas y a través de ellas reivindicas a la mujer luchadora, trabajadora e inteligente. Paola, Andrea, Alys, Clara… ¿Quién te inspira los personajes femeninos? ¿Con cuál de los cuatro te quedarías?

He vivido siempre rodeado de mujeres fuertes, mujeres que han sido capaces de llegar muy lejos con muy poco. Mi madre, que hoy tiene 83 años, apenas puede leer bien, escribe con faltas de ortografía, es la persona que me crió. Yo nací en este contexto. Ella no creía en la magia de los libros, muy al contrario que mi padre, que era una persona para quien la imaginación era lo más importante (es la persona que más me ha influido en mi vida). Digo todo esto porque mi madre, con muy poco, consiguió hacer mucho, teníamos muy poco dinero, mi familia era muy humilde, y ella era capaz de sacarle partido al presupuesto día a día. Ríete tú de los ministros de economía y de Paul Krugman y Cristóbal Montoro. Esa voluntad de querer conseguir hacer las cosas bien aun cuando lo tienes todo en contra es lo que ella me legó y probablemente sea la lección más importante que he aprendido en mi vida. Esto creo que de alguna forma se traslada a las páginas de los libros. No concibo una novela en la que la mujer tenga que asumir el papel de damisela en peligro o mujer florero, o de aquella que simplemente está para que el caballero de la brillante armadura la rescate.

En El emblema del traidor cuentas en unas notas a modo de apéndice que fue una historia real la que te inspiró el comienzo de la novela. ¿Qué recuerdos tienes de aquella librería de Vigo?

Muchos, porque voy a menudo. Es de dominio público: es La casa del libro de Vigo. Tengo recuerdos muy buenos, más que de la librería en sí de Juan Carlos Febrero, que es la persona que me contó esta historia; es un idealista, un enamorado de los libros, alguien que durante muchos años creció con un emblema masónico. Durante toda su infancia estuvo en un cajón en el dormitorio de sus padres. Me contaba que cuando se lo ponía e intentaba imaginar la historia que había detrás de ese emblema sentía como si le diese superpoderes, se sentía muy poderoso. Y el emblema no dejaba de ser un trozo de oro, con un diamante encima, pero lo que importaba no era eso, sino la historia que había detrás, cómo había llegado a su familia. Era esa historia tan mágica, tan maravillosa… Tenía que contarla. El escritor tiene que partir de la humildad de entender que la historia viene a él, que se la encuentra y tiene que ser capaz de hacerle justicia.

La leyenda del ladrón es una novela de aventuras que transcurre en la Sevilla del siglo de las luces. ¿Por qué incluyes en la historia a Shakespeare o Cervantes?

La novela en sí parte de una idea, la de qué ocurriría si los dos autores más grandes de la literatura universal se hubieran conocido, cómo se hubieran afectado el uno al otro. Cuando me enfrenté a esta idea me di cuenta de que por más atractiva que fuese esa no era mi historia; mi historia tenía mucho más que ver con nosotros y con la concepción del mundo que están intentando inculcarnos que con lo que yo me había imaginado en un principio. Me explico; en el mundo en el que vivimos se nos intenta meter por los ojos la idea de que si las cosas salen mal, que si las cosas no pueden ser de otra forma, si no pueden ser mejores, es por culpa de los grandes números. Lo cual es una soberana gilipollez. El cambio ha de empezar por uno mismo, persona a persona. Dicho esto, cuando me enfrenté a La leyenda del ladrón me di cuenta de que lo que más me importaba de esa historia no eran Cervantes y Shakespeare como leyendas literarias. Cervantes no es el tipo del retrato con esos ojos saltones…

¿Y quién es?

¡Es uno de los mayores héroes de nuestro país! Un señor que se marcha de Madrid tras un duelo, que se va a Florencia y conoce al duque de Medici, un señor que se embarca en la batalla de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos”, donde pierde el uso de una mano; que regresando a España es capturado por los moros y llevado cuatro años a Argel convertido en esclavo, lugar este, Argel, donde encabeza hasta cuatro revueltas de esclavos, en plan Espartaco, llevándose en una de ellas a 62 españoles a los montes, donde consigue sobrevivir durante meses, y que en esta última de las intentonas es llevado ante Ali Pachá ―al que tenía que hacer favores sexuales según algunos historiadores― junto con los otros 62. Cuando están allí ya, manchándole las alfombras a Ali Pachá, este pregunta, sabiendo la respuesta, quién había sido el responsable de aquella revuelta (la pena para un esclavo por escaparse era la muerte). Cervantes es el que da un paso adelante y dice: “He sido yo”. Esa heroicidad absoluta no se enseña en los libros de literatura, te obligan a leerte El Quijote sin saber quién era la persona que lo escribió. Pero, como que dice Bruce Wayne en Batman begins, “Se nos conoce por nuestros actos”.

Yo quería retratar, tanto a Shakespeare como a Cervantes, como esos hombres que fueron capaces de soñar las leyendas que les convirtieron a ellos mismos en leyenda. Para eso tenía que pasar por el personaje de Sancho de Écija, del cual de alguna forma los dos van a ser padres literarios.

La Sevilla que describes se parece bastante al momento en que vivimos, ¿lo hiciste de una forma consciente o fue la propia Sevilla de la época la que te llevó a contar así la historia?

La respuesta a ambas preguntas es un sí y un no. Cuando la historia comienza a crecer en mi cabeza y yo empiezo a documentarme durante los tres años que me lleva escribir La leyenda del ladrón, tenía en mente escribir una novela de aventuras. Sí es cierto que mientras la estaba construyendo veía paralelismos entre aquella época y la actual, aquella forma de engañar a la gente y de malutilizar los recursos públicos, de gobernar de espaldas al pueblo. Todo aquello, claro, acabó reflejándose en la historia. Me sentí obligado a trasladarlo al papel. No era la idea original, pero según iba viendo esto me di cuenta de que tenía que estar presente de alguna forma en la historia. Me encontraba con el reto de que no podía hacerlo sin que resultara demasiado evidente. Por eso creo que es una novela que en función de quien la lea obtiene una respuesta emocional u otra.

Muchas veces la gente me traslada “he vivido en la Sevilla del siglo XVI, me has hecho sentirlo de verdad, como si estuviera allí”. Hay escritores que no son lo suficientemente honestos como para dar la única respuesta que se puede dar aquí. Y es que en realidad tú eres el responsable del 50%, del haberlo escrito, pero que es en la cabeza de quienes lo leen donde se produce el otro 50%. Eres tú, el lector, quien ha acabado de convertir las palabras en realidad con tus sinapsis neuronales y uniendo los conceptos dentro de tu cabeza. Eres tú quien ha sentido los olores y escuchado los sonidos, el galope de los caballos… La novela la hemos escrito a medias. Por eso te digo que un chaval que se acerque a ella se quedará con una novela de aventuras, y aquel que quiera buscar dentro de la novela los paralelismos con nuestro propio tiempo y la denuncia del poder como autoperpetuación o como manifestación de un egoísmo hedonista exacerbado, lo encontrará también.

En tu última novela implementas contenido de realidad aumentada, ¿a quién se le ocurrió la idea? ¿Tenéis algún feedback al respecto?

A Sergi Álvarez, de Planeta. A la gente le encantó. Mi primera reacción, cuando Sergi lo propuso, fue negativa, “si esto es una novela sobre el siglo XVI, cómo vas a utilizar la realidad aumentada, ¿no nos va a separar un poco de la lectura?”. Él insistió, y como es verdad que me gusta trabajar con los demás dándoles margen, le dije que adelante, y fue un acierto absoluto. Suyo, claro.

Como periodista de investigación escribiste el libro La masacre de Virginia Tech que tuvo un éxito, supongo que inesperado, entre el público coreano. ¿A qué crees que se debió?

Yo tampoco lo entiendo. Como que el sitio donde más vendo, en relación a los habitantes que hay, sea Finlandia.

Pero esto de Virginia Tech es periodismo de investigación, no una novela…

Un dato que puede sorprender mucho a la gente es que, cuando una editorial extranjera te compra los derechos, tú sabes sobre ella lo que ellos te quieren contar. Un amigo mío, Alfredo Conde, premio Nacional de Literatura que vendía muchísimos ejemplares en Rusia, desconocía este hecho hasta que un día se presentó en Moscú durante unas vacaciones y se encontró con que su libro había vendido miles y miles de ejemplares, que todo el mundo lo sabía, estaba hacía meses en las listas de los más vendidos; cuando fue al editor a preguntarle por qué no le había pagado este le confesó que es que no tenía dinero. Lo que se pudo llevar como pago fueron unas latas de caviar en la maleta. Esto es algo que ocurre. En China incluso cambian el título, el autor… Por el propio hermetismo del sistema es imposible acceder a los datos concretos de ventas y demás.

En cuanto al éxito inesperado en Corea, la verdad es que no tengo ni idea de por qué fue. Los coreanos allá donde van se vuelcan mucho sobre sí mismos, como todas las culturas asiáticas. De hecho, cuando un coreano viaja a Estados Unidos solo se relaciona con otros coreanos, aunque lleve viviendo allí años. Es una sociedad tremendamente endogámica. Los negocios que montan son tintorerías, por ejemplo, donde el contacto con el público es mínimo: coges la percha, le das la percha. Entonces, supongo, lo que hizo Cho Seung-Hui en La masacre de Virginia Tech les llamó la atención y tuvo mucha repercusión en todo el país. Fue además el único libro que se publicó sobre esto allí.

¿Te has cansado del periodismo de investigación o tienes pensado retomarlo?

No lo sé. De documentarme no me he cansado, lo hago para cada novela. De hecho, es la parte que más me gusta hacer. Claro que no se le puede llamar a esto periodismo de investigación, que es aquel que accede a datos que no son del dominio público y que luego acaba trasformando la opinión de la sociedad o desvela cosas que no eran conocidas. Este tipo de periodismo no existe ahora en nuestro país.

¿Cómo está el periodismo en nuestro país?

Está muy mal, porque los ejecutivos de las empresas de los grandes diarios se han embarcado en una carrera suicida hacia el abismo. Cuando hice la carrera de periodismo me enseñaron algo que se me quedó grabado: “La radio cuenta la noticia, la televisión la enseña y el periódico la explica”. Nos hemos olvidado de esto en nuestro afán por hacer periódicos televisivos. Cada vez menos texto, ese limitarse a dar cuatro pinceladas sobre un determinado tema. Hemos acabado dañando la esencia de lo que de verdad debería ser el periodismo, que es el ofrecer una nueva luz sobre los acontecimientos. Hoy en día el lector de periódicos se encuentra cada vez más desencantado con el producto que se le está vendiendo por un euro en el quiosco porque tiene una caducidad absoluta. Antes casi de que acudas a comprarlo, todas esas noticias ya no valen, te las han contado el día antes en la página web. Así, es muy difícil que este modelo pueda seguir manteniéndose, más aún si impresentables como Juan Luis Cebrián tienen los santos cojones de decir “no podemos vivir tan bien”, cobrando los 13 millones de euros al año que cobra. La única pretensión de un ejecutivo de un gran medio de comunicación es adelgazar las plantillas y poner a la mayor cantidad de becarios o personas que cobren lo menos posible para sacar a la calle un producto que no cuenta nada. Es necesario que existan publicaciones que se dediquen a analizar y a desgranar en profundidad cada uno de los temas. Al final lo que la gente quiere leer son grandes textos, bien escritos. Nos hemos empeñado en creer que la gente es gilipollas, y así lo único que consigues es que la gente se aleje de ti.

Para acabar, te propongo un juego. Te haré una pregunta sobre gustos en la que tienes que elegir una sola alternativa de dos sin reflexionar. La dificultad irá en aumento y tu puntación será la de la pregunta inmediatamente anterior que hayas podido contestar sin pensar.

¿Apple o Android?

Apple.

¿Twitter o Facebook?

Twitter.

¿Alys o Clara?

Clara.

¿Ishiguro o Murakami?

Ishiguro.

¿Jonathan Frazen o Don Winslow?

Frazen.

¿Reverte o Zafón?

Reverte.

¿Juan Manuel de Prada o Cesar Vidal? (Se bloquea y no acierta a responder).

Aquí te has bloqueado, tu puntuación es un 6, aprobado por los pelos.

Maldita sea, son igual de malos los dos.

Fotografía: Guadalupe de la Vallina — Agradecimientos: Panadería Harina (Madrid)

 


José Luis Cuerda: “El aprecio que se tiene en España por el trabajo intelectual es cero”

El universo de José Luis Cuerda se extiende entre dos ejes de coordenadas que, lejos de ser excluyentes, han venido complementándose a lo largo de décadas: el cine y el vino. Guionista y director de algunas de las películas más reconocibles del cine español como Amanece, que no es poco o La lengua de las mariposas— y productor de taquillazos como Tesis o Los Otros, este albaceteño de nacimiento y gallego de adopción que con seis años quería ser confitero se ha empeñado en producir uno de los mejores vinos españoles en su viñedo de diez hectáreas situado en una ladera a orillas del río Avia, en la comarca del Ribeiro, Ourense. Allí, en un caserón del siglo XVI donde se encuentran las bodegas del vino Sanclodio, nos recibe y hablamos sobre vino, sobre cine y, si me apuran, sobre todo lo demás.

Comencemos hablando de tu faceta como viticultor. ¿Por qué el Ribeiro?

¡Porque es el mejor sitio del mundo! (risas) No, fue por casualidad. Terminé comprando esta finca y este caserón porque había empezado por buscar alguna de aquellas casas que había visto en ruinas por los alrededores de Allariz cuando hice La lengua de las mariposas, para rehabilitarlas. Me fui alejando del centro que significaba Allariz en la búsqueda de esa casa, llegué a tener apalabradas dos o tres, fijado un precio, etc. Y al día siguiente la frase era siempre la misma: “Hablé con la mujer y dice…”. Y decía una cifra que era el doble de lo que habíamos acordado. Tiempo después, rodando un corto en Cabanelas, me gustó mucho la zona y terminé comprando una casita en Paradela de Moldes. Pero la culpable de todo esto fue Nicole Kidman (risas). Fue Los otros. Los beneficios que produjo aquella bendita película. Cuando hicimos aquí la inauguración, le eché la culpa a Amenábar en público y la asumió. Otros decían “estos se lo gastaron todo en vino y en mujeres” y la verdad es que yo me lo gasté todo en vino. Nos juntamos doscientas personas y nos bebimos doscientas veintiocho botellas. Y no se emborrachó nadie.

Suele decirse que en esta zona se elabora el mejor vino blanco desde hace ocho siglos. ¿Qué lo hace tan especial? ¿Qué lo diferencia de los demás?

La diferencia es que esto está situado en unos parajes privilegiados. Primero, la tierra. El xabre, una descomposición del granito que hace que las tierras sean muy permeables y poco orgánicas, lo cual hace las viñas duras. Además se mezclan las características del clima mediterráneo y atlántico, lo que produce noches frescas, días muy calurosos y buenas maduraciones de la uva. Y las uvas autóctonas, con las que algunos estamos replantando el Ribeiro, que vuelven a hacer un vino de una calidad que fue ensalzada incluso por Cervantes y que terminó siendo uno de los vinos más apreciados en el mundo. La flota española que salía hacia América iba cargada de Ribeiro y alcanzaba el mayor precio en los siglos XVI y XVII. Después vinieron enfermedades físicas de la uva y morales de sus cuidadores, que dejaron caer la calidad del vino hasta unas simas profundísimas y que han creado muchísimos quebraderos de cabeza para recuperarlo. Pero en ello estamos, y creo que con mucho éxito.

Entre estas paredes han vivido monjes, nobles, políticos y ahora un cineasta. ¿Prefieres sentarte a la mesa con representantes de la Iglesia, la aristocracia o la clase política?

Depende de para qué. Para hacer chistes, bromas y gracias, los eclesiásticos son estupendos. Los monjes de Santo Estevo de Ribas do Sil, al llegar la Cuaresma, tiraban los cerdos al río, los sacaban con redes y se los comían. Y cuando los paisanos se quejaban, los frailes les decían: “Todo lo que se saca en las redes, son peces”. Esas historias son de mucho reír. Luego tienen otras bastante más terribles, para qué nos vamos a engañar. Los políticos, como conversadores, son aburridos porque intentan convencerte siempre y las sobremesas requieren calma, no excitaciones ideológicas.

¿Y la aristocracia?

La aristocracia me da igual. Me parece tan injusto que el nacimiento pueda marcar una categoría social… Prefiero la aristocracia del pensamiento. La aristocracia de la decencia, que no tiene nada que ver con la familia en la que nace uno.

¿Te interesaba la viticultura antes de embarcarte en este proyecto?

Nada. A mí me gustaba el tinto. El tinto bueno. Aunque lo bebía poquísimo. La primera vez que bebí un buen vino fue una botella de Vega Sicilia que probé en la Feria del Campo de Madrid, invitado por el director del colegio donde yo hacía el preuniversitario; un bon vivant que nos invitó a sus alumnos del Liceo Anglo Español y que luego ella y yo supimos que era el abuelo de Maribel Verdú. Hasta que empecé a beber blanco, casi por lógica ideológica: tenía una viña de vino blanco que además había plantado yo. Y ahora me encanta.

¿Crees en el vino de autor o no es más que una etiqueta?

Creo firmemente en el vino de autor. El vino de autor es una mezcla de lo que quiere el dueño de la viña, lo que el enólogo estima que debe hacerse y lo que hacen quienes trabajan la finca. Creo que aquí hacen caso a mis opiniones, pero a lo mejor yo propongo una cosa y luego cuando me voy, dicen “este es tonto, más vale que hagamos lo contrario, no sea que hagamos lo que él dice y nos salga un vino muy malo” (risas). Pero yo creo que no, que estamos muy de acuerdo y que estamos haciendo un vino que nos gusta a todos.

Sin embargo, recuerdo que el año pasado un blanco de mesa de la comarca de Valdeorras fue catalogado por Robert Parker como uno de los mejores caldos a nivel internacional. ¿Esto es un caso aislado o la calidad no está reñida con el precio? ¿Hay mucho de apariencia en el mundo del vino?

Algo de apariencia hay, porque entre otras cosas, vivimos en una civilización en la que lo que prima es lo que parece y no lo que es. Pero no sólo en el vino, sino en las personas, que es mucho más grave. Y en los productos culturales, y en los industriales… Ten en cuenta que vivimos en una época en la que, en el reconocimiento del producto, la influencia que tiene publicidad es enorme. Si no, no se haría. Hubo un famosísimo chorizo que no se fabricó hasta que la publicidad no había producido una demanda impresionante.

Pero llama la atención, porque era un vino que en el supermercado apenas costaba un euro y medio.

A aquel catador le costó el puesto.

Vaya.

Ésa es la verdad. Desapareció. Dejó de probar vinos españoles para Parker. Y este año, todos teníamos miedo de la reacción del nuevo calificador de los vinos del Ribeiro, que además no era un especialista en vinos españoles. Yo he tenido suerte porque ha repetido la calificación, le ha dado un 91. Las dos veces que la gente que cata para Parker ha calificado el Sanclodio, le ha dado un 91.

Sanclodio sería el acompañante ideal para ver cuál de tus películas.

Pues no quiero ponerme estupendo, pero creo que todas aguantan Sanclodio y Sanclodio aguanta todas. Estoy convencido de que aguanta cualquier maridaje. Tiene la suficiente personalidad como para aceptar muchos matices y para que los muchos matices que acepta sean adecuados para muchas clases de alimentos físicos y espirituales. Supongo que las películas gallegas que he hecho son especialmente idóneas para beber Sanclodio, e incluso Amanece, que no es poco.

Has hablado antes de la exportación del vino del Ribeiro a América. Háblame de ese mercado. ¿Está reservado a los Ribera del Duero, Rioja y compañía o hay espacio para los blancos españoles?

No, comenzamos a vender. Ahora mismo exporto ocho o diez mil botellas a Estados Unidos, que es un buen porcentaje sobre treinta y ocho mil, lo que vendimos el año pasado.

Sanclodio se compone mayoritariamente de treixadura, aunque…

Alrededor de un 70% es treixadura. El resto es godello, torrontés, loureira y albariño.

¿Los porcentajes se cumplen siempre con precisión?

No. Cuando me hablan del cupás —la mezcla de diferentes variedades de uva, N. del R. —, digo: “A mí el cupás me lo hace la naturaleza”. Yo uso todo el vino que producen las cepas todos los años, y un año se da un poco mejor el godello, otro año se da un poco mejor el torrontés, otro falla la loureira, etc. No fijo unas proporciones matemáticas. ¡Y eso es lo bueno! Que el vino se haga igual todos los años me produce inquietud.

A eso voy. Si la elaboración del vino no es una cuestión matemática, ¿en qué medida puede el viticultor predecir la calidad de la añada? ¿Hasta qué punto es controlable a priori?

No lo es. Lo ideal sería que si un año te viniese muy malo, lo tirases al río. O hicieses vinagre, que al río no hay que tirar nada. El año pasado hice una cata vertical y el vino del 2005 todavía se bebe. Pero no puedes predecir lo que va a venir. Sí existen correcciones enológicas que pueden hacer que los vinos mantengan unas constantes, pero nada más. Lo que no hay que olvidar es el famoso terroir de los franceses, porque esto está plantado donde está plantado. Yo no compro ni un gramo de uva ni un litro de mosto, y eso garantiza una personalidad básica que es lo que a mí me interesa. Me parece lo suyo que cada año dé de sí lo que da de sí. La climatología no la podemos variar. El terreno, tampoco. Sólo podemos alimentarlo y cuidarlo.

¿Y en el mundo del cine? ¿Se puede traducir con exactitud al lenguaje cinematográfico la idea que uno tiene en la cabeza o se dejan más elementos al azar que en la viticultura?

Los azares cinematográficos, de alguna manera, son más controlables. A veces, en el cine español, tenemos que jugar con un margen de azar porque la financiación es siempre problemática. Películas que se ruedan durante tres meses en otras latitudes, aquí se ruedan en dos, excepto dos o tres directores que consiguen muchas semanas de rodaje… Pero lo que hace la meteorología en la viticultura, a veces también lo hacen imponderables en el cine, incluida la meteorología. El último rodaje, el de Todo es silencio, fue muy problemático porque las mareas vivas influían en lo que tenías localizado para rodar de una manera. Y tienes que cambiar por completo cómo rodarlo e incluso dónde rodarlo, porque lo previsto ya no está allí.

Pero en un nivel más ideal, ¿lo que el director visualiza antes de meterse en faena suele diferir mucho del resultado final o la cinematografía permite reflejar fielmente lo que uno quiere?

Es que yo no visualizo hasta que no localizo. No puedo buscar la localización ideal, pero sí exijo unos mínimos a la localización, y es que estén en función de lo que quiero enseñar y que lo que vaya a enseñar sea la mejor manera posible de enseñar lo que quiero contar. Lo que hay que tener muy claro es lo que quiere uno contar. Porque luego hay una manera de hacerlo físico, de hacerlo sonido e imagen, que no es única. La mejor, en cualquier caso, es la mejor que tú puedes hacer con lo que tienes delante, pero quizá no es la mejor que a ti se te haya podido ocurrir. En Pares y nones yo hacía una reflexión por boca de Agustín González, que en un momento determinado le decía a Resines: “En definitiva, tú tampoco te casas nunca con quien quieres sino con quien puedes”. Entonces, ¿cuál es el ideal de plano para una pareja que se mira a los ojos y se enamora inmediatamente? Desde luego, es mucho más llamativo —por usar un adjetivo de bajo tonelaje— que la pareja se enamore mirándose a los ojos al lado de las cataratas del Iguazú y que ni se den cuenta de que allí está el Iguazú cayendo. Lo mismo que un acto amoroso perentorio es más perentorio si se hace en la cocina y en el suelo que si se hace en un dormitorio… Hay que elegir el escenario más elocuente, pero dentro de una escala enorme.

Hablas de tu primera película, Pares y nones, de 1982. Después de treinta años, ¿la motivación de un cineasta es la misma?

Sí. La mía, sí. Es hacer las historias que me gustan. Y tengo un amplio espectro. Me gusta la historia de Pares y nones, para mí deudora del cine francés, del cine de Rohmer, del cine de Truffaut… También del cine de Woody Allen, que siempre ha sido uno de mis directores y guionistas favoritos, porque creo que profundiza en la psicología movediza del ser humano con un talante cómico digno de mención. Cuando Félix Tusell me hizo el encargo de Pares y nones y me dijo que quería que fuese una comedia —lo cual entendí, porque él tenía que empezar a cimentar la productora que quería hacer a partir de algo que resultase rentable—, le dije que le hacía una comedia pero con una condición, que es una frase de una película de Hitchcock, Cortina rasgada, en la que uno de los personajes decía: “Pues esto por un lado tiene mucha gracia, pero por otro, maldita la gracia que tiene”. Pues las películas de Woody Allen son así. Y Pares y nones, poco comprendida por la crítica, que la homologó con lo que entonces llamaron “comedia madrileña”, tiene algo radicalmente distinto a la “comedia madrileña”, y es que su final no es un final feliz. Por un lado tiene mucha gracia, pero por otro, maldita la gracia que tiene.

¿Cuál es tu película favorita de Woody Allen?

Siempre he dicho que mis películas favoritas son Plácido y El apartamento, de Berlanga y Billy Wilder. De Woody Allen me gustan muchas. Hay momentos en sus películas que me ponen los pelos de punta. De todas maneras, yo aquí le devuelvo el favor. Un día me llegó un suplemento de un periódico de Valladolid con un post-it de Miguel Delibes, con el que estaba entonces trabajando en la adaptación de El Hereje, en el que me decía: “Ya me gustaría a mí que éste dijese de mí las cosas que dice de ti, so cabrón”. Busqué la página y vi una entrevista de Woody Allen en la que decía que había visto una película europea llamada La lengua de las mariposas y que le parecía una de las mejores películas que había visto en los últimos tiempos. Que era una de esas películas europeas que antes llegaban a Estados Unidos y que ahora llegan con muchísimas dificultades. Inmediatamente, le escribí diciendo: “¡A mí las suyas me gustan mucho!” (risas). Años después, cuando Sonia Grande le comentó que lo último que había hecho era un trabajo para José Luis Cuerda, el director de La lengua de las mariposas, dijo que le gustaría conocerme. Hubo un momento en el que querían que tuviésemos una entrevista en el Teatro Jovellanos, en Asturias, pero yo no sé inglés… ¡Luego he sabido que él también habla francés y podríamos haber hecho la entrevista en francés! Más adelante, Sonia le llevó unas botellas de Sanclodio y me escribió un mail que decía: “Hace usted tan buen vino como cine”. Y le contesté otra vez: “Muchísimas gracias. A mí el cine suyo sí me gusta. Si hace usted vino, pues…” (risas). Decía Rafael Azcona, al que le daba la razón siempre y se la seguiré dando, que a ver cuándo le daban el Nobel de Literatura a Woody Allen. Y es verdad. Hay toda una escuela de escritores judíos americanos, poco ortodoxos en cuanto a su judaísmo, de la que forman parte Philip Roth, Saul Bellow, Woody Allen y tres o cuatro más, a los que les tengo veneración. Lo que sabe esa gente sobre los recovecos del alma humana lo saben muy pocos.

Ya que mencionas a Rafael Azcona, llama la atención que la Academia premiase con el Goya al mejor guión original o al mejor guión adaptado las tres películas en las que colaboráis, El bosque animado, La lengua de las mariposas y Los girasoles ciegos. ¿Cómo era trabajar con él?

Era genial… Se aprendía con sus gestos, no hacían falta ni sus palabras. Era un hombre maravilloso. Una de las grandes cabezas y grandes corazones que ha habido en el cine mundial. Nos hemos reído muchísimo. No nos hemos peleado nunca. No me ha aceptado cosas y cuando he pretendido cambiar alguna suya me ha dejado cambiarla, aunque no he necesitado cambiar casi ninguna. Con Azcona me pasaba como con Fernando Fernán Gómez. Muchas veces me han preguntado cómo dirijo a los actores, y yo siempre contesto que sigo la máxima de Chabrol: más del cincuenta por ciento de la dirección de actores consiste en elegirlos bien. Si los eliges bien ya tienes mucho dirigido. Con Fernán Gómez hacíamos un ensayo, luego yo lo veía y nunca tenía nada que decirle. Alguna vez le introducía alguna duda, y siempre me decía lo mismo: “Voy a intentarlo”. Joder, a mí me los ponía aquí —y estoy señalando mi glotis—, porque lo clavaba. Con Azcona ocurría lo mismo. Y voy a poner un ejemplo. En La lengua de las mariposas, hay un momento al final para el que escribí que el niño, sentado en la escalera, terminando de leer La isla del tesoro, ve que llegan los republicanos a decirle a la madre que si está su marido y la madre miente y dice que no está. Y el niño ve todo esto desde la escalera, ve cómo el padre se sienta achantado en una butaca, cómo los republicanos se van y la madre cierra la puerta. Y yo escribo: “Cierra la puerta, apoya la espalda en ella y una lágrima asoma por su rostro”. Y me dice Azcona: “¡Y una mierda! (risas) Eso sólo lo hacía Virginia Mayo en los westerns. Nada de apoyar la espalda en la puerta. ¡Eso es como que se tire en la cama boca abajo y se ponga a sollozar!”

Buscando más realismo…

Rehuyendo el sentimentalismo pegajoso. Llevaba más razón que un santo. Y dije: “Pues se va a la cocina, que es donde estaba y de donde venía, y al mirar por la ventana, que de alguna manera es mirar al futuro y al pasado al mismo tiempo, se le resbala una lágrima”. Y eso sí lo aceptó. No pasaba una si la cosa derivaba a lo fácil y a lo barato. Tenía algo que aconsejaba Hemingway para escribir bien. Recomendaba que se tuviese un aparato en la cabeza que fuese un detector de mierda. Y que fuese irrompible. Porque lo fundamental, para escribir bien, es saber qué es mierda y qué no.

Por lo que has dicho sobre Fernando Fernán Gómez, entiendo que para ti la dirección de actores, más que una serie de instrucciones previas a la interpretación, es la matización de lo que te van ofreciendo, al contrario que muchos directores.

Es lo mismo que he dicho antes sobre la localización. Siempre procuro tener lo mejor. A los actores les pido hacer un teatrillo, quiero ver lo que están proponiendo. Y a partir de ahí lo matizo.

Vamos, que a ti Lee Strasberg y Stanislavski…

Mira, allá cada cual… Lo que sí te puedo asegurar es que nunca les diré —y sé que hay directores que lo dicen— cosas como “mira, imagínate que tu novia está en la cama con tu mejor amigo y que además le está diciendo exactamente: tú sí que lo haces bien y no mi novio”. ¡Yo qué coño me voy a meter en la vida de nadie para que se motive! ¡Motívate como te dé la gana, si es que necesitas motivarte! Actuar es saber cuál es el resultado que tienes que conseguir y qué medios tienes para conseguir eso. He tenido actores que se iban, daban saltos, gritaban… Eso es una jodienda. ¿Pero el resto del equipo qué necesidad tiene de asistir a ese espectáculo? Yo tengo gran prevención a los profesores de drama. En un momento determinado, le dije a un actor en un rodaje: “Adviértele a tu coach que le voy a pegar dos hostias. A mí que no me mande dirigido a ningún actor, porque los dirijo yo. Si quiere, yo le produzco un corto y que dirija actores. Pero que no me mande a nadie dirigido porque tengo que desdirigirlo. Y ése es un trabajo muy penoso”. ¡Es que no tenemos por qué coincidir en cómo ve él el papel y cómo lo veo yo! Y en definitiva, el que corre con la responsabilidad soy yo. Cuando me preguntan si el autor de una película es el director o no, siempre digo que sí. Pero eso no es sinónimo de cine de calidad, ni de cine de autor… Todo director es el autor aunque sólo sea por una razón, tanto por acción como por omisión: porque nada de lo que se ve y se oye en una película estaría allí si el director no hubiese permitido, fomentado u obligado a que aquello esté allí. Es el responsable máximo de lo que se ve y se oye. El director de una mierda de película es una mierda de director y una mierda de autor. Igual de autor era Cervantes de El Quijote que Corín Tellado de sus novelas, pero hay una diferencia de calidad.

¿Entonces crees que el centro de gravedad de una buena película se encuentra más hacia el lado de la dirección que del guión?

Evidentemente. Yo soy guionista. Y soy director. Eso lo sabía Azcona. Decía: “Coño, el guionista es la puta de esto, y tiene que hacer que esa puta le resulte satisfactoria al director”. Yo no quiero hacer una película en contra del director. Y si es un imbécil y yo le doy una genialidad de guión, se va a cargar mi guión, ¡pero en su mano está cargárselo! Eso no tiene defensa. El guionista no puede luchar para que su guión prevalezca sobre las pobres o geniales ideas que tenga un director. De hecho, hay muchos autores de novelas que se quejan de las adaptaciones que se hacen, pero ninguno devuelve el dinero renunciando a esa película.

Esto explica por qué a pesar de la genialidad de un guionista en concreto, casi nunca goza de la misma fama que el director de la película.

Cada uno tiene su función dentro de la película. El actor es mejor actor que el director. Pero alguien tiene que decir “la cámara va aquí, y va con este objetivo, y va a esta altura, y lo que se ve en el cuadro es éste que entra y el otro que sale”. Yo sé que dentro de la profesión —fuera no se sabe tanto— hay alguno del que se dice que se lo hace el cámara. ¡Claro, porque ha delegado, porque lo ha dejado, porque no sabe hacerlo, porque es un mal director! Ser director es una gilipollez si eres un gilipollas de director. Y eso en cine se sabe.

De alguno se dice que sin su director de montaje…

Sí, pero el montador no va a montar ningún plano que tú no hayas rodado. Y tú le vas a decir “yo esto no lo quiero así, sino así”, o “este plano que tú quieres que dure hasta aquí, yo quiero que dure hasta aquí”. Y él te lo podrá discutir, pero el que dirige es el que dirige. Y en su pecado lleva su penitencia. ¿A que no ves que de ninguna película digan que es una mierda porque el guión es una mierda? Podrán decir que falla el guión, pero la leche se la dan al director. Y a los actores, también. Pero siempre que me hablan mal de un actor, yo pregunto quién lo ha dirigido, qué guión tenía que defender, qué diálogos tenía que decir, en qué situaciones tenía que decirlos. Porque el actor es el resultado final de todo un proceso en el que muchas veces está totalmente indefenso.

Y tú, personalmente, ¿encuentras más satisfactoria la dirección, la producción o el desarrollo del guión?

Donde mejor se pasa, porque te sientes menos presionado y menos responsable, es en el guión. Yo escribo normalmente lo que me da la gana, lo que creo que debe ser. Claro que si me discuten una secuencia determinada, también la discuto y la defiendo. Y me convencen o no me convencen. Soy muy fácil de convencer cuando lo veo claro. Y no me duele nada cortar. Soy buen cirujano. Ahora, cuando creo que llevo razón, lo defiendo a capa y espada. Eso pasó dos o tres veces incluso con Amenábar, al que le preguntaba cómo es que iba a rodar un plano de tal forma o cómo es que iba a hacer tal otra cosa. Luego él me decía que le daba varias vueltas en la cabeza y yo le contestaba que se lo había dicho tres veces, pero que hiciese lo que le diese la gana. Lo que no me ha valido nunca es el “yo creo que debe ser así”. ¡Pero dime por qué, coño! Y te voy a poner un ejemplo de Tesis que creo que es ilustrativo. La presentación del personaje de Fele Martínez está hecha en la cafetería de la Facultad de Ciencias de la Información, con todo hecho una mierda encima de la mesa, y está escuchando techno o heavy o no sé qué coño de nomenclatura de estas. La protagonista, Ana Torrent, es presentada con la mesa perfectamente organizada y oyendo música clásica. Y yo le dije: “Esto es una simpleza, Alejandro. Tu película es mejor y más compleja que una presentación de los personajes con una visualización tan simple”. Se lo dije tres veces. La hizo. La rodó. La montó. Está en la película. Pues muchísima gente que me merece muchísimo respeto me ha comentado lo acojonante que es Alejandro, porque solo con una pinceladita te presenta a Fele y a Ana y ya ves cómo son los personajes. Y es verdad. Depende de lo que tú quieras primar. En este caso, la eficacia inmediata, cosa que yo defiendo.

Es uno de esos asuntos opinables en los que no existe una argumentación correcta o incorrecta.

Es que no sé llevarles la contraria a los que prefieren eso a mi criterio. Creo que valen los dos, y depende de lo que dice cada uno en el momento en el que lo está diciendo y por lo que lo está diciendo.

Cambiando un poco de tercio, ¿crees que existen personajes en la industria cinematográfica con los que los medios o la Academia son más benevolentes? ¿Existen niños mimados en el cine español?

No lo tengo claro. La Academia es muy difícil de gobernar. El censo está compuesto mayoritariamente por actores y el sistema de votación se ha discutido mucho. A mí me parece que está bien. Ha habido dos o tres veces que he sido nominadísimo y luego no he sacado nada. La lengua de las mariposas tuvo las mismas nominaciones que Todo sobre mi madre, que se lo llevó todo. Pero las cosas pasan por lo que pasan y las razones por las que pasan me dan igual. También se habla del lobby catalán, que recoge el voto para producciones catalanas. Pero la vida es así. Lo que hay que hacer es relativizar los resultados. Que eso defina la calidad de una película o no… Eso es el encapsulamiento circunstancial de un producto en un determinado momento. Lo que me gusta de los Goya es que saquen adelante películas que si no fuese por ellos no saldrían adelante con la brillantez con la que han terminado saliendo. Todos los años hay una película modesta que termina haciéndose rentable o incluso teniendo grandes beneficios gracias a los Goya. Y el caso de Tesis es paradigmático. De los que invertimos en Tesis, el que menos ha ganado con ella ha ganado un mil por cien.

¿Existe o no un doble rasero en los Goya?

Los problemas del cine español son otros, no los Goya.

¿Cuáles son?

Joder… ¿Nos vamos a comer? (risas). Son la financiación y el clima social que lo rodea como producto cultural o espectáculo. Son económicos, sociológicos, políticos, artísticos. En España —y voy a hacer afirmaciones categóricas— se hace una muy buena película al año. Se hacen dos o tres que no están nada mal. Se hacen otras dos o tres que podían haber estado bien pero no han estado bien. Y todas las demás son pésimas o muy malas. Eso, sobre ciento cincuenta, es doloroso. Pero en el cine americano, en el que se hacen mil quinientas, que me diga alguien cuáles son las quince muy buenas del año pasado. Que me diga cuáles son las cuarenta y cinco buenas. ¡El esquema se repite en todos los países! No hay talento suficiente para otra cosa. Pero esta cuenta no se hace nunca. Otro problema es cómo se refleja el cine español en los medios. ¿Alguien ha hecho la cuenta de lo que le cuesta al cine español conseguir un premio internacional? Supongamos que le cuesta un millón de euros. ¡Al cine americano le cuesta cincuenta, pero tiene muchos más premios el cine español! Y estoy comparándolo con el americano, pero lo mismo ocurre con el alemán, o el holandés. ¿Cuánto le cuesta al cine español conseguir una foto en primera plana de un actor? Un huevo. ¿Cuánto le cuesta al americano? Nada. ¡Se la regalan! Tom Cruise va al hipódromo con una rubia y tiene media página. Resines va al hipódromo con una pelirroja y no lo saca ni Dios.

Algo harán ellos bien que no hace bien el cine español…

Los que no lo hacen bien serán los medios. Ellos claro que lo hacen bien. Van a lo que vende. Y yo no digo que no hagan eso, pero luego que no se usen los mismos parámetros. Que dejen de afirmarse cosas que es científicamente demostrable que no son así. Tesis es la película más rentable del cine europeo en toda su historia. ¿Has leído eso en algún sitio? La lengua de las mariposas, en Estados Unidos, en el circuito de arte y ensayo, funcionó muchísimo mejor que otras películas españolas de las que sí se habló. Pero de esa no, porque como trata sobre la Guerra Civil…

¿El público español sigue demandando películas sobre la Guerra Civil?

Las películas sobre la Guerra Civil siempre son las de máxima recaudación ese año. Eso tampoco se dice nunca. O sea, que el público español sí quiere verlas.

Entonces no crees que se hayan rodado demasiadas películas ni escrito demasiadas novelas sobre ese tema.

¡Poquísimas! Para la importancia moral, social y económica que ha tenido, para el atraso que ha supuesto en la elaboración de la personalidad de los españoles, se ha escrito poquísimo. ¡Anda que no quedan cosas por decir! Si yo contase lo que sé y no he contado… Venga, os voy a contar una cosa. En Los girasoles ciegos, por ejemplo, tenía a huevo la posibilidad de contar algo que ocurrió en Albacete en la posguerra y no lo conté. Allí había un prostíbulo, en la Plaza Mayor, donde después de la guerra iban falangistas uniformados, con su camisa azul, pantalón gris, cinturón de cuero, hebilla de hierro, y se dedicaban a hacerles la vida imposible a las putas. Ellas tenían un canario en una jaula, y uno de aquellos falangistas, una noche lo sacó de la jaula y le arrancó la cabeza de un bocado. Ellas, que habían aguantado todo tipo de vejaciones, no lo soportaron y salieron detrás de los falangistas con navajas albaceteñas para acuchillarlos. He tenido a huevo contarlo y no lo he hecho porque me parecía excesivo. No he contado historias que sucedieron en el colegio de los escolapios de Albacete, donde yo estudié, porque eran terribles. Ni las voy a contar ahora, tampoco. ¡Hemos salido normales de milagro! Mi padre, que fue jugador de póker toda su vida, nos decía: “Habéis salido buenos porque os ha dado la gana” (risas). En España hemos salido medianamente normales durante varias generaciones porque nos ha dado la gana.

Cuando has dicho que el público español quiere ver películas sobre la Guerra Civil me ha parecido que querías resaltar que hay quien no quiere verlas.

No quieren verlas quienes no van a verlas, que son los mismos que dicen que el cine español es malo. Si se comprobase cuántos de los que dicen que el cine español es una mierda han visto alguna película española, veríamos que son prácticamente ninguno.

¿A quién puede interesarle denostar porque sí al cine español?

Al español, que cree que todo lo que suena a cultura merece que se saque una pistola y se apunte a la sien del que la defiende. Os voy a contar una anécdota cojonuda. En el café Teide, en Madrid, había una noche un industrial con su joven amante. Y la joven amante, señalando a César González Ruano, le preguntó al viejo industrial qué hacía aquel hombre allí todas las noches, a lo que él contestó que estaba escribiendo. Ella dijo: “¿Y vive de eso?” Él respondió: “Mujer, si se viviese de escribir, escribiríamos todos”. El aprecio que se tiene aquí por el trabajo intelectual es cero. Se dice que los que se dedican al cine son unos mangantes que viven de las subvenciones. Y esto se suele afirmar en medios que viven de la subvención más que el cine español.

A propósito de esto, nos decía Ángeles González-Sinde que en España, desde Cervantes, se respeta muy poco a la gente de la cultura. Que es algo inherente a nuestra sociedad.

Tú dices que alguien es poeta o pintor o músico y te contestarán “a picar piedra lo pondría yo para que viese lo que es ganarse la vida honradamente”. E igual de honrado es ganarse la vida picando piedra que escribiendo los cuentos de Aldecoa. Creerá la gente que el trabajo intelectual no agota físicamente, y la verdad es que cuando te tiras diez horas escribiendo, terminas matado. Es un trabajo jodido. Te dejas muchas cosas.

González-Sinde ha sido sucedida por José Ignacio Wert en el Ministerio de Cultura. ¿Qué te parece su gestión después de siete meses?

Lamentable. Una vez hubo quien quiso comprobar si era útil el uso del sacacorchos con una botella de champán, con tan mala suerte que se rompió la botella y se fue a hacer puñetas el champán. Y Eugenio D’Ors comentó: “Los experimentos, con gaseosa”. Experimentando como se está experimentando, recortando como se está recortando, sólo vamos a obtener resultados cuando hayan fracasado. Y habrán fracasado con algo que se llama producción cultural, que no tiene fácil recuperación. Aparte de que, económicamente, esta subida del IVA para recaudar más va a ser inútil. Como se va a gastar menos, se recaudará menos.

El aumento del IVA en las entradas de cine es de un 8% a un 21%. Hay quien opina que esto podría dejar herida de gravedad a la industria y hay quien opina que no, porque el consumidor suele terminar resignándose.

Entre que se resigna y no se resigna, habremos perdido millones. Y se habrán dejado de ver películas, obras de teatro y conciertos que habrían valido la pena. Pero en esto hay implícita una venganza a unos productores de cultura que no les han sido afines y lo han manifestado abiertamente. Montoro, que es el que lidera desde Hacienda este tipo de hazañas, lo lleva impreso en la cara. Es de los que nos ponía a todos a picar piedra.

¿Hasta tal punto crees que afecta a la industria del cine el color de la Moncloa?

Le afecta, pero lo hace de una manera paradójica. Aznar concedió subvenciones. La mejor subvención que se ha dado nunca al cine español la ha dado Esperanza Aguirre

¿A José Luis Garci?

Solo digo que la mejor subvención que se ha dado nunca al cine español la ha dado Esperanza Aguirre. La cultura oficial española fue apoyada a capa y espada por el franquismo, pero no lo ha sido cuando los socialistas han estado en Moncloa. Las ofertas abiertas más explícitas de las que yo he sido testigo no han venido por el lado del PSOE en ningún caso. Pero no hay que subvencionar culturas. Hay que subvencionar las plataformas que permiten que las distintas manifestaciones culturales se expresen con la mayor libertad y la mayor eficacia. Hay que apoyar a quienes fabrican productos culturales. Sean del espectro que sean o sean del tinte que sean, siempre que respeten las normas democráticas del juego.

¿Pero por qué merece el cine estar subvencionado? O mejor dicho, ¿por qué lo merece más que otros sectores?

¡Es que eso es mentira! Hay muchísimos sectores que están más y mejor subvencionados que el cine. ¡La máxima perceptora de subvenciones en España es una señora que se dedica a la agricultura!

Es una señora con muchas tierras que subvencionar.

¡Muchísimas! Podría ir del norte al sur de España sin salir de su finca. ¿Qué necesidad tiene de que se le subvencione? Que me lo cuenten.

Tampoco se puede paliar con subvenciones la escasez de demanda en el mercado de productos cinematográficos.

El mercado se induce. Si no existiese la inducción del mercado, no existiría la publicidad. ¿Cómo no va ir más gente a ver una película que tiene todas las páginas de todos los periódicos y de todos los suplementos en la semana de su estreno que otra que no tiene ni para pagar una página de publicidad? Cuando además, el tonto que la protagoniza está en las revistas desde tres meses antes. ¡Y aparece hasta en los yogures! ¿Pero qué es eso del mercado? Los mercados son una ficción económico-administrativa y sociológica que hace que todo vaya de puta pena. Los mercados no regulan nada. Quieren ganar, y ganar de cualquier manera. ¿Cómo va a ser eso lo que regule la producción cultural ni ningún tipo de producción? ¡No existiría ningún periódico! Serían deficitarios todos.

La impresión es que la oferta es muy superior a la demanda, en el caso del cine.

¡Coño, y en el caso de la prensa! Y en caso del DDT, y en el caso de los desodorantes, y en el caso del fútbol… ¿No hay mucha más oferta de fútbol que demanda? ¿Cuánto deben los clubes de fútbol a Hacienda? Al pasar frente al Bernabéu vi que la entrada de un Real Madrid – Sporting de Gijón costaba 50 euros. Eso no es caro… ¿Y 8 euros del cine es caro?

Sin embargo se llena el estadio.

Sí, ¿pero cuántos minutos dedica la televisión a la promoción del fútbol? ¿Y cuántos dedica al cine? Claro que en el cine hay mucha más oferta que demanda, pero eso ocurre con todo.

Si hay una muy buena película al año, tres que no están mal, tres que podrían haber sido buenas y muchísimas que son pésimas, hay una gran cantidad de películas pésimas que la gente no está demandando y sin embargo sí están siendo subvencionadas.

¡Qué va! Muchas son suicidas. Para financiar una película hay que hacer preventas. La vendes para televisión, para vídeo, etc. Bueno, la vendías, porque ahora con eso de bajarse las películas, que es bajarse los calzones, bajarse la legalidad… Claro, las películas están ahí, a disposición del que se las quiera bajar. Y me parece perfecto. Como sus coches, que están a mi disposición en la calle y yo los puedo coger. No los pienso vender, igual que ellos dicen que no piensan hacer negocio con las películas que se bajan. Tampoco yo con su coche. Me lo bajo para usarlo yo, igual que hacen ellos con la película. Perfecto. Bájatela y yo me bajaré tu nevera al llegar a tu casa. La abro y cojo lo que me dé la gana. Si se socializa todo en este mundo, que empiecen por el cine, de acuerdo. ¡Pero se sigue por todo lo demás! Si las películas tienen que ser gratis, más gratis tiene que ser el filete. O la pechuga de pollo. O la vivienda.

La diferencia es que el consumidor demanda pechugas de pollo y hay un buen señor en el supermercado que se las da a cambio de un precio. Es un trato. Sin embargo, en el caso del cine, y tal y como está la regulación actualmente, el público demanda películas y las encuentra gratis.

Pero gratis es todo. Tu camisa es gratis si te la quito. Para mí es gratis, pero no me dejas que te la quite. Todos tenemos todo a nuestra disposición. Aquí está mi viña, el que quiera que entre y se lleve las uvas. Es gratis, pero es un robo.

No obstante, así como llevarse las uvas sí es un robo, que un internauta acceda a un portal de almacenamiento de archivos y se baje varias películas, con la ley española en la mano, no lo es.

Pues que se las lleve. El problema es que tú eso lo haces en un college inglés y te expulsan, porque éticamente no merecerías ser estudiante de ese college. Son diferentes culturas, y aquí se prima la cultura del más listo. Del listillo. Y a mí, que alguien haga eso individualmente, no me parece mal. Ahora, que no intente defenderlo porque no tiene defensa ninguna. La única defensa es que uno lo hace porque nadie le pega, porque si le pegasen dejaría de hacerlo.

¿El futuro del cine pasa por Internet o la red y la industria son enemigos irreconciliables?

No, no son enemigos. Son amigos de circunstancias, pero amigos. Tendrán que colaborar. No les queda otra y además está bien que colaboren. No es buen asunto acostumbrarse a ver el cine en pantallas tan pequeñas, se pierden detalles. La interpretación de un actor en plano general o en plano medio en una pantalla de ordenador o de teléfono pierde mucho. Cada vez se empobrecen más los fondos, la situación de los personajes dentro de un espacio, etc. Si empezamos a trabajar pensando en televisiones e “internetes”, son elementos expresivos que pierdes.

¿Es justo el canon por copia privada?

¿Es justo que las grandes superficies carguen todos sus productos con un 5% por lo que a ellos les roban a lo largo del año? ¿Has leído o has visto que alguien proteste por ello? Yo te hago otra pregunta, ahora que el canon ya no se cobra. ¿Has visto que haya bajado el precio de algún producto? Las empresas productoras de soportes cargaban ese canon al consumidor, no lo asumían ellas. Pero ahora que ha desaparecido, no han librado al consumidor de esa carga. Eso explica bastante quiénes son los perceptores de ese tipo de cánones, y que la bulla que organizan no es una bulla que luego levanten cuando ese ruido ya no tiene sentido. Vamos a dejar de tocar ya las narices y vamos a cargar las responsabilidades de los hechos sobre quienes los producen.

Se puede inferir de tus palabras que el canon no era justo.

No, lo que se infiere de mis palabras es que es algo que se cobraba porque se sabía que se usaba para lo que generaba derechos de autor. Como después ha desaparecido, me da igual. Lo que no me da igual es que se eche la bronca a las gestoras de derechos por algo que se produce en el resto del comercio y nadie echa broncas. Y que se deje de producir y nadie diga que va a descontarlo. ¿Por qué esas grandes empresas fabricantes de productos electrónicos no lo descuentan si ya no lo pagan? ¿Son derechos adquiridos?

Hablando de gestoras de derechos, tú has formado parte varias veces de la Junta Directiva de la SGAE. ¿Cuáles son las principales diferencias en lo atinente a la gestión de derechos de autor con Antón Reixa al frente del Consejo de Dirección en relación con la anterior presidencia?

Hombre, con Antón Reixa está por ver. Acaba de empezar. Me imagino que no cometerá los errores que se cometieron anteriormente, que por lo que se está viendo, fueron muy gordos y lamentables. De todos modos, mientras no tenga los datos que tienen los jueces, yo no me atrevo a juzgar. Me han sorprendido muchas cosas. Creía que otras podrían ser inconvenientes, pero no que podían tener la gravedad que han resultado tener. Yo hubiese puesto las manos en el fuego por dos o tres de las personas encausadas. Por los demás ni las pongo ni las dejo de poner, porque no los conozco suficientemente. La gestión de Teddy Bautista, en concreto, fue espectacular con respecto a quienes ocuparon ese puesto anteriormente. El incremento de recaudación, el tipo de reparto, lo que percibían los autores… Que eso haya desembocado en un proceso judicial del alcance del que está en trámite, me ha descorazonado mucho.

A propósito de los derechos de autor, ¿la cultura gratis es un horizonte o una falacia?

Vamos a ver, la cultura es gratis. Usemos las palabras adecuadamente. Vivimos una cultura espantosa, mezquina, egoísta, de negruras inconfesables. Estamos viviendo una cultura económica, de aves rapaces y de carroñeros a los que les importa un verdadero carajo cómo puedan resultar en la sociedad las gestiones que hacen. Estamos inmersos en la trampa, la mentira y el negocio del caiga quien caiga. Se sacralizan palabras como mercado. Se dicen tonterías como que es equilibrador, cuando el mercado es rapaz. Y la rapacidad quiere decir que el poderoso puede con el no poderoso siempre. Aunque hay poderosos tan tontos, que aun siendo poderosos, pierden. Y en España ha habido casos absolutamente ilustrativos de lo que digo. Pero no es lo suyo. Es mucho más fácil ver perder al que ha sido perdedor toda la vida y se le quiere condenar a que lo siga siendo, que al poderoso que mete la pata casi siempre por ambición. ¿Es la cultura gratis? La cultura es lo que estamos viviendo. Es lo que se produce de una manera natural de la aplicación de los principios generales de una civilización que va en contra de la naturaleza humana, que siempre va a favor del corto plazo. Y eso, a lo único que lleva, es a la humillación del resto de seres humanos, de quienes no tienen el poder para beneficiarse de él. Los productos culturales, que es de lo que estamos hablando en realidad, son eso, productos. Y requieren una manipulación técnica, requieren una manipulación comercial, requieren que se cree un ámbito apropiado para ser recibidos como tales manufacturas culturales, y eso está hecho de un material costoso. A la cultura tiene acceso todo el mundo y lo único que tiene que hacer es aplicar sus sentidos. Y los aplicas y hueles la mierda en la que estamos viviendo con una facilidad impecable. ¿Quieres cultura? Vete a Lavapiés y observa cómo es la cultura en ese ámbito en el que cada vez se vive más en guetos —y con guetos me refiero tanto a minorías brillantes y fastuosas como a verdaderas bolsas de pobreza insostenibles desde el punto de vista de la dignidad humana—, y verás que es una cultura que vivimos saliendo a la calle. La producción cultural, sin embargo, es otra cosa. ¿El consumo de la cultura tiene que ser gratis? ¡Pero si ya la estás consumiendo! La estás consumiendo gratis y aunque no quieras la vas a consumir. Y vas a consumir pobreza como no está en los escritos. Ahora bien, lo normal es que si yo hago una reflexión de este tipo, la quiera cobrar. A mí me ha costado trabajo hacerme una cabeza que, salvo error u omisión, sirve para decir cosas que suponen un análisis de la realidad. Yo he hecho una inversión para conseguir unos resultados, que son tener una cabeza y una conciencia que me hacen sentirme más seguro en el mundo en el que vivo. Pero más seguro argumentalmente. Y por el discurso anterior creo que se comprende que no estoy nada seguro. Al revés, vivo a la intemperie de la peor manera y me las pueden dar por todas partes. Y de hecho, a veces lo procuran y a veces lo consiguen.

No hace mucho, el mundo del cine se posicionó prácticamente en bloque a favor de una determinada ideología política. ¿Crees que lemas como el “No a la guerra” le ha terminado pasando factura?

Cabe esa interpretación. Yo no la hago de manera automática, pero cabe esa sospecha. Porque si no, es muy difícil explicar en su totalidad el desprecio al mundo del cine que se ha hecho desde los medios oficiales o paraoficiales. En el cine también hay gente de derechas. Es difícil que los técnicos hayan expresado su ideología de manera clara. Lo que ocurre es que hay nombres con cierto brillo, que son a los que se les suele preguntar su opinión, que se han expresado como creían que debían expresarse. Es muy difícil estar a favor de mentiras como que hay armas de destrucción masiva, y decirlo tres veces, y decirlo en medios como la televisión. Y que luego un ministro suyo salga diciendo que el Presidente nunca había dicho que hubiese armas de destrucción masiva. Es muy difícil tragar eso. Sea uno del cine o sea un labrador. Yo estoy en contra de cualquier guerra. Ventilaría los asuntos internacionales con dos jugadores de ajedrez o de ping pong.

Sí, pero no es difícil presumir que esto debió de acarrear ciertas consecuencias.

No te diría yo que no, pero eso forma parte de la dignidad civil. Si por opinar lo que crees que hay que opinar, otros, en vez de oponer argumentos, oponen medidas que te lesionan por haber hecho ejercicio de esa dignidad, bienvenida sea la lesión. Nos pasaron cosas más gordas en el pasado…

Al hilo de lo que sugieres, ¿es comprensible la oposición a la Ley de Memoria Histórica?

Es perfectamente comprensible. No quieren que se sepa. Dicen que aquello ya está enterrado y olvidado. Enterrado, sí. Ya se encargaron ellos. Olvidado… es más complicado. ¿Por qué van a querer que se remueva? Por supuesto, en una guerra civil hay disparates por ambos bandos, pero lo primero que hay que ver es quién empieza la Guerra Civil y por qué, a quién beneficia esa guerra, qué beneficios se extraen de ella y sobre todo qué necesidad hay de la aniquilación posterior. Está chupado matar indefensos. Eso está chupado. Los militares siempre llevarán las de ganar. Quien puede matar a distancia siempre tiene ventaja.

¿Cómo ves el momento político actual?

Pues poniéndome castizo, chungo. Veo que el ejercicio actual de la Administración está basado en una mentira consciente que persigue el acceso al poder, y que una vez que se ha accedido al poder, se ejerce con una arrogancia que yo no veía desde hacía siglos. Me parece que nos dicen mentiras todos los días. Nos dicen “estamos haciendo lo que exigen los mercados”, y al día siguiente los mercados suben la prima de riesgo y tiran la bolsa. Pues que digan “¡ahí va, perdón, que me equivocado!” y hagan lo contrario. Porque que a uno lo gobiernen los mercados… ¿No serán los mercaderes? Me cuesta mucho creer que esto lo regulen los mercados. Y si es Alemania, pues a sus órdenes, señora Merkel. Pero entonces vamos a beneficiarnos también de otras políticas de la Merkel. Entremos en el cupo. Declarémonos colonia alemana. No sé, no me gusta un pelo.

Tú, que eres autor de historias, ¿qué final imaginas para ésta?

Mediocre. Hay uno terrible, y es que el pueblo soberano no aguante más en un momento determinado. Y ese es indeseable, posible y temible. Porque la desesperación dicta siempre cosas tremendas. Es que no se pueden decir los recortes que va a haber, las subidas de impuestos o las personas que se van a echar a la calle el mismo día que se produce una amnistía fiscal. ¡No se puede hacer eso! Es de una maldad incalculable. Pero además, ¿a quién va a beneficiar? Nadie de esos está acogiéndose a la amnistía fiscal. ¿Por qué voy a pagar el 10% si puedo no pagar nada y seguir como estoy y no me va a pasar nada? Es más, si después de pagar ese 10%, quedas libre de pecado y limpito como el culito de un bebé, pues oye, a cagar… Es una sinvergonzonada sin límites. Y sobre todo una crueldad con la gente a la que estás poniendo en la calle, a la que estás jodiendo la vida. ¡Es que nunca se ha incidido socialmente en los ciudadanos como con este tipo de medidas! La subida del IVA… Como sube el IVA, recaudaremos más dinero. ¡Una mierda, porque va a bajar el consumo en la misma en que ha subido el IVA o más! Porque es incontrolable la percusión que eso produce en una masa que está cada vez más acojonada. Y lo peor es que quien tiene que explicar esto, lo único que dice son chuladas. No estamos en buenas manos. Yo sé que es muy fácil irse al pasado, ¡pero ya los echasteis! Que Montoro pregunte “¿tan mal lo estamos haciendo?” ¿Cómo que tan mal? ¡Pero si hasta os lo están diciendo todos a los que vosotros queréis escuchar!  Pero claro, lo que dice el Banco Central Europeo es: “Os dijimos que subieseis el IVA y no ha funcionado. De todas maneras, en 2013 lo tenéis que subir otra vez”. ¿Y yo soy tan tonto que tengo que hacer caso a tu tontería, o piensas que soy el doble de tonto que tú o quieres que me lleven a la guillotina?

Soledad Gallego-Díaz opinaba al respecto en una entrevista para Jot Down que el germen de la crisis se halla en la gestión llevada a cabo por las administraciones de Reagan y Thatcher.

Hombre claro, la Thatcher se cargó en Inglaterra la mejor cobertura médica que había para los ciudadanos. Se empeñó en privatizarla y la mandó a hacer puñetas. Ahora está levantándose…

Es decir, tú crees que existe una relación directa entre la situación económica actual y el conservadurismo moderno.

¡Pero de una manera absolutamente mecánica! Eso que se llamó liberalizaciones del suelo, ¿de qué ha valido? ¿A dónde ha llevado? ¿Quién se ha beneficiado de eso? ¿Quiénes mantienen esos beneficios? ¿Quiénes no han sabido administrarlos y se han ido a la mierda? ¿Quién ha pedido cuentas de eso? Lo que pasa es que no quieren hablar de lo primero. Quieren hablar de lo segundo y de lo tercero, pero de la causa primera ya nadie quiere hablar.

Suele asociarse la causa primera con la desregularización del sistema financiero.

¿Y en qué se basa esa desregularización del sistema financiero? ¿No tiene algo que ver con la filosofía liberal de que las cosas se regulan prácticamente solas? Pues si es en eso en lo que se basa, habrá que regular. Y habrá que meter hostias, si hace falta. Hay dos ideologías que me parecen admirables si no partiesen las dos de un punto erróneo, que son el liberalismo y el anarquismo. Las dos parten de la bondad del ser humano, y yo creo que esa bondad del ser humano se termina en el momento en que entran en juego las coordenadas civilizadoras y culturales de los momentos históricos que hemos ido viviendo.

Parece que no tienes mucha fe en la mano invisible a la que se refería Adam Smith.

La tendría, pero como esas manos son visibles y llevan relojes de oro, pues no. De todas maneras, yo soy de Albacete. Soy una persona normal, que piensa un poco, a veces acertadamente, otras erróneamente, y de esto sé lo que creo que me dicta el sentido común. No es la opinión de un experto. Yo tengo tres años de Derecho y suspendí Economía Política. Bien es verdad que luego alguien, no diré quién porque es una persona muy conocida hoy en día, se presentó por mí en septiembre y sacó un notable.

No vas a decir quién…

No (risas). ¡Se presentó por mí y no nos parecíamos nada físicamente! Y sacó un notable. De los pocos notables que he sacado yo en la carrera de Derecho.

Cambiemos de tema. Jot Down viene publicando una serie de artículos diarios que se llama El libro que leería durante la película que no puedo perderme. ¿Cuáles son tu libro y película favoritos?

Un día me preguntaron cuáles eran mis directores favoritos e hice una lista por orden alfabético. Me salieron cien, que empezaba probablemente por Alcoriza o por Aldrich y terminaba por Welles o Wilder. Seguro que no terminaba ni empezaba por Kubrick. Hay varias vacas sagradas que andan jodidísimas en el cielo diciendo: “hay uno de Albacete que dice que no soy buen director y me tiene jodido. Me llamo Stanley Kubrick y creo que he hecho obras maestras, pero este tío…”. Sé que está muy preocupado.

(risas) Pero es que de Kubrick has llegado a decir que lo detestas como persona.

Sí, a mí me parece una persona detestable. ¿Y los planos que le hizo a Tom Cruise en Eyes Wide Shut, poniéndole siempre al lado de dos tíos que le sacan más de medio metro? ¡Eso es algo personal, esa mala leche no es de un buen director! (risas) Había un crítico de cine, Andrew Sarris, que ha muerto hace poco —para mí el mejor crítico anglosajón que ha habido nunca—, que escribió un libro llamado El cine norteamericano donde los clasifica por “El Olimpo de los dioses”, “Los maestros”, “Más de lo que parecen”, etc. A Kubrick lo tiene entre los que venden su alma por un plato de lentejas.

¿Leeremos algún día una novela firmada por José Luis Cuerda?

Sí. No lo sé, pero digo que sí porque tengo por ahí un par de guiones que algún amigo ha leído y me ha dicho “¡pero coño, haz una novela!” Uno de ellos se llama Un año entero, que es bastante autobiográfico y cuenta el año que me pasé en la cama con seis o siete años con una pleuresía, cómo lo viví y cómo lo vivió mi familia, y es relativamente fácil convertirlo en una novela. El otro se llama El telón, que trata sobre la relación de dos actrices en el mundo del teatro en España, que se conocen en el teatro universitario y termina en la época actual. No lo descarto.

Has sido realizador en TVE. ¿Cómo ves la televisión actual?

La veo poco. Me parece que tiene un exceso de cine que aburre. La gente que antes iba al cine ya no va al cine, porque ahora lo tiene en su casa gratis. Además se levanta, cambia de canal, bebe un traguito de agua o de whisky, se sienta otra vez, comenta con el de al lado, etc. Y le ponen anuncios en medio y te dicen que compres unas pastillas que son muy buenas para el estreñimiento… No es manera de ver cine. Y respecto a los otros programas, esto de los reality shows me conmueve en lo más hondo, porque explotar los sentimientos de la gente presentando casos patéticos en la pantalla me parece una desvergüenza de tal calibre… Como juntar a dos viejecitos hermanos, que uno viene de Siberia y otro de un desierto mexicano y no se ven desde hace cincuenta y ocho años. Y los juntan delante de la cámara para que lloren, moqueen, babeen y si es posible se les relajen los esfínteres. Si de verdad quieren hacer algo por ellos, que los junten en una habitación del Hotel Ritz y cuando salgan les pregunten qué tal.

Sí, pero eso no daría audiencia.

¡Hombre, claro!

Pero que lo otro dé audiencia quiere decir que al final la gente demanda ese tipo de producto.

¿Y por qué no lo va a demandar?

¿O la gente se conforma con lo que le echan?

¡Es que la afición se crea! ¿Antes de existir Gran Hermano alguien echaba de menos Gran Hermano? El ser humano tiene un componente morboso. Todos lo tenemos. La pregunta es, ¿hay que alimentar al morbo? Yo, desde luego, no participo en su incremento. Lo que pasa es que te dicen que eso es lo que le gusta a la gente. ¿Y cuando pusieron series como Santa Teresa de Jesús, gustaban a la gente? Pues sí. ¿Y cuando emitían Estudio 1 y ponían obras de teatro en televisión, le gustaban a la gente? También. Pero claro, te dicen “eso ahora no lo vería nadie”. ¿Y tú qué sabes? Si ellos supiesen lo que verían o no verían, no fallarían una. ¿Y cuántas series y programas fallidos hay al año? Un montón.

Hablando de series, tú has dirigido Makinavaja, basada en el cómic de Ivá para El Jueves.

Yo dirigí la segunda parte de Makinavaja. Y también he hecho una adaptación de El hereje de cuatro horas de duración, que siempre he presentado como dos películas de dos horas, tipo Novecento, o cuatro episodios de una hora para televisión, pero dicen que es muy caro. ¿Es muy caro en relación a qué? En relación a la retransmisión de los partidos de fútbol, no creo. Y en relación a otras series que se están haciendo, tampoco. Delibes se quedó muy jodido con aquella historia. Decía que le gustaba tanto el guión, que cuando lo leía canturreaba. Y yo le contestaba: “Pues es una señal muy buena, Miguel, teniendo en cuenta la mala uva que se está poniendo”. Yo estoy encantado con esos guiones, pero es igual. No interesan.

Hace más de un siglo, Stevenson destacaba la habilidad para componer una obra literaria prescindiendo de una línea argumental definida. Seguramente, Amanece, que no es poco, le habría satisfecho enormemente.

No lo hablé con él (risas).

¿Te parece más sencillo desarrollar un guión cuando existe una trama muy clara o cuando consiste en un puzle de ideas, como ocurre en Amanece, que no es poco?

Pues no lo sé, pero los que escriban guiones que intenten escribir uno del tipo de Amanece, que no es poco.

Te lo pregunto porque parece complicado cuajar una película tan buena sin que exista realmente una trama desde el punto de vista clásico del planteamiento, nudo y desenlace.

La hay. Son unos forasteros que llegan a un pueblo, en ese pueblo pasan cosas y después se van. En eso están basados los westerns (risas). Tiene su argumento. ¿Qué no es un argumento poderoso? Depende de lo que uno entienda por eso. Yo hago películas con la convicción de que no soy un tilonorrinco y de que lo que hago afecta a un mínimo común denominador del ser humano que es el interés por las cosas y las posibles manifestaciones que estas cosas tienen en la vida. Y eso unas veces tiene talante cómico, otras dramático, etc. Pero el microcosmos Amanece, que no es poco, Así en el cielo como en la tierra y Total expresa cosas que, desde mi punto de vista, valía la pena expresar. Me dicen que si tiene algo que ver con Mihura o con Tono. Pues no son autores que yo haya leído, esa es la puñetera verdad. Tampoco soy un gran lector del esperpento. Me gusta, es de una brillantez acojonante, pero es de una elaboración barroca mucho más meticulosa que la que puede haber en Amanece, que no es poco. La verdad es que ha creado afición. Yo me los encuentro por ahí y me muestran gran afecto, y les digo: “Pero eso es porque estás tonto de la cabeza. Si no, no serías tan afectuoso a partir de semejante material”. En cualquier caso, es gratificante.

¿Sería económicamente viable hoy en día un ejercicio surrealista como Amanece, que no es poco? ¿La taquilla respondería favorablemente o el público prefiere historias más mundanas?

Ni idea. Me suelen decir que escriba algo parecido. Y escribí una cosa de ese tipo hace tiempo, pero no le interesó al productor con el que solía trabajar y la dejé caer. No la seguí moviendo. Yo, desde luego, nunca trabajaré con un productor que no esté al cien por cien de acuerdo en que eso hay que hacerlo y de acuerdo con cómo lo quiero yo hacer. Si no les convence el guión en sí, no voy a intentar convencerlos de por qué les debe convencer.

Entonces, ¿eres el único responsable de tu creación artística o sueles acudir a la opinión de confidentes buscando asesoramiento?

En el caso de Amanece, que no es poco, sabía que no podía contar con nadie. Llamaba a mi mujer y le decía “mira lo que he escrito”, y se reía o no se reía. De todas formas, yo no creo que sea una película surrealista. No creo que exista el surrealismo en el cine. Ni siquiera con Buñuel. El surrealismo exige, en términos académicos, que sea automático, que no pase casi ni por el filtro cerebral. Y el cine tienes que escribirlo y luego rodarlo. Y planificar, decidir qué plano va o no va. Hay excesivas mediaciones antes de llegar al resultado final.

Hombre, es difícil negar el surrealismo en Total, por ejemplo.

Un poeta italiano, Gianni Toti, vio Total en el Festival de Montecarlo y después fingimos una discusión teórica con la que nos reímos muchísimo en la que él decía que no era una película surrealista sino “subruralista”, cosa que creo que está más de acuerdo con la realidad de la película. Lo de Total fue paradigmático. El crítico de cine más prestigioso que ha habido en este país, Ángel Fernández Santos, tituló su crítica a media página: “Total, nada”. Comenzaba diciendo: “Sucesión de chistes que a los tres minutos aburren al espectador”. Y ahí me salvó la vida, porque aburrían al espectador llamado Ángel Fernández Santos, que ni siquiera había podido saber si aquello, visto en un cine, aburría o no aburría. Al día siguiente me llamó un amigo para decirme que no leyese lo de Ángel porque me metía un palo que me dejaba temblando. Yo me fui corriendo a Televisión Española y les pedí que no enviasen aquello a Montecarlo. Pero pensando en ellos, no en que yo fuese a recibir otro palo, porque los palos a los creadores son el precio que tenemos que pagar. Qué menos, por la osadía de creer que algo de lo que hacemos merece que alguien le dedique hora y media de su vida a verlo. Y si luego no le gusta, te dirá que es una mierda. Pues yo lo acepto como una reacción lógica y mecánica.

Sin embargo, veo que depositas grandes esperanzas en la crítica.

No. Yo deposito grandes esperanzas en la crítica del periódico El País porque el universitario español con el que yo podría conectar en términos culturales lee El País y se suele creer lo que dicen sus críticos.

Me hablabas de la suerte de Total en Festival de Montecarlo.

Montecarlo era uno de los festivales de televisión más importantes. Era sólo para profesionales. Críticos, directores, guionistas, etc. Lo normal es que viesen las producciones ocho o diez personas. En aquella época, Televisión Española estaba muy bien considerada y entraron a ver Total unas doce personas. A los cinco minutos, había veinte y pico. Y se llenó. Le dieron el Premio Especial de la Crítica y el Premio Especial del Jurado. La compró la televisión americana, me llevaron a Canadá a dar conferencias sobre semejante cosa… Es decir, que aquí se nos ve de otra manera. Afirmar que aburría al espectador, fue osado.

¿Qué tal ves a la nueva generación de cineastas españoles?

La veo muy bien. Creo que hay un renuevo estupendo. Todos los años sale algún director que está muy bien. Este año me han gustado mucho Los niños salvajes de Patricia Ferreira y Grupo 7 de Alberto Rodríguez. Me gustan mucho las de Daniel Sánchez Arévalo, como AzulOscuroCasiNegro y Primos. El monólogo inicial de Primos es una obra maestra, y Quim Gutiérrez está genial.

De hecho, te lo has llevado para Todo es silencio.

Claro que sí. Porque también lo había visto en AzulOscuroCasiNegro y me pareció un actorazo.

Si te parece bien, te doy una relación de personas conocidas y procuras definirlas con una palabra o una frase corta.

(Jose Luis se acomoda en la silla y parece colocarse en guardia)

Barack Obama.

Un tío que me interesa mucho. Y dirá él: “¿Y a mí qué?” (risas) A años luz de sus predecesores.

Pedro Erquicia.

Hombre, yo empecé a trabajar con él.

Por eso te lo pregunto.

Compró el primer cuadro que hizo mi hermano como pintor, mi padre era muy amigo de su padre, íbamos a ver películas a Biarritz… Gran aprecio familiar.

Javier Bardem.

Uno de los mejores actores que hay en el mundo, con una potencia física y una capacidad expresiva impresionante.

José Luis Garci.

Sobrecarga la parte emocional de las películas de una manera que a mí me resulta un tanto empalagosa.

Mariano Rajoy.

Se ha equivocado.


Derrick de Kerckhove (English version): “The problem is either you control language or it controls you”

[Spanish version]

Although being almost 70 years old, Derrick de Kerckhove has a vitality and an energy that many people under 40 would want for themselves. Derrick, who used to work closely with Marshall McLuhan, is now a Professor of the French Language department at the University of Toronto and of the Sociology department at the Federico II University in Naples, scientific director of the Italian magazine Mediaduemila and research director at the UOC.  We meet him at the IED Barcelona in an apparently exhausting day: he has just landed from Milano, where he had arrived the previous day in a plane from Toronto; we end our interview after 10:30 pm and then he goes to meet some friends for dinner; and the next morning he is giving a lecture about Social Business Design at ten o’clock at the IED’s recently opened new headquarters and, after that, flying back to Canada.

You were born in Belgium but spent some of your childhood in India and Pakistan.

Only three years, but they were pretty important, because it made me develop a global sensitivity from childhood. I saw many levels of poverty which I had not been exposed to in Europe and I saw a completely different cultural grounds: there were the Hindus, the Muslims, the Sikhs… And I had a very strong contact, as a young boy, with the servants of the house where I lived. I got a democratic, global and multilingual system. I learned Urdu! I used to write in Urdu!

How many languages do you speak? You are Belgian, learnt Urdu, worked in Italy, we are now speaking in English…

I’m terrible at it. I only have English, French and a bit of Italian. I used to speak Spanish until I learned Italian, and now I cannot speak Spanish anymore. And I cannot speak Urdu anymore, it’s all gone.

As you probably know in Spain we have several languages besides Spanish, the same as in Belgium, Canada or India. What do you think about growing up in a bilingual country? Is it better?

Every twenty years they change their mind about this, but I am certain, from my experience and from the experience of my children as well, that having two languages is an enormous advantage. It gives you access to different fields of knowledge and sensibility. To have more than one language is a fantastic experience. It is very good for the development of the person.

I have read that you took part in Seville’s Universal Exposition in 1992.

Yes I did. Well, I mean, I was just talking. I’ve been to Spain several times. I used to be part of Artfutura, right here in Barcelona, with Moncho Algora, in 1990 and 1994. And I was in Cyberarts in Seville. I have also been to Santander, to A Coruña, ton Madrid… I come to Spain a lot. In fact, I’ve been translated in Spanish, a couple of books. Spain has a very good connection with new interactive arts. You have a wonderful madman, who is Marcel·lí Antúnez. He is completely crazy, but he is great, I went to some of his shows and I loved it. You also have good scholars: Antoni Mercader, Román Gubern… they are people who are thinking very interesting things.

But you started studying French language and Literature.

It was an accident. Actually, it wasn’t too bad. It cultivates your sensibility and you do become critically aware… you learn methods of looking and feeling. But I think I would have probable been a better architect. I loved being an architect, but I didn’t realize it was so good.

Afterwards you studied Sociology and new technologies.

That was an accident too. Now that I think of it, my life is nothing but a series of wonderful accidents. I was very much bored by French Literature and my wife, who was my fiancée then, said that if I was bored at the University of Toronto because you are only at the French department you are stupid. You should go and listen to the famous people here, who are really well-known around the world for being who they are. She gave the names of Marshall McLuhan, Northrop Frye and Robertson Davies. Robertson Davies was a writer, a novelist, and he was OK. Frye was a really famous literary critic, a big guy, but I didn’t find it that exciting. But McLuhan… that was amazing! I couldn’t understand anything he said. Maybe that’s why it was interesting!

Nowadays many people have always an internet access with them, such a mobile phone. And when there is some argument about some detail (i.e. the year when a battle took place or who directed some movie) there is always someone who googles it and comes with the right answer. Is this something good?

It’s absolutely wonderful! It’s an augmented memory. Would you rather not have it?

But then no one will ever be wrong because before saying anything we will check it online.

That’s an old argument. Amon-Ra, the lord god of the Egyptian story, said to Tot, the inventor of writing, that his invention wouldn’t be good for humanity, that it would kill human memory. Humans would have everything in fragments, they would trust those things instead of their brains and they would just do a fool of themselves.

Do you think then than it is more important to know where to find information than knowing that information itself?

Absolutely. It’s a change of the ground rules of being. It’s superficial, that is true, but think of all the wars we had to go to for ideology issues… No, I’m joking, but not completely. Of course it’s good to have some kind of depth, but it is also wrong to condemn what happens today on the basis of that kind of judgment because we are in a completely different environment. The very fact that we can go in the internet and have access to the information makes it a different cognitive environment. We cannot operate mentally, socially or psychologically in the same way as we have when the information had to be gained at a great cost. We have not only expanded our memory, but intelligence too. It’s an augmented reality and a connected mind, and it is one that has access to everything. We have to find different operating rules for that kind of system.

What kind of rules?

In Education, for example, I would basically recommend two things: one, learn to read on paper; and two, allow these children and young people to work together, encourage them to collaborate. Instead of this stupid one-to-one competition, put them together, these people are intelligent and the more they work together the more resources they will bring. Why is that that every great innovation in the internet is made by more than one person? Sergey Brin and Larry Page created Google, the Youtube guys were three… just one for the chat, though.

You just said that kids should learn to read on paper. Do you think that books are not going to disappear?

I hope not, that would be a problem. I think they are the connection between reading and controlling language. The problem is either you control language or it controls you. That’s the story of oral society versus written society and is the story of written society versus electronic society. In an oral society language controls body, because it is dominant and you are subject to it. In a silent reading culture you control language, which is very important, so you take power over the most important medium of all, which is language. As you take power of it you develop an identity, you develop some privacy, you acquire some depth. The thing about electricity is that it is not just written language and it is not just oral, is between, it is a hybrid, so you really lose a lot of control. On the other hand, you gain a great deal of powers that you wouldn’t have because language extended by electricity is immensely powerful. But it is power that is also controlling you.

You have said that if you mix with brilliant people you become more brilliant yourself. Does this work also the other way round?

It goes also for emotions. If you are with happy people you will probably be happy. If you are at school and most of the kids are very dumb it will be much more difficult and you will become much more of a loner. You have children who have “dumbed” themselves to join the group, because being out of the group is not something nice when you are a teenager. And if you are in an environment with very intelligent colleagues and collaborators you are going to be obliged, to keep your job but also your personal dignity, to ask yourself more. And if you ask yourself more you will probably do more.

Do you think then that it would be a good move to have at schools some classes for smart kids and others for not so smart ones?

I don’t like the elitism that it implies, but I also understand that maybe it is not the right method, but it is the right thing to do: to encourage the development of mind.

You have sometimes mentioned the “common intelligence”. Would Wikipedia be a good example?

It is a wonderful example, of course it is. In fact, common intelligence and collective intelligence exists in many forms, but the most important one is connected intelligence. Take any of these extraordinary web 2.0: social media, Twitter, blogs… what these things have done is allowing people to improve their skills. Wikipedia is something where everybody, anonymously, contributes to a general common encyclopedia. The anonymousness is very interesting, because it allows people to contribute without having to compete. They do it for the sake of it. Innocentive would be another example. It’s more than 100.000 people (doctors, chemists, researchers…) who have a journal of questions, and they post them online. When they have time, they read the questions others have posted and, if they know, the answer, they post it.

It’s a high-level wikipedia.

Yes, it’s like wikipedia, but service-connected. Twitter is an extraordinary system of expanding intelligence. There’s a huge amount of innovations to enhance knowledge, and they keep inventing more.

In Spain we have a big issue with piracy and the downloads. The famous Sinde law was approved but some people says it leads to censorship.

It’s interesting. I had never tries to put it together like that. You cannot possibly stop that kind of thing. Rather than apply big forms of control over that, let that be parallel to another economy to support the creation of music. But let’s not forget something very important about music: why are people pirating? People are downloading songs first, because prices are really exorbitant; and second, because who’s getting the money? Not the artist, very rarely. You have to be really cool if you want to be a musical band to make enough to pay your guys and your own promotion. So these kids are putting it all together online, getting their own online support system, create things like crowdfunding. I was at the library of Congress in 2004. That’s the year when the office of copyright allowed to give 94 more years to Disney. The copyright was invented by Benjamin Franklin, invented or at least codified and organized. What Franklin stalled was “let’s encourage the creation of intellectual property so that the people will do it but, at the same time, let’s understand that that intellectual property becomes public property after a limited number of years.” And that number of years was fourteen years. And it’s now more than a hundred years that Disney is keeping that property. That’s scandalous! All right, it’s an industry and they have to pay salaries and so, but they are making a pile more money than that, and they are doing it on the basis of giving a bad example. So I like copyleft and Creative Commons, I do find these things absolutely delicious.

Radio was the main medium of communication for around 40 years, until TV was invented. TV became the “star” and lasted again around 40 years, until Internet appeared. What can we expect for 2030?

I cannot answer this question but I can give you an example of one of the most interesting things that I have seen in art and technology in the recent years. One of my compatriots, David Rokeby, set up an installation from Rotterdam to Toronto: Very nervous system. In each of these cities there was a square area with four speakers, and it is so good that you can hear the breathing of the person in Toronto. So you close your eyes in that space and you just follow the breathing. It feels as if you are in touch. It is an amazingly intimate thing. It is such an amazing experience to do that you have to try it. You can be told, but you have to try it because you feel that you are right there. It is not like the phone, it is not like Skype, it touches you. It’s completely different, and it is huge. You are talking about next media… it could be that. Here’s another one. This one is a big joke, but it is a joke. And it is a joke that works. It is made by Cristophe Bruno, who says that he is an engineer, but he is a really good artist. You put on your neck a plaster and the you go to a website and you key in ten nasty words, like torture, prosecution, war… ten words. As we know, search engines work using key words. So every time the search engine finds one of those words a certain number of times in the news feeds you get shocked. Why is it so good? It is really amazing because it is the new version of the scourge. It is sharing the Christ’s burden of saving the world. It is a big joke, but a profound joke. It is another tactile thing. It’s a tactile connection to the world.

I’m sure that if you type, instead of those nasty words, “literature” or “art” you get no shocks at all.

That’s what I call homeopathic art: a very small dose of poison hits the whole body without killing, just waking you up.

There was the case of this girl in the States, Angie Varona, who took some pictures of herself in a bikini and became a huge success in internet. Sometime later she said that she had destroyed her own life, because everybody was looking for her.

It’s true, very famous people don’t have such a wonderful time. Some people just absolutely need it, but I suppose this girl didn’t really know how internet works, but I wonder why she put the pictures there in the first place.

Some people believe that, since there is so much information about us everywhere, in some time we won’t be so strict when judging other people’s mistakes, because everybody makes mistakes and somebody could find ours.

That points to cultural and social tolerance. I think it is probably not wrong and it is probably inspired by the fact that we are globalized. We cannot consider our own immediate surrounding as the end of the world, it is not. The end of the world is much further than that and full of people. We are in uncertain ethical times, we don’t know who is right and who is wrong, and we are all expecting something. “Indignados” are a example of people for whom ethical dimension becomes more and more real. So was Wikileaks.

Wikileaks has big problems now.

Of course Wikileaks has big problems, but I hope Wikileaks is not the only time we are going to see something like that, because it is a very important thing. Unfortunately they have managed to clamp it down, give Assange a very bad reputation… He didn’t reveal anything really big, but he didn’t really need it. Before Wikileaks we thought that there was something but we weren’t sure, now we don’t need to be sure because we know there is something to hide.

Let’s talk a bit about Marshall McLuhan. You consider him your master.

Absolutely. Without him I wouldn’t be here.

He said that “the medium is the message”. Does this mean that everything is done and said and we cannot expect anything new to appear in arts or culture?

No, what is happening now is as big as the Renaissance, and it could be much bigger. It is a big change of being. It is not just a change of mood or politics, it is a change of being. Exactly where we are going I am not absolutely sure, but we are exploring possible ways of being. Cinema is a good example, I call it “Pinocchio 2.0”: Blade runner is one example of being a replicant, Tron is going inside the machine, Avatar is going 3D into the screen and beyond, The Truman show is being the focus of attention of the whole world not knowing that one is such… I used to throw away the American cinema because of the happy endings and so, but no, they are very intelligent and they know what they are looking for. I have always been fascinated by the way we project our image. That’s why I like Stelarc. In fact, the first time I met him was here in Barcelona. I drove all the way from Nice to Barcelona just to hear Stelarc. I left my car in the middle of the highway or somewhere, I went to listen to Stelarc and when I was back, of course, my car was gone. It cost me a lot of money to recuperate it.

Was it worth it?

Yes, it was an amazing talk. He is an example of what I was saying, he is trying different ways of being human. Mostly Physical, but psychological too. He is as famous as Marcel·lí Antúnez, globally. He has grown himself another ear. Very disgusting. And I told him one day: “Stelarc, you are the most disgusting guy I have ever seen”. And he said: “Me, disgusting?” But then I said it was a big compliment.

McLuhan wrote also about the “global village”, and it was in the sixties, when no one could even imagine internet. Was he like a 20th century Jules Verne?

No, it was different. He discovered that teaching Literature to young American students was hopeless, they didn’t get it. So he questioned which was their culture, and he saw this advertising. He wrote a book, The mechanical bride, where he was actually analyzing pictures and asking the people what did it say to them. They thought that was interesting. And that’s how he began studying culture as an object of analysis.

In your book The alphabet and the brain you explain why we write from left to right.

Yes, the reason why we write to the right and not to the left, like Arabs or Hebrews, is because our alphabet is a continuous series of signs: consonant-vowel-consonant-vowel, so it is a unidirectional succession of representations of syllables, obliging the mind to analyze what we read. Whereas if you have to guess, you have to have an iterative look, what is more important is grabbing the image, not analyzing it, and that’s why people write to the left. The shift from the left to the right came from the change of the basic structure of the writing system, and it changed because Semitic languages make a big separation between consonants and vowels. Consonants are the substance of the word, the “lexikon”, and the vowels are the grammatical connection between the words. The Greek is an Indo-European language, which means that the meaning of the words, the “lexikon”, is not made just by consonants, but by consonants and vowels. And that’s what the Greeks did. They took the Phoenician system, a Semitic language, and adapted it. In fact, the Greeks wrote continuously, there was no separation between words or sentences, you had to read aloud and figure it out.

To finish, let’s go back to the beginning of the interview and to your very own origin. Who’s the best writer in French? Balzac? Stendhal? Apollinaire? Baudelaire? Victor Hugo?

Blaise Pascal is my favorite. He is the connection between now and the Middle Age. He was very religious and had a very different sensibility. I would love to have a Pascal who would tell me about the quantum sensitivity. It’s a change of approach.

He is not the most famous…

He is amazing. I love intelligence, and he was very intelligent and passionate.

Since he is not so well-known, which of his books would you recommend us to begin with?

It’s called Pensées. Get that, read it, take a bit of time. And let it sink in.

Photos: Eric Pàmies


Derrick de Kerckhove: «O controlas el lenguaje o el lenguaje te controla a ti»

[Versión en inglés]

Pese a contar con casi setenta años, Derrick de Kerckhove tiene una vitalidad y energía que ya querrían para sí muchos de cuarenta. Este alumno aventajado de Marshall McLuhan, con quien trabajó codo con codo, es ahora profesor del departamento de Lengua Francesa de la Universidad de Toronto y del departamento de Sociología de la Universidad Federico II de Nápoles, director científico de la revista italiana Mediaduemila, director de investigación de la UOC. Nos citamos con él en el IED Barcelona en una jornada aparentemente agotadora: acaba de aterrizar procedente de Milán, adonde había llegado el día anterior en un vuelo salido de Toronto; acabamos la entrevista pasadas las diez y media de la noche y de ahí se marcha a cenar con unos amigos, cuando al día siguiente ha de dar una conferencia sobre Social Business Design a las diez de la mañana en la recién inaugurada sede del IED para, seguidamente, volver a Canadá.

Usted nació en Bélgica, pero pasó una parte de su infancia en India y Pakistán.

Sí, fueron solo tres años, pero fueron muy importantes, porque hicieron que, ya desde la infancia, desarrollara una sensibilidad global, ya que vi muchísimos niveles de pobreza a los que no hubiera estado expuesto de haber permanecido en Europa. Además, vi una gran variedad de culturas: estaban los hindúes, los musulmanes, los sijes… Y sin ni siquiera salir de casa también tuve contacto con distintas realidades, ya que tenía muy buena relación con el servicio que trabajaba en la casa donde yo vivía. Era un contexto global, democrático y multilingüe. ¡Llegué incluso a saber escribir urdu!

¿Cuántos idiomas habla usted? Es belga, aprendió urdu, trabajó en Italia, ahora estamos hablando en inglés…

Soy muy malo para las lenguas. Me atrevería solo con el francés, el inglés y el italiano. Sabía algo de español, pero lo olvidé al aprender italiano. Y el urdu ya está olvidado casi completamente.

Pese a haber vivido en tan diversos países —ahora lo hace en Canadá— , casi todos eran países con varias lenguas oficiales. Como sabrá, en España también hay más lenguas, además del castellano. ¿Tiene alguna ventaja el hecho de ser bilingüe?

Los expertos cambian de opinión cada veinte años sobre esta cuestión, pero yo estoy seguro de que sí; y lo digo tanto desde mi experiencia personal como la de mis hijos. Tener dos idiomas desde pequeño es una enorme ventaja, ya que te da acceso a diversos enfoques del conocimiento y los sentimientos. Tener más de un idioma es una experiencia fantástica. Creo que, para el desarrollo humano, es algo muy bueno.

Según tengo entendido, usted participó en la Expo de Sevilla en 1992.

Sí, pero vamos, lo único que hice fue hablar. He venido muchas veces a España. En 1990, por ejemplo formé parte de Artfutura, con Moncho Algora, igual que en 1994. Y también estuve en Sevilla con Cyberarts, en Santander, en Coruña, en el Conde Duque de Madrid… vengo mucho a España, y mis libros se acostumbran a traducir al castellano. Y es que España tiene una gran conexión con las nuevas manifestaciones artísticas interactivas. Tenéis, por ejemplo, a ese maravilloso loco que es Marcel·lí Antúnez. Está como una cabra, pero es genial, he asistido a varios de sus espectáculos y me ha encantado. Pero también tenéis a grandes estudiosos, como Antoni Mercader, Román Gubern… gente muy interesante.

Usted estudió Lengua y Literatura francesas en la universidad.

Fue un accidente. Pero no estuvo tan mal, es algo que te educa la sensibilidad y te inculca un espíritu crítico, aunque creo que habría sido mejor arquitecto. Me habría encantado serlo, pero en esos momentos no me di cuenta de lo bueno que habría sido estudiar Arquitectura.

Pero tras eso estudió Sociología y Nuevas Tecnologías.

También fue un accidente. Ahora que lo pienso, mi vida no es más que una sucesión de maravillosos accidentes. Me acabó aburriendo la literatura francesa y mi mujer, que entonces era mi novia, me dijo que si me aburría en la Universidad de Toronto porque me quedaba en el departamento de francés es que era idiota, porque debería ir a escuchar qué decían los muchos profesores famosos de la universidad, admirados en todo el mundo. Y me dio los nombres de Marshall McLuhan, Northrop Frye y Robertson Davies. Davies era un novelista y, bueno, no estaba mal. Frye era un crítico literario muy famoso e importante, pero no me emocionó. Pero McLuhan… fue fantástico. No entendía nada de lo que decía, y quizá por eso me pareció tan interesante.

Hoy en día mucha gente lleva siempre encima una conexión a Internet, normalmente a través del móvil. Y, en cuanto hay una pequeña discusión entre amigos sobre qué año fue tal guerra o quién protagonizaba tal película, siempre hay alguien que lo busca en Google, acabando así la disputa. ¿Eso es bueno?

Es absolutamente fantástico. No es más que una memoria aumentada. ¿Preferirías no tenerla?

Nadie estará equivocado, antes de hablar siempre se consultará en Internet.

Es una discusión de hace siglos. Amon-ra, el dios de todos los dioses del Antiguo Egipto, le dijo a Tot, el dios que inventó la escritura, que con su invento no iba a ayudar a los humanos, sino que iba a matar la memoria humana. Las personas basarían su memoria en lo escrito, y confiarían solo en ello y no en su cerebro, volviéndose, así, idiotas.

¿Es más importante saber dónde encontrar una información que conocerla?

Absolutamente. Estamos asistiendo a un cambio en las reglas del juego. Sí, será todo más superficial, pero piensa en la cantidad de guerras que hemos tenido que pasar por culpa de las ideologías y los grandes pensadores… no, estoy bromeando, aunque solo en parte. Evidentemente, es importante poseer una cierta profundidad intelectual, pero está mal condenar lo que está pasando hoy basándonos en ello, porque el entorno es totalmente distinto. El simple hecho de que podamos navegar por Internet y tener acceso a la información lo convierte en un entorno cognitivo totalmente diferente. No podemos operar mental, sociológica y psicológicamente de la misma manera que lo hacíamos cuando nos teníamos que ganar la información. No solo hemos expandido nuestra memoria, sino también nuestra inteligencia. Es una realidad aumentada y una mente conectada con acceso a todo. Tenemos que encontrar reglas de actuación diferentes ante este nuevo sistema.

¿Qué tipo de reglas?

Respecto a la educación, por ejemplo, recomendaría dos cosas fundamentales: aprender a leer sobre papel y permitir a los niños que aprendan juntos, incentivarlos para que colaboren. En lugar de esa competición despiadada que es hoy en día el sistema educativo, haz que aúnen conocimientos; son gente inteligente, y cuanto más trabajen juntos más recursos aportarán. ¿Por qué, por ejemplo casi todas las innovaciones de Internet son creadas por más de una persona? Están Serguey Brin y Larry Page, creadores de Google; los de YouTube, que eran tres… aunque es cierto que el del chat fue solo uno.

Ha dicho que los niños deberían aprender a leer sobre papel. ¿Cree entonces que los libros no desaparecerán?

Espero que no, porque sería un problema. Creo que son la conexión entre la lectura y el control sobre el lenguaje. Porque o controlas el lenguaje o él te controla a ti. Es la historia de las sociedades con tradición oral frente a las de tradición escrita. Y la de las sociedades con tradición escrita frente a las de tradición electrónica. En una sociedad oral el lenguaje controla el cuerpo, porque es dominante, y la persona está sujeta a él. En una sociedad escrita tú controlas el lenguaje; controlas el medio más importante de todos. Y si lo dominas logras desarrollar una identidad y una privacidad, una cierta profundidad. En una sociedad electrónica no se trata solo de oral o escrito, sino que es un híbrido, por lo que pierdes mucho control. Pero ganas cierto poder, ya que el lenguaje a través de la electricidad es algo muy poderoso, aunque sea un poder que también te controla.

Usted afirma que si nos rodeamos de gente inteligente nos volveremos más inteligentes. ¿Funciona también al revés?

Sí, es lo mismo que pasa con las emociones, si te mezclas con gente feliz, probablemente serás feliz. Si estás en la escuela y tus compañeros de aula son mucho más tontos que tú, te volverás un solitario, por lo que optarás por «atontarte» para integrarte en el grupo y no quedar marginado, que es algo básico en la adolescencia. Y lo contrario, si todos los que te rodean son mucho más brillantes que tú estarás obligado a espabilar para mantener tu trabajo y tu dignidad personal, por lo que te exigirás más y, en consecuencia, probablemente conseguirás más.

¿Cree entonces que es algo positivo el tener en las escuelas unas clases para alumnos más brillantes y otras para más rezagados?

No me gusta el elitismo que implica, pero entiendo que, aunque quizá no sea el método más adecuado, es lo correcto, ya que motiva el desarrollo de la mente.

Usted menciona, en algunas ocasiones, el término «inteligencia colectiva». ¿Sería Wikipedia un ejemplo de ello?

Es un ejemplo fantástico. De hecho, la inteligencia colectiva existe en muchas maneras, pero la parte más importante creo que es la inteligencia conectada. Tomemos cualquiera de estas webs 2.0: redes sociales, Twitter, blogs… lo que han conseguido estas webs es hacer que la gente mejore sus capacidades. Wikipedia es algo donde cada uno, anónimamente, contribuye para conseguir una enciclopedia común. El anonimato es muy interesante, porque permite a la gente contribuir sin tener que competir. Otro ejemplo sería Innocentive. Se trata de más de cien mil personas (médicos, químicos, investigadores…) que tienen un diario de preguntas y, cuando quieren, los integrantes de Innocentive van mirando las preguntas y, cuando conocen la respuesta a alguna, la responden.

Sería una Wikipedia de alto nivel.

Sí, pero además es una Wikipedia orientada a la ayuda. O Twitter, por ejemplo, es otro extraordinario sistema de expansión del conocimiento. Hay un montón de innovaciones para aumentar la inteligencia colectiva, y cada día se inventa una nueva.

En España tenemos, con la ley Sinde, el debate de las descargas ilegales. Algunos argumentan que limitar las descargas gratuitas y luchar contra la piratería es una forma de censura.

Nunca se me había ocurrido enfocarlo desde ese punto de vista, pero es muy interesante. Realmente nunca se va a poder evitar que la gente se descargue cosas, así que, en lugar de luchar contra ello, deberían intentar integrar ese fenómeno en un nuevo tipo de negocio que ayude en la creación de música, por ejemplo. Aparte, no olvidemos algo muy importante. ¿Por qué la gente lo piratea? Primero, porque los precios son exorbitantes; y segundo, porque el dinero raramente va al artista. Has de ser una banda realmente muy famosa para poder pagar tu propia promoción. Así que muchas bandas jóvenes están empezando a optar por poner su trabajo online, creando cosas como el crowdfunding para conseguir involucrar a mucha gente que les ayude en su proyecto. Estuve en la Biblioteca del Congreso, en Washington, en 2004, que fue el año en que aceptaron prorrogar los derechos de Disney sobre sus obras durante noventa y cuatro años más. El copyright fue, si no inventado, codificado y ordenado por Benjamin Franklin, y cuando habló sobre el tema, lo que dijo fue que se debía proteger la creación de la propiedad intelectual para motivar esa misma creación, pero al mismo tiempo dejó claro que, después de unos años, esa propiedad intelectual debía pasar a ser pública. Y ese plazo lo fijó en catorce años. ¡Y hoy en día Disney ya hace más de cien años que mantiene esa propiedad! Es algo escandaloso. Estamos de acuerdo en que es una empresa y, por lo tanto, ha de pagar a sus trabajadores, pero gana mucho más dinero del necesario para ese fin, y lo hace dando un muy mal ejemplo. Por eso me encanta el copyleft y Creative Commons.

Cuando apareció la radio se convirtió en el principal medio de comunicación, al cabo de unos cuarenta años apareció la TV y le robó el protagonismo; al cabo de aproximadamente cuarenta años apareció Internet, y hoy es el principal medio de comunicación. ¿Qué podemos esperar para el 2030?

No puedo contestar a esa pregunta, pero te puedo dar un ejemplo de lo más interesante que he visto últimamente en el campo del arte y tecnología. Uno de mis compatriotas, David Rokeby, montó una instalación llamada Very nervous system (Sistema muy nervioso) que funcionaba entre Róterdam y Toronto. En cada una de esas ciudades había una sala cuadrada con un altavoz en cada esquina. Y el montaje era tan impresionante que estabas en Róterdam y podías oír la respiración de la persona que estaba en el área habilitada en Toronto. Cerrabas los ojos, te dejabas guiar por la respiración, y daba la sensación de que, realmente, tenías a pocos centímetros a esa persona de la que te separaba el océano Atlántico. Era un momento increíblemente íntimo. Es una experiencia fantástica. Tienes que probarla, porque te la pueden explicar, pero realmente, cuando la vives, sientes a esa otra persona. No es un teléfono, ni Skype, casi tocas a esa persona. Me has preguntado por el próximo gran medio de comunicación: podría ser eso. Por cierto, hace poco también experimenté otra instalación, que no deja de ser una gran broma, pero es una broma. Y es una broma que funciona. Me fascinó. Es de Cristophe Bruno, que se define como ingeniero, pero que yo lo considero un gran artista. Te colocan en el cuello un pequeño esparadrapo y has de introducir, en una web determinada, diez palabras desagradables: tortura, persecución, guerra… Y como sabemos, los buscadores funcionan con palabras clave. Pues bien, cada vez que el buscador encuentra un determinado número de veces esa palabra entre los servidores de noticias recibes, a través del esparadrapo, una pequeña descarga eléctrica. Es la nueva versión de la autoflagelación, compartes con Cristo la salvación del mundo. No es más que una broma, pero una broma profunda. Y también es táctil. Es otra conexión táctil con el mundo.

Seguro que si en lugar de «tortura» o «guerra» introduces palabras como «literatura» o «arte» recibes muchas menos descargas.

Es lo que yo llamo «arte homeopático»: una pequeña dosis de veneno afecta a todo el cuerpo, pero sin llegar a matarte. Es solo una señal de aviso.

Angie Varona es una chica cuyas fotos en bikini adquirieron tal fama en Internet que, según afirmaba entre lágrimas en una entrevista, han arruinado su vida.

La gente realmente famosa no disfruta con la popularidad, igual que hay gente que no puede vivir sin ella. Supongo que esta chica no sabía cómo funciona Internet, pero me pregunto por qué colgó sus fotos, en primer lugar.

Según algunos, al circular tal cantidad de información sobre nosotros mismos, con el paso del tiempo nos hará más benevolentes con los errores o intimidades ajenas, ya que si se pusieran a escarbar, probablemente encontrarían también nuestros trapos sucios.

Eso nos lleva a hablar de tolerancia cultural y social. Creo que ese planteamiento no es muy desacertado, y tiene que ver con el hecho de que todo es más globalizado. No podemos considerar nuestro entorno más cercano como el fin del mundo, porque no lo es. Hay mucho mundo más allá y está lleno de gente. Nos encontramos en un tiempo de ética incierta: no sabemos quién tiene razón y quién no, y todos estamos esperando algo. Los indignados son un ejemplo de gente cuya dimensión ética se ha vuelto algo más real, igual que fue Wikileaks.

Ahora Wikileaks tiene muchos problemas.

Evidentemente, pero espero que algo parecido aparezca en otra forma, porque es muy importante. Desgraciadamente, han conseguido amordazarlo, dar una muy mala reputación a Julian Assange… Y, si nos fijamos, no reveló nada especialmente significativo, pero es que tampoco fue necesario. Antes de Wikileaks pensábamos que pasaba algo, pero no estábamos seguros; ahora no necesitamos estar seguros porque sabemos a ciencia cierta que hay algo que ocultar.

Hablemos un poco de Marshall McLuhan. Usted le considera su «maestro».

Sin él yo no estaría aquí.

McLuhan afirmaba que «el medio es el mensaje». Entonces, ¿es inútil esperar a que se haga algo nuevo en el campo del arte o la cultura porque ya está todo inventado?

No, de ninguna manera. Lo que está pasando ahora es tan grande como lo que pasaba durante el Renacimiento, y podría llegar a ser aún mayor. Se trata de un cambio de la manera de ser. No simplemente un cambio de la política o del humor, sino un cambio integral. No estoy seguro de hacia dónde vamos, pero creo que estamos explorando posibles maneras del ser. Y en el cine queda muy claro. Lo llamo «Pinocho 2.0»: Blade Runner es un ejemplo de ser un replicante, en Tron se trata de entrar en la máquina, en Avatar, con el 3D, se trata de entrar en la pantalla e ir más allá, El show de Truman es sobre ser el centro de atención de todo el mundo sin saberlo… hace unos años no le prestaba mucha atención al cine de Hollywood, pero ahora están demostrando ser muy inteligentes. Siempre me ha fascinado el hecho de cómo proyectamos nuestra propia imagen. Y por eso me encanta Stelarc. De hecho, la primera vez que lo vi fue en Barcelona. Dio una conferencia aquí y yo conduje desde Niza solo para escucharle. Dejé el coche en medio de la autopista o no sé dónde, fui a la charla y, cuando volví, evidentemente, mi coche ya no estaba. Me costó bastante dinero recuperarlo.

¿Valió la pena?

Desde luego, fue una charla magnífica. Y Stelarc es un ejemplo de lo que te estaba diciendo, es un hombre que intenta diversas maneras de ser humano. Sobre todo físicamente, pero también psicológicamente. Es tan conocido como Marcel·lí Antúnez, en todo el mundo. Tuvo cierta repercusión cuando se hizo crecer una oreja en el brazo. Al respecto le dije que era la persona más desagradable que conocía, y se extrañó. Pero entonces le aclaré que se lo decía como un cumplido.

McLuhan habló también del concepto de «aldea global», y eso fue en los años sesenta, cuando nadie podía ni tan siquiera imaginarse algo como Internet. ¿Era un Jules Verne del siglo XX?

No, fue algo distinto. Llegó a esa conclusión tras darse cuenta de que intentar enseñar literatura a los estudiantes norteamericanos era absolutamente inútil. No lo pillaban. Por eso, intentando buscar una solución, se preguntó cuál era el entorno cultural de esos estudiantes y, mirando a su alrededor, vio un anuncio. Entonces escribió un libro, The Mechanical Bride, donde se dedicaba a analizar imágenes. Preguntaba a sus estudiantes qué les transmitían esas imágenes, y estos lo encontraban interesante. Las imágenes les transmitían algo, mientras que los textos no lo habían conseguido. Y por eso empezó a estudiar la cultura como un objeto de análisis.

Usted, en su libro The Alphabet and the Brain, explica por qué escribimos de izquierda a derecha.

Sí, la razón de que lo hagamos de izquierda a derecha y no al revés, como los árabes o los hebreos, es que nuestro alfabeto es una serie continua de signos: consonante-vocal-consonante-vocal, por lo que es una representación de sílabas unidireccional que obliga a la mente a analizar lo que leemos. Mientras que si tienes que adivinar, tener una visión iterativa antes de acabar la palabra, es más importante ver la palabra como imagen, no tanto analizar lo leído. Y ese gran cambio en la escritura se produjo porque las lenguas semíticas separan mucho las consonantes de las vocales. Las consonantes son la sustancia de la palabra, el lexikon, mientras que las vocales son la conexión gramatical entre las palabras. En el griego, como lengua indoeuropea, el lexicón no se basa solo en las consonantes, sino en las consonantes y las vocales. Y eso fue lo que hicieron los griegos, adaptaron el sistema fenicio, que era una lengua semítica. De hecho, los griegos no separaban las palabras ni las frases, por lo que aún se tenía que «adivinar» un poco lo que estábamos leyendo.

Para terminar, volvamos al inicio de la entrevista y a sus propios orígenes con la literatura francesa. ¿Quién es su preferido? ¿Balzac? ¿Stendhal? ¿Apollinaire? ¿Baudelaire? ¿Victor Hugo?

Blaise Pascal. Es la conexión entre nuestro tiempo y la Edad Media. Era muy religioso y tenía una sensibilidad muy diferente a la común de su tiempo. Me encantaría que un Pascal me hablara de la sensibilidad del quantum. Es un cambio de punto de vista.

No sería el más famoso de los escritores franceses.

No, pero me encanta. Amo la inteligencia, y era un hombre enormemente inteligente, pero al mismo tiempo muy apasionado.

Ya que no es tan conocido, ¿qué obra suya nos recomendaría para empezar?

Pensées. Consíguelo, léelo y déjale cierto tiempo para que se asiente en tu mente. Es fantástico.

Fotografía: Eric Pàmies


Carlos Sánchez-Almeida: “Cuando los jueces tengan suficientes medios la mitad de los políticos acabarán en la cárcel”

Carlos Sánchez-Almeida, Licenciado en Derecho y Diplomado en Derecho Civil Catalán por la Universidad de Barcelona, es uno de los profesionales del derecho especializados en Internet y nuevas tecnologías con más prestigio y recorrido en España. Nos recibe en su despacho situado en la céntrica calle Girona, una amplia y luminosa sala con estanterías repletas a partes iguales de jurisprudencia y novelas de ciencia ficción. Un cartel ilustrado por Miguel Brieva afirmando que “Internet no será otra TV” nos pone sobre aviso del carácter revolucionario de nuestro entrevistado. Defensor a ultranza de las nuevas tecnologías y adicto descarado a Twitter habla con soltura tanto de conflictos con las IRQ en los años 90 como del movimiento Yayoflauta surgido a raiz del 15M. Ha sido miembro de FrEE (Fronteras Electrónicas), organización orientada a la defensa de los derechos civiles en Internet, y colabora en medios digitales tan diversos como Kriptópolis o El Mundo. 

En el blog que tienes en El Mundo, Jaque Perpetuo, señalas que la denuncia de Promusicae contra Enrique Dans tiene su origen en las críticas que este profesor hace de forma valiente y continua en su blog sobre cómo se legisla al dictado de los lobbys y potencias extranjeras. ¿Hasta que punto llega esta influencia?

Hasta la misma presentación de la demanda. El entramado de intereses que confluye en la ley Sinde es de influencia extranjera. Esta semana el Parlamento europeo ha derrotado la propuesta ACTA, que venía impulsada desde Estados Unidos; y se ha conseguido frenar. En el caso español es el interés de la industria musical y, sobre todo, de la industria cinematográfica norteamericana el que impone esa ley. Se buscan diferentes salidas y finalmente se cocina una solución administrativa al gusto americano. Son esos intereses los que imponen la ley, porque es el negocio de la distribución del cine norteamericano el que, en cierta manera, sirve para que artistas españoles tengan una salida a ese mercado. Esos artistas tuvieron un papel muy triste impulsando la ley para conseguir unos beneficios. Realmente, el que tuvo una salida más digna de todo ese proceso fue Alex de la Iglesia.

Esta injerencia de los lobbys con la ley Sinde, ¿es un caso aislado o se amplía a otras actuaciones de las que tenemos conocimiento la sociedad en general?

Recientemente mi socio Javier Maestre ha escrito un artículo sobre los intereses que había detrás de la ley del juego, para incluir el juego “online”, y se ha hecho con los mismos criterios. Lo estamos viendo en todos los casos, lo que pasa es que en el de la ley Sinde, algo que afectaba directamente a Internet, la población organizada en torno a la red tuvo una actitud de defensa más activa, y eso permitió aglutinar diferentes colectivos a la hora de protestar. Además hubo una fiscalización permanente por parte de la sociedad civil de la actividad parlamentaria, hasta el punto de que el día que se hizo la votación en el Congreso había un montón de gente pendiente del “streaming” para ver lo que estaba pasando. Las injerencias son cotidianas, el Parlamento funciona así. A la hora de abrir comisiones parlamentarias para que haya interacción lo que se hace es llamar a los grupos de interés para que hablen. Concretamente, en la subcomisión de propiedad intelectual llamó muchísimo la atención que solo se llamara a una asociación de consumidores. Todos lo demás, más de veinte entre veintitrés comparecencias, eran de la industria.

Hace poco entrevistábamos a exministra de cultura Ángeles González-Sinde y en referencia a los lobbys, decía que en España están mal vistos pero que en el mundo anglosajón son grupos de trabajo que facilitan a los políticos información en profundidad para ayudarles en la toma de decisiones. ¿Compartes esta visión?

Respondería con lo que ha dicho recientemente Lawrence Lessig, que estuvo hace poco en el Colegio de Abogados de Barcelona dando una conferencia. Su primera militancia fue a favor de la cultura libre en Internet y ha ido evolucionando hacia una denuncia de la corrupción política en todos sus órdenes en Estados Unidos. Ha llegado a la conclusión de que si no se cambia el sistema de influencia y financiación de los partidos políticos por parte de las multinacionales americanas no vamos a avanzar en cuestión de derechos. Es lo que está defendiendo la exministra, y creo que eso es minar las bases de la democracia. Es muy triste que el dinero esté condicionando la actividad política en todo momento. No se está legislando a favor de los intereses de los ciudadanos sino a favor de unos grupos económicos que están impulsando la actividad legislativa.

Es difícil encontrar puntos en común en las políticas de los principales partidos nacionales, sin embargo la famosa ley que pretende acabar con la piratería es conocida como Ley Sinde-Wert en referencia los ministros del PSOE-PP que la han desarrollado y puesto en marcha. ¿A qué se debe esta coincidencia de criterios?

Todo está en buena parte anclado en lo que se ha venido a denominar, y es una creación del periodista Guillem Martínez, la cultura de la transición. El objeto cultural estándar en la transición es un objeto no problemático y se le da al artista un espacio de autonomía, pero dentro del sistema, sin cuestionar toda la estructura de partidos ni todo el montaje. A cambio de eso tiene una reciprocidad: el artista hace un mensaje a la medida del político y el político hace leyes a la medida del artista. Y tristemente ni siquiera del artista. Toda la legislación de la propiedad intelectual de los últimos años ha ido más encaminada a proteger los intereses de los intermediarios de la industria cultural, lo que serían los productores cinematográficos, los distribuidores y las redes de cines, que a la propia creación. En este momento el escritor se encuentra con unos márgenes en la edición en papel de un 8%. Todo lo demás se lo lleva la editorial. El trabajo del creador queda muy minimizado. Además, las estructuras que tendrían que representar directamente a los autores, como serían las sociedades de gestión, han quedado muy condicionadas y anquilosadas en un determinado esquema y a la vista está lo que ha pasado en la SGAE y lo que previsiblemente pueda pasar en breve en otras entidades de gestión.

La Ley Sinde-Wert sigue un esquema de acción administrativa con posterior control judicial limitado que parece seguir el esquema de funcionamiento de la Ley Fraga de prensa e imprenta de 1966. ¿Qué similitudes tienen estas dos leyes?

La más terrible es que es una intervención administrativa en una materia que tendría que estar reservada a los jueces, porque estamos hablando de libertad de expresión. Además, en el caso de la Ley Sinde, sus primeros efectos se han desplegado sobre sitios que eran foros de la libertad de expresión e, incluso, podríamos decir del derecho de reunión en su forma virtual. En vagos.es, por ejemplo, no eran los administradores los que subían los enlaces, sino que eran enlaces que comentaban los usuarios. De la misma forma que yo puedo prestar un libro, había gente que había escaneado su colección de cómics y había puesto un enlace para distribuirlo. Eso es lo que se está atacando. Lo que se ha tenido que hacer por parte de estos sitios es, de momento, tomar medidas preventivas para evitar males mayores, pero en la práctica es una censura, no tanto al sitio como a sus propios usuarios, a los que se les dice que todo lo que han traído hasta ese momento ya no puede ser compartido, todo lo que han hablado ahí desaparece y su ámbito de reunión queda cerrado. Sería lo mismo que cerrar la tertulia del Café Gijón. De todas maneras ya veremos, porque hay medidas técnicas para protegerse y, en el caso de vagos.es se está buscando una alternativa que es reconvertirse en buscador para que de esa manera quede todo más diluido.

De hecho, actúan contra los foros pero no lo hacen contra Google, que indexa y tiene enlaces que apuntan hacia contenido protegido por derechos de autor.

Efectivamente. El caso de Google es paradigmático porque es una araña que va buscando contenidos e indexa lo que hay en la red. Lo correcto sería que fuera totalmente neutral, es decir, que priorizara los resultados en función del interés que tienen los usuarios por ellos. La directiva europea de comercio electrónico establece que en la actividad de los intermediarios de internet no hay responsabilidad cuando se limita a enlazar, dar hospedaje o poner en una memoria caché contenidos que han sido subidos a la red a petición del usuario. En esos casos el administrador no tiene responsabilidad y lo único que debe hacer en el supuesto que una autoridad competente declare que un contenido es ilícito es poder retirarlo. Pero claro, hay una garantía jurídica. Incluso hay un principio en la directiva comunitaria que es la exclusión de una obligación general de supervisión de contenidos. No tienes que estar vigilando lo que hace la gente.

En tu web tienes sentencias en España que se basan en esa directiva.

De hecho, todos los pronunciamientos judiciales firmes en materia de contenidos ajenos en Internet han ido en ese sentido: no hay responsabilidad del intermediario.

La Asociación de Internautas impugnó la Ley Sinde-Wert por considerar que atribuye a un órgano administrativo (la comisión de propiedad intelectual) competencias asignadas por ley a los jueces, y en tus propias palabras “solo los juristas nazis se atrevieron a tanto: un pronunciamiento administrativo sumarísimo diseñado para dejar sin defensa a aquellos que son sus destinatarios”. 

Esto no lo he dicho yo, me limitaba a citar a un catedrático de Derecho procesal, que es Andrés de la Oliva. El derecho de autor es, por encima de todo, una institución de derecho civil y privado que establece una serie de obligaciones jurídicas entre el autor, el editor y su público, incluso reconociendo un derecho moral. Y esto era algo que hasta ahora era competencia exclusiva de los jueces, tanto lo que se refiere al derecho civil como, en los casos más graves de vulneración, al derecho penal. Y de repente una actividad como esta queda totalmente administrativizada e incluso hay la posibilidad de que se retiren esos contenidos. Es un supuesto al que nadie más en Europa ha llegado, lo normal es que sean los jueces los que lo hagan. Y por eso es lo que decía Andrés de la Oliva y que yo comparto: nadie más que los juristas nazis han llegado a esto.

¿Se están tomando iniciativas similares en Europa?

Sí, pero está judicializado. Hay más garantía jurídica que en este caso. Y aparte lo que tenemos que atender en el caso español es a lo que dice la Constitución. Aquellos derechos que se pueden ejercer en internet por la propia naturaleza del medio están muy judicializados. Nadie más que un juez puede intervenir comunicaciones. La orden de intervención de comunicaciones electrónicas, el pincharle el correo electrónico a alguien solo lo puede hacer un juez. De la misma forma, el artículo 20 de la Constitución establece que solamente los jueces pueden secuestrar publicaciones. Sin embargo, se ha introducido una brecha para que sea la autoridad administrativa la que pueda secuestrar publicaciones e, incluso, disolver una reunión virtual, como es un foro.

Entonces, ¿se están vulnerando derechos?

Entiendo que sí, y entendemos que si esto llega antes o después a la jurisdicción habrá un pronunciamiento en contra y se declarará inconstitucional. De momento están tramitándose en el Tribunal Supremo varias demandas, lo que se llama un recurso contencioso-administrativo, presentadas por un lado por la red de empresas de internet (REI), que son agrupaciones de empresas de nuevas tecnologías y por otro lado por la Asociación de Internautas. De momento, lo único que se ha resuelto por el Tribunal Supremo es que no suspenden cautelarmente el reglamento, pero el procedimiento sigue adelante y podría pasar perfectamente que al final del mismo, al igual que pasó con la orden ministerial del canon digital, se declarase la nulidad del reglamento. De todas formas, en lo que se refiere al recurso de la REI, justamente estos días Javier Maestre, que es el abogado que lleva el caso, está preparando un recurso de súplica y de nulidad ante el Tribunal Supremo porque, a título meramente anecdótico, el recurso donde se pedía la suspensión tenía veinticinco folios; la resolución del Tribunal Supremo donde se dice que no ha lugar a la suspensión tiene un folio y prácticamente no tiene motivación. Entonces, entendemos que de conformidad con la doctrina del Tribunal Constitucional la falta de motivación daría lugar a la nulidad de actuaciones. Hemos pedido al Tribunal Supremo que recitfique o, por lo menos, que nos explique las razones por las que no suspende el reglamento.

¿Cuál es el pronunciamiento que se espera del Tribunal Supremo y del Constitucional?

El proceso va a ser lento, y pienso que simultáneamente a lo que es el proceso y la prueba que se practique se están produciendo ya intervenciones administrativas; de hecho ya hay varios expedientes en marcha. Antes o después el Tribunal Supremo va a estar viendo por medios de comunicación cuál es la realidad social y, sobre todo, el daño que se está produciendo a la red. Espero un procedimiento diciendo que es inconstitucional, pero habrá que luchar. En el caso de la Ley Corcuera hubo que esperar mucho tiempo y se tiraron muchas puertas antes de que se declarase la inconstitucionalidad.

¿Qué es y quienes forman la comisión de censura?

Eso es lo más curioso. Solamente conocemos el nombre de la presidenta, que además es una persona que no debería serlo. El presidente nato era el Secretario de Estado de Cultura, el sr. Lasalle y, sin embargo, ha delegado su responsabilidad en la directora general de Política e Industrias Culturales Teresa Lizaranzu. Solamente conocemos ese nombre, no conocemos a nadie más. En todos los expedientes que se nos han dado traslado no ha habido nada, solamente alguna incoación. También está por medio el subdirector general de propiedad intelectual, Carlos Guervos Maíllo, pero nadie más. Hay juristas que se han pronunciado sobre este asunto y han dicho que los administrados tienen derecho a conocer quiénes son los responsables de la comisión. Hay una falta de transparencia que no entiendo a qué se debe, porque por lo demás, y esto debo decirlo en honor de la presidenta de la sección segunda, a los pocos días de presentar nuestras alegaciones nos llamó por teléfono y todo han sido facilidades a la hora de presentar la documentación. El procedimiento administrativo era por vía telemática y era muy complejo, todo el mundo ha tenido problemas para presentar, pero posteriormente todo han sido facilidades.

La actual multiplicidad de los puntos de vista sobre cualquier tema de trascendencia dificulta la extensión de los efectos perversos del efecto Panóptico, según el cual las personas tienden a comportarse como la norma espera de ellas cuando se sienten vigiladas por una autoridad exterior. ¿Se podría entender a la comisión de censura como un elemento que en esencia busca ese efecto?

El objetivo que busca la norma es la autocensura. Se pretende más el escarmiento general que la eficacia práctica, porque de esta no va a tener ninguna, ya que a medida que se van a ir cerrando sitios se van a ir abriendo otros, con lo cual se van a seguir compartiendo esos contenidos. Si la gente los quiere seguir compartiendo va a seguir haciéndolo. El tema es conseguir que haya una situación de paranoia general que haga que los que tienen páginas web cambien su actividad o vayan cerrando. Evidentemente, los más conocidos, como es el caso de cinetube y vagos ya están muy cansados porque llevamos ya diez años de lucha por el P2P. La primera página cerrada, que luego fue declarada legal, fue donkeymania. Desde entonces todos los procedimientos judiciales han sido favorables. Muchos de ellos han estado luchando y siendo procesados durante años y ellos, y algunos, como el caso de cinetube, está harto. Ha conseguido una sentencia absolutoria y va a cambiar de modelo de negocio, no quiere más complicaciones

¿Es el administrador de un foro responsable de sus contenidos?

Yo pienso lo que dice la directiva europea, la Ley de Internet española y lo que han dicho los tribunales en muchos casos. En el caso del Tribunal Supremo hay una resolución que la llevamos nosotros, el caso quejasonline, que eran unos contenidos subidos a un foro sin la intervención del administrador. La Audiencia Provincial condenó, recurrimos en casación y el Tribunal Supremo dijo que no había responsabilidad porque no había conocimiento efectivo. Y lo mismo pasó en otro caso, bastante conocido, el de Mindoniense.com, que era un blog en el que se hablaba del pueblo de Mondoñedo. El alcalde puso una demanda porque se hablaba mal de él y tanto el juzgado como la Audiencia Provincial dijeron que no había responsabilidad porque no se puede estar fiscalizando permanentemente lo que hacen los usuarios.

Meneame, el agregador de noticias con más influencia en España ha sido denunciado en varias ocasiones por los enlaces que sus usuarios comparten en la red como en el caso de Pablo Álvarez (#35matriculas). ¿Tienes conocimiento de que este tipo de querellas se le hagan también a Google o a Twitter? ¿Cuál es la diferencia de responsabilidad entre ambos medios?

Los únicos que se han atrevido en serio con Google han sido por un tema de contenidos que afectaban a la intimidad o por el tema del caché. El tema del caché llegó al Supremo y absolvieron a Google, y en otros casos está pasando lo mismo. Es decir, no hay responsabilidad. En el caso de Meneame no me extrañaría que algún caso llegue a juicio porque Ricardo Galli es una persona muy combativa y ha dicho varias veces que, salvo que sea algo evidente como un enlace de pornografía infantil, no va a censurar a sus usuarios, quiere que sea un juez quien diga si eso es legal o no.

Pero técnicamente sería lo mismo que aparezca en Meneame o que aparezca en Twitter.

Claro, estamos hablando de contenidos que no puede controlar un administrador de sistemas porque no los genera él. Por ejemplo, la demanda de Enrique Dans era por contenidos propios, se le acusaba por haber dicho unas determinadas cosas y se juzgó eso. Y además se le absolvió. Pero si se hubiera considerado que había responsabilidad habría sido responsabilidad por hecho propio. El problema es cuando, como le pasó al empresario de internet Julio Alonso, de Weblogs, S.L, que se la ha pretendido responsabilizar por comentarios de los usuarios. Él pone un post en el que habla de la SGAE, concretamente informa de que en Internet hay una campaña que es SGAE = ladrones poniendo un enlace a SGAE, lo que se llama un “Google bombing”, para asociar las dos palabras, y a raíz de esa información los comentarios van subiendo de tono y al final llega la demanda de la SGAE. La condena se basa en los comentarios, no en su post. Entendemos que eso es injusto porque está obligando a fiscalizar permanentemente la actividad de los usuarios.

Los datos y documentos transmitidos con la firma electrónica ofrecen plena validez y disponen de todas las garantías y seguridad jurídica que la firma manuscrita, sin embargo esta validez emana de un aspecto técnico que al menos a nivel teórico es discutible ya que se basa en la dificultad de obtener los factores primos de grandes números. ¿En qué escenario se encontraría la legislación y el comercio internacional si se encontrasen vías para reducir esa dificultad?

Afortunadamente, aparte de la factorización de números primos hay otras técnicas de cifrado cada vez más potentes. El problema es una carrera de resistencia. El tema es que la capacidad de computación para descifrar un número complejo por fuerza bruta, simplemente repitiendo patrones de números, cada vez avanza más, por lo que un cifrado que podía ser válido en los años noventa porque no había capacidad de computación para romperlo ahora se puede hacer. También tenemos que ver que todas las relaciones mercantiles se basan en la confianza: hay billetes falsos, hay cheques falsos, se rompen mecanismos… no existe la perfección en el tráfico mercantil, y en el material cifrado tampoco. Ese nivel de confianza tiene que darse y tenemos que ir buscando mecanismos que aseguren cada vez más la seguridad de ese cifrado. A mí me preocupa más la incidencia, no tanto en materia de transacciones mercantiles como en materia de intimidad. En los años noventa en Fronteras electrónicas estábamos obsesionados con que no se pudiese pinchar los correos electrónicos y cifrarlos. En este momento nadie cifra nada, la gente publica toda su vida en Facebook y Twitter y se ha rebajado el nivel de protección de la privacidad. El verdadero problema es que muchos sistemas de información tienen puertas traseras que en ocasiones pueden ser utilizadas por gobiernos o agentes económicos para saber qué hacemos y qué pasa en nuestros ordenadores. Pero también hay que decir que el caos y la cantidad de información que almacenamos sobre nosotros mismos dentro de un ordenador hace que sea muy aburrido espiar a una persona. Hacerlo de manera sistemática sería inviable. El problema es cuando le meten un troyano a una persona en concreto porque buscan una cosa. Ahí sí.

Entonces, a nivel conceptual, la firma digital es válida. Con mi DNI electrónico dentro de cinco años puedo vender mi casa simplemente autorizándolo con una ristra de números.

Una firma en un notario también se puede falsificar. Te puedes hacer pasar por otra persona, puedes sustraerle su DNI e imitar su firma y serviría igual para cometer una estafa. De la misma forma pasa continuamente en transacciones económicas. Recientemente un banco nos dio un billete falso de 200€. Intentamos ingresarlo en otro banco y entonces fue cuando nos enteramos de que ese billete podía ser falso. Fuimos al Banco de España y certificó que, efectivamente, estaba muy bien hecho, incluso las filigranas, pero el tipo de papel no era el correcto. Eso se hace. Y de la misma forma que es posible en el mundo físico es posible en Internet. Y hay que decir que es mucho más complicado falsificar una firma digital que cualquier otra cosa del mundo físico, con lo cual no tenemos que tener tanta paranoia a lo digital.

¿Consideras fundamental para los abogados expertos en nuevas tecnologías el dominio de éstas?

Te voy a poner un ejemplo. Yo empecé a ejercer en 1987. En aquella época tenía un Amstrad con la pantalla de fósforo verde, luego un 1512 y luego un PC. Creo que mi primer módem se instala hacia 1989 o 1990 porque había un sistema de jurisprudencia que te permitía bajarte las sentencias vía módem. En aquella época instalarte un módem era complicadísimo porque había que determinar que no entrase en conflicto las IRQ y cuando te metías finalmente en aquel mundo de las BBS te dabas cuenta de que era un mundo de hackers, porque conseguir pasar los listones de aprendizaje hacía que te tuvieras que espabilar mucho más. A partir de la llegada de Internet se hace todo más fácil, y ha llegado un punto en el que interactuar con la tecnología cada vez es más fascinante. Veo, por ejemplo, la experiencia de los yayoflautas, que esta misma semana han estado asaltando bancos en plan protesta emitiendo vídeo en directo en tiempo real con un smartphone. Son personas mayores que no tenían una formación tecnológica y que lo han aprendido rápidamente. Cada vez es más fácil. Creo que es más importante poner mecanismos para jueces y abogados que faciliten su uso, por ejemplo que en los casos más complicados haya peritos que puedan explicar bien a los jueces cómo se tiene que interactuar en ese entorno que no ser hackers. En los años ochenta era más necesario que ahora.

¿Dónde se puede especializar un profesional del derecho en España en nuevas tecnologías?

Puedo hablar de mi experiencia. Yo hice la carrera de cinco años y salías de la universidad sin saber nada. Habías memorizado leyes, pero no sabía que era la actividad práctica del abogado. Es una cosa que se conocía día a día yendo por juzgados. Y lo mismo con las nuevas tecnologías: el aprendizaje que hemos hecho todos ha sido absolutamente autodidacta porque eso no te lo enseñaban en la facultad. No sé cómo está ahora. Sería bueno que, por lo menos, se les enseñase a todos informática jurídica por una simple razón que la experiencia misma de la Ley Sinde nos ha hecho ver: es maravilloso el interactuar con un organismo público sin necesidad de papel. Imaginemos que el secretario judicial, simplemente con la firma electrónica del abogado, pudiese autorizar qué abogados tiene derecho a ver un expediente judicial y que el funcionario haga las notificaciones y directamente se reciban por e-mail, suprimiendo así fax, papel, procuradores… gastos. Simplemente a nivel de la Justicia y justicia real, sería mucho mejor. Pero creo que no hay voluntad política para que la Justicia funciones.

¿Quieres decir que a los políticos o los jueces les interesa que esté como está?

No, a los jueces no. Si hay algo que están pidiendo continuamente son medios para poder ejercer su función. De hecho la huelga de jueces fue motivada precisamente por la sanción a un juez debido a que entre los mecanismos que tenía para fiscalizar y controlar la ejecución de una sentencia no se incluían medios electrónicos, con lo cual funcionaban a la antigua usanza y es muy fácil que se comentan errores en esas condiciones. Precisamente por eso protestaron. Los jueces quieren más medios y se podría hacer, pero he llegado a la conclusión de que no hay voluntad política, porque el día que los jueces tengan suficientes medios la mitad de los políticos acabarán en la cárcel. No hay posibilidad de investigar en condiciones cuando estamos hablando de delitos complejos como blanqueo de capitales o tráfico de influencias. Son delitos que cuando se produce la entrada y registro hay que ir a grandes despachos de abogados y llevarse un tráiler de documentación. Los juzgados no tienen capacidad de digerir todo eso.

Es paradójico que en los servicios de salud en dos días tengan implantada la receta electrónica mientras que en los juzgados no haya una base de datos común.

O la Agencia Tributaria. Si se quiere hacer se puede hacer. Lo hemos visto con la Ley Sinde, se ha podido hacer todo con un sistema de administración electrónica suprimiendo  el papel y permitiendo en tiempo real que se cumplan los plazos. Hay un plazo de 48 horas y no vas a tener que perder el tiempo llevando documentación a ningún sitio, todo lo puedes tramitar directamente desde tu ordenador. Eso se podría hacer desde los juzgados, lo que pasa es que no se quiere actualizar porque el poder político tiene mucho respeto y mucho miedo del poder judicial. Estamos viendo en los últimos años la situación en la que está. El caso de Castellón es paradigmático. Los juicios de Carlos Fabra, por ejemplo, en los que parece que se esté boicoteando la actividad judicial.

Con la relación que hay entre el poder político y el poder judicial ahora mismo, con casos como el de Garzón y el de Dívar, que parecen orquestados y hasta relacionados, ¿cómo es posible que los partidos políticos mayoritarios hagan causa común?

Pienso que el mal de origen está en la reforma que se hace de la LOPJ en 1985. Inicialmente en la Constitución se hablaba de que el CGPJ sería escogido entre jueces y magistrados y el planteamiento era que se pudiesen votar entre ellos. De esa manera, la Justicia era completamente independiente del poder político. Pero en 1985 se establece que son los partidos políticos en el Parlamento los que nombran la cúpula judicial. A partir de ese momento no podemos hablar de separación de poderes, se produce lo que se denominó en ese momento “la muerte de Montesquieu”. Desde entonces los jueces tienen una fiscalización que no es estrictamente judicial. Los jueces solamente tendrían que responder ante su superior jerárquico en los casos de los recursos y ante el propio pueblo en el caso que se arbitrase un sistema de elección de magistrados por parte de los ciudadanos. Sería lo más transparente. En Estados Unidos y otros sitios se puede votar a los jueces. Habría que ver el mecanismo para que tengan una capacitación técnica y quizá no escoger directamente al magistrado, pero sí una determinada terna de magistrados. Que hubiese una legitimidad democrática del poder judicial que en este momento no tenemos. Y no lo tenemos porque en última instancia quien supervisa el trabajo de los jueces y puede imponerles sanciones son cargos que deben su poltrona al poder político.

En relación a la modificación de consolas o el desarrollo de software que elimina los sistemas de protección, lo habitual es encontrarnos con sentencias que absuelven a los denunciados de los delitos contra la propiedad intelectual porque existe duda acerca del alcance del concepto “específicamente destinado”. ¿A qué se refiere este concepto?

En el caso de las consolas lo que hay en juego muchas veces es el derecho a la producción científica y técnica. Forma parte del derecho a la libertad de expresión. Lo que se pretende por parte de las multinacionales del software de entretenimiento es poder fiscalizar la actividad que desarrollan los usuarios con el sistema que han comprado. Mucha gente tiene una consola y la quiere poder modificar para darle su propio uso, porque en ocasiones una consola sale al mercado con unas capacidades, como la PS2 cuando sale, que no permiten hacer una serie de cosas, como ver fotografías o vídeos, cuando simplemente poniéndole un chip ya lo permitía. Durante mucho tiempo se estuvo persiguiendo esa actividad y los jueces han ido diciendo que, salvo en aquellos casos en que se pueda determinar que esa modificación ha sido hecha específicamente para desproteger programas, es una actividad impune. Ha habido condenas, pero siempre se han producido cuando la persona a la que han intervenido este material tenía copias que se presumían para la venta.

¿Y respecto a la liberación de móviles?

Es la misma situación. Además en este caso hay diferentes cosas en juego. Una sería el software y otra todo el material con propiedad intelectual, que en el caso de los videojuego se da, pero en el de los móviles no. Ha habido resoluciones en lo que se refiere al desbloqueo de móviles e incluso al famoso “jailbreak” del iPhone en las que se ha dicho que es perfectamente legítimo.

Pero es que en el caso del móvil lo haces para cambiarte de compañía.

Incluso se podría discutir hasta qué punto está legitimada una compañía para bloquearte el dispositivo. Estamos hablando de una actividad contraria a las normas de la competencia: para que no puedas irte de la compañía te bloquean un aparato y te lo dan, en cierta manera, mutilado, porque está incapacitado para desarrollar su función, que es comunicarse. Ahora va a cambiar la situación porque las compañías se han dado cuenta de que sale más a cuenta venderte el móvil a plazos, y ya te lo dan libre. Ha sido algo que ha quedado obsoleto por el propio mercado.

Como pasaba con los DVD, que había lo de las diferentes regiones, pero podías desbloquearlo.

Era simplemente con la intención de segmentar el mercado y, en ocasiones, a efectos de importación, canalizar todo a través de un determinado distribuidor, cosa que también sería discutible a nivel de libertad de comercio. ¿Por qué no me puedo ir a Japón y traerme el aparato que yo quiera?

Una de las prácticas habituales de Adese, la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento, es la de acudir a pequeños establecimientos e inducir al delito solicitando modificaciones de consolas o copias de cd protegidos de autor que en la mayoría de los casos resultan en un sobreseimiento de los juicios; pero que con el inicio de las acciones legales supone un gran perjuicio para los empresarios que se encuentran en una total indefensión. ¿Son denunciables estas prácticas?

Estamos hablando de una figura que se conoce en la jurisprudencia como el delito provocado, que da lugar a la absolución porque no hay dolo, ha sido inducido por parte de quien quiere denunciar el delito. Hay una resolución en un juzgado de Orihuela con el caso de Microsoft. Se presentaban en la tienda y erre que erre insistiendo en que les instalasen el sistema operativo para que, de esa manera, en el momento en el que les llega el aparato, denunciar un delito y pedir la entrada de registro. Los jueces han ido diciendo que no es delito porque es una persona que no hubiese realizado esa acción de no ser porque hay un agente provocador que está ahí solamente con esa intención.

Pero yo no puedo denunciar a Adese por hacer eso.

Habría que estudiar el caso concreto, pero en cualquier caso cualquier persona en este país puede ser demandada por daños y perjuicios según el artículo 1.902 del Código Civil que dice que el que por acción u omisión causa daño a otro está obligado a reparar el daño causado. Si ha habido una actividad de mala fe por parte del denunciante se podría ir por ellos.

¿Es legal que la Guardia Civil acuda a los establecimientos acompañada por los peritos de la propia Adese?

No sé si es legal o no, pero lo que sí es patético es que sea el perito el que da las órdenes a la Guardia Civil. Me ha llegado a pasar que en el juicio los propios agentes reconozcan que ellos no entendían nada de eso y que se limitaban a llevarse todo el material.

¿Te puedes negar si no hay orden judicial?

El problema es que es un establecimiento abierto al público. Pero también en eso ha habido excesos. Nos hemos llegado a encontrar casos de gente que tenía el establecimiento en los bajos de su vivienda, entonces han subido arriba a hacer el registro y se han encontrado la mesa camilla, la cama, la nevera… y claro, se han puesto a hacer el registro ya en la casa. Es un poco violento. Entiendo que lo que se tiene que poder registrar es el establecimiento abierto al público. Muchas absoluciones se han basado precisamente en que ha quedado demostrado que el material que se perseguía no estaba expuesto al público, sino que era una colección privada que tenía el individuo como cualquiera de nosotros o el propio juez en su despacho. El problema es que la facilidad de copia de las obras digitales hace que sea una actividad que la desarrollamos todos y lo que se tiene que plantear la industria es solucionarlo de otra manera. Ha habido de negocios de distribución que lo han solventado, como Spotify en el tema de la música, Filmin en el de cine… no vale la pena estar esperando por un producto en malas condiciones cuando tienes una alta definición pagando una cuota moderada. Ése es el camino.

Entre las operaciones más espectaculares relacionadas contra los delitos de propiedad intelectual está la que se desarrolló en Nueva Zelanda en relación a Megaupload. Independientemente de que los acusados sean o no culpables hay en el fondo del asunto un tema que nos preocupa a todos los que usamos la nube para almacenar contenido. ¿Hasta que punto empresas como Dropbox o Google pueden garantizar la seguridad de nuestros datos?

Por un lado la Electronics Frontier Foundation, en Estados Unidos, estaba presionando a la fiscalía americana y al Departamento de Justicia para que se pudiese recuperar los datos de los usuarios. En el caso español había otra iniciativa por parte del Partido Pirata. De momento los datos no se han entregados. Hay algunos casos bastante cómicos porque hay gente que usaba Megaupload para transmitir archivos muy grandes que por correo electrónico no se pueden enviar, y un caso muy habitual en España son las grabaciones de los juicios. La grabación te la da el juzgado en formato CD, pero si tengo que pasarle esa acta del juicio a mi socio de Madrid lo lógico era hacerlo por Megaupload. Hay muchos abogados que están en esa situación. Pues todos esos ficheros los han perdido. Afortunadamente, la mayor parte de esos ficheros los tenían también en CD, pero hasta qué punto todo eso ha de estar a disposición de la fiscalía de Virginia.

Supongo que el tema de la nube os planteará un montón de incógnitas sobre qué os vais a encontrar respecto al Derecho.

Va a cambiar muchas cosas, sobre todo en tema de propiedad intelectual, copia de contenidos y protección de datos. La nube hace que no sepas dónde está físicamente un dato. Con la ley española hay problemas de cesión internacional de datos, cosa que la ley española prohíbe salvo que tengas autorización de la Agencia española de protección de datos y solo permite una transferencia entre países que tienen idéntico nivel de protección de datos: la Unión Europea y con Canadá y Estados Unidos en lo que se llama “safe harbour”. Pero más allá de eso hay que pedir la autorización al director de la agencia. Pero en el momento en que los proveedores de hosting lo que buscan es tener el más barato posible a lo mejor resulta que aunque contractualmente te estés firmando con una empresa que está en Irlanda o Alemania resulta que esos datos pueden estar en Costa Rica. Lo que nos consta de Megaupload por haber recibido inputs de proveedores de hosting es que estaba todo disperso, tenía servidores en todo el mundo. Entonces, aunque tú tratabas con una empresa de Hong Kong o Nueva Zelanda esos datos no sabes dónde están. Y eso es algo de lo que la gente no es consciente cuando está subiendo información a internet. David Casacuberta, que es un profesor de Filosofía de la ciencia y fue el fundador de Fronteras Electrónicas en España, dice que quizá necesitemos un apocalipsis de privacidad para que la gente tome conciencia de lo vulnerables que son nuestros datos. Imaginemos que un día un backup de la Agencia Tributaria o de la Seguridad Social cae en malas manos y de repente empieza a aparecer información médica e íntima.

Parecía que Wikileaks iba a ser eso y han conseguido que no llegue a ningún lado.

En este momento sería técnicamente posible, cruzando el escalafón de jueces, fiscales y abogados del Estado. Por ejemplo, hay unos 600 abogados del Estado que sabes perfectamente dónde están destinados, y además la mayor parte de ellos se van colocando muy bien en consejos de administración, presidencia de comunidades autónomas, vicepresidencia del Gobierno… se cruzan esos datos, donde tienes todos sus nombres y apellidos, con el registro de la propiedad y las guías telefónicas, todos ellos datos públicos… y es un apocalipsis de la privacidad. Afortunadamente estamos en un momento en el que, a pesar de la que está cayendo en este país, el nivel de violencia está muy contenido respecto a otros países. Incluso se está quitando escolta a las personalidades porque ya no es necesario. El problema es que todas esas personas no saben hasta qué punto están indefensas ante una intromisión en su privacidad. Lo que ha hecho Anonymous de momento es calderilla comparado con lo que se puede hacer y con la información que hay en los ordenadores.

Internet también facilita que haya menos violencia, los foros canalizan la rabia.

Es cierto. Si comparamos la situación económica de este país con la depresión económica de los años 30 y lo que fue la actividad de la República… vas leyendo la historia de la República y continuamente había actos de violencia de unos contra otros. Creo recordar que hay una obra llamada Año nuevo, año viejo en Castilblanco, de un fiscal que era Jesús Vicente Chamorro, que describe los hechos de Castilblanco, que fue un precedente de Casas Viejas, donde se mató a cuatro guardias civiles porque hubo una insurrección popular. Si ahora miramos lo que está pasando en León, en la cuenca minera, dentro de todo es una violencia contenida, en algo hemos mejorado en los últimos ochenta años. Efectivamente, internet limita la agresividad, pero también estructura y canaliza formas de descontento que de otra manera no se podían dar. El libro, Tecnopolítica, internet y r-evoluciones, analiza la influencia de las redes en la gestación del 15M. Es un movimiento que hubiese sido inconcebible sin internet, ya que es donde se crea todo el caldo de cultivo previo a salir a las calles: primero contra la Ley Sinde, posteriormente el movimiento Democracia real ya que se estructura por Facebook, confluye con el No les votes que está en Twitter… se van sumando descontentos y, a partir de ese momento, continúa una actividad en red y en las plazas. Hay quien dice que el 15M está muerto. En absoluto, está en la red y en cualquier momento puede volver a actuar. Además ya se ha tomado la conciencia de que es contraproducente estar tomando la calle continuamente. No puedes exigirle ese nivel de activismo a todo el mundo y lo que hay que hacer son acciones concretas en momentos concretos. En ese sentido es muy ilustrativo el movimiento yayoflauta. Es gente mayor, que no tiene una capacidad física para estar allí permanentemente, pero el día que la lían, la lían. Toman la embajada alemana, toman los bancos… hacen su activismo y su protesta y luego toman un vermut. Pero a largo plazo no sé qué va a pasar. Si sigue el nivel de deterioro de los derechos civiles como la Educación, la Sanidad o el trabajo y la calidad de vida sigue bajando no sé hasta qué punto se va a poder controlar esa violencia. Habrá que analizarlo dentro de unos meses.

Uno de los libros que has escrito y que tienes a disposición de quien lo quiera leer de forma gratuita, titulado Todo está en venta, se lo dedicas a tu hijo con estas palabras: Ojalá arregléis esta mierda de mundo que os hemos dejado”. Lo escribiste en el año 2000. ¿Piensas que el mundo actual es peor que el de nuestros padres o el de nuestros abuelos?

En algunas cosas sí. A nivel material no, a nivel espiritual sí. A nivel de ética, conciencia y solidaridad hemos perdido muchísimo. Pensemos que, como decía Eduardo Haro-Tecglen, en los años 30 había 18 periódicos en Madrid. Había una diversidad de opiniones que hemos perdido. Lo que ha potenciado la acumulación de capital de los últimos años es el deterioro de los lazos solidarios entre las personas. Eso es algo que está resurgiendo ahora. Cuando hay una catástrofe material o económica surgen esos lazos. El movimiento Stop desahucios se basa precisamente en reforzar esos lazos de solidaridad. La persona a la que han rescatado de un desahucio no lo olvida en su vida, y se crean unas redes sociales de apoyo mutuo que no existían, que el sistema se las había cargado. Si comparamos la lucha obrera de principios del siglo XX con los sindicatos que hay ahora… hemos perdido mucho. A nivel de cajas de resistencia, a nivel de autonomía financiera de partidos y sindicatos… hemos perdido mucho. El mayor deterioro que ha sufrido la democracia ha sido cuando el poder financiero ha tomado el control de los partidos. Hoy estamos viendo lo que ha pasado en Caja Madrid: era un pesebre donde estaban todos. Estaba PP, estaba PSOE, estaba IU, estaba CCOO y estaba UGT. ¿Por qué ha sucedido eso? Porque la militancia obrera sindical se ha ido diluyendo hasta el punto de que la aportación del militante es nada comparado con los préstamos bancarios que se daban para las elecciones. Sin embargo, en estos momentos estamos viviendo un resurgir de esos movimientos de solidaridad y lo estamos viendo, por ejemplo, en el “crowdfunding”. El hecho de que el movimiento 15M pida dinero para poner una querella contra Rodrigo Rato y los servidores de la empresa que recauda el dinero se caen porque no pueden aguantar la avalancha de gente que quiere pagar… a ese nivel estamos mejorando. Eso sí, después de haber tocado fondo.

Ha sido necesaria una catarsis para que las cosas evolucionen. Pero hemos avanzado tanto a nivel material como de reunión. Por eso te pregunto que de 2000 a 2012…

Internet es un mecanismo que se puede utilizar tanto por el propio sistema como por la resistencia. El tema es que son armas de doble filo. De la misma forma que cuando llega la imprenta a España a finales del siglo XV al principio todo es libertad y se puede imprimir todo sin ningún tipo de impuesto. De repente llega la Inquisición y hace que todo lo que se imprima en el país ha de tener el sello Real. No es hasta 1789 que la difusión de las ideas que ha propiciado la imprenta cambia el sistema y acaba produciendo la revolución francesa. Y es una revolución que conlleva cambios económicos, político, sociales; todo permitido por la difusión de las ideas. En estos momentos en internet estamos en pañales de lo que puede llegar a ser nuestra sociedad. La capacidad de interactuar es ahora muchísimo mayor y se pueden establecer redes de solidaridad social a coste mínimo. Ha llegado a un punto que todo aquello que en Internet se ve como jerarquía cuenta con un rechazo popular. Llega un punto en el que la gente solo confía en aquello que proviene de sus iguales, de los nodos que interactúan entre ellos. Si viene una información desde arriba de forma jerárquica, automáticamente hay un rechazo, y más si es una orden. Estamos asistiendo a una descomposición de todas aquellas instituciones basadas en la obediencia ciega, en la jerarquía y en la pirámide. Evidentemente, tiene que haber algo que aglutine la sociedad, y estamos en ello. Internet lo está permitiendo: se están creando redes, pero todavía estamos en pañales. Los cuadros que sustituyan a la actual clase política se están formando ahora, todavía queda mucho recorrido.

A finales del año pasado se absolvía a Pablo Soto por crear software P2P. En la sentencia los jueces coincidían plenamente con la postura jurídica sostenida por la defensa argumentando que el desarrollo de una tecnología que puede ser usada por particulares para el intercambio de música no es una infracción de propiedad intelectual. ¿Qué valores promueve este tipo de tecnología de intercambio de archivos?

La horizontalidad. Son redes entre iguales que lo que hacen es poner en contacto todo nuestro acervo cultural. Antes le dejaba un libro a mi amigo y ahora se puede compartir libremente. Hay una multiplicación de referentes culturales. El problema es que al haber tanto a tu disposición lo valoras menos. Antes la economía basada en la escasez hacía que se valorase determinada cosa. Ahora solo se valora lo que es bueno, lo que dices “por esto estoy dispuesto a pagar inmediatamente, no quiero esperar.” Los artistas lo han explotado muy poco. El hecho de dar de forma inmediata una obra, incluso volviendo al sistema de los folletines, de ir publicando las obras por capítulos, cuando mucha gente los compraba. Estoy convencido de que hay muchos escritores que si se planteasen ir publicando cada semana un capítulo no necesitarían ni editorial, podrían vender directamente.

¿Qué te parecen las nuevas formas de autoedición y promoción de los escritores?

Me gusta mucho lo que ha hecho Lorenzo Silva. Él tenía un blog que iba bien y se le ocurre que podría publicarlo. No tiene dinero para pagarlo pero aparece libros.com y le proponen el crowdfunding. Él no se creía que eso fuera a funcionar, pero mira, yo mismo soy uno de los que ha pagado y mi nombre figura en los créditos del libro como mecenas. Eso mismo va a pasar ahora con una enciclopedia de hackers, que la hace una periodista que se llama Mercè Molist. No tenía dinero para publicarlo y lo ha conseguido. Es algo que va a ir a más. Es otra forma de gastar el dinero. En lugar de ir a la tienda a ver qué hay y que tengas una multioferta, antes de que esa oferta se genere ya lo estás adquiriendo. Vivimos en un mundo de clones y lo que busca la gente es lo auténtico. Lo que sea inimitable, incopiable y que se ala primera vez que se ha hecho. El que diga la idea que tiene y quiera desarrollarla va a tener la financiación. Evidentemente va a haber disfunciones, como en cualquier sistema económico y de distribución, pero lo que tenemos que hacer es corregirlo entre todos e ir buscando un sistema que permita esa interacción cultural en libertad, porque sin libertad no hay creación. Todos los intentos de limitar artificialmente esa libertad va a ser contraproducente contra la propia creación.

La SGAE utiliza datos estadísticos para el reparto de los derechos recaudados. ¿Es auditado este proceso? ¿Tiene en cuenta el tráfico en las redes P2P?

Si tuviésemos que fijar las cantidades económicas a percibir en función de lo que se comparte nos llevaríamos sorpresas, porque muchas veces los que más venden son los que más se comparten, y a pesar de eso son los que más dinero ganan. No sé cuál sería el mejor criterio. Insisto en que la mejor solución pasa por una distribución directa por parte de los creadores hacia los usuarios sin tanto intermediario y estableciendo tarifas planas que permitan consumir lo que se quiera a un precio razonable. Porque realmente los costes de distribución cuando desaparece el producto físico se reducen muchísimo. Además quien está detrás de esos procesos de digitalización no dice la verdad porque no le interesa, ya que quiere mantener los mayores márgenes de beneficio.

Una de las quejas de los consumidores de medios audiovisuales es la imposibilidad de conseguir contenidos actuales a precios razonables como en Estados Unidos. Hace unos pocos meses Netflix desistía definitivamente del desembarcar en España. ¿Existe legalmente algún impedimento para que las personas que residen en nuestro país puedan consumir contenidos disponibles fuera de España?

Son trabas que ponen los distribuidores españoles. Además son unas trabas muy tristes, porque se basan en la mentalidad de “me jubilo yo y después de mí, el diluvio”. Estamos hablando de señores que tienen montado su chiringuito y que lo que quieren es explotarlo hasta el momento que se jubilen; y después ya veremos. De esa manera están mermando las posibilidades de las nuevas generaciones para distribuir esos contenidos. En el caso concreto del cine nos hemos encontrado que el problema era que en lugar de poder contratar el producto en origen había un distribuidor en España que exigía precios distintos según cada obra, las famosas ventanas de distribución. Estos mismos días estamos viendo el boicot de la industria cinematográfica, lo que yo llamo “el ladrillo de los cines”, al actor Paco León por su película Carmina o revienta porque pretendía estrenarla al mismo tiempo en cines e Internet. Muchos cines dijeron que en esas condiciones no querían estrenarla, porque si se va a poder comprar por Internet… Me consta que incluso por parte de Filmin ha habido una campaña a sitios de enlaces y hay solidaridad, porque lo que les interesa es que la obra triunfe. El problema viene de la industria tradicional, que no quiere bajarse del burro y quiere seguir estableciendo un sistema. Además no olvidemos una cosa que contamina mucho el debate: el estallido de la burbuja inmobiliaria ha provocado que esos cines valgan mucho menos, por lo que tienen que seguir manteniendo el chiringuito hasta que vuelva a estabilizarse el mercado y puedan vender esos cines.

En abril rescribías en tu blog un artículo publicado originalmente en 2010 acerca de las ventajas de la descentralización del activismo poniendo como ejemplo Wikipedia y Wikileaks. Sin embargo no mencionas la más descentralizada de todas, Anonymous, en la que ni siquiera podemos encontrar un representante. ¿Qué opinión te merece Anonymous como movimiento social?

A efecto de descarga de responsabilidades tengo que decir primero de todo que estoy llevando los casos que hay en España contra Anonymous, y eso condiciona mi punto de vista porque tengo que hablar como abogado defensor y no puedo ser neutral. Anonymous es una nueva forma de activismo. Personalmente siempre he defendido dar la cara porque es mucho más poderoso tener una identidad digital y ser responsable de ella en Twitter y en la calle, pero lo que ha buscado Anonymous es otra alternativa basada en destapar los trapos sucios del sistema y contribuir con Wikileaks a difundir información. Ha desarrollado actividades que en algunos casos están en la frontera, como el supuesto de tirar sitios, aunque se tendrá que demostrar que un determinado sitio se ha tirado solamente a causa de esas personas y no de cientos de miles que han colaborado, que no son de Anonymous pero se han apuntado al linchamiento. Personalmente estoy en contra de toda violencia, tanto en red como en la calle, pero tenemos que aceptar que Wikileaks ha sido una oxigenación del acceso a la información y ha motivado que la gente pida cada vez más transparencia al poder político. Y eso es algo que tenemos que reivindicar en el mismo sentido que Wikileaks no puede haber nada en una administración pública, salvo la intimidad de las personas en casos concretos, que pueda quedar fuera del escrutinio público y de la capacidad de los ciudadanos de fiscalizar el poder. Si el poder político no es transparente Anonymous va a destaparlo. En un mundo donde se puede reproducir información a coste cero, la información es como el agua, los unos y ceros siempre van a encontrar un camino para llegar a su destino. La única forma de que el poder político pueda estar tranquilo es con transparencia. ¿Qué tienes que esconder? Si no escondes nada no tienes que temer nada. El problema es si estás escondiendo información crítica a los ciudadanos. Este Gobierno en concreto va a tener problemas serios, y no estoy diciendo con Anonymous, sino porque a la larga su opacidad se va a volver contra el propio Gobierno.

Nadie duda a día de hoy que en relación a los contenidos estamos ante un cambio de paradigma en el que las empresas intentan encontrar un modelo de negocio con el que posicionarse en el mercado y ser viables. Creative Commons es un modelo de difusión y licencia que rescribe el concepto de propiedad intelectual pero que no acaba de convencer a muchos de los creadores. ¿Pueden vivir dignamente los creadores trabajando bajo esta filosofía?

El verdadero problema es cómo monetizar la obra y sacarle rendimiento. Hasta ahora ese beneficio económico se basaba en la venta de copias. En este momento hacer copias cuesta cero, con lo cual un modelo de negocio basado exclusivamente en la venta de copias, salvo que le pongas muy fácil al consumidor el acceso a tu obra, está abocado al fracaso. Aunque intentes restringirlo antes o después te lo van a piratear. Mi consejo para esos creadores es que busquen canales de distribución que les permitan monetizar desde la primera canción. El problema está en que se han obcecado tanto en blindar algo que no se puede blindar que han perdido la capacidad de desarrollar la investigación económica y tecnológica para facilitarlo. Si en lugar de destinar todo ese dinero a intentar ponerle puertas al campo se hubiesen dedicado a investigar los hábitos de consumo hace tiempo que el problema estaría solucionado. Lo que necesita un autor por encima de todo es ser conocido y querido por el público, y eso por poner la obra a su disposición. El cómo monetizarla depende del caso concreto. Hace poco vi el caso de Mayte Martín, una cantaora, que grabó su disco en la sala Luz de gas y el mismo día que ibas al concierto te daban el disco con la entrada, con lo que ya estaba financiando la grabación del disco en ese momento, así que ya no le importaba regalarle el disco al que venía, no necesitaba cobrárselo después. Su obra está disponible en Spotify, y de lo que vive es de dar bolos. Pero seguramente se la conocería más si distribuyera su obra fuera de los circuitos de la industria.

En este mismo libro hablabas de que nuestro sistema capitalista era un barril de pólvora a causa de la especulación. Para acabar con la especulación financiera proponías crear un virus que acabase con los sistemas bursátiles que controlan los mercados.  12 años después y tras explotarnos el barril, ¿aún piensas que es una buena idea crear ese virus?

Lo que considero que sería una revolución no es quitarle el poder a los políticos, que no son más que los pastores del rebaño, porque los verdaderos propietarios son otros, mucho más opacos y ocultos. Todo lo que no sea hackear los sistemas de información y financieros de los paraísos fiscales no es una revolución. La revolución es quitarles ese dinero a los que han estado exprimiendo a toda la humanidad durante los últimos siglos. Todo lo demás será un parche. El 15M podrá de una manera o de otra sustituir a los partidos políticos tradicionales pero las estructuras de poder serían las mismas. Hackear el sistema quiere decir meter un troyano en las Seychelles, en las Bahamas, en las Islas Caimán, en Suiza, en Gibraltar y sacarles el dinero. No basta con meter en la cárcel a quien ha quebrado a los bancos, también hace falta recuperar el botín. Con lo que no sea eso no vamos a ningún lado.

No es normal que a los abogados les guste leer a Neal Stephenson, ¿conoces delitos relacionados con las IT que hayan sido anticipados por la CI-FI?

Prácticamente todos. En Neuromante está el hackeo de bases de datos relacionales y demás. Todo eso ha sido anticipado. De hecho la mayor parte de lo que está pasando en el planeta ha sido anticipado por la ciencia-ficción. No es más que una metáfora del tiempo en el que vivimos, siempre está reflexionando sobre lo que está pasando o las consecuencias que va a haber. El mundo descrito en Snow crash es el mundo que estamos viviendo: las franquicias se han impuesto, el poder de los estados está despareciendo y a la hora de crear ideología tiene más importancia una multinacional que un gobierno. Estamos en un mundo donde la publicidad lo es todo y las agencias de imagen son las que condicionan las leyes. ¿A quién encargan la Ley Sinde? A un señor que viene de un gabinete de imagen, monta una coalición de creadores pero que no es más que un lobby de intereses y que cuando acaba su trabajo y consigue que el ministro de turno apruebe el proyecto de ley se vuelve otra vez a la consultoría de imagen. Ese es el mundo en que vivimos. Esa consultoría de imagen es la que diseño después las campañas de los políticos, unos políticos que están en manos de las encuestas y las tendencias y no tienen libertad para generar su ideología. Desgraciadamente estamos viviendo una distopía que es una mezcla del mundo de Stephenson, una parte de lo que describía George Orwell y otra parte de Huxley en Un mundo feliz. Es el mundo que nos ha tocado vivir y que tenemos que cambiar.

¿Tener registrada una marca asegura en cualquier caso conseguir un dominio con la misma denominación?

Lo más importante es tener primero el dominio y la cuenta de Twitter y, simultáneamente, registrar la marca. En los años 90 se criticaba mucho a los ciberokupas, que era gente que registraba un dominio que coincidía con una marca registrada para de esa manera chantajearla. Ahora ha pasado al revés: hay dominios que se han hecho famosos y ha venido alguien y ha registrado la marca para fastidiarle. Primero de todo hay que pedirle al registro mercantil si ese nombre de empresa está libre o no. Cuando ya tienes el nombre de empresa hay que registrarlo, constituir la sociedad con ese nombre y registrar el dominio y las cuentas de las redes sociales más importantes. Lo más importante en la economía de la atención es cómo te relacionas, y si no blindas eso pierdes mucho.

¿Qué es Dominiuris?

Era una iniciativa que desarrolló mi socio, Javier Maestre, que hablaba del tema de derecho de dominios. Tiene un libro publicado, que es El derecho al nombre de dominio y es uno de los grandes especialistas en España en el tema. De la misma forma que los delitos informáticos en los años 90 eran algo muy raro ha llegado un momento que forma parte de la actividad de cualquier despacho de abogados. La informática se ha metido tanto en nuestras vidas que en cualquier delito que implique un registro en una casa, aunque sea por un asesinato, va a aparecer un ordenador y va a tener que hacerse alguna prueba tecnológica. Lo que es más necesario es la formación de la administración de Justicia.

Uno de los servicios que ofrece vuestro despacho es el de la Reputación Online, donde hacéis monitorización y retirada legal de contenidos. ¿A quién está dirigido este servicio?  

Muchas veces nos viene alguien diciendo que quiere poner una demanda porque hablan mal de él en internet, pone su nombre en Google y lo primero que sale es eso. Entonces le decimos que busque mi nombre. Encontrará cientos de miles de referencias, muchas de las cuales hablan mal de mí, pero no encontrará ninguna de ellas en las primeras páginas porque nos hemos encargado de ir generando contenidos. Tu vida digital es una suma de todo lo que haces. Si no te has preocupado de generar una imagen en Internet el problema va a ser que cuando hablen mal de ti lo primero que va a salir es eso. Muchas veces le decimos al cliente que yo estaré encantado de poner demandas y querellas porque es mi trabajo, pero sabiendo el valor que le dan los juzgados al derecho al honor, que si no es el honor de una autoridad los juzgados están por lo que yo llamo los delitos de sangre y semen, no va a servir de nada. Quizá se va a conseguir la retirada del contenido, pero va a tardar mucho y mientras tanto el daño se va a estar produciendo. Entonces le decimos que le vamos a poner en contacto con una empresa especialista en gestión de imagen que, por un lado, genera una buena imagen de ese cliente y, simultáneamente, trabaja en el posicionamiento en internet. Hay otro truco que es que, simultáneamente a lo que yo puedo hacer a nivel jurídico, a nivel práctico es más eficaz enviar formularios de retirada de contenidos y muchas veces, simplemente por aburrimiento, te acaban haciendo caso.

 


Ángeles González-Sinde: “Me he sentido como en una guerra fundamentalista”

La ley más conocida de España, o al menos la única que serían capaces de mencionar espontáneamente una amplia mayoría de los españoles si les disparáramos la pregunta a bocajarro, lleva su apellido. Aunque en realidad no es una ley en sentido estricto, sino tan sólo la Disposición Final Cuadragésima Tercera de una ley mucho más amplia, la Ley de Economía Sostenible. Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura con el último Zapatero, ex presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y guionista y directora de cine, tiene suerte de haber nacido en Madrid en 1965 y no en Salem en 1692. Porque con la llamada Ley Sinde pasó a formar parte de ese ilustre y españolísimo panteón de egregios villanos en el que también figuran Esperanza Aguirre, el cine español, Fernando Alonso o Rosa Díez, entre muchísimos otros. El debate sobre la ley fue áspero hasta el paroxismo, desnudó las miserias y las hipocresías de la prensa de este país, llevó al extremo el Síndrome de Estocolmo que los políticos españoles padecen con la red, dejó rescoldos que aún queman a los dos lados de la trinchera y sepultó bajo espesas capas de demagogia y de bilis cualquier otro tipo de consideración, buena o mala, sobre el trabajo de González-Sinde como ministra y como cineasta. Quizá por ello no ha dado ninguna entrevista desde que abandonó el cargo tras las elecciones del 20 de noviembre del año pasado. Esta es la primera.

Cuando usted pronuncia el famoso discurso de la gala de los Goya de febrero de 2009 en el que pide dar la batalla contra las descargas ilegales, ¿ya sabe que va a convertirse en la próxima ministra de Cultura apenas unas semanas después?

No, no tenía ni la menor idea. Esas decisiones acerca de cómo se conforma un nuevo gabinete se suelen tomar a última hora. En mi caso, la propuesta me la hace el presidente un día antes de hacerlo público. El 7 de abril se da la noticia, así que es el día 6 por la tarde cuando se ponen en contacto conmigo desde Moncloa para proponérmelo. Jamás habría imaginado que podría llegar a tener un cargo político, no era esa mi ambición. Yo tenía una actividad profesional muy consolidada y no había dirigido mis pasos a la política ni había militado en ningún partido a pesar de venir de una familia en la que mi padre sí tuvo en su momento mucha implicación política. Pero no, no me lo imaginaba. Me habría parecido muy poco verosímil que alguien me dijera meses antes que iba a ser ministra.

Se lo pregunto porque su discurso parecía anticipar las líneas maestras de lo que sería posteriormente la Ley Sinde.

Es que esto es como las novelas de misterio, que cuando llegas al final parece que todas las piezas encajan, cuando antes no encajaban de ninguna manera. El discurso de la Academia siempre es importante. Los tres años que hice ese discurso me pensé mucho qué decía en esos pocos minutos y cómo lo decía. Quería que fueran pequeños relatos que pudieran ser escuchados y que además tuvieran algún interés. En ese discurso siempre intentas expresar cuál es la preocupación del sector en ese momento. Y por aquel entonces, el colectivo estaba muy herido por la competencia ilegal de la piratería.

¿Recuerda usted la primera conversación en la que se habla de la ley?

¿La primera? No, no recuerdo una primera conversación. El de la piratería era un tema que había que abordar. Que teníamos que establecer reglas nuevas de convivencia en la red y que había que compatibilizar todos los intereses era algo muy evidente desde el primer día que entré en el despacho. Era uno de los grandes temas del ministerio.

¿Pero sí recuerda de quién parte la iniciativa de la ley? ¿Fue iniciativa suya o del presidente Zapatero?

Desde luego que la iniciativa parte del ministro de Cultura. Te aseguro que ni al ministro de Industria, ni a la ministra de Defensa, ni a la de Ciencia les interesaba abordar este tema puesto que no pertenecía a su negociado. Este asunto entra dentro de las competencias que la ley atribuye al ministro de Cultura.

¿Le da el presidente Zapatero alguna instrucción al respecto?

Una de las cosas que te sorprende al llegar al gobierno es la libertad absoluta de acción que tienes. Cuando llegas allí se da por supuesto que vienes aprendido y estudiado de casa. Te confían esa responsabilidad porque se supone que compartes los valores del programa electoral y los del partido, y en este caso concretamente también los valores progresistas que encarnaba Zapatero. Y a partir de ahí te dejan a tu aire, no hay ninguna tutela. De hecho, a veces echas en falta esa tutela. Preferirías no tener esa enorme responsabilidad o esa soledad a la hora de tomar decisiones.

¿Cuáles fueron los primeros pasos de la ley?

A mí me nombraron en abril y muy rápidamente me di cuenta de que era un tema que tocaba muchos aspectos y que tenía que trabajarse con otros ministerios. Creamos un grupo de trabajo durante el verano con Interior, Justicia, Industria y representantes de otros ministerios. En agosto se empezó a hablar del proyecto de la Ley de Economía Sostenible, que iba a suponer la renovación de muchos sectores de futuro para España. Y, desde luego, si había un sector que necesitaba reformas y ponerse al día era el de los contenidos en la red. Y a partir de ahí empezamos a trabajar en el mecanismo de la ley.

¿Se consulta en un primer momento a asociaciones de gestión de derechos de autor, asociaciones de usuarios, operadoras de ADSL o empresas del sector cultural?

Cuando yo llego al ministerio hay unas conversaciones que llevan en marcha mucho tiempo entre Redtel, que son los representantes de todas las compañías de telecomunicaciones españolas, y la llamada Coalición de Creadores, que representa a discográficas, productores de cine, distribuidores, creadores de videojuegos y editores. Pero fíjate: en todo ese tiempo de conversaciones no han llegado a absolutamente nada. Así que muy pronto empiezo a reunirme con ellos y a escuchar los planteamientos de todas las partes. Se suponía que deberían haber llegado a un acuerdo muy inmediato ya en esa primavera en la que fui nombrada, pero posteriormente lo retrasan al verano. La realidad es que hay una falta de voluntad de entendimiento absoluta, también por parte de los fabricantes de soportes. No llegan nunca a un acuerdo, prefieren que sea el Gobierno el que regule y así no tener que tomar ninguno la iniciativa o la responsabilidad. Los unos por no ceder en su modelo de negocio, que está anticuado y obsoleto, y los otros por no perder ni un euro de sus pingües beneficios por la venta de soportes físicos, de lectores y de dispositivos o bien de líneas telefónicas y de ADSL. Y entonces, con todas estas posiciones bloqueadas y sin ningún ánimo de negociar realmente, sólo queda la herramienta del gobierno para intentar modernizar el país en este sentido.

¿Se estudian las leyes de otros países?

Claro. En ese momento se está tramitando y adoptando la ley Hadopi en Francia, pero a mí no me parece que eso de los tres avisos y el corte de la línea y del suministro de ADSL al usuario sea la solución. Me parece muy claro que hay quienes se están lucrando, como se ha visto después en el caso de Megaupload, y que no es algo tan inocente. Ese intercambio de archivos no parte de un postulado democrático y libertario como el de compartir el conocimiento, sino del de ganar dinero y de tener usuarios que paguen cuotas Premium por tener más velocidad de descarga y determinados privilegios. Es decir, que es un negocio. Es una economía sumergida, un mercado negro, y no hay más. Y hay que perseguir a quien infringe la ley. También es verdad que hay que entender la tecnología, comprender cómo usamos los ordenadores, para qué los usamos y lo que es el mundo digital. Pretender hacer un mundo acotado que se asemeje a la realidad física de hace 15 años es completamente irreal, hay que encontrar otros cauces que permitan que se desarrolle una industria de contenidos barata, legal y fácil. Pero claro, tienes que permitir que los que hacen esas inversiones tengan unas reglas mínimas de juego. Y por eso desde el principio me parece, y eso lo comparte todo el Gobierno y tengo su apoyo en este punto, que es mejor ir a por el origen de esas copias en las que no media ningún contrato de explotación. Hay que ir contra esas páginas y no contra los usuarios. No me pareció que en España fuera razonable perseguir a los usuarios.

¿Se debate con otros partidos?

Claro, se debate con ellos porque además el PSOE no tiene mayoría parlamentaria. Así que tuve que hablarlo con CiU. Y lo que se aprueba finalmente está negociado con el PP y más concretamente con Soraya Sáenz de Santamaría, que es la persona designada por Mariano Rajoy para trabajar el tema conmigo.

¿Cuál es el planteamiento de los diferentes partidos de la oposición respecto a la futura ley?

Los partidos están de acuerdo. IU con salvedades porque tiene otras opiniones, pero en lo básico está de acuerdo todo el mundo. El PNV también. Otra cuestión es que había partidos que habrían deseado una reforma integral de la ley de propiedad intelectual y abordar esto desde una perspectiva mucho más general, pero ni había tiempo en ese momento de la legislatura para hacer una reforma de la ley ni había un equilibrio parlamentario que lo permitiera. Habría sido una solución poco realista. Ahora que estamos a principio de legislatura y que el PP tiene mayoría absoluta es un buen momento para que aborden la reforma de la ley de propiedad intelectual. Es un contexto distinto. De todas maneras, es un tema en el que los partidos no han querido expresarse mucho públicamente. Dentro del partido socialista había una controversia brutal, que yo sufrí, porque era una medida que se consideraba no sólo impopular sino también muy contestada en la red. Y a los políticos les importa mucho la red. Les importa más la red que las personas físicas.

¿Insinúa que sobrevaloran la influencia de la red?

Bueno, a ellos les importa muchísimo Twitter y Facebook y tal. Pero no voy a opinar al respecto.

Pero eso demuestra que no entienden Internet.

Bueno, yo lo que analizaría es si Internet es un cauce verdaderamente democrático o si el cauce democrático son las urnas.

¿Recibe usted algún tipo de presión internacional? ¿Quizá por parte del gobierno estadounidense o de los lobbies asociados a las grandes distribuidoras de contenidos norteamericanas?

El lobby más grande aquí es el de los supuestos internautas, que se arrogan ese derecho. De hecho, ese es el lobby que consigue cambiar la naturaleza de la ley y detener su desarrollo. Así que no hay lobby más potente que Víctor Domingo. Por lo que le felicito, además.

La asociación que preside en ese momento Víctor Domingo, la Asociación de Internautas, apenas tiene 1000 socios. ¿Cómo puede una asociación con tan escasa representatividad echarle un pulso al Gobierno y ganarlo?

Lo que quiero decir es que quien hace ruido y se expresa en la red o en las redes sociales tiene una enorme influencia sobre las decisiones de los políticos. Más influencia que lo que se debate en otros espacios de nuestra sociedad igual de legítimamente conformados. Y, desde luego, el señor Domingo y su asociación saben cómo hacerse eco en la red y de rebote en los medios de comunicación. Que, como los políticos, también están obsesionados con Internet para ver si así sobreviven al enorme tsunami digital que tienen encima. Por supuesto, los políticos a su vez viven pendientes de los medios, con lo que el efecto se multiplica.

Aún y así, sorprende su capacidad de influencia.

Tienen mucha más importancia en este asunto Víctor Domingo y otros como él que Obama. En realidad, estar o no en la tan cacareada lista 301 del gobierno americano no era muy preocupante, pues durante años no se hizo nada para salir de ella. O sea que todo eso de los lobbies es un gran mito. Se tienen muchas reuniones diplomáticas como las que yo misma he tenido con el ministro francés de cultura, Frédéric Mitterrand, que estaba completamente volcado en el tema desde su nombramiento. A él lo nombran más o menos cuando a mí y proviene también de la cultura, así que llegamos a desarrollar una amistad porque él en Europa movía muchísimo estos temas. Con él he tenido muchas reuniones en Madrid, en París, en Avignon, en Bruselas y en Budapest. Sin embargo, ese mito muy español de que los EE UU son un gran monstruo con tentáculos, esa cosa tan de los años 60, tan de 1968, se impuso y se popularizó porque es muy tentador y muy fácil que cuele la idea de que el gobierno americano maneja todos los hilos. Pero es una idea completamente infantil. Porque si el gobierno americano se hubiera puesto con esto, se habría resuelto el tema hace diez años. Y no han conseguido absolutamente nada. Por lo tanto, los encuentros que tienen los diplomáticos son exactamente iguales que los que tiene nuestro embajador en Washington respecto a los temas que nos importan y por los que viajé muchas veces a esa ciudad. Como el asunto Odissey, por ejemplo, que se tuvo que trabajar en todos los frentes con secretarios de Estado, congresistas y senadores defendiendo nuestros intereses. Lo digo como un ejemplo de para qué sirve la diplomacia y cuál es el trabajo cotidiano de un embajador.

A ese mito del gran imperio americano que maneja los hilos desde la sombra no ha contribuido nadie más que la izquierda.

Bueno, es una idea muy simplificada, anticuada y romántica.

De la izquierda.

Elvira Lindo se lamenta bastante de ello con razón ya que pasa mucho tiempo en Nueva York. Yo creo que en nuestro país muchas veces no se conocen ni se valoran bien los EE UU, que es un país con muchísimos intelectuales de izquierda muy importantes y mucho más comprometidos que los de aquí. Es un país muy variado y muy amplio, y aquí muchas veces se simplifica a partir de ese viejo prejuicio antinorteamericano.

El diario El País publicó en su momento, como parte de las filtraciones de Wikileaks, una serie de cables de la embajada estadounidense en Madrid en los que esta analizaba las medidas adoptadas por el Gobierno español en su lucha contra las descargas ilegales. ¿Calificaría usted esos cables de actividad diplomática convencional o como presiones que van más allá de lo que sería dicha actividad diplomática convencional?

Es actividad diplomática convencional y describen reuniones completamente normales. Quien se asombre por esos cables no entiende mucho de diplomacia. No tienen mayor importancia. Eran más bien la excusa de un periódico determinado, en un momento de transformación enorme de su modelo de negocio, para generar tráfico y captar la atención de los lectores. En este asunto hay también una gran ambigüedad de la prensa, que al mismo tiempo que perdía ingresos e iba despidiendo a periodistas y redactores te llamaba por detrás y te decía “por favor, por favor, haced algo para proteger la información” mientras los periódicos mantenían una posición que alentaba las descargas o al menos las describía como moralmente superiores. Por eso te he dicho antes de comenzar la entrevista que la percepción que tienes de la prensa después de pasar por la política te hace querer estar alejado de ella un tiempo.

Durante los primeros pasos de la ley, la principal crítica que recibe es que permite que una Comisión de la Propiedad Intelectual pueda cerrar páginas web sin pasar por un proceso judicial convencional, aunque finalmente esa opción se descarta. ¿Por qué se toma la decisión de prescindir de la intervención judicial en un primer momento?

Porque ese es un sistema que ya existe en ese momento. En España se cierran cada día páginas y nadie pone el grito en el cielo. El Ministerio de Sanidad, con ese mismo sistema, cierra páginas en las que se venden medicamentos ilegales o en las que se da información sobre la anorexia. El Ministerio de Sanidad cierra todos los días páginas que atentan contra la salud y jamás he oído a nadie decir que las anoréxicas tengan más o menos libertad de expresión o que vean sus derechos mermados por ello. O los suicidas o quien sea. El Ministerio del Interior también cierra páginas si atentan contra los derechos de las personas o alientan la xenofobia. Y no digamos la Ley del Juego, que es posterior a la de Economía Sostenible. Se cierran todas las páginas que sea necesario, de casinos o de páginas de juego y apuestas que no pasan por Hacienda. Es el sistema habitual. Así que hay una merma de poder por parte del Estado si se necesita no uno, sino dos jueces para un trámite puramente administrativo. Lo único que hacemos en primera instancia es replicar los mecanismos que ya existen para otras situaciones similares. Y eso se hace con el Ministerio de Justicia. No se elabora el borrador de la ley ni ese mecanismo tan complejo al margen del equipo de Francisco Caamaño, que es un jurista extraordinario, una de las personas con las que más me ha gustado trabajar y que más admiro. Trabajamos muy estrechamente con ellos durante todo el proceso.

¿Por qué cree que cuesta tanto que el discurso antipiratería cuaje en España?

Hay muchas razones. Hay razones relacionadas con lo que significa Internet en nuestras vidas. Internet se asocia con un espacio de libertad, de identidad. Es un espacio en el que te sientes escuchado, es un espacio de ejercicio de unos derechos y en el que conseguir unas cosas que tú ya has dejado de conseguir en tu vida. Tú ya no peleas por tus derechos laborales, no peleas por tu derecho a que tu hijo vaya a una escuela pública que te parezca satisfactoria. La gente va acobardándose, va viendo restringida su participación en la vida colectiva. Y esa gente ha encontrado en la red un lugar donde lo colectivo importa, donde tu presencia individual importa porque se suma a la de otros. Es una especie de plaza pública. Y por eso todo lo que amenace ese espacio de convivencia es visto con muchísima sospecha. Por ello es importante entender qué significa Internet hoy en día para mucha gente. Es importante entender los nuevos medios de comunicación, sus ventajas y sus inconvenientes, lo que es estar todo el día conectado. Hay una parte de eso que es legítimo. Es legítimo que la gente no quiera que Internet cambie. Pero al hilo de eso hay quienes con sus lobbies de informáticos, porque muchos de ellos no son otra cosa que informáticos y personas que tienen intereses económicos muy directos en el tráfico de contenidos en la red, hacen estas campañas en las que se difunde que el Gobierno quiere cerrar los blogs, que no sé qué tienen que ver los blogs con nada, o que va a impedir el libre intercambio de archivos personales, o que pretende disfrutar de carta blanca para la censura, para la persecución de las ideas y una serie de cuestiones que no son así porque el ámbito de actuación de la ley es muy restrictivo y requiere de la presentación de muchas pruebas. El ámbito al que se limita la ley es más bien mercantil. Y la ley da además una multitud de oportunidades para que el que ha sido denunciado se defienda. En fin, el proceso no puede ser más equilibrado.

¿Y entonces?

Yo creo que se juntan los intereses comerciales de unos con la actitud protectora hacia la red y lo que significa esta, y el caldo de cultivo histórico en nuestro país de sospecha o de aversión por el conocimiento y quien lo detenta con el poco respeto y el poco afecto por las personas de la cultura. Pero vamos, eso es así desde Cervantes para acá. Es una actitud que está en nuestra sociedad. Se ve a la gente de la cultura como algo ajeno, como parásitos que no aportan. Y con todo esto del “No a la guerra” ese caldo de cultivo se ve acrecentado. “Por qué se meten en política, no deberían hablar”. Cosas que en otros países se ven con normalidad, como que en las campañas de Obama participen personas de la cultura, actores o directores de cine y cantantes y demás, aquí no se ve bien. “Los de la ceja” y tal. Ese tipo de prejuicios contra la gente de la cultura favorece ese clima. Y luego están las entidades de gestión. Ya veníamos de más atrás con el canon. “Qué es el canon, por qué tenemos canon, el canon no está bien resuelto, el canon es ambiguo, nos hace pagar, si ya pago por esto porque he de pagar por lo otro”. El canon había generado mucha polémica, a lo que se suma la actitud de la SGAE y su política, su manera de funcionar. Todo eso hace que haya muchísimos elementos, y seguro que me estoy dejando un montón en el tintero, por los que este es un debate que en nuestro país es mucho más difícil que en otros. Más difícil de lo que lo fue en Inglaterra, donde también tuvieron su ley al mismo tiempo que la nuestra, o en Francia, donde fue agrio. El debate siempre es agrio. Pero en otros países se ha resuelto sin el nivel de agresividad tan enorme que hay en este país, donde yo me sentía que estaba en una guerra fundamentalista. En una guerra de religiones.

Ha definido Internet como un espacio de democracia, pero en su caso…

fue un espacio de linchamiento.

Un espacio más adecuado para el totalitarismo de las masas que para la democracia, sí.

No exactamente. Mi experiencia personal es lo de menos. Es una minúscula parte, una mínima gota en ese océano que fue mi experiencia como personaje público. Y luego hay otra cosa: tú eres un personaje público, no es personal. Acceder a un cargo público es algo muy serio, los ciudadanos tienen derecho a protestar. No hay que ser tan vanidoso de confundir tu persona con el Ministerio, o con el Estado, o con la ley. La exposición pública, el debate parlamentario, estar sometido al control parlamentario y al de la prensa, el tener que explicarte, el tener que escuchar todas las voces, es parte del trabajo de un ministro. Y desde luego Internet es un cauce para muchas voces que de otra manera no tendrían tanta importancia o que no llegarían a oídos de los políticos. Creo que la red replica el mundo real y por eso debe tener reglas como las tenemos en el mundo analógico. No debe ser un lugar aparte, una especie de reserva donde se funciona con leyes y reglas distintas. Lo que no está bien entre dos personas cuando se encuentran en un café tampoco está bien cuando se intercambian emails o palabras en Twitter. Así que no tengo para nada una imagen negativa de la red. Quizá porque soy guionista y escritora soy también una de las personas que tuvo un email antes que muchos otros. Lo utilizaba por trabajo a principios de los 90, estaba muy habituada a usar la red cotidianamente, luego esta no me es un lugar ajeno sino amigable. Y precisamente porque soy usuaria desde hace tiempo y porque es parte cotidiana de mi vida tampoco me dejo deslumbrar, sé distinguir. Un ordenador es un electrodoméstico, tampoco le demos más importancia.

Pero antes me ha parecido entender que se quejaba de la importancia exagerada que los políticos le dan a la red.

Los partidos le dan una importancia exagerada. Muchísima más que a otro tipo de reclamaciones o a organizaciones democráticamente establecidas o a asociaciones de todo tipo. A mí me da la sensación de que para ellos, y más cuando se acerca una campaña electoral, la temperatura de la red es fundamental. En general, la política está completamente ligada, yo diría que de forma excesiva, a la comunicación y a la opinión a corto plazo. Y eso no debería ser así. La facilidad de comunicación de hoy en día, la corta vida de las noticias y de su difusión, la necesidad de alimentar constantemente la redacción de un diario porque cada hora o cada hora y media deben cambiar los titulares, combinado con la mirada a largo o a medio plazo que debe tener un político, no combina, no casa bien. Los asesores y los departamentos de comunicación pueden llegar a ser muy limitadores en la actividad de un político. Y eso es algo a lo que no estaba acostumbrada, desde luego. He sido una persona que ha vivido de su expresión, de sus ideas, y la limitación de expresión que tienes como político la sufría y la veía enorme. Entiendo que es una necesidad de comunicación y de expresión distinta, porque no eres una persona, un individuo, sino que representas a sectores importantes, representas a un partido político y a sus votantes y tienes que tener un respeto institucional enorme por los demás. Pero aún y así, el pavor de todos estos expertos en comunicación y asesores a que te expongas más de la cuenta llega a ser paralizante en algunos casos.

Ha ironizado antes sobre la legitimidad democrática de las asociaciones de usuarios de la red, pero usted se reunió con más de una docena de supuestos representantes del colectivo internauta, entre ellos Enrique Dans e Ignacio Escolar. ¿Quién y por qué razones escogió a esas personas y no a otras? ¿En qué se basaba su legitimidad para discutir una ley como esta con los representantes del ministerio de Cultura?

El lunes de la primera semana de la Ley de Economía Sostenible, en diciembre de 2009 creo, Moncloa filtra el borrador a El País y este lo publica. Y, por supuesto, de toda la Ley de Economía Sostenible lo único que prendió en el debate público fue esa disposición adicional, que se llevó la atención por delante de cualquier otro aspecto de la ley. Durante esos días, que fueron muy intensos, estas personas generaron una plataforma. Y entonces decidimos convocarlos para escucharles e intentar explicarles todo esto que ya te he explicado a ti. La reunión no fue muy buena.

Durante esa reunión, varias de esas personas tuitean en tiempo real lo que allí se habla. ¿Usted es consciente de ello en ese momento? ¿Qué le parece dicha actitud?

Bueno, me parece que han cambiado mucho las cosas en estos últimos tres años. Ahora en muchísimas reuniones de trabajo y de congresos y demás se impide a los ejecutivos y a la gente que está allí usar sus móviles, sí. Pero entonces no se hacía.

¿Y por qué no lo hizo usted?

Pues porque nosotros no estábamos por la limitación de la expresión. Yo no tenía ninguna razón para sospechar, ni me parecía mal. No eran personas que me pareciera que no fueran a usar su sentido común durante la reunión.

Pero podían expresarse todo lo que quisieran al acabar la reunión. No le estoy preguntando por la libertad de expresión, sino por el respeto.

Ya. Bueno, pero es la manera de funcionar de algunas personas. No es un asunto sobre el que haya vuelto a pensar nunca, la verdad.

Gerardo Herrero dijo de Álex de la Iglesia tras la reunión de este con algunos internautas: «Álex ha perdido la cabeza con el Twitter. Le ha venido un síndrome de Estocolmo con los internautas. Es como si el Ministerio de Sanidad negociara con los traficantes de cocaína cómo se hace una ley y si la coca debe ser de mejor calidad y se habla del tema con la gente que tiene problemas con ella». ¿Está usted de acuerdo con esas declaraciones?

Gerardo Herrero, que es un productor de cine al que conozco porque he escrito y trabajado para él muchas veces, es el productor de la última película de Álex. La última en aquel momento, claro. Gerardo tiene una manera rotunda de expresar las cosas. Yo creo que Álex, con toda su buena voluntad, intentó, igual que hice yo, escuchar y hablar de manera razonable porque le parecía un asunto sobre el que se podían encontrar posiciones intermedias de la misma manera que me lo parecía a mí. Y Álex es muy conciliador, muy sociable, y por eso era un buen presidente de la Academia. Es una persona querida en el gremio. Y siguió su instinto natural. Yo creo que lo que pasó luego es que se vio sobrepasado por la dimensión enorme de todo lo que se avecinaba y se sintió incapaz de hacer esta distinción tan dura entre quién eres tú como individuo y quién eres tú como representante de un colectivo. Esa es, a mi juicio, la parte que él no distinguió bien. Cuando yo era presidenta de la Academia había cosas en las que te tenías que guardar muy bien tu opinión personal y respetar la de las 1200 personas a las que representas y que a lo mejor no coincide con la tuya. Hay que encontrar siempre ese territorio común en el que se defiende algo que puede ser compartido. Y supongo que la agresividad de la red y de este debate, su intensidad, hizo que él se sintiera desbordado. Y reaccionó y salió del brete como pudo.

De la frase de Gerardo Herrero me interesa su lógica: no se negocian leyes con aquellos que anuncian su intención de no respetarlas.

Claro. Nosotros, por ejemplo, tuvimos muchas reuniones con la Organización de Consumidores y Usuarios porque nos parecía que era legítima. O con asociaciones de padres de alumnos, porque los menores también usan mucho la red. En el ministerio tuvimos muchas reuniones con grupos que están constituidos legalmente desde hace tiempo, que representan a miles o a cientos de miles de personas y cuya opinión es importante. Así que es verdad que no es muy legítimo que tú negocies una ley con unos individuos y no con las asociaciones que son más representativas sólo porque esos individuos hacen más ruido o porque tienen la capacidad de estar en la red generando mucho más movimiento del que pueden generar otras personas.

Los defensores del libre intercambio de archivos protegidos suelen argumentar que intentar controlar las descargas ilegales equivale a ponerle puertas al campo. Sin embargo, el significativo descenso en todo el mundo de las descargas tras la detención de Kim Dotcom y el cierre de Megaupload parece indicar que el campo es mucho más pequeño de lo que parece, y que si bien es efectivamente imposible evitar al 100% las descargas ilegales, sí es posible reducirlas hasta cifras prácticamente anecdóticas.

Esta frase de las puertas del campo la detesto. Es una gran bobada. El campo está perfectamente compartimentado y escriturado, y en el registro de la propiedad está hasta el último centímetro de la linde de mi finca y dónde empieza la linde de tu finca. Y mucho cuidado con que muevas un metro la valla porque no te lo voy a consentir. El campo está perfectamente delimitado, lleno de candados, y hay disputas todos los días por si tú puedes atravesar mi finca con tu bicicleta cuando vas de excursión los domingos. Así que eso es un símil que siempre me ha molestado, es un símil para ignorantes que no saben nada. La tecnología lo permite todo, y el control minucioso que tiene Google de mis hábitos, de las páginas que yo suelo frecuentar, de los productos que me puede vender o de los movimientos que hago a través de mi teléfono, es decir la información que tienen sobre cualquiera de nosotros y con la que además sacan beneficio… Es que, además, nunca entendí muy bien por qué hay unas multinacionales malas que son malvadas y terribles y que hay que extinguir, que son las discográficas y las majors y tal, pero unas muy buenas, que son Google, Amazon y Facebook. Estos últimos en cambio son buenos y es bueno que hagan negocio. Eso nunca lo entendí. Cuando además son igualmente de matriz americana, cuando no generan empleo en España, cuando tributan en otros países… No le veo la ventaja que supuestamente tienen sobre las otras multinacionales malvadas. En el hipotético caso de que estas sean malvadas, claro. Y sí: ¿por qué Hewlett Packard es moralmente mejor que Warner? Todavía no he conseguido entender qué prioridad moral tiene la primera sobre la segunda y por qué nadie cuestiona a Apple y sí se puede cuestionar el disco de Bob Dylan, que parece que debería ser gratis por la gracia de dios.

Quizá la diferencia es que robar un ordenador de Apple es muy difícil, pero descargarte gratis un disco de Bob Dylan es muy sencillo.

Bueno, pero eso está sostenido por toda una filosofía detrás, que es lo que resulta muy difícil de discutir serenamente. Eso no es tan sencillo. ¿Cómo ha conseguido alojarse esa idea en nuestras cabezas? Que los contenidos no tienen tanto valor, que son aéreos…

¿Pero de verdad cree que hay una filosofía real detrás, más allá de que se piratea porque se puede?

Y porque es cómodo. Tú tienes un aparato fantástico en tu casa en el que puedes ver películas y escuchar música sin salir de ella y sin tener que ir a una tienda a comprarla. Y como puedes hacerlo, lo haces. Es lógico. Intentar combatir esa naturaleza, si a eso se refiere lo de poner puertas al campo, desde luego es estúpido. Es estúpido intentar ir contra la facilidad de copia porque la grandeza y la maravilla de la red y de los medios digitales e informáticos es que puedes hacer fácilmente miles de copias y diseminarlas. Esa es la gracia del asunto. De manera muy rápida, en segundos. Así que es cierto que ir contra la naturaleza de la red no tiene mucho sentido. Lo que habrá que hacer es que favorecer esa esencia, esa parte de comodidad y de disfrute, e intentar facilitar la vida de la gente.

La pregunta no pretendía discutir la facilidad de copia sino ese mito de que detrás del discurso pirata hay algo parecido a una filosofía.

A lo que me refería cuando hablaba de filosofía es a toda esa parte en la que cuando tú preguntas te empiezan a justificar moralmente por qué está bien que yo tenga el disco de Coque Malla gratis y sin su permiso. Esa es la parte que digo que está sustanciada de tal manera que hace que mucha gente se sienta legitimada para seguir pirateando, aunque tenga posibilidades económicas de comprarse el disco o la película. El problema de la red, ahora que se debate tanto sobre las subvenciones a la cultura, y no sólo al cine sino también a los museos, que a su vez compran obras de los artistas, o a las orquestas nacionales, o al teatro, son los efectos colaterales. La piratería tiene muchos efectos colaterales. La piratería ha desbaratado completamente el sistema de financiación del cine. Al no existir ya el mercado del vídeo, del alquiler y la venta, y al no haber sido sustituido por un equivalente digital en la red, ya se te ha ido al garete una de las cuatro patas de financiación, con lo cual dependes mucho más de las ayudas públicas. Pero es que ahora tampoco puedes apoyarte en la taquilla, porque la gente va menos al cine. Y, además, la facilidad y la rapidez con la que se piratean en España las películas ha hecho que el sistema de distribución consista en inundar las pantallas. Como todo lo vas a tener que recuperar en el primer fin de semana, estrenas la película en 800 pantallas. Y entonces hay menos variedad en la cartelera. Todo va teniendo unas repercusiones secundarias en el negocio. Y ese es también un problema que había que atajar. Porque el Estado no va a convertir esto en la república socialista del año 52, en la que se hace una cultura de estado financiado por el estado. Yo no creo que ese deba ser el modelo. Que es lo que algunos pedían: “Que se haga un fondo y que desde ahí se financie”.

¿¿Un fondo??

A mí no me parece que el Estado, a través de unas comisiones, deba decidir quién graba discos en este país y quién no. Y luego otro de los efectos secundarios es la desaparición de los productos minoritarios porque no son rentables. Una discográfica ya no va a invertir en un pequeño grupo de jazz experimental o en un cantaor de flamenco. Antes podías invertir en el desarrollo de artistas o de novelistas. No es lo mismo haber empezado tu carrera de novelista en los 90 o en los 80 que empezar ahora, cuando te lo juegas todo mucho más rápido. Es todo mucho más difícil. Antes podían invertir en ti. La primera novela o el primer disco eran un paso, pero luego ibas creciendo como artista o como escritor. Y ahora ese modelo se ha pervertido. Yo no creo que lo ideal sea un mundo de bestsellers y de películas taquillazo para familias y de secuelas y de precuelas. Men in Black 3. Y luego la 4, porque sólo puedes ir a la apuesta segura. Y, de hecho, ahora el mundo de la cultura es cada vez más el mundo del entretenimiento, de la cultura industrial, de las apuestas seguras, de los modelos financieros y de marketing. Y desde luego el cine es un arte industrial, porque es caro y porque es de masas, pero hay que saber que, en fin, antes de hacer sus películas grandes Amenábar hizo Tesis, que era una película muy pequeña producida por otro director de cine, José Luis Cuerda. No se la produjo una gran multinacional. Los artistas y los escritores, los músicos, los pintores, los cineastas, empiezan pequeños y luego pintan Las Meninas. Si no, pintarían siempre los lienzos pequeñitos que pudieran permitirse. Y ahí hay un cambio enorme que en parte tiene que ver con este gran desorden, con esta transición que está siendo mucho más lenta de lo que muchos pensaban. En el caso de la cultura se junta la crisis económica con la revolución tecnológica. Y esas dos circunstancias simultáneas pueden hacer que muchos se queden por el camino.

Ha dicho antes que usted se entera de que va a ser ministra de Cultura el día antes de que se haga pública la noticia.

Sí. Era Semana Santa. Yo estaba en Lanzarote con mi familia, me llamaron al móvil y me hicieron la propuesta, que tardé en entender. Porque no entendía qué me decían. Pensaba que me preguntaban quién me parecía a mí que sería un buen ministro de Cultura. Y empecé a dar nombres y me dijeron “no, no, no, que si a ti te parece, que si tú considerarías ser ministra de Cultura”.

¿Qué nombres dio?

Dije David Trueba, dije… no sé, me quedé un poco parada.

Usted ha mostrado en diferentes ocasiones su admiración por la fiesta de los toros, a pesar de que eso no encajaba en la actitud, digamos elusiva, del partido socialista en este tema.

Es que habría sido bastante tonto y bastante hipócrita que yo hubiera negado que me gustan los toros y que he ido muchas veces a Las Ventas.

¿Le supuso eso algún problema con el PSOE o con el Gobierno mientras era ministra de Cultura?

No, en absoluto. En el Gobierno había mucha gente que era aficionada a los toros y desde luego también en los Consejos de Ministros en los que yo he estado. No era ningún problema. Al presidente Zapatero no le gustan los toros, no le interesan en absoluto, pero ahí la gente es respetuosa.

¿Cuáles eran los grupos de presión o los lobbies más activos alrededor del Ministerio de Cultura?

Los lobbies son todos los sectores. Es que esa palabra, lobby, que en España tiene tan mala prensa, no se entiende muy bien en este país. Se supone que son traficantes de influencias y que te hacen un chantaje, que te hacen unas fotos que tienen en un sobre, y que son algo delictivo. Un lobby es un grupo que en Bruselas y desde luego en el mundo anglosajón hace un trabajo concreto. Normalmente, un diputado no tiene ni el tiempo ni la capacidad para conocer un tema en profundidad, y son los lobbies de cada sector o de cada grupo social los que le hacen llegar documentos sobre lo que sea. Por poner un ejemplo inocuo, en el sentido de que no es de mi terreno y de que lo podemos ver con perspectiva: la píldora del día después, los efectos que tiene, si debe tramitarse una ley que haga que esa píldora sea gratis o no… Así que yo no considero que haya ningún lobby, entendido en ese sentido, en la cultura. Hay representantes legítimos, como el Gremio de Editores, o como la Asociación de Galeristas de España o como cualquier asociación profesional que defienda los derechos de su sector y que te comunique sus preocupaciones y sus necesidades. Y gracias a dios que hay muchos sectores estructurados dentro de la cultura. Porque no es fácil. En general, gran parte de los emprendedores de la cultura son personas autónomas, que trabajan en su estudio o que escriben en su casa, y es muy difícil vincularlos. No es lo mismo que los trabajadores de una fábrica, que están todo el día juntos. Los trabajadores del teatro están juntos durante el tiempo que dura un proyecto determinado y luego se disgregan. Y en muchas ocasiones no hay representación sindical. Los sindicatos mayoritarios no son representativos en el mundo de la cultura por la propia naturaleza del sector. Y entonces necesitas interlocutores. Y donde no está vertebrada la representación, tú como ministerio tienes que ayudar y pedir que se vertebren, porque necesitas interlocución legítima. No vas a hacer leyes sólo por lo que te diga un individuo cuyo punto de vista te parece razonable o no. Pero eso no es un lobby, es la democracia, que está bien montada.

¿Pero por qué le sorprende esa mala prensa de los grupos de presión en este país? Una parte importante de la izquierda ha satanizado la influencia del sector privado en el sector público y se ha apuntado a una visión romántica de la cultura como bien moralmente superior a otros bienes o productos comerciales. Y luego a esa misma izquierda parece pillarle por sorpresa que se sospeche de los lobbies o que se piratee al grito de que la cultura debe ser gratis.

No lo sé. La verdad es que no sé si los partidos de izquierda hacen autocrítica respecto a esto ni si los partidos de izquierda están pensando mucho ahora mismo en la cultura. Yo desde luego no comparto ninguna de esas afirmaciones.

Pero estará de acuerdo en que ese discurso existe.

Existe, sí.

Quizá porque su simplismo da réditos electorales fáciles.

Es un discurso que no se ha revisado mucho. La cultura en este país no ha formado parte de la política de estado, no ha sido trascendental. En realidad, la cultura no está tan presente en la vida de la gente. Y los políticos son parte de la población como cualquier otro ciudadano. Y entonces, el protagonismo o la importancia que tenga la cultura en tu vida te la llevas luego al Consejo de Ministros. Y si para ti es algo ornamental, pues no dejará de ser algo ornamental en el Consejo de Ministros. El ministro Montoro, en una entrevista la pasada Semana Santa, dijo esas cosas tan espeluznantes sobre Televisión Española, y sobre que las series de televisión españolas no eran una prioridad para los españoles. También dijo que si no había series o cine o narrativa audiovisual, tampoco era algo tan importante para este país. Me pareció una de las cosas más tremendas que he escuchado nunca en la radio. Pero es que posiblemente para él, en su vida, eso no sea importante. Y ni siquiera es consciente de por qué es importante. Y por supuesto que lo es. No es lo mismo vivir en un país con una narrativa audiovisual propia que vivir en un país que no tiene cinematografía o que no tiene presencia en el resto del mundo.

Quizá lo que estaba defendiendo el ministro Montoro no era tanto la desaparición del cine o de las series españolas como el hecho de que el Estado deje de invertir dinero público en ellas.

Es que yo no creo que el modelo americano de financiación de la cultura o de televisiones públicas sea al que debemos ir. Tampoco creo que tengamos las mismas reglas y las mismas normas que operan en los EE UU para la cultura en general y para el audiovisual en particular. Hay muchas reglas que tienen ellos y nosotros no. Si vamos a cambiar de modelo quiero el kit completo, no sólo una parte. También tienen una televisión pública como PBS, que es en lo que parece que muchos quieren convertir RTVE. Y a mí no me parece que el modelo deba ser una televisión que programe zarzuelas. Y yo soy aficionada a la zarzuela, ¿eh? Debo de ser de los pocos ministros que ha ido a ver todas las zarzuelas. Pero, en fin, también hay mucho mito y mucho desconocimiento sobre cómo se financia la industria cultural en los EE UU y cómo se financia en Europa. Nuestro modelo es perfectamente comparable al del resto de Europa. Y si vamos a cambiar a otro modelo, pues cambiémoslo, pero todo. También en muchos estados de los EE UU hay unas desgravaciones fiscales enormes para el cine que aquí no vamos a ver nunca. Porque tenemos otro modelo, simplemente.

Usted dio su apoyo expreso a San Sebastián como capital europea de la cultura en 2016, a pesar de que la opción de Córdoba parecía la mejor situada en su momento. ¿Cree legítimas, o como mínimo lógicas, las sospechas de que se intentó beneficiar a San Sebastián por motivos políticos?

Bueno, yo creo que de nuevo la idea que tienen algunos sobre, ¿cómo te diría yo?, ese supuesto mundo maquiavélico y manipulable de la política no coincide con la realidad en muchos casos. Ese jurado estaba compuesto por personas en su mayoría nombradas por la Comisión Europea. Extranjeros. Era un jurado en el que era imposible influir. Yo podía tener mi favorita, que por ejemplo era Cáceres y que ni siquiera pasó la primera ronda. Y el presidente Zapatero podía tener la suya y otros ministros las suyas. Otro ejemplo: para Moratinos, Córdoba era muy importante, y no consiguió absolutamente nada. Eso dice mucho de la autonomía de este jurado, que eligió un proyecto que desde el principio todos sabían que estaba muy bien armado y tramado. Porque Odón Elorza era un alcalde que llevaba todos sus mandatos apostando por San Sebastián y por la cultura. Era un poco la línea que él había tomado, y tampoco era tan extraño que quisiera esa capitalidad cultural. Llevaban muy bien preparado el proyecto, lo habían trabajado mucho, y las demás ciudades sabían que San Sebastián era un contrincante muy duro. Lo que pasa es que ahí lo que lo cambió todo fue que los nacionalistas se hicieron con la alcaldía. Si San Sebastián hubiera ganado la capitalidad cultural antes de las municipales habría sido muy distinto. La controversia era por Bildu, por el alcalde de Bildu, y ahí se juntan otros sentimientos. Córdoba habría aceptado de mejor grado la derrota si hubiera sido Odón Elorza el alcalde. Pero no lo era, era un alcalde nacionalista, y eso alimentó la polémica e hizo que se interpretara la decisión como un espaldarazo a un cambio político, a una reconciliación en el País Vasco, qué sé yo. Se le empezaron a dar una serie de significados que dos meses antes no se le hubieran dado.

¿Puede hacer un balance del trabajo realizado por el ministro José Ignacio Wert hasta el momento?

España está en estos momentos en una situación muy complicada económica y socialmente. Yo le deseo lo mejor porque es importante para todo el sector de la cultura y porque la cultura es importante para este país. España va a tener cada vez menos fábricas. Europa, de hecho, va a tener cada vez menos fábricas, y su fábrica va a ser la cultura. Porque la cultura y el conocimiento es lo que tenemos para exportar y lo que tenemos para atraer a visitantes de fuera. España es un país de turismo, pero el turismo de sol y playa está periclitando, ha llegado a su máximo nivel de explotación. Por eso hay que fomentar otra visión de nuestro país, y eso está muy ligado a la cultura. Y no sólo al patrimonio, sino a otro tipo de expresiones. La cultura es barata para el Estado. El presupuesto del ministerio de Cultura es muy pequeño comparado con el de muchos otros ministerios. Para nosotros, dos millones de euros de más o de menos significan mucho, se hace muchísimo con ese dinero. Con lo que cuesta una rotonda, en Cultura se hacen muchísimas cosas. Así que es un poco mezquino no apostar por eso y ser tacaño, porque para España la cultura puede ser estratégica en la generación de empleo y en la recuperación económica. No dudo de que Wert y José María Lassalle, a quien conozco porque era mi antagonista en el parlamento, tienen la mejor voluntad en una situación muy difícil. Lassalle conoce bien la cultura y conoce bien las materias, es prudente y ha hecho unos nombramientos en todas las áreas del ministerio que demuestran que ha buscado a personas buenas en la gestión de los pocos recursos de los que se dispone ahora. Le deseo la mejor de las suertes.

El diario El País calificaba al ministro Wert hace apenas unos días de “brillante, soberbio y excesivamente irónico”. ¿Por qué cree usted que en España se consideran un hándicap esas tres cualidades?

Pues desde luego se consideran un hándicap. Esa es de las primeras cosas que aprendes: que el humor y la ironía no se pueden utilizar en política. Y yo, que soy en mi vida privada muy del humor y la ironía, lo pago muy, muy caro. La política no es un lugar para la expresión natural porque te pueden ver como soberbio. Y eso me parece una pena, es una merma. Escucharíamos seguramente discursos más brillantes, más complejos y más ricos si los políticos no estuviéramos siempre guardándonos las espaldas. Porque al final acabas diciendo cosas neutras y descafeinadas para no molestar a nadie, y eso no enriquece el debate de las ideas. Y son cosas además de las que la gente se siente muy desvinculada, porque acaban no significando nada en tu vida. No se perdona ningún error y cualquier debilidad se paga muy cara. Sobre todo en el caso de las mujeres. Es el caso de Bibiana Aído con lo de “miembros y miembras” o el de Carmen Calvo con lo de “Pixie y Dixie”. Y si es mujer, del sur y tiene acento ya ni te cuento. Como le pasaba a Magdalena Álvarez, que es una mujer brillante. Las mujeres en política tienen que ser mucho más cuidadosas en la expresión, y eso te acaba limitando la riqueza de las ideas. Y a Wert, que es un hombre brillante, no se le permite esa libertad de expresión ni de pensamiento que a lo mejor tenía antes. Y como además está familiarizado con los medios porque ha colaborado antes con ellos, le debe de resultar terrible y chocante ese freno, me imagino.

Como ministra de cultura, ¿era usted anglófila o afrancesada?

Soy de formación anglófila porque he estudiado en los EE UU y hablo y leo inglés muy bien, pero cinematográficamente soy afrancesada. O sea que un poco de todo. 

¿Y políticamente?

Creo que el sistema anglosajón tiene unas posibilidades de representación mayores que hace que los ciudadanos se sientan más cercanos y más representados por sus políticos. Tengo esa percepción. Y nosotros, en cambio, tenemos un enorme aparato burocrático como el de los franceses, heredero del estado napoleónico, que pesa mucho. Para mí ha sido más frustrante la experiencia de la administración que la experiencia de la política. No por la gente en sí, porque hay funcionarios excelentes y a mí me molesta mucho cuando oigo criticar a los funcionarios, sino por los procedimientos del estado, que están tan anquilosados y que son tan difíciles de renovar y modernizar. 

¿Le puedo preguntar su opinión sobre Carmen Chacón? En una hipotética futura disputa entre Rubalcaba y Chacón por la nominación como candidato presidencial del PSOE en las próximas elecciones generales, ¿por cuál de los dos optaría? ¿O preferiría quizá a un tercer candidato? ¿Quizá Eduardo Madina o Patxi López?

Bueno, yo soy muy amiga de Carmen Chacón y de hecho ella era la persona que conocía en el Consejo de Ministros cuando llegué a él porque había sido portavoz de Cultura en el Parlamento durante mucho tiempo, cuando el PSOE estaba en la oposición con Aznar y yo era presidenta de la Asociación de Guionistas. Había tenido varias reuniones con ella en el pasado, así que era una persona que conocía y en la que creo mucho.

Vamos, que es su candidata.

Lo dejo ahí.

Es obligado preguntarle por las noticias de los últimos días. ¿Tenemos salvación los españoles? 

Los españoles tenemos una capacidad de recuperación asombrosa. También tenemos una capacidad de tragedia asombrosa, y por eso lo que hace falta es que dejemos de creernos que vivimos en una tragedia. Porque no es cierto, y eso sólo repercute en que vivamos en una profecía autocumplida. Si te empeñas en que no vas a salir del hoyo es más difícil salir del hoyo, y yo creo que tenemos muchísimas posibilidades. España es un país que ha cambiado mucho en 30 años, y ha habido otras crisis de las que ahora parece que no nos acordamos. Las hubo en los 70 y las hubo en los 90, con una población mucho menos cualificada, con menos nivel universitario y menos nivel empresarial. Este es un país bastante más preparado de lo que a veces creemos cuando nos dan ataques de baja autoestima. Otra cosa es que a alguien le convenga divulgar y extender esa sensación catastrófica.

¿Quién es ese alguien? Póngale nombre. 

Bueno, pues aquel para el que es bueno que estemos en estado de shock. Porque cuando estás en estado de shock no reaccionas. Hay que salir de ese estado.

Es que no entiendo si se refiere a Alemania, a la City londinense o a Rajoy.

Me refiero a quienes son en este momento responsables del estado de ánimo del país. Un gobierno o un presidente es como el director de una película. Tú como director eres responsable del clima que haya en ese rodaje. Y según el clima que generes, la gente va a responder de una manera u otra y la atmósfera va a ser una u otra. Y el clima que hay ahora es de shock. Veo a la gente paralizada, con la cabeza agachada y escondida en su casa, asumiendo que sólo vamos a peor. Y no hay que asumir eso porque la historia demuestra que se ha salido de crisis con una capacidad y una formación mucho menor de la que ahora tiene este país.

Hablando de quedarse en casa. ¿Qué opina del 15M? ¿Está de acuerdo con que es uno de esos cuervos que periódicamente crea la izquierda y que acaban sacándole los ojos?

A mí me parece muy bien que ser de izquierdas, y vengo de una tradición y de una familia de izquierdas, signifique ser más autocrítico. Aunque es verdad que a veces nos gusta flagelarnos.

¿Pero por qué ser de izquierdas es ser más autocrítico?

Porque hay un componente moral muy alto, hay unos valores a los que no renuncias fácilmente porque son como tu brújula para orientarte y que te impiden a veces el pragmatismo. Cosa que está bien, porque en una situación como la que estamos hablando, de shock, si encima no conservas tus valores y no te acuerdas de cuáles eran esas líneas que decías que no ibas a sobrepasar, te desorientas y acabas haciendo unos desastres enormes. Y luego la recuperación es muy difícil. Ahora, en la cultura, el problema es cuántos pasos atrás vamos a dar por la falta de políticas de ayudas y de fomento como las que había antes. Porque el terreno conquistado es muy fácil perderlo.

Estos dos años y medio como ministra de Cultura, ¿han valido la pena?

Sí, totalmente.

¿A pesar del linchamiento?

Es que yo ya no leía las críticas cuando era guionista y directora de cine. O sea que no tengo por costumbre detenerme en lo negativo. Por la misma regla, tampoco tengo en cuenta los halagos. Cada uno sabe dentro de sí cuales son sus posibilidades y cuando has dado lo mejor de sí y cuando te has quedado corto. Está bien prestar algo de atención a los medios de comunicación y a la percepción que tienen los demás de ti, pero no puedes centrarte sólo en eso. No es tan importante. Quizá porque yo no era un político al que tenían que votar mi preocupación por mi imagen no era tan grande.

Siendo presidenta de la Academia usted apoyó el Manifiesto por la lengua común firmado por una veintena de intelectuales, entre ellos Mario Vargas Llosa, Félix de Azúa, Arcadi Espada, Albert Boadella y Fernando Savater.

Creo que es el único manifiesto que firmé durante los tres años que fui presidenta. Como presidenta de la Academia no iba a ninguna manifestación y no firmaba nada. Pero ahí firmaba mucha gente que yo respeto, como Félix de Azúa, y lo hice en aquel momento.

Su padre, José María González-Sinde, fue uno de los fundadores de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y su primer presidente, entre 1986 y 1988. También fue el creador de los premios Goya, además de un productor y guionista de cine estrechamente vinculado a José Luis Garci. Son además conocidos sus vínculos con la izquierda. Es decir, sus biografías son prácticamente idénticas. La pregunta es, ¿hasta qué punto ha controlado o decidido usted su trayectoria vital y profesional?

Esa es una buena pregunta para una sesión de terapia. Yo creo que hay algo del ejemplo que en gente de mi generación está muy marcado. Mi padre, en los años 60, cuando yo nací, estaba muy implicado en política y era miembro del partido comunista. Yo veía que para él lo colectivo y la solidaridad eran importantes, y que también era importante dedicar parte de tu tiempo al colectivo y a unir a gente para defender el bien común y lo que es de todos. Porque al final eso también es bueno para ti como individuo. Pero eso lo vives sin pensar en ello. He crecido con eso, está muy dentro de mí y espero que lo siga estando a pesar de pasar ahora por un periodo quizá más escéptico respecto a la actividad política. Pero yo en cambio no pensaba que hubiera seguido tan fielmente el oficio de mi familia. Yo tardé en llegar al cine, me dediqué primero a otras cosas. Mi primer trabajo fue en la industria discográfica. Aunque mi padre también empezó trabajando en RCA y vendiendo discos de Elvis Presley y todas esas cosas. Pero yo tardé más en llegar a la escritura y al cine. Trabajé siempre en la cultura, pero fui picoteando un poco, no encontraba mi lugar. Trabajé en organización de conciertos y en una discográfica, luego en una editorial y sólo más tarde, cuando ya tenía casi 30 años o veintitantos largos, se me ocurrió hacer un curso de cine. Porque era algo que tenía cerca y porque no me parecía que yo estuviera lo suficientemente capacitada. Pero luego resultó que, capacitada o no, me sentí a gusto en ese oficio y es el que he desempeñado durante la mayor parte de mi vida.

¿Cuál es su primer recuerdo asociado al cine?

Es que yo nunca he sido muy cinéfila. Pero mi primer recuerdo fue cuando de niña hice un personaje. Tuve un papel en una película de José Luis García Sánchez. Era un personaje que tenía una cierta importancia y eso me hizo vivir en el rodaje durante varias semanas. Y sí, me impresionó mucho ese mundo de la representación y del trabajo en equipo. Los ambientes de rodaje son muy cautivadores, muy seductores. Por la intensidad, por los tiempos y porque es difícil encontrar grupos de personas tan diversas que trabajen tan concentradas en una misma idea. Y eso del compartir atrae mucho. A mí se me quedó en ese momento el deseo de ser actriz. Lo que pasa es que a los 18 años lo perdí y abandoné la vocación. Me parecía que no tenía talento y dejé los cursos de interpretación que seguía en ese momento.

Usted completó sus estudios de cine en el American Film Institute de Los Angeles gracias a una beca Fulbright. ¿Qué le pareció la ciudad?

A mí me encanta. No soy de esos europeos que no se sienten a gusto en Los Angeles. No he vuelto en mucho tiempo, hace como 13 años que no voy por allí y estoy deseando hacerlo porque me gustaba mucho vivir en Los Angeles. Igual ha cambiado mucho en este tiempo, pero me gustan las ciudades que conservan sus lugares tradicionales. No como Madrid, a la que por la presión inmobiliaria y por otras cuestiones apenas le quedan restaurantes o cafés clásicos. Todo se transforma y todo es devastado por la franquicia. En Europa todas las ciudades se van pareciendo y encuentras en ellas las mismas cosas. En los EE UU, en cambio, todavía quedan muchos de esos negocios tradicionales. Los Angeles tiene mucho pasado y al mismo tiempo mucho presente. Me gustaba mucho la inmensidad y la dispersión de la ciudad, y también es un lugar donde la vida es fácil. Y es un lugar muy vinculado a la música. Para mí la música siempre ha sido importante. Además, es una ciudad con muy buen tiempo.

¿En qué parte de la ciudad vivía?

En Silverlake. Primero viví en Hollywood y luego en Silverlake. Que no eran en ese momento las zonas más chic, de hecho. También porque el American Film Institute está en Hollywood y, bueno, porque me gustaba esa parte popular, un poco decadente, de los barrios donde vivía.

¿Cuál es la principal diferencia entre las escuelas de cine estadounidenses y las españolas?

El curso de Los Angeles lo hice en el 93. Cuando estudié mi primer curso de guión en España, en el 91, lo hice porque era el primero que organizaban. Era un máster de la Autónoma que dirigían José Luis Borau y Mario Onaindía. En ese momento se había cerrado la escuela de cine y no existían la ECAM y la ESCAC, que llegaron muy posteriormente, así que no había muchos sitios donde estudiar. Estaba el TAI, pero postgrados universitarios no había. En realidad, a mí lo que me atrajo hacia el audiovisual no fue tanto el cine como las series. Yo quería aprender a producir y a guionizar televisión a la manera americana. Tienen un sistema muy perfeccionado y por eso elegí una escuela más práctica que teórica, porque el American Film Institute es muy diferente de Columbia. Fui allí a estudiar durante tres años, a hacer el programa completo. Pero no sé yo qué diferencias hay entre unas y otras. Aquí hay escuelas muy buenas, entre ellas la ESCAC de Barcelona, que funciona muy bien y que da unos resultados estupendos. Pero estás allí, en Los Angeles, y tienes un profesorado que está entre los mejores del mundo, cada uno en su especialidad. Tienes grandes fotógrafos, grandes directores de arte y grandes guionistas dándote clase. Y eso es una experiencia que puedes aprovechar mucho y que te da una visión amplia de una industria que es muy distinta de la europea.

¿Sigue usted alguna serie de TV? ¿A qué cree que se debe el boom de las series y muy especialmente el de las de la cadena HBO?

Sigo algunas series, pero no tantas como me gustaría. Yo he sido una loca de las series. Piensa que en realidad llegué al guión porque quería trabajar en televisión, no en cine. En Estados Unidos tienen un sistema de trabajo completamente opuesto al que se sigue en España. Los guionistas son los verdaderos creadores de las series, se respeta la escritura, se respetan sus ideas, su experiencia, su criterio. Los escritores audiovisuales son valorados y están al mando, controlan la narración en su totalidad. En nuestro país, en cambio, los guionistas son los últimos monos, personas reemplazables. A veces pienso que el audiovisual en España expulsa al talento.

El mundo del cine y el de la TV ya no son compartimentos estancos. ¿No teme que de la mezcla del lenguaje televisivo y el cinematográfico acabe saliendo un híbrido despersonalizado que no sea ni una cosa ni la otra?

Lo temo, sí. Pero más por los criterios industriales y económicos que aplican quienes financian los proyectos que por cuestiones creativas o de lenguaje. Hacer exclusivamente cine que atraiga a grandes masas y a todos los públicos eliminaría muchas películas interesantes y arriesgadas. Por eso ahora hay más posibilidades creativas y más profundidad de discursos y más riesgo y más libertad en el teatro o la novela que en el cine.

El cine español es el caballo de batalla ideológico de muchos españoles. ¿A qué cree usted que se debe eso?

Bueno, eso viene de muy atrás. Está bien leer las memorias de Fernando Fernán Gómez porque te ponen en perspectiva. No era muy diferente en los años 40 o en los 30, cuando ya se decía eso de la españolada. Siempre ha existido el prejuicio de que lo nuestro no es tan bueno. Es un prejuicio que se desmonta cuando la gente va a ver una película que le gusta porque es de Amenábar o de Julio Medem y entonces ya le da igual. Tiene más que ver con ese prejuicio hacia el conocimiento y hacia los creadores en general del que te hablaba antes. Y más en el caso de los cómicos, como se les llamaba antes, que tampoco eran tratados muy bien cuando iban de gira por los pueblos. O sea que en el fondo hemos mejorado bastante. Y en el cine español pasa como con otros aspectos de la vida. Como conocemos mucho cine español tendemos a pensar que es peor que otros. Porque del cine francés sólo nos viene lo seleccionado. Si tuviéramos que ver todo el cine francés quizá también nos parecería que hacen muchas comedias chabacanas y películas aburridas. Pero claro, como del cine coreano, o del francés, o del italiano, o del alemán o del de los EE UU sólo ves una selección… Imagina: en los EE UU hacen más de 1000 películas al año, no quiero ni contarte lo que allí habrá. Pero como sólo ves lo seleccionado piensas “ellos lo hacen mejor”. Y nuestro promedio artístico de éxito y de fracaso no está muy alejado del de otras cinematografías. Lo que hay ahora desde hace años, eso sí, es desde luego un criterio diferente sobre qué proyectos se eligen. Porque quienes eligen qué proyectos se hacen o no son las televisiones privadas, que son las que tienen por ley la obligación de financiar y de invertir en audiovisual español una parte de sus beneficios anuales. Y entonces eligen unos guiones por encima de otros, unos repartos por delante de otros. Así que también habría que preguntarse por qué hacemos este tipo de películas y no otras, por qué pensamos que este es el cine que puede interesar y no otro. Hay varios responsables de que colectivamente como país estemos incidiendo en un tipo de historias y no en otras.

Talento hay, y la prueba es que gente como Javier Bardem, Alberto Iglesias, Pedro Almodóvar, José Luis Garci, Jaume Balagueró o Nacho Vigalondo, gustos particulares aparte, han sido reconocidos de una u otra manera en un entorno tan competitivo como el de Hollywood.

Sí. Además, el nivel de nuestros técnicos es muy alto. Cuando viene un rodaje de fuera los técnicos que se contratan son los de aquí. Tenemos unos fotógrafos buenísimos, tenemos maquilladores que ganan Oscars…

Si usted piensa en las películas españolas aceptadas casi unánimemente como las mejores de la historia de nuestro cine (Bienvenido Mr. Marshall, Viridiana, Calle Mayor, El verdugo, Furtivos, El espíritu de la colmena o Los santos inocentes) se ve que son películas atávicas, recias, que no podrían haber sido hechas en ningún otro país que no fuera España. ¿Quizá el público ha abandonado el cine español porque este ha querido alejarse de lo que sabía hacer bien para caer en la despersonalización de un tipo de cine supuestamente global?

Primero te diré que yo creo que hay películas más recientes que también merecen estar en esa lista. El buen cine español no es cosa del pasado. Respecto a lo que me preguntas, la respuesta tiene que ver con cómo se seleccionan hoy en día los proyectos, cómo se financia el cine y quién lo financia. Ocurre en España y también en Hollywood. La industria del cine ha cambiado mucho y ahora son ejecutivos de otro tipo quienes dan el visto bueno a los proyectos y quienes eligen unos guiones y unos directores por encima de otros. Ya no son aquellos productores con olfato y criterio comercial, pero también artístico o creativo. Hoy se busca la rentabilidad inmediata, se busca atraer a públicos amplios, minimizar los riesgos de la inversión… Las televisiones privadas y públicas son una de las bases fundamentales de la industria y han ido imponiendo criterios que encajen con sus parrillas. Seguramente ahora no hubieran producido ninguna de las películas que mencionas.

¿Ha visto REC o Los cronocrímenes? ¿Qué le parecen? Parece que a los españoles se nos da mejor últimamente el cine de terror o el fantástico que la comedia o el drama, que eran los géneros en los que solíamos movernos mejor.

El terror y el fantástico son géneros que viajan muy bien, que se pueden vender bien en mercados extranjeros, que admiten coproducciones. La comedia tiene el inconveniente en este sentido de que viaja mal, suele ser local. Y el drama por lo general es para públicos más adultos, públicos que frecuentan poco los cines de centro comercial, que son los únicos que quedan en nuestro país. De nuevo el desarrollo del cine de género tiene que ver con las mayores posibilidades de financiación y de mercado. Y como somos un país de buenos narradores audiovisuales y de extraordinarios técnicos capaces de hacer excelentes trabajos, salen talentos para ello.

Uno de sus primeros guiones, escrito a medias con Ricardo Franco, es el de La buena estrella (1997). Con él ganó el Goya al mejor guión original. ¿Está de acuerdo conmigo en que ese guión es el más redondo de todos los que ha firmado?

Estoy de acuerdo en que fue un guión clave para mi carrera, pero por suerte hay otros guiones con los que he quedado contenta. Me gusta mucho una película que escribí para Gerardo Vera que se llama Segunda piel, me gusta mucho una película que escribí para Gutiérrez Aragón y que se llama La vida que te espera y me gusta mucho Una palabra tuya.

Una palabra tuya (2008) es una adaptación de la novela del mismo nombre de Elvira Lindo. También trabajó en su momento en los guiones de la serie de TV de Manolita Gafotas. ¿Cuál es su relación con Elvira Lindo?

Es muy buena amiga. Y muy buena escritora. Ojalá pueda hacer más películas que tengan que ver con sus novelas.

También ha trabajado varias veces con Gerardo Herrero y un par de veces con Manuel Gutiérrez Aragón. Parece que lo suyo son las fidelidades más que el picoteo. ¿Se siente más cómoda trabajando con viejos conocidos?

Me gusta trabajar con todo tipo de gente, pero es cierto que suelo repetir. No puedo ocultar que estoy orgullosa de que mis clientes se queden satisfechos y me vuelvan a contratar. Un guionista es como un sastre, hace trajes a la medida.

Suyo es también el guión de Mentiras y gordas. La película fue un éxito de taquilla, pero ¿es el tipo de cine con el que usted se siente más cómoda?

Me gustó mucho trabajar con Menkes y Albacete. Ese es el segundo guión que hice con ellos. Y yo me siento cómoda con todo tipo de cine. Los sastres cortamos los trajes que necesitan los clientes según la circunstancia. La peli me gusta, salvo el final de la playa, que fue una exigencia del productor.

¿Me puede dar un ejemplo de un guión excelente destrozado por una mala dirección y uno de lo contrario, es decir de un guión pésimo salvado por una dirección magistral?

No puedo darte esos ejemplos. Se me quedan en la cabeza las cosas que salen bien más que las que salen mal. De todos modos, creo que no existen buenas películas con malos guiones. Un mal guión es insalvable.

Su canon. Las diez mejores películas de la historia según Ángeles González-Sinde.

Esta pregunta es muy difícil. Me tendrías que dar un par de semanas para contestarla. Me gustan tantos tipos de cine que reducir la lista a diez me atormenta de sólo pensarlo.

¿A qué se dedica en estos momentos? ¿Cuáles son sus proyectos para el futuro?

En estos momentos intento volver a escribir. Y también intento sacar alguna conclusión de mi experiencia política. Digerir y comprender todo lo que se vive en unos años tan intensos como los del final de la segunda legislatura del presidente Rodríguez Zapatero lleva su tiempo.

 Fotografía: Guadalupe de la Vallina


Iván Castelló: Clones del rock, karaoke on the rocks

Sobre las bandas tributo, sucesoras del rock geriátrico, hay un nuevo fenómeno ‘fashionista’. Les toca a ellos, a los subalternos sin nombre pero con repertorio genial y narices de echarse al ruedo, el llevarse en estos momentos de penuria las palmas del poco exigente público de la actualidad. Pero público a fin de cuentas, tonto o no, como aseveraban Kaka de Luxe, que ni era un futbolista ni eran precisamente de suite royal. Es el efecto de una causa: el desmantelamiento del siempre sugerente business musical sufrido a partir de los 90 con la irrupción de Internet, el nuevo Gutenberg, y su onda expansiva irrefrenable también llamada ‘Peer to Peer’ (P2P). Porque ya no hay niños que quieran ser estrellas del rock y sí llenar sus iPods de música bajada gratis. Y menos aún puede ser un ejemplo llevar la insana vida del rockstar, que si fumar ya es malo del resto ni hablamos. Es lo que supone haberse cargado a cañonazos a una industria que no vio venir a sus jinetes del apocalipsis. Y, ahora, tiene no sólo que reconvertirse sino reinventarse conceptualmente, que es como algo más profundo y no tan sencillo en un mundillo a veces cortito de miras. Es como pasar, pero en nada más que una década, del romanticismo de Remando al Viento en el lago Lemán y el esbozo de Frankenstein como un juego creativo al gore directo y sin guión de Saw y sus diferentes maneras de morir ‘aserrín, aserrán’.

La música popular, el fenómeno social indiscutible del siglo XX junto al cine y la televisión, ha caído tan abajo en su pozo por el concepto de gratuidad asociado al negocio resultante de la siguiente ruina: que se regalaran sus canciones en un circuito bien concurrido. Todas. Una detrás de otra. Buenas y malas. El daño ha sido tal que aún no sabe cómo reedificar ni siquiera su presente, asociado a las descargas digitales. Pero hay que ver, que acostumbrarse a no pagar es como una droga.

Dramáticamente carente de nuevas bandas en el panorama internacional, sin esperanzas de éxito, el rock actual apenas toma impulso sacando partido de lo bueno, que hay mucho, ya existente. ¿Cómo? Con el plagio legal, con el repertorio de hits por todos soñado, con el ‘karaoke on the rocks’ de la actualidad donde campan a sus anchas las denominadas bandas tributo, que no son tríos de escorbuto. Son algo así como el Barça y el Real Madrid de gira permanente y más barata, repitiendo sus goles, pero sin Messi ni Cristiano, con dos jugones clonados que simulan el concepto, que nos lo recuerdan, no entra por las orejas. El ejemplo, a veces, es un tal cual como para tener en cuenta y en Inglaterra ya hay bandas de notable calidad y respeto por parte de la crítica. En España, donde hay más necesidad, es en estos momentos una salida profesional para músicos mucho más directa que pretender vivir de una banda propia. Y el público, que en música con su me gusta/no me gusta ostenta el auténtico y original poder y no el que entregaron los soviets al pueblo, entra a militar en la liga de las bandas tributo. Asistir a un espectáculo de todo-hits-y-nada-mas-que-hits de los grupos internacionales y españoles más populares, de Elvis y los Beatles a Coldplay o El Canto del Loco, pues parece que gusta, entre unos 50 euros más baratos que los originales, que ya ni vienen apenas, por cierto.

Es así como empieza a ser normal en el mobiliario urbano de nuestras ciudades los carteles que anuncian conciertos de Metillica (Metallica), Fito y Tú (Fito y Fitipaldis), Gansos Rosas (Gun’s & Roses), Cucarachas Enojadas Band (las pelis de Tarantino), Sperman (El Canto del Loco), Walkers on the moon (The Police), Elvis 21 (Elvis Presley), Devotional Mode (Depeche Mode), Amuse (Muse), Iberia Sumergida (Héroes del Silencio)… y así decenas de bandas españolas e internacionales empiezan a ocupar unos escenarios abandonados por el verdadero rock, que ya no tiene apenas sentido. Por eso, y porque para hacer caja hay que dedicar más energía que nunca en un ‘always on tour’ tipo el de Bob Dylan y menos a crear obras de estudio que no venderán ni en formato CD adosado a un brick de zumos, es tiempo de las bandas tributo, que rima con un polémico tema de Molotov (se me ocurre).

En España, los mejores siguen y seguirán siendo Los Petersellers (al combinar humor con clonación), pero al auge (que suena a grunge y no lo es) de estos repetidores (versioneadores de ‘jitazos’) amenaza con revolver las entrañas de la música popular.

Este fenómeno social del siglo XX, ahora capitidisminuido por el concepto revolucionario de gratis que tanto dio, da y dará que hablar, languidece en el XXI entre ley Sinde bien popularizada, SGAE, mp4, iTunes y teles temáticas de videoclips desencadenados. Como las melodías.

Y a falta de relevo generacional (el business ya no es negocio, es como ir en autobús por el lago Ness, un sin sentido), triunfa una entelequia. En la nueva Barataria, cientos de bandas ocupan el lugar de los dinosaurios del rock. De los húngaros Kiss Forever Band (Kiss) a los Walkers on the Moon (The Police) patrios, pasando por los Small Fackers (Small Faces) ingleses, el público disfruta del ‘karaoke on the rocks’. Primero fue el retorno del concepto Cocoon o rock de geriátrico, con regresos de todos los que podían ponerse en pie, los que no dejaron un cadáver bonito (James Dean) ni cayeron en la fosa de la maldición de los 27 como Amy Winehouse y tantos otros. Hasta Led Zeppelin , que resistían, mordió en 2007 de la manzana de la tentación multimillonaria y solo los Beatles, probablemente por el pequeño detalle sin mayor importancia de la muerte de dos de sus miembros (John Lennon y George Harrison), se mantienen puros y no han retornado para el karaoke oficial.

A medio camino, al menos para los más puristas (que en este mundillo hay mucho de eso), entre las orquestas de verano, cantera patria —David Bisbal— donde las haya, tanto de fiestas de pueblo como de hotel de guiris, la versión es que triunfa por definición. Ya mostró el camino sin saberlo La Década Prodigiosa en los 90… Pero es así cómo podemos sufragar entre todos (que la gente va, que la gente disfruta del plagio) una larga nómina de grupos que simulan a sus ídolos del glam.

La lista es infinita, pero nos podemos quedar, por ejemplo, con los españoles The Pink Tones y los estadounidenses The Pink Floyd Experience, que elevan al cubo de la calidad en directo la experiencia de rememorar los shows del rock sinfónico de unos gigantes como Pink Floyd. Pero hay más. Muchos más, comenzando por imitadores de los Beatles más ‘sixties’ y de ‘single’ como Abbey Road, Rocking Beatles, Silver Beats, Beat Beat Yeah, The Blisters, All Together Band o Beat Tripper.

Más. En España y fuera. Hechizo y Derivas (Héroes del Silencio, ambos); Janis y los Joplins (obvio); You2band, Achtung Band y The Edge Project (U2); Alta tensión (Antonio Vega); Black Shark (Black Sabbath); Letz Zep (Led Zeppelin); The Rocking Stones, Honky Tonk Cats o Control Stone (siempre los Rolling Stones); El último tributo (El ultimo de la fila); Tramps like us (Bruce Springsteen); Mötorhits (Mötorhead); The other Doors (The Doors)…

Y Clocks (Coldplay); Sufre Mamón (Hombres G); Band Jovi y Bounce (Bon Jovi); Dr. Crue (Motley Crue); Tos Secret (Los Secretos); Duncan 2 (Duncan Dhu); Queenextravaganza, Doctor Queen y Momo (Queen); The exploding boys (The Cure); The Clash Band (The Clash); Angels of Mercy (Dire Straits); La ruta de la seda (Camel); Funky Monks (Red Hot Chili Peppers); Dr. Goodroll (Dr. Feelgood); Vitalogy (Pearl Jam); 99 (Toto); T. Rexmanía (T-Rex); Only Eagles (The Eagles); Los Parpel (Deep Purple); Creedence Factory (Creedence Clearwater Revival); Experiencia Hendrix (Jimmy Hendrix); Los Sixtys (The Shadows); Ardiendo (Burning); Código 26 (Amaral) o los ya separados madrileños Tin Soldier Band (Small Faces), The Fortune Tellers fuera de las versiones por su pasión extrema por un ‘modfather’ como Steve Marriott. Otros mods que siguen la vía del karaoke oficial son From The Jam, siempre sin Paul Weller, primero con Bruce Foxton el bajista y Steve Buckler, el batería, y ahora sólo con el de en medio, el de los saltos con los patos cuando los Jam lideraron la new wave de los 70-80 y le pusieron corbata al punk rock.

Resumiendo, que conviene en la era Twitter. Que de 50 pavos se ha pasado a veces a 5 por concierto (aunque las bandas tributo van subiendo de caché y llenando sus salas de extrarradio para ir acercándose al centro de las capitales) y ni un momento de descanso con esa canción del nuevo disco o la lenta con que te pagan los escenarios de verdad para la indiferencia del fan más convencional. Ahora no hay descanso. Lo que se viene es ‘Jitazo’ tras ‘jitazo’. Qué puntazo.

 

 


Ricardo Galli: “Si existen países que son paraísos fiscales, habrá paraísos digitales”

Ricardo Galli, argentino afincado en Palma de Mallorca, es doctor en informática por la Universitat Illes Baleares, donde imparte clases de Sistemas Operativos. Es conocido por ser creador de Menéame, un agregador de noticias y una herramienta muy útil usada por los medios de comunicación a modo de agencia de noticias. Es defensor del software libre y ha contribuido a su desarrollo con herramientas tan eficaces como  wp-cache de WordPress, permitiendo que miles de pequeñas webs de todo el mundo puedan funcionar mejor. Pasamos un día completo con él en Palma de Mallorca y, entre llamadas de los medios y actualizaciones de Twitter, nos explicó con detalle y en profundidad desde la inseguridad jurídica que conlleva la Ley Sinde hasta las ventajas de usar Nginx en sustitución de Apache. Es una de las personas con más influencia en la Red en España, un gurú de Ciencias al que nos acercamos a través de las letras.

En diciembre le regalaste un notebook, preinstalado con GNU/Linux, al diputado de IU Alberto Garzón para llamar la atención sobre la hipócrita posición de esta formación política ante el software libre. ¿Qué conclusión sacaste tras el rechazo del mismo en favor de su IPAD/Iphone?

Que ni siquiera ha comprendido lo que hay en su propio programa electoral, porque en éste aparece el apoyo explícito y la intención de solicitar el uso exclusivo de software libre en la Administración. Los diputados son parte de la Administración. Si ya comienza así la legislatura, justificando con argumentos relativistas posmodernos, significa que no ha entendido nada de un programa electoral que presuntamente se habrá leído. Pero es normal, en general con los políticos ocurre esto; usan el software libre en sus campañas pero sin entenderlo.

¿Qué diferencia hay entre el software libre y el software gratuito?

El software libre puede ser de pago, que sea libre no implica que sea gratis. Tiene que reunir cuatro condiciones, definidas a principios de los años 80 por Richard Stallman, que son las libertades que tiene el usuario del software: usarlo como quiera, modificarlo como quiera, dar copias a quien quiera y poder redistribuir una versión modificada del software. No impide que lo puedas vender.

¿Y entre el software libre y el código abierto?

Son posturas filosóficas o éticas diferentes. Más que definir tipos de licencias definen comunidades. La comunidad del software libre se originó con el movimiento GNU de Stallman, y su propuesta filosófica es la de la libertad de los usuarios. A finales de los años 90, con la burbuja de internet, cuando ya Linux era muy conocido, la gente que no compartía esta postura filosófica pero sí sus mecanismos de desarrollo creó el término “Open source”, que consideraron más vendible a las empresas; en inglés “free” es también “gratis”. Son dos comunidades distintas que trabajan juntas, porque las licencias “open source” son libres en general, y todas las libres son reconocidas como “open source”. Los términos definen simplemente la justificación para hacer eso: “open source” es una justificación técnica pensando que así se desarrolla mejor, en software libre no importa tanto la parte técnica como la social.

En comunidades autónomas como Andalucía se viene haciendo una gran apuesta por el software libre. En octubre conocíamos que la Consejería de Hacienda migraría su plataforma Jupiter a SAP. ¿A qué crees que se debe ese cambio de rumbo?

Volvemos a lo de antes: los políticos no comprenden qué es el software libre. Hace tiempo que insisto en que ya no hay que molestarse en hablar de este tema con ellos, porque en el mejor de los casos lo usarán para su campaña electoral. Después se olvidarán y saldrán, a las primeras de cambio, justificando el iPad como herramienta de trabajo. Si eso pasa con un diputado que se define como anticapitalista, ¿qué pasará con otros políticos más de “centro”? En el caso de Extremadura creo que se puso en marcha por el empeño personal de algunos políticos que estaban convencidos y lo llevaron adelante; pero era el convencimiento de unas personas, no de la plataforma política del PSOE en Extremadura. Súmale a eso las presiones de Microsoft y otras empresas similares para vender su producto. Gran parte del negocio de estas empresas, sobre todo SAP, está en la Administración. Entonces, entre la incomprensión y la presión, acabamos así. No hay un convencimiento.

Muchos expertos consideran que el coste total de propiedad para determinados desarrollos de software, como los programas para la gestión de hospitales, es menor utilizando un ERP tipo SAP que desarrollando un código específico mediante herramientas de software libre.

Seguramente hay nichos en los que el software privativo va mejor, pero desde una postura política eso no debería ser importante. Seguramente el SAP pueda funcionar mejor que el OpenERP, pero lo que debería primar son los fundamentos políticos y filosóficos. Has elegido software libre, no lo puedes abandonar después porque otro va mejor. Defender unos principios siempre cuesta algo, nunca es gratis. Es cierto que conozco casos en Palma de Mallorca, como Emaya, que gestiona el agua y los residuos del área metropolitana, que usan SAP y tienen muchísimos problemas. Tengo amigos que trabajan allí, en los laboratorios, y cada vez que digo SAP empiezan a llorar. La parte técnica es relativa y se puede discutir si genera más o menos problemas, pero lo que no se puede discutir es cuando dices que apuestas por el software libre; no tienen claras las razones y entonces es muy fácil decir que funciona mejor el otro.

¿Consideras que el software es un producto patentable? Si alguien saca un algoritmo útil, ¿no es un trabajo equiparable a un escritor o un músico y, entonces, tiene derecho a explotar su invención?

Lo del derecho a explotar una creación individual no es un derecho natural. Es un derecho creado, como casi todos, y no hace demasiados años. Las patentes de software en los Estados Unidos empiezan en los años 80. Debería discutirse si es bueno o no para la sociedad ese monopolio sobre la idea. Con el tema del software pienso que no. Por un lado, porque cuando hablas de algoritmos y fórmulas son desarrollos científicos, y nuestra propia ley sobre la propiedad intelectual dice que no son patentables. Si empezamos a patentar ideas de desarrollo científico ese desarrollo se vería muy frenado, porque tendrías que pedir permiso para usar cualquier idea, la comunidad científica no funciona así. Por otro lado, cuando surgieron las patentes estaban enfocadas a productos muy específicos. Por ejemplo, si tú descubres una nueva manera de fabricar una taza puedes patentarla con la condición de que expliques cuál es el método. Hay una ventaja social de que has inventado algo nuevo para fabricar una taza y te damos una patente de 20 años para “pagar” tu trabajo o incentivar que inventes más cosas. Pero en software cualquier programa de pocas líneas ya es la unión de muchas ideas. Por ejemplo, un procesador de textos básico seguramente implementa unas 1000 o 1500 ideas que surgen de distintas áreas de la informática. Si cada una de esas ideas está patentada, hacer un programa se hace casi imposible. Entonces, si haces un procesador de textos y lo usan 1000 personas no pasa nada, pero si tiene éxito y lo usan millones de personas te empezarán a llover las demandas. Es lo que está pasando ahora con Android y el iOS. Las patentes se están usando como un arma de ataque y defensa para frenar a la competencia. Por eso, las empresas tienen mogollón de patentes de software con las que se podrían demandar unas a otras, por lo que estamos en una especie de guerra fría. El problema adicional es que ahora hay “startups” con mucho dinero detrás que cogen a los mayores expertos en determinadas áreas, los sientan a una mesa y les preguntan qué se les ocurre que se pueda patentar. No venden nada, simplemente cuentan con esos expertos que tienen ideas que se pueden patentar, y las patentan. Por eso luego le puede caer a Apple o Google una demanda de una de estas empresas que no vende ningún producto. Hay incluso patentes “submarinas”, yo patento algo que no funciona pero que quizá en diez años alguien lo haga funcionar y entonces le meto una demanda. Debería replantearse el uso de las patentes de software, sobre todo en Estados Unidos, porque está obligando a gastar mucho dinero en desarrollo de software.

Y en abogados.

Detrás del tema de la propiedad intelectual siempre hay un bufete de abogados que está ganando muchísimo dinero, ganen o pierdan las demandas. Y normalmente estos abogados son los más cercanos a los legisladores, ya que la mayoría son abogados. Es una especie de fiesta privada.

En 2004 invitaste a Richard Stallman a dar unas conferencias en la UIB. ¿Qué te pareció el personaje?

No podría aguantarlo como amigo, pero cada minuto que compartes con él estás aprendiendo algo. Te das cuenta de su coherencia y de cómo te convence de sus argumentos no por lo que te explica, sino por cómo vive. Además de ser intelectualmente brillante y de que hace 30 años se dio cuenta de un problema que ahora empezamos a notar en la industria del software. Trabajando en el MIT tuvo los huevos de renunciar a su cargo para dedicarse al software libre y no tener problemas con la universidad. Por último, tiene las ideas muy claras y cuenta con el razonamiento de los niños: todo tiene que tener una explicación lógica. Es imposible conversar con él si no eres estrictamente lógico, tienes que ir con mucho cuidado, porque en una conversación te pregunta el porqué de todo. Estuve con él dos días y pico, y en ese tiempo aprendí muchísimo a hablar con sustento lógico. Te hace ver que, en realidad, todos estamos diciendo chorradas la mayor parte del tiempo.

En tu antiguo blog te quejabas de las dificultades que tenías para trabajar con software libre en tu universidad, y ahora existen hasta cursos de posgrado sobre software libre. ¿Cómo ves su futuro a nivel educativo? ¿Hay apoyos por parte de la Administración?

Respecto a la Administración y la política soy muy pesimista. En Extremadura, Andalucía y Cataluña parecía haber un compromiso político fuerte con el software libre, pero ya ves en qué ha quedado. Respecto a la educación tenemos un sistema mayoritariamente público, y eso conlleva que puedes cambiar cosas desde los dos extremos: desde arriba con un compromiso político, aunque parece claro que no lo habrá, o desde abajo. A mí no me dejaban hacer cosas y eso te acaba quemando. Es injusto que sean los profesores lo que hagan todo el esfuerzo sin apoyo de la Administración, se acaban agotando. Van a llegar a los 40 años, verán que no tienen ni plaza, siguen siendo interinos por dedicar su tiempo a mejorar el sistema. Afortunadamente, algunos lo hacen. Mi hija va al instituto y todas las clases de informática se imparten con herramientas de software libre y Linux, pero es cuestión del profesor. Son profesores que han vivido estos años del boom del software libre y lo están llevando a sus clases, pero no sé cuánto puede durar. Ahora parecen estar todos encantadísimos con Apple y su nuevo formato de iBook para la docencia, que es un software ultraprivativo y ultracerrado; con lo que ahora tenemos un nuevo frente abierto para que no se impongan estas herramientas en la educación; es tan seductor que todo el mundo lo querrá, y tocará otra vez explicar el problema de usar este tipo de tecnología. No soy optimista, y vienen nuevas luchas con el tema del libro electrónico.

El sistema operativo de los Macintosh se basa en UNIX y su manejo es completamente intuitivo. Sin embargo, por más versiones y entornos de LINUX que se desarrollan sigue siendo para los usuarios inexpertos un dolor de cabeza realizar tareas básicas como instalar un driver. ¿Por qué hay esta diferencia? ¿Está Linux cerca de superarla?

Lo que hay que reconocer es que la interfaz del Mac es muy bonita y seductora, aunque yo no diría que es tan intuitiva. A mí me cuesta usar un Mac. Ayer tuve una entrevista en el Diario de Mallorca en la que me pusieron un Mac; estaba perdido, no entendía nada, ni siquiera sabía cómo cambiar de ventana. Yo sé cómo cambiar de pestaña rápidamente en Ubuntu, pero ese conocimiento no sirve con Mac. Cometí el error de usar Firefox. Me pusieron tres pestañas, toqué algo y convertí una pestaña en ventana, y luego no sabía cómo cambiar rápidamente entre ventanas. Intenté cerrarla y me salían tres botones, uno rojo, uno verde y otro naranja. ¿Qué significa eso? ¿Cuál es para hacer más pequeña la ventana maximizada? Tuve que probar. En un Linux veo los símbolos típicos de cuadradito, rayita, etc, por eso creo que lo de intuitivo es discutible. Lo que sí tienen muy depurada es la combinación de software y hardware, están integrados de tal forma que es muy difícil tener un problema.

Últimamente hay una migración de los sistemas web basados en Apache a NGinx. ¿Qué ventaja tiene este servidor web?

El Apache tiene unos problemas que los he padecido con Menéame. El NGinx tiene otro estilo de programación; mientras que Apache te crea un proceso por cada conexión, estos nuevos servidores son multihilos y, en su mayor parte, orientados a eventos asincrónicos. Es decir, un solo proceso te atiende muchas peticiones simultáneas. Eso te ahorra mucha memoria, que es un problema cuando tienes un servidor con mucho tráfico. Apache estaba muy bien porque le añades los módulos que quieras, pero cada vez que crea procesos consume más memoria. Y cuando llega al límite de memoria es muy complicado de gestionar. El Fast-cgi se ha puesto de moda ahora, pese a ser de los 90, porque te permite usarlo con diferentes lenguajes de programación. En Menéame hemos cambiado y se nota la diferencia, tanto en recursos como en la facilidad de configurar.

En tu blog has comentado en algunas ocasiones los problemas a los que te has tenido que enfrentar debido al crecimiento de Menéame en relación con las bases de datos. ¿Qué diferencia hay en términos generales entre MySQL y Oracle?

En términos generales no creo que haya mucha diferencia. Es más, alguna vez he visto una empresa grande de aquí que trabaja con Oracle y me ha parecido pre-2000, mucho más antiguo que la manera como se trabaja con MySQL. MySQL tiene una joya de ingeniería que es InnoDB, y no sólo lo digo yo, lo dicen también los jefazos de desarrollo de Facebook, que usan MySQL. Lo que pasa es que te exige un aprendizaje y, en general, los programadores sabemos muy poco de bases de datos, son dos mundos muy diferentes. Menéame tiene una base de datos relativamente grande —ahora mismo estamos por llegar a los 10 millones de comentarios, y son textos libres, es decir, de longitud variable, que es la peor escenario para una base de datos— y MySQL trabaja con ellos sin ningún problema. Si no sacamos provecho a las bases de datos relacionales es porque sabemos muy poco.

Leyéndote me ha sorprendido que Google funcione con MySQL.

No sólo Google, la parte de usuario de Facebook también está con MySQL. La parte de fotos, actualización y otros subsistemas funciona con Cassandra. Pero sí, MySQL es parte del núcleo y se utiliza. Si tienes datos relacionados la mejor solución es una relacional.

Hace poco nos enteramos de que el BBVA migraba de Outlook a Gmail. ¿Qué trascendencia tiene este cambio?

No creo que sea tan grande. De hecho muchas universidades estaban intentando migrar a Google, pero hay problemas con la Ley de Protección de Datos. Google no quería certificar que sus datos no saldrían de Europa. Si ahora lo usa BBVA es que llevan bastante tiempo negociando este tipo de problemas y los han resuelto, no es algo que se les haya ocurrido ahora. Seguramente lo han hecho porque les sale más barato, y te liberas de gestionar el correo y el espacio de almacenamiento necesario.

Google ha comprado la plataforma Doubleclick para la gestión de la publicidad, dominando así casi todo el negocio de la publicidad en Internet. ¿Cuándo se convertirá Google en el enemigo número uno quitándole ese protagonismo a Microsoft?

No tengo ni idea, pero creo que Facebook ya gestiona más volumen de publicidad que Adsense. Estoy más preocupado por Facebook que por Google. Me preocupa que hacer cosas en Internet de manera independiente en un país periférico como España es cada vez más complicado. Es una lucha de titanes que Menéame sobreviva con esos gigantes alrededor. Debe de ser una lucha aún peor la de que Tuenti pueda sobrevivir habiendo un Facebook. El tiempo que los usuarios están en Google o Facebook no están en otro sitio. Por eso, cualquier proyecto que no sea de los gigantes es una putada, porque te obliga a más esfuerzo. Encima suma que en los medios todo el día hablan de Facebook y Google, mientras que de otros casi no hablan. Esto hace la lucha más dura. A las grandes empresas que vienen de fuera les dan todo “regalado”. Si escuchas las noticias en la radio, están constantemente pidiendo que lo comentes en Facebook o Twitter. Ya me gustaría que a Menéame le dieran la misma publicidad. Creo que eso es un problema serio, al final vamos a regalar todo nuestro tiempo en Internet a empresas que están fuera. Fíjate lo que ha pasado con Filmin, la empresa española de alquiler de películas. Si ahora compras cualquier “disco multimedia” para conectar al televisor te viene ya con un programa para acceder a Netflix, pero no a Filmin. Eso quiere decir que cualquier empresa de Internet que no esté en ese círculo de privilegiados tiene muy difícil la penetración. Esto me preocupa más que la maldad o no de Google. Una empresa en Internet tiende al monopolio u oligopolio porque es un mercado global, no puedes comprarte un disco multimedia y que venga con todos los programas de todos los países. Viene sólo con los gigantes, y los pequeños que salen tienen que unirse entre ellos para poder coger mercado. El problema es que no estamos haciendo nada para contrarrestarlo, lo estamos favoreciendo alegremente. Hablar todo el día de Twitter, Facebook y Google queda muy moderno en los medios, sin darnos cuenta de que estamos contribuyendo a ese oligopolio.

En ese sentido, ¿qué te ha parecido la renovación de los acuerdos entre Google y Firefox?

Creo que hay dos cosas. Una es una cuestión de imagen. Tiene que evitar que el Chrome se vea como el Internet Explorer. Hemos experimentado que fue muy malo para Internet ese dominio de Internet Explorer durante tantos años. Para ello han liberado el código del Chrome, que se ha convertido en un producto de software libre, y han financiado a su competidor. Hablan de unos cientos de millones de dólares, relativamente poco para ellos. En un mercado donde se invierten cientos y cientos de millones, esta operación mejora mucho su imagen. Por otro lado, su negocio no es el navegador. A estas empresas grandes les conviene que Internet evolucione muy rápido, porque así a las pequeñas les es imposible mantener el ritmo. Cuantas más “virguerías” se implementen en los navegadores más virguerías pueden poner en Google+, y más se distancian de las empresas más pequeñas. Para poder meter más “virguerías”, han de conseguir que los navegadores las soporten. Entonces, no es mala inversión, es bastante inteligente.

¿Crees que Google entrará en el mercado de los PC con Android?

Creo que sí, sobre todo en el de los netbooks. Ubuntu también quiere entrar en ese mercado, entendiendo el netbook como un portátil de gama baja. Han salido nuevos procesadores para estas gamas pero son muy lentos, Android les puede echar una mano. Parece que el Chromebook no está teniendo el éxito que se esperaba, así que supongo que veremos cómo Android se acaba incorporando estas plataformas de gama baja

La tecnología Flash no le gustaba a Steve Jobs, entre otras cosas, porque no era válida para los móviles.

También había manías personales. Estaba cabreadísimo con Adobe porque crecieron gracias al Mac, que le dio el empujón. Así lo dice en la biografía de Jobs, que Adobe es lo que es gracias a Apple. Jobs afirmó que después sólo les han hecho putadas, como sacar versiones para PC antes que para Mac de Photoshop. Steve Jobs estaba cabreado, creo que fue uno de los motivos clave. Flash es como un Internet Explorer 6 del multimedia, habría que matarlo por lo menos para que lo reprogramen, es un monstruo.

El cierre de Megaupload tiene mucha importancia en el cambio de paradigma que estamos viviendo con la integración de internet en nuestras vidas. Más allá de lo justo o injusto de este cierre, ¿crees que hay alguna relación entre la maniobra orquestada por el FBI y la conocida intención de Megaupload de trabajar directamente con los autores saltándose a los distribuidores?

Puede haberla, como puede que no, pero la información que hay parte de un doc en Google que no dice nada, en esto soy muy escéptico. Creo que las grandes afirmaciones requieren pruebas extraordinarias, no he visto ninguna prueba de ese calibre. Por otro lado, no olvidemos que es un proceso judicial sobre el que se lleva trabajando un par de años, seguro que viene de la MPA y de la RIAA y era de esperar, no seamos ilusos. Pero que haya coincidencias en una cosa tan compleja, para la detención de esta gente en Nueva Zelanda hubo que hacer requerimientos internacionales y eso no se hace en un día, creo que la fecha pudo haber sido un poco antes o un poco después. Respecto a lo de tratar directamente con los autores, ya hay muchas plataformas: desde Amazon a Spotify pasando por muchas otras. A mí no me parece nada nuevo. No hay que olvidar que el tráfico de Megaupload no venía de que alguien fuera a buscar algo, ya que no tenía ni buscador, sino que provenía de otras páginas, tipo Seriesyonkis o Taringa. Ellos no generaban directamente tráfico, y el tráfico de Megaupload en Estados Unidos comparado con el de otros países era irrelevante. Era un 7%, lo mismo que generaba España, cuando aquí somos 45 millones y allí son 300. Visto lo visto, no creo que aquello haya sido revolucionario. Sí, 20 o 30 artistas lo han apoyado, pero hay muchos más que están en contra.

A raíz de eso se ha producido un efecto dominó y muchos sitios de alojamiento de archivos se han apresurado a eliminar contenido protegidos con derecho de autor. ¿Esto es algo temporal?

Lo que sobre todo han empezado a hacer es eliminar los pagos porque el lucro fue uno de los fundamentos jurídicos, por lo que están eliminando las cuentas “premium”. Estaban todos jugando en el borde de la legalidad y se han dado cuenta de la que les puede caer una encima, con o sin razón. De todas formas Rapidshare, que creo que es el servicio más utilizado en Estados Unidos, se mantiene por ahora.

Pero claro, es que cada aviso que recibía, Rapidshare quitaba…

Sí, ésa es mi opinión, el tema de los avisos. Tiene una cosa que fue muy criticado y que me parece malo, que aprobaron en 1998, que fue el “Digital Millenium Copyright Act”. Es un paraguas, porque dice algo así como “no te vamos a hacer nada mientras tú hagas caso a las solicitudes de eliminar contenido protegido”. Lo que están haciendo es acatarlo estrictamente, y eso les da el paraguas. Entonces, seguirán existiendo.

¿Ese concepto existe en la ley Sinde?

No, que va. Un concepto así debería existir, pero no está nada claro lo de la comunicación fehaciente y la autoridad competente sobre contenido de terceros; hay dos sentencias de Supremo que van en contra de esta interpretación. En la LSSI no tenemos un paraguas similar al que hay en la DMCA. Lo sufrimos en Menéame. Cuando alguien nos envía un burofax pidiendo que eliminemos un comentario porque es injurioso, ¿qué hacemos? ¿Lo eliminamos o no?

Pero tenéis los usuarios registrados.

Sí, pero según una sentencia del Supremo podemos ser corresponsables del delito, por lo que no nos queda más opción que borrarlo si queremos estar completamente seguros. En Estados Unidos, por la Primera Enmienda, no tienen estos problemas de difamaciones. Aquí no tenemos paraguas ni por LSSI ni, mucho menos, por la ley Sinde. Por ejemplo, si la comisión del ministerio nos dice que quitemos un enlace y nosotros nos negamos no sabemos qué pasará. El juez podría darles la razón y cerrarnos.

El problema muchas veces, más que el juez les la razón, es que si te mete un contencioso una compañía pequeña no puede mantener la batalla.

La comisión dice que un enlace viola la ley Sinde, nos envían un requerimiento, nosotros lo quitamos y entonces muere el proceso. Eso es lo que buscan con la ley Sinde. Pero cuando se trata de una comunidad no es tan fácil, porque la gente se va a cabrear. Por eso, si a nosotros nos toca, seguramente diremos que no, salvo que sea una cosa muy obvia. No sabemos lo que va a pasar. ¿Qué va a ordenar el juez? ¿Que nos cierren y deshabiliten el dominio? Porque nuestro servidor está en Irlanda, y no creo que pidan a Amazon que nos inactiven. Si es un hosting español creo que te pueden caer hasta 600.000€ de multa si no obedeces.

Si países como Rusia o China deciden no prestar atención a las reclamaciones en materia de copyright que puedan hacer Estados Unidos o Europa se podrá mantener una red libre del control de las instituciones. ¿No es paradójico que te tengas que refugiar en países sin libertad para poder ser libre?

Claro que es paradójico, pero es que toda esta guerra de los derechos que está habiendo es paradójica en todos los sentidos. Las reclamaciones que hacen desde la industria son casi absurdas, pero nuestros argumentos a veces también son bastante ridículos. Lanzábamos eslóganes desde las trincheras sin pensarlo demasiado y sin ver que en algunas cosas tienen razón. Por ejemplo, ¿por qué le damos permiso a un señor para que se lucre del trabajo de otros al mismo tiempo que decimos que el otro no tiene derecho a lucrarse? Es absurdo. Lo que pasa es que China o Rusia son países que históricamente no han estado alineados con Estados Unidos y aún no han llegado al punto de firmar convenios como el ACTA. Y llegará, a menos que China se convierta en la primera economía mundial y le dé igual. Pero creo que siempre habrá países que digan que no. Si existen países que son paraísos fiscales, que eso sí que es jodido, y existen, habrá “paraísos digitales”. Pero tener que meter cosas en paraísos digitales y medio esconderte como si estuvieras defraudando a Hacienda no es agradable, no deberíamos llegar a este tipo de cosas.

Se pide un nuevo modelo en la industria de contenidos para adaptarla a los nuevos tiempos, pero las empresas se agarran con fuerza a la defensa de sus intereses, como hacían las del sector siderúrgico o los astilleros en España en los años 80. Internet está dejando a periodistas en la calle, igual que pasaba con los mineros, debido a una tecnología más eficiente. Sin embargo, la forma sociológica en la que se está viviendo es muy diferente, cuando hay un paralelismo claro: hay un cambio tecnológico que está haciendo que determinadas industrias se queden obsoletas. Antes había simpatía hacia los que se quedaban en la calle, pero ahora no.

Existe un paralelismo por obsolescencia tecnológica, pero fíjate que en el periodismo se está encarando de manera muy distinta a como se hace en la industria discográfica o el cine. El periodismo asumió su crisis y no están pidiendo que sea ilegal visitar la edición digital de un periódico que ellos mismos ponen en internet. En otras industrias como el carbón o los astilleros la solución fue simplemente pagar con dinero, que hoy en día aún seguimos pagando, no afectó a los derechos del consumidor. La gente se quejó por el dinero, pero es muy diferente pagar dinero que perder derechos. Ante esta dicotomía prefiero que me cueste dinero. En esa situación no te dijeron cuántas bombillas puedes tener en casa, pero en el caso de la industria cultural se quieren meter en tu casa a mirar cuántas bombillas tenemos, cuándo las encendemos y que sólo una persona disfrute la luz que da cada bombilla, porque si invitas a amigos estás infringiendo la “ley eléctrica”. Ése es el problema, se han pasado de rosca con el recorte de derechos para salvar a una industria. Y son derechos que siempre hemos tenido, porque el copyright sólo existe desde el estatuto de la Reina Ana en 1710. Era ilegal que un impresor o editor vendiera el libro de otro, pero nunca ilegal copiar un libro a mano.  Da más trabajo, pero nadie ha sido procesado por eso. Ahora estamos en un punto en el que quieren que se procese en función de tu actividad privada de copia. Eso va contra la Historia, y empezó a ocurrir hace muy pocos años, en la década de los 70, con las cintas de casete. Fueron ellos quienes firmaron su propia sentencia de muerte al sacar el CD, al tener una copia digital se equivocaron. Aquello generó lo que tenemos ahora, aunque era algo natural, no se podía evitar. Antes podías copiar un libro o prestarlo y ahora dicen que no puedes prestar un libro o copiar una canción de forma privada. Pero también hay otra postura, muy radical por cómoda, del que quiere copiar libros simplemente con un click, no quiere ni que le cueste buscar un P2P.

La gente tiene miedo a que las instituciones políticas se hagan con el control de Internet, y por ello una operación como la de Megaupload nos pone a todos nerviosos. Sin embargo, operaciones similares se dan continuamente en otros escenarios como las actuaciones para evitar la pornografía infantil y ante ellas nadie cuestiona los métodos utilizados. ¿Estas situaciones reflejan la puerilidad con la que la gente se posiciona ante este tipo de actuaciones?

Además hay campañas en Internet de ir contra sitios de pornografía infantil. Yo no voy a entrar en un sitio si dicen que hay pornografía infantil, pero tampoco voy a acusar a nadie de algo tan grave sin haberlo visto; mi idea es que lo expertos son quienes tiene que lidiar con eso. Sin embargo, la gente lo pide, pero luego para otras cosas, no. No sé si llamarlo hipocresía o falta de reflexión. Pero, igualmente, son delitos muy diferentes, y son ordenados por un juez.

Lo de Megaupload también ha sido por orden de un juez.

Es un auto de un juez, un acto totalmente legal y tan legítimo como el que pedía que se incautaran todos los papeles de la SGAE. Pero uno se aplaude y el otro se dice que si el FBI. ¿Pero qué quieres? ¿Qué vayan los jueces con la toga a detener los servidores, como una especie de World of Warcraft? Aquí se celebró cuando la Guardia Civil hizo lo mismo en la SGAE. Ha servido para mostrar el absurdo y la demagogia en la que caemos en la defensa de nuestros derechos. Este tipo de reacciones nos deslegitima.

¿Qué opinión te merece el colectivo Anonymous?

Por un lado me son muy simpáticos y pienso que está muy bien ese aire refrescante, es un contrapoder que demuestra el poder del ciudadano. Por otro lado es preocupante porque, al fin y al cabo, son hordas que están atacando los sitios que ellos deciden, no sabemos ni cómo lo deciden. Han sido muy selectivos, pero pueden atacar cualquier sitio. De hecho, por Twitter he recibido amenazas de que iban a atacar Menéame porque le habían votado negativo alguna noticia. No lo han hecho, pero podrían. Creo que está muy bien que haya grupos así, pero les pediría un poco de reflexión, porque hay formas de hacer las cosas. Tienen un gran poder y una capacidad mediática importante, deberían reflexionar un poco más.

Antes de Dotcom, de Megaupload, la primera en la frente se la llevó Julian Assange, de Wikileaks. ¿Hay algún postulante a la tercera en esta retahíla de detenciones mediáticas relacionadas con internet?

Al pobre Assange primero lo ignoraron hasta que apareció el vídeo del helicóptero. A partir de eso le han dado caña, tendrían que haberlo hecho los medios, pero lo hizo un “outsider”. Luego pasaron datos a periódicos para que los analizasen, se convirtió el gran señor, líder y gurú del periodismo. Luego lo han demonizado nuevamente. La demonización que hubo aquí fue una servidumbre a The Guardian del Reino Unido. Como The guardian tuvo un follón por el libro aquel donde el autor desveló la clave y se montó un lío, el “amigo” de The Guardian aquí empezó a atacarlo. Ni siquiera fue por una ofensa directa, sino por persona interpuesta. Ya ves,  la hipocresía de los grandes medios. Assange tendrá que pagar su osadía, pero seguramente es una de las grandes personalidades de este siglo. Espero que no quede como alguien olvidado que muere en la pobreza, como ha pasado con mucha gente. Megaupload, en cambio, no tiene ninguna importancia para la cultura libre o el acceso a los derechos, tiene relevancia cero, no pasa nada con su cierre. Ocurre que fue algo muy mediático. Creo que los primeros no han sido Assange y Megaupload, sino The pirate bay y Assange. Lo de Pirate Bay tuvo mucha menos repercusión que lo de Megaupload y tuvo mucho más que ver con los derechos. Quizá en esa época no había tanto Twitter y Facebook donde expresarse. En 2011 los medios se dieron cuenta de que existe Twitter, y se llenó de periodistas.

Ramón Trecet nos dijo que hoy un periodista vale lo que su número de followers.

Pero de esto se han dado cuenta en 2011, cinco años después de que naciera. Y ahora todo lo que sale en Twitter, sobre todo si sale de un periodista, es portada de periódicos. Supongo que este uso masivo de Twitter a nivel periodístico ha hecho que este caso fuera tan mediático.

En vuestros comienzos el todopoderoso Digg quiso colaborar con Menéame.

De hecho quería comprarlo. Pero la fecha que propusieron para la reunión no nos iba bien, propusimos otra y así quedó la cosa, nunca llegamos a reunirnos.

En el mercado en español Menéame no tiene prácticamente competencia, pero en el anglosajón hay muchos. ¿Cuál te merece mejor opinión?

El más poderoso es Reddit. No queremos que Menéame sea como Reddit, porque no me interesa el tipo de noticias que tiene en portada, pero está muy bien hecho. Además, me siento muy identificado con los tíos que lo montaron: muy pocas personas, pero muy comprometidas con el proyecto.

Reddit debe parte de su éxito a la promoción de fotos NSFW y montajes tipo Quickmeme. ¿Tendría éxito en España un portal así?

Es muy difícil. Piensa que la comunidad de internet en español es mucho más pequeña que la inglesa. En un Reddit en inglés participa gente de todos los países, mientras que en español sólo participan los que hablan español como lengua materna. Además estamos muy divididos: la comunidad de España y la de Hispanoamérica. España era tomada como un ejemplo a seguir por el tema de “la madre patria”, por estar en Europa tenía un cierto liderazgo político, económico y cultural en Latinoamérica, pero creo que ha perdido mucho en ese aspecto. Por eso veo algo complicado tener algo como Reddit en español. Quizá en Latinoamérica, aunque allí también hay divisiones. Hay un Menéame en México, otro en Argentina… El problema es que en un sitio como Menéame hay muchas noticias locales que interesan más a España. Diez años atrás España era mucho más líder cultural de lo que es ahora, y en estos momentos a la gente de Latinoamérica le interesan mucho menos los problemas de España.

Quizá por eso Menéame no consigue conectar con Sudamérica. ¿Estáis trabajando para convertiros en elfront pageen lengua española?

Lo hemos discutido y analizado mucho. El uso de Internet en Latinoamérica era muy diferente al de España. Aquí todo el mundo tiene banda ancha en su casa, en Argentina no era así. Y digo Argentina porque lo conozco muy bien, pero en México o Brasil es bastante similar. Allí hay mucho cibercafé. Mientras que en España hay cinco bares por manzana, en Argentina hay diez cibercafés por manzana. Nadie se va a pasar horas pagando en el cibercafé para estar conectado a Menéame. Eso sólo lo haces si tienes una tarifa plana en tu casa. Ahora quizá ha cambiado mucho por el tema de Facebook (hasta mi madre se puso ADSL en casa por Facebook). Quizá ahora habría que repensarlo. Pero es difícil, no puedes dictar la temática, eso lo aporta el usuario que participa. Si la mayoría de tus usuarios es de un país, el tema va a tratar sobre cosas de ese país. ¿Cómo haces para arrancar con otro país? Pues se ha intentado. Gente de Menéame ha montado, con software de Menéame, en México y Argentina un intento de Menéame latinoamericano, pero no ha ido bien. Creo que el gran fallo es que el perfil de usuario es muy diferente y que tienes que dedicar mucho tiempo a la comunidad. No es tan fácil como montarlo, decir que esto se llama Menéame Argentina y ya está. Ahora estamos pensando en montar un Menéame de deportes, es un campo donde hay muchas “batallitas”, y un Menéame sería ideal. El software ya está preparado y, de hecho, lo podríamos iniciar mañana mismo, pero hay que crear la comunidad, en eso estamos.

El 28 de diciembre probasteis con éxito el subMenéame dedicado a los gatos que aún permanece activo. ¿Tenéis fecha de lanzamiento para incluir subMenéame a modo de subreddit? ¿Cómo afectará esta nueva funcionalidad a Menéame?

Lo de los gatos fue un éxito del 28 de diciembre, una broma, pero está abierto. Es un subMenéame sin movimiento. Primero que el tema gatos como gracia está muy bien, pero conectarse a un sitio para ver gatos… además que ya hay algunos sitios muy buenos, como el icanhascheezburger.com, pero no nos interesa duplicar lo mismo. Estamos pensando en deportes, si no abrimos hoy es porque estamos trabajando en montar la comunidad y con temas de diseño. A partir de ahí lanzaremos subMenéames en cualquier momento. Trabajarán de forma independiente. Eso sí, posiblemente las noticias más votadas o de mayor éxito las podamos importar al sitio global.

Es decir, no vais a copiar el formato de subreddit, en el que cada uno puede crearse su propia subcomunidad y, si tiene éxito, pasa alfront page.

Habrá subcomunidades para Menéame, nos falta un tema de administración, pero también permite que haya sitios completamente independientes.

Es decir, si la comunidad mexicana crean el Menéame mexicano, las noticias más importantes de ahí…

Podríamos hacer que, bajo determinados parámetros, podamos mostrar esa noticia en la principal.

¿Cómo darle más karma a los mexicanos?

No, hay que ir con cuidado. Menéame tiene su comunidad, que tiene sus cosas buenas y malas, y no verá bien que nosotros, por cojones, introduzcamos uno de México. Debería haber unos parámetros conocidos y fijos. Por ejemplo, si una noticia recibe más votos que la media en Menéame, sería publicable porque tiene un peso importante. Pero aún no hemos llegado allí. Pero en principio serán totalmente independientes.

Uno de los clones más interesante de Menéame es divulgame, dedicado a ciencia y tecnología. ¿Ha sido casual la puesta en marcha poco después de e.meneame, que busca un target similar, o es una acción dedicada a quitarte la competencia?

Fue casualidad, porque lo veníamos hablando desde hace años con Xavi de Blas, un profesor de universidad catalán que hacía el LinuxShow y es un viejo amigo. Es muy conocido en la comunidad de software libre, y tiene el CronoJump, que es un software libre pero además un hardware que se está vendiendo a muchas empresas, creo que hasta al Barça, y está acabando su tesis doctoral. Hablé con él en diciembre, se quejó de que en Menéame hay mucha política, le enseñé que podía eliminar lo de política de su perfil. Me dijo que eso no lo sabía nadie, y que creara otro sitio donde ya estuviera anulado, le prometí que se lo haría. Aprovechando los días de vacaciones me puse a programar como un loco, y salió el e.meneme, que empezó siendo un filtro, pero me di cuenta de que servía para subMenéame. De allí surgió lo demás.

El código fuente de vuestra aplicación está disponible de forma gratuita como gestor de contenidos para que cualquiera pueda implementarla en su web. Sin embargo, aunque muchos la han utilizado, ninguno ha alcanzado estabilidad de uso. ¿A qué se debe?

Cuando algo tiene éxito la suerte siempre tuvo mucho que ver. Menéame estuvo en el momento oportuno y lleva mucho trabajo de comunidad. Además, España tampoco es California. Si esta iniciativa fuese de una empresa californiana se hablaría mucho, pero como lo gestan unos “piradillos frikis españoles” no se le da bombo.

Pligg, que no es un clon, sino un fork, sale del código fuente de Menéame.

Un error mío fue haber liberado tan rápido, debería haber esperado unos días hasta estabilizar el código porque, en cuanto lo liberé, ellos lo cogieron sin avisar. Incluso habían reservado la cuenta Menéame en Sourceforge. Además, al poco tiempo, quisieron vender todo el proyecto. Surgió en una discusión y me avisaron. Ellos no podían vender porque existía el código libre original de Menéame, y aunque lo negaron en poco tiempo quedó claro. Pero han hecho buen trabajo de código, han hecho una cosa que Menéame no tiene ni tendrá: módulos de personalización.  Nosotros desarrollamo el código para Menéame. Ellos, en cambio, hacen un Pligg para cualquiera. Sin embargo, se han quedado obsoletos en el tema de control de abuso, de clones, de estadísticas, es decir, todo el problema grave que hay en estos sitios, que es evitar abusos y que te hagan trampas.

Existen empresas de promoción social que ofrecen como producto estrella la promoción en marcadores sociales a base del abuso, sobre todo con digg, reddit o stumbleupon. ¿Habéis detectado casos como este en Menéame?

Cada día. La mayoría de los controles son automáticos.

No me refiero a empresas como un periódico en concreto que promocione su sitio, sino empresas de marketing que se dedican a promocionar cosas que les encargan.

Sí, y tenían en su página web cosas como “te promocionamos en Menéame y te hacemos portada”. La parte del algoritmo que controla la media de karma de las noticias es justamente para evitar esto. Lo que pasa es que ahora con Twitter es muy fácil pedir que te meneen una noticia y, si tienes 1.000 seguidores, sólo que votaran 100 ya podrían llevar una noticia a portada. Esto es lo que filtra el control de medias. El otro día se montó un jaleo porque una noticia de alt1040 defendiendo a Dot.com de Megaupload, aunque tenía 300 votos, no llegó a portada. Eso era el control de medias funcionando muy bien.

Para evitar este tipo de abusos, ¿el hecho de que el programa sea accesible no juega en vuestra contra? ¿Tenéis alguna versión nueva preparada?

No, qué va. Lo que hay publicado es exactamente el código de Menéame. A veces modifico el código e inmediatamente se publica. No, no hay nada preparado. Como el código es libre es más fácil abusarlo. Por eso Reddit, por ejemplo, no hace público su algoritmo de karma. Su excusa fue que no podían liberar esa parte porque era la clave del algoritmo. Digg usa la misma excusa: la oscuridad por seguridad. Pero yo no creo en ella. Como en Menéame no podíamos hacerlo porque el código es libre, teníamos que inventarnos otros mecanismos, entre ellos la afinidad. Que, por cierto, es bastante mejorable, tendría que hacerlo ya. Otro mecanismo es el control de medias, que es fantástico. Tienes un sistema de control que te mide la actividad. La importancia que tiene el karma es que es un valor de la actividad del usuario representado en un simple numerito. A partir de ahí todo se hace muy simple. Si se quiere detectar los usuarios que no son activos pero acuden en masa a votar un envío en particular: la media. Ése es el interés del karma.

Y gracias al karma la gente se engancha a Menéame.

No lo sé. Yo en Menéame me cuido de no bajar de 10 u 11 de karma. Pero si pones unos cuantos comentarios cada día o votas un poco ya lo mantienes. Tuve que restringir mi participación porque la gente se lo toma muy mal. Pero así y todo en temas como lo de Megaupload sí que comenté.

También te votan negativo a los comentarios.

¡Ostras!, comenté sobre lo de Garzón y creo que hice el récord de votos negativos a un comentario. Tenía algo así como más de mil votos negativos. Pero no me afectó mucho, tenía 13 de karma y me quedé en 11 o 12.

Con el tiempo los usuarios de Menéame han conformado una idiosincrasia compartida en la que no tienen cabida muchas noticias que no encajan con ella. ¿Es así?

La gente de fuera tiene una visión bastante unitaria de la gente de Menéame, como si fuese sólo un grupo. En realidad hay muchos grupos que se dan hostias entre ellos. Lo típico que pasa en foros y sitios de debate. El problema intrínseco de Menéame es que el 95% de las noticias no salen publicadas, por lo que tienes un 95% de usuarios potenciales que están cabreados porque no sale su noticia. Pero no se puede evitar, es un sistema competitivo. Pero no creo que haya un solo grupo o visión. Hay mucha gente en Menéame que está casi a favor de la ley Sinde, lo que pasa es que la mayoría está radicalmente en contra, y se nota. Pero si te vas a las noticias sobre Megaupload, los comentarios más votados son los contrarios a la noticia. Eso implica que la gente votó por la noticia pero también votó por la opinión contraria. No hay una tendencia única, aunque claramente cojea de izquierdas, pero como dicen aquí en Mallorca “què hi farem?” [¿qué le vamos a hacer?]. Hay una mayoría joven en internet que es más de izquierdas, pero esto pasa en Digg y en Reddit. Por otro lado, la gente de derechas tiene sus sitios muy definidos. Hazteoir, es bestial la influencia que tiene. Menéame no es capaz de llevarte miles de personas a la calle, Hazteoir sí. Tiene una influencia enorme. El administrador de Hazteoir tiene un peso político importante, y es de derechas. Y está bien. Si mandas noticias de Hazteoir a Menéame como máximo provocarás risotadas, pero en Hazteoir tampoco van a colar las noticias que se publican en Menéame. Creo que la gente joven de derechas no es tan mayoritaria, y no quiero decir minoritaria. En la izquierda hay más y también hay más follones. En Menéame hay guerra sobre el tema PSOE-IU. Mucha gente se queja de los votos negativos, pero ya escribí en mi blog que un voto negativo tiene mucho más valor que un voto positivo. Una opinión contraria en medio de la masa tiene mucho más valor que una a favor de la mayoritaria. Eso en Menéame lo hicimos con los comentarios. Para los comentarios destacados hicimos varias cosas: se les da más valor a los comentarios que están al final, porque los del principio acostumbran a recibir más votos; y a los comentarios de la gente que ha votado negativo a la noticia se les da otro coeficiente corrector.

Pero hay muchas noticias que se las cargan en seguida, porque también consigues karma si te la cargas.

Puede ser un problema en algunos casos, pero en general no lo es. La gente que menea en pendientes es gente que tiene muy asumida, y con bastante más “radicalidad” que nosotros, cuáles son los principios de Menéame. El principio es compartir historias que puedan interesar a otras personas.

Pero pones una noticia hablando de Telecinco y se la cargan al momento por el hecho de ser de Telecinco.

Pero eso depende de los temas. Si pones cosas de Belén Estaban te van a hinchar a negativos, pero me parece perfecto. Si viene alguien a quien le gustan ese tipo de programas dirá que es una burrada y que son unos hijos de puta, pero es que a la gente que hay en Menéame no le interesa Belén Esteban. ¿Puede ser injusto? Sí, pero me parece bien. O por ejemplo, el autobombo. En Menéame nunca hemos prohibido el autobombo, lo que pasas es que como ahora la gente sabe que el autobombo está muy mal visto se cuida más. Pero al principio era horrible: un blogger descubría Menéame y enviaba diez noticias de su blog, una tras otra. Era un auténtico problema, porque llenaba la cola de pendientes y desmotiva a la gente. Es importante que la cola de pendientes sea de una calidad razonable, si no, la gente no tiene ganas de mirarla. La página de pendientes es, después de la portada, la más visto. La gente que mira la cola de pendientes es quien realmente hace Menéame. A esa gente hay que cuidarla. Por eso, si votas una noticia al poco de subirse y acaba llegando a portada te dará más karma, porque te has molestado en mirarlas. Cuando detectan que un tío ha enlazado dos veces su blog pues acaban “descartando” alguna de las entradas. La primera regla fundamental: que tu nick no sea igual que tu nombre de blog. Estás diciendo: “soy un posible spammer, votadme”. Si quieres promocionar tu blog hazlo, pero hazlo bien. Pero eso, si tus dos primeras noticias son de tu blog te va a caer el voto spam. Es una “radicalidad”, porque quizá la segunda sea mejor que la primera, pero los usuarios no lo aceptan. En este aspecto sí son unos radicales. Además le dicen al usuario: “Tú, spammer, vete a tomar por culo.” Eso perjudicial, están anulando a un usuario que, probablemente, ni se entera cuál es el problema. Pero es que si quieres usar Menéame para promocionar tu blog, tómate un par de días mirando cómo funciona la comunidad. Comparte cosas interesantes y envía de tu blog, pero intercalando con otros envíos interesantes.

¿Tienes nuevos proyectos de desarrollo de software no relacionados con Menéame?

Intento hacer cosas diferentes, pero la cabra tira al monte. Menéame me absorbe muchísimo tiempo, y es algo que me apasiona. Es casi como un hijo de 40 años, ya no lo puedo echar de casa. Antes era uno de 30 años, que no sabía cómo echarlo. Ahora es más tocapelotas y no lo puedes echar; pero le quieres.

¿Ves The big bang theory?

Sí, la empecé a ver cuando acababa de salir, por un amigo, que es el vicerrector de tecnología de la UOC. Me enganchó inmediatamente. Nunca la vi en español porque la traducción es muy mala, pero mis hijas están enganchadísimas a ella, a Los Simpsons, y a Phineas y Ferb. Las pasan repetidas por cable, creo que ya he visto tres veces cada capítulo.

¿Y Juego de tronos?  

No, tengo el libro en español y en inglés, no me termina de convencer. Primero lo compré en inglés, pero tiene un lenguaje muy rebuscado y complejo, pensé que por eso no me enganchaba. Entonces me bajé el mismo libro en español pero tampoco. No sé por qué. Quizá la novela fantástica medieval ya me cansó.

¿Cuál es el último ensayo que te has leído y nos puedes recomendar?

He leído mucho sobre cómo escribir. Uno de los libros me impactó porque es un autor que no me gusta y nunca leo sus obras; sin embargo On writing, de Stephen King, me enseñó mucho.

¿Y novela?

Me gustaron mucho las tres novelas de Juan Gómez-Jurado. Son de esas novelas que lees y no puedes creer que sea un español quien las haya escrito. Esperas que sea de Dan Brown, aunque no tienen todas las gilipolleces que escribió Brown y están mucho mejor escritas. Los primeros dos libros, Espía de Dios y Contrato con Dios son sobre intrigas en el Vaticano, y la tercera, El emblema del traidor, no tiene nada que ver, está situada en la pre-guerra de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler sube al poder, pero todo dentro de una aventura del padre de un librero gallego que salva a unos nazis en el Mediterráneo y éstos le regalan un emblema. Es genial, un español que no escribe sobre la Guerra Civil española, que ya tiene mérito. La devoras, creo que por Amazon la puedes comprar por un euro y pico para el e-book. Es curioso, porque él me recomendó su primer libro. Le pregunté qué podía leer, y me dijo que leyera su libro, que lo había puesto en una web de 1 libro a 1 euro para Save the Children. Comenté que me había gustado mucho y me mandó el segundo en inglés. El tercero también me lo mandó, pero creí que valía la pena comprarlo, y lo compré. De hecho, creo que está el número uno en ventas en Amazon España desde que empezó la web. Y ahora estoy leyendo La sombra del viento, Carlos Ruiz-Zafón, por insistencia de mi mujer.

que vives en una isla y has de coger muchos aviones: ¿Ryanair o Iberia?

Volé sólo una vez en Ryanair. Iberia no me gusta nada, pero prefiero Iberia. Todos nos quejamos de que queremos mejores salarios, pero a la hora de consumir fomentamos el “esclavismo”. Está muy bien que reclames mejores salarios, pero luego compras billetes de una empresa que paga mal. No, tío, sé coherente y consume responsablemente. Además en Ryanair hay claramente una explotación laboral: la azafata hasta tiene que venderte lotería. Fui sólo una vez a Dublín, hace años, nunca más. Tampoco tuve mala atención, estuvo bien, pero esa hipocresía de reclamar mayores salarios y luego volar por dos duros con una empresa que les obliga a hacer de todo a sus empleados… ¡hostia, no!

Por último, ¿qué piropo le dedicarías a Lucía Etxebarría?

Es una MILF aceptable.

Fotografía: Jorge Quiñoa


Infraestructuras infrautilizadas

Si el objeto de este artículo fuera un estreno hollywoodiense, bien podría presentarse de la siguiente forma:

De los creadores de grandes clásicos como el aeropuerto sin aviones, el tren de alta velocidad sin pasajeros y el centro cultural sin programación, llega ahora su gran éxito de crítica y público: el puerto deportivo sin barcos y la autopista de peaje sin vehículos.

Despropósitos por tierra, mar y aire

Han sido muy famosos los casos del Aeropuerto de Castellón, un aeropuerto para las personas, para los halcones, para las águilas y para los hurones pero todavía no para los aviones; la línea de AVE Toledo-Cuenca-Albacete, que se cerró porque era utilizada a un 0,5% de su capacidad (unos 9 pasajeros al día); o el Centro Cultural Internacional Avilés que no solo suspendió su programación estable, sino que ¡ha perdido hasta el nombre! (AKA Centro Cultural Internacional Niemeyer). El coste que han supuesto para las arcas públicas han sido: unos 151 millones de euros el Aeropuerto de Castellón, unos 18.000 euros diarios la línea de AVE Toledo-Cuenca-Albacete y más de 43 millones de euros el Centro Cultural Internacional Avilés. Aun habiendo sido un éxito de funcionamiento se podría entrar a valorar la oportunidad de ese nivel de gasto, pero cuando ni siquiera dan el servicio para el que fueron concebidas solo queda la vergüenza. Y la vergüenza lleva al odio, el odio lleva a la ira y al final acabas en el Lado Oscuro y sin un euro en las arcas públicas.

Siguiendo esa audaz línea estratégica (inversión altísima + utilización bajísima) también podemos destacar el Puerto de Laredo (Cantabria) y la Variante Sur Metropolitana de Bilbao. Se trata de obras que han costado mucho dinero al bolsillo del contribuyente pero que todo apunta a que va a costar aún más sacar rendimiento a la explotación de las mismas.

Sí, es cierto. En el programa Salvados que presenta Jordi Évole trataron este mismo tema en una de sus entregas; es más, en Laredo se rumoreó hace unos meses que iban a realizar algunas tomas en el puerto para dicho espacio televisivo, pero finalmente dichas escenas (de haber sido grabadas) no aparecieron en la emisión del capítulo titulado Cuando éramos ricos. En relación a éste, abro un pequeño paréntesis antes de entrar en materia: en ese programa no solo confundían la autoría del Puente del Tercer Milenio otorgándosela a Santiago Calatrava en lugar de a su verdadero autor, Juan José Arenas, sino que encima hacían un chistecillo al respecto (1). Y es que esa es una prueba más de que en este país se tiende a englobar los puentes en tres grandes grupos:

a) Puentes romanos: todos aquellos puentes que aparentan ser muy viejos (o que simplemente son de piedra) la gente los bautiza automáticamente como puentes romanos.

b) Puentes de Calatrava: los puentes que tienen un claro diseño moderno, vanguardista o simplemente parecen diferentes, los profanos se los adjudican siempre a Calatrava.

c) El resto de puentes: como su propio nombre indica.

Cuando en realidad en España solo se conservan unas decenas de puentes de época romana y menos puentes aún diseñados por Calatrava.

El Puente del Tercer Milenio, el primo de Zumosol del Puente de la Barqueta (ninguno de los cuales es de Calatrava)

Cierro paréntesis y al tajo.

El puerto deportivo sin barcos

Laredo es una villa cántabra que últimamente, entre otras muchas peculiaridades destacables (2), ha sido conocida por haber aparecido citada como la segunda población española de más de 10.000 habitantes donde mejor se vive y por tener inaugurado desde hace más de diez meses un nuevo puerto deportivo con 785 amarres en el que no fondea ningún barco.

Con un gran manejo de los tiempos, justo al límite de lo permitido por la Ley Electoral, el Presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, inauguró el 26 de marzo de 2011 el nuevo Puerto de Laredo. Siempre con discursos cargados de denso contenido político, Revilla declaró estar “más feliz que si Berlusconi me invitara a dar una vuelta con esas amigas por el mar” porque aquel iba a ser “un referente en el Cantábrico”. Bueno, si como referente quería decir “del que más se va a hablar”, tengo que reconocer que tenía toda la razón. Pero ¿por qué se da esta situación? ¿Cuándo atracarán los barcos? Antes de abordar estas preguntas de respuesta incierta (aunque, como sospecharán, los tiros apuntan al sucio dinero), daré un repaso a la cronología de los acontecimientos.

La soledad de los pantalanes flotantes. Cuando la vida real suena a título de película de Isabel Coixet

A mediados del año 2001 comenzó la tramitación del expediente con el inicio de la redacción del proyecto básico. Cuatro años y medio más tarde se firmaba un contrato entre el Gobierno de Cantabria y una UTE de empresas denominada Marina de Laredo mediante el cual esta última se iba a encargar de la ejecución y explotación de un nuevo puerto que aunase la ampliación y mejora de la dársena pesquera con una nueva zona deportivo-recreativa. Esta modalidad de contratación se denomina “concesión de obra pública” según la cual, además de ejecutar el proyecto, el adjudicatario se hace cargo de la explotación de toda o parte de la obra por un periodo de tiempo estipulado. En el caso del Puerto de Laredo, la concesionaria tendría a su cargo la nueva zona deportivo-recreativa durante un plazo de 40 años, con unos precios para los atraques fijados por contrato.

Ya hemos dicho que Laredo ha sido reconocida en un estudio por su gran calidad de vida. Y no solo eso: su ubicación a menos de 50 minutos en coche de Santander y Bilbao (y sus respectivos aeropuertos internacionales), su interminable playa, la existencia del Real Club Náutico de Laredo, que con regularidad organiza competiciones de vela de carácter internacional —y que se sobreentendía que se iba a trasladar (3) a estas nuevas instalaciones—, y la tramitación de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que iba a permitir la construcción de 14.000 nuevas viviendas (no hay que olvidar que estamos hablando del año 2005, todavía buenos tiempos para el ladrillo), daba a entender que la explotación del puerto deportivo iba a ser un negocio muy lucrativo.

Con estas expectativas empezaron oficialmente las obras con la firma del contrato en diciembre de 2005. Pero en poco más de un año llegó el primer revés: el PGOU fue tumbado por la consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, en una maniobra sorprendente dado que el Gobierno de Cantabria compartía el mismo color político que los máximos mandatarios del Ayuntamiento de Laredo (el Partido Regionalista de Cantabria en coalición con el PSOE). Y a finales del 2007, un temporal en el que se midieron olas de hasta 12 metros, se llevó parte del espigón norte que estaba en obras y que, evidentemente, hubo que reconstruir (con su consiguiente sobrecoste).

No todo fueron malas noticias: en agosto de 2008 el Gobierno de Cantabria anuncia que se modifica la distribución interior del Puerto al parecer respondiendo a las demandas de la Cofradía de Pescadores local (cambiando la ubicación de la dársena pesquera) y de paso, obteniendo unos 150 atraques más, para regocijo de los concesionarios: mayor superficie de lámina de agua, menor obra civil; más superficie explotable, menos coste de ejecución.

Infografía con la situación final del proyecto base superpuesta a la ejecución de las obras

Situación de las obras prácticamente a la conclusión de las mismas, según la modificación del proyecto

Un mes después, sonó el pistoletazo de salida oficial a la crisis financiera mundial con el hundimiento de Lehman Brothers. Así que de golpe y porrazo se unieron el comienzo de la crisis financiera, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la paralización del PGOU de Laredo (y su posterior reducción a la mitad de las viviendas inicialmente previstas) y un buen temporal. Una serie de catastróficas desdichas.

Marina de Laredo debió pensar que no había enviado sus atraques a luchar contra los elementos, por lo que no es demasiado aventurado asumir que llamó a la puerta del Gobierno de Cantabria pidiendo sopitas. El gobierno de Revilla  reconoció en cierta medida las reclamaciones del concesionario, porque prometieron una compensación; para ser exactos, una cuenta de compensación de 28 millones de euros a pagar en varios años y que fue firmada a finales de abril de 2011, apenas un mes antes de las elecciones autonómicas en las que la mayoría absoluta del Partido Popular acabó con los 8 años de presidencia del regionalista.

La escena es fácilmente imaginable: llega el nuevo equipo de gobierno a su trabajo y, haciendo balance de las cuentas, se topan con el Puerto de Laredo. Se encuentran con que fue adjudicado por 64,4 millones de euros, aunque el día de la inauguración se anunció la cifra de 77,2 millones como el coste de las obras, 12,8 millones de sobrecoste (un 19,87% de incremento presupuestario)… a los que hay que sumar esa cuenta de compensación que estaba de medio tapadillo, esos 28 milloncejos (43,4% respecto a la adjudicación) que se había comprometido el anterior gobierno a abonar para poner en funcionamiento una obra que se consideraba pagada. Evidentemente, el PP puso en manos del servicio jurídico dicha cuenta y finalmente se ha declarado ilegal; lo que sin saber mucho de lenguaje burocrático viene a ser que, los 28 millones, naranjas de la china. A la vista de este panorama, Marina de Laredo debió echar unos números y filtró que iba a pedir la resolución del contrato de concesión.

Y hasta hoy. Mientras, los pantalanes languidecen, flotando y pensando qué han hecho mal para que ningún barco quiera arrimárseles.

Te propongo un proyecto modificado en la primera cita

La modificación del proyecto del Puerto de Laredo, tan ventajosa en apariencia para el contratista, puede sonar chocante pero es una práctica muy habitual. Los proyectos modificados, de hecho, son El Dorado de las constructoras, aunque lo que suelen decir es que son “su forma de salvar la obra”. Salvarla económicamente, se sobreentiende. Y a su favor, por supuesto.

Infografía con la implantación prevista inicialmente del nuevo Puerto de Laredo

El problema venía de lejos, porque la contratación de obra pública caía una y otra vez en los mismos errores. Lo explicaré de la forma más breve y general posible:

— En un momento dado, en general un político, descubre la necesidad de una determinada infraestructura. A veces se realizan estudios previos sobre la idoneidad de dicha infraestructura pero, como todo el mundo sabe, los análisis multicriterio se pueden trucar para que al final salga lo que querías desde un principio.

— Una vez habilitada la partida presupuestaria, se saca a concurso público la asistencia técnica a la redacción del proyecto por una determinada cantidad de dinero.

— Se adjudica a una ingeniería o estudio de arquitectura (en función del tipo de proyecto que sea) que ha presentado una baja económica importante para llevarse el concurso. Porque aunque se valore la parte técnica de la oferta, quien más, quien menos, cumple con los requisitos técnicos del pliego de contratación.

— Se comienza la redacción del proyecto, en el que por lo general, si se tarda 10 unidades de tiempo en terminar, no menos de 7 se emplean en encajes de trazado o implantaciones, restando el 30% del plazo para realizar el resto del trabajo.

— Se entrega el proyecto en una fecha arbitraria dictada por la agenda del político de turno, obligando a los redactores a darse una pechada y, evidentemente, a dejarse muchísimas cosas en el tintero por falta material de tiempo. Un proyecto de obra civil de cierta envergadura, por muy bien que esté redactado, siempre va a tener una carencia presupuestaria del orden del 10% del montante total, que en muchos casos se resuelve mediante la liquidación. Si encima el proyecto se remata rápido y mal, el porcentaje se eleva sustancialmente.

Foto aérea poco antes de la finalización de las obras. Se prolonga el contradique, pero desaparece el espigón interior en L. ¿Más barato? Probablemente

— Se saca a concurso la ejecución de las obras por el importe del proyecto.

— Se adjudica la construcción a una contrata que ha ofertado una baja en torno al 20-30% (o incluso más).

— Apenas se empieza con las obras, aparecen indefiniciones técnicas o carencias presupuestarias, fruto por un lado de imprevistos y por otro, de omisiones voluntarias (la típica complicación que se deja sin definir porque “eso ya se resuelve en obra”) o involuntarias.

— El contratista propone redactar un proyecto modificado que las recoja tanto a nivel técnico como económico, con la peculiaridad de que el precio de las nuevas unidades de obra (precios contradictorios) que surjan ha de ser pactado con el propio contratista.

Lo que resulta complicado de justificar éticamente es que se saque un contrato a concurso público y una modificación económica de hasta el 30 o 40% se adjudique a dedo al contratista del proyecto base. Y con precios pactados. Así que no es de extrañar que los proyectos modificados sean considerados el medio para recuperar tanto las indefiniciones del proyecto original, como la baja presentada por el contratista… o más.

En los últimos coletazos de la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero se tramitó la Ley de Economía Sostenible (LES) de la que prácticamente solo se ha hablado de uno de sus apartados —la controvertida Ley Sinde—, pero que también intenta corregir el coladero en que a veces se convierten los proyectos modificados: en las nuevas licitaciones públicas se limitarán los incrementos presupuestarios al 10% del importe de adjudicación (4), ya que si supera esa cuantía los contratos serán rescindidos automáticamente. El objetivo es que las empresas estudien a fondo los proyectos y presente ofertas económicas reales, porque el colchón del proyecto modificado ya no estará tan mullido. Y si realmente es necesaria una modificación de gran envergadura, se sacará nuevamente a concurso público.

Otra opción para evitar los proyectos modificados es licitar las obras a precio cerrado, de tal forma que solo en muy justificadas situaciones se paga más dinero que el contratado. Esta modalidad de contratación fue la aplicada en la Variante Sur Metropolitana de Bilbao.

Dos camiones circulando por la Variante Sur Metropolitana y… en ese tramo no se ve ningún vehículo más (la Variante es las dos calzadas centrales; a cada lado de las mismas, la A-8)

La autopista de peaje sin vehículos

Ya sean los 64,4 millones, o los 77,2, o los 28 de la cuenta de compensación… o incluso la suma de los tres, la inversión del Puerto de Laredo palidece ante la Fase 1 de la Variante Sur Metropolitana: ¡820 millones de euros! La Fase 1, de casi 18 km. Y sin contar las expropiaciones ni el desvío de servicios afectados. No es de extrañar que coloquialmente se la conozca como Supersur.

El objetivo de esta infraestructura, denominada oficialmente AP-8, era aligerar el tráfico de la A-8 que tenía que atravesar Bilbao, sobre todo el de vehículos pesados generado por el Puerto de Bilbao, el llamado Superpuerto; está visto que colocar un súper delante de ciertas obras civiles es una costumbre local fuertemente arraigada.

La Fase 1 se inauguró el 10 de septiembre de 2011 y desde entonces, con regularidad, las fuentes oficiales siguen ofreciendo unos datos que ellos califican como buenos… aunque la veracidad de esos datos es puesta en duda por asociaciones de transportistas y por cualquiera que transite por ella o eche un vistazo a las cámaras de tráfico de la AP-8 (en las imágenes de las cámaras, cuando no sepan qué calzada es la Supersur, elijan la que está vacía, o la que apenas tiene algún vehículo, y acertarán). Aún así, sus propias cifras bailan, porque anunciaron que el tráfico durante los primeros tres meses estuvo entre 11.000 y 14.000 vehículos diarios, “cumpliendo las expectativas”, cuando justo el día previo a comenzar a cobrar peajes se publicó que se aspiraban captar 24.000 vehículos diarios.

Esquema de fases de la Supersur divulgado por la Diputación de Bizkaia

Aunque algunos usuarios achacan su infrautilización a la conservadora limitación de velocidad en la mayor parte del trazado (80 km/h, aunque ante las críticas la Diputación está estudiando aumentarla), la principal razón ha sido el coste del peaje que fue guardado celosamente por Diputación hasta pocos días antes de la bajada de las barreras. En vista de la reacción de los transportistas, que presionaron con un boicot, es evidente que algo así se temían. Sobre todo porque con la puesta en marcha de la AP-8 automáticamente se prohibía atravesar un determinado tramo de la A-8 a los vehículos pesados, lo que implícitamente quería decir que debían pasar por taquilla. Los camioneros, en lugar de apoquinar los casi 7 euros de cada trayecto, vieron un vacío legal por el que escaparse: el Corredor del Txorierri, una carretera con doble calzada que, si bien suponía en torno al doble de kilómetros de recorrido respecto a la AP-8, era gratuita. Y además, animaban a todos los transportistas a no utilizar la Supersur. Mal lo debieron ver en la Diputación o muy bien debieron presionar los transportistas porque al cabo de un mes ya había acuerdo: implantaron un sistema de bonificaciones de tal forma que los usuarios habituales podrían reducir casi a la mitad el precio del peaje.

Polémicas aparte, la Supersur ha hecho posible varias estructuras interesantes, como el viaducto sobre el pantano de El Regato, de casi 200 metros de luz, del Ingeniero de Caminos Javier Manterola

Aún así, las legendarias retenciones en la recta del Max Center apenas se han resentido (hay quien dice que la ligera disminución se debe a la crisis y no a la Supersur), y la Variante Sur no acaba de cuajar aunque la Diputación intenta llevar tráfico de manera creativa porque, además de tratar de imponer la AP-8 a los transportistas, han realizado alguna otra maniobra oscura para captar vehículos:

— La señalización. Aparte de denominar a la AP-8 como E-70 para hacer pasar por caja a los extranjeros despistados, ha sido muy polémico el diseño de la señalización de entrada en la Supersur ya que si no andas vivo, cuando te quieres dar cuenta, te has metido en la autopista de peaje. La falta de preavisos y claridad en la señalización es tan obvia que finalmente la Diputación cedió a las “sugerencias” y encargó una auditoría que ha reconocido deficiencias subsanables.

— El carril reversible con Cantabria. Debido a que un gran número de vascos posee una segunda vivienda en Cantabria, se generan unas puntas de tráfico en puentes y a lo largo del verano que colapsan la A-8, de modo que se instauró un carril reversible para las fechas más complicadas. Una experiencia desastrosa según el Gobierno de Cantabria, ya que si el tráfico en sentido Cantabria era fluido con 3 carriles, en sentido Bizkaia era inexistente, estando el único carril prácticamente parado: se recorrían los 30 km en dos horas. Y viceversa cuando el carril era de vuelta. El servicio del carril reversible se suspendió justamente cuando había preparada una jugada maestra: los que entrasen en el carril reversible de vuelta al País Vasco entrarían directamente en la Supersur con 30 km de antelación y sin poder escapar hasta el peaje.

Ya sean 14.000 vehículos o 25.000 o 50.000, 45 millones de euros por kilómetro es muchísimo dinero a amortizar cuando ya existe una autopista gratuita prácticamente paralela. Muchos observan semejanzas con los Túneles de Artxanda, una obra también costosa (106 millones -del año 2002- por 3 km de carretera) que unían directamente el centro de Bilbao con el Txorierri. La concesionaria de los Túneles acabó renunciando a los 8 años (frente a los 50 que tenía contratados) porque arrastraba pérdidas millonarias, algo lógico cuando se habían estimado 35.000 vehículos diarios y solo llegaban a los 15.500. Así que ahora la Diputación se tendrá que hacer cargo de una explotación ruinosa.

¿Será la Supersur otro fracaso? ¿Está desnudo el Emperador?

(1) Lo que me da a entender la necesidad de redactar un artículo sobre las distintas tipologías de puentes arco, autores destacados y estructuras asimilables que no tocaría ni con un palo.

(2) Una muy curiosa: su topónimo (aunque referido a las ciudades norteamericanas homónimas) aparece —de una forma u otra— en tres de las mejores novelas norteamericanas del siglo XXI: Las Correcciones, de Jonathan Franzen, El poder del perro, de Don Winslow y País de sombras, de Peter Matthiessen.

(3) El Real Club Náutico de Laredo se encuentra en unos terrenos en régimen de concesión y, según la Ley de Costas, la misma debería expirar en el año 2018.

(4) Por eso citaba anteriormente el porcentaje respecto adjudicación de los excesos presupuestarios del Puerto de Laredo, para destacar que con la nueva legislación se debería haber roto el contrato.


Arcadi Espada: “Las redes sociales no son nada sin los medios de comunicación”

Arcadi Espada (Barcelona, 1957) es profesor de periodismo en la Universidad Pompeu Fabra, colaborador de diversos medios como El Mundo, escritor, director del Instituto Ibercrea y uno de los intelectuales más incisivos de nuestros días. Se abstiene de valorar a las personas pero es un Robespierre de las ideas. “Un auténtico carnívoro”, en palabras de Félix de Azúa. Reivindica el periódico como un instrumento que permite ordenar el mundo y dar sentido a la realidad y su blog -uno de los más seguidos en España- es una decantación de dicho propósito. Leerlo ayuda a comprender. Espada habla sobre verdad y ficción, la libertad y sus límites, terrorismo, ciencia, política, internet… los asuntos fundamentales del mundo sobre los que este periodista  español tiene muchas y muy certeras cosas que decir. Sus pronósticos futbolísticos, en cambio, son francamente mejorables. Para esta entrevista nos cita en una fina degustación barcelonesa.

Empiezan a circular teorías por internet en torno a la muerte de Bin Laden, ¿cuál es la teoría conspiranoica que más le interesa?

Soy un clásico: la que más me interesa es la concerniente a la muerte de Kennedy. Es la que más bibliografía ha generado. Es muy interesante analizar los delirios, cómo se organizan y se estructuran. Conozco en este caso a un conspiranoico notable que era sin embargo un hombre cargado de inteligencia y sentido común. No es fácil resistirse a las ficciones, sobre todo cuando uno es periodista. En cuanto a lo de Bin Laden, debo decir que no creo que haya tenido mucho éxito la historia en torno a él y eso es algo meditable porque en realidad sabemos muy poco, no tenemos ninguna prueba empírica de que esté muerto. Sólo tenemos la palabra del Presidente de los Estados Unidos, que es respetable pero sólo es una palabra. Quiero decir que con muchos menos mimbres se han tejido mayores Apocalipsis conspiratorios. Y después hay uno que me interesa especialmente porque lo viví de cerca y porque conozco bien cómo ha funcionado, el del 11-M.

Fernando Savater, en una entrevista concedida recientemente a este medio, dijo sobre la ejecución de Bin Laden que es una acción de guerra. ¿Dónde está la frontera entre el terrorismo y la guerra?

No lo sé, es una frontera muy complicada de definir. Estoy de acuerdo con las palabras de Fernando Savater, es un acto de guerra. Es desmesurado que el presidente estadounidense lo considere un acto de justicia: la guerra es la finalización de la justicia y además una incorrección moral notable. Pero en nuestro tiempo la diferencia entre la guerra y el terrorismo es muy incierta. Está la vieja referencia de Ferlosio sobre el soldado que muere por efecto de un rayo, que para el soldado enemigo sería válida, pero no para el terrorista. El terrorismo no es sólo la muerte, sino el anuncio de la muerte. No hay una frontera fácil de definir entre una cosa y la otra, aunque pueden hacerse aproximaciones. Yo siempre he dicho que en el terrorismo no hay víctimas colaterales, porque todo en él es una víctima colateral.

Hace no demasiado, El Mundo tuvo por titular en portada “Terror nuclear en Japón”. ¿Le pareció proporcional y apropiado?

Claro que no. Me pareció inapropiado desde todos los puntos de vista.

Y, en general, las informaciones que hubo en los medios sobre Fukushima, ¿qué le han parecido?

Fueron una demostración de cómo el periodismo ha avanzado. Pasa como cuando uno va avanzando por la selva; le van creciendo muchos matorrales al mismo tiempo, pero avanza. Y nunca un incidente nuclear tuvo la precisión informativa que ha tenido este: durante seis o siete días estuvimos viviendo en el núcleo del problema.

Había españoles en Tokio que se quejaban de que los medios estaban dando una información distorsionada.

Pero, al mismo tiempo que esa imagen distorsionada del pánico en Japón era falsa, también se estaba informando —no sólo en los medios españoles sino en los de todo el mundo— sobre si se fundían las barras, etc. Era una situación de crisis y de colapso notabilísima, porque no sólo tuvo lugar un accidente nuclear, sino también un terremoto y un tsunami. Una catástrofe de una magnitud tremenda que la imagen de Lorca nos devuelve por contraste. Creo que fue una información realmente modélica, salvo exageraciones como el titular que me has citado antes. Como modélico fue también lo que sucedió en Japón: la reacción de la población, cómo el gobierno manejó el problema, etc. Con los errores que pueda haber en una democracia.

¿Qué opina de la censura que ejercen algunos medios sobre la publicación de noticias sobre boxeo?

Un periódico tiene derecho a recortar el mundo. En realidad, el corta y pega ha sido la sustancia del oficio. ¡Mucho antes del “copypaste”! Pero en el caso del boxeo, como en el de los toros, lo repulsivo es la moralina. El boxeo hace daño. Pero mucho menos que la prostitución, cuyos anuncios reportan buenos duros a esos periódicos tan epidermis.

¿Deberían las columnas de opinión ser anónimas para que el discurso y pensamiento expresados sean juzgados por su valor intelectual intrínseco, independientemente del personaje que los formula?

¿Y por qué quedarnos en las columnas? ¿Por qué no toda la cultura?

En la entrevista que hicimos a Félix de Azúa intentamos abordar lo ocurrido con Vigalondo y Galliano. A día de hoy hay un nuevo caso, Lars von Trier, y una queja del Estado de Israel al Tribunal Constitucional por la sentencia a los libreros de Kalki. ¿Le parecen proporcionadas las reacciones y las consecuencias? ¿Dónde pondría usted la línea en asuntos especialmente graves como el Holocausto o el terrorismo para ampararnos en la libertad de expresión y pensamiento? ¿Deberían “ponerse puertas al humor”?

Quizá sea una suerte de deformación profesional, pero la línea yo la pondría en los hechos. A mí no me importa que se vendan los libros de David Irving, pero siempre que se les adose obligatoriamente las sentencias que lo condenan. Las ideas dañinas —como la de que hay que matar judíos— siempre se sustentan en hechos falsos, y es ahí donde la represión debe actuar. A los propagadores del odio les sale caro decir “hay que matar a los judíos… o a los españoles”. Y en cambio les salen baratísimos los supuestos fácticos de los Protocolos de los sabios de Sión o las martingalas del RH. La sujeción al hecho permite encarar con mayor claridad cuestiones como la del humor. Los chistes no operan con la veracidad, como saben muy bien los judíos chistosos. Y luego hay otra cuestión: a mi juicio los medios deben afinar cada vez más en definir las fronteras entre lo que es público y lo que no. Cualquier cosa que se diga en internet no es pública, como no era público el graffiti en la pared. Si se aplican a ello,  los medios pueden reducir ostensiblemente el porcentaje de estupidez colectiva.

Según el climatólogo Antón Uriarte, las noticias sobre el cambio climático en los medios son, a menudo, exageradas. Llega a hablar de una campaña mediática promovida por intereses económicos (Areva, empresas españolas de energías renovables…) ¿Qué opina usted?

No tengo datos suficientes para saber si hay efectivamente esa implicación de las compañías. Pero esa implicación no es necesaria. El éxito del asunto del cambio climático en los periódicos responde al gusto inexorable del periodismo por el Apocalipsis. Que se acabe el mundo es lo mejor que le puede pasar a un periódico siempre que tenga tiempo de publicarlo.

Desde noviembre de 2010 es usted Director de Ibercrea (entidad que agrupa a sociedades de defensa de derechos de autor como la SGAE) y siguió con atención el debate y la aprobación de la Ley Sinde. ¿Se siente satisfecho con su aplicación?

Cuando se empiece a aplicar veremos. La Ley Sinde fue un pegote, pero en España nuestra historia lo único que demuestra es que nos defendemos a pegotes. España, Europa y el mundo en general tiene que resolver el problema de la regulación de los derechos de autor en un marco completamente nuevo. No de creación, sino de distribución de los contenidos. Esta es la gran diferencia. Lo que está en juego es la redacción de una ley de propiedad intelectual inscrita en su tiempo, en los mecanismos de diseminación del contenido intelectual. Cosa que no pasa con la mayor parte de leyes de propiedad intelectual del mundo y singularmente con la española.

Los detractores de dicha ley, como Álex de la Iglesia, sostienen que el problema estaría en que la industria del cine y de la música seguirían aferradas a un modelo de negocio “analógico”, previo a internet y basado en la venta de dichos productos en soporte físico.

Conozco una página llamada iTunes que sigo desde hace muchos años que me produce un gran placer estético y que no se basa en soportes físicos. Del mismo modo, soy socio premium de una página que se llama Spotify que también me produce lo mismo, pagando. Del mismo modo veo cada vez más películas a través de Filmin, que es una web estupenda que nos permite ver en streaming películas de notable calidad. Yo lo que creo es que la transición del modelo industrial al modelo digital es lenta, difícil; hay que proteger muchos derechos. Es evidente que los derechos de los autores necesitan la protección, pero no solamente por ellos, sino por la creación en sí misma. Esto es algo que se olvida. El experimento social de un país donde la creación se esterilice porque no sale a cuenta crear todavía no lo hemos hecho. Pero sería tan interesante como experimentar una democracia sin periódicos o una sociedad donde la opinión circulara de forma puramente capilar, sin argumentos, sin asociaciones. Todos esos experimentos están por hacer. Es más, todo lo que los geeks más o menos analfabetos sostienen respecto a los modelos culturales parten de un equívoco extraordinario, y es que desde el punto de vista de los contenidos internet no ha creado nada. No ha creado ni un solo periódico, por hablar de algo que conozco bien por mi oficio. Son productos todavía analógicos. La inmensa mayoría de la conversación que se registra hoy en Twitter es una conversación en la cual los medios tradicionales son sus principales suministradores. Las redes sociales no son nada sin los medios de comunicación.

Usted ha escrito que “La inteligencia de Zuckerberg (el creador de Facebook)  fue escribir cuatro millones de líneas de código para follar”. ¿Son los hombres feos el motor del progreso?

Eso está muy bien, pero la pregunta es tan inteligente que no merece respuesta. No hay respuesta que la mejore.

Siguiendo con el mencionado Zuckerberg, más de 600 millones de personas cuentan los detalles íntimos de sus vidas en su página.

¿Detalles íntimos? Esto mucho decir. Detalles íntimos en Facebook se cuentan muy pocos. Esto es un mito. Yo tengo una cierta experiencia en esto de internet, llevo muchos años siguiendo su progreso. Zuckerberg dijo una frase muy graciosa que le honra: «contrariamente a lo que digan los periódicos, Facebook tuvo poco que ver con las revoluciones árabes». Sin duda. Solamente hay que ver las condiciones técnicas que existen en esos países. Así que, más allá de la palabrería, hay que mirar las cosas como las dice este chico, que me parece bastante inteligente. Cuestiones íntimas en Facebook hay pocas, no forman parte de la conversación habitual de Facebook, como no forma parte de la conversación habitual de las personas en otros ámbitos. Ni siquiera cara a cara.

¿Sería factible una situación equivalente a la de Zuckerberg, pero protagonizada por una mujer?

Las mujeres no escriben código. Las chicas no programan.

Por cierto, usted es muy crítico con cierto sector del feminismo.

Yo soy crítico con todas las imposiciones del grupo sobre la persona y sobre la realidad. La política de cuotas pervierte el recto sentido de las cosas, es como una lente deformada sobre la realidad. Cuando el feminismo cae en eso me parece que debe estar sujeto a la crítica. Por otra parte, la gran revolución de mi generación es el acceso de las mujeres no ya al poder, sino a la vida misma. Es mucho más interesante para los hombres el cómo tenemos ahora las mujeres que no el cómo las tenían en el siglo XIX. Ahora son seres mucho más complejos e interesantes, incluso para combatir con ellos. Antes su lugar en el mundo era demasiado pasivo y la interrelación entre los hombres y las mujeres era infinitamente menos compleja de lo que es ahora. Es mejor que haya dos orgasmos que uno sobre la cama.

Si las mujeres tienen una sexualidad y una psicología diferente a la masculina, ¿llegará a haber una igualdad completa entre hombres y mujeres?

Pero ¿esto de la igualdad completa qué quiere decir? La igualdad completa entre hombres y mujeres no es determinar que en este bar tiene que haber cinco camareros y cinco camareras. Eso es una estupidez. La igualdad completa es simplemente que el sexo no cuente a la hora de otorgar derechos. Que por un igual trabajo cobren lo mismo, que tengan igualdad de oportunidades, etc. La igualdad de sexos no es pretender que los cerebros masculino y femenino sirvan con la misma competencia para unas cosas que para otras. Por lo que sabemos, hay trabajos que desempeñan mejor los hombres y otros que desempeñan mejor las mujeres. Eso no es igualdad completa, es reparto de la eficacia en términos casi darwinistas. Que una secretaria debe cobrar lo mismo que un secretario que desempeñe una función similar, es evidente. Que dos personas con igual capacidad no tienen que ser elegidos por su sexo, eso por supuesto. Pero, a partir de ahí, hombres y mujeres son distintos y se reparten de manera distinta las responsabilidades sobre muchas cosas fundamentales como la crianza de los hijos. Susan Pinker dice que las mujeres ascienden, pero sólo hasta la vicepresidencia ¿Por qué no dan el último paso? Su conclusión es que no les interesa.

Entonces, ¿no existe eso que las feministas denominan “techo de cristal”?

No, eso del techo de cristal es absurdo, es de la época de El segundo sexo de Beauvoir; sabemos mucho más sobre los hombres y las mujeres ahora que hace cincuenta años. Susan Pinker explica que, en las sociedades libres como Gran Bretaña, Francia o España las mujeres no eligen carreras duras, a diferencia de lo que pasaba en las sociedades del Este. ¿Por qué sucede esto? ¿Es que la naturaleza humana no es igual en ambas sociedades? Sí, pero en el Este la naturaleza humana era vencida por el hecho de que las carreras duras eran la única salida honorable para las mujeres, la única forma de tener un sueldo decente.

Sus polémicas tienen generalmente un patrón común, que es el conflicto entre ficción y no ficción. También en lo que se refiere al uso de la fotografía. Esto es interesante porque, si bien es cierto que en nuestro mundo consumimos imágenes a raudales, existe muy poca educación sobre esas imágenes. Éstas se presentan en los medios como prueba de algo, pero cualquiera que se dedique a la fotografía sabe que una imagen aislada no demuestra nada.

No es una prueba pero sí un indicio bastante razonable sobre las cosas. Como cualquier indicio sujeto a la manipulación, puede caer en manos poco sagaces. En el fondo, lo que hay en esas polémicas siempre es la capacidad de decir o no la verdad. Un fotógrafo sabe muy bien cuándo está mintiendo. Yo siempre he tenido una gran relación con los fotógrafos porque he hecho muchas entrevistas. Había uno que, antes de salir de la redacción, decía a los jefes «por favor no me redactes la fotografía». Eso me parece una expresión estupenda, porque había gente que le decía «ve allí y cuando el tío esté llorando entonces lo fotografías». No, el fotógrafo auténtico va allí a ver qué sucede, pero a menudo ya se va con la fotografía redactada buscando una excusa en la realidad.

Hubo una fotografía de las manifestaciones en Egipto que dio la vuelta al mundo: un señor en la plaza Tahrir con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin”, coincidiendo con los problemas sindicales de ese estado. Aquella imagen no era representativa, seguramente era la única persona en todo Egipto con un cartel similar. Pero demostraba un gran conocimiento de las redes sociales y además condensado en una sola imagen.

Ese es el tema de la sinécdoque. La parte por el todo y el todo por la parte. El periodismo siempre trabaja con eso. Distinguirlo es muy interesante, siempre hay que hacer una reducción para expresarse. La representación siempre es una reducción. Pero la reducción siempre ha de tener un sentido, no como ésta.

Las agencias de prensa tienen fotógrafos sueltos por el mundo que en ocasiones envían el material sin estar asociado a ninguna noticia concreta. O bien la noticia es la propia imagen. ¿Le parece que tiene sentido esa práctica?

Seguro, sí. Es como decir ¿tiene sentido que haya periodistas sueltos por el mundo? Sí, claro. Periodistas, no periodistas-ciudadanos.

¿Algún fotógrafo que admire dedicado al periodismo?

En realidad no entiendo mucho, pero me gusta Nachtwey.

Siendo un cliente regular de elBulli, ¿comprende su retirada? ¿Teme quedarse sin este restaurante?

Bueno, ya me he quedado sin ese restaurante. Tengo que ir este año a hacer la última cena, como Jesucristo. Para mí es una pésima noticia. He sido obstinadamente feliz durante veinte años yendo anualmente a elBulli, uno de los privilegiados que han podido hacerlo. Iba allí cuando no era nada de lo que es hoy y he seguido yendo gracias a la generosidad de Ferran Adrià. Para mí es una pésima noticia, me entristece profundamente. Pero él sabrá lo que hace, yo ya le he dicho que no me parece bien. En el fondo creo mucho en los géneros, deben mantener su característica porque son decantaciones profundas de la historia, de la estética, y el restaurante es un género que todavía no ha sido sustituido por nada mejor. A lo mejor Ferran nos sorprende con una cosa extraordinaria que mejora el original, pero yo no veo todavía un diseño conceptual claro.

¿Hay algún restaurante español que pueda cubrir ese vacío?

Sí, para mí no hay ninguna duda y es una experiencia que tengo fresca, el heredero de Adrià esDiverXo, en Madrid. David Muñoz es un chaval jovencísimo, lleno de talento. Si hay alguien ahí, es él.

¿Y la gastronomía japonesa?

Me interesa, pero la hecha en Europa. Hablo de muchas cosas de las que no tengo la menor idea y especialmente de la gastronomía japonesa, porque por desgracia nunca he estado en Japón. Pero sí he estado en muchos restaurantes asiáticos de Europa y algunos de América, y la verdad es que han sido importantísimos a la hora de marcar mi evolución personal más decisiva, que es apartarme del sofrito.

Creo que es usted madridista.

Sí, soy del Real Madrid. Bueno, en realidad soy del Betis, pero las circunstancias de la vida me han llevado a tener que ser del Real Madrid obligatoriamente, como cualquier persona decente.

¿Cómo se lleva lo de ser del Real Madrid en Barcelona?

Es muy fácil. Somos el segundo equipo de Cataluña e incluso estamos arañando espacio al primero. Somos un equipo potentísimo aquí, hay muchos aficionados que tiran cohetes cada vez que el Madrid gana. Lo único es que estamos atravesando un mal momento, pero no hay mal que cien años dure. Como bien sabe, el F.C. Barcelona, después de tantos años, al fin ha podido ser el equipo del Gobierno. El equipo del Gobierno, la vergüenza del país, como cantaba aquella estrofa. Cosa que hay que aplaudirles, porque lo que importa en esta vida es ganar.

¿Cree que durará mucho su imperio?

No, creo que el año que viene cambiarán las cosas de una manera radical.

Usted es todo un “geek”, demuestra estar atento a los últimos “gadgets” tecnológicos. ¿Se siente un poco solo entre los de su generación?

Sí. Esa es una observación muy pertinente. Siempre me siento solo con esto de la tecnología, objetivamente es así. Me hubiera gustado que la gente alfabetizada fuera también alfabetizada tecnológica, eso hubiera facilitado el diálogo. Aunque también es verdad que van cambiando las cosas poco a poco. Cada vez hay más viejitos que nos incorporamos a este mundo. Pero, efectivamente, la brecha digital está en que los que saben no manejan las máquinas y los que manejan las máquinas no saben.

Cuando se pone a ver una película y ve el cartelito de “Basado en hechos reales”, ¿se indigna?

No, normalmente lo veo al final, el truco es verlo al final. Pero no me indigno por eso. A mi lo único que me indigna es que los productos no ficcionales contengan ficción, pero que los productos ficcionales contengan no-ficción me trae sin cuidado. Como dijo Álvaro Pombo durante su discurso en la academia, en una frase que suelo citar: “en un continente de ficción cualquier cosa que se añada siempre será ficcional”.

Da la impresión de que usted desprecia las novelas.

Es que no me interesan para nada. Me han interesado para aprobar cursos y para hacerme un canon de la vida, como correspondía al jovencito que fui, pero en realidad las únicas novelas que me interesan son las de mis amigos, porque lo que me interesa son ellos. Pero la novela no me interesa como género en sí, me parece que está fuera del interés de cualquier persona curiosa.

Lleva muchos años siendo un intelectual envuelto a menudo en discusiones muy controvertidas, ¿la polémica le fortalece o tiene sus momentos de debilidad?

A mi me interesa la discusión sobre el mundo. Me parece que una de las cosas que merecen la pena del hecho de haber vivido es debatir sobre cómo organizamos todo esto. Lo veo como algo perfectamente natural. Cuando la gente comete la indiscreción de llamarme polémico, yo siempre contesto que los polémicos son los otros. No sé por qué tengo que cargar en solitario con el pesado fardo de ser polémico. Tan polémico seré yo como los demás, lo que pasa es que parece que uno juegue siempre en campo contrario. Hay discusiones en mi oficio como esta de la ficción que yo me tomo muy en serio, porque me parece algo fundamental a la hora de establecer qué es nuestro oficio, qué queremos que sea y cómo ayudará a los hombres a mejorar su estancia en el mundo. Porque todo está hecho, desde el vino a una gacetilla, para que seamos lo más felices posible.

Su estilo al escribir puede parecer airado, incluso iracundo a veces. ¿Lo es expresamente con la intención de no parecer jamás condescendiente en sus críticas? ¿Cree que en el periodismo actual hay un miedo excesivo a hacer crítica irritada y quizá por ello honrada? ¿Es una lucha contra la corrección política? En la forma, además, algunos le acusan de ser demasiado complejo. ¿Se trata de una especie de lucha contra la desidia del lector acomodado?

Contra lo que suele suponerse, el único modo de soportar la vida es tomándosela en serio. ¡Es el único modo de no pensar en la vida! Es así que todos los asuntos son para mí asuntos de vida o muerte. Es normal que mi retórica se corresponda con esa idea. Pero en la supuesta violencia de mi escritura hay también mucho de Peckinpah. O sea, humor. Otro asunto es lo que usted amablemente llama complejidad y otros cripticismo o incluso que se me hace la polla un lío. A veces no puedo ser claro, porque simple y llanamente no sé lo suficiente sobre lo que escribo para poder ser claro. Otras veces la oscuridad viene de lo que siempre me comenta una aristócrata andaluza, pobretona y simpática: “ozú, otra vez cabargando sobre implísitos”. La escritura en la era de internet tiene una gran ventaja: puede desambiguarse con facilidad y así me puedo dedicar a otras cosas. Tengo prisa, siempre lo digo. Mi escritura salta y a veces se da unos morrazos fenomenales. Pero eso es, paradójicamente, el precio de respetar el tiempo del lector y de tratar de no darle papillas regurgitadas. En el periodismo, además, siempre te quedas a medias. Hasta mañana.

¿Tiene razón el autor de este artículo cuando afirma que posee usted “alma de artista” pese a sus esfuerzos en disimularlo?

Es un comentario de una apreciable inteligencia metafísica. Pero yo no tengo alma de artista, tengo cuerpo. En realidad la mayor parte de mis objeciones siempre son estéticas. Lo que menos soporto de algunos escritores y de algunos políticos no son sus jueguecillos oportunistas e inmorales, sino esa densa capa de patchouli, de pedo perfumado, que impregna sus palabras. La corrección política, por ejemplo… baba de caracol. Ecs. Para mí el arte es limpieza. Y lo más grande se produce cuando a la higiene general de un párrafo se le añade un elaborado descuido, casual, “arreglao pero informal”. Para seguir con el ejemplo de Montano: mi arte, fracasado o no, son todos esos esfuerzos por no ser el evento consuetudinario que acontece en la rúa.

Por último, cinco libros imprescindibles para Arcadi Espada.

La Tabla Rasa, Steven Pinker.

Alfabeto para Gourmets, Mary K. Fisher.

Los Ensayos, Montaigne.

Journal Littéraire, Léautaud.

El mito de la educación, Judith Rich Harris.

Fotografía: Jesús Llaría