Madame Ching, el terror del mar de China

Debían tomar una decisión. Era preciso saber, ahora que su capitán había muerto, quién asumiría el mando. Cuando ya estaban todos reunidos la viuda subió a cubierta, vestía un traje de capitana bordado con dragones de oro sobre seda roja, azul y púrpura. En el mar no hay silencio, pero todos estaban callados, así que fue ella quien habló: —Miradme […]