El vino que hizo rico al gato

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Cats. Fotografía cortesía de www.catsthemusical.com.

Touch me.
It’s so easy to leave me
all alone with my memory
of my days in the sun.
If you touch me
you’ll understand what happiness is.
Look, a new day has begun.
Memory», Cats)

Si Andrew Lloyd Webber, al recoger el galardón al mejor musical por Evita en 1978, no hubiera lanzado aquella crítica feroz contra el productor de la gala, Cameron Mackintosh; si Mackintosh no se hubiese enfadado tanto y lo hubiese dejado pasar en lugar de prometer que haría lo posible para que las obras de Lloyd Webber no volviesen a sonar en los teatros del West End londinense; si Lloyd Webber, al ver crecer la bola de nieve, no hubiese invitado a comer a Mackintosh en el Savile Club para hacer las paces; si aquel vino tinto no hubiese estado tan bueno, si no hubiesen pedido una segunda botella, si la comida hubiera durado un par de horas en lugar de más de seis, si no hubieran acabado la tarde compartiendo su pasión ante un piano con un bonito pedal; si la madre de Lloyd Webber no le hubiese leído de niño los poemas sobre gatos que T. S. Eliot había ido enviando a sus hijos y que habían sido recopilados en el Libro del Viejo Possum; si el propio Lloyd Webber no hubiese estado buscando productor, tras discutir con el de Evita, justo cuando el alcohol, el piano y la pasión por los musicales crearon el momento perfecto para que le confesase a Mackintosh que era verdad que tenía entre ceja y ceja la estúpida idea de hacer un espectáculo de gatos; si Trevor Nunn, director entonces de la prestigiosa Shakespeare Royal Company, hubiera sido sensato y hubiese dicho no a participar en su primer musical cuando Mackintosh y Lloyd Webber le hablaron de subir a las tablas a un montón de artistas vestidos de lycra; si Valerie Eliot, viuda del autor de los poemas, después de ver los primeros esbozos de lo que sería el futuro musical, no hubiese tomado la decisión de entregarles los versos de su marido que encerraban el personaje de la vieja gata Grizabella, inéditos porque T. S. Eliot los consideró demasiado tristes para los niños; si Lloyd Webber no hubiese apostado por la letra que Nunn puso a la historia de Grizabella, aunque para ello tuviese que descartar las que había elaborado su compañero de éxito en Evita, Tim Rice; si Judy Dench no se hubiese roto el tendón de Aquiles, teniendo que ser sustituida en pleno proceso de ensayos por la que sería la primera Grizabella, Elaine Paige; si Cats no existiera, si no existiese «Memory», la canción compuesta por Nunn que han querido cantar desde Barbra Streisand a Celine Dion, la historia del fenómeno de los musicales sería otra.

Sin Cats no serían lo mismo, o no existirían como los conocemos hoy, Les Misérables ni The Phantom of the Opera. Cats fue el espectáculo más arriesgado y el que unió a Lloyd Webber, Mackintosh y Nunn y el primero de tres de los musicales más longevos y lucrativos de la historia de las obras cantadas, los tres producidos Mackintosh, dos de ellos (Cats y The Phantom) compuestos por Lloyd Webber y dos (Cats y Les Misérables), dirigidos por Nunn. Lloyd Webber y Mackintosh por su cuenta son padres de otros fenómenos sobre las tablas como Jesus Christ Superstar o Evita (Lloyd Webber); My fair Lady, Miss Saigon o Mary Poppins (Mackintosh). Pero el cruce inicial de ese compositor, ese director y ese productor convirtió, a comienzos de los años ochenta, un negocio tan arriesgado como el del teatro musical (solo consigue ser rentable una de cada ocho producciones) en un fenómeno globalizado y capaz de generar miles de millones. Cats es muy difícil de versionar, por eso salas de todo el mundo pidieron la versión del West End. Y así nació la franquicia del musical, la que ha hecho que la misma obra se parezca de uno a otro punto del globo como se parece un BigMac a otro, que las mismas escenografías viajen de unas ciudades a otras. Se traduce la letra, el resto se copia.

Lloyd Webber ha ocupado este año de nuevo el segundo lugar, dentro del apartado de músicos, en el listado de los británicos más ricos que elabora cada año Sunday Times. Su fortuna, estimada en setecientos quince millones de libras, lo sitúa por delante de máquinas de hacer dinero con la música como U2 (quinientos millones de libras), Elton John (doscientos ochenta millones), Mick Jagger (doscientos treinta y cinco millones) o Keith Richards (doscientos veinte millones). El primer lugar en el panorama musical británico sigue reservado a Sir Paul McCartney y su esposa Nancy Shevell (setecientos sesenta millones de libras), tanto porque él sigue sobre los escenarios y cobrando por todo lo que suene a Beatles como por la fortuna de su mujer, que figura agregada en la lista.

La taquilla infinita

Image #: 28188508 Neil Barris | Mlive.com Jamie Miller, who plays Gavroche, acts out a scene during a dress rehearsal of 'Les Miserables' at the Midland Center for the Arts, Wednesday, March. 19, 2014. The play opens on Friday, March. 21, 2014. MLIVE.COM /Landov
Les Misérables. Fotografía: Cordon Press.

La clave de hacerse tan rico con los musicales está en cobrar una y otra vez por los derechos de autor allí donde vayan las obras que se han creado. De hecho, con ser el dueño de los derechos no hace falta ni haberse acercado a una. Dicha clave ha sido tan explotada por Mackintosh que hoy buena parte de su fortuna se debe a que licencia obras que nunca fueron producidas por él. Su participación mayoritaria en la firma Music Theatre International (MTI), con sede en Nueva York y propietaria de derechos de cerca de cuatrocientos cincuenta musicales (la inmensa mayoría, de otros), le permite licenciar cada año cerca de veinticinco mil producciones que van desde teatros regionales a grupos amateur y escuelas de todo el mundo.

En la lista Forbes publicada en marzo de 2016, Mackintosh contaba con una fortuna valorada en mil doscientos millones de dólares. Es la primera persona del mundo de los musicales que figura en la famosa lista mundial de milmillonarios. No todo se debe a la producción propia ni a los derechos que cobra por las licencias a través de MTI, además es propietario de ocho teatros del West End, incluidos el Prince of Wales, el Queen’s o el Prince Edward. En 2013, su fortuna experimentó otro importante empujón derivado de los derechos de la producción para cine de Les Misérables, protagonizada por Hugh Jackman en el papel de Jean Valjean y ganadora de tres Óscar. La película recupera parte de la crudeza radical del mundo retratado por Víctor Hugo, perdida en la versión sobre los escenarios. Cuando le preguntaron en una entrevista reciente en The Guardian qué se sentía viéndose milmillonario teniendo orígenes tan humildes como lo suyos, Mackintosh contestó que sería milmillonario solo si vendiese sus teatros y sus derechos, cosa que no tiene intención de hacer.

Sus orígenes quedan muy lejos de tanto cero como Forbes dice que tiene su fortuna. Mackintosh es hijo de un trompetista de jazz que tuvo que abandonar la música profesional porque tenía que alimentar a su familia, tan modesta que, cuando le preguntaron cómo iba a pagar las cuotas del colegio de su hijo, él contestó que «con retraso».

At the end of the day you’re another day older
and that’s all you can say for the life of the poor.
It’s a struggle, it’s a war
and there’s nothing that anyone’s giving.
One more day standing about, what is it for?
One day less to be living.
At the end of the day», Les Misérables)

El apoyo de su familia, el amor compartido por la música, le enseñaron parte del camino. La otra parte la vio a los ocho años al asistir a su primer musical, Salad Days, invitado por sus tías. En su siguiente cumpleaños, cuando le preguntaron qué quería como regalo, contestó que volver a ver Salad Days. Su futuro sería la música; sonaría sobre las tablas del teatro pero no siendo compositor ni cantante ni músico, tendría que llegar por la vía de la gestión. «No he tenido una idea en mi vida», decía recientemente Mackintosh al Financial Times. No es exactamente así. Él está presente en el proceso de creación de la música, en las letras, en el diseño de la escenografía, en la elección del equipo. En todo hasta que llega el momento de los ensayos. Lo único que no soporta Mackintosh es que un director le consulte sobre la dirección. Desde ese momento sabe que no va a funcionar. «Lo que yo hago y en lo que soy muy bueno cuando veo algo original es en trabajar con el autor y hacer que el espectáculo sea todo lo grande que puede ser». Pero para llegar a eso tuvo que empezar barriendo salas, después dedicarse a tramoyista —lo que estuvo a punto de costarle la vida en un accidente en el teatro— y finalmente empezar a producir y lograr la confianza de los inversores. No fue fácil ni inmediato. Tuvo un par de tropiezos relevantes (también los ha tenido después, con producciones como Martin Guerre o Moby Dick, lo que ha hecho que los críticos repitan que vive de las rentas del pasado, pero ya caía sobre un blando colchón). Cats y su éxito de público, no de crítica, fue su primer certificado de confianza.

De gatos a pobres

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Cats. Fotografía cortesía de www.catsthemusical.com.

Cats bajó el telón en el West End el 11 de mayo de 2002 después de ocho mil novecientas cuarenta y nueve representaciones vistas por más de cincuenta millones de personas en trescientas ciudades de todo el mundo. A punto habían estado Lloyd Webber y Mackintosh de parar el estreno veintiún años antes, convencidos a última hora de que harían tal ridículo con sus gatos que no volverían a levantar cabeza. Nunn, el director, se negó a semejante fiasco. Los doscientos cuarenta inversores a los que Mackintosh había convencido de poner dinero en la producción original ganaron 26,8 millones de libras en las más de dos décadas que estuvo en escena, según cálculos del FT. Fue un antes y un después, el punto sin retorno.

Passed the point of no return,
no backward glances.
Our games of make-believe are at an end.
Passed all thought of if or when, no use resisting.
Abandon thought and let the dream descend.
Point of no return», The Phantom of the Opera)

Si Lloyd Webber había podido convencer a Mackintosh —en las circunstancias en principio más hostiles— de producir un musical sobre gatos, cómo no seducir al productor para trabajar juntos en una historia de verdad. Cats no lo es. El personaje atormentado, habitante de las entrañas de un teatro maldito, que exige ser el único abonado del palco número cinco y que su amada Christine Daaé sustituya a la prima donna Carlota, sí. Pero antes de que la gigantesca lámpara de cristal se balancease amenazante sobre el patio de butacas y de que el fantasma se llevase a Christine al subsuelo de la ciudad, Mackintosh ya había puesto sobre los escenarios una historia inmortal, Les Misérables. No con Lloyd Webber como compositor, aquella historia venía con la música puesta, sí con Nunn como director.

El origen de la producción fue de nuevo, de algún modo, Cats. Eso fue lo que le dijo a Mackintosh Peter Farago, el joven director húngaro que le llevó en 1982 el álbum original en francés del musical basado en la obra de Víctor Hugo: que alguien tan loco como para producir los poemas de Eliot no dudaría en poner aquello sobre los escenarios de Londres. Por supuesto Farago quería ser el director. Y por supuesto Mackintosh le dijo que de eso nada, que sería Trevor Nunn. Este puso sus condiciones. El musical lo representaría la Royal Shakespeare Company. Faltaba recrear el texto en inglés, escribir el libreto. Mackintosh le pidió semejante hazaña a James Fenton, el crítico teatral del Sunday Times, que estaba de viaje por la selva de Borneo. Fenton leyó la novela de Víctor Hugo en una canoa rodeada de cocodrilos. Capítulo que leía, capítulo que iba a alimentar a las fieras para aligerar peso de cara a la marcha por la jungla.

Como cuenta Michael Riedel en su libro Razzle Dazzle: The Battle for Broadway, seis meses antes de la fecha prevista para que se iniciaran los ensayos, Mackintosh vio que Fenton no iba a tener el texto y reclutó para el equipo a otro crítico, esta vez de televisión del Daily Mail. Era Herbert Kretzmer. A Fenton aquello le hizo entre poca y ninguna gracia y defendió sus versos con uñas y dientes. El resultado fue que acabó fuera del equipo y Kretzmer pasó a la historia de los musicales. La crítica fue cáustica con el musical en su estreno. La taquilla no paró de cobrar y llenar la sala. Mackintosh empezaba a vislumbrar lo que le diría recientemente a un periodista, con disculpa incluida: que el público hace tiempo que no lee los periódicos y por tanto la crítica no es relevante.

Los sesenta y ocho inversores que apoyaron con un total de seiscientas mil libras la producción original de Les Misérables en Londres en 1985 han ganado por el momento cuarenta y siete millones de libras. Y subiendo. En total, el musical ha facturado alrededor de cinco mil quinientos millones de dólares en todo el mundo.

El baño con el fantasma

Howard McGillin, who plays the phantom in the Broadway production of "The Phantom of the Opera", takes a bow during the curtain call of the musical in New York January 9, 2006. The romantic melodrama set to lush music by Sir Andrew Lloyd Webber captures the title of longest-running show in Broadway history when the curtain goes up for performance No. 7,486 on Monday night. REUTERS/Seth Wenig
The Phantom of the Opera. Fotografía: Cordon Press.

Mucho antes del estreno en Londres de Les Misérables, como si eligiese premeditadamente sus momentos de debilidad, Lloyd Webber telefoneó a Mackintosh cuando este dormitaba en una bañera de agua caliente una fría mañana de febrero de 1984 (según contaría el propio Mackintosh). Le habló del fantasma, le dibujó la escena entre los vapores del baño como le había metido entre gatos años antes de la mano del vino. Poco después veían juntos las dos versiones para cine que se habían realizado de la novela de Gaston Leroux, incluida la película muda protagonizada por Lon Chaney, el hombre de las mil caras. No sintieron nada. No veían la historia. Tenían que leer la novela, pero ya no se imprimía. Y entonces, como si The Phantom of the Opera was there, inside their minds, y ya no pudieran escapar a ella, Mackintosh encontró una copia de la obra en casa de su tía y Lloyd Webber otra en una librería de segunda mano. Aquello sí era una historia que cantar.

Lloyd Webber eligió esta vez al director, Hal Price, mientras Nunn arrastraba a los actores de la Royal Shakespeare a las capas más bajas de la sociedad en los ensayos de Les Misérables. También a la protagonista. Christine fue interpretada por la soprano Sarah Brightman, esposa del compositor y una de las más importantes ayudas, gracias a su tesitura, que tuvo este para escribir la partitura. Los flecos del fantasma se fueron cerrando de viaje en viaje de Mackintosh y Lloyd Webber a los estrenos de Cats por el mundo: Japón, Australia…

Parecía imposible repetir el mismo nivel de éxito de Mackintosh con un tercer musical en menos de cinco años. No lo fue. The Phantom arrasó, tanto que Lloyd Webber, para celebrarlo, le regaló a su esposa dos de las famosas piezas de la colección de tigres con ojos de esmeralda de Cartier que habían pertenecido a los duques de Windsor. Sarah Brightman los subastó en Christie’s en 2014 por 3,2 millones de dólares, donados en parte a la fundación para la promoción del teatro que lleva el nombre de su exmarido.

Do you know how to go to the heaviside layer?
Because jellicles can and jellicles do.
Jellicle Songs for Jellicle Cats», Cats)

Los gatos supieron encontrar su cielo. The Phantom, el suyo. Récord de recaudación de toda la historia de los musicales hasta que fue destronado en 2012 por un rey con sangre Disney (con d de dólar), The Lyon King, el fantasma más famoso de Broadway le trajo fortuna no solo a sus creadores. Según contaba The New York Times a principios de 2012, James B. Freydberg y su socio decidieron en 1987 convertirse en inversores de la producción de Mackintosh compuesta por Lloyd Webber. Acababa de tener lugar el crash del Black Monday y en ese momento les pareció que hasta un musical era mejor destino que Wall Street para poner quinientos mil dólares. La inversión acumulaba en 2012 una ganancia de doce millones de dólares y Freydgerg reconocía al diario neoyorquino que no había vuelto a ver el musical desde el día de su estreno en Broadway.

En total, el fantasma ha logrado recaudar en taquillas de todo el mundo más de seis mil millones de dólares, según el FT. Uno de sus grandes aciertos para llegar a ser la aspiradora de dinero que es desde hace décadas es el hecho de haberse convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Nueva York. Viajar hasta allí y no ver el montaje del fantasma es algo difícil de explicar a la vuelta para quien quiere hacer gala de todo el rosario de tópicos de la visita. Esto se ha conseguido a base de un marketing sistemático y una gestión de los precios de las entradas que los ha vuelto flexibles como un chicle dependiendo del punto de la temporada en que se quieran comprar. Prueben en Navidades. El boca a boca es un arma de recaudación masiva para el fantasma, pero además Mackintosh sigue defendiendo que es fundamental mantener la inversión en publicidad.

Según los datos que difunde semanalmente la Broadway League, algunas semanas del periodo navideño la taquilla supera los cuarenta millones de dólares. El coste hoy por hoy de mantenimiento del musical sobre el escenario ya no supera los seiscientos mil euros semanales. El margen es inmenso. The Phantom of the Opera lleva representándose en Broadway desde enero de 1988, donde ha levantado el telón en casi once mil ochocientas ocasiones.

Cats volvió a Londres a finales de 2014 y una nueva generación se lanzó a las taquillas. Gracias al nuevo éxito, este verano los gatos vuelven también a Broadway, con Leona Lewis en el papel de Grizabella. Las dos creaciones de Lloyd Webber y Mackintosh estarán juntas de nuevo en los carteles de Times Square. Larga vida al fenómeno.

The past experience revived in the meaning.
It’s not the experience of one life only
but of many generations.
Not forgetting something that is probably quite ineffable.
The moments of happiness», Cats).


Antonio Martínez Ron: «¿Fama inmerecida? Aunque suene muy duro, Stephen Hawking»

Antonio Martínez Ron para jot Down 0

Antonio Martínez Ron (Madrid, 1976) es periodista y divulgador científico. Trabaja como redactor jefe de Next, la sección de ciencia de Vozpopuli y es colaborador del programa de televisión Órbita Laika. Es impulsor Naukas.com, el portal ciencia más leído en español y colabora con medios como la revista Quo, Yahoo! y Onda Cero. También ha dirigido el documental El mal del cerebro, premio Boehringer 2013 al mejor trabajo de periodismo de medicina. Desde 2003 recoge sus «asombros diarios» en Fogonazos, el decano de la blogosfera científica en España. Quedamos con Antonio en Sevilla aprovechando su visita a Ciencia en Bulebar, donde explica cómo hacer ciencia con un palo.

Una pregunta que ya deberías haber contestado hace tiempo, la pregunta Naukas 2015: ¿Qué avance o descubrimiento de la ciencia moderna ha hecho progresar más a la humanidad?

Son muchos, es que quedarse con uno… De los clásicos, el descubrimiento del electromagnetismo, aunque ya es muy sabido. A veces los grandes cambios están en detalles  importantes como el hecho de haberse empezado a lavar las manos, eso salvó un montón de vidas. Entender los mecanismos por los que se transmitían las enfermedades y empezar a poder tratarlas me parece uno de los mayores avances. Este es un cambio en la esperanza de vida de la humanidad que ha significado empezar a vivir de cuarenta a cincuenta años más. Pero hay un desafío Naukas que me parece más interesante aún. Ya lo hemos realizado a nivel interno y consiste en plantearse qué harías si a ti te llevaran a la corte del rey Arturo, como en aquella novela, o incluso más atrás. Tú que vas de científico y eres tan listo, si te pidiesen que demostraras sin ningún aparato actual que vienes de una civilización «superior» y que puedes hacer cosas que ellos no saben, ¿cómo lo harías? No es nada fácil.

¿Cómo lo harías tú?

Es difícil. Yo podría hacer alguna demostración por la cual seguramente me quemarían. Pero no es tan fácil, porque por ejemplo tú les puedes hablar de cómo funciona el electromagnetismo pero en esa época no tienes elementos para montarles una dinamo. Y casi ninguno de nosotros sabemos fabricar cosas elementales a nivel científico, ya las tenemos hechas, las compramos o las miramos en un libro, o las buscamos en Google, pero el conocimiento básico de montar objetos para demostrar desde la nada un principio… Eso es muy complicado.

Hace poco participaste en una charla sobre Nikola Tesla en el Espacio Fundación Telefónica en la que sugerías que este inventor gozaba de cierta fama inmerecida.

Bueno, lo hago más por provocación que por otra cosa casi. De hecho, como tú bien sabes, en Naukas hemos sido los primeros en reivindicar la figura de Nikola Tesla hace un montón de años. Incluso aparecía en nuestro exlogotipo (la Torre Wardenclyffe de Tesla), así que no se nos puede acusar de nada. Pero sí que se ha producido un fenómeno de efervescencia en torno al personaje en el que ya se compran todos los argumentos, incluso los que son de fantasía. Y yo por ahí, como escéptico que soy, no paso. El escepticismo bien entendido empieza, sobre todo, por poner en cuestión las cosas que a uno le gustan. Y sí, Tesla es un gran personaje, pero llega hasta donde llega y no es ni un mago ni un extraterrestre ni un tío que vino a traer la luz en un caballo alado como sugieren algunos. Es un tipo con un montón de defectos, que además lo hacen atractivo desde todos los puntos de vista: literario, cinematográfico… pero hay que conocerlos. Desde luego tampoco vale hacer trampas poniéndolo en comparación con otros personajes históricos y ensalzar a Tesla diciendo cosas falsas sobre Edison, por ejemplo.

¿Qué otros científicos e investigadores consideras que tienen fama inmerecida a nivel mundial?

Estas son de examen…

¿Fama inmerecida? Aunque suene muy duro, Stephen Hawking. Es decir, es un físico muy relevante que ha hecho cosas que son deslumbrantes y es un tipo muy destacado, desde luego, pero no es ni mucho menos lo que los medios venden que es. Hay otros físicos todavía más importantes que no conoce nadie. Lo que pasa que él se ha convertido en una especie de espectáculo que a veces es hasta un poco triste. Se mueve en torno a él un negocio impresionante que es un poco impostado y que tiene mucho de cartón piedra.

¿Y por el contrario hay científicos a los que no se les ha reconocido la importancia de su trabajo, sobre todo en el caso de las mujeres?

Mujeres más todavía, porque aquí ha habido una injusticia histórica y en el día a día lo ves. Yo hablo con investigadores que están haciendo un trabajo maravilloso, que no conoce nadie porque en ese momento no es el tema de moda, y que merece más la pena que otros trabajos que están en portada o que están más de actualidad. Pero científicos que trabajan y hacen una labor magnífica y no los conoce nadie y no han tenido reconocimiento… pues te diría que el 99%.

¿Y respecto a la mujer? Por ejemplo, a Rosalind Franklin no hay mucha gente que la conozca.

No, y es injusto. Ya no es que se les haya restado protagonismo, sino que además ha habido muy pocas, y a las pocas que ha habido no se las ha reconocido. Ha habido menos por la forma en la que estaba montada la sociedad y aunque hay excepciones como Marie Curie y demás, el mundo científico era muy masculino y las mujeres no han tenido acceso a ese mundo.

¿Y científicos españoles infravalorados?

¿Sabes lo que pasa? Que como hasta a los científicos de élite y aparentemente reconocidos no los conoce nadie, realmente la pregunta es trampa. Son todos, a los que están en primera fila no los conoce la mayoría de la población, pues imagínate a los de segunda o tercera. Debería haber un impulso general para que se conociera más el trabajo de todos.

Nombres de gente que estén olvidados tipo Tesla no se me ocurren. Históricamente sí que los ha habido y se ha ido descubriendo gente. Acaba de sacar un libro  Alejandro Polanco (Made in Spain, cuando inventábamos nosotros) sobre los inventores olvidados de principios de siglo XX en el que aparecen desde Ángela Ruiz Robles, la gallega que inventó el libro electrónico, hasta el gran Mónico Sánchez que también era español e inventó un huevo de cosas, y a este tipo no le conocía nadie. Toda esta gente estaba por descubrir. Pero es que no hace falta tampoco gente que sea de tercera fila, hay gente de primerísima fila que no se conoce. Aquí no se sabe quién era Jorge Juan, por ejemplo.

Jorge Juan fue explorador, investigador y espía. Tuvo una vida apasionante y la gente no sabe quién era, ni sabe lo relevante que fue la ciencia española en determinados momentos, ni por ejemplo el papel que tuvieron las exploraciones en las Indias a nivel europeo. Eran los que daban noticia de lo que había allí, de las nuevas especies y de lo que se descubría en los territorios que por entonces eran españoles. Eso se ha olvidado. No tenemos ni pajolera idea de que eso sucedió en nuestra historia más reciente.

Antonio Martínez Ron para jot Down 1

¿Qué te parece el nuevo currículo de la asignatura de Religión?

¿Lo que se ha publicado en el BOE? Lo he visto muy por encima pero a mí la polémica me parece un poco artificial en el sentido de que, obviamente, lo que viene recogido en el corpus de la asignatura de Religión es ridículo por definición para un científico: Que no existe felicidad sin la religión, que el universo se creó así en un plas… [chasquea los dedos]. Todo eso es lo que dice la religión, ¿qué esperabas que dijera?

Lo que es grave es lo otro, el hecho de que la religión tenga un papel o un rol privilegiado en España, o que en un centro de enseñanza, que debería ser laico a todos los efectos, se les enseñe a los estudiantes ciencias naturales y cómo funcionan los principios de la naturaleza y que en otra parte de ese mismo centro haya otro señor homologado por el Estado, que te está contando que en realidad lo que funcionan son las habichuelas mágicas.

Eso lo puedes hacer tú en el ámbito privado, en el ámbito de la escuela, por lo menos desde mi punto de vista, es un disparate.

¿Qué diferencia hay entre ese currículo y la homeopatía o el reiki?

Hay matices, estamos hablando de la escuela, de la educación. El reiki y la homeopatía están introduciéndose en el ámbito de lo público pero ya en el campo de la sanidad, lo cual es más grave porque afecta a la salud directamente.

Por ejemplo: en muchos centros en los que se trata el cáncer cada vez hay más presencia de terapias de reiki y demás. Yo he sido muy combativo con esto porque me parece terrible. El argumento que dan los que defienden esta práctica es que no hace ningún mal y que a los pacientes les ayuda mucho porque es una terapia reconfortante para que la persona se sienta mejor. Pero es que hay montones de terapias reconfortantes basadas en principios físicos reales como la  fisioterapia, y no en poderes mágicos transmitidos a través de las manos. Entonces la elección no tiene sentido. Eso en lo que respecta al reiki.

En lo que respecta a la homeopatía, digamos que es un mercado de venta de azúcar paralelo. No vamos a llamar ignorantes a los que lo consumen, porque a veces son víctimas de un sistema en el que no hay suficiente información. El Estado debería velar porque no engañaran así a la gente. De la misma manera que no me parece lícito que un señor le saque el dinero a otro que le llama por teléfono a altas horas de la noche para que le prediga el futuro basándose en no sé qué. Pero bueno, eso habrá que posponerlo al momento en que seamos una sociedad más avanzada.

Tu compañera Clara Grima ha publicado un artículo en eldiario.es que concluye con la siguiente frase: «Lo peor es que no se ve en el horizonte a ningún partido que eche a la religión de nuestras escuelas ni a la homeopatía de nuestras farmacias. No tenemos a nadie que nos lance a una órbita laica». ¿La compartes?

Pues no he leído el artículo, te lo confieso, pero respecto al párrafo, sí que es verdad que hay un problema importante. Por un lado, la derecha conservadora clásica tiene unos principios muy fuertes basados en la religión y al contrario de lo que pudiera parecer, la izquierda no tiene unos principios basados en el racionalismo, sino que realmente tiene muchísimas supersticiones en ese ámbito, a veces más incluso que la derecha, en problemas como el de la homeopatía, productos naturales, etc.

Parece que ahora hay una especie de quimiofobia colectiva que resulta alarmante. Yo lo noto en mi entorno, en gente que hasta hace poco era aparentemente racional y que iba al médico, ahora te confiesa o te dice cosas muy raras. El medicamento no es un veneno ni hay unos intereses ocultos para matar a tus hijos en la consulta del pediatra. Hay una especie de miedo o desconfianza hacia la autoridad. Ese es un poco el problema que tiene la izquierda, que le hace plantearse toda autoridad, incluida la que lleva siglos de demostración como la propia ciencia. Poner en cuestión todas esas bases es abrir una puerta por la que, una vez que la abres, se te cuela desde el Mago Merlín hasta la Bruja Lola.

Y en otro orden de cosas, ¿cómo calificarías tu experiencia en Órbita Laika en La 2? 

¡Brillante! [risas]. No, ha sido muy interesante. Espero mejorar en la segunda y que sea un poco más sosegada porque la primera entrega fue muy excitante, vamos a decirlo así, desde todos los puntos de vista. Pero he aprendido un montón, me  lo he pasado como un enano y ha sido un placer trabajar en una tele pública haciendo algo que todavía, a pesar de haberlo hecho, me sigue pareciendo un poco impensable. El poder hacer divulgación divertida, poder llegar a un público que no está acostumbrado a escuchar hablar de ciencia en programas de televisión y que además haya funcionado bastante bien… pues es un éxito. Estoy contentísimo y lo repetiría una y otra vez.

¿Y has sufrido mucho las comparaciones entre tus demostraciones y los experimentos de El hormiguero? ¿Qué diferencia hay entre los experimentos de Flipy y los tuyos?

No las han sufrido ellos [ríe]. Yo creo que el contexto y el objetivo son completamente distintos. Ellos se mueven en el ámbito del espectáculo, tienen un gran producto de televisivo en el que la ciencia tiene un papel más secundario. A veces incluso se obvia la explicación científica del asunto.

Mi punto de partida intentaba ser el contrario sin dejar de lado el espectáculo; partir de un hecho científico interesante y luego demostrarlo. De hecho, los principios ideológicos de la sección se basan en que no hacemos experimentos porque, como todo el que se dedique a la ciencia sabe, consisten en hacer repeticiones de pruebas en condiciones determinadas para ver qué te sale y el 99% de las veces no sale nada o no es relevante o te sale mal. Mis demostraciones se basan en un principio que ya se ha hecho y se conoce y demostrar cómo funciona con algo que lo haga visualizable. Eso es lo que yo intentaba, básicamente. Y eso es filosóficamente muy distinto de lo que se intenta hacer en otros programas. No es ni mejor ni peor, cada uno puede elegir aquello que le parezca más adecuado. Yo soy partidario de que se comparta y se divulgue ciencia en todos los formatos: por tierra, mar y aire. Cuanta más ciencia haya aunque sean pildoritas o con la excusa de hacer un gran espectáculo, mejor para todos. Tampoco hay que restar.

Hace unos días explicabas en Next el principio científico tras el famoso vestido que cambiaba de color del que tanto se habló en internet. ¿Cuál es el horario de un freelance 2.0?

Pues no hay horario, estás todo el día liado. De hecho a veces estás enfermo y medio muriéndote y ves una buena historia y te pones a escribir. Eso me pasó con el estudio de la física de cómo se hacen las palomitas. Ese día estaba yo bastante malo, con una gastroenteritis que me habían pegado mis hijos, y revisando unos papers  mientras agonizaba vi el estudio y me pareció tan bueno que dije: «Me levanto y me pongo  a escribir ahora mismo sobre esto». Y es lo que hice, estuve ahí dale que te pego y lo saqué. Ese es el nivel de entrega que te digo, no hace falta ser freelance. Aunque  a mí también se me junta la pasión por lo que hago.

¿Se puede vivir de esto? Lo digo por los jóvenes que se quieran meter en la divulgación.

Sí, pero si es para avisar a los jóvenes yo les diría que no. Yo vivo de esto pero es muy difícil, es un mundo un poco complicado porque digamos que aunque cada vez está mejor, todavía tiene que asentarse y hay que trabajar un montón.

Te lo explico en otros términos: hoy en día es muy difícil abrirse un hueco entre tanta noticia de política y economía, de alguna manera la actualidad está arrinconando a la ciencia. Esto sucede por la forma en la que funciona esta sociedad, no le damos importancia a cosas que la tienen como los descubrimientos científicos. Es un terreno que no es fácil. Al que le apasione que se dedique a ello, y ojalá haya cada vez más personas que se dediquen a esto, pero para vivir de ello no es. Si el periodismo está mal y la ciencia también, imagínate las dos cosas juntas.

¿Y el mundo de la divulgación, como en cualquier otro terreno, es un coto cerrado?

No, al revés. De hecho nosotros en Naukas hemos demostrado que el modelo es muy abierto, por ejemplo: colaboran los lectores, tenemos profesores, investigadores, gente particular, aficionados…

Sí que es más cerrado el mundo periodístico, ahí sí que hay tiranteces y celos del tipo «es que estos no son periodistas, esto son blogueros», etc. Siempre ha habido más sensación de casta, ahora que está tan de moda la palabra, pero no sé, yo creo que el de la divulgación y la comunicación científica es un ámbito donde hay gente cada uno de su madre y de su padre y no hay barreras, el que lo hace bien está ahí. Hay gente de todo tipo y condición, desde científicos con un altísimo nivel en su carrera a gente que  a lo mejor  no tiene por qué tener grandes estudios pero sí son grandes comunicadores.

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¿Alguna vez te han ofrecido alguna retribución en forma de visibilidad sin contrapartida económica?

Sí, me pasaba especialmente hace unos años. En los últimos años en internet se ha entendido mal el trabajo de algunas personas y cuál es el modelo de esto. Se piensa que se puede construir un periódico abusando de la voluntad de la gente, aunque eso con el tiempo se regula porque el único trabajo que se paga es el que se hace profesionalmente. Se pueden hacer cosas puntualmente como aficionado y dedicarte a ello por visibilidad, porque te parece bien o porque te gusta estar en los sitios pero si no te dedicas profesionalmente… Si tú quieres hacer algo bueno necesitas disponer de tiempo, talento y recursos. Hay gente con mucho talento que lo hace gratis, pero si quieres algo de calidad lo tienes que pagar.

En este momento eres el divulgador más presente en los medios de comunicación, ¿cuándo te vamos a ver anunciando pan de molde?

Niego la mayor. ¿Pero qué presente? Estoy en el ámbito de internet y ahora en Órbita Laika pero hay divulgadores que tienen mucho más eco y presencia que yo. Y por cierto, no voy a anunciar nunca pan de molde. A lo mejor pan tostado puede, o como mucho un yogur, pero ¡hasta ahí hemos llegado! [Risas]

¿Tú crees que hay vida más allá de Punset en la divulgación?

Así se titulaba un artículo que publiqué en eldiario.es. Sí, yo reivindicaba entonces que el modelo de Eduardo Punset estaba gastado y manoseado por la deriva que ha tenido, y que sigue teniendo, hacia el negocio de la autoayuda. Confundir esos ámbitos y hacer determinadas cosas que hacía Punset en la última etapa a mí particularmente me parecía que era una bajada de calidad cuando Redes había sido una referencia.

De hecho a ti el equipo de Redes te gusta. 

Sí, parte del equipo de Redes es el que hace Tres14. De hecho muchos de los que fueron parte del equipo de Redes son amigos míos y son grandes divulgadores como Pere Estupniyà, Luis Quevedo o Zuberoa Marcos El problema es que cada vez se personalizó más en torno a su figura, cada vez se convirtió  más en una especie de gran burbuja de marketing alrededor de ideas muy vagas como el poder de los sentimientos, la autoayuda… Cosas que ya empiezan a parecerse más a un tema de gurús que a un tema de ciencia.

¿Es cierta la lucha de egoblogs que se puede percibir en las redes sociales entre profesionales, pseudoprofesionales y semiprofesionales?

Es que yo vivo un poco al margen de toda esta historia. Sí, me imagino que habrá rencillas y demás pero no me llega, yo estoy a lo mío. En Naukas somos un montón y yo nunca he detectado que haya nada de eso, a lo mejor un pique puntual, pero vamos, hay un clima muy agradable y de poca competencia.

Eso de los egoblogs también es una etiqueta que se ha colgado a veces de manera injusta porque todos tenemos un ego y todos queremos contar las cosas e intentar destacar. ¿Qué se critica exactamente? A veces no se sabe bien. ¿Por el hecho de existir ya se te considera egoblogger? Yo soy periodista, estoy publicando unas historias en determinado formato, me lo estoy pasando bien y me dirijo a una serie de personas a las que les interesa. ¿Cuál es el problema? Hombre, otra cosa es que yo me dedicara a poner fotos mías haciendo posturitas o que fuera el protagonista de lo que publico, pero es que no me dedico a eso. Pero bueno, da igual, es que a veces se utiliza como insulto casi por defecto sin pensar muy bien en qué se dice, ya ha perdido sentido.

Posiblemente Naukas sea la web de divulgación científica más importante de este país, o al menos en castellano. ¿Ha cambiado vuestro objetivo desde el primer día hasta ahora?

Cambiar, siempre va cambiando. Lo que ahora vemos es que hemos creado una herramienta utilísima, que es la propia red de colaboradores y la capacidad de ayudarnos unos a otros y contribuir así a que el trabajo sea mejor. Ese es el gran hallazgo de Naukas, para mí ese es el valor principal. Y luego lo que es la red, prefiero a veces hablar de plataforma porque en realidad no solamente estamos comunicando a través del blog, sino que hacemos eventos como el de Bilbao y además aprovechamos para llevar la ciencia a otros ámbitos. En buena parte Órbita Laika es como una especie de spin-off de Naukas ya que muchos de los colaboradores de Naukas estamos implicados. Tienen relación, parten del mismo caldo de cultivo de una generación de gente que se ha juntado con unos intereses comunes. Vamos a intentar que la ciencia cale e intentar hacerlo cada vez mejor y ayudándonos unos a otros compartiendo conocimientos y críticas también.

¿La divulgación hay que lanzarla y que la consuma el que quiera o hay que dirigirla a un público en concreto, a un target interesado?

Construyendo definiciones grandilocuentes sobre la divulgación corres el riesgo de hacer el ridículo, porque la divulgación es una idea tan amplia y engloba tantas cosas… La puede hacer cada uno como le dé la gana y luego los demás también le podrán criticar. Sí que hay cierto complejo en este mundillo, donde tanto se critica la divulgación para masas como que se haga divulgación solo para una élite o que se haga de determinada manera y no de otra. Eso es un error de concepto.

El principio fundacional de Naukas consiste en que hay que hacer divulgación en todos los ámbitos posibles, y eso es lo que nosotros intentamos hacer. De hecho Naukas es un modelo de divulgación de amplio espectro, hay desde artículos muy especializados que casi parecen papers —incluso son más difíciles de leer e interpretar que un paper— hasta artículos para todo el mundo o tonterías como un vídeo que se hace viral y tiene mucha gracia por la razón que sea.

El ámbito al que intentamos llegar es universal, no nos autolimitamos y creo que estratégicamente autolimitarse es un error que se ha cometido muchísimas veces en nombre de yo qué sé qué. A veces de un complejo, de un orgullo, de una especie de sentimiento de grupo. Son cosas muy raras que a mí no me interesan y a quienes le interesen pues que lo discutan, que se reúnan, se tomen un café y se lo pasen bien hablando de eso pero yo me voy a dedicar a otras cosas. De hecho es lo que hago.

Cuando uno teclea en Google «Activia funciona» el primer resultado que sale es de Naukas.

Claro, eso es una actividad consciente. Hacemos una especie de Google Bombing premeditado con muchos términos, no poniendo links para que posicionen, pero sí escribiendo sobre determinados temas sobre los que parece que el resto de la humanidad y el resto de los medios han renunciado a escribir críticas.

Cuando buscas homeopatía, por ejemplo, también aparecen muchos artículos de Naukas explicando qué es la homeopatía en realidad y no eso que se cuenta. Llega a un punto tan divertido como que cuando buscas Sandro Rey, no sé ahora pero hasta hace poco, uno de los primeros resultados es un artículo de Naukas hablando de él y de las tonterías que dice. Tú fíjate ya cómo llega a enajenarse el personal, que había gente que nos escribía a nosotros haciéndonos consultas creyendo que éramos Sandro Rey. Yo ya he contestado tres o cuatro y por lo visto les ha ido bien mi pronóstico [risas].

¿Se puede decir que en Naukas tenéis una cruzada contra el pensamiento pseudocientífico?

No, a mí el término cruzada me parece un horror así de entrada, suena a una cosa muy chunga. Prefiero una comparación más friki y pensar que libramos una batalla más parecida a la del Abismo de Helm, porque contra quien combatimos son orcos y trolls de toda condición. Pero sí, nosotros tenemos una pelea por defender el pensamiento crítico y en esa línea van algunas ideas como la «alerta magufo», con la que pretendíamos alertar activamente a la gente sobre cómo la estaban engañando con un montón de chorradas que andan por ahí.

El problema de la bola magufa y de la gente que está vendiendo cosas mágicas es tan bestia que inunda todo internet, y si el resto renunciamos a esa pelea nos condenamos a que en los primeros resultados de búsqueda siempre aparezcan los mantas, los malos, los engañadores. Nosotros queremos que aparezcan los científicos y los que saben de lo que hablan, esa es la pelea.

¿Y esta pelea a veces no llega a un límite un poco absurdo? Por ejemplo, como decías antes, en las unidades contra el cáncer están implantando el reiki. ¿Esto no está denotando un problema, es decir, que la gente necesita un contacto o que se le dedique tiempo?

Sí, con certeza muchas dolencias a las que las personas con problemas están buscando una solución en ámbitos pseudocientíficos o engañifas de este tipo tendrían una solución práctica mucho más fácil si se les atendiera bien. Esa es la pelea, que el Estado no renuncie, sino que le dé soluciones a la gente mediante la medicina y no con la brujería. No creo que sea tanto pedir en el siglo XXI.

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Voy al médico y me dedica siete minutos, con suerte, y no tengo consciencia de que me cueste nada pero si voy al homeópata me cuesta setenta euros y me dedica una hora y cuarto. ¿Puede ser una cuestión de efecto placebo?

Pero en la sanidad pública también te dedican tiempo. No creo que sea un problema de que no te atiendan, porque hay un montón de especialistas que se dedican a la medicina y a terapias reales como la psicología y que sí te atienden. Es un problema a veces de elección de la propia persona y de falta de formación muchas otras veces. Lo que es importante es que entre todos hagamos una sociedad más educada en la que cada vez se engañe a menos a la gente con este tipo de timos.

Defender que «bueno, no pasa nada» es simplemente prolongar esa situación y perjudicar a las víctimas de ese tipo de asuntos porque al final cuestan vidas. Esta ignorancia consumada y consentida colectivamente quita vidas a personas y se está viendo en los resultados de lo que está pasando con los movimientos antivacunas que podrían llegar  a ser muy graves. Con lo cual, esto ya no es una cuestión de unos cuantos amigos frikis que quieren ir a meterse con el homeópata porque les parece una brujería y no sé qué. No, estamos hablando de la sanidad pública, de la salud de las personas y de un problema que nos afecta a todos, o sea que poca broma con esta historia.

¿Tenéis pensado en Naukas abrir más la puerta a las ciencias sociales para cultivar eso que se llama «pensamiento holístico» que está tan de moda?

[Ríe] Yo siempre recomiendo a todo el mundo la lectura de un libro de Douglas Adams que se llama Dirk Gently, agencia de investigaciones holísticas, es muy divertido.

José Manuel Sánchez Ron, en una entrevista que le hicimos, sí reconocía que había una separación entre las ciencias sociales y las ciencias naturales.

Ah vale, es que me he tomado la pregunta a cachondeo por lo que dices de holístico. Si de lo que habláis es de la separación de dos tipos de conocimiento: las artes, las ciencias y demás, es nuestra pelea constante. En Naukas no tanto, pero por ejemplo en proyectos como Catástrofe Ultravioleta es el leitmotiv de lo que hacemos, intentar unir lo que nunca debió separarse. El arte y la ciencia forman parte de lo mismo, cuando hablas de historia de la pintura estás teniendo datos sobre astronomía, sobre el conocimiento de la época, etc. Hablar de historia es también hablar de historia de la ciencia, las ciencias sociales están plagadas de grandes científicos y de grandes avances científicos. La propia sanidad pública o la forma en la que han crecido las ciudades, etc. es un asunto que tiene que ver con ciencias y con humanidades.

Sí pero, por ejemplo, la sociología o la psicología son temas que en Naukas parecen dar un poco de yuyu.

Es que claro, dentro de la psicología hay un montón de mierda, así te lo digo. Para empezar todo el psicoanálisis te lo puedes cargar de un plumazo, eso no es ciencia. La psicología está de basura hasta los topes, te lo dice cualquier psicólogo y tenemos psicólogos colaboradores en Naukas como Helena Matute, Eparquio Delgado, etc. que tienen un punto de vista científico de la psicología. Pero en la psicología se ha dejado entrar, igual que pasa en la economía o en otros ámbitos, una cantidad de pseudoterapias, soluciones sin fundamento, sin probar científicamente y sin literatura científica detrás, que obviamente hay que desterrar.

¿Se destierran porque son disciplinas que nosotros no entendemos cómo funcionan?

Vamos a ver, ¿el psicoanálisis no sabemos cómo funciona? ¡Claro que lo sabemos! Sabemos que es un cuento chino, lo sabemos perfectamente. Sabemos que es una serie de invenciones de unos señores con una serie de complejos que no se sabe de dónde vienen y que han intentado darle la forma de ciencia a exactamente lo mismo que hacía el chamán de la tribu que era contarte una película sobre de dónde venían tus problemas.

Por ejemplo, hay un libro, El psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim, que dice que en realidad Caperucita se quiere follar al lobo, la Cenicienta mató a su padre y que la forma de la horma del zapato de la Cenicienta recuerda a una vagina. Eso es parte de una tradición que intenta convertir en científico algo que es simple divagación.

Yo estoy de acuerdo contigo pero el conocimiento no científico puede tener la misma validez funcional que el conocimiento científico y vosotros defendéis que solamente es válido este último.

En absoluto. Tú nunca me habrás oído decir que solamente es válido el conocimiento científico. Yo lo que digo es que las terapias que se dan a las personas, en la sanidad pública sobre todo, tienen que tener una base científica y probada con ensayos clínicos y ver cuáles son sus efectos, porque la responsabilidad es enorme.

El conocimiento de la humanidad no es solo científico, hay montones de formas de conocimiento desde lo que tú dices: literario, poético… hasta el que se toma peyote y se va al desierto a ver si se inspira. Cada uno es muy libre de hacer con su cuerpo lo que quiera y puede tener más o menos validez. Hay cosas que no tienen ningún fundamento científico, pero yo no dejo de reconocer que son formas de aproximarse a la realidad y de entender el mundo.

¿No es un poco soberbio el que no entendamos cómo funciona nuestro cerebro en absoluto y sin embargo se pueda hablar tan claramente de que hay ciertas terapias que no son válidas o son cuentos chinos, simplemente porque en este momento no se sabría explicar por qué funcionan?

Esto es como lo del unicornio rosa. Hay ejemplos de terapias con las que se han inducido falsos recuerdos a personas y científicos serios, neurocientíficos, han descubierto cuál era el fundamento por el que la memoria se estaba trastocando. De repente había gente que iba a la cárcel porque un señor había empezado a hacer una terapia sin sentido y le había metido en la cabeza a alguien que le había pasado algo terrible en la infancia. Es muy fácil comprobar científicamente si eso tiene un fundamento.

Esta especie de moda de relativizar todo y decir que todo el conocimiento es igualmente válido, como si no hubiera cosas comprobables, es a lo que yo normalmente me opongo. Si tú dices que la terapia del no sé qué funciona, hay una forma muy fácil de hacerlo, te ponemos a prueba. Esto es como con Uri Geller: Tú dices que doblas cucharas, yo te llevo a un plató en condiciones que me permitan comprobar todas las variables y me doblas las cucharas. Si lo demuestras, la ciencia no tiene ningún prejuicio de base, ha habido montones de ideas que en principio parecían acientíficas y que han terminado siendo aceptadas por la ciencia. El método científico permite exactamente eso. El propio fundamento de la ciencia es que todo el conocimiento es provisional y que no hay dogmas de fe, por lo cual las puertas están abiertas para demostrar lo que quieras. Estas mismas herramientas valen para decir: «Esto que usted dice es una basura y no vale para nada», si no te gusta, intenta demostrarlo. La homeopatía es un ejemplo y la acupuntura es otro.

¿Entonces la economía que es imposible de predecir es una basura?

Sobre la economía hay un montón de formas de verlo, desde los que dicen que no tiene que ver con la ciencia…

¿Y tú cómo te posicionas después de haber explicado que si no es predictivo no es ciencia?

No, no. Es que yo no he dicho que si no es predictivo no es ciencia, no te equivoques.

¿Entonces el método científico qué es? ¿Si tengo que demostrar mediante una hipótesis que algo se repite cómo se aplica eso en economía?

A ver es que son cosas distintas, una cosa es el método científico y otra es que la ciencia sea predictiva, y no están relacionadas. Hay ciencias que no son predictivas como la paleoantropología. ¿O estudiar los huesos de Atapuerca es una ciencia predictiva?

No, pero la metodología que se utiliza sí.

La metodología que se utiliza forma parte del método científico, que consiste en probar las hipótesis que se quieren demostrar con una serie de sistemas que den unas garantías de que en los resultados que obtienes no te está engañando ni tu cerebro ni las condiciones externas, etc. Y si eres capaz de demostrarlo pues bienvenido sea. Como si demuestras que Mary Poppins vuela, pero lo tienes que hacer.

¿Y la economía sí que demuestra cosas?

En la economía hay un montón de psicología, un montón de matemáticas, hay un montón de herramientas y un montón de gente que sí hace ciencia e intenta averiguar qué es lo que está pasando en el entorno social y por qué están cambiando las condiciones. Al ser una ciencia social, con unas variables tan enormes, obviamente es entre poco y cero predictiva. Y en la economía, igual que pasa en la psicología, hay mucho charlatán y mucha gente que se ha apuntado a carros que en realidad tienen más que ver con el contexto de cada época que con una realidad objetiva de fondo.

Me estáis haciendo pensar…

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¿Qué es Catástrofe Ultravioleta?

Catástrofe Ultravioleta es el proyecto en el que estamos trabajando que más ilusión me hace y que me parece más atrevido, más audaz, no sé cómo decirlo. Se trata de un podcast, un programa de radio que se emite a través de internet, con una periodicidad un poco variable pero que pretendía ser de un mes. Es un programa que hacemos tres personas con la intención de contar grandes historias que tienen que ver con las ciencias y las humanidades y que te dejan absolutamente con la boca abierta.

Hemos intentado definir qué es la precisión, nos hemos ido al LHC, hemos hablado con expertos en microscopía, hemos ido a ver cómo funcionan los relojes más precisos del mundo, hemos entrado en el Museo del Prado con una astrónoma para ver qué nos dicen los cielos de los cuadros sobre el conocimiento científico de cada época, hemos cruzado el Atlántico con unos aventureros españoles que pasaron de un lado a otro en una locura total, hemos hablado del papel de los juegos en nuestras vidas… Incluso cosas que tienen que ver con lo que hablábamos hace un momento. Por ejemplo, los juegos de mesa en principio parece que son algo que no tiene mucho que ver con la ciencia y sin embargo hay un montón de ciencia detrás de ellos. Desde explorar cómo se jugaba y por qué somos adictos al juego los humanos desde el principio de los tiempos, hasta la teoría de juegos, que tiene que ver con la economía que hablábamos hace un rato.

Catástrofe Ultravioleta es difícil de definir como algo monolítico con una idea muy clara. Lo que intentamos es hablar de buenas historias de ciencia y artes utilizando un modo narrativo diferente que tiene que ver con el hecho de que por ejemplo las músicas sean hechas por Javier Álvarez ad hoc, con las ambientaciones, con recuperar un poco el espíritu del radioteatro, con hacer una puesta en escena que transmita entusiasmo por la ciencia.

¿Y os habéis inspirado en algo?

Directamente reconocemos que está inspirado en el formato de Radiolab. Es un formato creado por unos tipos de la radio pública norteamericana (NPR) que han reinventado la radio. Empezaron poco a poco a generar buenas historias, yéndose a los sitios con tiempo para contarlas bien y utilizando las herramientas de la radio, que son muy poderosas, como el hecho de cambiar de atmósfera sonora, el utilizar recursos dramáticos muy acentuados… Y eso es lo que queremos hacer nosotros. Claro, ellos tienen cuarenta tíos trabajando en ello, nosotros somos tres, pero como se trata de transmitir las cosas con pasión nos sale casi de forma natural, con lo cual estamos que lo tiramos.

¿Perteneces a la Asociación Española de Comunicación Científica?

No.

¿Y por qué?

Por dos motivos: uno es la pereza y el otro porque nunca pertenecería a un club que me quiera como socio [ríe]. No, es porque no me quiero meter en ningún tipo de asociación.

Sin embargo hace poco los periodistas de El Mundo te fusilaron una historia en la que invertiste tres meses de trabajo.

¿Te refieres a la historia sobre la terapia contra el cáncer? Sí, luego tuve oportunidad de aclarar un poco con ellos el asunto y parece que fue más una cuestión de gabinetes de prensa que de compañeros fusilando la historia.

¿Una portada en El Mundo venida de un gabinete de prensa es un poco raro, no?

No, te cuento. Yo saqué la historia un lunes y un gabinete de prensa dio el toque el lunes por la tarde a alguien para que fuera el martes a grabar.

¿Y no crees que precisamente la Asociación Española de Comunicación Científica podría involucrarse en ese tipo de cosas y que habría que construir desde ahí? Porque lo de que los grandes medios les fusilen las historias a los medios pequeños no es un caso aislado.

Sí, pero bueno, si te soy sincero, no es un tema que me quite el sueño.

Lo aceptas como un hecho que va implícito en internet y ya está.

A ver, lo que da rabia, pero esto no lo va a cambiar ni la Asociación de Comunicación Científica ni nadie, porque esto no hay Dios que lo cambie, es que el grande tenga una ventaja de salida. Te lo explico: para mí, que a lo mejor me paso tres meses investigando un tema hasta que consigo encontrar la fuente, es muy complicado a veces establecer contacto pero hay medios que por el hecho de ser grandes, Televisión Española supongamos, ya es el investigador el que llama allí y les manda una gran historia. Pero esto es ley de vida, no es algo que haya que recurrir ante la justicia, por su propia naturaleza se produce así. Otra cosa es que también hay mucho jeta por ahí pero eso no lo puedes evitar porque los va a seguir habiendo.

¿Y qué diferencia hay entre esto y lo que haces tú, y muchos más periodistas, de hacerse eco o coger las historias que se publican en Wired, Mashable y otras fuentes extranjeras?

Bueno, la primera diferencia es citar la fuente, porque yo nunca jamás he cogido nada que hubiese en Wired sin citar y otra diferencia también es tu modelo de hacer noticias. Hay gente que se dedica solo al refrito de noticias que como tú dices aparecen en medios extranjeros y otros que entre todo lo que hacemos a veces nos llama mucho la atención un asunto que es muy bonito en una historia del New York Times y tenemos la necesidad de compartirla con nuestros lectores para que también lean fuentes de otros sitios.

Lo que yo suelo hacer es una entradilla de la historia o del reportaje que hay en no sé dónde y mandar a la gente allí. A veces lo extiendo un poco más porque el texto no está en castellano y entiendo que hay mucha gente que se va a quedar con ganas de saber un poco más sobre eso, pero nunca jamás he traducido un texto entero, vamos, muy raro, y si ha habido algún caso sería una excepción. Si tú entras Fogonazos es de los pocos blogs en los que el autor hace muchísimos más contenidos propios y que redirige más a sus propios contenidos en otras webs que a contenidos de otros, aunque también lo hago. Pero si veo un vídeo en YouTube de una cosa que me encanta… ¡Coño! ¿Por qué me voy a privar de ponerlo citando su autor y todo lo que sea necesario? Además, hay gente en el mundo anglosajón haciendo unos vídeos de divulgación asombrosos y fantásticos, me parece perfectamente lícito compartirlos.

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Últimamente se está levantando mucha polémica sobre si los divulgadores deben provenir de la ciencia o del periodismo.

A mí me pasa, como siempre, que estoy en el medio y me dan desde los dos lados; tanto desde el lado de los blogueros como del de los periodistas. Mi opinión es exactamente la misma que cuando me preguntabais sobre para quién se tiene que divulgar. Pues pasa lo mismo con quién tiene que divulgar, todo el que pueda y lo desee y lo haga en unas ciertas condiciones. Si lo hace mal pues obviamente da igual que sea periodista o no o que sea científico o no lo sea. Hay científicos que comunican muy mal y periodistas que comunican muy mal y al revés, periodistas y científicos que lo hacen muy bien.

El ideal de los ideales sería un científico que comunique bien porque tiene todos los elementos para hacerlo perfecto como Carl Sagan o Isaac Asimov. Ojalá yo, a mí me da muchísima envidia, me gustaría ahora poder estudiar la carrera de Física o la de Química, que estoy apasionado con ella últimamente. Pero también se puede hacer comunicación siendo periodista y divulgar perfectamente, manteniendo unos criterios de rigor. Ahí tengo algunas ventajas respecto al científico, que puede saber mucho de su tema pero no hay ningún científico que sepa de todos los temas, así que ahí nos igualamos ambas profesiones porque las herramientas que te da el oficio de periodista no las tiene un científico. Yo puedo ir a contar cosas en muchos formatos, de muchas maneras, hablar con muchas fuentes y contrastar unas con otras hasta llegar a un resultado y un reportaje que tenga una serie de puntos de vista. Un científico que no conozca esas herramientas puede explicar lo que sepa sobre su ámbito y si es un monstruo tipo Sagan o Asimov puede dar una visión muy buena, muy global, sobre otros ámbitos, pero ninguno invalida al otro. Cuanta más gente haya comunicando, insisto, mejor para todos.

¿Entonces una persona que sea periodista podría tener un blog del nivel de Cuentos Cuánticos hablando de física?

No, no sería del nivel de Cuentos Cuánticos porque precisamente este es el blog de un científico que vive con pasión lo que hace y sabe mucho de lo suyo, con lo cual un periodista al que le guste mucho la física cuántica difícilmente podría hacerlo igual, salvo que fuera un privilegiado y tuviera unos conocimientos brutales.

Los periodistas no solemos hacer un trabajo tan especializado, intentamos hacer un trabajo que se compense desde varios puntos de vista, desde el rigor, desde las buenas historias bien contadas, etc. Son complementarios, tiene que haber de todo. Las peleas de este tipo entre unos y otros son de una ridiculez espantosa y no van a ningún lado.

Divulgas sobre sobre temas generales de ciencia, pero, ¿no te sientes alguna vez pisando un terreno que no conoces? ¿Cómo consigues salvar esa incertidumbre de saber si estás diciendo lo correcto o no? 

¿Alguna vez? Todo el rato. Lo primero de todo es que una vez que llevas muchos años trabajando de periodista científico tienes ámbitos en los que controlas más, otros en los que controlas poco y otros en los que no controlas nada. Los temas que yo controlo más, por ejemplo, son los de neurociencia, llevo muchos años trabajando en ello, sé bastante de física, por circunstancias de la vida, y ahora sé mucho más de química porque digamos que leo mogollón sobre el tema últimamente.

Yo me paso la vida en esto, es lo que más me gusta del mundo. Estudio, hablo todo el rato con gente, intento absorber todo el conocimiento posible y aun así mis lagunas son espantosas. Pero un periodista no tiene que ser el tío que más sabe del tema, tiene que ser, según el dicho, el tío que tiene el teléfono del que sabe. Yo es que ya prefiero ser el tío que se va de cañas con el que sabe y toma un café y le saca información. Es más práctico todavía y es lo que yo intento hacer.

¿Y cómo sabes si lo estás haciéndolo bien? Pues te pongo un ejemplo reciente: Ayer salió un estudio bastante difícil de entender en Nature Geoscience que trataba sobre cómo se había utilizado la máquina Z para encontrar el motivo por el que el hierro del manto terrestre estaba distribuido de una forma tan rara conforme a los modelos. Es un paper difícil de interpretar pero tú como periodista tienes un montón de herramientas y ayudas para saber qué se está contando ahí y si no, tienes a dos o tres amigos geólogos a los que llamas y te ayudan a interpretar el paper.

El propio Enrique [F. Borja] te lo puede contar. Si yo escribo un día una historia que tiene que ver con física cuántica, o tengo que hacer un experimento que implica una explicación cuántica que yo no acabo de entender, le pido ayuda. De hecho lo hice para un paper en el que se trataba un experimento de un dibujo con fotones en el que había un recorrido con espejos. ¡Yo lo que no hago es inventarme cosas! Ese es el único límite. Lo que hago es preguntar a los que saben, que me ayuden a entenderlo y ofrecer al lector una versión traducida de algo que les resultaría inaccesible de otro modo. ¿Que se cometen errores? Pues constantemente.

La actitud que hay que tener como periodista y como comunicador es la de estar dispuesto a rectificar todo el rato si has explicado o hecho mal algo.

Ya que antes has mencionado Nature, que me imagino que será una de tus fuentes al igual que Science, ¿tú crees que las revistas científicas están al servicio del poder?

Es muy interesante esta pregunta. Esa expresión: «al servicio del poder», ¿de qué poder? Porque hay mogollón de poderes. Estas revistas son un poder en sí  mismas. Es decir, son grandes grupos editoriales que muchas veces están al servicio de sus propios intereses y digamos que algunos científicos cuestionan si lo que publican es realmente lo que es más relevante científicamente o lo que les va a dar más rédito a ellas. También se critica si el modelo actual de acceso restringido es el que tiene que seguir, de hecho ya está cambiando. La propia Nature está abriendo las puertas a los accesos y poco a poco se está haciendo un esfuerzo para que las revistas de acceso libre sean cada vez de mayor calidad, aunque todavía hay mucho camino por recorrer. Entonces, es que ya ellas son el propio poder.

En sí misma, la pregunta suena al típico argumento magufo conspiracionista de que las revistas científicas no quieren publicar ciertos asuntos porque no quieren que se sepan como, por ejemplo, que Mary Poppins vuela. Bueno, pues no, eso no sucede, porque si es verdad que Mary Poppins vuela Science lo saca en portada, ya lo ha hecho otras veces. Hasta el punto de que a veces sacan cosas que no son verdad como las famosas bacterias que vivían del arsénico en el lago Mono, que fue un gran fiasco. Incluso cosas que ha publicado la propia NASA a bombo y platillo resulta que eran un montón de mierda. O sea que se equivocan, pero no hay unos intereses ocultos respecto a que no se sepa una verdad oculta en el desierto en algún lugar de Roswell.

Hace poco el matemático Antonio Córdoba nos regalaba un soneto, no sé si lo leíste, sobre el índice de impacto.

Dice una realidad obvia y es que a veces se publican chorradas que tienen un impacto grandísimo porque el sistema está pervertido en sí mismo. Pero bueno, yo ya bastante tengo con la crisis del periodismo, así que la de los científicos que la resuelvan ellos, si no te parece mal [risas].

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Desde 2010 no participas activamente en Menéame, ¿qué supuso este agregador para Fogonazos?

Pues muchísimo. No participo activamente mandando noticias pero sí participo votando. Decidí no mandar más noticias porque había muchas malas interpretaciones sobre mis intenciones, que si era spam, que si no sé qué… Entonces era más práctico para mí no meterme en muchas peleas. Las he tenido y gordas con otros usuarios pero yo he sido un defensor de Menéame desde muy pronto, desde cuando empezó la herramienta, y lo seguiré siendo porque me parece un invento maravilloso, muy bien diseñado y con una comunidad que… bueno, tiene sus momentos.

Hay foreros que a veces han intentado envenenar el clima de la red social y yo algunas veces me he defendido. También ha habido momentos en los que se nos ha atacado a un grupo de divulgadores de manera un poco chusca, pero aparte de eso… En un momento dado dejé de participar mandando noticias y decidí meterme en menos líos porque primero, ahora no paro y no tengo tanto tiempo para estar mirando y ahí hay que echarle horas, y segundo, porque me agotaba un poco el tema. Resultaba estresante a veces.

¿Y conoces Divúlgame?

La conozco pero entro muy poco, la verdad, y por la misma razón de antes, tengo menos tiempo para dedicarme a ello.

¿Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos?

Cuando cierran los ojos y con los ojos abiertos. Lo que ven son unos chispazos, fogonazos de luz, les sucede cuando están en órbita en determinadas regiones, sobre todo en los viajes a la Luna, donde ya no tienen la protección de la atmósfera contra la radiación cósmica y los rayos impactan directamente sobre su nervio óptico, lo excitan y producen una sensación totalmente extraña de ver luz con los ojos cerrados.

Eso lo detectó Aldrin en el primer viaje y les preguntó a los demás astronautas si estaban igual de locos que él y le reconocieron que sí. La NASA se puso manos a la obra para intentar ver si era un fenómeno físico real o si era un problema mental de sus astronautas. ¿Ves? Lo que hablábamos antes, comprobando con las herramientas necesarias se vio que eran impactos de partículas reales que estaban rebotando dentro de la cabina del Apolo y se han tomado medidas porque las radiaciones son uno de los grandes problemas de las misiones espaciales.

Diez años de «asombros diarios».

Once ya. Estamos mayorcitos… ¿Quién lo iba a decir? Empecé con un blog muy pequeñito que no tenía nada que ver con el actual, en el que hablaba sobre todo de cosas relacionadas con la literatura en el que exponía mis puntos de vista como si yo fuera Paco Umbral o una gran pluma literaria, que era un poco lo que a mí me gustaba, y al final me fue dirigiendo. A veces pienso por qué he terminado yo escribiendo sobre ciencia. El elemento común de todo, digamos el motor, es mi capacidad de fascinación por las cosas, por las buenas historias. Las buenas historias al final se encuentran en la ciencia porque es donde se está peleando la frontera del conocimiento.

Hace tiempo que no se escucha aquello de «sin ciencia no hay futuro», ¿han mejorado las cosas?

No, están peor. De hecho, yo fui el que creó el lema junto a Javier Peláez y el logo que se saca en las manifestaciones lo ideamos el diseñador de lainformacion.com, Quique Herrero, y yo. Esto a veces se olvida, y no es que yo quiera atribuirme el copyright porque está cedido, pero a veces alguno te dice: «Es que ya no hablas de los recortes». Personalmente, ha llegado un punto en el que me agotaba escribir todos los días de lo mal que está la ciencia y sigo escribiendo sobre ello, pero digamos que no estoy todo el día con el tema porque ya ha sido muy explicado. Prefiero contarle a la gente lo que se está haciendo y lo que se está dejando de hacer por culpa de que alguien no tiene suficiente visión para invertir en esto.

¿Qué libro de divulgación científica le recomendarías a los lectores?

Es que tengo una lista de doscientos… pero puedo hablar de los últimos que haya leído. Ahora mismo, que me haya impactado y me haya dejado turulato, La cuchara menguante, aunque no es un libro nuevo. Como obra sobre química es absolutamente recomendable y me parece un prodigio de libro.

¿Y de literatura?

Yo les recomendaría que leyeran poesía. Ahora se me acaba de venir a la cabeza Wislawa Szymborska, una poeta polaca, ya muerta, que fue premio Nobel y que tenía un punto muy relacionado a veces con la ciencia y las matemáticas. Es una maravilla, y además se trata de una poesía muy cercana y accesible.

Antonio Martínez Ron para jot Down 7

Fotografía: Alberto Márquez

Documentación: Loreto Igrexas


Mary Poppins: una feminazi en Disney

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Fuente: frivolouswhim.tumblr

Hace un tiempo varios medios se hicieron eco de los peligros que representa Peppa Pig para el recto crecimiento moral de las niñas y niños de nuestra maltrecha sociedad. Según parece, los aparentemente inocuos cerditos que protagonizan el dibujo animado esconden, tras sus simpáticos hocicos sonrosados, la terrible cara del más fiero colectivismo marxista-leninista; una propaganda panfletaria que amenaza con transformar a nuestros desprevenidos púberes en estandartes del socialismo, el comunismo, y lo que es mucho peor, del feminismo. Créanme, el señor Piers Akerman afirmó que la malvada puerca hacía gala de unas «estremecedoras posturas feministas». Tiene sentido que los inapelables puntos sobre las íes en tan controvertido asunto viniesen del periódico australiano The Telegraph; no en vano, el rotativo es propiedad de Rupert Murdoch, vivo ejemplo de triunfador hecho a sí mismo gracias a las obvias virtudes del liberalismo económico y, por tanto, un hombre decente y de bien. Afortunadamente, pocos días antes de tan necesaria revelación, nuestro bienamado ministro de Justicia acababa de presentar el anteproyecto de la nueva Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada, que limitaba los avances de estas peligrosas enemigas de nuestro crecimiento como nación. No obstante, esta nueva ley no es más que un parche; si el señor Gallardón en verdad desea mantener la paz social que nos vertebra y que tanto nos ha costado conseguir entre todos, debería prestar atención a los incesantes ataques feministas que sufre diariamente la ciudadanía más indefensa, esto es, los niños, y apuntar a la médula de tan perniciosos pensamientos. O sea, prohibir la emisión de Peppa Pig, de Dora la Exploradora, de los Teletubbies y sobre todo, desterrar de nuestras parrillas televisivas, de una vez y para siempre, a la mayor apologeta del feminismo que se ha camuflado bajo la máscara de una narración infantil: Mary Poppins.

Fuente: frivolouswhim.tumblr
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Una mujer trabajadora en un mundo de princesas

Cuesta imaginar un marco menos proclive a la reivindicación femenina y feminista que The Walt Disney Company, la verdad. Sí, es cierto que hace unos quince años, la mastodóntica compañía dio vida a Mulan, una mujer guerrera tan equiparable a sus pares masculinos que, en efecto, eran pares. No obstante, en el filme, la heroína asiática no hacía gala de su condición de mujer; antes bien, debía ocultarla para llevar a cabo su heroico propósito. Es posiblemente el estreno de Brave en 2012 la primera ocasión en que la Disney, aunque fuese a través de Pixar, coloca al frente a una mujer en su propia y completa condición femenina. Merida es una protagonista sin disfraces, sin imposturas y sin ocultaciones.

Afrontémoslo, salvo estas últimas ondas en la superficie, la corporación del ratón y el castillo llevaba siete décadas solidificando unos roles de género, ejem, tradicionales. Esto es, la mujer y la sartén en la cocina estén; o lo que es lo mismo, la mujer vale para ser guapa y para que la rescate un hombre. Y si quieres ser una mujer fuerte, independiente y carismática, entonces te toca ser, literalmente, la mala de la película.

Veamos. Blancanieves; una pavisosa mojigata cuya única función parece ser la de servir de chacha a siete hombres hechos y derechos, pese a su estatura. La Cenicienta; con esta comienzan las ensoñaciones. La chica tiene una vida bastante espantosa y sueña y sueña con salir de ella algún día. Gracias, por supuesto, a un hombre poderoso; o sea, a un hombre, vamos. Su cometido en el filme es existir. No hace nada más, no toma ninguna decisión. Nada.

La Bella Durmiente; esta directamente es que ni existe. Lo único que hace es dormir, y ni siquiera su vida es especialmente mala, por lo que su ensoñación es aún más ridícula. Solo sueña con un príncipe azul. Porque sí.

La Dama, Lady Marian, la Sirenita, la Bella, Jasmine, Pocahontas, Wendy, Campanilla… todas, pese a ser en muchas ocasiones la cabeza y el nombre de la película, están a la sombra de un príncipe, un soldado, un conquistador, un ladrón o un guerrero. Es que no soportan la menor comparación con sus antagonistas. En serio, piensen en la Madrastra, en la Reina de Corazones, en Cruella de Vil. Piensen en el personaje femenino más carismático de la época dorada de Disney: Maléfica. Firme, decidida, independiente, bella, seductora. Pues ya ven, era la mala. Así que las niñas acababan asociando estas características a la maldad.

Fuente: frivolouswhim.tumblr
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En definitiva, parece que la Walt Disney Company se encontraba en una enconada lucha con Mattel por discernir cuál de los dos transatlánticos del entretenimiento infantil femenino perpetuaba una imagen más rancia de la mujer. Posiblemente también peleasen —y aún lo hagan— por patentar el color rosa, pero esa es otra historia.

Y sin embargo, en 1964, apenas cinco años después del estreno de La Bella Durmiente, la compañía ya había puesto una pica en un Flandes que no volvería hasta treinta y cinco años después. La película era Mary Poppins y la protagonista homónima encarnaba una contestación cuidadosamente afinada al prototipo femenino que la Disney había proyectado hasta el momento. Mary Poppins no es una princesa. No tiene derechos de sangre ni herencias visibles u ocultas en ominosas profecías. Mary Poppins no basa su atractivo en lo bella que pueda ser —y no es que Julie Andrews fuese precisamente fea—. Mary Poppins no necesita un hombre para estar completa, no es su búsqueda vital porque ni siquiera es su búsqueda. La relación que tiene con el pizpireto Dick Van Dyke puede incluir una cierta tensión sexual pero no es el leitmotiv de la misma; al menos no desde Mary hacia Bert.

Podrán objetar que tampoco Alicia es la media naranja de nadie, pero seamos honestos, su personaje no deja de comportarse como una bola de pinball a merced de la locura de Lewis Carroll y el País de las Maravillas. Y esto es lo que la diferencia esencialmente de la niñera voladora y lo que eleva a Mary Poppins por encima de todas sus contrapartes: Mary Poppins toma sus propias decisiones y asume sus propias responsabilidades. Conduce su vida como ella considera adecuado; aconseja cuando lo cree conveniente y se muestra severa cuando decide que debe serlo. Y sin perder la amabilidad ni maquinar malvados planes. Mary Poppins es firme, independiente y decidida. Y es la buena de la película.

Quizá me digan que el análisis que presento es demasiado rebuscado. Puede ser, pero también puede ser que, con un poco de azúcar, Walt Disney Pictures nos estuviese metiendo una píldora de libertad en medio de una comedia musical aparentemente sencilla.

Una mujer libre en un mundo de esclavos

Es curioso, porque el personaje que la escritora P. L. Travers dibuja en las novelas originales de Mary Poppins es sensiblemente distinto al que aparece en el filme. El primer libro, escrito en 1934, presenta a una mujer mucho más severa, áspera y hosca. De hecho, Travers veía con muchas reticencias una posible adaptación de su personaje por parte de la Disney; y no fue sino tras una larguísima negociación con el propio Walt Disney que la autora australiana dio su brazo a torcer, permitiendo el rodaje de la película. Con todo, una vez estrenado el filme, Travers rechazó frontalmente la versión cinematográfica, precisamente porque la Mary Poppins que aparecía en la cinta producida por Disney y dirigida por Robert Stevenson no era lo suficientemente severa, áspera ni hosca.

Y me parece curioso porque, aunque es bien conocido el suavizado general que las películas de Disney llevan a cabo sobre sus homónimos originales, el caso de Mary Poppins es algo distinto. Y me explico; los cuentos de Perrault o los hermanos Grimm son bastante más gore que sus versiones en la pantalla grande, pero Disney creía conveniente su dulcificación para ofrecerlos al público infantil. Quizá este proceso vaya en contra del espíritu de las narraciones, pero sin embargo, el suavizado de Mary Poppins ayuda a la transmisión de un mensaje que la Disney había contravenido sistemáticamente hasta ese momento: que una mujer firme, decidida e independiente puede ser también amable y buena.

Y ser libre.

Porque este es el mensaje último que la película parece difundir: las personas deben ser libres. Libre es la sufragista señora Banks, libre es el deshollinador Bert y libre, absolutamente libre, es Mary Poppins. Y además, aquello que toca se vuelve libre.

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Fuente: frivolouswhim.tumblr

Los niños se liberan de una educación decimonónica basada en la rigidez y la impostura de los modales. El propio señor Banks, pese a ser un acaudalado bancario, se libera de un trabajo que le transforma en esclavo. Esclavo del tiempo, claro, pero también esclavo del espacio oscuro y opresivo del banco. Y sobre todo, lo que es verdaderamente horrible, esclavo de una represión emocional derivada de una ambición que no le pertenece. Incluso el director del banco, el tacaño señor Dawes —interpretado en doble papel por el propio Van Dyke— se libera de años y años de avaricia y aprende, finalmente, a volar.

Quizá este mensaje feminista no sea tan evidente como los exuberantes números musicales, los deliciosos efectos especiales o la formidable interpretación de Julie Andrews; pero a mí me gusta creer que contribuyó a las doce nominaciones a los Óscar —incluidas mejor actriz protagonista, mejor película, mejor director y mejor guion adaptado—, a las cinco estatuillas y a que la propia Walt Disney Company considere Mary Poppins como su crowning achievement. Su mayor logro. Su coronación.

Es divertido pensar que la compañía coloca en lo más alto de su propio ranking un filme cuyo trasfondo está en las antípodas del mensaje de timorata sumisión femenina que asociamos a Disney. Que la mejor película de Walt Disney Pictures sea una película feminista.

Porque de eso va el feminismo: de que cada persona pueda tomar sus propias decisiones y asumir sus propias responsabilidades. En igualdad y en libertad. Porque en el coño de Mary Poppins manda ella.

Fuente: frivolouswhim.tumblr
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Coautor 144


Juan Alberto Belloch: “Rubalcaba tiene algo de Merlín, ha sobrevivido a todo”

Juan Alberto Belloch Julbe (Mora de Rubielos, 1950) es alcalde de Zaragoza desde 2003. Juez desde 1976 y magistrado desde 1981, acumuló destinos durante su carrera hasta presidir la Audiencia Provincial de Bilbao a finales de los ochenta. Fue portavoz de Jueces para la Democracia y fundador de la Asociación de Magistrados Europeos para la Democracia y las Libertades. Durante el último gobierno de Felipe González fue simultáneamente ministro de Justicia y de Interior. Nos recibe en su despacho consistorial, a los pies del crucifijo de plata y caoba del Siglo XVII que un ordenanza traslada al salón del Ayuntamiento cada vez que se celebra un pleno. A nuestra espalda, un gran lienzo de Agustina de Aragón. Acaba de arrancar su tercer periodo como alcalde de la ciudad, por primera vez sin mayoría, con las manos más atadas que nunca. Admirado y odiado, persona próxima y atenta o soberbia y vanidosa según quién cuente la película, nadie duda de que nos encontramos ante un auténtico animal político.

¿En qué estado se encuentra ese proyecto sobre una especie de Las Vegas en los Monegros? Si se materializara, ¿cómo prevé que puede afectar a la ciudad de Zaragoza?

Siempre he sido escéptico, nunca creí que ese proyecto fuera realizable en los términos en que se planteó. Es cierto que existe un mercado potencial, en los países árabes y en el este de Europa, que desde hace tiempo busca en el sur de Europa un lugar semejante a Las Vegas. Pero el tiempo me ha dado la razón porque el proyecto está paralizado. De llegar a materializarse podría ser útil. El interés por el turismo es indudable y no creo en el tópico de que creara problemas de seguridad. Pero el hecho es que el proyecto está paralizado.

Zaragoza está entre las cinco mayores ciudades españolas, sin embargo es percibida más como una ciudad grande que como una gran ciudad. ¿Qué es necesario para alcanzar ese estatus, simbólico pero con consecuencias reales? ¿Son los grandes eventos un atajo en ese camino?

Un matiz: somos la cuarta ciudad en actividad económica. Respecto a ese carácter simbólico, creo que la Expo de 2008 convirtió a Zaragoza en una gran ciudad. El problema es seguir siéndolo, que no haya marcha atrás, porque no se está siempre en primera división: si se hacen mal las cosas bajas a segunda. Cuando publiquéis esto ya se sabrá si se ha ganado la capitalidad europea de la cultura para 2016: esto equivaldría a estar jugando la Champions… Dicho esto es obvio que sí que creo en los grandes eventos.

La incipiente alianza de gobierno con IU y CHA ¿le hará renunciar al proyecto de unos juegos olímpicos de invierno y a una nueva Expo?

A Expo Paisajes, sí. Ya se ha visto que la mayoría no lo quiere y por lo tanto sería absurdo continuar. El caso de los juegos olímpicos no es lo mismo, a lo que nos hemos comprometido es a no liderar el proyecto. El pacto de gobierno me obliga a dejar de presidir la candidatura, pero no a dejar de perseguir unos juegos olímpicos de invierno.

¿Siguen vigentes las tesis de Richard Florida sobre tecnología, talento y tolerancia? ¿Está actualmente Zaragoza en condiciones de atraer a la clase creativa que según él es el motor del crecimiento?

El paso del tiempo no hace nada más que confirmarlas. Nosotros queremos materializarlas en algo similar a lo que fue la Residencia de Estudiantes el siglo pasado adaptada a la actualidad. Además de estar juntos científicos y artistas, tienen también que estar tecnólogos y emprendedores y que sirva de atractivo para profesionales de primer nivel. La iniciativa pública está ahí, pero en las actuales circunstancias seguramente costará que los proyectos privados se pongan en marcha. Sin el apoyo institucional, estos proyectos no se pueden hacer. Pero una “milla digital” no puede ser pública, es el mercado el que determinará las fechas.

¿Puede dar a nuestros lectores tres buenas razones para visitar e incluso mudarse a Zaragoza?

La ventaja más obvia es que estamos a una hora y cuarto de Madrid y Barcelona. Pese a su población, todavía es cómoda, andable. Tiene una movilidad cómoda y tranquila en tranvía, en bicicleta y con pocas emisiones. Y tiene infraestructuras y servicios para una ciudad de más de un millón de habitantes, incluida la cultura. Adicionalmente, es una ciudad muy segura.

Respecto a un corredor de transporte de gran capacidad entre España y Francia: Cataluña y Valencia defienden un corredor mediterráneo, Aragón defiende un corredor central pirenaico. ¿En qué medida depende el futuro de la ciudad de esta decisión?

No sólo el futuro de la ciudad, sino el de Aragón y también en buena medida del centro y Este de la Península. En cualquier caso no se trata de elegir, son dos propuestas distintas. El corredor del Mediterráneo ya existe. Sin embargo nunca ha existido un corredor en condiciones en el Pirineo central con túneles de cota baja. Son dos proyectos necesariamente compatibles.

Estas luchas entre regiones y la estructura de poderes autonómicos, ¿están convirtiendo a España en un país del “sálvese quien pueda” regional?

Es evidente que mucha gente duda de la efectividad de nuestro sistema de autonomías. Mi posición es que este sistema ha sido un éxito rotundo. El hecho es que hoy en día España no es como Italia. En Italia hay una diferencia económica, social y cultural entre el sur y el norte de tal calibre que existe un riesgo real de secesión. En España el sistema de autonomías ha evitado que se perpetuaran las grandes diferencias históricas, no sólo las económicas: la calidad de los servicios básicos es prácticamente idéntica en todo el país. Por otro lado, gracias a las CCAA se ha podido comenzar a rescatar mucho de nuestro patrimonio, que se dirigía a convertirse en ruinas. Las diferencias son abismales respecto a cuando se gobernaba desde un ministerio en Madrid. El siguiente paso, obviamente, es que las ciudades dispongamos de suficiencia financiera y de más autonomía. A día de hoy no tenemos la capacidad y los recursos para dar los principales servicios adecuadamente a los ciudadanos.

En su doble condición de juez y político, ¿cree que el Tribunal Constitucional goza de la necesaria independencia? Hay partidos políticos que reclaman su reforma.

Está claro que no se trata del TC inicial, el de Tomás y Valiente, que era respetado por todas las fuerzas políticas y por los juristas; ha perdido su prestigio. Se han tenido más en cuenta para los nombramientos las preferencias políticas que la capacidad técnico-jurídica y eso es un error. El TC no puede ser un terminal de los partidos políticos para que las personas más afines entren o dejen de entrar. Por otro lado es un escándalo que no se renueve dentro de los plazos. Sin duda, cuando haya elecciones, quien tendrá más prisa será el Partido Popular.

¿Por qué hay tanto miedo a emprender una reforma de la Constitución?

Digamos que somos un país escarmentado. Aquí hubo cuarenta años de dictadura. Nos da miedo, al menos a los de mi generación, “abrir el melón” de la Constitución porque ¿qué temas tocamos? Hay algunos en los que casi todos estamos de acuerdo, como la reforma del Senado o la sucesión a la Corona. Además, una reforma sólo sería posible con un acuerdo cerrado PP-PSOE, al que posteriormente podrían sumarse otras fuerzas políticas. Y no están los tiempos como para llegar a acuerdos sólidos en ninguna materia dada la permanente confrontación. Y en el fondo hay un cierto temor a un cambio de un texto que nos ha permitido el periodo más largo que hemos tenido en España de prosperidad y paz civil.

Después de 35 años de democracia para los ciudadanos la clase política parece seguir sumida en el descrédito, ¿qué se necesita para cambiar esa percepción?

Según las encuestas el desprestigio es similar para políticos, jueces y prensa. Hasta hace poco he participado en tertulias radiofónicas y escribía columnas en prensa, así que se puede decir que yo encarnaba las tres profesiones con peor prestigio entre la opinión pública… En cierta manera, a los políticos nos pagan para ser chivos expiatorios y cuando hay frustración es normal que la mirada se dirija a nosotros. Pero además de eso, la confrontación permanente entre dirigentes políticos aumenta el descrédito. No existe un mínimo respeto institucional, más bien estamos sumidos en peleas de taberna.

Otro reconocido juez que entró en política fue Baltasar Garzón. Su reciente alejamiento, ¿es la consecuencia de aquella entrada en política o de sus errores como juez?

La carrera de Garzón es muy compleja porque tiene de todo. Hay páginas absolutamente elogiables en todo lo que se refiere a las dictaduras y a abrir el derecho internacional a la persecución penal de crímenes contra la Humanidad. También en la lucha antidroga y, salvo algún error puntual, en lo que se refiere a la persecución del terrorismo de ETA. Logró demostrar y transmitir que Batasuna no era nada más que el brazo político de ETA. Pero también es verdad que tiene una gran afición, para ser juez, a estar en primera plana en los medios de comunicación. Y un juez debe de tener cuidado, hay que leerle las sentencias más que estar permanentemente en la palestra pública. Ése es un papel más de la política que de la justicia y eso es lo que en mi opinión le ha perdido, al margen de los errores puntuales que determinan su procesamiento. Es cierto que si la Sala Segunda del Tribunal Supremo dice que hay indicios de que ha cometido un delito yo tengo que respetar a la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Pero creo que ha sido su permanente exposición pública la que le ha hecho más frágil.

¿Se plantea retomar la carrera judicial en el futuro?

No, definitivamente no (risas). Tras haber sido ministro de Justicia no se puede volver a ser juez, es una cosa muy complicada.

En el siglo XVII a España se le terminó la burbuja de la plata americana y el retraso tecnológico y cultural le impidió poder competir haciéndole perder el tren de Europa y quedándose atrás. Hoy, tras la burbuja inmobiliaria y financiera, ¿estamos viviendo otro siglo XVII?

No estamos en una época de monocultivo. Es verdad que el mercado inmobiliario fue el principal factor de crecimiento de la economía, un crecimiento exageradamente rápido. Llegabas a España y lo primero que veías eran grúas, eso no sucede en otros países. Pero la economía real de España es más amplia. Tenemos cientos de empresas con una enorme capacidad exportadora y grandes empresas en el terreno de las telecomunicaciones, las finanzas y la energía. Cuando se habla últimamente de un posible rescate de España… no soy pesimista en ese sentido. Lo que hay que hacer es aprovechar mejor lo que tenemos. Todo el mundo sabe que la fachada de rascacielos a lo largo del Mediterráneo es un disparate; y no hace falta ser ningún experto, cualquiera lo ve y piensa que alguien se ha vuelto loco. Hay que aprovechar la crisis para reordenar el urbanismo, que es incompatible con un turismo de futuro, regresar a la ciudad mediterránea, consolidada y al mismo tiempo promocionar el alquiler… Hay que cambiar el modelo aprovechando las circunstancias.

Llegan por todas partes mensajes sobre aumentar la flexibilidad que se traducen en el lenguaje de la calle como “cutrerío laboral” y desamparo. ¿Esto va a tener fin? ¿Hasta dónde se puede tensar la cuerda?

Yo creo que está a punto de no poderse tensar más. Con Grecia estamos exagerando todos los que formamos parte dela UE, porque es la UE la que está forzando las cosas más allá de lo que la gente puede tolerar. La solución para Grecia no puede pasar por exigir que pague lo que debe, sino que debe ser sujeto de procedimientos de quita y espera, un programa sensato que no obligue al país a vender todo su patrimonio y coloque a sus trabajadores en una situación imposible. Hay que atender también a la sostenibilidad social, que es la que está en peligro.

La población que se suma al movimiento de los indignados parece cada vez más enfadada. ¿Considera que es posible una escalada de violencia descontrolada?

Es verdad que un primer momento se sumaron personas muy distintas. Pero no se puede confundir un grupúsculo anarco-fascista perfectamente identificado con los veinte mil ciudadanos que se manifestaron en Zaragoza, familias enteras de todas las clases sociales. El grueso del movimiento se desmarcó de la violencia, si tiene algún rasgo característico es que es pacifista. Lo que le falta es tener portavoces e interlocutores claros, ser capaces de negociar con las instituciones aun a cambio de institucionalizarse más y atreverse a tener un programa negociable, una mayor precisión en la definición de sus objetivos. Es posible que este movimiento se convierta en el poder más importante no institucional.

Uno de los lemas de los indignados es “contra el bipartidismo”. ¿Cree que la subida electoral de IU y UPyD es coyuntural o responde a esta misma corriente de fondo?

Creo que en principio es más contra la política en general. Hombre, PSOE y PP somos los mayores partidos y por lo tanto nos tienen “especial ganas”. Pero aquí han silbado a IU, a Chunta, y a todos. En cualquier caso, una reforma de la ley electoral, que es la pretensión de estos partidos, depende de nosotros; sin PSOE y PP no se puede hacer. Por lo tanto, lo sensato es dialogar y negociar con nosotros.

Sobre el papel de la socialdemocracia, ¿van a quedar las conquistas sociales de la segunda mitad del siglo XX como una mera anécdota histórica?

A lo largo de la historia, en España y en otros países, hay una corriente progresista y una corriente conservadora. En su origen, el progresismo lo representaba el liberalismo político, las cartas de derechos políticos. A ello la socialdemocracia incorpora, creo que de manera definitiva, nuevos derechos sociales como los sistemas de salud. Hoy en día nadie propone liquidarlos y la única diferencia con los conservadores se encuentra en un intento de favorecer a la sanidad privada. Pero el acceso universal a la educación y a la salud nadie lo cuestiona y no va a ser un recuerdo del pasado. El tema real es ¿qué debemos hacer ahora los progresistas? Hay que ampliar el horizonte a otros ámbitos más allá de los derechos civiles y sociales

Las uvas de la ira, película de John Ford basada en la novela de Steinbeck, mostraba el drama de unos campesinos cuyas tierras son expropiadas. ¿Tendría sentido decir que John Ford era más de izquierdas que la mayoría de los políticos de izquierda actuales?

Una novela terrible. Bien, John Ford era exactamente un liberal. Y mira que esa palabra hoy y aquí suena fatal porque también se proclama liberal un Jiménez Losantos, es decir, la extrema derecha. Pero fue una palabra muy prestigiosa. En Europa hemos tenido una actitud pedante de quitarle importancia al progresismo de los liberales norteamericanos.

¿Por qué en el mundo ya casi no se hace cine político como el de los años setenta, cuando se estrenaban películas como Todos los hombres del presidente, que cuestionaban el poder político vigente?

Sí, el cine se está reduciendo a la gran taquilla y posiblemente ha abandonado la reflexión política. Quizá porque las personas que realmente estamos interesadas en estos temas tenemos otras vías de aproximarnos a ellos y ya no son tan necesarias las películas con contenido político. En cualquier caso, en términos de pedagogía política una buena película puede enseñar más cosas y más rápido que estar estudiando y leyendo por internet. Pero sucede como con la prensa escrita, no creo que vaya a desaparecer finalmente, tan sólo se va a reducir y sobrevivirán los periódicos que logren lo que logran muy pocos: ser veraces y ser profundos, que es su única ventaja evidente frente a otros medios más rápidos. Sólo sobrevivirán los buenos. Y seguramente con el cine político pasará algo parecido.

¿Qué opina del cine de Michael Moore? ¿No temen los políticos que aparezca una versión española decidido a sacarles los colores?

Nada que temer, sería muy positivo. Lo que es complicado es darle el sentido del espectáculo que le añaden los americanos, convertirlo en algo divertido, entretenido y al alcance de cualquier persona.

¿Qué pensaría George Orwell si levantase la cabeza y viera que hay un programa de TV llamado Gran Hermano?

Nunca he visto ese programa salvo pasando con el mando a distancia. Incluso me pongo nervioso para no ver ni una sola escena… me parece abominable. Supongo que se horrorizaría y cambiaría de canal rápidamente (risas)

¿Deberían los despachos de los políticos y administradores tener cámaras como en Gran Hermano para que veamos siempre de qué se habla ahí?

En ese caso, los temas importantes se irían a tratarlos al bar. En la parte de la ejecución de los proyectos, tal vez hay algo de cierto en este propósito. En cambio, en el inicio de estos, en ocasiones no se pueden hacer públicos porque los matarías antes de nacer, casi siempre. Sólo cuando ya no es un feto, un bebé, tiene robustez, entonces aguanta una mayor transparencia. Hay muchos ejemplos prácticos que se ven todos los días, la forma típica de destruir una idea es sacarla prematuramente a la palestra. Por lo tanto, en la formación de una idea o proyecto es normal que exista discreción. En todo lo demás, la transparencia siempre es positiva. Por otro lado y regresando a las ciudades, ninguna administración es tan transparente como la municipal. Cualquier miembro puede pedir toda la documentación sobre cualquier tema y se le debe dar, legalmente. Eso no ocurre ni en el gobierno de España, ni en los de las CCAA, ni en las instituciones europeas. En el caso concreto de Zaragoza, la ciudad produce infinitamente más documentación que el gobierno de Aragón.

La reciente ruptura de negociaciones por parte de la CEOE invita a pensar que el poder económico da por amortizada esta legislatura y que en la próxima, dadas sus expectativas, sus reclamaciones serán mejor atendidas. Ante estos síntomas de parálisis, ¿tiene sentido el adelanto electoral?

Lo que quieren una parte de los empresarios organizados es que durante esta legislatura se adopten todas las medidas duras que después ya no se van a poder adoptar. Es decir, quieren aprovechar para llegar hasta el final en las reformas que proponen. Y sucede que no les gustan las que proponemos nosotros. La última, sobre la negociación colectiva, les habría gustado que fuera de otra manera. Y les está sucediendo lo mismo que a la UE con Grecia, creen que se puede tensar indefinidamente la cuerda. Sin duda, si el PP obtiene una mayoría absoluta, todo lo que plantea la CEOE se convertirá en realidad en pocos meses. Pero lo más desagradable prefieren que lo haga Zapatero. Y sin duda, en mi opinión, una parte dela CEOE desea que España necesite ser rescatada como vía a obtener todas las medidas duras con las que ellos sueñan por las noches. Creen que es su gran oportunidad.

¿Considera suficientes los pasos dados por la izquierda abertzale? ¿Imagina un País Vasco gobernado por Bildu?

De momento está claro que no se han alejado suficientemente de ese mundo. Les cuesta un trabajo extraordinario condenar la violencia de ETA y pedir que se disuelvan. Sin embargo es cierto que han comenzado a hacerlo, aunque sea de manera matizada. Es una especie de proceso con el que si continúan, podrían terminar siendo un partido normal, de izquierdas, que sea perfectamente constitucional. Está el ejemplo de Euskadiko Ezkerra, que se constituyó en partido cuando se disolvieron los “polimilis” con un largo historial de crímenes detrás. Mario Onaindía renunció y denunció aquel pasado. Pero si se mantienen las medias tintas, esto difícilmente llegará. Y la situación actual les impide pactar, algo casi imprescindible para gobernar en el País Vasco. Hoy por hoy, su mundo es muy limitado. En resumen, si bien ETA no va a durar más allá de unos o dos años, su equivalente político va a necesitar más tiempo para adaptarse a las exigencias del sistema democrático. Y todo esto sin olvidar que están vigilados por la legalidad y que la legalización puede tener una marcha atrás. En cualquier caso, les conviene retirar su apoyo absurdo a una pandilla de asesinos.

En Los Sueños (recopilación de relatos sarcásticos) Quevedo escribió que los abogados y los alguaciles siempre iban al infierno. Si Quevedo viviese hoy, ¿a quién mandaría al infierno?

Pero de los jueces no dice nada (risas). Mandaría al infierno a los mismos que están mandando desde el movimiento 15-M, no creo que hubiera mucha diferencia. Personalmente a Quevedo lo adoro, habrá otros en España que hayan hecho mejores cosas, pero globalmente es el más completo. Era muy político, un escritor magnífico y un gran libelista que ayudaba a Lope de Vega cuando lo ponían a caldo y además un espadachín acojonantemente bueno. Por cierto, nunca se le ha hecho una película a su altura. En cualquier caso, tenía una gran capacidad política, así que seguramente a la hora de mandar al infierno excluiría a los políticos y, desde luego y no es broma, a los jueces. Y lo digo yo que soy juez casi genéticamente hablando, de diez generaciones (risas)

¿Qué libro o película le hubiese gustado protagonizar?

Seguramente no tengo cualidades para protagonizar una película. Algún amigo me dijo, cuando era más joven y más delgado, que podría ser bueno para hacer de malo en las películas por los rasgos acentuados, las ojeras… En fin, otra cosa es qué vida me hubiera gustado vivir. Y ahí diría Quevedo o Juan de Austria. Me encanta, desde que siendo pequeñito lo mandan al pueblo como hijo bastardo y a partir de ahí se crea a sí mismo hasta vencer en Lepanto. Los celos que le tenía Felipe II eran epopéyicos, lo odiaba con todas sus fuerzas, pero pasó a la historia. Y en tiempos más recientes, quizá me hubiera gustado ser algún director de cine norteamericano.

Qué libro, película u obra de ficción podría protagonizar… Francisco Camps.

Algún sainete (suspiro)

Cándido Méndez.

Cándido Méndez muchas, que tiene una cara muy robusta y muy especial. Creo incluso que da el tipo del sindicalista cinematográfico, se refleja bien (risas). Hay que decir que es una buena persona, es de los que les gusta ser feliz y lo intenta. Y no está permanentemente enfadado. Yo le tengo afecto y respeto.

Baltasar Garzón.

Su propia vida ya es una película.

Federico Jiménez Losantos.

(Aspaviento) Este hombre es de Teruel y es lo que más me preocupa, porque no me gusta tener ningún convecino de esas características. Yo creo que no puede hacer ningún buen papel en ningún sitio.

¿Realmente existe Teruel?

No sólo existe, sino que es el lugar más bonito de España. Hay muchos terueles ocultos, con prácticamente la totalidad de paisajes sintetizados en un único sitio. Por lo tanto existe, sí, y va a existir con más fuerza en el futuro.

¿No se vive más tranquilo en un lugar inexistente?

Sí, ma non troppo (risas)

¿Qué personaje de la actualidad encarnaría mejor a Don Quijote?

Nadie mejor que Fernando Fernán Gómez, que además su temperamento era así. Generoso, arriesgado, inteligente y con chispa.

¿A Mary Poppins?

Soraya Sáenz de Santamaría y no son ganas de fastidiar, eh, es que es verdad.

¿Al pirata Long John Silver?

Busca una foto mía de cuando era ministro, ponle un loro, y daba el tipo perfectamente. De más joven me llamaban Sandokán. Ahora ya con estos kilos es difícil imaginarlo.

¿A Harry el Sucio?

Es un personaje enternecedor. Bajo la apariencia de chapuza, es un personaje lleno de vida y de sensibilidad, aparentemente escondida, extraña, desapacible con lo que a veces hace.

¿Al mago Merlín?

Hace unos años habría dicho Pío Cabanillas, con su frase “no se sabe quién ganará pero ganaremos nosotros”. Rubalcaba también tiene algo de Merlín, ha sobrevivido a todo. Una vida complicada, larga, difícil, con puestos de responsabilidad.

Fotografía: Jesús Llaría