España y los dirigibles: una historia de desencuentros

Ein Soldat bewacht das ausgebrannte Wrack des Luftschiffs Hindenburg. Lakehurst. Amerika. Photographie. 10. 5. 1937. First picture of the wreckage of the German airship Hindenburg after the disaster in Lakehurst. A soldier is guarding the wreckage. Photography. 10.5.1937. Explosion del dirigible aleman Hindenburg cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937 *** Local Caption *** 00807198
Los restos del dirigible alemán Hindenburg en New Jersey, 1937. Fotografía: Cordon Press.

Corría el año 1902 cuando la industria tecnológica española tuvo la oportunidad de trazar un camino bien distinto al que conocemos. Apenas un puñado de años antes de que Miguel de Unamuno estigmatizara nuestro porvenir con su lapidario y despectivo «que inventen ellos», el ingeniero de caminos y prolífico inventor Leonardo Torres Quevedo conmocionó a la Academia de Ciencias francesa al presentar una memoria titulada «Perfeccionamientos en aerostatos dirigibles» basada en unas patentes que había solicitado. Faltó poco para que lo sacaran a hombros. En aquellos tiempos de señores con chistera y densos mostachos, los dirigibles eran la gran esperanza para la conquista del cielo. Es cierto que había algunos lunáticos que se lanzaban por los terraplenes con pesados trastos más densos que el aire, pero en aquel momento nadie apostaba un duro por aquel sistema denominado aviación, sino que lo que estaba de moda era la aerostación, es decir, el vuelo con ayuda de artefactos más ligeros que el aire. Y Torres Quevedo había dado un tremendo golpe en la mesa con un prototipo de dirigible denominado semirrígido que aglutinaba las ventajas de los sistemas rígido y flexible, pero que adolecía de sus respectivas desventajas (1).

Tras maravillar en París, unos días más tarde el ingeniero civil presentó una memoria similar en la Academia de Ciencias de Madrid que fue recibida de forma, digamos, más tibia. Esta diferencia de acogida ya le debería haber dado mala espina a Torres Quevedo. «Tal vez son más comedidos que los franceses», pudo pensar, puesto que posteriormente le aseguraron que iban a poner a su disposición los medios necesarios para desarrollar sus prototipos. Bien, año y medio tardaron en disponer de fondos, perdiendo un tiempo decisivo para tomar la iniciativa mundial: en enero de 1904 se crea el Centro de Ensayos de Aeronáutica con el objetivo de probar los ingenios ideados por el inventor cántabro. Además de partida presupuestaria y un local (el abandonado frontón Beti Jai), le facilitaron varios auxiliares técnicos, entre los que destacaba el capitán Alfredo Kindelán, un ingeniero militar con gran experiencia en vuelos en globo, que rápidamente se convirtió en la mano derecha de Torres Quevedo gestionando las entregas de material proveniente de Francia para fabricar la envuelta, así como aportando ideas para el diseño de la misma, la ubicación de la barquilla, etc.

Estamos ya en el año 1906 y había llegado el momento de realizar pruebas en el exterior, para lo cual el Parque de Aerostación de Guadalajara era el lugar propicio. Y el coronel Pedro Vives, que dirigía las instalaciones militares y que ya en 1902 redactó un duro informe oponiéndose a que Torres Quevedo usara sus recursos para pruebas aerostáticas, en desacuerdo con la elección, se la tuvo que envainar a regañadientes y, aventuramos, prometiendo venganza. Mientras se tramitaba la concesión del permiso para utilizar las instalaciones de Guadalajara, Torres Quevedo solicitó una nueva patente titulada «Un nuevo sistema de globos fusiformes deformables» que, huyendo de términos técnicos, solo se puede calificar como La Repanocha. Estos nuevos prototipos se describían como dirigibles trilobulados autorrígidos, es decir, su sección era similar a un trébol en el que sus hojas están unidas unas a otras mediantes tirantes de tela de tal forma que, al inflar la envuelta, esos tirantes se tensaban creando una especie de viga interior que rigidizaba todo el conjunto. Una idea revolucionaria que daba sopas con honda a todo lo creado hasta entonces.

Trabajando duramente y tras numerosos ensayos, el día 11 de julio de 1908 el Torres Quevedo 2 realiza el primer vuelo con éxito de un dirigible diseñado y construido en España. El porvenir era francamente esperanzador; por echar un vistazo a la competencia, por ejemplo, había una prometedora empresa alemana que en esas mismas fechas estaba probando su modelo LZ 4, pero esos Luftschiffbau Zeppelin no se consideraban rivales de entidad puesto que hasta el momento se habían comportado muy erráticamente. Por desgracia, en pocos meses se desbarató el trabajo de años: una serie de reiterados malentendidos, según la versión de Kindelán, hizo que varios medios publicaran tras entrevistarle que el militar era el creador del dirigible. A pesar de que el ingeniero militar insistía en que no le interesaba poner su nombre a los aerostatos, a Torres Quevedo no le sentó muy bien que se pusiera en entredicho su autoría, por lo que fue necesaria una aclaración formal; en concreto, una Real Orden con fecha 27 de julio de 1908 proclamaba que el inventor era el único creador de los dirigibles y por tanto llevarían su nombre, si bien destacaba que esta empresa contó con la «inestimable ayuda» de Kindelán. En este momento saltó por los aires el sentido común y Kindelán, aparentemente despechado y con una rabieta antológica, presentó su dimisión porque consideraba que no se habían tenido en cuenta sus aportaciones. Total, que aquello significó la expulsión de facto de Torres Quevedo de Guadalajara porque todos los militares, con el coronel Vives a la cabeza —el cual tal vez echó más leña al fuego para cobrarse las afrentas pasadas («jo, tío, no te merecen, tío»)—, se pusieron de parte de Kindelán.

La nave voladora descrita en Nave atmosférica y tentativa sobre la posibilidad de navegar por el aire, no sólo especulativa sino prácticamente, un libro anónimo publicado en Madrid en 1783.
La nave voladora descrita en Nave atmosférica y tentativa sobre la posibilidad de navegar por el aire, no solo especulativa sino prácticamente, un libro anónimo publicado en Madrid en 1783. Imagen: DP.

Así que, de nuevo, se pierden unos meses valiosísimos entre recoger y conseguir una nueva partida presupuestaria y un nuevo lugar de ensayos, hasta que lo obtiene a finales de 1908: Torres Quevedo dispondrá de unas ciento cincuenta mil pesetas para seguir sus ensayos en una parcela en Madrid el año siguiente. Y como las desgracias no vienen solas, en enero de 1909 se produce un accidente en Zaragoza en la única fábrica de hidrógeno que proporcionaba todo el gas necesario para las pruebas de dirigibles. Bueno, la única a excepción del Parque de Aerostación de Guadalajara, claro, pero allí Torres Quevedo no podía pedir ni la hora. La falta de hidrógeno retrasaría durante muchos meses la posibilidad de realizar ensayos, por lo que el inventor acabó sucumbiendo a los cantos de sirena de la empresa francesa Astra, que desde hacía una década le ofrecía instalaciones, materiales y pilotos para desarrollar su dirigible. Las pruebas con los primeros Astra-Torres no hacen más que confirmar que el diseño del ingeniero español es sensacional, por lo que los franceses pujaron por hacerse con los derechos de explotación de la patente en exclusiva. A pesar de todo lo que había pasado, Torres Quevedo excluye de ese acuerdo al territorio español, que podría disponer de sus patentes si lo consideraba oportuno (spoiler: nunca lo consideraron oportuno).

En paralelo, Kindelán y Vives conseguían también para el año 1909 una partida presupuestaria de cuatrocientas mil pesetas para… ¡comprar un dirigible! Por si fuera poco, al año siguiente pidieron otro medio millón para realizar ensayos con el mismo. Visto con el poso que da la distancia de más de un siglo, cualquiera podría pensar que tenían todo aquello preparado para echar a Torres Quevedo a cualquier precio. Y lo más sangrante aún estaba por llegar: mientras el inventor estaba en unos hangares de Astra probando sus dirigibles con éxito, la empresa francesa estaba cerrando el trato con Kindelán vendiéndole un modelo de dirigible flexible que ya no iba a fabricar más puesto que los de Torres Quevedo eran mucho mejores. De hecho, a lo largo de las pruebas que realizaron ese año tuvieron tres accidentes que delatan la poca fiabilidad del España, nombre con el que fue bautizado este aerostato.

En los siguientes años, entre meses desmontado, siendo objeto de reparaciones e incluso del cambio un par de veces de la envuelta por problemas en la misma, el España apenas pasó tiempo en el aire. Sus escasos paseos sobre Madrid fueron bastante mediáticos, disfrutando de un efímero momento de gloria en febrero de 1913 cuando Alfonso XIII, entre una nube de periodistas, se montó en la barquilla junto a Kindelán y volaron durante unos minutos. Apenas un mes después, el dirigible se desmanteló para siempre sin haber cumplido la misión para la que en principio fue comprado: apoyar a las tropas en tierra en la campaña de Marruecos y servir de punto de partida para crear una flota de dirigibles militares. Por comparación, en estas fechas, Zeppelin no había perdido el tiempo con intrigas palaciegas y ya había fletado su modelo LZ 14. Mientras tanto, Torres Quevedo estaba arrasando en Francia con sus Astra-Torres, que batían récords mundiales de velocidad sin incidencias. El comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 supuso el impulso definitivo para sus trilobulados: tanto Francia como el Reino Unido utilizaron masivamente los Astra-Torres para realizar labores de vigilancia costera y seguimiento de submarinos, ya que las experiencias con los aerostatos en primera línea fueron bastante malas (eran literalmente carne de cañón). El último modelo que se fabricó fue el AT 24, de doce mil quinientos metros cúbicos de volumen, en 1925. España parecía que había perdido definitivamente la oportunidad de ser un país puntero en el ámbito aerostático. Aunque aún quedaba una posibilidad.

El vuelo trasatlántico

Unos meses antes del inicio de la Gran Guerra, el ingeniero militar y comandante Emilio Herrera presentó al Gobierno un visionario estudio técnico-económico sobre las posibilidades de una ruta aérea entre España y América y, como sucedió en un primer momento con Torres Quevedo, la propuesta no despertó excesivo interés. Debido al parón forzoso por la guerra que se estaba viviendo en el continente, Herrera aprovechó para preparar en profundidad su proyecto. En esta versión corregida y ampliada proponía unir Cabo Vilán (Galicia) con la costa este de Norteamérica mediante vuelos en dirigibles autorrígidos similares a los de Torres Quevedo. El inventor, entusiasmado, aceptó la oferta de adaptar sus trilobulados para que resistieran el viaje. Lamentablemente, el proyecto español había vuelto a perder años valiosos buscando inversores, porque cuando Torres Quevedo presentó en verano de 1919 la patente de «Un nuevo tipo de globo denominado Hispania» tanto un dirigible rígido como un avión ya habían cruzado el Atlántico.

Al año siguiente se crea Colón, una compañía transaérea que relanza el proyecto de Herrera, aunque cambiando la ruta (uniría Sevilla con Buenos Aires) y el tipo de aerostato, que sería rígido porque despertaban más interés en los potenciales inversores que veían los progresos de Zeppelin con sus viajes a Estados Unidos y por Europa. Si en un primer momento no eran excesivamente fiables, la empresa alemana tuvo la audacia de crear la primera línea de transporte de pasajeros en dirigible, carísima y exclusiva, que reforzó su imagen. Tantos frentes tenían abiertos los alemanes y tan poca visión los potenciales inversores que tuvieron que pasar varios años antes de que fructificaran las negociaciones. En la década de 1930, los Zeppelin comenzaron a frecuentar España a ver si así atraían dinero para la Colón. Tal vez el vuelo más célebre fue el del gigantesco LZ 127 (sí, el modelo ¡127! de los alemanes, también conocido como Graf Zeppelin) en mayo de 1930, que embarcó en Sevilla a una serie de personalidades entre los que estaban Herrera y el infante Alfonso de Orleans y Borbón y viajó rumbo a Brasil, donde realizó varias paradas para después volar a Nueva York y volver a la capital andaluza sin incidentes. Ni así: en el año 1931 finalizó la concesión de la Colón sin pena ni gloria. El Graf Zeppelin siguió luciendo por los cielos de España su espigado perfil de unos doscientos treinta metros de longitud y treinta y seis de diámetro en los siguientes años, llegando hasta nuestros días numerosas fotografías de este colosal artefacto sobre Madrid, Barcelona, Cádiz, Huelva o Sevilla, siendo apreciables en algunas de ellas las esvásticas que lucía en la cola.

Le Graf Zeppelin (LZ 127), dirigeable allemand dont le 1er vol eut lieu le 18 septembre 1928, il detient entre autre le record de longueur de parcours (il fit le tour du monde en 12 jours en 1929) ici en 1930 au dessus de Seville (Espagne) --- The Graf Zeppelin (LZ 127), german dirigible lauched on september 18, 1928, it was the 1st dirigible to make a world tour, here over Sevilla (Spain) in 1930 *** Local Caption *** The Graf Zeppelin (LZ 127), german dirigible lauched on september 18, 1928, it was the 1st dirigible to make a world tour, here over Sevilla (Spain) in 1930
Fotografía: Cordon Press.

Tras años de gestiones, con Herrera ya apartado del proyecto que capitaneó durante casi dos décadas, el Ayuntamiento de Sevilla (apoyado económicamente por el Gobierno español) llegó a un acuerdo con Zeppelin, pero la autorización para la construcción de las instalaciones necesarias para la ruta transoceánica se firmó en una fecha crucial en la historia de España: el 18 de julio de 1936. Obviamente, con la Guerra Civil en marcha el asunto cayó en el olvido, sobre todo porque al año siguiente se produjo el traumático accidente del LZ 129, más conocido como Hindenburg, que acabó con la confianza de los viajeros en los dirigibles. Además, los avances en maquinaria bélica durante la Segunda Guerra Mundial fueron el espaldarazo definitivo a la aviación frente a la aerostación. Por su parte, los últimos dirigibles que había en España fueron destruidos en 1937 en la Casa de Campo de Madrid por la aviación franquista. Por cierto, el jefe de las Fuerzas del Aire del bando nacional era nuestro viejo conocido Alfredo Kindelán. El mismo que, junto a Pedro Vives, privó al país de desarrollar los diseños de Torres Quevedo fue el encargado de apuntillar la triste y maldita historia de estos artefactos fabulosos en nuestro país.

Nota:

(1) Los dirigibles flexibles mantenían su forma por la alta presión del gas de inflado y eran muy ligeros, pero eran muy inestables frente a rachas de viento imprevistas y no podían llevar barquillas muy pesadas. Por el contrario, los dirigibles rígidos tenían una estructura interior que mantenía su forma y los hacían más estables durante el vuelo a costa de necesitar mayor volumen para poder levantar su propio peso.


Javier S. Burgos: «Anquilosar a los científicos a una plaza in aeternum es un error»

Javier S. Burgos para Jot Down 0

Javier S. Burgos Muñoz (Puerto de Sagunto, Valencia, 1971) es licenciado en Ciencias Biológicas (especialidad Bioquímica) por la Universidad de Valencia y doctor en Ciencias (especialidad Biología Molecular) por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido profesor e investigador en la Universidad Autónoma de Madrid, en la Keck School of Medicine de la University of Southern California (USA), en el Instituto de Ciencias Básicas de la Salud de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur (Brasil), en el Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona) y en el Hospital Universitario La Fe (Valencia).

Desde marzo de 2014 ocupa el cargo de director general de la empresa biotecnológica Neuron Bio, centrada en la búsqueda de fármacos contra la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades del sistema nervioso central, combinando responsabilidades propias de la gestión de una gran empresa con su trabajo como investigador. Es autor de Geografía de la locura.

Nos reunimos con Javier en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla en un día muy especial para él.

Cuéntanos qué ha pasado hoy (16 de marzo).

Se ha hecho pública una solicitud de patente que presentamos el día 11. Básicamente se trata de una herramienta diagnóstica que va a permitir determinar la enfermedad de Alzheimer mediante cinco biomarcadores sanguíneos. La ventaja de esto, evidentemente, es que se puede hacer en una muestra mínimamente invasiva como es la sangre.

Hasta ahora el alzhéimer tenía un diagnóstico de exclusión. Realmente cuando se diagnostica en vida, se trata de un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer probable que es lo que dictaminan los neurólogos, y ese diagnóstico se hace fundamentalmente mediante tests neuropsicológicos, técnicas de imagen como la resonancia magnética o el PET y por marcadores del líquido cefalorraquídeo, fundamentalmente tau y Aβ42.

Para saber estos marcadores hay que hacer una punción lumbar. Esta es una técnica muy invasiva en la que tienes que pinchar en la columna del paciente, sacar el líquido cefalorraquídeo y analizar los marcadores. Por tanto, no solamente Neuron Bio sino mucha gente en el mundo está buscando una huella diagnóstica en sangre que te permita diagnosticar y hacer un seguimiento de la enfermedad y eso es lo que hemos presentado hoy.

¿Hay alguna otra compañía que tenga una prueba como la vuestra?

Como la nuestra exactamente no. Hay muchas empresas, y sobre todo grupos de investigación y grandes consorcios científicos que están buscando marcadores sanguíneos. Debemos tener en cuenta varias cosas: el número de marcadores que se evalúan, el mecanismo de acción de esos marcadores y luego también la simplicidad de la técnica, porque al final lo ideal es que se pueda realizar en cualquier laboratorio o en cualquier servicio de un hospital. Por tanto, hacer una técnica como una espectrometría de masas, por ejemplo, resulta demasiado complejo. Lo ideal es hacer kits, una caja en la que tú, mediante una serie de líquidos, puedas realizar una determinación.

¿Gente que está haciendo esto en el mundo? Hay. Si estuviéramos solos en esto a mí me preocuparía porque evidentemente hay que buscar cosas que puedan interesar al mercado y cuando algo es interesante hay gente trabajando en ello. Hay otras aproximaciones pero en la solicitud de patente se recogen unos marcadores que no se había visto que pueden servir para diagnosticar alzhéimer.

Las acciones han subido hoy un 35%.

No sé cómo ha cerrado el mercado, pero vamos, un treinta y algo por ciento parecía que iban a subir. Eso está bien, somos una empresa cotizada y todas las noticias que afectan a la compañía para bien o para mal se reflejan en la cotización, como no puede ser de otra forma. Venimos de un tiempo en el que pasara lo que pasara el mercado no se movía y ahora una buena noticia se refleja en la bolsa. A mí me parece que es razonable.

¿Cuánto habrá que esperar para que ese diagnóstico esté operativo?

Lo que es el diagnóstico o el análisis de estos marcadores se puede hacer ya. De hecho, para hacer este estudio nosotros hemos recolectado más de trescientos individuos, tanto controles, como sanos, como con deterioro cognitivo leve —que es la etapa temprana del alzhéimer— y los hemos analizado en nuestro laboratorio. Es decir, esas personas a las que les hemos hecho el estudio siguen en la consulta de neurología, son pacientes reales. Esas técnicas se podrían utilizar desde ya mismo y se podría hacer ese servicio diagnóstico. Lo que puede llevar un poco más de tiempo es convertirlo en un kit. Pero bueno, esa es otra aproximación que depende sobre todo de la comercialización.

La prueba se hace sobre el mal de Alzheimer que, como has contado en las charlas que has dado, es una de las enfermedades que más problemas y más dinero le va a costar a la sociedad en el futuro. 

Tremendamente. Es uno de los problemas más grandes que tiene la humanidad ahora mismo. Hoy tenemos treinta y seis millones de enfermos y el gasto aproximado que se asocia al alzhéimer supera los seiscientos mil millones de dólares. Actualmente esto es un problema tremendo, pero se va a multiplicar. De hecho, en 2050 se espera que haya ciento treinta y cinco millones de enfermos.

¿Correlaciona con la edad más incluso que con la genética?

Efectivamente, el primer factor para la enfermedad de Alzheimer es la edad por encima de todo lo demás. Es una enfermedad de personas con edad avanzada en el 99 % de los casos y luego hay otros factores: afecta el género femenino, es decir que las mujeres tienen más riesgo que los hombres, y el nivel de educación bajo también. Esto ocurre cuando la enfermedad no tiene una mutación genética de herencia dominante, que son un puñado de casos en el mundo.

El factor de susceptibilidad genética más asociado a la enfermedad de Alzheimer es la apolipoproteína E y luego vienen otra serie de factores de riesgo. Por el contrario, en la enfermedad familiar, esa que es menos de un 1 %, está asociado con el beta-amiloide que es un péptido que se deposita en el cerebro como consecuencia de un procesamiento anormal de la proteína que lo genera.

Por tanto la diana terapéutica de las investigaciones en alzhéimer ha cambiado. En un principio se consideraba que la clave estaba en el beta-amiloide y esto es solo en el caso de que la enfermedad sea genética.

Cierto. Hay dos tipos de enfermedad de Alzheimer: la familiar o genética, que es de aparición temprana y puede empezar a partir de los cuarenta años, y luego la enfermedad esporádica, que tiene genes de susceptibilidad pero no mutaciones. La enfermedad genética está afectando a la proteína precursora del amiloide, ese péptido que se deposita en el exterior de las neuronas como consecuencia del mal procesamiento.

En el año 91 se le echó la culpa de la enfermedad esporádica al amiloide, aplicando el principio de la navaja de Ockham, que dice que la explicación más sencilla es probablemente la más cercana a la realidad. A mí a priori me parece una aproximación correcta, pero desde el 91 al 2015 han pasado muchos años y lo que ya podemos decir es que el  beta-amiloide no es el causante directo de la enfermedad de Alzheimer.

Pero hay muchos grupos de trabajo todavía que están enfocados en los análisis y la investigación en el beta-amiloide.

Sí, pero si te fijas todos los desarrollos farmacológicos que han utilizado como diana terapéutica el beta-amiloide, o se han abandonado o por lo menos modificado. Ahora mismo hay corriendo algunos estudios donde se estudia la enfermedad familiar —la genética—, en familias concretas.

Hay un estudio en Antioquia, en Colombia, donde hay pueblos aislados en la montaña en los que se produce muy poco cruce entre ellos y por tanto hay muchos enfermos familiares en esas poblaciones. Ahí es donde se están haciendo los estudios. Yo no digo que el beta-amiloide no tenga que ver con la enfermedad familiar, probablemente sea la diana de la enfermedad familiar, pero no lo es de la esporádica. Aunque también puede que sea una consecuencia.

Javier S. Burgos para Jot Down 1

En este sentido existe aquel estudio sobre las monjas tan famoso que ponía de manifiesto que el beta-amiloide podría estar asociado a la demencia senil y no a tener alzhéimer.

Sí, en esto hay muchas teorías. El estudio que mencionas, The Nun Study, es muy curioso porque cogieron a un grupo de un convento donde las monjas estaban muy bien cognitivamente y de hecho murieron con muchos años en un estado cognitivo muy bueno. Estas mujeres donaron sus cerebros para analizar las huellas histopatológicas características de la enfermedad de Alzheimer y se vio que no se correlacionan, porque monjas que estaban cognitivamente muy bien tenían muchísima carga amiloide.

También hay una teoría de  Glenda Bishop, una australiana, que dice que el amiloide es un elemento de respuesta inmune, es decir que se acumula como consecuencia de la respuesta a un daño, por lo que un daño o el propio  envejecimiento podría producir una acumulación de amiloide que per se no sería patogénico.

¿Se puede decir que hoy en día no sabemos qué es el alzhéimer?

Sí, efectivamente. Hoy no sabemos la causa de la enfermedad de Alzheimer, así de claras y de francas hay que contar las cosas. ¿Por dónde van las nuevas tendencias? Por supuesto haciendo investigación para descubrir cuál es la causa de la enfermedad, pero eso no quita que tengas que seguir desarrollando marcadores y fármacos y que tengas que trabajar en todas las posibilidades para llegar cuanto antes.

¿Y macroproyectos como BRAIN u otros van a arrojar luz verdaderamente sobre las enfermedades cerebrales como el parkinson, alzhéimer, etc.?

Yo creo que no están exactamente bien enfocados pero sí que hay que trabajar en consorcios. Por ejemplo, nosotros en la herramienta diagnóstica que estamos comentando competimos, entre otros, con un consorcio australiano que está recogiendo muchísimas muestras.

Una cosa en la que hay que trabajar es en conseguir bancos de muestras y además tener buenos biobancos, accesibles, que las muestras estén bien caracterizadas, con un buen diagnóstico, con sus técnicas de imagen y eso es muy difícil que lo consiga un grupo. Eso tiene que partir de grandes consorcios y el alzhéimer, desde mi punto de vista, tiene que ir por esta vía.

Respecto a cómo buscar las líneas terapéuticas nos decía Juan Botas que ellos utilizaban las moscas de la fruta, vosotros empleáis el pez cebra. ¿Qué diferencia hay entre usar un modelo animal u otro?

Antes de esto seguramente hay que explicar un poco cómo funciona la cadena de valor farmacéutica.

La cadena de valor farmacéutica tiene una primera etapa preclínica en la que se hacen estudios llamados de alto rendimiento; una segunda de estudios intermedios en la que se usan por ejemplo el C. elegans, la mosca de la fruta o el pez cebra, luego viene la etapa preclínica a la que sigue la regulatoria y después las fases clínicas.

En la etapa preclínica, la parte de descubrimiento, no hay nada escrito, cada uno lo hace como cree adecuado. Nosotros apostamos por tener una aproximación fenotípica. ¿Qué significa esto? Pues que nosotros vamos a buscar moléculas que eviten que las neuronas se mueran y luego ya veremos el mecanismo, lo segundo está subrogado  a lo primero.

Casi todas las investigaciones que se ha hecho estos últimos años en la enfermedad de Alzheimer elegían una diana, el tau, el amiloide, etc. Esto está muy bien si la diana es la acertada, pero si te has equivocado estás tirando el dinero. Por tanto, ¿de qué nos sirven los modelos intermedios? pues son modelos no regulatorios. Tú no puedes ir a la Agencia Europea del Medicamento con pez cebra o drosophila porque no te valen, pero sí que vienen muy bien para dar el salto desde las células —que no están integradas, que no forman órganos, que no tienen un microambiente— a organismos sencillos en los que puedes parametrizar o modelizar la enfermedad. El C. elegans, tiene unas mil células si no me equivoco, por tanto estás funcionando con un organismo de mil células en las que puedes ver cómo se comportan entre ellas.

Va un poco al azar, ¿no?

La búsqueda de fármacos que generalmente han hecho las farmacéuticas ha sido al azar y probando muchos compuestos en modelos muy concretos. La idea era probar miles y si pudiera ser millones de compuestos, pero tú puedes dirigir eso. Tienes que poner modelos que se asemejen lo más posible a la enfermedad de Alzheimer, en este caso, y moléculas que provengan de ciertos ambientes en los que se hayan podido producir moléculas protectoras.

Pongo un ejemplo: uno de los modelos que utilizamos nosotros es el estrés oxidativo que está asociado al envejecimiento por la formación de radicales libres y esto produce la muerte de las neuronas. Yo lo que puedo hacer es forzar mis modelos al estrés oxidativo. En nuestro caso buscamos fármacos procedentes de microorganismos que hayan estado en ambientes de estrés oxidativo. ¿Por qué? Porque habrán generado mecanismos de defensa contra el estrés oxidativo. ¿Eso me garantiza que vaya a encontrar una molécula que me proteja de la muerte neuronal por estrés oxidativo? No, pero aumento mis probabilidades. Es una búsqueda al azar pero con cierta orientación.

De hecho, por ese sistema que utilizáis en el proceso habéis encontrado cosas completamente diferentes e incluso habéis montado una empresa de compuestos energéticos. ¿Cómo se da esa conexión?

Pues eso costaba mucho explicarlo al principio. Tenemos dos grandes departamentos o divisiones. En un primer momento había un departamento biofarmacéutico en el que teníamos trampas para cazar aquellas moléculas que fueran neuroprotectoras, pero necesitábamos la fábrica de moléculas. Tú puedes ir y comprar librerías en el mercado pero vas a tener lo que tiene todo el mundo, entonces generamos una división en la que lo que hacíamos era cultivar microorganismos, a partir de colecciones, en diferentes caldos de cultivo, sacar los caldos y esos mismos caldos probarlos sobre los modelos de neuroprotección e ir seleccionándolos.

Esa colección está compuesta por casi diez mil microorganismos de todo el mundo que provienen de sitios muy diversos como desiertos, volcanes o el jardín que tenemos enfrente, es decir, de cualquier sitio. Los microorganismos los puedes orientar a generar quimiodiversidad para hacer screening farmacéutico, pero también tienes una buena caja de herramientas para realizar pruebas sobre ellos. Tienes pequeñas factorías que te solucionan problemas biotecnológicos como por ejemplo identificar un microorganismo, probablemente una microalga, que produzca altas proporciones de DHA (ácido omega 3) o que consuma un residuo industrial para generar algo de valor.

¿Es lo que conseguisteis vosotros?

Nosotros empezamos trabajando con estos microorganismos, por un lado generando quimiodiversidad para sacar neuroprotectores y por otro para eliminar un residuo de la producción de biodiésel, la glicerina cruda industrial. Preguntamos a nuestros diez mil microorganismos cuál de ellos vivía solamente en glicerina cruda y producía un aceite compatible con la producción de biodiésel y esto se patentó, se depositó la cepa en la Colección de Cultivos Tipo de Valencia y ese fue el embrión de lo que hoy es Neol Biosolutions, que es una filial de Neuron Bio encargada de dar soluciones a diferentes industrias, sobre todo oleoquímicas.

¿Cuál es el camino de estos diez mil microorganismos hasta dar con uno que funcione? ¿Tenéis alguna proporción?

Los grandes números del desarrollo farmacéutico consisten en que de cada diez mil moléculas que tú pruebas una puede llegar a mercado. De hecho en 2013 la FDA aprobó veintisiete fármacos en todo el mundo. Las proporciones son esas: de diez mil, una, pero yo creo que son menos todavía las que llegan al mercado. Por el camino, según los cálculos, la media es que tardas unos diez años y gastas entre ochocientos y mil millones de dólares para desarrollar una molécula.

Entonces las empresas de biotecnología tienen pérdidas durante diez años.

Las empresas farmacéuticas. Este es el modelo farmacéutico que ha imperado desde las últimas décadas. Había macroempresas que hacían todo desde el principio hasta el fin. Pero lo que han hecho ahora las empresas farmacéuticas es liberar, por decirlo de alguna forma, los equipos de I+D y mirar hacia a las empresas biotecnológicas y los grupos de investigación. Actualmente han generado una estrategia conocida como Open Innovation que consiste en codesarrollar con empresas biotecnológicas o con grupos de investigación desde el principio. ¿Por qué? Lo primero porque se tienen muchas ópticas diferentes, cada empresa biotecnológica tendrá una aproximación, una diana, una plataforma y esto te va a dar mucha riqueza.

Se están alimentando de las empresas biotecnológicas pero ahí hay un gap muy importante, que es lo que se denomina el valle de la muerte y consiste en que las empresas biotecnológicas tienen dinero hasta cierto punto y si no se encuentra en ese momento con una empresa farmacéutica tienen un problema. Por lo tanto ese valle de la muerte hay que intentar reducirlo en la medida de lo posible y esto en la enfermedad de Alzheimer es especialmente dramático porque se han gastado miles de millones de dólares en desarrollos sobre todo en antiamiloidogénicos que no han funcionado. Yo lo que espero es que las empresas farmacéuticas tengan más avaricia que memoria y se den cuenta de que estamos  ante un problema pivotal en el mundo y que hay que darle una solución.

Javier S. Burgos para Jot Down 2

Neuron Bio aparte de los métodos diagnósticos realmente está buscando esa cura para el alzheimer, ¿no? ¿Cómo se impulsó y cómo se motivó el nacimiento de Neuron Bio?

Evidentemente una aventura de este tipo proviene de muchos factores, pero sobre todo la empresa surge de Fernando Valdivieso, que es un catedrático ya retirado de la Universidad Autónoma de Madrid, concretamente del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, del que provengo, y que con su espíritu aventurero decidió montar una empresa a partir de las patentes que tenía en su grupo universitario y convenció a una serie de empresarios que estaban en el ámbito de la biotecnología para que capitalizasen la idea. Esto ocurrió en el año 2005 y aquí seguimos en 2015. Yo creo que uno de los grandes éxitos de Neuron Bio es haber sobrevivido diez años en un entorno como el que vivimos en España.

¿Hay apoyo institucional a proyectos como el vuestro?

Hay apoyo institucional pero yo creo que no tenemos una cultura del emprendedurismo biotecnológico. Estamos en un sitio muy complicado, es como intentar, no sé, torear en Bélgica. Se necesitan muchas cosas: ganadería, plazas, representantes y alguien que te vista de torero, ¿no? Pues hay que tener ese ambiente para que se pueda desarrollar la biotecnología y creo que España ni está en ese momento ni por lo que yo veo en las tendencias políticas y los programas electorales, pretende estar, lo cual todavía me preocupa más.

No hay una preocupación excesiva por la I+D y esto para mí es un punto estratégico, es decir: ¿a qué nos queremos dedicar dentro de cincuenta años? Porque probablemente hemos perdido el siglo. ¿Dónde queremos ir? ¿Queremos ser un país de turismo compitiendo con Croacia, Italia, etc. o pretendemos ser un país con un cambio de modelo productivo? Todo el mundo cacarea el modelo productivo pero nadie lo refleja. ¿Dónde está esa voluntad de cambiar el modelo? No existe. Estamos ante un problema muy grande porque todavía no nos hemos dado cuenta de que la I+D es lo que nos va a hacer cambiar. Los países ricos son ricos porque han invertido en I+D, no porque les sobre el dinero.

En uno de los artículos que publiqué en Jot Down conté que tuve la ocasión de coincidir con la gobernadora de New Jersey en Estados Unidos y ella se enorgullecía de que en New Jersey tenían el mayor número de ingenieros y científicos por milla cuadrada. Pues señores políticos españoles, miren ustedes hacia otro lado, hacia el otro lado del charco. Copiemos a quien sabe hacer este tipo de cosas porque a New Jersey le va bastante mejor que a nosotros en cuanto a modelos industriales e innovación. Hay que hablar de la balanza tecnológica, tenemos muchos temas de los que aprender y el problema es que ningún grupo político dice con claridad o proyecta con claridad un horizonte I+D. ¿Dónde está el pacto de Estado que necesita la ciencia? Porque hay una cosa muy importante desde mi punto de vista, que es que independientemente de partidos políticos lo que más democratiza a una sociedad es la ciencia. Es decir, si tú puedes hacer que el diagnóstico de X enfermedad esté en el hospital de la esquina podremos ir todos, si no irán a Houston los que tengan dinero para curarse un tumor. Lo que más democratiza a la sociedad es la ciencia, casi todos tenemos un smartphone en el bolsillo, el problema es que probablemente no sea invento español y tengamos que pagar por ello.

Tenéis la sede en el Parque Tecnológico de Granada y tenéis convenio con la universidad. ¿Cómo es el trabajo con ellos?

No es que tengamos un convenio, es que la Universidad de Granada es accionista de Neuron Bio porque Neuron Bio entregó una serie de acciones al principio para que fuera una especie de patrón en el Parque. También la Universidad Autónoma de Madrid es accionista nuestra porque somos un spin-off que viene de la UAM. Pero no solo trabajamos con la Universidad de Granada y la UAM, sino con muchas universidades en España. Vamos a ver, la punta de lanza en investigación normalmente está en las universidades y en el Consejo. Una cosa muy importante: en la empresa se hace tan buena investigación como en las universidades pero nosotros provenimos de la universidad y sabemos que ciertos desarrollos hay que ir a quien sabe hacerlos, hay que ir a esos grupos de investigación que son punteros y trabajar conjuntamente para funcionar en los dos sentidos de forma bilateral, y en este sentido Neuron Bio lo que busca en los grupos de investigación son herramientas y desarrollos que alimenten a la empresa.

¿Os nutrís de personal de la Universidad de Granada?

De la universidad en general y de otras empresas biotecnológicas o farmacéuticas, tenemos gente que viene de muchos sitios. Fundamentalmente tenemos en la compañía doctores y técnicos. Somos una compañía con un porcentaje de doctores altísimo, lo cual también es importante resaltar porque muchas veces se cree que el doctor ya está muy sesgado para hacer un buen trabajo. No señores, todo lo contrario, es una persona que por mi experiencia tiene una extraordinaria flexibilidad y puede abordar muchos problemas diferentes. Nosotros tenemos mánagers comerciales que son científicos, que han hecho la tesis doctoral pero que tienen la suficiente flexibilidad y versatilidad como para enfrentarse a otro problema diferente.

¿Cuál es la estructura de la empresa y la dimensión humana?

La dimensión humana,  entre las dos empresas, Neuron Bio y su filial Neol Bio, somos más de cincuenta personas. Ambas tienen un consejo de administración que representa a la mayoría de los accionistas y es el que suele tomar decisiones que ratifica la junta, y luego por debajo hay una estructura de dirección y debajo de esta hay diferentes departamentos. Nosotros somos fundamentalmente una empresa de I+D. Hacemos investigación y desarrollo paquetizada, es decir, generamos patentes para luego licenciarlas, por tanto tenemos mucho componente de I+D.

Tienes una vocación científica innata y sin embargo pasas de ser el director científico a ser el director general. ¿Cómo lo llevas?

Con resignación cristiana, supongo, pero en este país hay pocos gestores científicos. Yo creo que soy una rara avis, considero que es muy importante formar a gente proveniente de la ciencia para que además tenga otras aptitudes y competencias, y al revés; es decir, gente que venga de la gestión y acabe teniendo un conocimiento científico. La apuesta del Consejo desde siempre, y ya os he dicho que llevamos diez años, es que el director general sea un científico. Antes de mí la otra persona que ocupaba el cargo, Javier Velasco, era doctor en Ciencias Biológicas como yo. El resto de competencias se van aprendiendo aunque también hay que formar un equipo, sobre todo directivo, que respalde los gaps que cada uno pueda tener, porque evidentemente los hay.

Esa tendencia no es exclusiva de las empresas, también en la propia universidad o en el Consejo los investigadores según van alcanzando cierta edad van pasando más a ese tipo de labores de gestión administrativa.

Estoy completamente de acuerdo contigo, pero es el ecosistema en el que nos ha tocado vivir y muchas veces uno tiene que aceptar ciertos cargos de responsabilidad, no voy a decir en la juventud, que no es el caso, pero sí en un nivel no lo suficientemente senior. Eso pasa en los grupos de investigación como tú dices, pasa en las empresas… Pero bueno, una vez te llega ese reto tienes que mirar hacia adelante e intentar hacerlo lo mejor que puedas.

Sin embargo sigues haciendo patentes, de hecho quiero que nos cuentes lo que habéis conseguido con las enfermedades raras.

Pues esta es una historia para mí muy bonita porque viene de una deducción científica y eso siempre es muy satisfactorio para un investigador. Me considero un científico, no me considero otra cosa, ahora mismo soy gestor pero científico.

Nosotros casi desde el principio de la compañía enfocamos la potencial diana terapéutica en cómo se modula el colesterol en las neuronas en la enfermedad de Alzheimer y hemos estado trabajando sobre todo en el desarrollo de fármacos en este campo con cierto éxito. Visto que hay enfermedades pediátricas en las cuales la ruta del colesterol—que es una ruta canónica en la neurona y en todas las células del cuerpo humano— es tan importante a nosotros nos llamó la atención que había enfermedades pediátricas que mutando algún gen de la ruta del colesterol cursaban con problemas neurológicos tremendamente serios.

A mí, no sé por qué, la verdad, me llamó la atención un síndrome que es el de Smith-Lemli-Opitz, que son niños que tienen una mutación en la 7-dehidrocolesterol reductasa que hace que tengan niveles de colesterol extremadamente bajos. Estamos hablando de cinco o seis miligramos/decilitro cuando lo normal son ciento cincuenta o doscientos. De hecho yo creo que los que tienen cero, es decir en los que la mutación es total, ni llegan a nacer. Estos niños tienen muchos problemas porque el colesterol es muy importante en el desarrollo embrionario. Entonces, mirando esta enfermedad y la ruta del colesterol, que no es una ruta sencilla para nada, sino que tiene muchas puertas de salida y tiene muchas rutas colaterales muy críticas, adivinamos que probablemente una de esas rutas podía ser la inflamación y empezamos a intentar conseguir sangre de niños y de controles para evaluar si tenían un perfil inflamatorio exacerbado. Y bueno, de estos niños hay unos veinte en España, aproximadamente.

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No teníais ninguna intención de ganar dinero con esto porque si hay veinte niños…

Ninguna, ninguna. Teníamos la intención primero de aprender, porque de esto surgió una patente de diagnóstico o lo que es lo mismo nuestro primer estudio en diagnóstico, y así aprendimos cómo se tiene que poner en marcha todo el mecanismo para hacer este tipo de análisis diagnósticos que ahora hemos finalizado con la presentación de la patente de alzhéimer, y un poco también para devolver a la sociedad parte de lo que te da. Al final la sociedad es la que pone el dinero, lo pone un inversor privado o lo pone el Ministerio mediante un préstamo blando pero al final la sociedad es la que te está aportando dinero y tú se lo tienes que devolver de alguna forma, por supuesto intentando hacer tu trabajo lo mejor que puedas todos los días, pero si te surge una idea tienes que intentar materializarla.

Tardamos más de una año en conseguir cinco muestras de niños con el síndrome y cinco muestras de niños sanos. Primero porque no encontrábamos los canales para hallar a estos niños, no había una asociación específica, estaba todo muy deshilachado en esta enfermedad. Luego había que buscar a los niños, identificar a los padres, conocer a los pediatras, pasar los comités de ética, etc. Tardamos un año largo en conseguir esas diez muestras sin saber qué iba a pasar y solo una semana en hacer los estudios y no exagero, tal vez menos.

Analizamos una cincuentena marcadores y de ahí lo primero que vimos fue que prácticamente todos los de inflamación estaban exacerbados, y también encontramos tres que nos permitían el diagnóstico, pero es que además esto abría otra puerta ya que los antinflamatorios que están en la farmacia podrían ser una de las herramientas terapéuticas para estos niños;, no para curarlos porque la deficiencia en colesterol la van a tener siempre, pero probablemente sí para aliviar algunos síntomas.

En estas enfermedades es muy complicado el diagnóstico porque se mezclan los síndromes, por lo que el trabajo nos resulta muy satisfactorio porque se trata de una deducción científica. Y cuando ves los datos te dan la alegría de confirmar que tu hipótesis era cierta. Demuestra cómo funciona la ciencia, y esto es muy importante, es decir, tú estás intentando solucionar un problema y de repente aparece una puerta lateral que puedes explorar. Además esto lo hicimos con dinero de Neuron Bio, nadie nos pagó este desarrollo y no esperamos nada a cambio. Como decía, es un ejemplo de cómo funciona la ciencia; muchas veces hay que darnos cierta libertad a los científicos para que creemos.

El Consejo de Administración puede que no esté tan contento porque no va a repercutir en ingresos.

No, lo que pasa es que el gasto económico ha sido muy pequeño. El mayor problema es el galimatías burocrático para conseguir esas muestras y sus autorizaciones pertinentes, pero luego la investigación ha sido muy barata y además nos ha permitido aprender. Tú para vender algo primero tienes que aprender a hacerlo y esto nos ha servido. También me permite reflexionar sobre la burocratización de la ciencia en España, que es muy alta.

Aquí es difícil conseguir acabar el proceso hasta acabar un producto farmacéutico.

Sí, pero ya no es solamente en eso, que es extremadamente complicado, sino por ejemplo en la convocatoria de proyectos y en todo este tipo de cosas en las que hay bastante dificultad burocrática, y no porque yo lo diga sino porque lo comparo con otros países.

Los países en los que hay mayor tradición en investigación son los menos burocratizados y eso es muy importante, tienes que tener agilidad. Tú para aplicar a la NIH por ejemplo, solo mandas una página, un summary, y ahí ya te dicen sí o no. Ya no envías cien páginas con tu currículo, tus publicaciones y una revisión actualizada… Mandas un resumen y yo te digo si me vale o no me vale; si me vale pasamos a la siguiente ronda y esto va a ayudar. Creo que también esto tiene que ver muchas veces con la lentitud en resolver temas como planes nacionales o proyectos motrices aquí en Andalucía. Los proyectos motrices que se están ejecutando en Andalucía son de la convocatoria de 2012 y estamos en 2015, pero es que desde 2012 hasta ahora no ha salido ninguna convocatoria.

En general la Unión Europea tampoco es mucho mejor en esto de la burocracia.

El horizonte evidentemente es complejo, desde mi punto de vista Estados Unidos es más ágil con diferencia y eso tenemos que trabajarlo. En un mundo globalizado esto resulta perjudicial porque estás perdiendo competitividad.

Nuestra esperanza en ese sentido no es parecernos a la Unión Europea sino a Estados Unidos.

Yo creo que nos tenemos que parecer a Estados Unidos en muchos aspectos y esto puede ser ventajista si queréis, pero me da exactamente igual. Si el otro lo hace muy bien lo primero que tienes que hacer es copiar, por lo menos empresarialmente, y si luego eres tan brillante que lo puedes superar pues todavía mejor, pero primero vayamos al modelo que funciona, en esto y en cualquier aspecto.

Dijiste al principio de la entrevista hablando del alzhéimer que es una demanda del mercado, mientras que las enfermedades raras evidentemente no lo son. ¿Qué se hace entonces? ¿Se pone esa investigación en manos de las instituciones públicas? Porque los centros privados difícilmente van a poder o querer invertir en este tipo de enfermedades.

Salvo algún chalado como nosotros… Lo que hay que mejorar es el success story.

Vamos a ver, el logotipo de algunas asociaciones de enfermedades raras es un árbol, no sé si os habéis fijado. En el árbol hay muchas ramas, cada rama tiene una hoja, y cada hoja representa una enfermedad rara. Hay siete mil enfermedades raras catalogadas, y las que todavía no están catalogadas, cuyo tronco es el mismo. El tronco al final es el funcionamiento de una célula. El ejemplo que yo os ponía de este síndrome: ¿qué tiene que ver un síndrome pediátrico provocado por el colesterol con el alzhéimer? A priori nada, ¿no? Pero si utilizas esta historia de éxito para contarlo tiene mucho que ver.

Al final el funcionamiento mecanístico de las neuronas es el mismo y cuando tú alteras una ruta canónica sacas aprendizajes. Probablemente el desarrollo, o todos los huevos, no los vas a poner en la cesta de las enfermedades raras y menos en la de las enfermedades ultrarraras como es este caso, pero sí que te sirven para este tipo de cosas. No obstante yo creo que en España últimamente está habiendo mucho movimiento en las enfermedades raras con el CIBERER y con muchas asociaciones que están particularmente implicadas. La verdad es que creo que están generando una comunicación que es crítica y me parece maravilloso.

¿Cómo de fácil o difícil es hacer una tesis o un postdoctorado en una empresa privada como la vuestra?

Bueno, en la nuestra no tenemos historias de tesis doctorales por ahora pero sí lo hemos valorado. Creo que en la empresa se pueden realizar tesis siempre y cuando el trabajo de esa tesis no esté dentro de las líneas troncales. Es decir, ¿al final qué tenemos nosotros en la empresa? Tenemos científicos profesionales. Muchas veces los propios científicos nos asustamos de la palabra científico pero somos científicos, vivimos de la ciencia y no nos tiene que asustar.

Como decía, tenemos científicos profesionales y un periodo de tesis doctoral es un periodo de formación del científico. El científico es realmente un científico cuando lee la tesis doctoral, es nuestro equivalente a cortarse la coleta. Nosotros tenemos muchos programas de prácticas y ¿por qué no uno de tesis doctoral? Claro que sí.

Es bueno que los estudiantes se enfrenten a un mundo de verdad, a la empresa privada y con unos plazos que son distintos a los de la universidad. 

Es imprescindible. En esto las culturas empresariales de biotecnología y las culturas académicas tienen que encontrarse, aunque cada vez se están haciendo mejor las cosas en España. Es que el punto de encuentro está en la transferencia. Por ejemplo, López Barneo decía en su entrevista que no pasa nada porque la gente se vaya y que tú te tienes que ir a donde se haga mejor ciencia, y un artículo publicado en El País esta semana iba en el mismo sentido. Esto es muy correcto para la ciencia global pero, ¿para el desarrollo industrial o el cambio de modelo productivo? Incorrecto, yo creo. ¿Por qué la gobernadora de New Jersey quiere que haya el mayor número de científicos e ingenieros en su estado? Porque está generando un PIB brutal y porque están generando inventos. Porque morirán nueve de cada diez empresas, pero la que no muera va a desarrollar algo que se va a vender en todo el mundo. En la balanza tecnológica española, que es la diferencia entre lo que pagamos por comprar patentes de fuera y lo que cobramos por vender las nuestras, existe una diferencia tremenda y eso es empobrecer un país. Bueno, y no solo eso, también hay que contar en esa balanza que no se suele contabilizar el dinero que nos estamos gastando en formación de especialistas que después están aprovechando otros países.

Un Ramón y Cajal se calcula grosso modo que nos cuesta a todos los españoles medio millón de euros, ¡uno! Una tesis doctoral o un licenciado en medicina tiene un gasto aproximado de sesenta mil euros por año. Si hacemos los cálculos desde que empezó en infantil hasta que acaba la tesis doctoral estamos gastando muchísimo dinero en formar a gente extraordinaria que luego se va a otro país, a New Jersey, a trabajar a gasto cero. A gasto cero porque ya le puedes pagar a ese señor o a esa señora todo lo que quieras porque no te ha costado nada, y además seguramente si se va no tendrá ningún problema en trabajar un montón de horas, con lo cual más de un favor estamos haciendo y esto habrá que regularlo de alguna forma, ¿no?

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Contabas que a veces el trabajo con la universidad no es todo lo fluido que debería ser.

Lo que deberíamos hacer es utilizar las instalaciones comunes para el bien de todos, tanto privadas como públicas. Es decir, si a alguien le funciona bien un microscopio confocal que cuesta medio millón de euros pues no vamos a tener cinco en un mismo campus, tengamos uno y que eche humo. Eso por un lado, y luego hay que poner de alguna forma las instalaciones más especializadas al servicio de los demás y cobrar por ello, por supuesto, hasta ahí podíamos llegar, pero hay que hacerlo así. Muchas veces probablemente viene un servicio técnico a tres o cuatro sitios que están colindantes, si tú aúnas las fuerzas igual tiene que venir una vez y no cuatro. En fin, todo lo que sea la optimización de recursos es positivo, porque probablemente en las épocas de bonanza cada uno ha querido tener su propia instalación y su propio microscopio y ya hemos aprendido que hay que optimizar recursos. Hay que invertir más en I+D pero también hay que optimizar recursos, eso es fundamental.

¿Quién corta el bacalao?

Es complicada la pregunta, pero supongo que esto debería ser una ley o un pacto por encima de universidades, empresas o centros de investigación. Las directrices tienen que estar mucho más arriba. De todas formas la crisis nos ha podido servir un poco para corregir ciertos defectos de la época de vacas gordas. No digo que la crisis sea buena pero quizás haya servido para optimizar ciertos recursos.

La crisis es puro darwinismo y el darwinismo nos ha llevado a donde estamos, no sobreviven las especies más fuertes sino las que mejor se adaptan. La crisis en esto es un momento de oportunidad, un momento en el que hay que optimizar recursos, hay que pensar como empresa en nuevas líneas de negocio, hay que explorarlas, hay que estrechar los lazos y te sirve también para negociar mejor. En fin, tienes una serie de herramientas que tienen que ser beneficiosas dentro del desastre de un escenario de crisis. Pero es que lo de la ciencia en este país ya no es de crisis, es de lo siguiente. Es que hemos bajado un 40 % desde 2009 en inversión en I+D. En Andalucía superamos escasamente el 1 % del PIB cuando el objetivo de Europa es el 3 %. Estamos en una situación complicada.

¿Os han llegado ayudas directas desde la Junta de Andalucía?

Sí, sí. Ahí están las patentes y los desarrollos realizados. Los proyectos que nosotros conseguimos de la Junta de Andalucía, de Corporación Tecnológica de Andalucía, de los ministerios, etc. son competitivos. Es decir, nosotros presentamos un proyecto que ganamos y que luego hay que ejecutar en un tiempo. Si en ese plazo no lo ejecutas hay que devolver el dinero y la mayoría de ese dinero viene de préstamos que hay que devolver. Es decir, subvenciones tenemos y hemos tenido históricamente, pero son minoritarias comparado con los préstamos, no te están regalando el dinero.

Hay un estudio sobre el pez cebra en el que demostráis que los peces tienen memoria y rompéis con esa creencia.

El pez cebra es un modelo maravilloso. Yo creo que se va a convertir en el nuevo ratón de laboratorio. ¿Por qué? Porque es un vertebrado, es muy fácil de manejar, los primeros días está fuera del Real Decreto de experimentación animal, por tanto se puede trabajar con él como si fuese una célula, puedes hacer con él todo lo que se le hace a un ratón, y lo más importante es que son organismos que tienen una embriogénesis muy rápida, de siete días, son transparentes y tienen todos los órganos excepto pulmones, obviamente. Puedes hacer estudios de todo tipo.

¿Le puedes poner electrodos en la cabeza?

Sí, claro que se puede hacer e incluso se les hacen resonancias. Se les hacen las cosas más avanzadas en biomedicina. Nosotros particularmente lo utilizamos para pruebas de toxicología que son muy importantes en el desarrollo farmacéutico, porque cuanto antes te des cuenta de que tu fármaco produce una cardiopatía mejor, porque antes lo descartas. Pero llegamos a hacer incluso estudios de comportamiento. El que tú comentas es el laberinto en T, que es una adaptación clásica del laberinto en T de roedores. También se hacen estudios de campo abierto, de comportamiento social, de ansiedad, de miedo… Prácticamente se pueden modelizar todas las memorias y todos los comportamientos en el pez cebra de una forma muy rápida y muy barata, porque necesitas menos muestras y puedes hacer más animales a la vez. Tiene una serie de ventajas que luego te permiten ir al siguiente paso, que es el roedor, con más garantías.

El animal que utiliza la biomedicina para avanzar en todos los campos es fundamentalmente el ratón. Luego cuando te vas a regulatoria —regulatoria es la fase en la que una agencia te va a autorizar para que tu fármaco se pueda probar en humanos— las agencias reguladoras te piden dos animales, uno roedor y otro no roedor, normalmente es rata y perro y en ocasiones muy, muy, muy concretas, el mono. Pero en las agencias reguladoras se aseguran de que tu compuesto sea seguro; si no, no entras.

¿Tienes constancia de que el pez cebra sea defendido por los animalistas para no experimentar? ¿Tenéis inspectores que ven las condiciones del pez cebra?

Supongo que tampoco les gustará. El pez cebra vive en unas condiciones fabulosas en el laboratorio, se les controla la temperatura, la iluminación —para que el pez no se estrese tiene un amanecer y un atardecer, es decir, es gradual—, tiene comida suficiente, tienen un número máximo de animales por volumen de pecera, se les controla el pH, los nitritos, los nitratos y absolutamente todos los parámetros, y además tenemos un veterinario que vela por el cuidado de estos animales. Las medidas son las ideales para que esos animales estén en la mejor de las condiciones. Para empezar, por la propia experimentación, porque si tú metes muchos elementos de distorsión tus resultados no van a ser fiables. Esto es así, por una parte por el buen desarrollo de los experimentos y por otra parte porque, evidentemente, los científicos no disfrutamos haciendo sufrir a nadie.

¿Crees que es necesario experimentar con animales?

Es absolutamente imprescindible. A principios de 1900 la esperanza de vida en España era de unos treinta y cuatro o treinta y cinco años, dependiendo de si eras mujer u hombre; ahora estamos por encima de los ochenta. ¿Cómo hemos ganado esos cincuenta años, ese medio siglo de esperanza de vida? Haciendo desarrollos biomédicos fundamentalmente, y en esos desarrollos biomédicos la experimentación animal ha jugado un papel imprescindible. Vuelvo a decir: no queda más remedio que hacer experimentación en animales.

¿A qué crees que se debe este movimiento en contra de la experimentación animal o de las vacunas?

Pues un poco yo creo que a la ignorancia, con todas sus letras. Defender que no hay que vacunar a los niños para mí es una osadía que es propia de la caza de brujas. Es algo parecido, viene desde el desconocimiento más profundo, desde la ignorancia más atrevida y fomentada por una serie de foreros y blogueros que vociferan sin conocimiento en contra de las vacunas. Cuando tú entras en una discusión sobre las vacunas o la experimentación animal u otros temas científicos con estos gurús, normalmente no tienen salida porque es puro razonamiento. Es que es obvio. Yo me pregunto si estos señores van al dentista, se toman una aspirina o si utilizan la homeopatía cuando tienen un tumor cerebral. Me pregunto esto.

Algunos sí, y se mueren.

Ellos sabrán. ¿Pero qué pasa cuándo decides por tus hijos? Ahí tenemos un problema grave. ¿Cuál es el problema ahí?, que los científicos no somos valientes y no salimos a contar las cosas como son, aunque tengan una serie de potenciales efectos secundarios.

Pero los medios de comunicación también tienen que ser responsables. 

Frente a la iniciativa ciudadana europea de 1,2 millones de firmas para evitar la experimentación animal en España, al menos la Confederación de Sociedades Científicas (COSCE) ha hecho un documento donde explica para qué se utiliza la experimentación animal y cuáles son las ventajas que se han conseguido con ella, firmada entre otros por un gran neurocientífico como es Juan Lerma, por ejemplo, que ha trabajado en el alzhéimer durante muchísimos años. La COSCE frente a esa solicitud, que además ha entrado al Parlamento Europeo y se va a evaluar, explica muy claramente con un documento redactado por científicos por qué es necesaria esta actividad.

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La noticia de que esta petición se ha llevado al Parlamento Europeo aparece en todos los medios de comunicación y el comunicado no aparece en ninguno.

Bueno, pero ahí tenemos que estar nosotros para intentar comunicarlo.

¿Cómo se hace esto?

De nuevo partimos del ambiente en el que vivimos y de la poca cultura científica, que por cierto en los últimos años está cambiando, lo cual está muy bien. Ya se hacen entrevistas a los científicos, ya hay blogs, ya hay eventos que aglutinan a gente en torno a la ciencia por ejemplo el de Jot Down en Sevilla o el Desgranando Ciencia en el que yo también he participado alguna vez y en los que con motivo de la ciencia se llama a una serie de científicos que intentamos comunicar en las palabras más sencillas posibles todos los temas. Hablamos desde dinosaurios hasta enfermedades neurodegenerativas y además atraemos a los niños; y eso es muy importante, porque cuando al niño le explicas las cosas y lo haces bien es capaz de comprender. Es muy importante que los niños desde su más tierna infancia valoren la ciencia como algo bueno, positivo y divertido, y esto lo estamos haciendo en los últimos años.

Hasta ahora los científicos hemos sido un poco orgullosos y no hemos querido salir de los laboratorios. El científico era el típico señor muy listo que no se rebajaba a explicar las cosas a los demás. Creo que era Schrödinger el que decía que lo que no sepas explicar no merece la pena que lo hagas. Esto evidentemente hay que matizarlo porque si no, no se hará cierta ciencia avanzada, pero sí que debemos hacer el esfuerzo de contar las cosas. Si no podemos contarlas tenemos un problema.

Yo creo que a lo que debemos aspirar es a que la cultura científica sea cada vez más grande. Antes por ejemplo no había periódicos económicos en el kiosco, ahora hay cuatro o cinco. ¿Por qué no puede haber cuatro o cinco de ciencia? Empecemos por uno. ¿Por qué tenemos ese pudor los científicos de contar un descubrimiento? ¿Por qué es noticia en un periódico que en un reality show una señora se ponga un pijama de determinado color, y sin embargo, un trabajo que hace alguien en su laboratorio honradamente, con gran esfuerzo y probablemente mal pagado, no lo es? ¿Cuántos artículos científicos de interés se publican en este país al día en grandes revistas, en revistas del primer cuartil? ¿Eso no da para tener un periódico? Es noticia lo otro. Partimos de ahí, partimos de abajo, ya hacemos bastante. Es verdad que tenemos que formar a periodistas para que hablen de ciencia y los científicos tenemos que salir a la calle a contar nuestros descubrimientos, nuestras publicaciones, nuestros avances, nuestro trabajo diario y a partir de ahí se construye. Estamos muy lejos, pero yo creo que vamos por el buen camino.

¿Ves una evolución positiva?

Sí, sí. Creo que en los últimos años los científicos hemos abierto el armario, hemos salido a contar las cosas y hemos invitando a la gente a que venga. Hay eventos en los que la gente sale a la calle, sale a los bares, sale a las plazas y cuenta lo que hacen en ciencia sin pudor, explicándolo; y la gente disfruta, que es lo mejor. Tú tienes que ver a los niños pequeños en Desgranando Ciencia haciendo experimentos, volando un dron o viendo dinosaurios. Es que eso es la ciencia y eso es lo que cambia este y cualquier país. Eso lo descubrió Escandinavia hace muchos años y Estados Unidos ni te cuento. Pero aquí aún estamos con el «que inventen ellos» y el que «los mejores que se vayan fuera».

¿Qué descubrimiento o avance, en tu campo o en cualquier otro, estás seguro de que vas a ver en tu vida y que ahora mismo nos parece imposible pero seguro que está a la vuelta de la esquina?

Voy a hablar de la enfermedad de Alzheimer que es lo que a mí me ocupa. En estos casi veinticinco años desde que se publicó la propuesta de que el amiloide era el evento central de la enfermedad hemos cometido muchos fallos y hemos gastado cientos o miles de millones de dólares, y creo que por primera vez en los últimos años, con la aproximación que se está haciendo a la enfermedad de Alzheimer, es mucho más probable que consigamos avances que con lo que se ha hecho estos últimos años. Vuelvo a decir que esto igual es muy atrevido y que todo el dinero que hemos gastado y todos los experimentos y desarrollos farmacéuticos que han fallado no han sido en vano, han servido para aprender. La ciencia funciona así: hay que generar un dogma, ese dogma cae por su propio peso porque la hipótesis de la que se parte es errónea y eso nos sirve para crear un nuevo dogma que posiblemente esté más cerca de la realidad. Yo creo que veremos fármacos neuroprotectores en la próxima década o dos décadas.

No solo servirá para el alzhéimer entonces.

Fundamentalmente para enfermedades neurodegenerativas.

¿Paliativos o preventivos?

Preventivos. Las neuronas una vez muertas es muy complicado revivirlas. El cerebro de un enfermo de alzhéimer pierde un gran volumen de masa neuronal aparte de las neuronas que se atrofian. Si tu pesas un cerebro sano y un cerebro con alzhéimer, este puede tener la mitad de masa. Ha muerto muchísima neurona  y las que están vivas están atrofiadas; rescatar eso es prácticamente imposible, entonces lo que hay que hacer es diagnosticarlo cuanto antes y ahí hacer las pruebas de los desarrollos farmacéuticos, los que sean, con los aprendizajes que hemos sacado hasta ahora.

Tengo la esperanza, e igual es un sueño, de que en los próximos quince o veinte años tengamos una molécula que esté funcionando para prevenir la enfermedad de Alzheimer. Y si vale para el alzhéimer, y vuelvo al ejemplo del tronco de antes, va a valer para muchas cosas. Al final, cuando un neurólogo se pone delante de un paciente, es muy difícil saber si es una demencia vascular, una demencia senil o una enfermedad de Alzheimer. No es blanco o negro, hay una gama de grises, y por la experiencia y la trayectoria el neurólogo es capaz de diagnosticar con más o menos exactitud. Entonces, lo que aprendamos de la enfermedad de Alzheimer va a ser absolutamente extrapolable a otras enfermedades neurodegenerativas, seguro.

¿El estudio de estas enfermedades neurodegenerativas puede servir para saber cómo funciona el cerebro, que al fin y al cabo es uno de los grandes enigmas de la humanidad?

Sí, pero esto no lo vamos a resolver en breve.

Obviamente no se trata de una receta, pero todo lo que avancemos en ese conocimiento además impactará en muchas otras áreas, por ejemplo la informática.

Hombre, la informática juega un papel clave en el desarrollo de los últimos avances y de los últimos tiempos en neurociencia. La patente que hemos solicitado hoy tiene una base de datos de ochenta mil entradas, y eso o lo gestionas informática y estadísticamente o es imposible. O sea, antes en los laboratorios de bioquímica pescábamos con caña de pescar y ahora lo hacemos con red. Ahora somos capaces de ver miles de genes, el genoma completo en unas horas, mientras que antes un gen podía ser una tesis doctoral. La robótica también es un área que ha sido muy importante, todo lo que es la tecnología aplicada a la ciencia hace progresar a grandes pasos a la biomedicina.

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Hace unos años se decía que las células madre lo iban a curar todo en cualquier caso y ahora parece que la burbuja ha pinchado.

Las células madre siguen ahí y creo que sirven para ciertas enfermedades concretas. En enfermedades muy complejas como el caso del alzhéimer, el párkinson, etc. e incluso en enfermedades multifactoriales de las que desconocemos todavía el funcionamiento o la patogenia veo bastante alejada la utilización de células madre, pero ojalá me equivoque.

Vosotros cotizáis en el mercado secundario. ¿Esto qué significa? 

Sí, en el Mercado Alternativo Bursátil. Eso significa muchas cosas, pero primero lo voy a explicar: en Neuron Bio tuvimos la osadía, no sé si llamarlo atrevimiento, de ser la primera biotecnológica que cotizó en el MAB y también fuimos, probablemente por las mismas razones, la primera empresa en cotizar en continuo. Hasta el momento las empresas en el Mercado Alternativo Bursátil cotizaban en fixing, lo que significa que se negocia dos veces al día. ¿De qué ha servido cotizar en el MAB? Pues para bastantes cosas y muy importantes, a pesar de que los últimos tiempos en el Mercado Alternativo Bursátil han sido muy convulsos.

Lo primero es que te da una transparencia muy grande, de repente eres una empresa pública —se llama pública a la empresa que cotiza en un mercado abierto—, tenemos que dar una serie de informes semestrales, económicos y de evolución del negocio que todos nuestros accionistas y cualquiera puede ver. Nosotros desde el principio nacimos como sociedad anónima y estuvimos auditados por marcas de referencia, Price Waterhouse primero y ahora por Deloitte, y eso significa que nuestra transparencia es máxima. Por eso es importante cotizar en un mercado donde todas las reglas del juego están claras. Por otra parte, existe otro factor muy importante que es la financiación de las empresas. En este país es muy difícil financiar una empresa. Hay capital semilla para empezar a formar una empresa con las primeras subvenciones, pero luego para expandir y para crecer es muy complicado, sobre todo en los últimos años. Nosotros empezamos operativamente a finales del 2006, los años en los que el grifo bancario se había cerrado, con lo cual hubo que buscar fuentes alternativas, y hasta en esto estamos innovando. Como decía ha servido también para la financiación de la empresa porque el Mercado Alternativo Bursátil te permite hacer rondas de ampliación de capital de una forma más o menos ordenada y rápida y conseguir financiación que no podemos encontrar en otros caladeros.

Cotizar en el MAB significa por un lado transparencia, es decir, nosotros tenemos que estar comunicando semestralmente nuestras cuentas y cómo va el negocio, lo cual es siempre positivo, que te evalúen siempre es positivo; y por otra parte significa acceder a financiación que por otra parte no sé cómo lo haríamos porque, en el estado de desarrollo que tiene nuestra compañía, ir a financiación bancaria es prácticamente imposible, con lo cual el MAB es una buena salida para hacer ampliaciones de capital y para continuar con el desarrollo.

¿Ha perdido credibilidad el mercado después de lo de Gowex?

Ha sido un golpe muy duro, pero porque yo creo que se ha metabolizado mal. En todos los mercados hay casos de este tipo, no sé si tan llamativos o menos llamativos, pero esto es un ejemplo de un mercado maduro. El problema es que se nos ha puesto en tela de juicio a todas las compañías que estábamos allí, a todas, cuando las cuentas son públicas y están auditadas. Tenemos asesores registrados reconocidos y al propio MAB revisando las cuentas de cada una de las empresas.

Yo siempre pongo un ejemplo hablando de esto: ¿cuando tú te vas al mercado y compras a alguien unos tomates y resulta que los ha robado, puedes suponer que todo el mercado ha robado? ¿A que no? Pues el Mercado Alternativo Bursátil es exactamente lo mismo.

En el caso de Gowex ha sido una estafa, ¿el regulador ha sido culpable?

Ha sido una absoluta estafa y ha habido muchos problemas. Hay una serie de fallos continuados aquí, empezando por la propia empresa que falsea las cuentas, seguido de un auditor que nadie conocía, o por lo menos no estaba en la lista de los veinte, treinta, cuarenta primeros, y luego también por parte del MAB por asumir que el trabajo estaba bien hecho y por no hacer estudios comparativos de negocio con empresas parecidas. Era muy raro que Gowex llegase a capitalizar casi dos mil millones de euros en un negocio en el que solamente ellos eran capaces de generarlo y sus competidores no podían alcanzar esos niveles de negocio. Ha sido un fallo en cadena.

¿Hay otros proyectos empresariales del sector biotecnológico que hayan triunfado en bolsa?

Hay empresas muy potentes, hay farmacéuticas… Está Puleva, Grupo Ebro, te hablo de memoria, está Grifols…

¿España tiene un buen mercado biotecnológico?

Bueno, no tiene un mercado biotecnológico puntero. Probablemente porque el sitio en el que se siembra la semilla del mercado biotecnológico es la investigación. Hay que sembrar mucho en investigación, y la investigación generará avances significativos. Algunos de ellos se convertirán en patentes, algunos de ellos generarán spin-offs y algunas de estas funcionarán o no. Entonces hay que sembrar y regar mucho en la I+D para luego poder tener esos ejemplos. Yo creo que ahí está la clave.

Por poner un ejemplo: en el MAB creo que no llegamos a treinta empresas mientras que en el AIM, que es el mercado hermano en Londres, están por encima de las mil empresas y en las rondas de ampliación de capital en 2014 alcanzaron los ocho mil millones de euros. Yo no he hecho las cuentas en el MAB, pero no creo que llegáramos a veinte o treinta millones como máximo. Por tanto tenemos que seguir alimentando el mercado de empresas, darles herramientas, esto es muy importante. ¿Por qué voy a invertir? En Neuron Bio obviamente invertiré, pero ¿por qué voy a invertir en el MAB pudiendo invertir en una empresa cotizada en el Ibex 35?

Algo me tiene que dar el mercado a cambio ya que me juego mi dinero, por ejemplo una ventaja fiscal, que no existe. Es muy importante porque el señor que pone su dinero en Neuron Bio o en cualquier otra empresa biotecnológica debe conocer que el riesgo de los desarrollos es alto y debe saber que puede perder su dinero, pero también se le debe dar algo a cambio como la ventaja fiscal que te decía.

Eres científico y te gusta la poesía.

Dices lo de la poesía porque le hice una entrevista a Raquel (Lanseros), pero me gustan muchas cosas. Yo discutía con un amigo pintor y le decía que básicamente el arte y la ciencia es para mí intrínsecamente lo mismo, se trata de entender y saber el por qué.

Decía Borges que si tan solo pudiéramos comprender una flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Al final se trata del descubrimiento del ser humano, bien por vía científica racional, el que tenga una mente racional, de ver cómo van los mecanismos subyacentes a las células y a las enfermedades e incluso inventar nuevas ideas que luego puedes comprobar; bien por la vía emocional con la poesía, la pintura y la literatura. Son básicamente lo mismo, descubrir al ser humano.

¿Qué libro nos recomendarias?
Buf, es que es difícil, te voy a decir cánones… A mí un libro que me ha marcado mucho pero seguramente es muy recurrente, es En el camino de Jack Kerouac. Este es un libro muy importante para mí porque va a la esencia, y voy a aprovechar para hacer una reflexión sobre los científicos: muchas veces el personaje dice que hay que moverse, que hay que cambiar, y yo creo que debemos estar en perpetuo cambio y en perpetuo cambio de óptica de los problemas. Considero que para los científicos esto es esencial porque debemos estar en profundo cambio todos. Anquilosar a los científicos a una plaza in aeternum es un error.

Javier S. Burgos para Jot Down 7


Juan Botas: “La ciencia debería ser una cuestión de Estado, no política”

Juan Botas nació en Madrid aunque su familia es de origen asturiano-leonesa. Hizo su tesis doctoral en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa completando su formación académica en Standford, donde realizó su postdoctorado. Desde entonces forma parte del equipo de investigadores y docentes del Baylor College of Medicine en el Texas Medical Center en Houston, uno de los centros de investigación biomédica con más prestigio en EEUU, trabajo que combina con el de investigador del Neurological Research Institute del Texas Children’s Hospital. Juan dirige una serie de investigaciones genéticas más propias de la ciencia-ficción que de la ciencia actual con el objetivo de entender cómo funcionan ciertas enfermedades y así poder curarlas. Aprovechando que viene a ver a la familia a Madrid lo entrevistamos en el Caixa Forum con el fin de que nos detalle su trabajo.

En la famosa novela de H.G. Wells La isla del Dr. Moreau, un científico experimenta con animales para asemejarlos a los humanos. En la última de las adaptaciones al cine, protagonizada por Marlon Brando y Val Kilmer, el argumento técnico descansa en la manipulación genética de estos animales a los que se les incorpora material genético humano creando monstruos. ¿Qué semejanzas hay entre el guión de la película y tu trabajo con la Drosophila, también conocida como mosca de la fruta?

Nosotros trabajamos intentando averiguar lo que hacen los genes no solamente en condiciones normales, sino especialmente en condiciones de enfermedad; y para abordar ese problema alteramos el funcionamiento de los genes de la Drosophila introduciendo el gen humano que causa una enfermedad en su genoma, haciendo que se exprese y luego estudiando en su cerebro los procesos patológicos que se desencadenan. Lo que tiene en común por lo tanto es la genética y la utilización de los genes como herramientas, aunque en nuestro caso el objetivo es encontrar curas para enfermedades.

Ojo de Drosophila visto con microscopio de fluorescencia

La Drosophila melanogaster es usada extensamente en genética y es un organismo modelo en biología del desarrollo. ¿Por qué este insecto es tan importante en la investigación sobre las causas de las patologías que afectan a los seres humanos? ¿Qué hitos científicos le deben su éxito a esta pequeña mosca?

El uso de la Drosophila en el estudio de las patologías humanas es relativamente reciente, de hace poco más de diez años, y las investigaciones en este campo aún son bastante limitadas. La Drosophila se ha utilizado tradicionalmente en la biología como caballo de batalla principal para entender cómo los genes trabajan entre sí en grupos durante el desarrollo de un embrión fecundado hasta que se convierte en un organismo adulto. Algunos de los científicos que trabajamos con la Drosophila en el análisis de los procesos de génesis nos planteamos que se podrían utilizar las mismas herramientas para entender el camino inverso, es decir, cómo empiezan a funcionar mal los genes hasta que provocan la muerte del organismo.

Los genes son las unidades de ADN que contienen la información para la síntesis de las proteínas. Dónde piensas que hay que focalizar la investigación para la prevención y tratamiento de este tipo de enfermedades para conseguir mejores resultados a corto plazo, ¿en la identificación de los genes o en la operativa de las proteínas?

Uno va con lo otro, no se puede separar. La proteína es el producto de un gen, por lo que primero necesitamos identificar los genes que intervienen en esa patología, pero luego debemos ser capaces de comprender el mecanismo de funcionamiento de esa proteína y esto es aún más complicado.

El plegamiento de proteínas es el proceso por el que una proteína alcanza su estructura tridimensional. Si una proteína no se pliega correctamente será no funcional y, por lo tanto, no será capaz de cumplir su función biológica. ¿Qué relación hay entre el correcto plegamiento de las proteínas y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson?

Hay una relación muy estrecha ya que el plegamiento es fundamental para que la proteína funcione. El gen es un código unidimensional, ya que aparece en forma de secuencia, y luego se tiene que traducir en una máquina tridimensional que es una proteína. La función de la proteína depende de su estructura tridimensional, al igual que una llave que tiene que tener una forma y volumen adecuado para que entre en la cerradura y funcione. Si el plegamiento es incorrecto la proteina no funciona y en algunos casos concretos, por ejemplo en Parkinson o Alzheimer, la proteina mal plegada tiene además una nueva funcion que ahora es neurotóxica y por tanto dañina.

Qué es el rastreo genético inverso y qué aporta en el análisis del desarrollo de las enfermedades neurodegenerativas.

Tradicionalmente los rastreos genéticos han buscado el gen responsable de una característica anatómica o fisiológica (un fenotipo) determinada por la función de un gen hasta entonces desconocido. El rastreo inverso es la busqueda de la función desconocida de un gen del que se conoce su existencia pero poco más. Nosotros hemos generado modelos de enfermedades como el Alzheimer a partir del conocimiento de genes que lo producen y estamos intentando averiguar los mecanismos moleculares por los que esos genes causan la enfermedad. En este sentido, usamos una variación del rastreo genético inverso para entender la enfermedad a nivel molecular y con el objetivo de encontrar dianas terapéuticas.

El imprintig es la técnica que permite que los genes puedan modificar su funcionamiento sin necesidad de un cambio en la secuencia del ADN. ¿Con que objetivo se desarrollan las investigaciones relacionadas con la impronta genética?

El imprinting es una modificación del ADN que hace que un determinado gen permanezca activo o inactivo de manera que, por ejemplo, la copia del gen heredada de tu papá esté inactiva y solo la copia heredada de tu mamá funcione. Esto ocurre normalmente con unos pocos genes más o menos bien estudiados, pero hay cierta evidencia de que tambien puede producirse por causas medioambientales menos conocidas. Más alla del imprinting, la modificacion del ADN es uno de los mecanismos por el que se controla la regulación (el funcionamiento) de los genes; por ejemplo para compensar que las niñas tienen dos copias de los genes del cromosoma X mientras que los niños solo tienen una. Por tanto algunas investigaciones relacionadas con imprinting tienen como objetivo entender regulacion genética. Otras investigaciones tienen como objetivo estudiar enfermedades neurológicas que se desencadenan por defectos en el fenomeno de imprinting, como por ejemplo la enfermedad de Angelman.

Las ataxias espinocerebelosas son un conjunto heterogéneo de enfermedades neurodegenerativas que suponen para el paciente una pérdida de coordinación motora y de equilibrio. En vuestras investigaciones modificáis la mosca de la fruta utilizando genes humanos para comprender estas ataxias, sin embargo las moscas (y los artrópodos en general) no tienen cerebelo. ¿Cómo se explica la traslación de resultados? ¿Por qué no se utilizan mamíferos en este tipo de estudios?

Claro que se utilizan. De hecho, el ratón es el sistema modelo más extendido para el estudio de enfermedades humanas, y la mayoría de las investigaciones se realizan con estos animales. Nosotros somos un poco más atrevidos al usar la Drosophila, y lo hacemos por dos razones que, a mi modo de ver, son fundamentales. Una es que con la Drosophila se pueden hacer miles de experimentos en poco tiempo mientras que con el ratón, a causa del tiempo requerido para una nueva generación y por razones económicas, tienes las posibilidades contadas. En el genoma humano hay más de 20.000 genes, y si quieres saber cuáles son los que participan en el progreso de una enfermedad y cuáles se pueden alterar mínimamente para detenerla es, literalmente, buscar una aguja en un pajar. Para hacerlo con ratones necesitaríamos un presupuesto científico que no existe en el mundo y un tiempo que supera lo que dura una carrera científica. Por eso, las opciones son dos: hacer unos pocos experimentos de los que estemos muy seguros o de manera aleatoria y esperar que te toque la lotería o hacerlos de manera sistemática, para lo que te tienes que inventar un modelo que te permita hacerlo, y ahí es donde entra la Drosophila. Efectivamente, la Drosophila no tiene cerebelo, pero tiene un cerebro con 100.000 neuronas con circuitos, transmisores y todos los elementos moleculares exactamente iguales que el cerebro humano. La complejidad es distinta. El cerebro humano tiene 100.000 millones de neuronas, y el de la Drosophila, 100.000; pero la composición molecular, el cómo se hablan unas con otras, los impulsos eléctricos y los neurotransmisores son los mismos. La diferencia es la complejidad. Otro aspecto importante, que es el gran descubrimiento de la genética de los últimos diez años, es que los genes están extraordinariamente conservados. Y esto es un toque de humildad, porque los genes que tenemos nosotros son los genes que tiene la Drosophila, con poquitas modificaciones. El 75 por ciento de los genes que causan enfermedades humanas están conservados en la Drosophila. Somos primos, todos evolucionamos de un ancestro común.

Gracias a la famosa serie de médicos Dr. House, hay determinadas enfermedades que han pasado al dominio público como el lupus, la sarcoidosis o la enfermedad de Huntington. Con respecto a esta última, ¿qué enfoque terapeútico puede desarrollarse a partir de vuestras investigaciones con la Drosophila? ¿Es trasladable a otro tipo de enfermedades poliglutamínicas?

En el Neurological Research Institute estamos estudiando varias enfermedades neurodegenerativas, y ésa es la otra razón para usar la Drosophila. No solamente podemos abarcar el genoma entero, sino que tenemos la capacidad de estudiar las ataxias espinocerebelosas, la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Alzheimer o la distrofia muscular, entre otras, con el objetivo clave de descubrir si hay mecanismos patogénicos conservados entre estas enfermedades. Creo que respecto a esto, como científicos, tenemos una cierta responsabilidad. El Alzheimer es muy importante porque es la enfermedad neurodegenerativa con más incidencia.  La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 18 millones de personas en todo el mundo padecen esta enfermedad y prevé que la cifra llegue a los 34 millones en el 2025. Por esta razón las grandes compañías farmacéuticas tienen programas de investigación que buscan soluciones para esta enfermedad ya que suponen un gran mercado potencial.  Sin embargo nos podemos preguntar qué pasa con todas estas enfermedades tan terribles como el Alzheimer, que tienen menos enfermos y por lo tanto, menos interés por parte de la industria farmacéutica. Es tan caro desarrollar una medicina que la industria farmacéutica necesita un mercado y si ese mercado potencial no existe es muy difícil que se inviertan recursos. Con nuestras investigaciones basadas en el estudio de la Drosophila buscamos conexiones entre estas alteraciones neurodegenerativas, y si somos capaces de encontrar un mecanismo común entre el Alzheimer y una enfermedad rara haríamos un servicio tremendo a los pacientes y a las familias afectadas. Ésa es la segunda razón por la que trabajamos con la Drosophila, ese análisis comparativo no se podría hacer en ratón.

El neurobiólogo Gary Small, autor del best seller La biblia de la memoria, incide en que el estilo de vida determina la aparición de enfermedades como el Alzehimer. ¿Existe esa correlación en la Drosophila modificada genéticamente?

Esa correlación se tiene en cuenta en determinadas investigaciones, sobre todo con ratones, en las que se analiza el impacto del ambiente en cuanto a actividades físicas y cognitivas sobre el progreso de las enfermedades. En el desarrollo de las enfermedades podemos encontrar factores genéticos y ambientales. Nosotros creemos que somos capaces de contribuir más es en el plano genético, porque tenemos la ventaja de ser capaces de explorar todo el genoma. Por lo tanto, tiene sentido que nosotros nos enfoquemos a la parte de la influencia genética, que es muy importante. La importancia relativa de los genes versus ambiente no es igual en todas las enfermedades, por ejemplo: en el Huntington, si una persona presenta una mutación específica en el gen que codifica la huntingtina, con toda seguridad desarrollará la enfermedad. El ambiente puede influir para que la enfermedad se manifieste a los 40 años en lugar de a los 45, pero no hay escapatoria. Sin embargo, en el Parkinson participan tanto factores genéticos como medioambientales para que la enfermedad se desarrolle.

Un equipo de investigadores taiwaneses liderados por el Dr. Chang están construyendo un mapa de imágenes con las 100.000 neuronas que tiene aproximadamente la Drosophila con el objetivo de comprender su arquitectura cerebral. ¿Hasta qué punto es necesaria la colaboración multidisciplinar, especialmente la informática, en las investigaciones que llevas a cabo? ¿Es posible técnicamente no solo conocer el mapa neuronal sino también el flujo de comunicación sináptica?

Absolutamente fundamental, y es algo que he visto cómo ha cambiado durante mi carrera. En poquísimo tiempo la biología ha pasado de ser un campo de investigación con fronteras claramente delimitadas a ser una ciencia multidisciplinar en la cual todo está integrado. Y eso ha trascendido a la biología para incluir a estadísticos, matemáticos o físicos. Por ejemplo, en el Neurological Research Institute el personal que hemos contratado últimamente son todos matemáticos y físicos. En estos momentos la forma de trabajar en biología no tiene nada que ver con la manera en que lo hacíamos cuando yo hacía la tesis. Ahora debemos manejar de una cantidad de datos enorme, que vienen de decenas de miles de genes, de secuenciar millones de nucleótidos de ADN o centenares de millones secuencias de los transcriptomas y ver cómo se expresan distintos genes. Todo eso requiere una capacidad informática y desarrollar unos algoritmos matemáticos que los biólogos somos incapaces de hacer. Necesitamos como agua de mayo trabajar codo a codo con matemáticos para hacer análisis de datos. Y, en estos momentos, ésa es la biología moderna.

¿Es posible no solo conocer el mapa neuronal, que es cuestión de tiempo, sino también el flujo de la comunicación sináptica?

Es un objetivo fundamental para comprender enfermedades neurológicas, porque uno de los primeros fallos en muchas de estas enfermedades aparece en la transmisión sináptica. ¿Cómo se comunican unas neuronas con otras? ¿Cómo funcionan los circuitos neuronales? Son puntos débiles afectados por las enfermedades, por lo que es necesario conocer cómo están conectadas las partes del cerebro y cuáles son los circuitos neuronales de los que dependen ciertos comportamientos en situaciones normales o patológicas.

Cerebro humano visto con ‘difussion Magnetic Resonance Imaging’

¿Trabajáis con cartografías cerebrales de receptores?

Claro, sabemos qué tipo de neuronas funcionan con tales neurotransmisores y receptores y qué tipo de neuronas funciona con otros alternativos. Algunos de ellos son particularmente susceptibles en unas enfermedades y otros en otras. Por ejemplo, las neuronas dopaminérgicas en la enfermedad de Parkinson.

Cuando hablamos de epigenética nos referimos a fenómenos que no afectan la secuencia de ADN de los genes pero que sí varían su expresión. ¿Cómo influyen los factores epigenéticos en las enfermedades neurodegenerativas?

Por lo que sabemos hasta ahora los factores epigenéticos influencian en mayor medida a las enfermedades neurológicas no degenerativas como el síndrome de Angelman o la enfermedad de Rett, que forma parte del conjunto de enfermedades autísticas, que a las neurodegenerativas como el Alzheimer, el Huntington o las ataxias.

En psicología, sobre todo en algunas escuelas humanistas, se trabaja desde hace mucho con la herencia transgeneracional no genética, ampliamente criticada desde la ortodoxia más científica. Ahora hay un auge en la investigación epigenética en la que se trabaja sobre la transmisión de secuencias de información no-ADN de padres a hijos a través de procesos exclusivamente biológicos. ¿Es cierto que heredamos de nuestros progenitores información no genética? 

No se sabe con seguridad, pero es un frente nuevo que se está abriendo. Lo que no va a cambiar es que lo que es fundamentalmente importante en el 99 por ciento de lo que somos está determinado por nuestros genes y nuestro ambiente. El que haya influencias epigenéticas que se transmitan de padres a hijos y eso tenga en determinados casos concretos importancia sobre el desarrollo de enfermedades está claro, pero son cosas puntuales. Lo que pasa es que ha sido una sorpresa, porque el dogma era que eso no sucedía.

La corriente filosófica denominada transhumanismo defiende que las tecnologías derivadas de la ingeniería genética, de la nanotecnología o de la bioinformática (entre otras) deben de usarse por los humanos “para volverse más que humanos”. ¿Hasta que punto compartes este objetivo?

Eso es totalmente absurdo. Todas las tecnologías tienen su peligro, y es fácil de comprobar si nos fijamos en la Historia. Cualquier innovación puede ser utilizada para el beneficio de la Humanidad, pero también de manera perjudicial. Y el desarrollo de la genética no se diferencia en nada al resto de los grandes avances tecnológicos. No tengo ningún colega científico genético cuyo objetivo sea generar una super raza humana. Es más una cuestión de literatura de ciencia-ficción. La investigación científica en este campo es dura, así que si te quieres dedicar a ella profesionalmente tienes que estar enamorado de lo que realmente es, no de fantasías pseudocientíficas.

En la ciencia ficción podemos encontrar muchas historias que se desarrollan alrededor de este humano superior como en la película Gattaca o en el best  seller Neuromante de William Gibson. Con respecto a la viabilidad técnica de un ser humano 2.0 hacia dónde crees que vamos a evolucionar, ¿a un cyberhumano conectado directamente a la red o a un homoplus mejorado por la manipulación genética?

El ser humano conectado a la red es ya una realidad. En las sociedades desarrolladas tenemos nuestros teléfonos móviles conectados a Internet y no podemos vivir sin ellos. Pero eso no es necesariamente malo, muestra el avance de la cultura humana y la capacidad de adaptación que tenemos. Por descontado, se puede llevar a un extremo que sea ridículo, pero por sí mismo no es perjudicial. En cuanto a la manipulación genética, es un tema extraordinariamente importante y serio alrededor del cual tiene que haber un debate a nivel social, porque es algo que transciende a los científicos. Tienen que marcarse unas reglas y unos límites de lo que es aceptable y lo que no lo es. Como siempre, la tecnologías van a ser extraordinariamente beneficiosas para la humanidad, pero tambien pueden aplicarse con fines dañinos. La terapia genética va a ser utilizada para curar enfermedades que en este momento son incurables, y eso va a ser increible para las personas afectadas y sus familias; pero también tendrá un efecto económico beneficioso enorme en la sociedad. Podemos hablar del coste de la enfermedad de Alzheimer, que es espeluznante: 180.000 millones de dolares anuales solo en Estados Unidos, y aún no estamos concienciados con lo que se nos viene encima. Ése es el aspecto bueno, pero el enfoque de la ciencia-ficción es utilizar ese tipo de conocimiento para generar de manera sistemática individuos más espabilados, y eso es un problema ético que requiere un debate a nivel social. Tanto yo como mis colegas científicos estamos en contra de llegar a esos extremos. Y es un debate que no es en nada distinto del debate de otras tecnologías que han surgido como consecuencia del desarrollo de la Humanidad.

Siguiendo con la ciencia ficción, Robert A. Heinlein justificaba la longevidad de su protagonista, Lazarus Long, con una idea tan simple como ir cruzando progenitores cuyos ascendientes fallecieran a una edad muy avanzada, entendiendo la longevidad como un rasgo fenotípico heredable. ¿Esta idea de Heinlein es correcta? ¿Hay estudios en personas o animales que la corroboren o la descarten?

Sí, es correcta. La longevidad está determinada genéticamente, aunque siempre hay, evidentemente, una influencia ambiental. Si comes veneno, eso va a tener un efecto sobre tu longevidad. Pero que los genes influyen en longevidad lo sabemos desde hece mucho. Hay especies animales que tienen una longevidad relativamente corta y especies similares que viven mucho más tiempo. Son especies cercanas con una composición genética similar y lo que hace que unas vivan más que otras son probablemente diferencias en unos pocos genes. La demostración contundente de que eso es así son experimentos en animales como Drosophila o C. Elegans, que incrementan su longevidad cuando se modifica el funcionamiento de determinados genes. Eso ha caído sobre la imaginación con una fuerza terrible. Se podría manipular y extender la longevidad de la misma manera que se podría curar una enfermedad, porque tiene un componente importante de origen genético. Esto ejerce sobre nosotros toda clase de fantasías.

Otra corriente filosófica con origen en EEUU es el movimiento Brights que defiende un mundo libre de elementos sobrenaturales o místicos y postula una filosofía naturalista de naturaleza atea. ¿Conoces este movimiento? ¿Crees que en EEUU se prospera más curricularmente en el ámbito científico no mezclando religión y ciencia cuando en un área como la genética hay una evidente correlación filosófica?

No, no conozco ese movimiento. Cuando se decide a quién le otorgan financiación para investigar, a nadie se le pregunta ni se tiene en consideración sus creencias religiosas. A nivel científico las ideas religiosas que pueda tener cada uno ni se plantean ni se barajan ni se comentan; es algo totalmente personal. Pero esto es así a nivel científico. Si pasas al nivel político la cosa es distinta. La ciencia es demasiado importante para el desarrollo cultural y el bienestar de la Humanidad como para dejarla en manos de los políticos. Tendría que ser una cuestión de Estado, porque los políticos tienen, a mi modo de ver, demasiada influencia sobre la ciencia. Por ejemplo, George Bush prohibió en Estados Unidos investigar con células madre embrionarias, y su motivación era religiosa. Y eso es algo que se impone desde la política a la ciencia. Eso ha sucedido y está aún sucediendo, y es una de las razones por las que la ciencia es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos. Y también por razones económicas, porque la ciencia mejora el nivel cultural y el bienestar humano a largo plazo, y los políticos no piensan a largo plazo. Cuando los políticos deciden que hay que ajustar el presupuesto cortan la ciencia porque no les reporta nada en los próximos cinco años.  Pero lo que están quitando es el pan y la salud de nuestros hijos. Volviendo al ejemplo del Alzheimer: ¿qué sentido tiene recortar los pocos millones que se invierten en desarrollar una cura cuando el coste de no tenerla es de miles y miles de millones?

Un aspecto distintivo entre EEUU y Europa en el ámbito de la investigación científica y tecnológica es la diferencia conceptual con respecto a lo que es patentable o no. De hecho, una de las polémicas más conocida es precisamente la relacionada con la patentabilidad o no del  genoma humano. ¿Cómo te posicionas siendo un investigador de formación europea que trabaja en EEUU?

En este tema hay que ser bastante tajante. Es inaceptable contemplar cómo se intentó en algunos momentos por parte del sector privado patentar secuencias genéticas, genes o secuencias de ADN, porque esto no es una invención de nadie, es un patrimonio de la Humanidad porque nos lo ha dado la evolución y la naturaleza. Yo comprendo que sea necesario regular la ley de patentes para que tenga sentido para el sector privado invertir en investigacion y desarrollo, pero puedes patentar algo que hayas creado tú mismo, no algo que hayas descubierto que está ahí. Y creo que, afortunadamente, la sociedad cada vez lo entiende más en estos términos. Hubo un momento de duda con el genoma humano en el que quisieron patentar ciertos genes, pero creo que esto ya pasó.

Hace poco nos enterábamos que EEUU censuró a las prestigiosas publicaciones científicas Nature y Science cuando alertaban sobre una peligrosa mutación de la gripe aviar, la H5N1, que sería letal para millones de personas. En tu opinión, ¿es lícito que el gobierno americano decida qué avances científicos se pueden o no compartir? ¿Crees que lo que hay detrás son intereses en materia de seguridad nacional como esgrimen los censuradores o intereses económicos?

Es una pregunta difícil porque es un caso muy extremo. Yo estoy en contra de la censura de cualquier avance científico, por principio me parece mal. Pero hay casos puntuales en los que la cosa es peliaguda, y éste quizá sea un ejemplo de ello. En este caso en concreto, el de intentar que no se publique la secuencia que pueda dar lugar a una supergripe monstruosa, no creo que subyazga afán comercial porque no existe la exclusividad para hacer una vacuna, es algo relativamente sencillo que multitud de países pueden hacer, no es una tecnología puntera, por lo que no te va a reportar un beneficio económico grande. Sin embargo, sí puede ser un arma biológica tremenda. La famosa gripe española, por ejemplo, mató entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo entre 1918 y 1920. Si surge una gripe contra la que no tenemos ninguna defensa, la carrera contrarreloj entre el contagio —que tal y como funciona ahora la sociedad es rapidísimo— y la capacidad para generar la vacuna puede ser dramática . El peligro de la guerra biológica es el que comentábamos antes: utilizar una tecnología beneficiosa para la Humanidad con un fin malintencionado.

¿Quién debe tener el poder de decisión?

La sociedad debe involucrarse en esto y el papel de los científicos es explicar a la sociedad cuáles son las ramificaciones, los peligros y los beneficios, pero es la sociedad quien debe decidir. Y la sociedad debe verse representada por personas que tengan los conocimientos adecuados para tomar estas decisiones.

 También hace unos días la prestigiosa revista Science magazine anunciaba los que considera los diez avances científicos más importantes del año 2011, entre los que se encuentran tres proyectos españoles. ¿Profesionalmente crees que España está en la élite de la investigación mundial? ¿Han cambiado mucho las condiciones para los investigadores desde que tú decidiste quedarte en EEUU?

La ciencia en España sigue estando a un nivel inaceptable en relación al nivel que debería de tener. Esto tiene un origen histórico, ya que desde siempre en este país ha habido más apoyo a las artes que a las ciencias. Sin embargo, siempre ha habido científicos extraordinarios que han salido como de la nada, como flores en el desierto, y que han tenido una influencia impresionante. Por ejemplo, en el campo de la medicina, Santiago Ramón y Cajal, que se puede considerar como el padre de la neurociencia. Con el boom económico anterior a esta crisis hubo un florecimiento de la ciencia con inversiones e iniciativas extraordinarias que rompían el molde que encasillaba la ciencia española, que estaba lastrada por el funcionariado y que, en algunos casos, como en algunas instituciones de Cataluña, generó un interés que, de repente, se está apagando. Y esto es gravísimo, porque el dinero que se invierte en ciencia a nivel total es ridículo, pero la influencia que puede tener sobre el desarrollo cultural y económico del país en el futuro puede ser bestial. Desgraciadamente no puedo ser optimista sobre la ciencia en España porque estamos en regresión con respecto al periodo de cambio que surgió hace unos años. Por eso digo que la ciencia debería ser una cuestión de Estado y no política, porque lo que se requiere para no perder generaciones de científicos es tan ridículamente poco que habría que exigir esa visión de futuro.

Imagino que la ética profesional para los científicos que hacéis manipulación genética es un tema siempre presente y bastante complejo. Me gustaría preguntarte tu opinión acerca de diferentes escenarios de la ciencia ficción que se podrían dar en un futuro cercano. Todos soñamos con acudir algún día a Parque Jurásico, ¿es actualmente un proyecto viable? ¿Lo consideras ético?

Técnicamente es viable hacerlo con algunas especies extintas para las cuales hay especies vivas que son suficientemente cercanas. Por ejemplo, podría ser viable usar la tecnología para extraer ADN de mamuts que están helados en la tundra siberiana en bastante buen estado y utilizar ese ADN combinándolo con ADN de elefantes actuales para generar un híbrido que después, transcurridas algunas generaciones, acabara obteniendo un mamut. Seguramente hoy en día no existe ningún impedimento tecnológico mayor que lo haga inviable. Pero si eso lo retrasas en el tiempo a especies más lejanas con menos relación con especies actuales la dificultad tecnológica se va agrandando. Yo creo que mi responsabilidad no es posicionarme, sino explicar como científico qué se puede hacer y cuáles son las consecuencias positivas y negativas y, entonces, implicar a la sociedad para que tome esa decisión.

El planeta de los simios: ¿se puede dotar a los simios superiores de mayor inteligencia mediante la implementación de genes humanos? ¿Lo consideras ético?

Actualmente no es posible, no tenemos los suficientes conocimientos sobre el conjunto de genes que dictan la inteligencia y el lenguaje. Se conocen genes involucrados en el lenguaje, pero estamos muy lejos de la posibilidad de manipular genes para incrementar la inteligencia o la capacidad de lenguaje. Lo que pueda suceder en el futuro ya es ciencia-ficción.

Un mundo feliz, versión light: ¿se puede analizar las capacidades intelectuales mediante el análisis del genoma con el objetivo de enfocar para cada persona una línea curricular específica? ¿Lo consideras ético?

No, no lo considero ético. De todas maneras, esto tampoco es posible ahora. Incluso si alguien tuviese la loca idea de llevarlo a cabo no existe la tecnología del conocimiento para hacerlo, pero por ese camino van cosas como la cuestión de hasta qué punto pueden tener acceso las compañías aseguradoras a los historiales médicos. Conforme pase el tiempo y avance la Medicina podremos obtener datos genéticos sobre la predisposición de la personas para manifestar diferentes enfermedades, y entonces existe la posibilidad de que las aseguradoras quieran conocerlos. En mi opinión y en la de muchos otros científicos esos datos deben ser confidenciales. Y eso tiene que regularse. Pero pienso y espero que de la misma manera que hay una confidencialidad entre los médicos y sus pacientes en la medicina actual, seguirá habiéndola en la medicina futura y esos datos nunca deberían ser accesibles para las compañías aseguradoras.

Desde hace tiempo algunas investigaciones revelan que órganos como el corazón o el hígado poseen un sistema nervioso complejo que funcionaría a modo de pequeño cerebro, lo cual explicaría ciertos cambios de hábitos en las personas transplantadas. ¿Qué opinas de estos hallazgos?

El cuerpo es una maquinaria integrada con una sofisticación increíble, y todos los órganos están comunicados con el sistema nervioso a través de las terminaciones nerviosas del sistema nervioso periférico y central. Hay un feedback por el que el sistema nervioso influye en el funcionamiento de esos órganos, y esos órganos, por diversos mecanismos, influyen en el sistema nervioso. Pero no es que el corazón o el hígado tengan un microchip o un minicerebro propio que controle cómo funcionan estos órganos.

Algunos científicos, como Josep María Caralps, el primero que hizo una operación de trasplante de corazón en España, o Eduard Punset que se hizo eco en su programa Redes, comentan que se mantiene cierta información en algunos órganos trasplantados que hace que la persona que lo recibe adquiera un hábito, por ejemplo, que antes no tenía.

Información claro que hay, porque cuando tú trasplantas un corazón de otra persona ese órgano tiene un ADN de otra persona, y ese ADN se traduce en la expresión de genes. Es decir, por supuesto que hay información de otra persona, porque un órgano está compuesto por células, y esas células tienen su núcleo, ese núcleo tiene su gen y el gen no es el de tu padre y tu madre, sino del padre y la madre del donante. Está claro que tiene trascendencia, pero a qué nivel es otra cosa. A nivel cognitivo no creo que la tenga en absoluto. Lo más obvio es la trascendencia que tiene desde el punto de vista de reconocimiento de qué es tuyo y qué es ajeno, y ése es el problema de los trasplantes: el rechazo.

En EEUU hay una serie de complementos vitamínicos que se comercializan en las farmacias sin receta médica que son un éxito absoluto de ventas y que se prescriben para frenar o ralentizar en envejecimiento. Muchos de ellos son alabados por quienes los utilizan, aunque el corpus médico y farmacéutico no acaba de darles el visto bueno arguyendo los posibles efectos adversos que puedan tener a largo plazo.  Me gustaría que me dieses tu opinión personal sobre alguno de ellos:

En Estados Unidos existe la “Food and drug administration”, una agencia estatal, que es quien regula si un medicamento es efectivo o peligroso. Los suplementos no están bajo la supervisión del FDA, y esto es un negocio galopante, porque vender la moto de que te tomas eso y vivirás más tiene una mística tremenda. En esto hay que tener mucho cuidado porque hay un interés comercial tan grande debido a que mueve tantísimo dinero y en la mayoría de los casos hay muy poco fundamento científico detrás. La coenzima Q10, por ejemplo, entra en la idea de que hay que tomar muchos antioxidantes porque retrasa el envejecimiento y sobre esto hay una industria impresionante, que incluye la vitamina E y la C. Se han hecho ensayos clínicos controlados, y el resultado es que no hay ningún efecto claro y demostrable. Sin embargo, la gente sigue tomando estos suplementos que, en grandes cantidades, pueden ser perjudiciales. Es un negocio que genera muchísimo dinero y todos estamos expuestos. Esto no quiere decir que no haya suplementos que puedan tener efectos positivos. Hay gente que tiene déficit de vitamina D y esto es pejudicial para la salud del esqueleto, por lo que necesitan tomar más vitamina D, o gente que tiene problemas de inflamación asociadas con la edad y ciertos antiinflamatorios naturales pueden tener su efecto, como los presentes en los aceites de pescado. Los suplementos probablemente sean el origen de la medicina, pero hay que tener mucho cuidado porque hay muchísimo abuso comercial y, en algunos casos, son claramente contraproducentes y nocivos.

Un caso extremo de automedicación para combatir los efectos del envejecimiento es el de Vincent Giuliano que experimenta con cada sustancia que aparece en el mercado y a la que se le supone algún efecto beneficioso al respecto, y todo ello lo explica de forma técnica  en su blog. ¿Consideras que esta información puede divulgarse?

No puedes impedir que alguien divulgue, si lo haces estás coartando la libertad de expresión.

En España se ha limitado la divulgación, por ejemplo, con la melatonina, cuando Fernando Sánchez Dragó alabó sus virtudes en un blog y sin embargo a pesar de que incluso es legal comprarla en muchos países, aquí se le instó a dejar de hablar de ella por parte de las instituciones.

La melatonina en Estados Unidos se vende en cualquier tienda. Todo es tóxico a niveles suficientemente altos, todo depende de la dosis. Te puedes envenenar por tomar demasiada sal. Lo que tiene que haber es información y transparencia. La censura y el no informar a la gente porque no lo van a saber utilizar y son tontos es un argumento inaceptable. Lo que se tiene que hacer es informar de cuáles son los posibles beneficios y los posibles peligros. Estoy en contra de correr un tupido velo y censurar lo que esté relacionado con un tema. Y eso ha de ser así con cualquier avance científico y tecnológico; no hay que censurar, sino informar. Y volvemos a un tema importante, y es que para informar debes educar. Para que la información sea eficiente tienes que procurar que aquellos que reciban la información sean capaces de asimilarla, porque es muy fácil que un desaprensivo te engatuse y te venda la moto de que algo es fenomenal porque quizá no tienes los conocimientos necesarios para darte cuenta. Creo que censurar es peligrosísimo.

Una de las teorías más divulgadas por los medios en la actualidad es la que postula que los telómeros son una especie de reloj temporizador para la muerte celular y se está experimentando con el alargamiento de los mismos (Vicent Giuliano también) mediante la enzima telomerasa. ¿Compartes el optimismo de quienes trabajan en esta teoría?

Las investigaciones en telomerasa son muy interesantes aunque aún tenemos mucho que aprender sobre su impacto en el envejecimiento. Lo que sí está claro es que los telómeros, que son como unos tapones que se encuentran al final de los cromosomas, se van acortando con las divisiones celulares y que por lo tanto se desgastan con el tiempo. Los telómeros tambien estan implicados en el desarrollo procesos cancerígenos.

Si no te hubiese interesado la genética, ¿en qué otra rama de la investigación científica te habría gustado trabajar?

 Siempre me ha atraído la astrofísica que, curiosamente, está relacionada con la biología desde el punto de vista de la complejidad. Por ejemplo, el número de estrellas del universo no es mucho mayor que el número de conexiones entre las neuronas del cerebro.

 ¿Cuál es último ensayo que te dejó impactado?

Uno sobre física de partículas que relata de una manera muy amena la historia de la física de partículas y el trabajo que se hace en el LHC. Se llama A Zeptospace Odyssey.

Fotografía: Andrea Cudeiro