Para ser 007 pon cara de póker

Imagen: EON Productions.

Vamos a ser puristas. En el cine hay un solo 007 que merezca llevar todas las medallas de su universo imaginario, y ese es el que ha aparecido en las veinticinco películas de EON Productions. El resto es lo que el café a los sucedáneos. El espía británico solo es auténticamente él cuando se desenvuelve rodeado de un aire de prepotencia, chulería, incorrección, machismo… y casinos. Eso si consideramos que el escritor que lo concibió tenga algo que decir al respecto.

Ian Fleming describía a James Bond como un tipo cursi, que se desenvolvía entre sexo y violencia porque esos son los elementos comunes a todas las historias humanas desde que aprendimos a contarlas. Todo lo contrario a un héroe, insistía, pues su cualidad no es el valor, sino ser escrupuloso en el cumplimiento del deber. De ahí frases como «me he acostado contigo para cumplir mis deberes con el servicio de su majestad, no por placer». 

Ian Fleming concebía a su agente como se veía a sí mismo, un oficial de la inteligencia británica. Le faltaba el glamur de 007, pero le sobraban experiencias vitales como para recrearle y hacerle durar en el tiempo. Aunque fueron los largometrajes de EON los que han inmortalizado al agente gracias a la recreación de su iconografía, adaptada a los gustos de cada década desde 1960 hasta hoy. Trajes impecables, coches de alta gama, cuidado en la preparación de los cócteles Dry Martini y lujosas salas de juego. Ninguno de estos elementos es casual, ni tampoco hallazgos geniales de Fleming. No si consideramos que la idea de Bond nació en un hotel de lujo, ligado al casino de Estoril y a una operación en que participó el autor como vigilante del auténtico «James Bond». 

Jugador en los casinos de Londres y Nassau

Las creaciones de EON son geniales porque respetan todo lo que el autor legó al espíritu del personaje. Y porque el paso del tiempo nunca le ha sacado de las salas de juego. De hecho si queremos saber cómo nació el viejo Bond no tenemos más que repasar la secuencia de la primera entrega, 007 contra el Dr. No. Sean Connery, con impecable esmoquin, se presenta a sí mismo con el «soy Bond, James Bond». Pero atentos al personaje de su derecha, que suele pasar desapercibido, porque es un homenaje a Ian Fleming, y al lugar donde estaba sentado en el casino de Estoril en 1941. El verdadero jugador, el tipo que inspiró al 007, era Triciclo, nombre en clave del agente triple del MI6 Dusko Popov, a quien Fleming debía vigilar. Más que nada porque gracias al servicio de inteligencia británico acababa de embolsarse, en una operación de desfalco a los nazis, una cantidad equivalente a más de medio millón de dólares actuales. Popov estaba solo, y decidió quedarse la pasta. De hecho decidió que se la iba a pulir viviendo a lo grande en el lujo que rodeaba Estoril, punto de reunión de los servicios de espionajes internacionales en la Segunda Guerra Mundial debido a la posición neutral de Portugal. Pero justo al sentarse en la mesa del casino, un caballero de traje impecable y amables maneras se sentó a su lado, susurrándole al oído que sabía de dónde había sacado Triciclo el dinero de su apuesta. Y que iba a chafarle sus planeados días de lujo y derroche. El caballero era Ian Fleming, y doce años más tarde recrearía la escena, fabulándola, en su primera novela de Bond, Casino Royale

Por las fotos que se conservan de Triciclo en aquel año de 1941 podemos asegurar que no hubiera desmerecido, ni por atractivo ni por planta, de los actores elegidos por EON para encarnar a 007. A Dusko Popov su atractivo, masculinidad y buena planta le habrían permitido estar al lado de Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y hasta Daniel Craig. Y eso que la elección del primero desagradó profundamente a Ian Fleming porque era, según Connery, un puto esnob incapaz de concebir que un tipo de clase obrera pudiera encarnar a su casi aristocrático espía. O sin casi. James Bond es un retrato de Popov agitado, no mezclado, con la personalidad del escritor. Un bon vivant crecido en una familia adinerada londinense, y con claras maneras de la clase alta. Le gustaba el lujo, y no concebía que la diversión de un caballero no pasara por atreverse a arriesgar unos cientos o miles de libras en la mesa de juego, seduciendo de paso a las mujeres de maneras y vestidos exquisitos. Por ese motivo permitió que Triciclo se sentara a la mesa, y por lo mismo le avisó de que solo le permitiría seguir jugando mientras ganara, para no gastarse un dinero que pertenecía al servicio secreto. Es el motivo por el que en las tramas de 007 los casinos siempre juegan un papel fundamental como punto de reunión, de contacto con los malos, y de lugar donde la chulería del agente secreto brilla con luz propia. Así que el elenco de actores no pudo estar mejor elegido, pues tenían que ser una mezcla idealizada de Fleming, Popov, y el James Bond literario. Y además ser capaces de, vestidos impecablemente, no desmerecer la cara de póker ante el tapete verde.

La elección de las ubicaciones de los casinos siempre se ha cuidado esmeradamente, tanto como el atractivo de los actores masculinos que encarnan a Bond. En cada entrega la sala de juego ha reflejado el momento histórico por el que atravesaban los gustos de los jugadores, y la arquitectura de las salas de juego más icónicas del mundo en cada momento. Para la primera entrega, 007 contra el Dr. No, se escogió uno de los primeros clubes de juegos de azar londinenses, Le Cercle. Ubicado en el edificio que hoy es el exclusivo casino Les Ambassadeurs, y uno de los favoritos de los jeques del petróleo, lo que da idea de su nivel de lujo. Por su historia ligada a la aristocracia victoriana y su estilo arquitectónico era el lugar ideal para presentar a la nueva estrella del espionaje británico. Cuando se rodó esa película, en 1962, se había hecho popular por tener crupieres franceses, patatas fritas hechas al estilo de París y mesas en forma de riñón, todo muy innovador y sofisticado en los sesenta. Aunque en realidad lo que vemos de su interior en esta entrega, como en la mayoría de las demás, es una mera recreación, un decorado. Solo los exteriores son reales.

La siguiente película donde el casino cobra gran protagonismo es Operación Trueno, y aunque la sala de juego no se corresponde con una real, vuelve a ser un homenaje a Ian Fleming, que había fallecido el año anterior. Esta vez su oponente en la mesa es un tipo de carácter desagradable, esmoquin blanco y maneras de mal perdedor. Al personaje de Emilio Largo no le falta ni el parche en el ojo. Recrea al rico hombre de Liechtenstein al que Triciclo desplumó en la mesa de bacará en 1941 mientras Fleming le vigilaba. Como antes dije, las reglas de la caballerosidad de Fleming obligaban a dejar a su compañero disfrutar, dentro de unos límites. Y si el casino imaginario de Operación Trueno se ubica en Nassau es porque en los sesenta las Bahamas se habían consolidado como destino vacacional de lujo de la alta sociedad. Lo que explica en parte su larga trayectoria como paraíso fiscal, hasta hoy.

La modernización del espía que jugaba al bacará

Bond es un inmortal al que será difícil, sino imposible, sacar de los casinos. Sobrevivirá porque una de los hallazgos al trasladarlo al cine es haberlo adaptado a los tiempos. Ese fenómeno de hacer contemporáneo a un agente de la Segunda Guerra Mundial comenzó con una de las últimas películas donde Sean Connery se retiró de representar el personaje por primera vez. Diamantes para la eternidad abandonaba el lujo aristocrático para lanzarse al nuevo concepto de riqueza, el de los casinos de Las Vegas. Bailarinas, grandes espacios, hasta un lago donde una chica vestida de sirena toca el arpa en una barquita. Y por supuesto las máquinas tragaperras. Hasta la moda se había dado la vuelta, y ahora Bond llevaba sin complejos el esmoquin blanco de los setenta, antes característico de sus oponentes malvados. Tampoco juega al bacará esta vez, sino a los dados, concretamente al craps o pase inglés, mientras una nueva belleza a su lado trata de despistarlo con un escotazo que parece preludio de ciertos vestidos mínimos actuales de la gala de los Óscar. Los exteriores del casino de la ficción se corresponden además con uno real, el Westgate de Las Vegas. 

La relación de Bond con la ciudad meca de los casinos es peculiar. En El hombre de la pistola de oro un Roger Moore 007 viajaba a un casino de Macao, China. El exterior elegido para la película fue The Venetian, casino hotel de Las Vegas. Pero en 2007, y solo un año después de comenzada la nueva entrega de la saga para el siglo XXI, con Daniel Craig de protagonista, los propietarios de ese casino inauguraban un nuevo Venetian… en Macao. Realidad y ficción se mezclaban mientras mirábamos con admiración la figura en bañador de Craig, el Bond más cuadrado de la historia. Que volvía con un remake especialmente icónico, Casino Royale, primera novela de Fleming.

Las cinco películas protagonizadas por Craig han vuelto a actualizar toda la iconografía de Bond, adaptándola al presente. Es la modernización más actual. El personaje abandona definitivamente el juego de cartas del bacará, eligiendo jugar al más popular Texas Hold’em Poker o póker descubierto. Lo único que aún no ha aparecido en sus películas es la tendencia moderna de los casinos virtuales de internet. Lugares como el casino online de 888 ofrecen más posibilidades que los físicos, y todas las variantes de juego y slots que se puedan imaginar para elegir. La única referencia a este aspecto tecnológico se hizo en el largometraje donde Connery regresaba a encarnar a Bond, Nunca digas nunca jamás, donde el héroe juega contra el villano a un videojuego electrificado. Alta tecnología en 1983. 

En muchos otros aspectos del 007 encarnado por Creig sí se ha respetado la adaptación al presente. Ahora vemos al actor sentarse en la mesa de juego sin corbata ni traje, solo una camisa negra con varios botones abiertos, despechugado para que no olvidemos los pectorales y tableta que esconde debajo. Desde el año 2000 los casinos físicos han reducido extraordinariamente sus exigencias sobre qué vestir, y en muchos no es obligatoria ni la americana ni el vestido de noche. Algunas salas de Las Vegas permiten incluso entrar en bermudas, y nos queda por saber si alguna vez Bond se presentará así, lo que desde luego sería un auténtico salto al presente. Ahora ni podemos acudir a los grandes destinos turísticos del juego, ni ir al cine a verle. La última entrega, No Time to Die, profético título para el 2020, aplazó su estreno al próximo noviembre. Y quién sabe si acabará lanzándose en plataformas aquí, y en las salas en China, como la Mulán de Disney. Lo único seguro es que en ese largometraje aparecerá de una forma u otra un casino. Para hacernos soñar con ser él, ganar al malo, hacer saltar la banca, y de paso llevarnos a la chica. Básicamente en eso, y en poner cara de póker mientras lo consigues, consiste ser Bond. 


De Egipto a Las Vegas: una historia del póker

Amarillo Slim en las 1974 World Series of Poker.

A mediados del siglo XX, un periodista estadounidense escribió: «Nuestro juego nacional no es el béisbol, sino el póker». Había, pensaba él, algo intrínsecamente americano en ese juego de cartas nacido, al menos en su versión moderna, en la Louisiana del siglo XIX. Un juego que había alcanzado la madurez y su forma definitiva en los casinos flotantes del río Mississippi. Que había servido de entretenimiento hasta a los regimientos de soldados destacados en el Salvaje Oeste, como atestigua la crónica militar Dragoon Campaigns to the Rocky Mountains, publicada en 1836. Aun así, la primera mención del póker estadounidense, muy famosa entre los historiadores del juego, delata sus orígenes europeos: la hizo en 1829 un actor británico llamado Joseph Cowell, que estaba de visita en Nueva Orleans y observó una partida de un juego al que los nativos llamaban poker, pero que no era no muy distinto a otros que ya se practicaban en Europa. El problema es que nadie ha sido capaz de reconstruir con total fiabilidad documental cuáles son las raíces exactas del póker.

Ni siquiera se sabe con seguridad cuándo se empezó a jugar con cartas, ni de qué manera. La referencia literaria más antigua que se conoce a un juego de cartas procede de la China del siglo IX, pero se especula con la posibilidad de que ya se usaran cartas desde tiempos aún más antiguos. No se ha podido demostrar porque las cartas, al contrario que los dados de marfil o las fichas de piedra, se descomponen y se pierden con facilidad. Una posibilidad es que las primeras cartas no fuesen en sí mismas el núcleo del juego, sino meras representaciones del dinero con el que se apostaba. Desde China, los juegos de cartas viajaron hacia la India y se piensa que en el siglo XII ya se usaban naipes no solamente en Asia oriental, sino también en Persia y en el norte de África. Los primeros juegos de cartas similares a los actuales y bien documentados datan del Egipto de principios del siglo XIII. Durante el sultanato mameluco se usaban barajas de cincuenta y dos cartas, repartidas en cuatro palos que, ya por entonces, estaban representados por copas, monedas de oro, espadas, y mazas para jugar al polo. A lo largo del tiempo han existido juegos que usan un número muy variable de cartas, pero parece ser que el estándar de cincuenta y dos ya era habitual: el relato tradicional dice que era una referencia a las cincuenta y dos semanas del año, y que los cuatro palos representaban las cuatro estaciones.

Las cartas egipcias o naib (origen del término naipe) se parecían mucho a las que todavía hoy se usan en países como España, y también son el origende la baraja francesa que se utiliza en el póker. En aquella baraja árabe cada palo tenía un as y otras nueve cartas numeradas, además de tres cartas superiores o «nobles»: un rey, un virrey, y un ministro. Una baraja elaborada era un producto de fina artesanía, así que podía ser una posesión lujosa. La prohibición religiosa del islam suní impedía representar las figuras humanas del rey y sus ayudantes, así que, para designar la esas tres figuras, se usaba una muy elaborada caligrafía ornamental.

Cuando los juegos de naipes árabes llegaron a la Europa mediterránea, se diseminaron con rapidez por países como España o Italia, donde la nobleza empezó a practicarlos con entusiasmo. Hasta se adoptaron los mismos palos, aunque, como el deporte del polo era casi desconocido en Europa, el mazo de golpear la pelota fue sustituido por el basto de madera que aún hoy vemos en la baraja española. También se usaron figuras humanas para representar al rey, a una reina en el lugar del virrey árabe, y a un paje o «sota» (o, en ocasiones, a un príncipe). Esta adaptación del formato árabe a los gustos de la Europa del sur terminaría siendo conocida como «baraja latina». Poco más tarde, los juegos de naipes se extendieron a Francia y Alemania, países donde se buscó facilitar la fabricación artesanal. Los cuatro palos «latinos» fueron sustituidos por símbolos más sencillos: corazones, hojas de bellota (después convertidas en tréboles), hojas de árbol (que la imaginación reconvertiría en armas, pues hoy se las llama «espadas» en algunos idiomas, y «picas» en español), y losas (después rebautizadas como «diamantes»). Hoy, a esta baraja francesa —o germano-francesa— la llamamos también baraja «de póker», aunque el póker estaba muy lejos de existir cuando fue diseñada.

Los juegos de naipes ya se habían extendido por toda Europa en el siglo XVI, y los había de muchas modalidades. Los que podrían considerarse los más antiguos antecedentes del póker eran un juego español llamado primero y otro italiano llamado primo visto, que implicaban apuestas y faroles, aunque no se conocen bien sus mecanismos y pudieron ser versiones de un mismo juego que cambiaba de nombre y de reglas según la época y el lugar. En cualquier caso, el juego del primero debió de ser muy popular en Europa, pues William Shakespeare lo menciona —por su nombre en español— en la comedia Las alegres comadres de Windsor. Esto era sin duda un guiño travieso de Shakespeare hacia su audiencia, pues los juegos de naipes estaban prohibidos en Inglaterra, al igual que el tenis, los bolos o el primitivo football. El único juego alentado por las autoridades era el tiro con arco.

Entre los viejos juegos europeos ya los había que implicaban apuestas en torno a combinaciones de naipes como parejas, tríos, o cuartetos. En esos casos, solían emplearse barajas que solo tenían veinte cartas, si participaban cuatro personas, o veinticinco, si participaban cinco. Pues se repartían cinco cartas iniciales (y definitivas) a cada jugador y, no habiendo posibilidad de cambiar ninguna de ellas, se iba aumentando la apuesta según una mezcla de intuiciones estadísticas y psicológicas, adquiriendo gran importancia la táctica del «farol». En ocasiones se faroleaba sin haber mirado las propias cartas; en varios países, esta arriesgada apuesta a ciegas y sin saber con qué jugada se contaba, era anunciada con la misma bravucona frase: «Ya las he visto».

No se sabe cuál de los muchos juegos europeos pudo ser el antepasado del póker, por lo que se ha llegado a especular con la posibilidad de que el póker provenga de un juego persa, el as-nas. Pese a la escasez documental, la lógica parece indicar que todas las papeletas las tiene un juego alemán llamado poch, una de tantas adaptaciones europeas del primero. En el siglo XVII, el poch sería adoptado por los franceses y rebautizado poque. Esto encaja a la perfección no solo con la evidente similitud del término poque con el inglés poker, sino con el hecho de que el poker estadounidense nació en Lousiana, territorio francófono que apenas veinte años antes había sido vendido por Francia a los Estados Unidos. Los colonos franceses llevaron el poque a la muy nocturna y animada capital de Lousiana, Nueva Orleans. Se propagó por el Mississippi y en la década de 1840 aparecía ya en diversos libros sobre juegos y apuestas. Aunque todavía era frecuente el uso de veinte o veinticinco cartas, el viejo estándar de cincuenta y dos terminó imponiéndose, surgiendo las primeras variantes modernas del juego, como el straight poker, más parecido al juego europeo, y el stud poker, que combinaba cartas boca abajo con otras visibles, y que fue durante mucho tiempo la versión más popular.

El póker se convirtió en parte indisoluble de la idiosincrasia estadounidense con la expansión colonial hacia la costa oeste y el nacimiento de la muy competitiva cultura de los pioneros, muy en especial las periódicas fiebres del oro que seguían al descubrimiento de ese metal en diversos puntos geográficos. Los buscadores que acababan de hacer fortuna apostaban una parte de sus ganancias en partidas donde, más que la honra o el propio dinero, buscaban decidir cuál de los ganadores de la búsqueda de oro era también el ganador sobre la mesa de juego. Quienes buscaban la emoción del juego con apuestas reales, pero con un bajo riesgo, podían optar a modalidades como el split poker, donde el ganador de cada mano no se llevaba todo el dinero apostado, sino que el botín se repartía entre dos o más jugadores, de acuerdo a un sistema predeterminado de normas. Esto minimizaba las ganancias, pero también las posibles pérdidas. Además, reducía el poder de los faroles y permitía evitar la feroz competitividad de las partidas del Salvaje Oeste. Esta modalidad solía ser practicada entre quienes no disponían de mucho dinero, o entre quienes preferían la caballerosidad a la ganancia, caso de ciertos ambientes burgueses.

El stud poker se mantuvo como modalidad más famosa durante mucho tiempo, incluso después de haberse inventado la modalidad que, con el paso del tiempo, le iba a arrebatar ese papel: la variante Texas hold’em. Apareció a principios del siglo XX en Robstown, un pequeño pueblo tejano. Fue extendiéndose por el resto del estado, aunque durante más de cinco décadas fue una rareza más allá de Texas, hasta el punto de que nadie lo llamaba Texas hold’em, sino sencillamente hold’em. A mediados de siglo, la modalidad tenía sus propios jugadores profesionales en Texas, leyendas como Amarillo Slim, Doyle Brunson o Crandell Addington, pero seguía sin hacer ruido en otros lugares (aunque empezaba a haber jugadores profesionales no tejanos que se abrían camino en el hold’em, como Puggy Pearson, natural de Tennessee). Estos jugadores profesionales tejanos se trasladaron a Las Vegas en 1967 y se llevaron el hold’em consigo, aunque solamente había un casino que organizaba partidas de hold’em. Se llamaba Golden Nugget y su ambiente poco cuidado —el suelo estaba cubierto de serrín mezclado con engrudo— espantaba a los clientes adinerados.

Pese al bajo estatus del Golden Nugget, el hold’em empezó a llamar la atención de otros jugadores profesionales, y hasta de los directores de otros casinos. Crandell Addington recordaba que en la modalidad predominante por entonces, el draw poker, se apostaba dos veces por mano. En el hold’em que él y sus paisanos habían llevado a Las Vegas se apostaba cuatro veces por mano, lo cual, según Addington, permitía jugar de forma más estratégica. Y esto premiaba el talento de los jugadores, lo cual permitía no solo organizar partidas por niveles, sino que ofrecía la posibilidad de montar atractivos torneos profesionales.

Un par de años después, un casino más presentable, el Dunes, les ofreció la posibilidad de organizar allí un torneo llamado Gambling Fraternity Convention, que más tarde terminaría convertido en el celebérrimo World Series of Poker, un equivalente al campeonato mundial de ese juego. Gracias a la preponderancia de los tejanos y de la atención que habían suscitado sus estratégicas partidas, el hold’em (de repente más conocido como Texas hold’em) se convirtió en la modalidad predominante en ese torneo, y más tarde en todo el mundo. Las retransmisiones televisivas demostraron que el hold’em tenía mayor poder de entretenimiento, además de ser un juego más estructurado en el que las tácticas del momento jugaban un papel considerable, y el stud poker, que aún conservaba cierta popularidad, terminó de ser doblegado. Así, una modalidad que durante más de medio siglo había pasado desapercibida en los garitos de Texas terminó convertida en la reina absoluta de los tapetes.


Raúl Mestre: “En el póquer no necesitas ser el mejor para ganar dinero”

Raúl Mestre (Valencia, 1982) es un joven emprendedor, disciplinado, muy inteligente, que un día decide aparcar sus estudios de Químicas —cursaba el último curso— para dedicarse profesionalmente al póquer. Escribe con cierta asiduidad como experto en distintas publicaciones sobre póquer, tiene un empresa donde forma a futuros jugadores profesionales y entre sus otras muchas proezas como jugador destaca la de ser el primero y actual campeón del mundo de la Federación Internacional de Póquer. Nos recibe en la sede de su empresa, un espacio tecnológico donde se desarrollan y mejoran los procedimientos y algoritmos.

¿Qué le recomendarías a un emprendedor que solo dispusiese de cien euros para empezar un negocio en estos tiempos de crisis? 

La verdad es que no soy muy optimista con la situación política en España; en estos momentos mi recomendación a alguien que quiera emprender algo nuevo es que mire fuera si tiene la posibilidad; creo que nos esperan unos años muy complicados para empezar algo aquí, con una situación fiscal realmente desfavorable para el emprendedor y con un país que además no apoya a los emprendedores. Aquí se ha tenido desde siempre una cultura mucho más centrada en proteger al trabajador y creo que ahora mismo eso está pasando factura. Así, que el primer consejo sería: “mira fuera de España”; el segundo: “céntrate en algo de lo que serías tu propio cliente” para que puedas entender realmente qué es lo que esperas del servicio; si no entiendes el producto no puedes hacer una buena empresa.

Empezaste con ochenta euros y te ha ido bastante bien.

Sí, aunque lo que empecé con ochenta euros no fue exactamente un modelo de empresa; yo empecé a jugar al póquer más como un autónomo —con sus matices— y realmente tuve suerte de encontrarme con el póquer como actividad empresarial, ya que además de hacerme disfrutar encaja perfectamente con mis habilidades.

Antes de jugar al póquer fuiste aficionado primero al Warcraft III y luego al Magic, ¿lo que aprendiste practicando este tipo de juegos de estrategia te ha servido para destacar como jugador de póquer?

He jugado a juegos de rol MMORPG desde que tengo, no sé, casi diría que uso de razón. Me encantan, y por supuesto las habilidades que desarrollas jugando te sirven para el póquer, porque al final, más allá del afán competitivo que puedas tener, en cualquier juego de estrategia acabas haciendo uso del análisis estadístico y en ese aspecto el póquer no es diferente al resto.

Sí, mucha gente lo que hace es instintivamente tomar decisiones pero detrás hay un análisis estadístico  intuitivo, y quizás lo que tú haces es seguir una metodología para trabajar con la estadística de forma consciente y sistemática, ¿no?

Claro. Si tú lo que haces es jugar al mus apostándote una cerveza con los amigos no tiene sentido que te vayas a poner a hacer un desarrollo matemático avanzado para ganarle las cervezas a los colegas, estaría además un poco feo. En esos escenarios tiene más sentido hacerlo de forma emocional. En el momento en que el póquer se convierte en una actividad empresarial, en la que además manejas cantidades altas de dinero, tienes que enfocarlo del mismo modo que enfrenta un ingeniero o un arquitecto su trabajo, realizando un análisis matemático de lo proyectado.

Tu trayectoria y tus títulos han sido destacados en medios como El Mundo o en el Levante, donde no es habitual que hablen de póquer. ¿Te consideras el mejor jugador de España o es que dominas con más audacia que ninguno las estrategias de marketing?

(Risas) Hombre, es difícil afirmar en un juego como el póquer quien es el mejor jugador, por varias razones. En primer lugar, porque los resultados no son públicos en la mayoría de los casos y, en segundo lugar porque, a diferencia de otros deportes como el tenis, el golf o el ajedrez, la habilidad como jugador no te garantiza a corto plazo que vayas a ganar siempre; en el póquer un buen jugador puede tener malos resultados y un mal jugador buenos resultados. Por eso no puedo decir que soy el mejor jugador, pero sí que soy el jugador español que lleva más años jugando en los niveles superiores y que fui el primero en llegar a las mesas más altas de la red. Hasta qué punto esto me convierte o no en el mejor es opinable; más opinable, desde luego, que en otros deportes.

Entonces, está claro que lo que sí tienes es una buena estrategia de marketing, ¿no? 

Bueno, es cierto que dirigir una escuela de póquer cuyos alumnos acaban obteniendo muy buenos resultados a nivel mundial te da cierto prestigio y renombre, más que mis propios resultados. Nuestra escuela tiene como estrategia obvia dar a conocer, precisamente, el éxito de nuestros alumnos. Además, en cualquier actividad el ser un buen profesional no te garantiza ser un buen docente; son los alumnos quienes, con su evaluación pública, nos dan el reconocimiento que tenemos. También soy conocido porque soy el primer español que escribe de póquer en profundidad, de teoría de póquer, de estrategia de póquer y, claro, en un juego en el que el idioma siempre ha sido el inglés, sobre el que todo lo que se ha publicado a nivel internacional ha sido en inglés, ser el primero que escribe en castellano contenido propio de calidad, más allá de traducciones, y orientado a gente que se toma el juego en serio, te crea un nombre que es difícil de generar por medios más tradicionales.

Dicen que en el póquer hay que ser muy hábil en la toma de decisiones; quizás la primera y más difícil que tuviste que tomar fue la de dejar la carrera de Químicas cuando te quedaba un año para dedicarte profesionalmente al juego. ¿Qué dificultades te supuso a nivel familiar y social?

La decisión, en aquel momento, más que la de dejar la carrera, que suena muy definitivo, era aparcarla. Hoy es cuando sé que era definitivo. Fue una decisión que tomé arrastrado por las circunstancias,  llevaba un año jugando, en los últimos meses estaba ganando bastante dinero en las mesas y tenía amigos mayores, gente que había terminado la carrera, que ya entonces tenía problemas para encontrar trabajo; en el mejor de los casos estaban sacándose un doctorado, o trabajando de becarios con unos sueldos realmente bajos. El mundo de la investigación puede ser muy atractivo y muy interesante a nivel intelectual, pero económicamente hay que reconocer que no está demasiado bien. Entonces, viendo la perspectiva que tenía como jugador de póquer, no me hubiera perdonado no cogerme un año sabático para darme una oportunidad; como estudiante me había ido bien, tampoco hubiera acabado la carrera mucho más tarde. No creo que un año hubiera representado una diferencia relevante, y quizá la única dificultad de esto fue hacer que lo entendiera mi familia, porque bueno, para mis padres esto fue como si les hubiera dicho que, no sé, me iba a dedicar a vender heroína o algo por el estilo… Yo tenía claro que esto podía ser un error, nunca sabes estas cosas hasta que realmente no te pones de forma intensiva con ello. Claro que ahora, siete años después, me río de las preocupaciones que tenía entonces. A día de hoy, con el panorama laboral que tenemos, aconsejo a quien tenga que tomar una decisión en de este tipo que no se lo piense: estamos en un punto en que si no corres riesgos, el camino seguro no te va a llevar a nada mejor.

En el libro Póquer Online: los secretos del mejor jugador español comentas que escribir sobre póquer te ayuda a mejorar como jugador. ¿En que sentido haces esa afirmación?

Sí, estoy seguro de que  si estoy o si seguiré estando entre los mejores jugadores es porque he tenido que escribir más que nadie. Al escribir necesitas estructurar tus ideas. Tengamos en cuenta que el póquer no es una actividad que mucha gente enfoque de una forma profesional; podríamos compararlo, a otro nivel, con la gente que juega al mus, que defiende teorías de cómo hay que jugar al mus —o al truc, al dominó, al tute—, pero claro, nadie se obliga a escribir sus teorías sobre el juego, las ideas no se afianzan en tu cabeza. Cuando tienes que ponerlo por escrito necesitas organizar tus ideas y muchas veces, cuando lees el primer borrador de lo que has escrito, te das cuenta de que no tienes claro realmente el concepto que quieres explicar. Cuando tienes que escribir algo de una forma sencilla, fácil de entender y clara, el primero que tiene que entenderlo eres tú. Además, al escribirlo estás poniendo tus propios puntos de vista sobre situaciones teóricas a la vista de toda la comunidad de jugadores; ese feedback que recibes también te hace mejorar.

En tu empresa EducaPoker aplicas un modelo de negocio muy original, y además adecuado a estos tiempos líquidos, como los llama Zygmunt Bauman. ¿Cómo consigues rentabilizar cursos de formación en los que no cobras nada directamente por el aprendizaje?

El modelo de EducaPoker está basado en la naturaleza de la relación entre los jugadores y las salas de apuestas. Al contrario que en las casas de apuestas deportivas u otros juegos de casino, en las partidas de póquer el jugador no apuesta contra la casa sino que lo hace contra otros jugadores. La sala de juego, por lo tanto, sólo se lleva una pequeña comisión de cada partida. La sala presta el servicio de ponerte mesas, te crea el sitio para jugar, hace publicidad para atraer jugadores, y cada jugador paga una comisión por bote. Nuestro negocio se genera a partir de que nosotros proporcionamos jugadores a las salas de póquer, jugadores con interés a los que les enseñamos a jugar más allá de simplemente echar cuatro manos un día.

¿Cuánto es el desembolso medio de tus alumnos para que tú consideres que están listos para convertir el póquer en un trabajo con un salario digno?

A un alumno preparado siempre le aconsejo que dé el paso de convertir el póquer en su actividad profesional, pero para reforzar su propia decisión. Cuando el póquer puede ser tu modo de vida lo sabes de sobra, y es porque has jugado tanto que entiendes perfectamente los conceptos: lo que es la varianza, las rachas, el dinero que puedes ganar… Desde luego, la decisión de dedicarte al póquer como actividad en exclusiva es algo que solo puedes hacer si tienes unos ingresos mucho mayores de los que tendrías en una actividad más tradicional, más normal; entre otras cosas, porque no vas a tener vacaciones, ni seguridad social ni de ningún tipo. Hay toda una incertidumbre legal y social que no tendrías en otros trabajos. Tal y como está ahora el panorama laboral, sí creo que esta actividad puede ser un buen complemento para gente que tiene un trabajo, o está desempleada; mientras buscan un trabajo pueden sacar algo de dinero.

En tu libro siempre hablas de jornadas de trabajo de diez o más horas al día, ¿es compatible jugar al póquer con un trabajo?

Sí. Aunque, en mi opinión, es imposible jugar de forma parcial e intentar  llegar a lo que sería la Primera División. No pretendas estar jugando en las mesas más duras si va a ser tu ocupación a tiempo parcial. Esto no significa que no puedas ganar cierto dinero: la mayor ventaja del póquer respecto a otras ocupaciones es que no necesitas ser el mejor del mundo, o de los cinco mejores del mundo, para ganar dinero, lo único que necesitas es ser mejor que la gente que tienes en las mesas. Se puede estar jugando apuestas de niveles bajos, donde los profesionales o las diferentes personas  que haya tengan menos nivel o estén poco preparados. Esto sí permite ganar un sobresueldo. Ahora bien, si a lo que aspiras es a jugar mesas más duras, más te vale trabajar muchísimo, dedicarte a tiempo completo… Esto es un rol muy distinto, es como querer dedicarte al fútbol de forma amateur o querer llegar a Primera División. La dirección que tendrías que tomar es muy distinta en uno u otro caso.

De hecho, en tu libro comentas que normalmente preferís jugar en mesas donde las apuestas son más pequeñas y jugar muchísimas partidas, porque se gana más dinero que jugando en mesas grandes pocas partidas, o al menos para el equipo básico, ¿no?

En general esta decisión es muy personal. Si juegas en mesas muy grandes vas a poder hacer pocas manos, porque prácticamente no tienes mesas y además las oscilaciones, lo que llamamos la varianza, va a ser muy grande. Esto anímicamente puede afectar tu juego. Por el contrario, si juegas apuestas un poco más bajas, digamos un paso por debajo, dos pasos por debajo, sí vas a tener gran variedad de mesas: al tener muchas puedes elegir oponentes más débiles y además hacer muchísimas manos al mes. Si haces muchas manos al mes llegas al largo plazo antes. Digamos que el azar que existe en el póquer, que es un juego de suerte a corto plazo, lo reduces porque juegas muestras muy grandes. Psicológicamente esto es mucho más sobrellevable.

¿Qué son los peces? 

(Risas) Pezfish en inglés— es el término cariñoso que usan los jugadores de póquer para referirse a los jugadores débiles. Personalmente, cuando hablo de póquer intento evitar las expresiones que puedan sonar despectivas como esta, porque la gente se ofende; si hablo de una mano y digo “estaba en una mano jugando contra un fish“, hay gente que se puede ofender, entonces tiendo a decir jugadores débiles, o amateurs, poco experimentados. Pero bueno, si alguna  vez lo leéis o se me escapa, pues…

Actualmente, y con los cambios continuos que se dan en la legislación sobre el juego y en la organización de las partidas por las propias mesas, qué te genera más ingresos, ¿tu empresa o tu habilidad como jugador?

Sin duda ninguna, mi habilidad como jugador. La empresa tiene que ser viable, pero en estos momentos nuestros objetivos a medio plazo son  entrar en nuevos mercados y mejorar nuestros procedimientos por lo que reinvertimos muchos de los beneficios. Llevar la empresa me quita  tiempo que podría significar más ingresos si los dedicara a jugar, pero mi meta es convertir mi empresa en una gran compañía y eso requiere muchos esfuerzo por mi parte y por parte del resto de los socios.

¿Tenéis departamento de I+D?

Bueno, algo así; ese departamento debo ser yo en la empresa.

¿Pero os habéis planteado —ya que vuestro éxito se basa, entre otras cosas, en el dominio de las matemáticas, estrategias de investigación multidisciplinar— hablar con científicos, con matemáticos, para mejorar los algoritmos con los que trabajáis?

Cuando hablas con un científico la primera idea que te trasmite es la de crear algoritmos que sean convertibles en un bot. Cuando les dices que esto no es legal lo descartan, porque aunque podrían invertir su tiempo en el desarrollo de un algoritmo, el que luego lo tengan que aplicar ellos personalmente no les seduce en absoluto. También hay una realidad, y es que la matemática que subyace en el póquer no es tan complicada. Sí hay quizá  algunos estudios más complejos, pero no llega ni mucho menos al nivel de la física cuántica; en el póquer, con que tengas un buen dominio de la estadística, no solo en el porcentaje sino quizá algo más,  ya vas bien servido.

Trabajáis sobre todo con grandes muestras y la varianza, que son las variables fundamentales.

 Sí, a ver; al final, el encanto del póquer como juego, lo que lo hace tan estudiable, es que hay unas reglas fijas que se cumplen siempre. Esto por desgracia en el mundo real no sucede casi nunca. Pero aquí sabes que tienes 52 cartas, que la distribución es aleatoria y que las reglas son fijas en todas las manos. Con estos datos solo es necesario hacer estudios estadísticos de las jugadas que serán más rentables. Puedes basarte en muestras de jugadores que han jugado muchas manos y ver  qué les ha sido rentable, y en otras muchas situaciones simplemente harás análisis teóricos de las situaciones que estás estudiando para ver como debería ser el juego. Contado así suena muy complicado, pero en la práctica es relativamente sencillo. Además no olvidemos una cosa muy importante: no necesitas ser el jugador de póquer perfecto; sólo necesitas jugar mejor que los jugadores de tu mesa.

Los alumnos que tenéis, si tienen buenas habilidades, ¿pueden incluso llegar a ganar dinero mientras se forman?

Sí, claro que sí. En el póquer lo normal es que vayas subiendo niveles, que subas habilidad con el dinero que ganas en las mesas. Si subes y no es con el dinero que has ganado, normalmente indicará que no estás preparado. Es una buena forma de medir que realmente has superado un nivel, que ganas la banca para subir al nivel siguiente.

Cuando en tu libro hablas de los inicios comentas que tu primera preocupación, que además le suele pasar a todo el mundo, estaba relacionada con el cobro de las cantidades ganadas, ¿“me pagarán la primera vez”? Sin embargo, no mencionas que te preocupe lo más mínimo que existan jugadores del propio casino con cartas preasignadas, que es una cosa bastante fácil de implementar. ¿Cómo estáis seguros de que hay juego limpio a esos niveles?

Bueno, estoy seguro de que hay juego limpio a estos niveles por dos motivos. El primero es que las grandes empresas de juego tienen altos ingresos y altos beneficios; un escándalo por irregularidades las destruiría. Para estas empresas es esencial  la confianza de los usuarios. Si un solo trabajador de cualquiera de estas empresas denunciara trampas lo perderían todo. El segundo es la gran cantidad de dinero que durante muchos años he estado ganando yo y los jugadores buenos a los que he ido formando. Si hubiera irregularidades las hubiésemos detectado.

La connivencia de varios jugadores en una mesa, en este caso sin control por el casino, que se puedan comunicar de forma remota, ¿cómo se evita?

A priori todo el mundo se puede sentar en las mesas, en esto no hay problema. No obstante, los casinos hacen un estudio de los historiales de manos; cuando con un jugador estás jugando muy diferente que con el resto, y se ve que hay intención de beneficiarse, te pueden cerrar las cuentas. Aun así, en todo esto, que es uno de los temores típicos, hay que destacar que difícilmente sería muy rentable, porque en el Texas Hold’em, en el juego con cartas descubiertas, el beneficio de eliminar a un tercer jugador del bote haciendo subidas entre los dos hace que tú ganes la mano más a menudo, pero en las manos que pierdes el coste es enorme, porque claro, has estado apostando, has estado subiendo y las veces que el otro tiene una mano muy fuerte a ti te va a costar un montón. Hay modalidades de juego en que te puede beneficiar más, pero en una partida de cash típica no creo que sea rentable. En cualquier caso, todas los casinos on-line disponen de medidas de control antifraude.

De hecho, en Unibet sospecharon de vosotros cuando tú y tu equipo empezasteis a ganar muchas partidas.

Efectivamente, Unibet era una sala muy centrada en los países nórdicos. Cuando llegamos nosotros éramos casi los únicos españoles, y jugábamos todos con el mismo estilo de juego o muy muy parecido y, claro, de repente, llegan doce jugadores que están jugando igual, del mismo país, y no dejan de ganar partidas: se les inundó el soporte de quejas de otros jugadores. La seguridad de la sala nos puso en hold durante un tiempo, hasta que, bueno,  como no estaba sucediendo nada extraño, nos dejaron volver a jugar.

A cuatro de los mejores jugadores del Reino Unido se les conoce como la pandilla de los Hendon, los cuales unieron esfuerzos para enfrentarse a los mejores jugadores del mundo de forma metódica y organizada, un poco más que vosotros. ¿Qué aporta en las competiciones internacionales el trabajo en grupo si no hay connivencia?

Aporta muchísimo; este es un juego en el que tú tienes que estudiar en profundidad, y como en cualquier disciplina en la que tú tengas que mejorar, sobre todo mentalmente, la ayuda de otras personas que estén en un nivel similar al tuyo y que también tengan dudas, reflexiones, etc., te ayuda a mejorar, porque tienes que plantear tus pensamientos, tus reflexiones, tus análisis; te ayuda tener a otra gente que pueda darte su punto de vista.

Hay un uso generalizado de software de apoyo para el cálculo de probabilidades, ¿tenéis los vuestros o utilizáis algún desarrollo comercial?

Hay gran cantidad de software de apoyo en el mundillo del póquer que te ayuda a calcular probabilidades, una mano enfrentada contra un conjunto de manos, una mano contra otra, probabilidades de ligar cada tipo de mano… todo esto es como las herramientas, la base, el ABC que un jugador de póquer debe conocer para después poder tomar buenas decisiones. Si no sabes cuánto a menudo gana tu mano, o cuánto a menudo ligas cada tipo de mano, difícilmente las decisiones que tomes después van a ser acertadas, claro. Porque ya estás partiendo de una premisa… si yo no sé que tengo un 25 por ciento de probabilidades de ligar la mano fuerte o en cada tipo de mano el porcentaje que sea, las decisiones que tome,¿en qué las baso? ¿me estoy basando en, no sé, en mis creencias? ¿en que la mano me parezca bonita?

¿Intuición?

 Si quieres tomártelo en serio necesitas basarte en algo un poco más sólido. Todos estos programas de soporte son la base para la toma de decisiones, y a partir de la información que te suministran se construye una estrategia.

Con respecto a la fiscalidad en la legislación del póquer hay mucha desinformación. Vosotros, que sois una empresa seria ,¿cómo tributáis en España?  ¿O no se tributa? ¿Lo hace el jugador o la empresa? 

Como empresa no hay problema, es una empresa como cualquier otra, da lo mismo. Como jugador de póquer, en España, la regulación del juego siempre ha sido que cualquier jugador tributa sobre ganancias y nunca puede desgravar las pérdidas. Esto, llevado a lo que realmente significa, implica que si vas al casino, juegas a la ruleta al rojo y ganas, tendrías que pagar impuestos por estos beneficios, y si a la siguiente haces negro y pierdes, no puedes compensar lo que has perdido. Es decir, haces rojo, ganas, negro pierdes; te quedas igual que  estabas pero tendrías que pagar impuestos sobre lo que has ganado al rojo. Esto no existe ni se ha hecho nunca, ¿por qué? Pues porque en todos los juegos de casino, de azar, bingo, ruleta, el jugador de media es perdedor. Entonces, aunque una noche se gane dinero —una noche por azar gana cualquiera—, a la larga un tío que va al casino a menudo nunca gana, así que no vas a pedirle impuestos, porque el casino ya está pagando una barbaridad. Nunca ha tenido sentido.

El póquer trae algo nuevo, y es que los jugadores juegan entre ellos y en este nuevo escenario sí puede haber ganadores; ganadores que ganan las comisiones que pagan y el extra que es su beneficio. La regulación no está preparada para este nuevo marco. Directamente no hay ningún modelo de tributación aplicable. Por otro lado, en el momento que se puedan desgravar pérdidas de juego en las actividades económicas, se abriría una ventana enorme para el fraude, desgravandose pérdidas alegando que “ah, pues me fui al casino y perdí veinte mil euros jugando a póquer aquí…”. tendrían que crear una regulación a la medida para los jugadores y no lo van a hacer. La ley del juego online se aprobó en mayo de 2011 y entró en vigor este mes de junio, pero incomprensiblemente está regulación no viene acompañada de normativa fiscal aplicable a los jugadores.

Errol Flynn perdió una isla, la isla Navy en Jamaica, tras la que denominó una mala noche de póquer.

Debió de ser realmente mala.

 ¿Cuál recuerdas como el momento más crítico de tu carrera profesional? 

Cuando juegas mucho tienes días buenos y malos, pero como jugador de póquer ya sabes que tu trabajo no es ni mucho menos ganar todos los días: es jugar todas las manos al cien por cien, intentar jugar lo mejor que puedas. La gestión de banca es lo que te impide que te pase algo así, me explico: si estás jugando mesas para las que tienes banca más que de sobra, nunca puedes perder más que un porcentaje de tu banca, entonces, yo nunca podría perder en una tarde una cantidad importante para mí. Si una persona tiene quince archipiélagos, igual se puede jugar una isla por noche, no sé,  pero el equivalente para mí sería perder todo lo que he ganado en siete años, es imposible que me pase porque ya estoy jugando mesas en las que esto no puede suceder, no estoy jugando apuestas enormes; la gestión de banca es una de las cuestiones fundamentales para cualquier persona que se dedique al póquer medio en serio, que te ayuda a evitar que algo así pueda sucederte nunca.

Esos limites de gestión de banca que te impones, ¿los respetas siempre o alguna vez te los saltas?

No, los respeto mucho, aunque eso no significa que no sean flexibles, es una gestión de banca dinámica, que te permite subir a un nivel más alto, o subir a un nivel alto en el que estás asumiendo un riesgo, pero eso no lo asumes hasta que tienes unas pérdidas concretas, y solo lo asumes en las situaciones en el nivel más alto donde hay mesas más rentables de lo normal; entonces, estás corriendo un riesgo a un nivel más alto siempre controlado. Digamos que si tu banca es de diez mil, vale, te dejas mil que puedes arriesgar en un nivel más alto del que deberías; pero si tienes esos mil tendrás que bajar independientemente de las mesas, y cuando subas a las mesas de un nivel más alto, sólo seleccionarás las mesas más rentables; es decir, no es para jugar cualquier mesa que encuentres por allí, sólo esperando las oportunidades donde puedas ganar más beneficio.

¿Qué es el teorema de Genugten?

Puedes jugar a póquer sin tener la menor idea de teoremas estadísticos, de la campana de Gauss o del teoreama de Genutgen, no te hace falta conocer los fundamentos matemáticos, o sea, si eres un físico que los conoce te puede ayudar a nivel intelectual, pero no te es necesario. Lo que sí te hace falta es tener esos conocimientos para poder desarrollar una estrategia. Esto es, puedes utilizar las estrategias sin tener los conocimientos, lo que no puedes es desarrollar estrategias sin tenerlos.

Paciencia, disciplina y tiempo son los elementos clave para que el póquer como actividad laboralsea rentable. ¿Cómo afrontáis vuestra metodología con los problemas derivados de la rutina y el aburrimiento? 

Uno de los mayores  problemas al que se enfrenta un profesional del póquer es la capacidad de mantener la concentración, es decir; de jugar al cien por cien durante muestras de manos muy grandes. Es muy difícil, porque estás haciendo lo mismo muchas horas al día muchos días y, si no juegas al cien por cien, a diferencia del taxista que como mucho se pase la calle  da una vueltecita e igual hasta te cobra y así gana más, tú pierdes dinero o ganas menos dinero; la concentración tiene una influencia muy directa sobre tus ingresos. Para esto lo más útil es hacer ejercicios en la línea de las técnicas que plantea la psicología deportiva, que te ayuda precisamente a competir al cien por cien durante el máximo tiempo posible, y a darte cuenta cuando estás perdiendo el foco, a saber hacer pausas controladas. A pesar de todo, no eres un robot, no puedes estar siempre al cien por cien, no lo puede conseguir nadie en ningún ámbito, pero el objetivo es jugar al máximo dentro de lo posible para un ser humano.

¿Vosotros jugáis con multimesa?

Jugar multimesa es esencial, en un casino tradicional en el que un crupier reparte las cartas igual juegas 30 manos a la hora. En Internet, como el mezclador es automático, no hay que mezclar, puedes subir a sesenta, setenta manos la hora, según la modalidad hasta cien manos la hora. Pero claro, si puedes jugar doce mesas a la vez, esas cien manos la hora se convierten en mil doscientas manos la hora. Como el beneficio se obtiene a largo plazo y es una cantidad específica por mano, uno de tus objetivos —tu objetivo principal— es maximizar los dólares por hora a lo largo del tiempo trabajado. Esto implica hacer el máximo número de manos posible que puedas jugar al cien por cien, o al menos al noventa por ciento de tu capacidad. Llega un punto en que ya tienes tantas partidas simultáneamente que acabas perdiendo la concentración, y ese punto depende en cada persona de sus límites y sus aptitudes. Una de estas es saber maximizar las manos que gana.

¿Se podría implementar un bot que funcionase como un algoritmo subyacente al método que utilizáis?

Claro, pero es ilegal. No tengo duda de que se podría hacer un bot que jugara al póquer muy bien, y de hecho lo considero instructivo al menos para el desarrollador del programa, porque tendría que definir todas y cada una de las situaciones pensando en optimizarlas, pero, ya digo, todas las salas de póquer tienen una estricta política de que las decisiones las tiene que tomar un humano. Tú puedes tener un programa de apoyo que te diga los porcentajes que tiene una mano de ganar, pero las decisiones las tienes que tomar tú. A nadie le gusta jugar contra una máquina. Que un jugador sea mejor que tú porque es más listo, porque ha estudiado más que tú, eso se entiende, y te motiva como jugador a mejorar, pero jugar contra un robot no sería aceptable.

Hay una cita, atribuida entre otros a Dutchboy, que dice: “El póquer es como el sexo, quien lo practica se cree el mejor del mundo”. ¿Estás de acuerdo con esa afirmación?

Sí, estoy completamente de acuerdo con la afirmación, pero no solo aplicada al póquer. Aplícala a cualquier ámbito en que haya habilidad humana de por medio: conducir, jugar a fútbol, lo que sea, y verás que casi todo el mundo se considera mejor al resto. Si hiciéramos una encuesta en la que preguntásemos a la gente si se consideran con más habilidad que el cincuenta por ciento de conductores, el noventa y nueve por ciento nos respondería que sí. Pienso que esa autopercepción forma parte del ser humano y, sí, en el póquer también ocurre. Pregúntale a científicos e investigadores, ¿crees que alguno cree que forma parte del 50% menos competente? En el póquer es importante explotar los errores del oponente; en el caso de que éste juegue en mesas con más nivel del que le correspondería sucede precisamente porque se sobreestima; suele ser el motivo habitual. El otro motivo es que él esté simplemente jugando por  ocio y le dé igual perder el dinero.

Supongo que la frase: “cuando no sabes quién es el fish de la mesa, el fish eres tú” tiene bastante relación con lo que nos cuentas.

Es una gran frase, de hecho.

¿El farol es uno de los factores psicológicos clave en el póquer?

En el póquer todo el tiempo estás haciendo faroles y manos fuertes, porque si en una situación determinada tuvieras lo que los jugadores de póquer llamamos rango, que es un conjunto de manos en las que encarrilas buenas cartas de forma seguida, cualquier jugador medio bueno no te pagaría nunca; si sólo tuvieras faroles, cualquier jugador medio bueno te jugaría siempre. Entonces tienes que mantener un equilibrio con los faroles para que tu oponente acabe cometiendo errores, y esto lo haces mezclando faroles y manos fuertes. Esta mitificación del farol como si fuera algo extraordinario, no se entiende así en nuestro día a día: en todo momento se están realizando apuestas que son faroles y apuestas que los jugadores de póquer llamamos apuesta por valor, que significa que  tienes una buena mano y quieres que alguien te pague; nunca puedes separar las dos cosas.

Hay muchos jugadores jóvenes, que provienen del póquer online, que como vosotros han irrumpido con fuerza en el panorama internacional de las mesas físicas. En tus palabras, que además me gustan mucho: “la experiencia de dos años virtuales equivale a ciento cincuenta años jugando en mesas tradicionales”. ¿Cómo justificas esta afirmación?

Es muy sencillo; haces treinta manos a la hora jugando en vivo, mil, mil doscientas o mil quinientas jugando en Internet, si lo analizas te das cuenta de que estás haciendo quinientas más manos por hora. Esto es práctica y se nota. Para sobrevivir al ecosistema en internet, que es tan rápido, o eres un buen jugador o te acabarías arruinando.

Lo que sí es cierto es que un jugador online puede tener problemas con la transición al ir a jugar en vivo. En primer lugar, por lo exasperante y aburrido que puede ser el jugar treinta manos a la hora en vez de mil: una mano lenta en vivo puede durar cinco minutos, en internet una mano dura treinta segundos y ya se ha acabado el mundo; y, en segundo lugar, bueno, toda la parafernalia de los gestos, lo cierto es que de esto un noventa y cinco por ciento es película, queda muy bien en las películas de James Bond, le mira a los ojos, le hace así con la ceja, le cae la gota de sudor, casi todo es espectáculo. Hay detalles relacionados con las posturas y del lenguaje gestual que si son importantes, pero sobre todo con jugadores que no están acostumbrados a esconderlas; los jugadores amateurs que están jugando una mesa en vivo muchas veces con su postura corporal te dan una información que en internet no existe, y que si sabes aprovecharla se convierte en una ventaja extra al jugar en vivo.

¿Y las gafas de sol?

Creo que esto de las gafas de sol es por las películas; lo de los ojos no vale para nada. Para mí las gafas de sol son muy útiles cuando quieres dormir una siesta y que la gente no se dé cuenta. Para esto vienen muy bien, no te hacen fotos durmiendo. La realidad del lenguaje gestual…  en internet le llaman los tells, tells de inglés viene a significar cantes en castellano, que das el cante, viene más del lenguaje corporal, de colocar el cuerpo en una posición agresiva, de miedo o de confianza, que  de los ojos: que te estén mirando o te guiñen, te da igual, y aún así, como digo, son habilidades que igual para un interrogador del FBI llegan a ser realmente importantes, pero en el póquer alguien que ya tiene unos conocimientos básicos  puede esconderlo y no tiene mayor trascendencia.

En vivo no cuentas con el software de apoyo; tienes que ser capaz de hacer lo que hace tu software de apoyo con tu cabeza.

Es cierto que en vivo el nivel de observación que necesitas de los jugadores de tu mesa  es un poco más alto, porque en internet puede dártelo un software que te diga lo que han hecho en el pasado, pero también es cierto que en vivo no tienes otra cosa que hacer, o sea, tienes una única mesa en la que no pasa nada durante años, entonces cuando ves una mano es que la tienes que mirar; porque como no te saques los ojos y los tires a la basura estás en la mesa allí sentado y están pasando las cosas, así que es aún más aburrido no fijarte, por lo tanto, esta parte, a poco que quieras ir un poco en serio, no te cuesta mucho, enseguida catalogas a los jugadores de la mesa y vale, no tengo el software que me lo dice, pero es que los estoy viendo todo el rato. En internet, si juego veinte mesas yo no puedo estar esperando que cada mano termine en cada mesa para ver si este tío aquí  me está abriendo mucho o como se pagan las manos, porque no tengo tiempo.

Luis Valera ha sido la persona que relató en tu libro cómo empezasteis, y desde la admiración parece emocionarse cuando narra vuestra historia; lo he visto bastante ilusionado, integrado. ¿Lo has llegado a convencer para que juegue al póquer online o no?

(risas) Bueno, creo que lo probó un pelín, pero bueno, su intención era puramente científica, Luis Valera es una persona que no ha vivido como nosotros entre las nuevas tecnologías y no creo que sea su momento ahora de ponerse a estudiar el póquer online en serio, ponerse a jugar manos de verdad; digamos que es alguien a quien le puedes enviar un correo electrónico, pero el mundo de internet ya le queda un poco lejos.

O sea, ¿lo que tenéis aquí sobre todo es gente joven? ¿No hay nadie de cuarenta y cinco años que diga “estoy en paro, estoy amargado y quiero probar”?

No hay nadie. Esto es como todas las campanas de Gauss, o sea, la media es joven. Además, son los jóvenes quienes están más acostumbrados a las nuevas tecnologías, que creo que obviamente son imprescindibles. Con menos de dieciocho no se puede, así que ahí cortamos, si no seguro que tendríamos alumnos de trece y catorce años.

¿En cuánto tiempo estimas que un alumno vuestro puede empezar a ganar dinero si demuestra tener constancia y habilidades?

En dos meses. La tasa de aprendizaje de la gente siempre cambia muchísimo en cada persona; o sea, si tú tienes a alguien que sea una persona que aprende rápido y que es alguien despierto, en menos de dos meses estaría ganando más dinero; hay gente a la que le cuesta más adaptarse a cosas nuevas y gente que es muy espabilada y que aprende enseguida: a alguien que aprende enseguida en dos meses está ganando más de mil euros al mes. A alguien que le cuesta más aprender, le puede costar un año perfectamente. Depende del alumno.

Uno de los campeones de póquer de las World Series fue un jugador de ajedrez que ganó un millón de dólares con dieciocho años incitado por su entrenador. ¿Se está viendo un desembarco de mentes más matemáticas, cómo es tu caso, con conocimientos y con disciplina, en el mundo del póquer por la promesa del dinero fácil?

No es tan fácil, hay que trabajárselo, pero bueno, tal y como está el mundo… los mejores jugadores, los top top mundiales, entre los que hay algunos españoles, podría incluirme aquí pero igual queda muy poco modesto, todos tienen una aproximación matemática al juego, sin excepción. No hay un solo jugador que esté en el nivel más alto que no enfoque el póquer desde un punto de vista matemático. Sería como ir a una guerra uno con tirachinas y otro con tanques: no tendría sentido.

Ya no existe el romanticismo en el póquer.

No desde luego al nivel más alto, sería como plantear que en el fútbol profesional hubiera jugadores obesos, nadie se imagina al extremo izquierdo del Real Madrid pesando ciento cuarenta kilos. Partimos de la base de que si eres futbolista profesional uno de los requisitos es que estés en una forma física perfecta. Pues para un jugador de póquer, el primer requisito es que tenga claro los conceptos matemáticos en los que se basa el juego, y si no es que estás en otra liga, directamente.

Empezaste en el 2005, en una época en la que aún no existían este tipo de jugadores que nos describes. ¿Cómo afecta esta alta profesionalización al póquer online? ¿Tenéis que revisar continuamente el modelo?

Siempre hay que estar mejorando todo pero los fundamentos no cambian. El juego se compone de cincuenta y dos cartas, el reparto es aleatorio, y mientras esto no cambie, hay un montón de conceptos que no van a variar. Todo esto implica que hoy es más importante saber jugar bien contra jugadores con fundamentos matemáticos sólidos que cometen errores, entonces hablamos de estrategias más complejas; ganarle a alguien que ni siquiera tiene los fundamentos matemáticos claros, realmente es algo que se puede aprender en dos semanas, incluso en diez minutos, no pasa nada: en diez minutos puedes aprender qué es jugar ABC póquer,esto es, cómo gano a un tío que no sabe ni los fundamentos básicos. Bien, las estrategias complejas se desarrollan para ganar a jugadores que ya saben lo que están haciendo, jugadores que pueden tener errores en partes complicadas de la estrategia pero que no cometen errores estructurales graves, y claro, ahí siempre se desarrolla la estrategia más y más. Pero bueno, aún así el póquer hoy sigue siendo algo que a los niveles altos sigue estando sobrepagado a un nivel absurdo; lo estaba hace siete años y lo está hoy.

Llama la atención que donde con más éxito se aplican vuestras técnicas sea en las partidas de poca cantidad, de bajo stack, lo que os obliga a jugar muchas de ellas. ¿Qué dificulta modelizar las partidas donde hay mucho dinero en juego?

Las partidas con resto corto son partidas en las que juegas con, digamos, cincuenta céntimos/un dólar,  tú puedes jugar en esa mesa desde veinte dólares hasta cien. Nosotros para los principiantes recomendamos la estrategia de resto corto porque es más fácil de aprender, porque la cantidad de alternativas de que dispones es menor; vas restado, con la facilidad de que las manos terminan antes, tienes que tomar menos decisiones complejas. Cuanto más dinero tienes, más dinero respecto a las apuestas obligatorias en una mano, más información tienes que tener en cuenta para jugar bien las últimas rondas de apuestas, las apuestas finales de una mano, porque han surgido muchas cosas…hay más variantes, y es más complejo de entender, de modelizar, etc. Sin embargo, también trabajamos el juego con estrategias con stacks grandes, simplemente para empezar a jugar creemos que dentro de  un proceso de transición el juego con resto corto permite que el que empieza a jugar pueda ganar dinero rápido.

Valencia siempre ha sido una ciudad de jugadores de póquer, ¿es casualidad que un equipo como vosotros, que sois más científicos que tahúres, por decirlo de alguna manera, provengáis de esta tierra? ¿Hay algún gen implicado?

(risas) Esta pregunta francamente es difícil de responder, no sabría qué decirte, supongo que tiene cierto sentido que en una región, en una tierra en la que hay mucha afición a los juegos de azar,  los buenos jugadores tiendan a emigrar a ese sitio porque hay más partidas funcionando, y esto ayude a crear más gente interesada porque hay más profesionales, más admiración, etc. En mi caso ya te digo yo que no tuvo nada que ver.

¿No tenías ningún abuelo que fuera jugador de póquer?

Sí, mira, de póquer no, pero mi abuelo jugaba un montón al truc, que es un juego valenciano, jugaba un montón. Ahora, ya te digo, que yo no le he visto pasar de jugarse una cerveza; se ve que era el terror de sus amigos, que era el que más cervezas tenía a cuenta.

La regla de oro, para vosotros, se basa en la ecuación del diez por ciento/diez por ciento, la que explicas en el libro: si juegas con el diez por ciento en el out, que sea un diez por ciento como mínimo.

Sí, este es el concepto básico. La idea es que si voy a arriesgar 100 dólares, necesito que mi inversión tenga un retorno medio de al menos 100 dólares para que sea rentable. Si la apuesta es un farol, necesitaré que la relación entre riesgo (la apuesta) y beneficio (el bote) sea lo bastante elevada como para justificar la inversión. Si tengo un proyecto, tendré que comparar el coste (la apuesta) con la probabilidad de completarlo. Y si estoy apostando una buena mano, necesitaré sopesar las veces que mi oponente me paga la apuesta y me gana y cuantas gano yo (de forma que recupero esos 100 dólares si gano al menos la mitad de las veces). En general, este análisis del valor esperado de las apuestas es el modelo básico para entender cómo funciona este juego. Si todo el tiempo estoy realizando apuestas que tienen un valor de media positivo, pues acabaré ganando dinero por mucho que pueda perder dinero por varianza en algunas situaciones, por oscilaciones, y yo puedo hacer un farol que estadísticamente es bueno aunque no salga bien el cien por cien de las veces. Aún así, a largo plazo ganaré.

¿Qué quieres decir con lo de que hay países que tienen como deporte mental el póquer?

En el 2010 se creó la Federación Internacional de Póquer (IFP), dentro de la Federación Internacional de Deportes Mentales (IMSA) creada en Suiza. Obviamente, el póquer es un deporte mental, en el sentido que lo es el ajedrez, es un juego de habilidad, un deporte mental. En 2011 fue el primer año en el que se hizo un campeonato del mundo con las federaciones de los países que han aceptado el póquer como deporte mental; cada federación envió  creo que siete jugadores, los que consideraban sus siete jugadores top.

Al ser un tema de federaciones imagino que no se pagan los millones que se pagan en las World series. 

No, claro que no, en las World Series hay inscripción. Esto no es un torneo en el que tú pagues por participar ni es un torneo abierto, esta es una competición que reúne a los mejores de cada país. En las World Series participan ocho mil jugadores, es algo mucho más difícil, y e cada jugador paga sus diez mil dólares de inscripcion, por eso los premios son tan bestias, porque hay ochenta millones en premios. Claro, es difícil de comparar. Aún así, no es que los premios estén mal en este torneo, pero el objetivo es el título y haber ganado un torneo con jugadores invitados, teóricamente los mejores de cada país, aunque esto siempre es algo muy opinable, en un juego como el póquer, pero sigue siendo algo que evidentemente me hace ilusión.

Más información sobre Raúl Mestre y el equipo Unibet:

Poker online: los secretos del mejor jugador. Luis Valera y Raúl Mestre.  La esfera de los libros, 2011.

El libro tiene una estructura original dividida en dos partes: la primera parte, escrita por el catedrático de Historia Luis Valera, recoge de manera cronológica la evolución de Raul Mestre como jugador, así como la fundación del equipo Unibet y la escuela EducaPoker. Muestra  el mundillo del póquer desde un punto de vista ajeno, con un cierto humor y distanciamiento literario. Así, por ejemplo, cada capítulo empieza con la fórmula “En donde se cuenta…”, como si de un libro de caballería o de aventuras se tratara.  La segunda, escrita por Raul Mestre, realiza una introducción  en general al juego, donde destacaría especialmente el capítulo 8, dedicado a la disciplina y el autocontrol, y propone una estrategia concreta para que un jugador amateur pueda obtener resultados a largo plazo. Como describe en la entrevista, se trata de ABC Póquer válido como punto de partida.

Ganar es inevitable. Foto de portada y entrevista a Raul Mestre. Revista Planet Poquer nº7, julio 2008.

Equipo Unibet: elegidos para la gloria. Foto de portada y entrevistas a Raul Mestre y a otros componentes del equipo Unibet. Revista Planet Póquer nº 12, Diciembre 2008. Complementa bien el libro antes citado al permitir poner cara a los componentes del equipo Unibet, y también ver una imagen del piso de Raul Mestre con todos los ordenadores funcionando en plan centro de control avanzado.

No hay forma divertida de jugar tres millones de manos. Entrevista a Raul Mestre en el blog de Federico Marín Bellón Jugar con la cabeza. Entrada del 10 de junio de 2011.

Blog personal de Raúl Mestre, con el subtítulo Reflexiones de un jugador de poker.

Sobre póquer en general:

Libros: Las cosas han cambiado desde los tiempos en que Raul Mestre empezó sus lecturas sobre póquer con una traducción de un libro de Dan Harrington realizada por La Peña de Amigos del Texas Hold’em. En los últimos años se ha editado una cantidad apreciable de libros sobre póquer, algunos traducidos del inglés y otros escritos por autores españoles. Van desde guías básicas al Texas Hold’em a otras variantes de póquer, perfiles de jugadores, etc. Pero, obviamente, la oferta en inglés sigue siendo muy superior: incluso existen editoriales como 2plus2 que editan casi exclusivamente libros sobre póquer.

Documentales: Destacan dos que siguen planteamientos opuestos. All in: the poker movie, que parece más bien un publireportaje (no en vano ganó el premio al mejor documental en el festival de…Las Vegas); mitifica el póquer como expresión del carácter norteamericano y critica las acciones del departamento de Justicia de los Estados Unidos al cerrar los mayores portales de póquer online en abril de 2011 (lo que se conoce como el Viernes Negro). Bien distinto es la fiebre del póquer, realizado por Documentos TV de Televisión Española, que en una primera parte analiza el creciente interés por el póquer en España, dando voz a algunos de sus protagonistas (los Pelayos, Leo Margets, etc) para luego criticar sus aspectos más discutibles, especialmente en el caso del póquer online (empresas radicadas en paraísos fiscales, pérdida de puestos de trabajo, fomento de la ludopatía, etc). En este caso la voz en off, el montaje y la música refuerzan la tesis de que tras un lavado de imagen con la incorporación de jugadores jóvenes de un nivel intelectual alto existe una realidad menos atractiva. Otro documental reciente que puede ser interesante —es posible que todavía no se haya estrenado— y del que se puede ver un fragmento en Youtube es Drawing Dead, basado en el testimonio de dos jugadores jóvenes, uno un ludópata arruinado (Michael) y otro un millonario gracias al póquer online (Dusty Schmidt).

Internet: Existen varias páginas que combinan el acceso al juego online y la oferta de información, ya sea en forma de escuela a distancia u ofreciendo contenidos diversos. En castellano puedes encontrar entre otras a EducaPoker, dirigida por Raul Mestre, que sigue el modelo de escuela de pago por cursos desde un nivel básico hasta el de profesional; Poker Red, que incluye, entre otras cosas, un reciente e interesante  debate a varias bandas sobre el estado actual y perspectivas del póquer online; Poker10, donde puede encontrarse un útil diccionario inglés/castellano sobre póquer y unos manuales didácticos gratuitos en PDF escritos en su mayoría por Juan Carreño, con bastante sentido del humor; la de la escuela de poker de Barcelona; la de los Pelayos

En inglés destacaría la página de la editorial TwoPlusTwo, que incluye una revista mensual y un podcast bastante dinámico y entretenido, de una duración entre dos y tres horas por programa. Luego están las páginas personales o blogs: en castellano destacaría el ya citado de Federico Marín Bellón, Jugar con la cabeza, dedicado indistintamente al póquer y al ajedrez e incorporado a la versión digital del diario ABC. Dentro de los blogs destacan los realizados por jugadores, como  Leo Margets, Ricard Bozicevich, el ya citado de Raul Mestre, etc.

Televisión: En Youtube se puede ver mucho material de los programas de la televisión norteamericana que florecieron hace años y que han desaparecido en su mayoría tras el llamado Viernes negro (Learning with the stars, Poker after dark, etc). Algunos episodios se editaron también en Dvd. En la televisión española Antena 3 emite bajo el patrocinio de PokerStars el programa Estrellas en juego los miércoles a la una y media de la madrugada (en horario protegido, cosa que con la nueva ley puede cambiar).

Revistas en papel: En castellano, Planet Póquer. En inglés hay varias, Cardplayer, Bluff, Poker Pro…

Software de apoyo: En este tema sí parece existir consenso, el mejor es “Hold’em Manager”. Facilita el juego online en muchas mesas de forma simultánea al calcular las probabilidades de las manos propias y ajenas, reflejar el historial de manos, etc.

Páginas de venta de historiales de manos: Este es un terreno más pantanoso. Por ejemplo, PokerStars prohíbe expresamente su uso y algunos jugadores cuestionan su utilización. Consisten en bases de datos accesibles previo pago —por ejemplo, es el caso de PokerTableRatings— que permiten conocer las estadísticas de otros jugadores, adaptarse así a las estrategias de otros y especialmente a los jugadores expertos localizar a los amateurs para jugar contra ellos y desplumarlos.

Bots: Sí, existe gente maliciosa que elabora bots para jugar al póquer. Y que luego los vende por internet para que el usuario los programe para jugar. Su incidencia real en las mesas de póquer online es motivo de especulaciones muy variadas ligadas a teorías de la conspiración (que abundan bastante en los foros de internet). Algunos afirman que las casas de póquer online no los combaten suficientemente ya que les generan comisiones substanciales, otros llegan a acusar a las mismas casas de utilizarlos en provecho propio. Pero esto, como he dicho, sólo son especulaciones no probadas.

Foros: Las páginas de las escuelas y las revistas suelen incluir una sección de foro. Suelen ser bastante entretenidas, especialmente para pulsar la opinión de los jugadores expertos o regs (regulars) en el argot. Últimamente, con la aprobación de la Ley sobre juego online en España el pasado junio, los ánimos están bastante caldeados: unos expresan su malestar por la limitación del póquer online al espacio .es para los jugadores españoles, otros no piensan jugar hasta que sea aclaren las cuestiones fiscales, en resumen las cosas no han quedado claras y predomina la incertidumbre especialmente respecto a la aplicación estricta de ley en lo referente a la fiscalidad; si dicha aplicación se produjera (algo inviable según algunos) muchos creen que los jugadores profesionales (o sharks, tiburones) tendrían que emigrar  a aguas más plácidas y los jugadores amateurs tendrían más posibilidades. Quizás sea eso lo que se busca, ya que  existe un cierto consenso en que resulta vital la incorporación de nuevos jugadores  que mantenga el ecosistema.

Documentación: Xavier Ferre


Ludopatía en el siglo XXI: Texas Hold’em

Los Estados Unidos de América llevan más de un siglo exportando tradiciones al resto de países del mundo, muchas de las cuales se acaban integrando en el marco sociocultural de aquellos que las asumen. Suele justificarse esta asunción de costumbres apelando a la poderosa industria del marketing americano que representa Hollywood, lo cual parte de un análisis simplista, parcialmente erróneo, que enmascara el pragmatismo, auténtica fuerza viva del condicionamiento ideológico en los comportamientos colectivos.

Tenemos que ser conscientes de que si Hollywood tuviese realmente una identidad institucional o un auténtico poder de adoctrinamiento orwelliano todos los lectores de este artículo celebraríamos la Navidad comiendo pavo relleno, y si bien es cierto que hay algún estrambótico caso en el que un ciudadano español ha intentado acogerse a la quinta enmienda, lo normal es que de todo lo que nos llega sólo nos quedemos con lo que nos conviene.

Papa Noel, sin ir más lejos, es un buen ejemplo: lo más práctico es entregar los regalos al comienzo de las vacaciones navideñas, cuando aún se tienen todos esos días de vacaciones por delante, y no al final, cuando vienen Los Reyes Magos. Con Todos los Santos, Difuntos y Halloween tenemos más de lo mismo, en un país donde las cremaciones ya superan a los entierros y a los niños hay que entretenerlos como sea, la celebración pagana acaba conquistando nuestros corazones y, cómo no, nuestros bolsillos, y es aquí donde —¡oh, sorpresa!— el pragmatismo exportado a través de Holywood Market Place se traduce en consumismo.

A estas alturas de la película uno puede pensar que el póquer en su variante Texas Hold’em poco o nada tiene que ver en toda esta historia, pero nada más lejos de la realidad; aun cuando esta variante del póquer se juega con una baraja francesa, es un juego importado directamente de los Estados Unidos y que, dentro del mundo de los juegos de azar y de las apuestas, está, al igual que Papá Noel o Halloween, adquiriendo grandes cuotas de mercado. A nadie le sorprenderá, por tanto, a poco que hile con lo que venimos diciendo, que el Texas Hold’em es fácil de aprender, entretenido, accesible y consecuentemente adictivo.

Calculadora de probabilidades

Como ya comentamos en el artículo precedente la ruleta es un juego puramente de azar —o al menos lo es hasta ahora, ya que no hay ninguna estrategia ganadora que pase el tamiz del rigor matemático—. Sin embargo, en el póquer no sólo influyen las cartas que recibes para jugar: tan importantes como estas son la habilidad del jugador y sus conocimientos.

¿Y en qué consiste la habilidad que ha de tener el jugador de póquer? Pues básicamente hay que dominar tres aspectos importantes, a saber: conocer la probabilidad de ganar que tienen las cartas que te reparten en primera instancia, tener en cuenta cómo influye el turno de cada jugador a la hora de hacer las apuestas y, por último, jugar más o menos agresivamente dependiendo del perfil psicológico de cada rival y del momento de la partida en el que uno se encuentra. La habilidad del jugador de Póker en la toma de decisiones es capital.

El Texas Hold’em es la variedad de póquer más jugada en todo el mundo, tanto en el ámbito virtual como en casinos y timbas de todo tipo. Cada participante recibe dos cartas individuales que permanecerán ocultas a la vista de los demás. Para formar su juego definitivo cada jugador deberá combinar estas dos cartas con otras cinco que se van colocando, sucesivamente y boca arriba, en el centro de la mesa. El juego más alto posible se consigue eligiendo cinco del total de las siete cartas disponibles, siendo válida cualquiera de las combinaciones entre las cartas de la mano y de la mesa. El orden en el que se van repartiendo las cartas a cada jugador es el siguiente:

1. Cartas de bolsillo: se reparten dos a cada jugador.

2. Flop: se colocan en un solo acto tres de las cinco comunes.

3. Turn: se coloca la cuarta carta.

4. River: se coloca la quinta y última carta.

 

Bien, detengámonos en el inicio del juego, el momento en que nos reparten las dos primeras cartas, ya que es aquí donde tenemos que empezar a poner en práctica nuestros conocimientos —más que nuestras habilidades— para convertirnos en unos auténticos simuladores pre-flop.

Para entender este concepto debemos ser conscientes de que dependiendo de cuál sea el valor de nuestras cartas tendremos una probabilidad determinada. Si al comienzo tenemos pareja de ases es muy probable que ganemos la partida; por el contrario, si nuestra jugada la forman un dos y un tres de diferente palo lo mejor será que nos descartemos. Mientras aprendemos a jugar podremos utilizar una calculadora de probabilidades.

Sklansky Hand Groups. El valor más bajo representa la mejor combinación para comenzar una mano.

No hace falta decir que no es necesario conocer con precisión los porcentajes relativos a cada combinación sino aplicar el sentido común a la hora de analizar el valor relativo que tienen nuestras cartas.

Continuamos para repóquer, es decir, para póquer; en el Texas Hold’em se juega sin comodines. Ahora el turno de las posiciones. En esta variante del póquer se suele jugar en mesas de cuatro a diez jugadores. En torneos donde juegan cien jugadores o más se comienza en varias mesas que se irán reduciendo a medida que los jugadores que no han sido eliminados se vayan agrupando. Para evitar que un jugador sólo apueste cuando tenga buenas cartas y ralentice así el torneo, en cada ronda se colocan dos apuestas ciegas —una o más fichas por un valor determinado—, la grande o big blind y la chica o small blind, cuyo valor se va incrementando a lo largo del torneo de tal forma que en la fase final todos los jugadores acaban arriesgando por miedo a perder lo que tienen. Con estas apuestas ciegas la dinámica está asegurada.

 

En la mesa se distinguen tres tipos de posiciones, las tempranas (early), las medias (middle) y las últimas (late). Para adoptar una buena estrategia deberemos analizar nuestra jugada y la de nuestros oponentes en relación a las posiciones que ocupa cada uno. Es evidente que en las primeras posiciones contaremos con menos información que si ocupamos las últimas, por lo que la agresividad de nuestra jugada estará condicionada por este hecho.

Dealer o Button es probablemente la mejor de las posiciones, ya que seremos los últimos en entrar en la partida activamente, podremos observar cómo actúa el resto y, si no tenemos buenas cartas, retirarnos sin perder nada. Es una posición privilegiada para robar las ciegas. En el lado opuesto tenemos las posiciones iniciales, en éstas no podremos intuir qué cartas tiene el resto de jugadores; por ello, si aceptamos o subimos las ciegas, tendremos que llevar buena mano, lo que a su vez dará información al resto de la mesa. En las posiciones ciegas, al haber hecho la apuesta inicial lo más probable es que nos interese seguir en la partida sobre todo si nadie ha incrementado —raise— la apuesta. En las posiciones intermedias podremos jugar tanto como si estuviéramos al principio o al final de la mesa en relación a las ciegas y tomaremos nuestras decisiones en función de cómo hayan actuado los jugadores precedentes: si no van estaríamos en una posición inicial.

Casinos y casinos on-line

Llegados a este punto, en el que ya tenemos las nociones básicas para empezar a jugar al Texas Hold’em, aprovecharemos para saber quién y cómo se gana dinero con esto. No hace falta ser Kolmogórov para asociar póquer y dinero con los casinos. Pero no es tan simple como parece.

Si queremos empezar a jugar al Texas Hold’em tenemos multitud de plataformas donde podemos hacerlo de forma gratuita, y en cuanto creamos dominar el asunto se abrirán a nuestra disposición multitud de casinos y metacasinos para jugar al póquer.

La primera pregunta que nos hacemos es ¿y qué ganan los casinos si las partidas son entre jugadores? La respuesta es sencilla: suele ser o un porcentaje de las apuestas, que suele estar en torno al 5%-15% en los casinos on-line (una cantidad menor que el 20% de lo que ingresan las tragaperras y mucho menos del 50% que se quedan las loterías nacionales); o un importe fijo a modo de cuota de entrada en los casinos tradicionales. Además, y muy especialmente estos últimos, consiguen así atraer a su público, es decir, a los jugadores. Una vez que un jugador ha salido perdiendo de la partida, no dudará en jugar más, bien reentrando, si es posible, o bien en otras mesas de póquer o de cualquier otro juego que le atraiga y con el que crea que va a recuperar lo perdido. De hecho, hay quien se gasta más en el Black Jack o la Ruleta antes de empezar, mientras se organizan las mesas. El objetivo de los casinos al patrocinar y animar a sus clientes a jugar al Texas Hold’em es claro, atraerlos al redil donde las pulsiones se convierten en ingresos.

 

En los casinos on-line el negocio es aún mejor, no hay gastos estructurales: ni crupieres, ni mesas, ni tan siquiera fichas o cartas, por lo que el pequeño porcentaje que se deja cada jugador acaba siendo casi beneficio neto para la empresa. Otras ventajas de los casinos on-line son las relacionadas con las características del medio, basta pulsar en Descargas Poker y ya estamos operando.

¿Pero es el póquer un deporte?

Como ya se ha dicho, para jugar al póquer se necesitan ciertos conocimientos y habilidades, dejando sólo cierto margen —que se estima en torno al 40%— al azar. Bajo esta premisa muchos jugadores y asociaciones de jugadores piden cada vez con más insistencia que se le considere como un deporte y no como un mero juego de azar o entretenimiento.  Además, las partidas se disputan entre jugadores, no contra una banca. El póquer se encuentra, en relación con el azar, a medio camino entre el ajedrez, que es un juego donde la suerte no influye en absoluto, y la ruleta francesa, donde la minería de datos y las ocurrencias pseudointelectuales no hacen mella en la caja del casino. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su primera acepción deporte se define como “una actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas”. Entendiendo que, al igual que en el ajedrez, es necesario realizar un importante esfuerzo mental (los torneos duran una media de 6 horas) sí parece posible incluir aquí el célebre juego de cartas. Así parece considerarlo la Asociación Internacional de Juegos Mentales (IMSA por sus siglas en inglés), que está integrada por el Ajedrez, el Go, el Xiang-Qi,  el Bridge y las Damas, y que en abril de 2010 aceptó a la Federación Internacional de Póquer (IFP) como uno de sus miembros.

En estos días se está celebrando en Lille la segunda edición de los World Mind Sports Games 2012 donde por primera vez el Xiang-Qi será una de las disciplinas representadas. Sin embargo, el póquer deberá esperar a la próxima edición, ya en 2016, lo cual es una verdadera pena teniendo en cuenta que el campeón mundial de póquer es el español Raúl Mestre.

Hay también que tener en cuenta que en todas las iniciativas por cambiar la consideración de la naturaleza del juego por la de un deporte subyacen la legalidad del mismo y los impuestos que gravan las ganancias. En Holanda, uno de los primeros países en legalizar el póquer on-line y con una gran parte de la población a favor de considerarlo como un deporte, hay científicos que están trabajando en demostrar de manera cuantitativa que la habilidad es un factor clave.

Legislación Win-Win

Como ya comentamos en el artículo precedente en relación a las apuestas deportivas, la enorme popularidad del póquer on-line ha convertido sus transacciones, como no podía ser de otra forma, en un objeto tributario deseado por las instituciones fiscalizadoras representadas por la hacienda pública de cada país. En EEUU, de donde proceden casi la mitad de los jugadores de Texas H’oldem, para evitar que estos se gastasen el dinero en casinos radicados fueras de sus fronteras, en 2006 se aprobaba la Safe Port Act, una ley que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses  realizar pagos mediante ningún sistema a empresas de apuestas online extranjeras. Sin embargo, no dice nada al respecto de que jugadores extranjeros apuesten en EEUU. En España la Ley del Juego aprobada en 2011 sigue las mismas directrices que la ley estadounidense, es decir, los jugadores españoles sólo podrán apostar en empresas con licencia de juego en España, y los extranjeros tendrán vía libre para jugar en nuestro país.

Profesionalización

No hace falta ser muy despierto para intuir que tanta preocupación por la naturaleza del juego, así como la gran cantidad de jugadores que lo practican (se estima que unos 150 millones en 2010) encierran un negocio de dimensiones astronómicas del que no sólo obtienen ganancias casinos y administraciones públicas, hay otro elemento que es el más mediático e indispensable: el profesional. Los profesionales del Texas Hold’em ya no siguen las pautas de los famosos jugadores de póquer del viejo oeste como Wild Bill Hickok o los legendarios Doyle Brunson o Thomas Amarillo Slim con su fama de truhanes y buscavidas. Ahora son universitarios con conocimientos de matemáticas y una gran disciplina. Con poco dinero cualquiera puede jugar al póquer on-line, eligiendo mesas de aficionados, y ganar dinero. Los únicos requisitos son la constancia y tener buenos conocimientos de estadística y probabilidad.  De ahí a jugar la The Big One for One Drop, un torneo en el que los participantes tienen que entrar en la mesa con 1.000.000 de dólares, sólo hay un paso.

Es curioso cómo en este sector los casinos on-line imparten formación en póquer sin detraerte los costes de tus aportaciones a la seguridad social, incluso hay empresas que se dedican a impartirla garantizando unos ingresos mínimos. Sin embargo, como todo trabajo, ser jugador de póquer profesional con un nivel medio, no es ninguna bicoca, se requieren jornadas de trabajo de 10 a 14 horas, prestando atención a 6 u 8 mesas simultáneamente. Lo peor de todo es que el futuro no está garantizado: por un lado están los problemas de seguridad jurídica; por otro, nadie nos garantiza que el flujo de entrada de amateurs al póquer on-line sea el suficiente como para garantizar unos mínimos ingresos al colectivo de profesionales.