Tierra de saurópodos

Aristóteles elucubró que el corazón era un componente estructural, un artefacto inanimado, un contenedor, después de diseccionar más de cuarenta animales diferentes. Un contenedor en el que se producía el calor, el principio vital de los animales. Un contenedor del alma. ¿Cómo es posible que el gran Aristóteles se equivocara tanto? Los griegos fueron cazadores con buenos conocimientos de anatomía, […]