¿Final de ciclo?

Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes se abrazan tras el partido España – Italia / Eurobasket 2003. Fotografía: Cordon.

He escrito este ensayo sobre la selección española de baloncesto en el contexto más difícil en el que nunca me haya encontrado: la convulsa situación entre España y Cataluña, la convulsa situación entre ECA (empresa que organiza la Euroleague y la Eurocup) y FIBA. Y del último dúo supura el conflicto de las ventanas FIBA, unas fases clasificatorias forzadas por el nombrado organismo en medio de la temporada. Así que las selecciones que compiten no pueden contar, por temas de agenda, ni con sus jugadores NBA ni con los de Euroliga por la coincidencia de sus competiciones. Como hemos vistos estos días, una selección B española (Albert Oliver se ha convertido en el jugador más veterano de la selección en debutar con casi cuarenta años) ha ganado de forma excelsa a las también descafeinadas Montenegro y a la actual campeona europea Eslovenia para sumar más opciones en su participación en el próximo Mundial del 2019.

No obstante, adelante. Como muchos sabréis, la selección española ganó el bronce en el último Eurobasket. Por muchos entendido como el mínimo aceptado por tanto talento acumulado en los centímetros y kilos de sus integrantes. Pero, como viene siendo habitual desde hace varios años, cada vez que acaba un Eurobasket, un Mundial o unas Olimpiadas, independientemente del resultado, nos resta una misma cuestión.

La incursión de los Júniors de Oro en el baloncesto internacional ha marcado un punto de inflexión tan superlativo que es como si nos estuviéramos preparando para una caída libre. Aquella chavalería nacida en 1980, entre la que incluimos a José Manuel Calderón (un año menor), es una de las mejores de la historia del baloncesto mundial por tres razones: competitividad, talento y físico. En ese orden de importancia. Siempre creyeron que podían ganar. Sus rivales siempre creyeron que podían perder.

Ya han pasado diecisiete años desde que dos casi imberbes Juan Carlos Navarro y Raül López fueran reclamados para debutar con la selección absoluta en aquel combinado que dirigía Lolo Sainz. La cita, para soñar despierto, las Olimpiadas de Sydney del 2000. Raül me confesó en el libro Historia del baloncesto en España (Ed. Círculo Rojo, segunda edición mayo de 2016): «Aunque Pau aún no había explotado del todo en ACB, resulta curioso que no fuera seleccionado. Nuestro papel en las Olimpiadas fue malo y es difícil saber si con Pau las cosas hubieran ido de otra forma. Lo que es seguro es que él habría aportado cosas al equipo. Los puestos interiores los cubrieron Alfonso, Dueñas, Johnny Rogers y De Miguel». España quedaba novena. Después de ocho años, todo un histórico como Sainz dejaba el cargo tras un exiguo recorrido delimitado entre un «chinazo» (derrota ante China por 74-78 en el Mundial de Toronto del 94. El resultado se calificó, históricamente, como un desastre para el baloncesto español. Aquella victoria era imprescindible para que España no quedara apeada en la primera fase) y un único metal. Sainz nunca volvería a entrenar. Las veces que he hablado con él, he captado algo de desapego por la disciplina que le llevó a lo más alto. Seguramente, la injusticia de firmar un amargo final como punto y final a una excelente trayectoria. Todo, impresiones dueñas de quien escribe estas líneas.

Pau Gasol es un deportista que ha ligado el grado de su progresión a la magnitud de sus desafíos. Después de las mencionadas Olimpiadas en las antípodas, Pau, lejos de desanimarse, completaría una temporada de escándalo haciendo doblete en Copa y Liga. Siendo MVP en ambas competiciones. Después del chasco olímpico y una década noventera fundamentalmente funesta, la FEB se frotaba las manos. Tenían un as en la manga. Un 2,15 que se movía con la rapidez y agilidad de un jugador exterior. Un regalo llegado de la nada y sin precedente en España. Y ahora es cuando los más despistados alucinan. En la selección júnior, como jugador de segundo año, Pau no era titular. Y lo más sorprendente: antes el de Sant Boi nunca había sido seleccionado para jugar con España en dicha categoría ni inferiores. Lógicamente, ese verano del 2001 su talento acabaría encajando con la absoluta donde Javier Imbroda también debutaría como seleccionador. Para Pau, la fiesta se duplicaría en ese momento, los Atlanta Hawks le escogían en la tercera posición. Luego, como todos sabemos, sus derechos pasarían a los Memphis Grizzlies.

Imbroda lo incitaba para que lo diera todo en su debut. Pau, desde su determinación habitual, aceptaba el pulso. Su impacto en el Europeo de Estambul fue bestial, siendo elegido en el quinteto ideal del campeonato junto a Predrag Stojakovic, Damir Mulaomerovic, Dirk Nowitzki y el ídolo local Hidayet Türkoğlu. Y es que con veintiún años acabaría siendo el séptimo máximo anotador del Europeo con más de diecisiete tantos, a lo que añadió cerca de diez rebotes. Otro chaval de oro que se estrenó fue Felipe Reyes. Aquel pívot bajito de apellido familiar en el profesionalismo que no tenía tiro ya rentabilizaba sus minutos a base de tesón. Por su parte, Raül y Navarro repetían la experiencia con un concurso coral de veintidós puntos y más de cinco asistencias de media. De paso, España consiguió un bronce con sabor a venganza contra la Alemania de Nowitzki, para muchos de nosotros, a la altura de los legendarios Sabonis o Petrovic. Se declaraba la revolución. Además del astro germano, Tony Parker, Papaloukas, Ginóbili y un prolongado etcétera de estrellas sufrirían el descaro y determinación (sí, repito calificativo) de estos chicos durante muchos campeonatos internacionales. Estos tíos, conjugados con anteriores genios como Jorge Garbajosa (1977) o Carlos Jiménez (1976), y posteriores como Ricky Rubio (1991) o Sergio Rodríguez (1986), «la liaban» casi cada verano. Apunte, mi tocayo Carlitos, menos brillante y plástico, era el alero alto que ejercía de pieza angular para equilibrar el juego del equipo. Sin sacrificio e intangibles, siempre rendirás por debajo de tus posibilidades.

Recuerdo al gran Aleksandar Djordjevic, hace unos veranos, alabar el compromiso del grupo de la selección de Scariolo. El seleccionador de España había sido técnico del serbio en su época como jugador en Bolonia y Madrid. Sasha hacía referencia a ese grupo en el que las estrellas siempre estaban deseando volver a competir junto a sus amigos, su familia. Volviendo a los inicios de la incursión de los Júniors de Oro en la absoluta, su palmarés muestra que, después de diecisiete campeonatos, se hicieron con la friolera de doce metales. Cuatro oros y otras tantas platas y bronces. En el 2006 fueron los mejores del mundo, solo al alcance de seis países con el justo asterisco que aclare que los Estados Unidos congregaron a sus jugadores profesionales a partir de las Olimpiadas de Barcelona de 1992.

Pero, entonces… ¿se cierra un ciclo? Me entristece deducir que sí. Pau es el único integrante de aquella irrepetible generación que aún no ha confirmado su retirada de la selección. El último ha sido un voluntarioso pero maltrecho Navarro. La FIBA ya ha certificado que en el verano de 2018 no habrá competición internacional y ha trasladado el Mundial de Beijing a 2019. ¿Para que no coincida con el de fútbol? Les dejo a ustedes la respuesta. En 2020 se celebrarán los Juegos Olímpicos y en 2021 será la próxima vez que España podría volver a jugar un Europeo. Todo, si siguen clasificándose para tales citas sin olvidar que pudiera no ser así, tras la creación de las ya citadas peliagudas ventanas FIBA, las cuales comprometen a los jugadores que compiten en la Euroliga a lidiar con el conflicto FIBA-Euroleague. El caso es que Pau ya estampó su firma con los San Antonio Spurs de la NBA por tres años. Los tejanos son un potente equipo de los que, como poco, va a disputar las finales de conferencia. Este nuevo periplo coincidirá con los últimos años del catalán en la NBA y, quién sabe, si en el profesionalismo. Como viene siendo habitual, su bagaje natural tras cada temporada será de unos cien partidos a sus espaldas antes del periodo estival. Para el próximo Mundial tendrá treinta y nueve años. El legado podría recaer en su hermano Marcpero no olvidemos que andará en treinta y cuatro y que, en la selección, nunca fue tan decisivo como Pau. El Chacho tendrá treinta y tres y Llull, treinta y dos.

Entonces, ¿hay vida después de los Júniors de Oro?

Sergio Llull y Willy Hernangómez celebrando la victoria en el EuroBasket 2015. Fotografía: Benoit Tessier / Cordon.

Vaya por delante que será prácticamente imposible que vuelva a salir una generación de tal calidad y rendimiento como la de los Júniors de Oro. Aunque España sea una potencia mundial en la disciplina del baloncesto dicho sea de paso, es una lástima la fijación que se ejerce por centrar todos los esfuerzos en promocionar un único deporte tan deteriorado por malos hábitos como es el fútbol, es obvio que no siempre se puede estar en la élite de la élite.

Para responder a una pregunta tan compleja es necesario echar la vista atrás. La segunda mejor generación de la historia del baloncesto español fue la del 59 con los Epi, Romay, Iturriaga, Llorente y sus próximos Solozábal y Sibilio, del 58. Como pasó en el caso que nos compete, tal quinta fue el eje principal para poder contribuir a grandes éxitos grupales como fue la plata de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles del 84. Junto a esos talentos, destellos de otras generaciones más noveles. Léase el caso de Fernando Martín y Andrés Jiménez (ambos del 62) u otras más veteranas como la de Juan Corbalán (54) y Pep Margall (55). Tras ellos, un desierto noventero, aunque es de recibo apuntar la temprana muerte de Martín (veintisiete años), primer jugador español en jugar en la NBA, en 1986, y uno de los dominadores del baloncesto europeo desde la pintura.

No obstante, en este caso reafirmo mi esperanza en que en los próximos años se formará un grupo que también nos brindará, aunque con menos frecuencia, valiosos éxitos. No por el alentador refuerzo de una generación, pero sí de otros hermanos, los Hernangómez. Estos chicos serán dos estiletes dentro y fuera de la pintura durante muchos compromisos internacionales. El mayor, Willy, ya es un pívot tan exquisito como contundente a sus veintitrés años aunque el protagonismo de su vuelta a la NBA ahora ande algo frenado por parte del coach Hornacek. Paciencia, Willy es un tipo listo que aprende de los mejores. Tiene una capacidad de pase y un juego de pies cercanos a los de los mejores pívots del mundo. Ahora necesita mejorar su tiro, defensa y… lo hará. El pequeño, Juancho, es bárbaro. No tiene miedo al trabajo. A pesar de sus veintidós años, sabe lo que es sufrir. Tras su último año como cadete y una repetida lesión en su rodilla, fue descartado por el Real Madrid y acabó fichando por el modesto Majadahonda. Allí se recuperó para luego incorporarse al júnior del Estudiantes. Es una esponja. A pesar de que en su aún corta trayectoria ha jugado en posiciones interiores, su mejora en el tiro y rapidez le han permitido colocar sus 206 centímetros en el puesto de alero. Tremendo físico para esa posición. ¿Cuántos jugadores de perímetro en Europa son capaces de jugar por encima del aro?

Los Gasol son incomparables, como lo es la generación de oro, pero ellos serán clave para montar un buen puzle con otro modelo en el que reinará una mezcla de diversas quintas. Un modelo que debe sacarnos de la inopia del talento de aquellos tiempos en los que la generación dorada coleccionaba títulos de forma relativamente fácil. Tiempos que aún alcanzan el presente y en los que existen, en muchas ocasiones, productivas jerarquías en detrimento de la figura de un seleccionador con un mayor despliegue táctico y de papel más relevante. Ya no seremos tan buenos y, si se quiere continuar con una trayectoria fructífera, se requerirá un cambio de rumbo. Un patrón más próximo al de Serbia, Eslovenia e, incluso, la rebotona Hungría. Soldado, a tu trinchera. Intensidad y más rotaciones. Más asignación de roles. Claro ejemplo es el actual de la selección B española, que ha ejecutado un juego de equipo espectacular y efectivo en los choques de las ventanas FIBA (¡Excelente Quino Colom! (88) ¿Para cuándo una oportunidad en la «A» para este pedazo de base?). Se deberá buscar ese combinado que logre exprimir hasta al último componente de la plantilla en busca del robo de sensaciones de los contrarios. El talento también recaerá en los Mirotic (91), Abrines (93) y Ricky Rubio (90), mientras los Vives (93), Xavi Sastre (91) y Oriola (92) deberán seguir mejorando para poner en la pista esa entrega e intangibles que igualen fuerzas con otros conjuntos, esta vez, con mayor calidad y/o físico.

Veamos el paso al frente de los otros del 94. Como el MVP y campeón de la pasada Eurocup Alberto Díaz, un base ultradefensivo pero que en los momentos de la verdad también enchufa, o Oriol Paulí, con esa hambre y esos alley oops a lo Rudy. ¿En Andorra facilitarán que Jaime Fernández (93) sea ese oportunista «combo» que desequilibra y rompe dinámicas que todo equipo quiere tener? Cómo me hubiera gustado haber visto a este chico dando lo mejor de sí mismo en su «Estu» junto a otro pequeño de raza y francotirador como Darío Brizuela (94). Cómo me gustaría que el Baskonia hiciera un centro dominador de Ilimane Diop (95), como cuando antaño esculpieron a un tal Scola o Splitter. Tampoco debemos perder de vista al potente base mallorquín Sergio García que, a pesar de ser del 97, ya compite con plenas garantías en la Liga Endesa a favor del Tecnyconta Zaragoza.

Hasta ahí el manifiesto camino que me atrevo a vislumbrar con la meta de una selección con posibilidades para mantenerse en el podio en un alto porcentaje durante los próximos seis u ocho años. Después, o se cambian muchas cosas, o podría llegar un desierto.

¿Seguirán llegando éxitos dentro de ocho o diez años?

La solución pasa por extenderse también hacia mayores ambiciones estructurales y sociales. Ahora mismo, el escenario es angosto. Tiremos para la raíz, los clubes de barrio. La base de la base de nuestro baloncesto. El inicio, el vivero que da jugadores y jugadoras de todos los niveles, imprescindibles para el desarrollo de todo tipo de trayectorias y, de paso, para generar aficionados que acaben llenando pabellones y consumiendo baloncesto. Pero, antes, cuestión clave, sí… otra más: en general, ¿nuestros niños y chavales pueden practicar el deporte de la canasta? He preguntado a clubes de toda España y la cuota anual está entre cuatrocientos cincuenta y ochocientos euros. Ahí se podrían incluir (o no) gastos diversos y obligados: viajes, loterías, ropa, cuota de socio… La media de esos guarismos es prohibitiva para un elevadísimo porcentaje de la población; aquellos que malviven sin o con pocos recursos. «Un 15% recibe ayudas de servicios sociales», me cuenta el exjugador ACB Mario Fernández, que desde hace unas temporadas lleva las riendas del Club Bàsquet Mollet. «En Cataluña la media ronda los seiscientos cincuenta-setecientos euros», continúa. ¿Qué hay de la integración social y el desarrollo físico (deseados complementos para el intelectual) de los más jóvenes? Amantes y responsables de otras modalidades seguro que también se alzarían en protesta. Conclusión, no solo los pobres no pueden jugar a esto del baloncesto, tampoco tantas familias que se tienen que «ajustar el cinturón» a final de mes y que mayoritariamente representan a este país. Desde mi visión como docente, entiendo que el deporte debería conjugarse con la educación como otra herramienta fundamental en la lucha por la exclusión social, pero no solo el escolar, también el federativo.

Sigamos el largo y tortuoso camino. Una vez superada la fase de selección económica-social, aquellos jugadores que, por talento y disponibilidad, pueden seguir adelante se enfrentarán a otra criba en las canteras elitistas: la multitud de jugadores extranjeros becados, de los que se aprecia como una de sus principales virtudes su físico. Ahora, ¿quién apostaría por un chaval de dos metros que juega de pívot y que no tiene tiro ni de media distancia aunque sea una bestia atrapando rebotes? ¿Alguien le daría continuidad a un escolta que roza el metro noventa y pesa poco más de setenta kilos? Felipe Reyes y Juan Carlos Navarro eran así y, en su momento, Estudiantes y F. C. Barcelona sí tuvieron paciencia. Por incoherente que parezca, la altura y el físico no lo son todo en el deporte que más gigantes suma dentro de su marco; sí lo es la progresión, pero esta requiere de tiempo y trabajo. Sin respetar esas variantes, se antoja difícil no prever un desierto de éxitos en la selección española de aquí a diez años.

Cada año la FIBA realiza un estudio bajo unos baremos que dan como resultado un ranking en éxito de las mejores selecciones del mundo en varias categorías. Actualmente, España ocupa la segunda posición en el mundo, tanto en la selección absoluta masculina como en la femenina. En cantera, los chicos bajan a la séptima posición mientras que las chicas se mantienen en la segunda. Lituania, Turquía o Serbia ya pisan los talones de nuestros chavales. Hay que replantearse el funcionamiento de las canteras tuteladas por quien quiere el éxito inmediato. Insisto, a fuego lento, no solo para que entre la pelota, también para que evitemos llenar la sociedad de un buen número de juguetes rotos. Construyamos personas con formación y saludables hábitos físicos e intelectuales, lo demás llegará.

Para más dificultades, una vez se nos hacen mayores de edad, normalmente, aterrizan en un deficiente semiprofesionalismo. Hay un mundo entre la categoría júnior y la sénior. Las competiciones LEB (Oro, Plata, LF1 y LF2) requieren de una dedicación colosal, por lo que nuestros jugadores y jugadoras no pueden compaginar el baloncesto con sus estudios. A cambio, un futuro incierto mientras no se están formando para labrarse un oficio para un futuro no tan lejano. Contraprestación: insuficientes sueldos y compartir piso con tres o cuatro compañeros a kilómetros y kilómetros de sus casas. Por consiguiente, quien no se marcha becado a una universidad de los Estados Unidos para jugar y estudiar es muy posible que lo acabe dejando, o entrenando mucho menos en otras categorías que sean más de estar por casa, como la Liga EBA o las máximas autonómicas. En esos casos… ¡Bienvenidos! Acabáis de llegar, de forma fugaz, al final de vuestro trayecto profesional en las canchas.

EuroBasket 2017. Fotografía: Murad Sezer / Cordon.


Zoran «Moka» Slavnić: «Eso de que el baloncesto es mejor y más rápido ahora que en los setenta es una ilusión óptica»

Fotografía: Ivana Todorović

No quiere dar entrevistas a periodistas, menos si son para medios españoles. Seguimos llamando hasta que le cogemos delante de su mujer y es incapaz de negarse. Acepta recibirnos durante una hora, nos mete prisa: «¡Os sangra el tiempo, os sangra el tiempo!». Pero pronto se emociona. Llora tres veces. Cuando estamos haciendo las fotos no para de darnos abrazos. Efectivamente, todos los que nos advirtieron de que nos encontraríamos ante un tío de una personalidad arrolladora e imprevisible estaban en lo cierto. Cuando está contento, es todo corazón. Se acababa de tatuar con sesenta y tres años el nombre de su mujer en el brazo. En el otro, tiene el logotipo de la FIBA Hall of Fame. Así celebró que en 2013 le incluyeran entre los cincuenta mejores jugadores de la historia.  

Zoran Slavnić (Belgrado, 1949) fue posiblemente el mejor base de Europa en su tiempo,  el cerebro de la primera generación de jugadores yugoslavos de baloncesto que vino al mundo a ganárselo todo a todos, siempre poniendo la mueca del Joe «Hombre sin nombre» de Clint Eastwood, para luego ser el primer entrenador de Dražen Petrović y tener bajo sus órdenes a Kukoč, Radja, Djordjević y compañía. Nos encontramos con él en una cafetería de Dorćol, el barrio en el que reside en Belgrado.

Cuando hemos preguntado por ti todo el mundo nos ha dicho que estás siempre tomando café en el mismo bar.

Nací prácticamente en esa calle. El bar ha cambiado muchas veces de dueños, ha sido una kafana [restaurante tradicional], un cafetería, pero para mí siempre será aquel lugar frente a mi casa donde empecé a ganar dinero apostando a las canicas. Eran mis ingresos de niño. La mejor paga que tuve. Jugaba tanto que me jodía las manos. Mi madre me hizo una almohadita para que apoyara mejor la muñeca en el suelo y pudiera jugar más horas. Había gente de otras zonas de la ciudad que venía a jugar contra mí. Los macarras del barrio me querían y me guardaban el sitio para que jugara.

¿Ellos te llamaron Moka?

En realidad me llamaron Motka primero, que es un palo para repartir golpes. Y Mocka después, que es un palo más grande, como las estacas con las que se pega a los cerdos en el campo. Después empezaron a comerse una letra y Moka se quedó, como los pastelitos de chocolate. Es la historia que le he soltado siempre a los periodistas del mundo para evitar contarles que en realidad era famoso por las leches que metía en las peleas entre barrios. Nos pegábamos constantemente, no podía salir de casa sin mi palo. Dos cosas eran fundamentales en mi infancia: mi motka y las canicas. Hasta que cumplí catorce años y me dediqué al baloncesto seriamente.

Empecé en los campos de baloncesto de Kalemegdan [fortaleza de Belgrado]. Tengo muy buenos recuerdos de aquella época. Os diría que en Belgrado, hasta los años ochenta, cuando llegaron los videojuegos y los salones recreativos, la vida de los jóvenes era maravillosa. Ahora los niños tienen menos necesidad de hacer amigos, los chavales actuales viven malos tiempos. Nosotros estábamos todos los días en la calle, nos necesitábamos los unos a los otros, pasábamos la vida juntos hasta las dos de la mañana hablando cada día. Eso era, no sé, sincero, romántico. Mucho más bonito que lo que hay hoy. Y así fue mi niñez. Aunque no tardé en entregarme al deporte profesional, llegué a entrenar en once deportes distintos. Solo tengo recuerdos felices.

Terminaste en el baloncesto, pero no eras muy alto.

Tenía talento para el fútbol. Miljan Miljanić, el que luego entrenó al Real Madrid, básicamente me pedía de rodillas que eligiera el fútbol, pero para mí era demasiado fácil. Me motivaba más algo que supusiera un reto.

Me enamoré del baloncesto porque cuando me metía en la cancha veía que todo el mundo era más alto que yo y pensaba: «Les voy a joder vivos a todos». Era pequeño y quería enseñarles que les podía hacer daño. Era mi oportunidad de demostrar que solo con la cabeza, con mi inteligencia, podía dominarlos. Como los españoles ahora. Llull, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández

Tenía dos ídolos, uno era Dragoslav Šekularac, que era un futbolista tipo Gento, un extremo letal. Y en baloncesto a Josip «Pino» Gjergja. La primera vez que le vi jugar fue en el EuroBasket de Belgrado en el 61. Era croata y albanés, un jugador absolutamente irrepetible, brillante. Siempre digo a la gente que Pino era la bomba atómica y yo el petardo. Me contestan que no sea tan humilde, o tan falsamente humilde, pero es que es así.

Tu descubridor fue Zdravko Kubat.

No, me descubrí yo a mí mismo. Estaba un día andando por Kalemegdan, dando un paseo, y vi que estaba entrenando el Estrella Roja. Yo iba en pantalón corto y zapatillas, les pedí que me dejaran jugar con ellos un rato y ya no pudieron sacarme de ahí, entrenaba con ellos todos los días. Así empecé.

Hasta que llegó el cumpleaños de Tito. Todos los 25 de mayo se celebraba un torneo en las canchas del Estrella y el Partizan al que estaban invitados todos los colegios. Yo llevaba un mes entrenando con el Estrella y mi colegio ganó gracias a mí. Conmigo estaban Dragan Kapičić, que llegó a internacional. Y Aleksandar Boričić, que se pasó al voleibol y ahora es el presidente de la Federación serbia de ese deporte.

De todas formas, a Kubat no le olvidaré en la vida. Entrenar con él era como estar en una academia de policía. Tenías que salir hecho un buen hombre y un buen jugador. O al menos una de las dos cosas. Era un entrenador que nos enseñaba a vivir, a compartir, nos inculcaba que el baloncesto es un deporte colectivo, mucho más sano que lo individual.

Recuerdo que al terminar de entrenar íbamos a casa a ducharnos porque éramos tímidos. Nos daba vergüenza desnudarnos todos en el mismo sitio. Entonces entraba él gritando si éramos niñas, qué era eso de ir a ducharse a casa. ¡Todos a ducharse aquí! Ese tipo de detalles que te espabilan los agradeces toda la vida. Se murió hace tres años el pobre.

Debutaste con diecisiete años con el Estrella Roja.

Los compañeros me aceptaron bien porque ya me conocían de antes. Entrenábamos en el mismo campo en Kalemegdan, donde se jugaba desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche. Yo solo faltaba para ir al colegio. Estaba cada día jugando hasta el final y si podía veía los entrenamientos del primer equipo. Noté después de debutar que había gente en el primer equipo que estaban un poco celosos porque no sabían por dónde iba a salir yo, cuánto iba a aportar al club. Pero no fue mal. Además, ya empezaba a ser un poco macarra en esa época, ya me veía por delante de todos.

El baloncesto tardó todavía en profesionalizarse en Yugoslavia. ¿Cómo se tomaron tus padres que te metieras en esto?

Mi familia era humilde. Mi padre era chófer, mi madre ama de casa y éramos tres hermanos. Vivimos muy bien una temporada, cuando mi padre era chófer de la embajada polaca, pero le echaron y pasamos a una situación peor. Hasta entonces vivíamos mejor que la clase media de entonces. Mis padres solo me pidieron que por favor terminase algo para poder ganarme el pan si lo del baloncesto no tiraba, como era de prever. Hicimos una especie de contrato; yo terminaba el colegio y ellos me dejaban jugar. Como me encantaban los coches me matriculé en Transportes, una especie de formación profesional que hay aquí de donde sale la gente que cuida los caminos, pone las multas, controla las señales de las carreteras, etcétera.

La verdad es que mi familia lo pasó mal cuando mi padre perdió ese trabajo. Estábamos en una casa de una habitación los cuatro metidos, dependiendo toda la familia del sueldo de mi padre como chófer del Banco de Zagreb, hasta que nació mi hermano pequeño y nos tuvimos que mudar… [llora]. A mí no me molestaba estar en un piso pequeño, pero mi hermana tenía diecisiete años y necesitaba privacidad. Mientras todo esto sucedía, yo estaba enamorado del baloncesto. No sabía si me iba a poder ganar la vida. Hasta el 71 o el 72 no se ganó una mierda, cuando por fin se puso de moda. Solo el fútbol estaba bien pagado.

En Belgrado la gente se burla de los que llegan del pueblo a vivir a la ciudad, se dice que «pasarían por encima de los muertos» [expresión hecha: «hacer cualquier cosa por algo»] para quedarse. Pero para ellos establecerse en Belgrado es un éxito y luchan por ello. Para mí llegar al baloncesto fue algo parecido. Tuve que conquistarlo.

Mi padre en aquel momento solo pudo dejarme un poco de dinero para que me comprara una moto Solex y yo se lo fui devolviendo a plazos. Por cierto, me caí de la moto cuando estaba en el primer equipo y me sancionaron.

¿Aquí había baloncesto callejero?

No, los de mi generación empezamos a jugar en el barrio, pero no era como en Estados Unidos, donde sí que se juega en la calle. Hasta el 75 o el 76, antes del campeonato de Liubliana, el baloncesto no fue tan popular como el fútbol. El verdadero cambio se dio tras el Mundial de fútbol del 58, el de Pelé. Ahí se puso de moda. Empezó a haber canchas, pasamos a jugar a lugares donde si te caías no dabas la pierna por perdida. Teníamos unos balones de baloncesto que eran de cuero, siempre bromeábamos con que si llovía se hincharían y no entrarían por el aro. Y era una broma, pero más o menos verdad. Cuando entramos en los pabellones la cosa se puso seria, fue la clave, cuando estuvimos en las condiciones ideales para progresar.

¿Cómo has visto que cambiase el baloncesto que tú jugaste en los sesenta y setenta respecto al posterior?

Cada época tiene sus héroes. Comparar a los de los setenta con los de los noventa es el dilema eterno. Lo de que el baloncesto de ahora se juega mejor y más rápido es una ilusión óptica. Si pones un vídeo de mi generación jugando los Juegos Olímpicos de Múnich y otro con la generación de Djordjević verás que jugamos igual de rápido.

Coge un cronómetro y calcula lo que tarda Ćosić en coger la pelota, pasármela a mí, muevo a la izquierda a Kićanović, a la derecha a Dalipagić y dentro. Haz lo mismo con Divac, Djordjević, Danilović y Paspalj y… Mira, mejor no lo hagas porque se van a avergonzar. ¡Nosotros éramos mucho más rápidos! Y también éramos más fuertes. Pon una báscula y sube a Divac, Rebrača y Savić y en otra que se pongan Žižić, Jerkov y Radovanović. Verás quiénes dan más.

Aunque el que va a ganar es el que tenga un buen base, esa es la clave del baloncesto. Mi generación fue insuperable en el juego. No creo que se haya quedado antiguo. En serio, poned un vídeo y comparadme con Petrović.

Yo le entrené cuando tenía catorce años. Que me digan si no hay similitudes en el juego. El baloncesto moderno es lo que le enseñé yo. El más moderno. Por otro lado, si tengo que comparar a Djordjević, a Dražen, Kukoč, Radja, Paspalj, Danilović y Divac con lo que tenemos ahora, lo de los noventa fue infinitamente más fuerte. No se puede ni comparar. Pero la gente de estas cosas no se da cuenta, son detalles que solo ve alguien de setenta y cinco que lleva viendo baloncesto desde sus inicios. Los niños de hoy saben de lo de hoy.

Y otra cosa importante. Ojo. Ponle nuestras zapatillas a los de ahora. No sabrían ni correr. Y esto no son opiniones tipo «me gustan más las morenas que las rubias». Son hechos. Cada generación siempre tendrá sus héroes, pero Beatles no hay más que unos.

¿Cómo era la vida en Yugoslavia en los setenta? ¿Eres lo que llaman un yugonostálgico?

Yugoslavia no solo era un país en el que merecía la pena vivir, era bonito de ver. No encontrabas gente buscando en la basura. Mira cómo está ahora. No te puedo decir que hubiera un aspecto concreto mejor en Yugoslavia, todo era mejor. Que me diga alguien qué hay mejor ahora ¿Internet? Es maravillosa para la información, puedes ver qué va a haber en el cine. Pues muy bien.

Hacíamos fiestas en los estadios. Conciertos. Y la gente del barrio, de la calle, ganaba dinero colocando los equipos de sonido. Ahora lo hacen empresas. ¿Sabes lo que es una fiesta en el campo del Estrella Roja con cinco mil personas, con unas chicas preciosas? Te haces mayor en una noche.

En Sueños robados; el baloncesto yugoslavo de Juan Antonio Hinojo se habla de Alexandar Nikolić como la figura clave en la evolución del baloncesto en Yugoslavia.

Él no fue el responsable de la revolución del baloncesto yugoslavo. En absoluto. No. Fue el primero en conseguir buenos resultados, medallas. No se le debe llamar a eso ser un revolucionario, la palabra correcta sería pionero. La verdadera revolución fue Mirko Novosel. Hasta que llegamos nosotros con él, los rusos no habían sido vencidos. Toda la vida te está follando uno y no le puedes ganar, matas a todos menos a uno, entonces eran los soviéticos. Revolución es acabar con ellos. Novosel es el mejor entrenador de todos los tiempos.

No me malinterpretéis, no puedo tener mejores pensamientos para Nikolić, pero era un entrenador demasiado serio. Nunca tenía contacto humano con los jugadores. Él mismo llegó a reconocerlo con el paso de los años, le falló la relación personal con sus equipos.

Tanto Nikolić como Ranko Žeravica, el que vino después, lo basaban todo en la disciplina. En la dureza. Fuerza. Novosel no, él además intimaba contigo. Era cercano al jugador. Yo seguí su ejemplo cuando fui entrenador. Traté a todos los jugadores como amigos. Les daba la mano, pero no dejaba que me cogieran el brazo. No ponía límites, dejaba que fuese el jugador el que entendiera dónde estaban. Mi filosofía era: te doy el corazón, pero te quito el alma.

¿Cómo recuerdas el primer título internacional del Estrella Roja, la Recopa del 74?

No fue especial. Sabíamos que íbamos a ganar, nuestro equipo era muy fuerte. Lo que nos gustaba era salir del país; comprar ropa, tabaco, perfumes para nuestras novias. Esa fue una de las mejores cosas que tenía el baloncesto entonces, que nos permitía viajar. Ver la cultura y la tradición de otros países. Se valoraba mucho en los setenta.

Žeravica no quiso llevarte a la selección porque eras muy indisciplinado.

Se lo sigo preguntando cincuenta años después: «¿Por qué no me llevabas?» .Y él: «¡Porque fumabas!». Y yo: «No me jodas, Ranko, dime la verdad». Voy a visitarle todas las semanas, está enfermo. Podría dejar que se pudriera por no haberme llevado a jugar con la selección, pero no, voy a verle. Lo que son los absurdos de la vida.

Cuando no me convocaba no podía ni oír su nombre. Luego, cuando jugué en el Partizan en los ochenta, coincidió que él era el entrenador del Estrella Roja. Cada canasta que metía contra ellos se lo recordaba. La metía y le miraba fijamente. Me vengaba de él en cada punto.

Luego, por fin, te llevó Novosel.

Ahí empezó la crema de mi carrera. Desde ese día perdí un partido en tres años. Incluso las medallas de plata que ganábamos estaban celebradas como si fuesen oros, porque luego, aunque hubiéramos perdido en la final, nos fichaban a ocho jugadores del equipo. Señal de que algo hacíamos bien.

Delibašić, Ćosić, Kićanović , Dalipagić… ¿Cómo era la vida en el vestuario de esta selección?

Se peleaban entre ellos para demostrar quién era mejor. Lo digo con toda la humildad, no es por ofender, pero si necesito explicar cuál era mi rol en ese equipo, si quiero decir la verdad, honestamente, la única comparación posible es un pastor con ovejas de oro. Eso era Yugoslavia en aquel momento, y yo era el líder absoluto de ese equipo. Y eso fue clave, cuando un entrenador te da ese papel, cuando eres el jefe, ya no tienes esa necesidad de demostrarte a ti mismo o a los demás que eres el mejor. Por eso no me metía en esas rivalidades que tenían entre ellos, yo era el que mandaba. Era el jefe dentro del vestuario y fuera ya ni te cuento.

Todas las jugadas, el 99 %, nacían en mi cerebro. También en el de Delibašić, fue muy importante. Luego Kićanović destacaba por ser uno de los jugadores más valientes de la historia. Él y Dino Meneghin eran irrepetibles. Nunca se dejaban vencer, luchaban todo hasta el final. Dalipagić era una máquina de meter canastas. Solo paraba de hacerlo si le dabas a un botón o le desenchufabas [risas]. Delibašić era un caballero. Jugaba de forma muy sutil. Siempre le dije que me gustaría ser tan elegante como él, tan señor, pero era una cuestión de diferencia de mentalidad. Él era un dogo y yo un pitbull.

Para que os hagáis una idea, el Mirza Delibašić que visteis en España estaba a muy mal nivel. Fueron las peores temporadas de su vida. Era tan bueno que eso era lo menos que podía dar de sí. Imaginad cómo era. Y Ćosić. El mejor jugador de todos los tiempos hasta hoy. Era tan bueno que se quedaba en un segundo plano. Eso sí que demuestra su grandeza como jugador y como persona. Pero era el único que podía coger la pelota, correr todo el campo y meterla, tuviera por medio lo que tuviera, del salto que tenía.

Eso solo se lo he visto hacer a un jugador más que yo conozca. Su nombre es Michael Jordan. Éramos estos cinco. Con muy pocas variaciones. Nos apoyábamos en tres más que podían ser Jerkov, Jelovac, Radovanović…

Os dio por poneros a pasaros la pelota como si estuvierais jugando al voleibol en un partido contra la URSS del EuroBasket de Bélgica de 1977.

La tragedia fue que no pudimos hacerlo en Moscú tres años después dándole con la cabeza, como tenía pensado. Hay personas de muchas clases, y yo soy de los que tienen un gran sentido del humor. Fue una broma mía. Una vez en España también metí una canasta de espaldas, la pena es que no hay imágenes [risas]. Por desgracia, no existe ningún vídeo, pero lo hice.

Al soviético Serguéi Belov le decías que le iban a mandar a Siberia después de jugar contra vosotros.

Novosel, que era muy inteligente, a veces cambiaba nuestras posiciones para defender y me tocó cubrir al 2, al escolta Belov. Era como poner a un novato frente a un maestro. Pero eso de que iba a perder y le iban a mandar a Siberia se lo dije fuera del partido.

Jugando no ofendía a nadie. Nunca fui sobrado o maleducado. Eso de que he sido un gran provocador mientras jugaba no es verdad ni el 1 %. Nunca le pasé el balón entre las piernas a nadie como dicen. Me comportaba como Mohamed Ali, podía ser polémico en algunos aspectos, es cierto, pero nunca atacaba primero. He podido ser un gamberro, pero nunca un cabrón. Y esa actitud es la que les he intentado enseñar a mis hijos.

En un país que mantuvo un enfrentamiento tan prolongado con la URSS como fue Yugoslavia, destronarlos y ganarles durante tanto tiempo tuvo que ser considerado un éxito descomunal. ¿No os decía nada Tito?

Mi mayor dolor, el único sueño que no he podido cumplir en esta vida, es haber conocido a Tito. Cuando volvimos de Filipinas de ganar el Campeonato del Mundo a la URSS nos recibió a todo el equipo, pero a mí el Joventut no me permitió ir. Tenían miedo de que no pudiese volver a tiempo de Yugoslavia para un partido. No pude darle la mano… [llora]. Murió al año siguiente. Nos dieron a todos un recuerdo, por detrás ponía «Tito». Yo le adoraba. Echo mucho de menos Yugoslavia. Para que lo entienda la gente de fuera: de Yugoslavia, si no te gustaba, te podías ir. Tenías el mejor pasaporte que había en el mundo para viajar. La época de Tito no fue una cárcel como piensan algunos. O te marchabas o te quedabas. Si estabas aquí no hablabas mal de tu país, eso sí. Ya está. Pero esto no era Rusia.

Después de Manila, todavía os quedaban los Juegos Olímpicos por ganar en la propia URSS.

Lo ganamos todo. En el Eurobasket del 79 habíamos sido bronce pero porque era la única medalla que nos faltaba [risas]. Lo mejor que nos pasó fue ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Moscú. Con un oro olímpico ya te pueden «escupir por debajo de la ventana» [expresión que significa que has conseguido más de lo que los demás han podido siquiera soñar]. Es la corona de todos los éxitos de tu carrera. Y el resto de generaciones yugoslavas debe saberlo: lo siento mucho, pero nosotros somos los únicos que tenemos ese oro.

Nos quedamos con la espinita clavada de no haber hecho lo del voleibol en Moscú dándole con la cabeza. Ellos estaban deseando vengarse, pero perdieron contra Italia y no llegaron a la final. Ese último partido, el del oro, lo jugamos de cachondeo. Pero me gustó mucho esa Olimpiada. En Moscú estaba todo muy bien organizado, la comida estaba cien veces mejor que en Montreal, donde habían sido los Juegos anteriores.

En 1977 fuiste a jugar a España, al Joventut de Badalona, al que hiciste campeón. ¿Es verdad, como se ha publicado, que nada más entrar en el vestuario te measte en el lavabo donde todos se lavaban la cara para que vieran quién era el jefe?

No recuerdo eso, es la primera vez que lo oigo. Hay muchas anécdotas que no son verdad cuando eres una estrella. Si queréis lo reconozco, pero os juro que no lo recuerdo. Los compañeros sabían que iba a mandar yo desde el momento en que firmé el contrato, ya me conocían, sabían cómo jugaba. La anécdota buena sería que me hubiese meado en la cancha en un partido, habría estado bien.

Lo mismo que hiciste en Yugoslavia con la URSS, en España con el Joventut destronaste al Real Madrid.

Los compañeros siguen siendo mis amigos. Juan Ramón Fernández, Margall… Llegué como una estrella y ellos eran todavía niños. Fui el primer «monstruo yugoslavo» en España, el segundo fue Petrović. Mis problemas llegaron la siguiente temporada. El presidente, que no era el que me trajo, quiso fichar un base, a Quim Costa, y yo me enfadé. Me dijo, con buen criterio, que lo quería traer al equipo para que no me muriese en la pista. Pero le contesté: «Me lo tendrías que haber dicho». Entonces lo que hizo fue invitarme a cenar con su mujer y darme treinta mil dólares en una maleta, cuando mi contrato del primer año era de cuarenta mil. Para que le perdonara el no haberme consultado si podía contratar otro base. Le respondí que no lo quería.

En el Joventut no fui solo un jugador. Amaba ese club. Era mi equipo y sentía un amor enorme. La gente entrenaba dos horas y se iba, yo no. Comía en el bar de Joan Mas todos los días, que era un fanático del baloncesto. La gente sabía que yo no era solo un jugador, un extranjero más: sentía el Joventut en mi corazón. Lo mío no era una farsa.

¿Y ese tío pretendía comprarme? Diciéndome además «idiota, coge el dinero». No lo cogí y me fui a Šibenik.

Viniste desde Belgrado solo para ver a Joan antes de que muriera, se recuerda mucho en España.

Nos adorábamos. También a su hijo Miguel y a su mujer, Juanita… ¡Idos a la mierda! ¡Me habéis vuelto a hacer llorar!

¿Qué pasó en Badalona cuando fuiste entrenador en los noventa? No quieres saber nada de los periodistas de allí.

Había un periodista al que yo llamaba «el Algarrobo», que es como si te llamo Quasimodo, que no jugó limpio conmigo. Y luego algo que no pude olvidar. Cuando estuve de entrenador en Badalona en los noventa era la guerra de Bosnia y estaban todos los días con reportajes contra mi país. Contra Yugoslavia y contra Serbia. Un día detrás de otro. Y entrevistas y artículos, cada día.

Viviste en Cataluña, ¿qué opinas del independentismo?

Cuando yo estuve Tarradellas todavía no había vuelto a España. Me explicaron lo que pasó y yo, que no conocía la historia, terminé creyendo que en Castilla eran todos unos hijos de puta franquistas. Pero luego te das cuenta de que eso no es cierto. Y si se independizan, ¿contra quién jugarán sus deportistas? ¿Contra Andorra? No entiendo la independencia. Tienen hasta su propia policía, ¿para qué más? En España la gente tiene ganas de vivir, no entiendo un movimiento que persigue, no sé… ¿acabar como Yugoslavia? ¡Estúpidos, nosotros enterramos un país maravilloso!

Ahora somos siete repúblicas y todas están fatal. Yo no soy nacionalista, soy yugoslavo. Y ahora deportivamente hemos perdido mucho con la disolución. Somos más pequeños, menos habitantes, se acabó la hiperproducción de jugadores que teníamos. Ahora son cuatro aquí, tres allá, uno por otro lado. No se junta un equipo como antes, siempre fue una mezcla de todos aunque los croatas y los serbios fuéramos la columna vertebral.

El otro día en tu columna, en un diario croata, dijiste que su selección no gana porque no son «hijos de puta».

Los periodistas me llaman porque siempre doy titulares. Ahora me han preguntado por qué Croacia no es capaz de ganar a Serbia. Pues porque están haciendo la guerra en la cancha, no jugando al baloncesto. Nosotros jugamos para ser los mejores de la región, y nos gusta ganar al vecino porque no hay nada más dulce que eso, pero ellos lo llevan más lejos. Se excitan demasiado. Sacan el tema político, no el deportivo, y pierden. No es una guerra, tranquilos, es solo basket.

Sin lugar a dudas, el campo más difícil en el que he jugado ha sido en Zadar. Eso no se puede comprar a nada. Cuatro o cinco mil personas completamente antiserbias. Aunque a mí esa presión me motivaba más para joderles. Ya eran antiserbios en los setenta y lo siguen siendo ahora, aunque tal vez un poco menos. En Zagreb, sin embargo, son unos señores, no se puede ni comparar. No se rebajan a insultar así a nadie.

Al salir del Joventut en 1979 fuiste a Šibenik para ser entrenador y jugador a la vez. Tuviste a tus órdenes a un joven Dražen Petrović.

Nunca en mi vida he vuelto a conocer a un niño más ambicioso que él. Esa era su cualidad más importante. Aprendía todo como una esponja. También tengo que decir, y no sé cómo hacerlo humildemente, que yo era su entrenador. Jugué con él durante dos años. Un entrenador normal no le daba nada, pero al jugar con él pude aportarle mucho. Si pones los vídeos de ambos es alucinante la cantidad de similitudes que vas a encontrar, es algo que cuento con mucha satisfacción. Su madre me decía qué habría sido de Petrović si no hubiese sido por mí. Llegó a ser dios porque pude entrenarle desde que tenía catorce años. Tres o cuatro años antes de que pillase a todos los demás. También entrené jóvenes a Kukoč, a Radja y a Djordjević, pero no tan pronto como a Petrović, al que habría que haberle visto si hubiera podido seguir en la NBA.

¿Te gusta la NBA?

Me gusta, pero no como a esos maníacos que se levantan a las dos de la mañana para verlo. Me interesa más lo que rodea al baloncesto, van familias enteras al estadio. Esto solo lo había visto antes en Badalona, familias que se cogían un palco para todo el año. De la NBA solo veo los playoffs, desde los cuartos o las semis, porque son equipos de mucha calidad que exhiben las cosas bonitas que puede tener este deporte, que tácticamente te enseñan mucho, pero creo que son tontos. Están todo el rato subiendo y bajando. Van ganando de siete y siguen y siguen y pierden el partido. A ver, si ganas de siete, ¡párate, amigo! No me entra en la cabeza. Como entrenador, viéndoles se aprenden muchas cosas, pero no puedo decir que me encanten.

Son muy famosas las imágenes de la pelea de Limoges, entre tu selección y la italiana, en las que Goran Grbović sacó unas tijeras.

Al volver a Yugoslavia nos dijeron que éramos maricones por no haber entrado más a la pelea, pero también fue cuestión de cómo se grabó la bronca. Parece que yo me iba a donde estaban los periodistas para protegerme, que huía. No era así, lo que pasaba es que mientras se pegaban nos arrastraban hacia las mesas de los periodistas y tuvimos que subirnos encima. Ahí arrasamos con todo, no dejamos nada sin romper, los teléfonos, todo… El lío lo empezaron Bonamico y Kićanović, luego se metió un fisioterapeuta por medio y acabó como acabó. Pero no fue tan trágico, no os creáis; cuando Grbović sacó las tijeras Meneghin se estaba descojonando en su cara.

Llegaste a ser seleccionador de Serbia en 2007, pero no tuviste mucha suerte.

Entré en el peor momento. Sabía que iba a salir mal parado, que me iban a enterrar, pero fui y al final tuve que mandar a tomar por culo a muchos periodistas. Ahora solo hablo con un par de medios, porque cuando fui seleccionador no fueron correctos conmigo. No porque me criticaran, sino porque no daban las razones concretas de por qué lo había hecho yo mal. No se precisaba, solo se decía que Slavnić estaba equivocado, que el equipo no estaba preparado. ¡Pero por qué! Yo admito mis culpas, pero que me digan cuál es el fallo. De nueve jugadores que tuve todavía hay tres que están jugando, estoy orgulloso de ellos. Pero solo deportivamente, eso sí, no como seres humanos. Exijo que seas tan buena persona como bueno en la cancha, y estos no pasaron la prueba.

¿Teodosić es uno de ellos?

Es el jugador con la mejor creación en los últimos veinte años, pero esperaba más de él. Ha madurado algo, pero se le subió a la cabeza demasiado lo que le hizo a Garbajosa y nos costó varias medallas. Me gusta tener buen ojo para sacar jugadores, pero los de ahora son peces pequeñitos si los comparamos con Dražen o Djordjević.

¿Cómo era Djordjević cuando le entrenaste de joven?

Siguiente pregunta.

¿Qué te ha parecido el EuroBasket?

Una vez más se ha demostrado que los anfitriones no son capaces de ganar, pero al menos las tres favoritas, Francia, España y Serbia, han llegado hasta semifinales. Si Lituania nos derrotó a nosotros fue porque Djordjević tiene experiencia, pero no práctica. No los ha tenido el tiempo suficiente, pero como el gran jugador que ha sido merecía entrenar a este equipo. En cuanto al ganador, España, creo que cualquier persona a la que le guste el deporte debería besar a Gasol por el placer que nos ha dado. No solo cómo ha jugado, sino el hecho de haber venido al campeonato mientras su hermano estaba descansando. «¿De qué coño estás descansando, bedevijo crna [mujer muy grande]?».

Me encantó el juego de Gasol en la semifinal, pero el entrenador francés que se vaya a un curso de entrenadores. Si pilla uno aún se puede salvar, está a tiempo [risas]. Es una vergüenza que un jugador te meta cuarenta puntos, hay tantos tipos de defensa que podían haber probado. No te puede joder con cuarenta puntos un tío que ni siquiera es el anotador.

La verdad es que me encantaría ver algún día a Pau para darle la enhorabuena.


Los minutos de oro de la selección de baloncesto

Juan Carlos Navarro y Pau Gasol. Foto: Cordon Press
Juan Carlos Navarro y Pau Gasol. Foto: Cordon Press.

«¡Ba-lon-ces-to!» (Pepu Hernández, por aquel entonces seleccionador nacional, durante la celebración por el título mundial).

Hay trayectorias deportivas que han quedado marcadas por un error o un acierto decisivo en un momento determinado, siendo recordados los nombres de sus protagonistas por ese instante crítico. El ejemplo por antonomasia es el increíble salto de Bob Beamon en los Juegos Olímpicos de México 68. Si nos ceñimos al fútbol nacional, quién no recuerda el (no) gol de Cardeñosa en el Mundial de Argentina 78 o el gol de Señor en el inolvidable partido del 12-1 contra Malta; o si nos centramos ya en el mundo del baloncesto, la (no) canasta de Montero en la Final Four de 1996 o la canasta de Alexander Belov en la final de los Juegos Olímpicos de Múnich 72. Y es que el baloncesto tiene uno de sus alicientes en la incertidumbre del resultado hasta el último suspiro en los encuentros (más o menos) igualados, donde una canasta puede separar la gloria del infierno. O no solo al final de los encuentros, sino que hay fases del partido que pueden decantar definitivamente la suerte del mismo y de los venideros: una racha buena puede reforzar la moral en un momento crítico de un campeonato, o servir de revulsivo a un grupo desanimado por las críticas o por un momento de forma discreto. Si se revisan algunos partidos o torneos más allá del resultado final o boxescorismos varios, se pueden sacar conclusiones muy diferentes a las que los palmareses parecen indicar; es más, una dinastía puede haberse forjado por una serie de instantes precisos —y no todos de desenlace favorable— que definieron su destino.

Queda muy poco que decir sobre las gestas de la selección española de baloncesto en este siglo, pero si se realiza ese ejercicio de análisis de determinados instantes o, siendo más exactos, si nos ceñimos a un minuto en concreto de doce partidos clave, tantos como miembros de la plantilla, tal vez descubramos que esta época dorada pudo haberlo sido aún más… o que pudo haberse esfumado sin siquiera materializarse. En la jerga televisiva, se denomina «minuto de oro» a aquel momento en el que una emisión logra la máxima audiencia, y es un parámetro frecuentemente utilizado para negociar las tasas publicitarias. En cierto modo, estos doce minutos de oro, le han servido a la Federación Española de Baloncesto para crear una imagen de marca superior incluso a la Liga ACB y fijar en consecuencia el precio que han de pagar los patrocinadores por anunciar sus productos con la selección. Independientemente de cuestiones económicas, unos minutos tuvieron desenlace positivo y otros no tanto, pero todos son imprescindibles para intentar comprender la dimensión de lo que ha conseguido la selección de baloncesto capitaneada por los juniors de oro, equiparada ya sin rubor a la mejor URSS o Yugoslavia, y lo fina que ha sido en ocasiones la línea que separa el triunfo del olvido.

Mundial 2002.

España-Estados Unidos. Partido por el quinto puesto.

3:53 para el final del último cuarto.

Llegados a ese punto del partido, el marcador 66-74 no es definitivo pero a priori parece que está bastante de cara para el combinado norteamericano, al cual se le comienza a perder el respeto que se ganó por estar integrado por jugadores de la NBA. Tras la apoteosis deportiva que supuso la presencia del Dream Team en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, USA Basketball ha ido perdiendo influencia en los jugadores de la liga profesional patria, costándole cada vez más que sus estrellas representen a su país. No obstante, para el Mundial celebrado en su tierra (en concreto, en Indianápolis) consiguió reunir una selección liderada por Reggie Miller, Michael Finley y Paul Pierce, bastante potente pero insuficiente: están fuera de las medallas, luchando por el quinto puesto tras dos derrotas (contra Argentina y Yugoslavia), algo impensable hace diez años.

En el equipo español, por su parte, ya han tomado las riendas de la selección los juniors de oro Juan Carlos Navarro y Pau Gasol, que junto a Felipe Reyes y José Manuel Calderón, comandan el (a)salto generacional. La selección no lo ha hecho mal del todo en el campeonato, incluso derrotaron en la primera fase a la que posteriormente sería la selección ganadora, Yugoslavia, un equipazo liderado por Pedja Stojakovic, Dejan Bodiroga y Vlado Divac, bien acompañados por Gurovic, Jaric, Rakocevic, Tomasevic… canela fina, vamos. Pero se perdió el cruce decisivo contra la Alemania de un superlativo Dirk Nowitzki, MVP del torneo tras llevar a su equipo a la medalla de bronce.

Estábamos, entonces, a 3:53 del final del partido y ocho abajo. Y llega el minuto de baloncesto champán: Pau materializa un 2+1 y en la siguiente jugada tapona el ataque de Estados Unidos; acto seguido, Navarro clava un triple y, con casi tres minutos por jugar, España pierde solo por dos puntos (72-74). Es otro partido. Siempre se dijo que la generación del 80 había perdido el miedo a la mayor potencia baloncestística al derrotarlos en el recordado Mundial juvenil de Lisboa. Por eso, llegados a este momento del encuentro, estos chavales descarados de veintidós años tenían el desparpajo suficiente para enfrentarse sin miedo a los famosos, inalcanzables e imbatibles profesionales de la NBA. Tal vez este fue el verdadero inicio de la hegemonía de esta generación: estar convencidos de que con su talento podían derrotar a cualquiera. Y derrotarlos, claro. En esos últimos 3:53 minutos del partido, España le endosa un parcial de 15-1 a los famosos, inalcanzables e imbatibles profesionales de la NBA; de esos quince puntos, siete son de Navarro y cinco de Pau. El partido acaba 75-81 favorable a una selección española que en el último cuarto ha pasado por encima al equipo norteamericano (25-10).

Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

España-Estados Unidos. Cuartos de final.

3:45 para el final del último cuarto.

Los norteamericanos afrontan estos minutos con una ventaja de cuatro puntos (78-82). España, que como acabamos de ver ya sabe lo que es ganar a un equipo de enebeas, en este torneo lleva una trayectoria imperial y es, junto a Argentina, el máximo favorito para el oro. Pero un parcial de 0-7 en poco más de sesenta segundos decidió el partido: tres puntos de Stephon Marbury, dos de Tim Duncan y otros dos de Carlos Boozer hacen que se esfumen las posibilidades porque, aunque luego volvió a estrecharse la renta a cinco puntos, se trató del canto del cisne. Muchos recuerdan que palmamos por los triples de Allen Iverson y Marbury, pero ojo, que la selección norteamericana no estaba formada por pelagatos: ahí tenían, además de los citados, a Amar’e Stoudemire, LeBron James, Dwyane Wade o Carmelo Anthony entre otros. El equipo americano acabó consiguiendo el bronce y España, con solo un partido perdido en los Juegos, finalizó séptima. Los sistemas de competición unas veces dan y otras veces quitan. En ocasiones quitamos valor a subir al pódium cuando no hace mucho nos dábamos golpes en el pecho con actuaciones como esta; que sí, que cómo molamos y qué mala suerte ser séptimos y perder solo un partido, pero nos íbamos para casa con las manos vacías… aunque cargados de moral y experiencia: esta derrota sirvió para, en adelante, relativizar los partidos de las primeras fases y considerarlos como parte del rodaje para llegar al punto óptimo de forma en los cruces decisivos. Aunque, sistemáticamente, en cada nueva competición se olvide este detalle.

Eurobasket 2005.

España-Alemania. Semifinal.

1:00 para el final del último cuarto.

A falta de un minuto, España pierde por tres puntos (69-72) y tiene el balón. Se ha ido a remolque en el marcador (a unos cinco minutos para el final, Alemania ganaba por nueve) y se está a punto de culminar la remontada. Las directrices en ataque parecen claras: balones a Navarro que, en ausencia de Pau Gasol, ha asumido la responsabilidad y está haciendo un torneo descomunal. La Bomba no falla y deja a España a un punto con cuarenta y ocho segundos por jugar. Alemania busca a Nowitzki, claro, que bien defendido por Garbajosa tiene que doblar el balón y el equipo alemán lanza casi quitándose la bola de encima. España coge el rebote y nuevamente confía en Navarro, que anota una bombita y pone a España uno arriba. Quedan quince segundos. En la siguiente jugada, Nowitzki no se anda con tonterías esta vez y se la tira con la mano de Jorge Garbajosa encima. Y anota, claro. El equipo español consigue lanzar en los exiguos tres segundos que restan, pero el triple de Calderón no entra. Alemania, que se conformaría con la medalla de plata en la final, debería poner el nombre de Nowitzki a cientos, miles de calles. España, por su parte, totalmente desmoralizada, es vapuleada por Francia en el partido por el tercer puesto.

No obstante, la cuarta posición no está tan mal si recordamos que, unos días antes, el combinado español estuvo virtualmente eliminado puesto que en la fase de grupos necesitaba ganar su partido contra Croacia y a falta de siete segundos perdía por tres puntos (70-73) si bien disponía de dos tiros libres. Navarro convirtió el primero pero falló el segundo, aunque Fran Vázquez capturó el rebote ofensivo y anotó una canasta que forzó la prórroga. En la prolongación, Croacia perdió los papeles por unas decisiones arbitrales a su entender discutibles, y el partido lo acabó ganando España por 100 a 85… sí, han leído bien: la selección española anotó ¡veintisiete puntos! en unos demenciales cinco minutos.

Mundial 2006.

España-Argentina. Semifinal.

1:00 para el final del último cuarto.

Se entra en el último minuto con España dos puntos arriba (74-72) y la posesión del balón, pero sin Pau Gasol, lesionado durante el partido. Rudy falla un intento triple y se suceden los tiempos muertos, hay mucho en juego. Manu Ginobili tampoco acierta con el tiro exterior y Luis Scola recibe una falta personal en el rebote. Como España está en bonus, el argentino dispone de dos tiros libres, que aprovecha y empata el partido. El vencedor se decidirá en estos veinte segundos (si no hay prórroga). Argentina juega sus cartas y comete falta personal sobre Calderón, quien en este caso solo acierta con el segundo tiro libre. Prácticamente es la misma situación cambiando los papeles, solo ha pasado un segundo y España está uno por encima, pero los técnicos españoles eligen jugárselo defendiendo y no en los tiros libres, como han preferido los oponentes. Argentina realiza un aclarado para Ginobili que, cuando restan diez segundos de partido, intenta penetrar pero choca contra la defensa. No obstante, consigue doblar el balón a Andrés Nocioni, que está totalmente solo en el lateral, y lanza el triple… y falla. El rebote es para la selección española, que se clasifica para la final donde ganaría el oro con facilidad frente a Grecia, a pesar de la ausencia de Pau. Puede que esta generación hubiera cargado con el sambenito de perdedores si Nocioni llega a encestar. No lo sabremos nunca. Si llega a salir mal la defensa sin faltas, puede que hubieran arreciado las críticas poco constructivas. En esto sí que pudimos salir de dudas al año siguiente.

Eurobasket 2007.

España-Rusia. Final.

1:00 para el final del último cuarto.

Gana España 59-56 pero la posesión es para Rusia, que acaba de robar el balón a Carlos Jiménez. Mueven bien en ataque y anotan cerca del aro. 59-58 y cuarenta y tres segundos por jugar. España busca a Gasol en el poste bajo y, cuando estaba pivotando para ganarse espacio para lanzar, Holden le roba el balón. La posesión del equipo ruso está dos segundos desfasada con el tiempo de partido. La situación es muy similar a la que se vivió en la semifinal del Mundial 2006 contra Argentina, y España decide no hacer falta. Pero esta vez el rival sí acierta: Holden anota con bastante suerte un tiro a media distancia. España está uno abajo y solo quedan 2,4 segundos. Recibe Pau a unos cinco metros del aro y el lanzamiento a la media vuelta, a tabla, no entra. Rusia, oro. España, el equipo anfitrión, se tiene que conformar con la plata. Apenas unos segundos después, con las lágrimas aún frescas de los jugadores españoles, comenzaron las críticas a la decisión táctica. La estrategia que sirvió para conseguir un título mundial no fue bien vista por algunos que estuvieron todo un año esperando su oportunidad para asestar una puñalada trapera al cuerpo técnico.

Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

España-Estados Unidos. Final.

9:14 para el final del último cuarto.

Estados Unidos está 82-91 arriba. El combinado español ha ido cediendo ventaja cada cuarto, por lo que el inicio del último periodo es crucial. Se acortan distancias con un palmeo de Pau. Tras una personal de Jiménez, Kobe Bryant falla un intento triple. Rudy sube el balón y hace un pick and roll con Pau, que finaliza la jugada con un espectacular alley hoop. 86-91. En la siguiente jugada, el equipo estadounidense vuelve a marrar un lanzamiento de tres; Ricky coge el rebote y lanza el contraataque, que culmina con un pase picado entre Kobe y LeBron para Rudy, que clava el triple. España se pone a dos puntos (89-91) y los estadounidenses piden tiempo muerto.

En una improbable sinergia entre la teoría del caos y las leyendas populares, podríamos aventurar que el salto de miles de aficionados españoles al unísono por un lance de un partido de baloncesto en China a punto estuvo de provocar una alteración en la órbita terrestre. Aquel domingo veraniego tuvimos que madrugar pero valió la pena sobre todo por este minuto, en el que nos hicieron creer en la victoria frente a una de las mejores selecciones de baloncesto de la historia. Lamentablemente, la desbordante calidad de las estrellas norteamericanas y alguna decisión puntual discutible de los árbitros nos dejó un regusto amargo, el sabor que tiene la plata cuando creías poder paladear el oro.

Mundial 2010.

España-Serbia. Cuartos de final.

1:00 para el final del último cuarto.

En una nueva cita sin Pau, llegamos al minuto final del cruce de cuartos perdiendo de dos (87-89) contra Serbia, que ya ganaba de ocho al descanso. El ataque de España acaba con Navarro trastabillado tras una entrada a canasta que es parada con un contacto en el que los árbitros no apreciaron falta personal para, a continuación, Sergio Llull tomarse la justicia por su mano y parar el contraataque serbio dejando un recado a Milos Teodosic. Como España aún no está en bonus, Serbia saca de banda con cincuenta y siete segundos por delante. Amasan el balón hasta que les queda poco tiempo de posesión y lanzan un triple. Durante la lucha por el rebote la bola se pierde por la línea de fondo y los árbitros esta vez dan la razón a la selección española que, quedando solo treinta y seis segundos de partido, debe anotar. Y en esta situación ya sabemos lo que toca: balones a Navarro, que finta el tiro y crea el espacio necesario para que Marc Gasol empate el marcador dejando poco más de una posesión a Serbia. Tiempo muerto. Una vez más, llega el momento del análisis: cometer personal para tener la última bola o jugártela con la defensa. España, de nuevo, decide defender. Serbia también lo tiene claro y le da el balón a Teodosic, que es hostigado por Llull. Cuando quedan trece segundos juegan un bloqueo muy arriba. Al segundo intento, la defensa española cambia de marca y Garbajosa se queda con Teodosic. Con seis segundos de partido por jugar el base serbio se levanta, a medio camino del centro del campo y la línea de tres, y convierte un triple demoledor.

Garbajosa estaba medio metro por delante del 6,25 m. ¿Debería haber estado más encima del serbio?, ¿tendrían que haber defendido los bloqueos sin cambios? Como curiosidad comparativa, se puede estudiar la sensacional defensa del criticado Kevin Love sobre Stephen Curry en el último medio minuto del séptimo partido de la final de la NBA de 2016. Volviendo al partido, con tres segundos por jugar, España a duras penas logra sacar de banda, pero Garbajosa pierde el balón sin mirar a canasta. Serbia gana el partido. Las cámaras siguen a Garbajosa hasta el túnel de vestuarios. El jugador está hundido. Aquel Mundial fue su última participación con la selección española (anunció su retirada al año siguiente) y sus detractores, que ya ponían en tela de juicio su presencia en el combinado, se fijaron en estas dos últimas acciones (la defensa a Teodosic y la pérdida de balón) para encontrar al culpable de la derrota.

Eurobasket 2011.

España-Macedonia. Semifinal.

1:30 para el final del tercer cuarto.

La sorprendente Macedonia de Bo McCalebb, que incluso ganaba de un punto al descanso, sigue disputando el partido a la selección española. A minuto y medio para terminar el tercer cuarto, el marcador es favorable a España por solo cinco puntos (65-60), pero un ataque muy atascado lo resuelve Navarro a punto de acabar la posesión con un triple a una pierna delante de dos defensores que provoca la desesperación del entrenador macedonio, aunque su equipo acorta distancias en la siguiente jugada (68-62). Otro triple de Navarro con treinta y cinco segundos por jugar en este cuarto deja el partido bastante cuesta arriba para Macedonia, que está nueve abajo (71-62).

Más que decisivo para el resultado final del encuentro fue el momento más significativo, puesto que, tras ese triple a la remanguillé, la imagen del entrenador macedonio alzando los brazos como diciendo «¡Anda ya! ¡Lo de este tío no tiene nombre!» fue todo un poema. La Bomba anotó diecinueve puntos en un cuarto antológico para un total de treinta y cinco en el partido. Fue merecidamente MVP del torneo, que ganó España. Poco más que añadir que no sepamos ya. Como dijo Bozidar Maljkovic, entrenador de Eslovenia, tras sufrir una actuación similar en cuartos de final: «Juan Carlos me saluda siempre muy educado, pero luego me mete veinte puntos».

Juegos Olímpicos de Londres 2012.

España-Brasil. Último partido de la primera fase.

2:30 para el final del último cuarto.

baskkk

En un partido en el que ganar es un premio envenenado, se llega a este momento del encuentro con 76-79 a favor de Brasil. España ataca para reducir la ventaja o empatar, pero Navarro falla el lanzamiento… Sesenta segundos después, el marcador refleja un 76-84. Un parcial de 0-5 (tres puntos de Anderson Varejao y dos de Leandrinho Barbosa) puede que no diga mucho, pero remontar ocho puntos en minuto y medio es bastante complicado. Y aún más si recordamos que el perdedor del partido presumiblemente iría por el lado opuesto del cuadro a Estados Unidos, por lo que no se encontraría a la selección norteamericana hasta la final, dando por descontado que ambos equipos ganarían sus respectivos cruces.

La actitud del equipo español en las postrimerías del encuentro recibió muchas críticas. España afrontaba el último cuarto con una cómoda ventaja de nueve puntos (66-57), pero se vino abajo encajando treinta y un puntos en este periodo. Aunque hay que recordar que las canastas brasileñas, muchas de ellas lanzamientos triples, no las anotaron los jugadores españoles, también hay quien ve cierta relajación en la defensa. ¿Mirada sucia? En los mismos Juegos Olímpicos, en atletismo, en las series de clasificación de 100, 200, 400, 800… los competidores no buscan el récord del mundo y no es raro que los favoritos se dejen llevar en los últimos metros viendo que ya han conseguido el pase por puestos a la siguiente ronda; en definitiva, no luchan por ganar. Nadie aprecia ahí una actitud antideportiva o una afrenta al espíritu olímpico. Además, resumiendo con la reflexión de un espectador sagaz de los programas de Torrebruno: si lo importante es participar, ¿por qué narices solo dan medallas a los tres primeros?

Aunque conscientemente siempre quieras vencer, ganar un partido que no te va a traer ningún beneficio es una cosa boba. Sobre todo si en tu subconsciente pululan recuerdos como la derrota de 2004. El caso es que Brasil se llevó la victoria (bien por ellos) y finalizó el torneo olímpico en quinta posición con solo dos derrotas, las mismas que Francia (sexta) y Rusia (bronce). España perdió este partido, pero llegó a disputar la final, quedando aún más cerca del equipo de USA Basketball que cuatro años atrás. Y consiguió la medalla de plata con tres derrotas.

Eurobasket 2013.

España-Francia. Semifinal.

1:00 para el final del último cuarto.

65-64 gana España. Francia ataca y, tras sacar un fuera de banda, consiguen conectar con Ajinca en la pintura, que recibe una personal. Anota uno de los dos tiros libres y empata el encuentro con cuarenta segundos por jugar. Sergio Rodríguez, el Chacho, eléctrico casi todo el campeonato, se juega un uno contra uno pero no le entra el tiro. En la jugada posterior, Tony Parker penetra y se encuentra con el tapón de Rudy Fernández. Quedan diez segundos y España tiene la bola del partido. Pero ni el lanzamiento triple abierto de Calderón ni el posterior palmeo de Víctor Claver (hábilmente entorpecido por Parker) entran. Prórroga… donde Francia, que tenía ganas a nuestro combinado nacional desde hacía años, gana merecidamente el partido y, posteriormente, el oro. España se tuvo que conformar con el bronce y con la sensación de que, a pesar de haber jugado la semifinal al trantrán, a pesar de las críticas habituales, a pesar de las ausencias (Navarro y Pau por lesión, y Serge Ibaka o Nikola Mirotic por motivos extradeportivos), a pesar de las derrotas previas a los cruces… a pesar de todo eso, la final y la medalla de oro no quedó muy lejos.

Eurobasket 2015.

España-Francia. Semifinal.

1:00 para el final de la prórroga.

Se vive un clima de revancha en la selección española. El año anterior, el Mundial de baloncesto se jugó en España y la derrota contra Francia en cuartos de final privó a los anfitriones de la lucha por el pódium (no es cuestión de ser pesado, pero en ese torneo España solo sufrió esa derrota; Serbia y Francia, medalla de plata y bronce respectivamente, acumularon tres derrotas). Además, solo conseguirán plaza directa para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro los finalistas del Eurobasket, por lo que ganar este partido supone, además de asegurar al menos la medalla de plata, evitarse un farragoso preolímpico el año siguiente.

Un nuevo partido igualado entre estas selecciones puesto que, a falta de un minuto para finalizar la prórroga, gana Francia (74-75) y tiene la posesión, pero pierde el balón. El contraataque lanzado por Llull acaba con mate de Pau Gasol. Quedan cuarenta y nueve segundos. En el siguiente ataque Rudy, como hace un par de años, le vuelve a taponar un tiro decisivo a Parker. España apura la posesión moviendo la bola hasta que habilita al Chacho para un triple abierto, que falla, pero Gasol consigue el rebote en ataque rozando la falta personal y vuelve a machar. La renta se eleva a tres puntos y solo restan dieciocho segundos. En el siguiente ataque, Claver comete falta sobre Nicolas Batum regalándole tres tiros libres. Y, lo que son las cosas, un triple milagroso de Batum forzó la prórroga, pero después lo compensó fallando los tres tiros libres. España coge el rebote y mueve el balón rápidamente para evitar la personal. Finalmente llega el balón a Gasol, solo, bajo el aro, y de nuevo hunde el balón. En un minuto ha hecho tres mates para un total de cuarenta puntos en una de las mejores actuaciones individuales de la historia del baloncesto FIBA. España, tras dos derrotas en la primera fase, con sus consiguientes críticas, conseguiría el oro en un plácido partido frente a Lituania. Francia ganaría el bronce habiendo perdido únicamente el encuentro de semifinales.

Juegos Olímpicos de Río 2016.

España-Australia. Partido por la medalla de bronce.

1:00 para el final del último cuarto.

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En esta ocasión, las dos derrotas ya clásicas en primera fase han provocado que el partido contra la selección USA se haya producido en semifinales, sin posibilidad de haber elegido el camino hasta la final como hace cuatro años. Enfrente está un equipo menor comparado con el de Pekín o Londres si se tiene en cuenta que han renunciado LeBron, Curry, Russell Westbrook o Kawhi Leonard, pero hay siete integrantes de los tres mejores quintetos de la última temporada de la NBA. Una selección B, digamos. España tampoco es la de hace ocho o cuatro años, pero el partido finalizó con menor diferencia que en esas anteriores (solo seis puntos) aunque la sensación, al ser un encuentro más feo y agarrotado, fue diferente. Paradójicamente, quedamos más cerca, les ganamos dos cuartos y la segunda parte (ni en Londres ni en Pekín lo hicimos), pero parecían más lejos.

Toca luchar por el bronce contra la selección australiana, la revelación del torneo, que se encuentra un punto por debajo (84-85) al afrontar el último minuto del partido. La posesión española no culmina en canasta y el balón sale fuera de banda tras cargar el rebote ofensivo. Después del tiempo muerto, se comete personal en el rebote a David Andersen, que anota los dos. El rocoso pívot Aron Baynes le regala una rápida falta a Pau Gasol, que no desaprovecha los dos tiros libres. En la siguiente jugada, Baynes se desquita enchufando un gancho con la izquierda por encima de Gasol. Ahora la situación es dramática para España: quedan diez segundos y pierde por un punto (88-87). Sergio Rodríguez ataca el aro y fuerza una dudosa personal a Mills. Tras convertir los dos tiros libres y con cinco segundos por jugar, toda la presión es ahora para Australia. Con esta situación nadie pone en duda la táctica a seguir: no hay que hacer falta y la defensa ha de ser durísima. Tras sacar de banda, Ricky Rubio toca lo justo para que Andersen no controle el pase y Claver, injustamente ascendido a muñeco de pimpampum oficial tras la retirada de Garbajosa, roba un balón que vale el partido y otra medalla, quién sabe si la última de la inolvidable quinta del 80. Una vez más, la selección pasó de ser puesta en duda y de crispar a los más escépticos a hacer vibrar a todos los aficionados.

La selección española de baloncesto con la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Foto: Cordon Press
La selección española de baloncesto con la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
Foto: Cordon Press


2012 en doce canastas

Al grano y sin paños calientes: el 2012 será recordado, desde el punto de vista baloncestístico, como el año en el que LeBron James se encontró al fin con la historia ganando el MVP de la liga regular, MVP de la Final, el anillo de la NBA y la medalla de oro en Londres 2012. Además, fuimos testigos del hype Jeremy Lin, de la llegada, caída y vuelta de Ricky Rubio, de la sorprendente Final Four de la Euroliga y de otro USA-España para el recuerdo en una final de Juegos Olímpicos. Y, por supuesto, de muchas canastas espectaculares.

La mejor canasta del mejor jugador del mundo (en el 2012)

Por méritos propios, James debía aparecer en el primer lugar de esta relación de vídeos. Y qué mejor manera. Como una metáfora de su temporada, en la que ha estado a un nivel inalcanzable para los demás, este alley oop por encima del jugador de los Bulls John Lucas ilustra a la perfección la potencia y habilidad de El Elegido: remonta la línea de fondo para coger en el aire con una mano el gran pase de Dwyane Wade y hundir el balón en el interior de la canasta, pasando literalmente por encima de la defensa. Y además, para redondear el partido, acabó con 35 puntos, 11 rebotes y 5 asistencias. Definitivamente, un año horrible para los LeBron haters.

NOBODY expects the Spanish Inquisition!

JJOO

Nobody? Bueno, nosotros siempre creímos en las posibilidades de la selección española de jugar la revancha de la final de los Juegos Olímpicos de Pekín. Cuatro años después, en Londres, se volvió a presenciar un partido vibrante, lleno de acciones de calidad por parte de dos equipos plagados de estrellas. Tal vez, la imagen que mejor ilustra la sensación que nos quedó a los aficionados españoles la dio Pau Gasol, cuando las cámaras mostraron un primer plano de su cara, estando en el banquillo, a falta de minuto y medio para el final y el marcador parecía que ya no daba opciones a España. Se pudo leer en sus labios (y en su gesto de decepción) un “qué pena” que nos hizo un nudo en la garganta… y borró de un plumazo las dudas, la derrota contra Rusia, la polémica de la relajación contra Brasil que nos permitió librarnos de USA hasta la final. Sirva la conexión Sergio RodríguezRudy Fernández como recuerdo de lo que pudo ser y no fue, porque, francamente, no parece que a medio plazo volvamos a tener el oro tan cerca como lo estuvo en Londres

El triple de Marcelinho

Primer partido de la final de la Liga ACB 2012. El Real Madrid gana por 2 puntos y tiene el balón a falta de 10 segundos, existiendo un desfase de 3 segundos entre la posesión y el tiempo de partido. Sorprendentemente, el Barcelona renuncia a hacer falta personal y confía su suerte a que el Madrid no anote. Sergio Llull aguanta el balón hasta que le quedan 3 segundos de posesión y lanza un triple. El rebote lo coge la defensa azulgrana con poco menos de cuatro segundos por jugar. El balón le llega a Marcelinho Huertas que corre hacia la canasta contraria pero apenas le da tiempo a rebasar el medio campo, desde donde salta para realizar el lanzamiento, en carrera, a una pierna… ¡y lo anota! Pablo Laso se va con un monumental cabreo al vestuario, negando con la cabeza, porque han perdido el partido en el último segundo de forma increíble. Fueron los tres primeros puntos del base brasileño en el partido, suficientes para que su equipo ganara y se adelantase en la serie final, una de las más igualadas y entretenidas de los últimos tiempos.

La manoletina de Printezis

En la temporada 2011-2012, el CSKA de Moscú contaba con una de las mejores plantillas a nivel continental de las últimas décadas con nombres como Kirilenko, Shved, Krstic, Teodosic, Siskauskas, Khryapa, Kaun… y su superioridad en la Euroliga era incontestable, llegando con un balance de solo 2 derrotas en 21 partidos a la final de la competición europea más prestigiosa. Incluso ya saboreaba el triunfo en el minuto 28 de la misma, cuando ganaba por 19 puntos al Olympiacos. Pero entonces comenzó la remontada del equipo griego que, con un parcial de 14-0, volvió a dar vida al partido. En un final de infarto, el CSKA desaprovechó dos tiros libres a falta de 9 segundos que podían haberles dado el título; tras el rebote, el Olympiacos dio el balón a Vassilis Spanoulis, su mejor jugador, quien penetró con decisión y dobló el balón a Giorgos Printezis que, con un tiro lateral a una mano un poco extraño, logró la canasta del título para su equipo. El proyecto deportivo millonario del CSKA se quedó con la miel en los labios.

El mejor alley oop del 2012 (y tal vez de todos los tiempos)

Para valorar esta jugada basta con observar al banquillo de los Houston Rockets, que está en segundo plano del espectacular vuelo del jugador de los Nets Gerald Green: son incapaces de reprimirse y, si tuvieran carteles con puntos como en un concurso, también levantarían su dieces. Porque con ese mate Green podría haber ganado varios concursos en los 80 y 90 por innovación, salto, potencia, plasticidad y coordinación. Basta recordar que Dominique Wilkins solía conseguir grandes puntuaciones en los slam dunk contest con molinos similares que sorprendían al público hace ya un cuarto de siglo, pero ejecutados sin alley oop y sin alcanzar esa altura con la cabeza. No es de extrañar que Green fuera campeón del concurso de mates en el 2007 y subcampeón en el 2008.

La bestia parda

Blake Griffin es una máquina de fabricar highlights. Este año le ha cogido el gusto a arrollar a todo lo que se ponga por delante a la hora de ir a por el aro, dejando incluso a Pau Gasol posterizado no una, sino dos veces en el mismo partido. La verdad es que la canasta del vídeo no es un mate propiamente dicho (acotar qué es un dunk es motivo de animados debates), pero la sensación de fortaleza que transmite la canasta de Griffin, superando la oposición de Kendrick Perkins, es una definición bastante buena de matarla. Esta jugada se está convirtiendo en marca de la casa porque unos meses atrás Griffin había realizado una acción similar sobre Timofey Mozgov (incluso Micah Downs realizó uno muy parecido en la ACB sobre Fran Vázquez). Viendo este derroche físico no es demasiado arriesgado aventurar que tal vez, dentro de unos años, una raza afroamericana-pelirroja domine la NBA y por tanto, el baloncesto mundial.

Linsanity

La sensación del año. Una serie de circunstancias adversas para los Knicks propició que Jeremy Lin, que solo había jugado 55 minutos en total en los 23 encuentros anteriores, encadenara varios partidos estelares, culminando su particular versión del cuento de la cenicienta con el triple de la victoria frente a los Raptors. Al finalizar la temporada 2011-2012 dejó los Knicks para fichar por los Rockets y, debido a que tal vez se sienta eclipsado por el emergente James Harden, no está rindiendo al mismo nivel que aquellos días de ensueño. Pero desde luego, Lin es todo un titular de la NBA (probablemente, hasta acabe siendo un allstar) y no un jugador para los minutos de la basura.

Ricky is back!

Confiamos en sus posibilidades cuando partió hacia la NBA, nos alegramos enormemente de su impacto en la liga y nos rompimos todos un poquito cuando su rodilla se hizo añicos. Aunque más lentamente de lo que nos gustaría en unos Wolves que parece que los ha mirado un tuerto en lo referente a las lesiones, Ricky comienza a coger el ritmo de la competición y el nivel de juego que tenía antes de la lesión, cuando realizaba pases complicados con una facilidad pasmosa. Como el que dio a Greg Stiemsma en la noche de su regreso: sin mirar, a una mano, por entre sus piernas y evitando un mar de brazos, para que su compañero reciba en una posición franca para lograr la canasta. Una maravilla.

Na-va-rro

Navarro

La última jornada de la ACB del año nos trajo una de las mejores actuaciones en esta liga de Navarro, que anotó 33 puntos (¡solo falló un lanzamiento!), cogió seis rebotes y dio tres asistencias. El triple al final del tercer cuarto del partido contra el Real Madrid, cayéndose, desequilibrado y a la pata coja, puede parecer un churro, de esos tiros que solo entran una vez en la vida. Pero a Navarro le hemos visto meterlos así más veces, como en las semifinales del Eurobasket 2011 contra Macedonia, para desesperación de su entrenador. Como dijo nuestro colaborador Lartaun de Azumendi en Twitter, Juan Carlos es el mejor jugador español de la historia libra por libra. Es un fenómeno, me quedo sin palabras… así que, una vez más, retomo las del blog de Lucio Angulo:

Hoy te toca defender a La Bomba Navarro, lees sus características en el scouting: “Puede penetrar a canasta con ambas manos, arma el tiro rápido por lo que es importante estar cerca de él. Cuidado con pegarse en exceso pues es listo para sacar faltas. No dejar de defenderle lejos del aro, puede sorprender con tiros de larga distancia (hasta 7 metros) con buenos porcentajes. Precaución con su primer paso, que no nos pille de sorpresa, excelente en tiros de 2 lanzando por encima del defensor. No enviarle a la línea de tiros libres ya que saca así muchos puntos…”

Y llega el partido. Y Navarro te mete un triple. Y el entrenador grita:

—¡Que no te separes! ¿No lees el scouting?

—Sí, entrenador, sí.

Los blancos la saben meter

Real Madrid

Contraataque del Real Madrid que arranca Sergio Rodríguez driblando a dos contrarios, da un pase de 15 metros a una mano mirando al otro lado a Nikola Mirotic, que recibe a la altura de la línea de personal contraria y cuelga el balón para que Llull machaque la canasta contraria en un alley oop espectacular. El baloncesto ofensivo y dinámico que está desarrollando el Real Madrid entrenado por Laso merece un reconocimiento, que además en esta temporada 2012-2013 le está reportando éxitos deportivos: entre ACB, Supercopa y Euroliga, lleva un parcial de 21 victorias y 1 derrota, y sus más de 94 puntos por partido en esta edición de la Liga Endesa parecen cifras de otras épocas.

¿Quién demonios es James Justice?

El slam dunk contest de la NCAA nos dio a conocer a un pequeño jugador que parece una pelota de caucho debido a su salto vertical de 132 cm. Con menos de 1,80 m de altura, este base de la desconocida universidad Martin Methodist College dejó a todo el mundo boquiabierto con una colección de mates espectacular, culminado con un cross complicadísimo para alguien de su estatura. No obstante, parece que de momento no le veremos competir en el baloncesto profesional puesto que le han contratado los Harlem Globetrotters.

La no-canasta

Faverani

Es prácticamente imposible meter una canasta desde un lugar más alejado del campo de juego; tal vez, un metro o dos más si te vas al vértice de la cancha. Vitor Faverani, tras capturar un rebote bajo su aro y ante la inminencia del final de cuarto, lanza a la desesperada y ¡clava la canasta! Lamentablemente para su equipo, el tiro se realizó fuera de tiempo, pero merece ser recordado.


Objetivo: la final de baloncesto de Londres 2012

 Sabemos que nos pueden ganar.

Mike Krzyzewski (1947), entrenador de la selección de Estados Unidos.

Los Juegos Olímpicos de Londres están en marcha, y con ellos, el torneo de baloncesto masculino. Hace seis meses, cuando aún había grandes interrogantes sobre la final olímpica de este deporte, veíamos las cosas de un modo; hace tres, de otro. Echemos el último vistazo ahora, cuando ya queda poco margen para la especulación.

A mi derecha: Aquiles (Estados Unidos)

Finalmente, los norteamericanos presentarán un equipo bastante más flojo que el esperado hace unos meses, lo cual no implica que dejen de ser los máximos favoritos para el oro. Su lista definitiva de 12 jugadores es la siguiente:

Carmelo Anthony, Chris Paul, Kevin Durant, Kobe Bryant, Kevin Love, LeBron James, Russel Westbrook, Deron Williams, Tyson Chandler, James Harden, Andre Iguodala y Anthony Davis.

La verdad es que siguen asustando a pesar de las ausencias. Para captar realmente el potencial que han perdido solo tenemos que pensar en el equipo que se ha quedado fuera por lesión o motivos extradeportivos: Rose, Rondo, Wade, Odom, Aldridge, Bosh, Howard, Bynum, Gay, Gordon, Billups y Griffin, una escuadra que, de competir en este mismo torneo, automáticamente sería candidata a la final. Son ausencias que han mermado notablemente su equipo, que no es el más fuerte que podrían haber presentado. Esta reflexión en voz alta viene al hilo de unas declaraciones de Bryant, en las que afirmaba que el equipo que irá a Londres podría ganar algún partido al Dream Team de Barcelona 92. Larry Bird, flemático, dio la razón a Bryant diciendo que todos ellos tenían ahora unos cincuenta años y que él hacía al menos 20 que no tocaba un balón. Fue y sigue siendo un grande. En fin, son discusiones absurdas generadas a partir de una afirmación gratuita (pero no descabellada) de Bryant, porque está claro que con el Dream Team formaron el mejor equipo que podían presentar (salvo Laettner, claro) y era insultantemente superior a sus rivales tanto por la calidad de su plantilla como por el retraso del resto del mundo baloncestístico respecto a la NBA. No olvidemos que era tal la diferencia entre el basket FIBA y el norteamericano que hasta 4 años antes les bastaba con llevar a los mejores jugadores universitarios para prácticamente asegurarse el oro en los JJ.OO. Y en sus declaraciones, el escolta de los Lakers solo dijo que este equipo podría ganar algún partido al Dream Team, quienes por cierto perdieron un amistoso-entrenamiento frente a una selección de jugadores universitarios antes de ir a los Juegos de Barcelona. Son datos que parece que se pierden en la memoria, como el supuesto fair-play del Dream Team original que no fue tal, con ese aire de sobraos, de risitas, de malabarismos frente a rivales que iban perdiendo de 30… sin olvidar a Barkley haciendo cosas como esta. Arrasaron a sus rivales, sí, pero no fueron precisamente un ejemplo de deportividad.

LeBron James, a por el anillo y oro olímpico en una misma temporada

La fase de preparación del equipo estadounidense ha servido para reafirmar dos sospechas:

  1. Cuando juegan bien, no hay equipo que sea capaz de ganarles.
  2. Cuando se atascan y su rival juega muy bien, se les puede llegar a tutear.

Los ejemplos de este segundo punto se han podido constatar en el primer cuarto contra Brasil (27-17) y contra España (23-21), y en el segundo y último cuarto contra Argentina (24-16 y 19-14, respectivamente). Ante un oponente que movía el balón con seguridad, hacía puntos en la pintura, aprovechaba los ventajosos cambios automáticos en defensa unido a una relativa falta de puntería de los norteamericanos, estos tres equipos (todos ellos candidatos a medalla, no lo olvidemos), les pusieron en aprietos…

… momentáneamente, claro. Porque después, lo ya sabido: minutos de defensa asfixiante al balón, incluso con 2 contra 1, y manos interceptando todas las líneas de pase para lanzar contraataques rapidísimos. Y cuando te quieres dar cuenta, te han endosado un parcial de 7-0 en dos minutos. Es muy difícil mantener la cabeza fría para evitar que el nerviosismo genere nuevas pérdidas y pararlos en la cancha cuando entran en ese ritmo de juego; a veces solo se pueden salvar los muebles desde la banda, ya sea pidiendo tiempo muerto en cuanto encadenan dos contraataques y hace falta espabilar a los tuyos o haciendo zancadillas desde el banquillo cuando salgan veloces a la contra. Una solución efímera, limitada al número de tiempos muertos o faltas descalificantes.

Por otro lado, un equipo estigmatizado porque juega gran cantidad de minutos sin pivots puros (porque puede ser una grave desventaja en defensa), ha demostrado que no lo es en contraataque e incluso, en ataque estático, como se pudo ver cuando Pau Gasol intentó defender a Anthony en la línea de tres y le enchufó dos en la cara. Y ese va a ser su planteamiento. En los partidos amistosos ha quedado claro que el núcleo duro del equipo lo forman James, Bryant, Durant y Anthony, con irrupciones puntuales de Paul, Williams o Westbrook. Love, Iguodala y Chandler tienen una labor mucho más oscura y el papel de Davis y Harden hasta el momento ha sido prácticamente testimonial. Su juego se basará en el talento individual, la potencia física y el acierto en el tiro exterior. Si no tienen un buen día en los lanzamientos triples (muy difícil teniendo a Durant, Anthony, Bryant, Paul…) pueden pasarlo mal ante defensas zonales muy cerradas con poderío interior, como Brasil o Francia (además de España, por supuesto). Aún así, que no nos engañen: con esta tropa, si jugasen 100 veces este mismo torneo, lo ganarían más de 95. Así que, efectivamente: ¡hay posibilidades!

Bueno, vale. Basta de risas. Quien dice 95 de 100, dice 99 de 100

 

A mi izquierda: Paris (España)

Tras tantos debates, el sustituto de Ricky Rubio ha sido la única sorpresa en una convocatoria continuista:

Pau Gasol, Rudy Fernández, Sergio Rodríguez, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Víctor Claver, Sergio Llull, Víctor Sada, Marc Gasol, Fernando San Emeterio y Serge Ibaka.

Hasta el día 12 de julio estuvo en la selección Rafa Martínez en vista de que Rudy y Navarro estaban tocados. Si bien el nuevo jugador del Real Madrid ya ha jugado buenos minutos, es más preocupante el estado físico de Navarro. No se puede fiar todo el futuro en el torneo al juego interior, por muy superiores que seamos sobre el papel: sin amenaza de lanzamiento exterior no se generan espacios para que nuestros pivots puedan sumar en la pintura. Por este motivo es imprescindible que el escolta barcelonista alcance un estado de forma apropiado cuanto antes; incluso por encima de Marc Gasol, ya que las posiciones interiores están mejor cubiertas -al menos hasta el partido contra Brasil (el último de la primera fase)- y, por supuesto, la de Sergio Rodríguez. Porque si queremos llegar a la final y disputársela a USA, necesitamos que los mejores estén bien: se ha notado un significativo bajón en algunos partidos cuando ha salido la llamada segunda unidad, sobre todo en los dos últimos (Argentina y USA) que comenzó con el equipo español como un vendaval pero se fue diluyendo con los cambios. Es muy importante que los partidos más sencillos se resuelvan cuanto antes para dar a los titulares descanso, y así, en los partidos decisivos utilizar el máximo de minutos a los 8-9 jugadores importantes, hasta que resuelvan el partido.

A pesar de nuestros esfuerzos, Carmelo Anthony nos hizo un hijo de madera en el partido amistoso del 24 de julio

Tras los encuentros amistosos no creo que quede nadie que piense que Mirotic debía haber sido convocado en lugar de Ibaka. Los rebotes, tapones e intensidad del jugador de los Thunder han sido de lo mejor de la preparación (junto con Pau, como siempre), aunque puntualmente  ha perdido los nervios en alguna refriega. Tanto Rudy (por la lesión) como Calderón (algo descontrolado los primeros partidos) han ido de menos a más, mientras que Rodríguez y Marc han estado a la altura de lo que se espera de ellos cuando han podido jugar. Llull, por la merma de minutos del convaleciente Navarro, ha tenido una gran presencia en algunos encuentros y es muy necesario para el juego de España, tanto en contraataques como en defensa y ocasionalmente en el lanzamiento exterior. Claver ha estado bastante activo y descarado, como si su fichaje por los Blazers le hubiera dado una inyección de autoestima, aunque todo sea que llegue la competición oficial y chupe banquillo en cantidades industriales como otros veranos. Por el contrario, Sada y San Emeterio (bastante apagado) no han respondido a las expectativas al menos en los amistosos, y tienen papeletas para ser los jugadores 11 y 12 de la rotación.

Los amistosos nos han permitido confirmar las sospechas sobre el sistema que utilizará la selección: en ataque, la primera opción será meter el balón al interior y a partir de ahí generar juego, hacia dentro o hacia fuera. Los mejores momentos de la selección han venido cuando han entrado los tiros exteriores, por eso es de capital importancia recuperar a Navarro… y acertar con los tiros libres (fallones ante USA), para disuadir al rival de la táctica del Hack-a-Shaq. En defensa no se aprecian muchas dudas, aparte de los legendarios teóricos problemas para defender al 3 contrario,  y los brazos interminables de Pau e Ibaka dificultarán gran cantidad de tiros, cuyos rebotes o rechaces habrá que aprovechar para lanzar contraataques. También parece que será frecuente ver la zona 2-3. En resumen, tenemos claro a lo que jugamos. Ahora hay que ponerlo en práctica.

El cuadro

Finalmente, el resultado del sorteo (1) dictaminó que el grupo de España lo completara Rusia, mientras que los otros dos equipos clasificados en el Preolímpico (Lituania y Nigeria –la sorpresa-) quedaban encuadrados en el otro grupo, el A. Demos un pequeño repaso a los rivales de la selección en su grupo, el B:

Shved, junto con Rudy, tiene uno de los cabellos más rebeldes del torneo

Rusia: El último en llegar se ha convertido automáticamente en el rival más duro del grupo. Peligro en todas las líneas, destacando al polivalente Andrei Kirilenko que una vez más será el jugador que más problemas nos dé en defensa y en ataque, tirando desde fuera o penetrando. Su temporada en la Euroliga ha sido imperial. Junto a él, la otra amenaza es el que ha sido su compañero este año en CSKA y en el futuro en los Wolves, Aleksey Shved, que puede reventar un partido en cualquier momento con su lanzamiento exterior y su creatividad, aunque por suerte su línea de juego es bastante irregular. Rusia también cuenta con jugadores interiores grandes y competentes, pero no deberían plantear excesivos problemas. Vence España por unos 10 puntos.

Brasil: Tal vez el único juego interior puro, junto el músculo de Francia, que puede tutear a nuestros interiores: Tiago Splitter, Nené Hilario y Anderson Varejao, contando además con las rachas de Marcelinho Huertas y Leandro Barbosa por el exterior, pueden hacer pasar una mala tarde a cualquiera (que le pregunten a USA). Un rival muy incómodo si está entonado. España gana de 10.

Gran Bretaña: La grada y presunto favor arbitral son sus grandes bazas. Y ya. No valen excusas, si vamos a por el oro Gran Bretaña no puede hacernos sufrir. En el amistoso del 9 de julio, el primero de la selección, se les ganó (con algo de esfuerzo) a pesar de jugar sin Rudy ni Navarro. España tiene que ganar de 15-20.

Australia: Un quinteto en el que estén David Andersen y Matt Nielsen nos podría dar problemas, con la amenaza en el lanzamiento de 3 del primero y los fundamentos en la zona del segundo, quien por cierto ha estado lesionado durante la preparación. Correosos, pondrán en apuros a todos los favoritos del grupo, pero España ganará de 10-15.

China: no hay disculpas, ya no está Yao Ming. Todo lo que no sea ganar cómodamente de más 15 puntos y dando descanso a los titulares, se debería considerar una sorpresa.

El último día de la primera fase (lunes 6 de agosto) se jugarán dos partidos que en principio son decisivos para que España se encuentre con USA solo en la final. En el Grupo A, los norteamericanos juegan contra Argentina, y en el B, los españoles contra Brasil. Podría darse la desgracia de acabar España invicta, que en el encuentro siguiente Argentina diera la campanada y que el cuadro acabase cruzando a los dos equipos antes de la final. Ídem si Brasil nos derrota. Pero todo apunta (al menos, mis pronósticos) que la clasificación de los grupos quedará del siguiente modo:

Grupo A: USA-Argentina-Francia-Lituania

Grupo B: España-Rusia-Brasil-Australia

De esta forma, España se cruzaría con Lituania en cuartos y con el ganador del Brasil-Argentina en semifinales.

Lituania: El torneo le llega muy pronto para el pivot europeo del futuro (Valanciunas) y demasiado tarde para el nuevo base del Barcelona (Jasikevicius). Sufrirán para entrar en la segunda fase, sobre todo tras la lesión del pivot Robertas Javtokas. Su jugador más peligroso será Kleiza, uno de los favoritos para el título de máximo anotador del torneo si está fino, que nos dará muchos problemas en los desajustes defensivos (si lo defiende un bajo, posteará; si lo defiende un alto, lanzará triples). No obstante, España debería ganar de unos 15 puntos.

Manu Ginobili frente a Kobe Bryant. Ambos, con un oro olímpico, quieren subir de nuevo a lo más alto del cajón

Argentina: El resultado del amistoso contra España fue muy engañoso. Los primeros minutos de los nuestros han sido de los mejores que ha jugado esta generación, tanto en defensa (aunque los argentinos también fallaron más de lo habitual) como en ataque, con puntos de todas las facturas. Es más justo para evaluarlos su partido contra USA, en el que no perdieron la cara en ningún momento. En su contra tienen que cuentan con una plantilla competitiva corta por lo que el cansancio puede ser un factor muy importante una vez llegados a semifinales, sobre todo tras el partido de cuartos que tendrán que jugar a cara de perro frente a Brasil. España, por descontado, gana, pero sufriendo y por menos de 10 puntos. Son mis favoritos para el bronce, partido en el que se encontrarían con los franceses. La generación argentina merece acabar su ciclo con otra medalla, por talento, garra y calidad.  Y por Manu Ginobili, un grande.

Y la gran final: USA-España. Insisto, 95% de posibilidades de que nos ganen, incluso sin apuros. Pero ese 5% nos hace albergar esperanzas. Que salgan los sistemas, que entren los tiros, no perder la calma si nos roban un par de balones, jugar con cabeza… Sinceramente, creo que perderemos la final. Pero por menos de 10 puntos y espero que brindando un espectáculo a la altura del precedente de hace cuatro años.

Por otra parte, tal vez deberíamos ignorar estos debates y centrarnos en otros más importantes: puede que estas sean los últimos (o penúltimos) JJ.OO. donde el baloncesto tenga tanto atractivo porque David Stern ha declarado recientemente que no quiere que las grandes estrellas participen en los Juegos, sino que lo hagan los jugadores jóvenes, a semejanza del fútbol. En ese caso, volverá la hegemonía norteamericana porque a medio plazo no se vislumbra ningún país que tenga suficiente potencial con su selección sub 23 para hacer sombra a los mejores norteamericanos de esa edad. Sean o no sean los últimos JJ.OO. con este nivel en la competición baloncestística, esperemos que para nosotros sean inolvidables. Positivamente, claro. El torneo está en marcha, veamos qué nos ofrece.

(1)  En efecto, al final las plazas del preolímpico se asignaron por sorteo y no según clasificación en el mismo. A pesar de que en su momento fue dicho así por el presidente de la FEB, Jose Luis Sáez, las bases de la FIBA lo decían así, aunque hasta unas horas antes del mismo se seguían con las dudas.


A tres meses de la final de baloncesto de Londres 2012

Como el que no quiere la cosa ya han pasado tres meses más y hemos rebasado la barrera psicológica de los 100 días para el comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres. Entre el anterior análisis y éste ha habido varias novedades de interés, que pasaremos a relatar.

Habemus cuadro. O casi

Qué bonitas, las bolitas

El lunes 30 de abril se realizó el sorteo de los grupos que conformarán el cuadro de competición de los JJ.OO. de Londres. El proceso ha sido un tanto opaco porque nos enteramos el mismo día que los bombos se iban distribuir de la siguiente manera: USA-España, Francia-Australia, Argentina-Brasil, China-Túnez, Gran Bretaña-1º Preolímpico, 2º Preolímpico-3º Preolímpico, una disposición de emparejamientos que no responde ni al ranking FIBA, ni a la clasificación del último Mundobasket o de la última edición de los JJ.OO. Sea como sea, las bolitas decidieron que los grupos iban a ser los siguientes:

Grupo A: USA, Francia, Argentina, Túnez, 1º Preolímpico y 2º Preolímpico.

Grupo B: España, Australia, Brasil, China, Gran Bretaña y 3º Preolímpico.

En teoría, el Grupo A ya cuenta con un equipo prácticamente imbatible a priori (USA) y dos equipos potencialmente cuartofinalistas (Francia y Argentina), mientras que en el B sólo se perfila Brasil como rival potente para España… y se está a la espera del 3º del Preolímpico, que a día de hoy es una incógnita y será un puesto por el que habrá literalmente tortas en el torneo previo que se jugará en Venezuela. Contrariamente a lo que se hizo en otros Juegos, donde se realizó un nuevo sorteo entre los tres equipos repescados, para Londres ya está todo el pescado vendido porque su ubicación en un grupo u otro depende de su clasificación, según confirmó el propio José Luis Sáez. Visto el resultado del sorteo, la final del preolímpico no va a ser un partido que pase a la historia por su intensidad, ya que no se jugarán gran cosa.

Puestos a especular y teniendo en cuenta el mayor potencial del Grupo A, es posible que algún equipo opte por dejarse llevar en semifinales y fiarlo todo a conseguir la victoria en el partido por el tercer y cuarto puesto. ¿Muy arriesgado? Sin duda. Pero solo hay que imaginar la primera fase del Grupo A si, por ejemplo, se compone de USA, Francia, Argentina, Rusia, Lituania y… Túnez (pobre Túnez, por cierto): 10 partidazos a muerte y 5 palizas. Cualquiera de las favoritas para clasificarse en ese preolímpico (las mías: Lituania, Rusia y Grecia) encuadrada en el Grupo B tendría bastantes boletos para pasar a cuartos, mientras que en el Grupo A… sería bastante más complicado. No descartaría del todo ver unas semifinales jugadas al despiste.

Así como dije en el anterior artículo que prefería estar en el grupo de USA para reducir las posibilidades de encontrarnos con ellos en los cruces, también dejé claro que la mayor parte de nuestras esperanzas por reeditar la final nos las jugábamos en el sorteo. Y así ha sido. Siempre hablando sobre el papel y sin conocer aún las plantillas definitivas, creo que España tiene una primera fase bastante placentera, donde acabar invicta es un objetivo bastante factible que además nos garantizaría no encontrarnos con USA hasta la final, siempre y cuando los americanos hagan lo que suponemos: marchar como una locomotora hacia la medalla de oro. Esperemos a julio para hacer análisis más detallados del resto de rivales.

La lesión de Rose: lamentable para los amantes del baloncesto y catastrófica para las aspiraciones de los Bulls pero… ¿buena para los intereses de España? (la selección de baloncesto, se entiende)

Jerry Colangelo pone un circo y se le lesionan los gigantes

Aunque el núcleo duro de los que estarán en Londres representando a USA se mantiene (a día de hoy), la lista de preseleccionados que hicieron pública en enero ha tenido una serie de bajas, algunas de ellas muy importantes. El mismo día que se presentaba el partido amistoso USA-España que se anuncia como anticipo de la final de los JJOO, se daba a conocer que Dwight Howard tenía que pasar por el quirófano para operarse de una hernia discal, quedando automáticamente descartado de la selección norteamericana. Por cierto, que Andrew Bynum, en un arranque difícil de explicar, le faltó tiempo para borrarse como sustituto del pivot de Orlando Magic, ya que “prefiere cuidar sus rodillas de cristal”. Y parece que fue ayer cuando se dejó ver con una playmate a hombros en lugar de operarse de dicha articulación. Angelito.

La otra gran ausencia de los norteamericanos será Derrick Rose, MVP de la pasada temporada, que se rompió los ligamentos de la rodilla durante el primer partido de playoff. Chauncey Billups y LaMarcus Aldridge también se caen de la lista por lesión, aunque no contaban con muchas papeletas de estar entre los que viajarán a Londres. Lamar Odom, por su parte, a día de hoy sigue contando para Colangelo, aunque Dallas Mavericks rescindiera su contrato sin acabar la temporada (por bajo rendimiento vinculado a causas extradeportivas, o viceversa). Personalmente, no apostaría fuerte por que Odom sea uno de los 12.

Señoras que posan con Kevin Durant y LeBron James

Las bajas de Rose y sobre todo, Howard, son muy importantes para la selección norteamericana. Si bien una terna de playmakers formada por Chris Paul, Deron Williams y Russel Westbrook no desentona frente a otra formada por Rose y dos de ellos, la sustitución (teórica) de Howard por Tyson Chandler sí que es significativa, sobre todo en aspecto ofensivo. Llama la atención que el propio cuerpo técnico de USA Basketball haya destacado el potencial del juego interior de España (Pau, Marc e Ibaka) y que aparenten confiar en pararlo con el center de los Knicks más los minutos en la pintura de Kevin Love y Blake Griffin, que por cierto se han ganado el puesto con su gran regular season.

Bueno, que también está Chris Bosh. Acabáramos.

Puede que solo sea una cortina de humo y sí que estén realmente preocupados; tras las primeras lesiones, dijeron que había suficientes nombres de entidad en la preselección para construir un equipo con el que ganar el oro en Londres. Al poco, y sobre todo tras la lesión de Rose, recularon. Así, han anunciado dos nuevas incorporaciones al roster: James Harden y Anthony Davis, jugadores que tienen aspecto de ser referentes a medio plazo pero que no deberían quitar el puesto a otros preseleccionados. A pesar de su excelente temporada (que le ha valido ser nombrado Mejor Sexto Hombre), Harden tiene en contra que hay demasiados pesos pesados en el backcourt. Pero si Dwyane Wade sigue haciendo declaraciones en la misma línea de las últimas semanas, en las que tan pronto insinúa que unos cuantos dólares por ir a Londres no vendrían mal o que igual está cansado, apostaría por la inclusión del barbudo jugón de los Thunder en la lista definitiva. En cuanto a Davis, el freshman de la universidad de Kentucky, su presencia en la selección tendría el sabor de otras convocatorias donde USAB hacía un gesto al baloncesto universitario, como la de Emeka Okafor en Atenas 2004 o como cuando Christian Laettner fue nombrado integrante del Dream Team en lo que muchos entendieron como un gesto de discriminación positiva. Por cierto, las paradas de metro de Londres se van a renombrar con motivo de los Juegos como homenaje a las grandes leyendas olímpicas. Bien, pues Laettner ha dado nombre a una de ellas; por comparación, el bañador de Mark Spitz debería tener en su honor una terminal calatravesca. O dos, si son pequeñas.

Barkley, Bird, Magic y… ¡Laettner!, en posición de alerta felina

En muchos medios se ha culpado de la plaga de lesiones a la carga de partidos de esta temporada, comprimida por el lock out. Es cierto. En parte. La de Rose, como la de Ricky Rubio, fue fortuita en el sentido de que se puede producir en cualquier lance de un partido, no por sobrecarga. Más peligroso para la integridad del plantel norteamericano es la Final de la NBA, que puede acabar allá por el veintitantos de junio, apenas un mes antes del inicio del torneo olímpico. Hay muchas posibilidades entonces de que Kevin Durant, LeBron James, Westbrook, Bosh y Wade (Heat y Thunder son dos de los máximos favoritos para jugar la Final), 5 jugadores sobre 12, lleguen bastante cansados a la ciudad inglesa.

Resumiendo, si no hay lesiones o espantadas de última hora, entiendo que USAB mantendrá la misma filosofía de juego: un único cinco puro con un puñado de ala-pivots polivalentes que sirvan de comparsa a la batería de exteriores y aleros que son los verdaderamente imparables en el basket FIBA. Según este criterio, los 12 que representarían a USA en Londres serían: Carmelo Anthony, Blake Griffin, Chris Paul, Chris Bosh, Kevin Durant, Kobe Bryant, Kevin Love, Dwyane Wade, LeBron James, Russel Westbrook, Deron Williams y Tyson Chandler. Quedarían fuera los otros preseleccionados: Lamar Odom, Anthony Davis, James Harden, Eric Gordon, Rudy Gay y Andre Iguodala. Una selección aparentemente un poco inferior que la que suponíamos en enero, pero ¿suficiente para ganar el oro?

Anuncio del USAB-España de julio. Posterized! Digo… ¡Barcelona!

Nosotros tampoco estamos para muchos trotes

Hace un par de meses todos nos rompimos un poquito al confirmarse los peores diagnósticos iniciales: Ricky Rubio se había lesionado de gravedad en la rodilla, perdiéndose el resto de la temporada y los Juegos Olímpicos.

Siendo pragmáticos, si lo analizamos en perspectiva y con frialdad es difícil aventurar si hemos salido perdiendo en el intercambio de piezas con Rose porque si bien el americano es un jugador que te gana los partidos, le sustituirá otro que es de la misma calaña. En cambio, la lesión de Ricky abre un abanico de (limitadas) posibilidades para Sergio Scariolo a la hora de elegir sustituto:

— Raül López. Ha demostrado tener aún minutos de calidad en sus piernas, aportando puntos y dirección saliendo del banquillo cuando Aaron Jackson se cansaba o simplemente no atinaba. A lo largo de la temporada nos ha dejado muchos encuentros con actuaciones reseñables como su partidazo de Euroliga frente al Montepaschi Siena, canasta ganadora incluida. Tiene el perfil perfecto de segundo base y se complementaría con Víctor Sada (lo que uno tiene de capacidad ofensiva, el otro lo compensa con su defensa y físico), al que seguiremos considerando el tercer base de la selección.

— Sergio Rodríguez. Podría ser la hora de volver a la selección, aunque su año aparece entre sombras porque su compañero de equipo (con el que ahora iremos) le ha comido la tostada en números, focos y premios. Su convocatoria podría ser una especie de inversión a medio plazo, porque la quinta de los juniors de oro va sumando años.

— Sergio Llull. Todos contamos con que estará en Londres, pero su gran temporada en el Madrid, donde ha jugado la mayoría de los minutos como base, hace que le consideremos como el sustituto natural de Ricky como suplente de José Manuel Calderón. Diversos MVPs de la jornada, incluido en el mejor quintero de la ACB y MVP de la Copa del Rey, dan la razón a Pablo Laso cuando decidió hacerlo jugar de uno.

Según ha dicho en Twitter, la rodilla va bien y ya ha comenzado a andar. Ánimo, Ricky

Si Llull abandona el puesto de escolta nos queda una vacante aún más complicada de llenar: o bien pasamos a Rudy Fernández (aún convaleciente de una lesión en la espalda) a la posición de dos alternándose con Juan Carlos Navarro (que toda la temporada ha arrastrado una fascitis plantar) por que se necesitaría otro alero, o se convoca a otro escolta. Dependiendo del caso, podrían entrar en el roster Carlos Suárez, Rafa Martínez o hasta Álex Abrines, para ir preparando el relevo generacional.

En cuanto al juego interior, estamos de suerte porque a pesar de la dura temporada y la carga de minutos (Pau y Marc están entre los 12 jugadores que más minutos han jugado en la temporada regular de la NBA e Ibaka probablemente alargue su participación en el playoff hasta la Final), los nuestros están bastante sanos. El único jaleo se ha debido a Nikola Mirotic, y en dos frentes distintos, además.

Por un lado, en una entrevista de hace un par de semanas Mirotic vino a decir que prefería quedarse entrenando en solitario que acudir como invitado a la concentración de la selección porque veía razonable que Ibaka ocupe la plaza de jugador asimilado. Unos días después, Scariolo en persona salía al paso diciendo que Mirotic no había querido decir eso y que contaba con él. Lo que nos lleva a la conclusión de que lo convocará… ¿también para los Juegos? Porque el otro frente se produjo a finales de enero, cuando unos tweets cruzados entre Rafa Vecina, Víctor de la Serna y Ramón Trecet a alguno nos dejó con el culo torcido:

@vdelaserna @trecet Tranquilos q se prepara la revolución. Mirotic e Ibaka podrán ir juntitos a las olimpiadas!! D buena tinta…

@Rafavecina @vdelaserna Rafa,en medio del lio de tuits que recibo, llegas tu con la espoleta… Que pueden jugar juntos Mirotic e Ibaka?JODÓ

@trecet @Rafavecina Hay una gaseosa categoría de jugador asimilado por formación, que PUEDE no contar como nacionalizado. Berisha-Kelati…

Después de aquello, no se ha vuelto a saber nada que nos haga suponer que podrán ir los dos (la normativa es bastante clara al respecto), aunque las declaraciones de Scariolo alimentarán rumores y esperanzas. De todas formas, la FIBA debería ponerse seria con el asunto de asimilados y nacionalizados para que no sigan ocurriendo casos como el escolta de origen estadounidense Jaycee Carroll, que no se sabe bien si se siente más de Montenegro o de Azerbaiyán. Un singular conflicto en su sentimiento patriótico. Tampoco nos podemos olvidar que la asimilación de Ibaka también parece en cierto modo… artificial, porque bien podría haber elegido jugar con Francia si se hubieran dado otras circunstancias en su momento.

Ibaka con la camiseta de Congo jugando contra USA en el Nike Hoop Summit de 2008; en el 2006 formó parte de la selección Sub18 de dicho país africano. También estuvo en el Prissé-Macon francés. Pero juega con España. Tal vez no deberíamos agitar mucho el avispero con lo de Mirotic

Y llega la hora de mojarme. ¿López, Rodríguez, Llull…? Llull, Lulll, Llull. No tendría mucho sentido sacar a Llull de la posición en la que mejor le hemos visto jugar y que, además, ninguno de los otros candidatos puede mejorar. ¿Suárez, Rafa Martínez, Abrines…? Carlos Suárez. En caso de necesidad Llull podría tener minutos en cancha como escolta, y con Suárez reforzamos la posición de alero. ¿Mirotic? No si está Ibaka, porque no parece que la FIBA vaya a flexibilizar la normativa para que puedan jugar ambos.

En resumen, los 12 por los que apuesto son: Pau Gasol, Rudy Fernández, Carlos Suárez, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Víctor Claver, Sergio Llull, Víctor Sada, Marc Gasol, Fernando San Emeterio y Serge Ibaka.

Ya queda menos para el 12 de agosto.


Final de baloncesto de Londres 2012: un análisis a seis meses vista

 En los Juegos Olímpicos, lo más importante no es ganar, sino participar.

Barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos (1863-1937).

No queremos revancha. Si Estados Unidos queda eliminado en cuartos de final y llegamos a la final y la ganamos, nos da igual. Nosotros intentamos aspirar al oro olímpico.

Pau Gasol, en una reciente entrevista.

Se acaba de hacer pública la preselección de USA Basketball para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y, aunque todavía nos queda medio año largo para que comience el campeonato, en los círculos baloncestísticos más cerriles el ambiente se empieza a calentar con cuentos de la lechera: ¿la selección española será capaz de ganar la final al, probablemente, segundo equipo más poderoso de la historia del baloncesto? Repito: USA-España-Final-JJ.OO.-Ganar. Cuatro conceptos aparentemente inofensivos que encierran cada uno sesudos análisis basados en intuiciones, filias, fobias y muy pocos datos contrastables aún, la verdad. Como soñar es gratis y llorar también, arrojemos un poco de luz sobre este asunto porque tan fácil es tocar el cielo con las manos como que el cielo se nos abra bajo los pies.

Silencio. Son los favoritos hasta que se demuestre lo contrario

USA: estarán todos los que son

Hace casi cuatro años, USA Basketball presentó el que hasta entonces era el segundo combinado nacional más potente de la historia, con un plantel basado en el cuarteto de All Stars de la talentosa promoción del 2003 compuesta por los Beach Boys (LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh) y Carmelo Anthony, que con Kobe Bryant, Chris PaulDwight Howard formaban el núcleo duro de aquella selección. El roster fue este:

Carmelo Anthony, Jason Kidd, Carlos Boozer, Chris Paul, Chris Bosh, Tayshaun Prince, Kobe Bryant, Michael Redd, Dwight Howard, Dwyane Wade, LeBron James y Deron Williams.

Cuando se acercó el Mundial de Turquía del 2010 estos doce angelitos escurrieron el bulto de forma miserable, aunque con una desfachatez pasmosa todos ellos han anunciado plena disponibilidad de sus agendas para este verano 2012. Y es que desde el punto de vista deportivo y económico, la repercusión de una y otra competición son incomparables.

La preselección de 20 jugadores que se ha anunciado ha confirmado las quinielas. Siempre dejando de lado la posibilidad de lesiones de última hora que puedan torcer los planes de seleccionadores y articulistas, todo el mundo asumía que iban a sustituir a Kidd por Derrick Rose, y a Prince por Kevin Durant, mientras que si mueven la silla a Williams (cosa harto probable a pesar de su mayor conocimiento del basket FIBA por su experiencia turca), su lugar lo ocuparía Russel Westbrook. Las opciones de repetir convocatoria de Boozer y Redd también eran nulas y para ocupar estas dos plazas habrá tortas, aunque tengo la sensación de que la elección estará entre Tyson Chandler, Kevin Love y Blake Griffin.

Chandler tiene a su favor que ya estuvo en Turquía y que su inclusión equilibraría la plantilla, en la que solo hay otro 5 puro, Howard. No obstante, que existan únicamente dos jugadores con un claro perfil de center en la preselección de 19, da a entender que solo llevarán a uno porque no tienen un tercer hombre como recambio, lo que implícitamente es una pista sobre el tipo de juego que tiene en mente el seleccionador americano Mike Krzyzewski: el mismo que en los anteriores JJ.OO. y el Mundial de 2010, con solo un pivot y numerosos power forwards. Bien pensado, no sé ni por qué lo he destacado. De hecho, antes del anuncio de la preselección contaba con que Amar’e Stoudamire o Andrew Bynum se encontraran en ella en lugar de Chandler. Olvídenlo.

Kevin Love, que también formó parte de la selección que ganó Mundial, reforzaría el juego interior al ser un falso 5, con el añadido de que este año también es una amenaza (para los contrarios y en ocasiones para su propio equipo) desde la línea de tres, y su nivel en este arranque de temporada es espectacular (cerca de 26 ptos y 15 rbd por partido). Reboteador, con muchas ganas, un proyecto de futuro: ha de estar, por justicia.

Y qué decir de Griffin, el Hype of year, perdón Rookie of year del año pasado. Una fuerza de la naturaleza encerrada en un físico singular, que está en el equipo de moda (Clippers) y que goza del beneplácito de la liga y los espectadores. Rapidez, fortaleza, contundencia y highlights: la perfecta imagen de marca de la NBA.

Mi apuesta es por estos dos últimos, Love y Griffin. En resumen, cinco nombres nuevos respecto a Pekín, por lo que tendríamos entonces este equipo (en cursiva los presuntos titulares):

Carmelo Anthony, Derrick Rose, Blake Griffin, Chris Paul, Chris Bosh, Kevin Durant, Kobe Bryant, Kevin Love, Dwight Howard, Dwyane Wade, LeBron James y Russel Westbrook.

Un equipo muy respetable.

LeBron, Kobe y Dwyane. La línea que separa el respeto del miedo es a veces muy fina

Según esta propuesta, el teórico plantel inicial del equipo americano estaría formado por el reconocido como Mejor Quinteto de la NBA del 2011. Como son muy de tener en cuenta la veteranía, Paul podría ser titular en lugar de Rose o Anthony por Durant, y si valoran el estado de forma, Wade por Bryant; pero qué quieren que les diga, para el caso: patata. Porque menudos jugones:

Carmelo Anthony es un anotador letal que ha demostrado en sus anteriores participaciones en torneos internacionales que rinde bastante bien en formato FIBA, donde las defensas se las ven y se las desean para parar su vendaval ofensivo. Un pequeño apunte estadístico: tiene el record de anotación en un cuarto en la NBA (junto con George Gervin) con 33 puntos. Ahí es nada.

Puede que este año volvamos a ver sonreír a Chris Paul y, aunque dudo que llegue algún día a jugar al nivel que lo hizo en la temporada 2007-2008 (donde quedó segundo en la votación del MVP de la temporada regular), su conexión con Griffin va a deparar alegrías para los seguidores de los Clippers y los alley-oops. Ya sea titular o suplente, es el base que más juego puede crear para los americanos, y calculo que contará con unos 15 minutos por partido. Los otros 25 se repartirán en unos 5 para Westbrook, que saldrá como revulsivo o desatascador y cerca de medio partido para Derrick Rose, que por cierto es el actual MVP de la NBA. Si usted no es demasiado impresionable y esta carta de presentación le deja frío, le ruego eche un vistazo al último cuarto de cualquier partido igualado de Chicago Bulls de los últimos años. Y si hablamos de clutch time, tenemos que mencionar a Durant, que a la hora de meter triples le da igual jugar en Rucker Park o contra Dallas, los actuales campeones de la NBA. Meras anécdotas en la carrera del que va a ser el mejor jugador de la NBA de esta década. Sí, han leído ustedes bien. En todo caso, otro 3 devastador en baloncesto FIBA, en donde su único contacto con este estilo de juego se ha saldado con el MVP del Mundial del Turquía.

Kevin, Derrick y Russel: Campeones del mundo con 22 años. Ojo con la quinta del 88

El puesto de small forward se completa con LeBron James, aunque seguramente jugará de lo que quiera. En prácticamente todos los corrillos del mundo del baloncesto hay preparados unos bidones de gasolina junto a una pira para, a la mínima señal de duda, inmolar a James y a cualquiera que se atreva a desafiar a la corriente imperante (que se lo pregunten a Gonzalo Vázquez). Un jugador que batirá numerosos records individuales en la NBA, realmente imparable salvo por su ignoto mundo interior que lo muta de bestia corderito; cada vez tengo más claro que es como una especie de Juggernaut (el personaje de Marvel) al que nada físico puede parar cuando se pone en movimiento… nada, excepto un ataque psíquico.

En la lista de tareas pendientes para parecerse más a Michael Jordan, Kobe Bryant tiene subrayado con fluorescente el sexto anillo y la segunda medalla de oro en unos JJ.OO., por lo que su interés por la cita londinense estará asegurado. Para los que le veían ya mayor o desmotivado, acaba de lanzar un mensaje en forma de anotación, encadenando 4 partidos consecutivos por encima de los 40 puntos.

El otro escolta de la selección es Wade, que para mí es como el Juan Carlos Navarro americano, una debilidad personal: otros se llevarán los focos y la mayoría de reconocimientos individuales, pero él siempre está ahí, descolgándose con actuaciones portentosas curiosamente cuando el balón quema en las manos. Recordemos que en un equipo con Bryant y LeBron de titulares, Wade como sexto hombre fue el máximo anotador americano en los anteriores JJ.OO.

Por dentro, la mayoría de los minutos se repartirán entre Howard, quien para disfrute de sus rivales atraviesa un momento dulce desde la línea de personal (un vergonzoso 46% de acierto), y Chris Bosh, del que nadie espera ya actuaciones estelares pero que ayudará con su puñado de rebotes y puntos, sus saques de banda y sus bloqueos ciegos; es decir, su día a día en los Heat.

Y contra esta horda, ¿qué tenemos nosotros?

Posterized!

España: que estén todos los que son

El combinado español también irá con el mismo bloque que acudió a Pekín, siempre construido alrededor de la generación de los Juniors de oro (Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Raül López y Berni Rodríguez). Recordemos la selección al completo que ganó la medalla de plata en el 2008:

Pau Gasol, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Raül López, Berni Rodríguez, Marc Gasol, Alex Mumbrú y Jorge Garbajosa.

Análogamente a la selección USA, todo parece indicar que habrá cinco cambios respecto a los anteriores JJ.OO. Entre los nuestros ya no estarán Jiménez, Mumbrú y Garbajosa debido a que se han retirado voluntariamente de la selección; mientras que, deportivamente hablando, muy pocos cuentan con que incluyan en la lista a Berni y a Raúl.

Con toda seguridad (y merecimiento), tres de esas cinco plazas se ocuparán con Fernando San Emeterio, Sergio Llull y Serge Ibaka. Los otros dos puestos restantes cuentan con varios pretendientes, entre los que destaco a Nikola Mirotic, Víctor Sada, Víctor Claver, Carlos Suárez y Fran Vázquez. Echemos un vistazo más pormenorizado a los candidatos:

Mirotic está demostrando su valía semana a semana con el Madrid, tanto en la Liga Endesa (ACB) en la que ya es reconocido como una de las estrellas, como en la Euroliga, donde ha sido nombrado MVP del mes de diciembre. Joven, versátil, con tiro de media y larga distancia, no rehúye la pintura, con carácter… muy bueno en definitiva. Entonces, ¿por qué no es un fijo entre los 12? Porque según los reglamentos actuales de la FIBA es ilegal jugar con dos asimilados por selección (Ibaka ocuparía el único puesto que se permite). José Luis Sáez, el presidente de la FEB, está haciendo todo lo que está en sus manos para modificar la reglamentación, pero a día de hoy, la participación de Mirotic es incompatible con la del congoleño de los abdominales hipertrofiados.

Mirotic e Ibaka. De momento, la selección tendrá que esperar

Sada puede ser el mejor base reboteador del mundo, no lo discuto. Pero personalmente, considero que la posición de 1 estará suficientemente cubierta con Calderón y Ricky, y en caso de ser necesario también está Llull (este año está jugando en esa posición en el Madrid aunque Sergio Scariolo lo prefiere de escolta). Incluso su bien merecida fama como defensor puede ser puesta en tela de juicio frente a nuestros bases NBA, que a esas alturas de año llevarán no menos de 50 partidos a sus espaldas defendiendo a bases purasangre día sí y día también. Sus minutos en el campo serían escasos de no mediar problemas de faltas personales a gran escala o molestias físicas. El jugador número 11 o 12 de la rotación, en todo caso.

Claver acaba de salir de una lesión, por lo que su evolución es una incógnita. Bien pensado, es una incógnita su evolución en general; cuesta creer que ese chico desgarbado que estos últimos veranos languidece en el banquillo de la selección es el mismo jugador que se marca partidazos con el Valencia. Con un lanzamiento exterior cada vez más fiable y una potencia de salto afroamericana, sigo confiando en su potencial porque es lo más parecido al 3 alto por el que suspira medio mundo, aunque más bien es un 4 con mentalidad de alero.

Y Suárez. Qué pasa con Suárez. No lo entiendo. Estoy seguro de que existe una explicación para su caso, aunque la desconozco. Planta, números, presencia, tiro, pelazo… aún así, hay algo que sigue fallando. Parece que los intangibles en este caso están presentes pero de forma negativa. Puede que sea su gran oportunidad… y que la deje escapar de nuevo. O tal vez no; por el bien de la selección, ojalá que no. ¡Juega al nivel que puedes jugar, carajo!

Si nos planteamos preguntas en voz alta sobre El Caso Suárez, qué decir de Fran Vázquez. El Incidente de la Taquilla es uno de los grandes misterios del baloncesto español y, según dice la leyenda, esconde las respuestas que explican a nivel estequiométrico por qué Pau y Fran son como agua y aceite. Vázquez, que tuvo los huevos de hacerle la cobra a Orlando Magic, recula cuando llega el verano y el mayor de los Gasol acepta defender los colores de España. Con los hermanos Gasol, Ibaka y Vázquez podríamos jugar el balón a no menos de medio metro por encima del aro ataque sí, ataque no, bien alimentados por nuestros exteriores. Solo razones extradeportivas justifican su colección de ausencias. Una lástima.

¿Qué sería lo ideal? Mirotic y Suárez. ¿Qué me pide el cuerpo? Mirotic y Claver, y añado Vázquez por Reyes. ¿Qué será lo que pasará? Pues me temo que llevarán de nuevo a Sada y Claver. Como hasta junio no saldremos de dudas con la convocatoria oficial, asumiremos que los seleccionados son los siguientes (de nuevo, el quinteto inicial en cursiva):

Pau Gasol, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón, Felipe Reyes, Víctor Claver, Sergio Llull, Víctor Sada, Marc Gasol, Fernando San Emeterio y Serge Ibaka.

Si se confirman estos nombres, probablemente estamos ante la selección más potente de nuestra historia con 7 jugadores con pasado NBA y la mayoría de ellos en el mejor momento de su carrera. Esbocemos un pequeño perfil de todos ellos:

Solo una actuación jordanesca de Navarro privó a Pau de conseguir su segundo MVP del Eurobasket, que añadir al MVP del Mundial de Japón de 2006 y a ser el máximo anotador de los pasados JJ.OO: es el dominador absoluto de los campeonatos FIBA del siglo XXI, el hombre franquicia de España, el referente. Su irregular arranque de temporada, probablemente despechado por el desprecio público de los Lakers al ponerlo en el mercado, sin duda se tornará en una voraz hambre competitiva en cuanto llegue julio. La medalla de oro es su máxima aspiración, porque se antoja complicado que en el 2016 el equipo español tenga el mismo potencial.

Los meses de Rudy en el Madrid han demostrado que no se le ha olvidado enchufarlas. Encargado de labores oscuras tanto en la selección como en Portland, parece que está atravesando su mejor momento en la NBA en los Nuggets con actuaciones muy meritorias, aunque acaba de lesionarse con pronóstico incierto. Su carrera estará marcada por ser el protagonista de uno de los dos mejores mates de la historia de lo JJ.OO. (1)

De Ricky Rubio comienzo con una palabra: yoyalodije. Aprovecho la ocasión para un comentario ventajista: ni se le había olvidado jugar al baloncesto ni lo que está haciendo ahora es una novedad sobre lo que ya habíamos visto; simplemente, necesitaba recuperar sensaciones. Otro tema es que su rendimiento como base suplente o falso escolta en los Timberwolves le haga merecedor de ser actualmente el tercer jugador más votado para el All Stars en su posición (guard) en el Oeste, solo por detrás de Paul y Bryant. Un reconocimiento importante aunque llegados a este punto siempre recuerdo que, en algún All Stars, Grant Hill sacó más votos que Michael Jordan, lo que salvando las distancias viene a ser el “Hitler también ganó las elecciones” del ámbito baloncestístico. El juego de Ricky es el contrapunto ideal al juego de Calderón que es más pausado, más de equipo, y que teóricamente es una mayor amenaza en el lanzamiento exterior. El estado de forma de ambos en el momento de redactar este artículo se puede calificar de muy esperanzador, recolectando regularmente dobles-dobles.

Navarro es el Dwyane Wade español (¡Alerta! Referencia circular), a lo que hay que añadir que es el segundo mejor jugador de nuestra historia. Una debilidad personal, insisto. Me quedo sin palabras, así que tomo unas cuantas del blog de Lucio Angulo:

Hoy te toca defender a La Bomba Navarro, lees sus características en el scouting: “Puede penetrar a canasta con ambas manos, arma el tiro rápido por lo que es importante estar cerca de él. Cuidado con pegarse en exceso pues es listo para sacar faltas. No dejar de defenderle lejos del aro, puede sorprender con tiros de larga distancia (hasta 7 metros) con buenos porcentajes. Precaución con su primer paso, que no nos pille de sorpresa, excelente en tiros de 2 lanzando por encima del defensor. No enviarle a la línea de tiros libres ya que saca así muchos puntos…”

Y llega el partido. Y Navarro te mete un triple. Y el entrenador grita:

-¡Que no te separes! ¿No lees el scouting?

-Sí, entrenador, sí.

MVP del Eurobasket, de la Euroliga, de la Final Four, de la liga regular de la ACB, de la final de la ACB, de la Supercopa ACB… y en la NBA no lo valoraron. No se hizo el caviar para la boca del asno

Llull jugará en el puesto de uno y medio, que traducido a lenguaje coloquial viene a ser la posición que quede libre cuando él esté en cancha. Esta situación es fruto de los desequilibrios en la rotación derivados del empecinamiento por jugar con Rudy de alero titular. Gracias a sus piernas e intensidad, nuevamente se perfila como integrante de la unidad de remontada a base de bajar el culo y correr, junto a Ricky, San M e Ibaka.

San Emeterio es el típico jugador que parece que no está hasta que roba un balón, o coge un rebote improbable, o anota un triple en un momento caliente y te das cuenta, al mirar la planilla, que lleva un partidazo. Un MVP de la liga regular de la ACB y un integrante del mejor quinteto de la Euroliga (ambos logros en la temporada pasada 2010-2011) no es cualquier cosa, oiga.

Y la gran baza española está en nuestros pivots. Junto con Pau, Ibaka, Marc y Reyes formarán el juego interior más poderoso del mundo. Sin exagerar, sin patriotismos, tenemos todo: contundencia defensiva, intimidación, movimientos al poste, juego por encima del aro, complementarios entre sí… Han de ser la piedra angular del proyecto oro olímpico.

El camino hacia la Final

Es muy difícil pronosticar el grado de dificultad del camino hacia una final si el cuadro del torneo aún no se ha dibujado. Eso para empezar. Por el momento, el resto de selecciones clasificadas, esas que todos queremos pensar que irán como sparrings previos a la gran final, son (por orden alfabético): Argentina, Australia, Brasil, China, Francia, Gran Bretaña y Túnez. En el preolímpico, que tendrá lugar en Venezuela a principios de julio (apenas unas semanas antes de los JJ.OO.), habrá una lucha brutal por tres puestos entre las selecciones de Lituania, Grecia, Rusia, Venezuela, Macedonia, Puerto Rico, Nueva Zelanda, República Dominicana, Angola, Nigeria, Jordania y Corea del Sur (escritas en el orden en el que creo que quedarán clasificadas). Después del seudopucherazo de la FIBA, que de mala manera ha metido directamente a Gran Bretaña por ser país organizador, diversos representantes nacionales presenciarán en persona el sorteo de este torneo, que se realizará el día 31 de enero.

Esto es lo más parecido al cuadro oficial del torneo que tenemos por ahora

Así pues, en algún momento indeterminado (2) se meterán 12 bolitas en un bombo y resultarán dos grupos de 6. A pelo. Nada de cabezas de serie. Todo dependerá del azar y de la componente trilera que pueda flotar en el ambiente.

Tan factible es que a España le toque con, por ejemplo, China, Túnez, Gran Bretaña, Australia y Rusia, como en otro con USA, Argentina, Brasil, Francia, Lituania y Grecia. Y de esos dos grupos, pasan a la siguiente fase los cuatro primeros; el resto, a arrasar la villa olímpica durante noches sin fin.

En la segunda fase es cuando la matan: enfrentamiento directo en los clásicos cuartos-semis-final. Si España quiere evitar a USA en los cruces hay que hacer bueno el dicho “ten cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos”: habrá que poner una vela negra a Michael Jordan para que el sorteo nos empareje en el mismo grupo que los norteamericanos, porque de lo contrario tendríamos que hacer la machada de dejarlos fuera de la final o realizar complicados cálculos hasta dilucidar qué basket average y/o cuántas derrotas son necesarias para ir por el otro lado del cuadro. Y si hacemos caso del Informe PISA, no somos los más preparados para ese nivel de análisis. Tampoco sería de recibo jugar al no me chilles que no te veo para perder de 20 contra Túnez, cuando hace pocos meses nos llenamos la boca con palabras como ética y deportividad al referirnos a la pantomima de los franceses en el Eurobasket de Lituania; no obstante, somos un país que está lleno de gente que se viste por los pies pero se cambia de chaqueta (ojo, que aunque lo parezca no estoy incidiendo de nuevo en el asunto Ricky Rubio), así que no descarto nada. Recapitulando, un porcentaje muy alto de nuestras posibilidades y esperanzas de disputar la final del 12 de agosto puede que nos lo estemos jugando por abril, cuando el bombo gire.

Lituania ha llegado a semifinales de los cinco JJ.OO. que se han celebrado desde su independencia en 1991. Y quieren seguir la racha

Pero veámoslo de otro modo: si nos creemos en disposición de ganar a USA en la final, ¿no sería mejor cruzarnos con ellos incluso antes (cuartos o semifinales) porque podría jugar a nuestro favor que ellos sientan una presión mayor por tener que llegar a la final? Francamente, me cuesta creer que a gente como Wade, Bryant, Rose o Durant les tiemble la mano al final del partido (nótese que voluntariamente he evitado mencionar a LeBron James), pero es una idea sobre la que reflexionar, pensamientos que seguro hacen secar la gomina del pelo de Scariolo y son un torreón importante del castillito de naipes que están edificando en el aire las altas esferas de la FEB.

En todo caso, si algo nos han enseñado los últimos campeonatos, es que somos capaces de palmar con cualquier equipo medio pelo. Hay que tener presente que Turquía (por dos veces), Serbia, Rusia, Croacia, Argentina, Lituania y Francia nos han mojado la oreja en partido oficial recientemente. Vender la piel del oso antes de matarlo nos puede costar caro, sobre todo si nos relajamos y cuando nos queremos dar cuenta tenemos el cuello entre los dientes del plantígrado peludo y hermoso. En este sentido soy optimista, porque asumo que el grado de mentalización de los nuestros superará cualquier efímera caraja que podamos sufrir. Ya son campeones de Europa y campeones del Mundo, pero para la mayoría de ellos es su última oportunidad de ser campeones olímpicos. Cuento con que harán todo lo posible para no desaprovecharla.

A estas alturas de artículo, en el que hemos dado por bueno un cuadro que desconocemos y unas selecciones que aún no se han formado, desgranar una final hipotética no chirriará a los lectores. Antes de partir hacia Londres, creo que aún sin fecha fija, se jugará un nuevo amistoso contra USA en el Palau San Jordi. Tras ese partido, se podrán sacar algunas conclusiones, mientras tanto se puede analizar el histórico reciente de los enfrentamientos de ambas selecciones, los duelos individuales, las unidades, el estilo de juego, el estado anímico… pero todo sigue en el ámbito del análisis-ficción.

¡Qué tiempos! Jordan, Fernando Martín… más de la mitad de los 24 jugadores que podrían rememorar por segunda vez aquella final no la presenciaron en directo por televisión porque ni siquiera habían nacido

Antecedentes recientes

Desde que entraron en la selección española los juniors de oro, el balance con Estados Unidos es el siguiente:

  • Mundial 2002 de Estados Unidos: victoria en el partido por el 5º puesto (81-75)
  • Juegos olímpicos de Atenas 2004: derrota en cuartos de final (94-102)
  • Juegos olímpicos de Pekín 2008: derrota en la primera fase (82-119) y derrota en la final (107-118)
  • Amistoso en Madrid previo al Mundial 2010: derrota (85-86)

Total: 1 victoria-4 derrotas. Vamos, que cuando ganamos la última vez a Estados Unidos, Ricky Rubio ni había debutado en la ACB (que es casi como decir que fue en blanco y negro). A la vista de estos resultados, ¿cuál debe ser nuestra filosofía? ¿jugar a meter 100 o a que no te metan más de 80? Los fríos números dicen que nos convendría centrarnos en la defensa no permitiendo más de 85 puntos para estar en disposición de disputar la victoria, porque si nos meten más de cien lo tenemos crudo. Me parece bien; a ver quién es el guapo que le pone el cascabel al gato. Aunque sí hay algo cierto: uno de los análisis que obviamos es que España jugó su mejor partido ofensivo de toda la era Gasol en la final de Pekín 2008. Y que, por lo general, es más complicado repetir (a nivel colectivo) un día excepcional en ataque que una defensa férrea, porque no depende tanto del estado de gracia sino de piernas y voluntad.

Duelos individuales

Si hacemos una quiniela jugador por jugador sobre quién ganaría los duelos individuales, me ponga como me ponga, nos saldrían todo victorias visitantes excepto tal vez el de los gasoles (Pau-Howard y Marc-Love, o viceversa, 1X en el peor de los casos). Sí, en un par de duelos individuales somos mejores, pero tampoco es para coger aire y gritar dándonos puñetazos en el pecho. Por nuestro bien, es mejor analizar el juego en conjunto.

Gasoles unidos jamás serán vencidos

El juego 5 contra 5

El mayor ejemplo de que el talento colectivo puede hundir al individual se dio en las semifinales del Mundial de Japón cuando Grecia, con el grandísimo Theodoros Papaloukas como estrella, comió la moral a los americanos. Desde ese cortocircuito a ambos lados de la banda, no se ha vuelo dar el caso de tener a los americanos colapsados en ataque. Lo más parecido fue el amistoso que jugamos contra ellos en el 2010, aunque fue un partido devaluado por las ausencias de ambos equipos. En este sentido, hay que hacer de abogado del diablo y dar un voto de confianza a la labor de scouting de los entrenadores estadounidenses.

Recuperando la polémica del 3 que comentaba anteriormente, no comparto que sea punto de partida innegociable salir con Navarro y Rudy de titulares independientemente del rival, mucho más si con ello se resiente el rendimiento de las unidades, que quedan muy descompensadas. La única gran ventaja que veo es que la amenaza de lanzamiento exterior creará mucho más espacio para nuestros interiores, porque ahí es donde podemos hacerlos daño. Insisto: ni los americanos ni ninguna selección puede parar el arsenal de centímetros y calidad que tenemos en la pintura. Es más, defensivamente tenemos 18 faltas personales con las que enviar a Howard a hacer el ridículo desde la línea de tiros libres sin que se resienta notablemente nuestro rendimiento en la zona rival.

Y por lo demás, lo de siempre: atención a sus robos de balón, porque corren como si les faltara la fe. Manos rápidas, contraataques meteóricos y mates estratosféricos son sus marcas de la casa. Hay que evitar canastas fáciles a toda costa.

Para ser un análisis preliminar, creo que tenemos suficiente material para discutir y fantasear. O si no, nos queda el consuelo de que tras la lectura de este interminable artículo ya queda menos para el 12 de agosto, el día de la final.

(1)  Siempre está bien recordar el mate de Rudy frente a Howard en Pekín 2008… pero es que el mate de Vince Carter sobre el francés Frederic Weis en los JJ.OO. de Sidney 2000 es de otra galaxia.

(2)  La fecha del sorteo aún no está decidida; para que sirva de orientación, en los Juegos de Pekín se repartieron los grupos cuatro meses antes de la competición (incluso antes que el preolímpico), completando el cuadro con los equipos A, B y C provenientes del torneo clasificatorio. Eso sí, para evitar suspicacias, una vez finalizado el preolímpico se hizo un nuevo sorteo entre esos tres equipos clasificados para ver cuál de ellos era el denominado A, B y C, respectivamente.

 


Promesas o juramentos

He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito.

Michael Jordan (campaña para Nike, 1997)

Nueva etapa en mi vida personal y profesional. Camino a Los Angeles.

Ricky Rubio (a través de su Twitter, ayer)

Aún recuerdo con resignación una de las pruebas más fehacientes de que el fútbol lo fagocita todo en este país (España): en 2007, Ricky Rubio y Bojan Krkic, eran los finalistas al Premio As del Deporte, en la categoría de jóvenes promesas. El primero venía de hacer historia repetidas veces en la ACB; el otro… de jugar en el Barça. De fútbol. Se lo dieron a Bojan, claro. Unos meses más tarde, Ricky jugaba la final de los Juegos Olímpicos de Pekín ante uno de los mejores combinados de la historia del baloncesto. Bojan, poco tiempo antes, había renunciado a ser convocado para jugar la Eurocopa, porque era demasiada presión para alguien tan joven como él. Ricky se pasaba el balón por la espalda delante de Jason Kidd y Chris Paul, mientras Bojan veía en la tele tanto la Eurocopa como los JJ.OO.

Ricky podría ser el hijo de Jason Kidd. Por edad, quiero decir

Durante mucho tiempo a Raúl González se le colgó la etiqueta de que era muy joven. No sé cuánto tiempo tuvo 17 años: tal vez lustros; creo que ha pasado la mitad de su vida teniendo esa edad. En baloncesto ha sido paradigmática la figura de la eterna promesa, aquella que se enquistaba con el papel de jugador con gran potencial que finalmente se quedaba en nada. A cualquiera que le guste el deporte de la pelota gorda se le llenará la cabeza el nombre de Cargol, Pep Cargol, el tan manido tres alto que parece el santo grial del baloncesto, cuando este deporte a veces es tan sencillo como tener un cinco alto y cuatro jugadores que defiendan fuerte y se la sepan dar en ataque. Cargol, decíamos, parecería tener cincuenta o sesenta años, pero si ni siquiera los tienen Epi e Iturriaga (andan ambos por los 52), qué decir de él, que era el que les llevaba las toallas en los tiempos muertos. Cuarenta y tres añitos solamente y muchos jurarían que jugó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Y es que en este caso como en muchos otros, el problema ha sido la sobreexposición mediática, someter a la lupa de analistas ociosos los más mínimos gestos de, al fin y al cabo, poco más que adolescentes.

Es que no somos conscientes de lo joven que es Ricky Rubio. Se nos olvida que realmente ES muy joven si lo comparamos con lo que tenemos alrededor: Sergio Rodríguez, Carlos Suárez, Sergio Llull, Víctor Claver… todos ellos llevan la etiqueta de jóvenes, de promesas, del futuro de la selección. Pero Ricky ¡lo es aún más!, porque en el pasado Eurobasket (y en el anterior, y en el Mundial, y en los Juegos Olímpicos) ha sido el benjamín del grupo. Sin ir más lejos, Nikola Mirotic, la gran esperanza blanca, es apenas 6 meses menor que Ricky. Y, para casi todo el mundo, le falta un poquito para estar maduro.

Ricky, a día de hoy, es el base español con el palmarés más completo de todos los tiempos: ha ganado todo (es decir, TODO) lo que se puede ganar en la Europa baloncestística. Se podría retirar ahora mismo y, dentro de poco menos de 20 años cuando llegue a los cuarenta (!!), mirando a su estantería de trofeos, decir: “todo esto fue Ricky Rubio”, y no necesitar comprarse un descapotable para recuperar el ego perdido. Por el contrario, ha decidido desafiar a todo los analistas, redactores de blogs y zánganos en general, obcecándose con ir a la NBA, cuando lo suponían acabado después de un año, reconozcámoslo, mediocre.

¿En qué punto se encuentra la evolución de Ricky? A la vista está y es evidente que su progresión se ha ido suavizando, pero lo que francamente no sabemos nadie es si nos encontramos en el límite asintótico de su mejora. Ha estado trabajando su mecánica de tiro; es indudable que es mucho más ortodoxa que la que tenía hace tres temporadas en el Joventut, pero ese perfeccionamiento no se ha traducido en mejores porcentajes de tiro. Debería trabajar sin descanso en el lanzamiento exterior, porque de fundamentos va sobrado. Esperemos que no se trate de un bache mental, como le sucedió a Nick Anderson y su calvario con los tiros libres.

Porque con una acción defensiva también se ganan partidos

La dinámica de un equipo profesional como el Barcelona, o como el Joventut en su momento, está pensada para trabajar como grupo y tener éxitos a corto plazo; no se dispone de mucho tiempo para entrenamientos formativos. Ya dijimos que Nowitzki renunció a jugar en equipos de mucho nivel para poder progresar individualmente. El lock out puede ser la clave en la evolución de Ricky: unos meses alejado de las cámaras, que pueda respirar, que se centre en entrenamientos específicos de tiro en carrera, bandejas, lanzamiento exterior, descubrir las (grandes) ventajas para su juego ofensivo de la reglamentación NBA frente a la FIBA. Volver a la competición en Enero (si hay suerte y se ponen de acuerdo franquicias y jugadores). Asistir, estupefacto, a las charlas del Rookie Camp. Ir cogiendo confianza en un equipo en reconstrucción (los Timberwolves), donde todavía hay paciencia y no se exigen resultados. Pero no esperemos que sea el MVP de la temporada, porque tal vez nunca lo sea. En las últimas décadas, solo ha habido un jugador de su perfil que lo ha logrado, y ha sido Steve Nash, que sí, que también tiene una gran visión de juego y es (era) rápido en transición, pero examinad sus estadísticas de lanzamiento: con el paso de los años se convirtió en una máquina de encestar.

Pero hay aspectos del basket que no se pueden entrenar y son esos precisamente los que han hecho de Ricky un jugador especial: su forma de entender el juego, de conocer tan profundamente las reglas del deporte que practica como controlar el balón con el cuerpo tras saque de banda para que no comience el tiempo de posesión pero sí el tiempo de partido o utilizar el viejo truco que te enseñan en alevín (pero que a los profesionales se les olvida, como lo de bajar el culo) de presionar al base contrario en cuanto rebasa la línea de medio campo para forzar campo atrás. Una comprensión del reglamento que en alguna ocasión hizo dudar hasta a los árbitros.

Quiero que Ricky triunfe en la NBA. No ya por quedar por encima de todo el mundo, que también, sino porque creo que es capaz de hacerlo. Quiero que vuelva ese chico que apabulló en el campeonato de Europa cadete con partidos antológicos,  como la final, un instant classic de libro, descolgándose con 51 puntos, 24 rebotes, 13 asistencias y 7 recuperaciones, incluida la canasta que forzó la prórroga desde el centro del campo en el último segundo. Porque es (¿era?) el tipo de jugador que me hace ilusionarme con este deporte.