Los vivos muertos

—Tiene usted una fractura triple en la muñeca y tiene rotas dos vértebras. Esa protuberancia del hueso bajo la piel tampoco es una buena señal. Su temperatura corporal no llega a los treinta grados y su corazón ha dejado de latir. —Bueno, podría ser peor. En Death Becomes Her (La muerte os sienta tan bien), 1992. Imagine qué chasco: ni […]