El hombre que solo decía «tan-tan»

Cuenta Carl Sagan que tuvo su cerebro en la mano. Fue en el parisino Musée de l’Homme. El astrónomo neoyorquino relata con precisión cómo llegó hasta él. Cómo recorrió cada uno de los pasillos, atravesando oscuros laberintos y mohosas salas, dejando atrás restos paleolíticos, estatuillas priápicas, grotescas máscaras ceremoniales, esqueletos articulados de orangutanes o series de cráneos perfectamente clasificados. Cuenta […]