Cuentos asombrosos, Radiohead y los monstruos perfectos

Amazing Stories. Imagen: Amblin Entertainment.

Cuentos asombrosos

Cuentos asombrosos es una serie de antología que se emitió a mediados de los ochenta, una colección de relatos fantásticos concebida por un Steven Spielberg que optó por contagiarle su estilo hasta el punto de que el programa podría considerarse como un Alfred Hitchcock presenta o un The Twilight Zone embadurnado en el espíritu de Amblin. Cuentos asombrosos tomaba prestado el nombre de la primera revista de ciencia ficción de Estados Unidos (Amazing Stories), aunque las historias que se desplegaban en la pequeña pantalla gravitaban lejos de la sci-fi y cerca de la fábula de fantasía. Relatos que se presentaron con una cabecera de CGI prehistórico y con el propio Spielberg haciendo de maestro de ceremonias al dirigir el primer episodio: «Ghost Train». Un cuentecillo, protagonizado por un joven Lukas Haas y ese eternamente viejo Roberts Blossom que abrió testas a palazos en Solo en casa, que repasaba todos los tics del director de E. T. en menos de media hora mientras contaba una historia eficiente, pero poco sorprendente, sobre un tren fantasma.

Kevin Cotsner en «The Mission», Amazing Stories. Imagen: Amblin Entertainment

Las cuarenta y cinco historias que construyeron las dos temporadas de Cuentos asombrosos oscilaban bastante en cuanto a calidad, y lo cierto es que andaban lejos de los soberbios libretos de aquella The Twilight Zone que firmaba Rod Serling, pero resultaban curiosas por sus premisas fantásticas y lo estelar de los nombres implicados. Joe Dante (Gremlins, El chip prodigioso) se divirtió sobre terreno conocido al liberar a un monstruo hambriento y tocacojones en «The Greibble», pero también metió a una estrella porno y su marido en una casa encantada en «Boo», para tormento de los fantasmas que la habitaban. Brad Bird (El gigante de hierro, Ratatouille) orquestó un episodio de dibujos animados titulado «Family Dog» protagonizado por un perro nacido de los garabatos de Tim Burton (un chucho que era clavado al héroe canino de aquella Frankenweenie que Burton estrenaría veintisiete años después). Robert Zemeckis utilizó un disco de rock para maldecir a un profesor cabrón (Christopher Lloyd) en «Go to the Head of the Class». Martin Scorsese firmó un relato, «Mirror, Mirror», donde un escritor de novelas de terror era acosado por un monstruo fantasmagórico (Tim Robbins) que solo era visible en los reflejos. Tobe Hopper (La matanza de Texas) utilizó «Miss Stardust» para organizar un concurso alienígena de belleza con Weird Al Yankovic haciendo de repollo extraterrestre. Y el mismísimo Clint Eastwood dirigió a Harvey Keitel y Sondra Locke en una historia de cuadros que cobraban vida («Vanessa in the Garden»).

En la serie había hueco para todo tipo de ingredientes del género fantástico: mandos de televisión que arrastraban a los personajes de la caja tonta hasta el mundo real, viajeros del tiempo, niñeras que utilizaban vudú para contener a los niños a su cargo, peluquines malditos, un Patrick Swayze con poderes en el corredor de la muerte, gente capaz de hacer loops con el tiempo o Danny DeVito armado con un anillo maldito. Spielberg también se encargó de otro episodio, uno de los más recordados de todo el show: «The Mission», un relato ambientado en la Segunda Guerra Mundial y protagonizado por Kevin Costner junto a Kiefer Sutherland, que tiene pinta de drama pero se guarda para su desenlace un truco sorprendente al estilo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?

«The Greibble», Amazing stories. Imagen: Amblin Entertainment

Cuentos asombrosos funcionó con solvencia en la televisión (en la actualidad Apple planea producir una nueva temporada), generó un spin-off animado poco recomendable (Family Dog) y algunas de las historias que se quedaron fuera del programa acabaron convirtiéndose en productos muy solventes: tanto la película Nuestros maravillosos aliados (1987) como el videojuego The Dig (1995) nacieron inicialmente como posibles capítulos de la serie. En España, y en algunos otros países europeos, se realizó un movimiento comercial bastante extraño al fusionar tres capítulos («Mummy Daddy», «Go to the Head of the Class» y «The Mission») para estrenarlos en cines como si fuesen una película. Algo inusual teniendo en cuenta que la propia serie danzaba por la parrilla televisiva.

Nuestros maravillosos aliados (1987), The Dig (1995).

Lo verdaderamente interesante es que Cuentos asombrosos contenía una historia donde habitan los monstruos perfectos: el noveno episodio de su segunda temporada, un relato titulado «Thanksgiving».

Radiohead

A mediados de los ochenta, en la Abingdon School de Oxfordshire, cinco chavales decidieron matar el tedio montando una banda a la que bautizaron sin mucho esfuerzo como On a Friday, en honor al día en el que se congregaban para ensayar. Los ejecutivos de EMI no tardaron demasiado en fijarse en ellos y les invitaron a arrancar los noventa con un contrato en el regazo que llegaba acompañado de la sugerencia de buscar una denominación menos cochambrosa para el grupo. Meses más tarde, aquellos jóvenes ingleses entraron en el estudio para grabar su primer disco convertidos en Radiohead, el nombre que tomaron prestado del tema «Radio Head» de Talking heads. En 1992, la banda comenzó a armar cierto follón con el single «Creep», una canción que el mundo parecía amar y odiar en similar medida: la BBC Radio 1 se negó a emitirla por considerarla demasiado deprimente mientras en tierras estadounidenses e israelíes el mismo tema se convertía en un éxito.

A su álbum de debut, Pablo Honey (1993), le siguió The Bends (1995) y sobre todo un Ok Computer (1997) que los elevó a los altares; cuando toda la crítica se calzó las rodilleras ante ellos de manera unánime, repitieron la jugada con un Kid A (2000) que también destacó por cultivar multitud de loas. Amnesiac (2001) y Hail to the Thief (2003), un álbum con el que ni siquiera la propia banda andaba muy convencida, salieron bien parados pero no coronaron cumbre como sus antecesores. In Rainbows (2007), The King of Limbs (2011) y A Moon Shaped Pool (2016) fueron álbumes notables y reverenciados que remataron algo tan poco común como una discografía sin patinazos apreciables. Radiohead se afianzó como uno de esos extraños casos donde el alma de la banda de culto confluía con el éxito a gran escala, algo curioso para una agrupación que no renunció a su propia personalidad ni a hacer lo que le venía en gana: cuando finiquitaron sus deudas contractuales optaron por pasar de las compañías y autoeditarse sus propios discos. Con la publicación de In Rainbows incluso se atrevieron a dejar que el propio comprador decidiese el precio a pagar por el álbum.

Radiohead en Barcelona, 2008. Imagen: Alterna2 CC

La formación también se demostró muy preocupada por el arte que tejía su universo personal: pescaron a creadores como Stanley Donwood para ilustrar sus trabajos, borraron su presencia en internet (su página oficial se tiñó de blanco al mismo tiempo que desaparecían sus tuits y posts en redes sociales) para simbolizar un renacer junto a la publicación de un nuevo disco, escondieron melodías ocultas y secretos que traen de cabeza a sus seguidores, pasearon una canción por sus directos durante más de veinte años («True Love Waits») para grabarla finalmente como regalo a los fans e incluso editaron una versión de Ok Computer acompañada de una cinta de casete que, al ser cargada en uno de aquellos vetustos ordenadores ZX Spectrum, mostraba esto de aquí. Tanta dedicación a lo suyo también los convirtió en pedantes y ñoños para muchos oídos: el personaje de Alicia Silverstone en Clueless: fuera de onda se defecó en su música etiquetándolos de sensibleros.

Entre tanto, en el mundo real, la cara de Thom Yorke, un hombre que nació con el ojo izquierdo paralizado y visitando quirófanos por sus problemas de visión, adornó sin permiso la portada de un libro iraní sobre la impotencia y un anuncio ruso sobre el insomnio. Porque la jeta del cantante parece haberse convertido en la stock image definitiva para representar a alguien que o ha pasado una mala noche o le ha pasado un camión por encima. Y en los juzgados, Radiohead hace dos días que se ha convertido en noticia al demandar a Lana del Rey por plagio porque, a pesar de la dicción de la cantante y las ganas que le pone a esto de entonar, por lo visto no es difícil confundir su «Get Free» con el «Creep» de los ingleses. La situación resulta especialmente graciosa porque hace unos años los chicos de The Hollies señalaron que la banda inglesa había plagiado su «The Air that I Breathe» en «Creep» y acabaron recibiendo parte de los royalties y el reconocimiento de su coautoría.

Si en algún momento crees que haces mala cara piensa que por lo menos no eres Thom Yorke.

Lo que nos interesa es que a la hora de invadir el medio visual lo hicieron con mucho estilo y una colección de videoclips extraordinarios. Los seis minutos de su «Paranoid Android», un corte nacido tras fusionar tres canciones diferentes, llegaron envueltos en las extrañas aventuras animadas de Robin, una creación del animador sueco Magnus Carlsson. «Knives Out» se convirtió en uno de los trebejos traviesos de Michel Gondry, que incluía una versión gigante del Operación de MB. «Pyramid Song» mostraba una criatura poligonal como la única superviviente de un mundo devastado. «Lotus Flower» logró que los extrañísimos bailoteos de Yorke se convirtiesen en meme. «Fake Plastic Trees» llegó firmado por el hijo de Ridley Scott, Jake Scott, y le cantaba a la muerte entre colores brillantes. «Burn the Witch» era un remake de The Wicker Man en stop-motion. Jonathan Glazer ideó una pesadilla de venganza motorizada en el sobresaliente vídeo de «Karma Police». Y «No Surprises» consiguió algo imposible: que todo el mundo se angustiara de verdad con un videoclip. La culpa la tenía un cantante, aquel con cara de no haber dormido lo suficiente, cuyo ahogamiento parecía inminente.

Y luego está lo de «Just». Porque el videoclip de «Just» contiene una monstruosidad perfecta.

Destripando un cuento

«Thanksgiving» no había sido ideada originalmente para la serie Cuentos asombrosos. En realidad, se trataba de la adaptación de una historia corta titulada «Hey, You Down Here!» («¡Eh, los de abajo!») escrita por Harold Rolseth en 1971 y publicada en revistas y recopilaciones de corte fantástico como Yankee, Alfred Hitchcock Presents: Stories to Be Read with the Lights on, The Young Oxford Book of Nasty Endings, Twister o Eerie, Weird and Wicked. Su traslado hacia la pequeña pantalla tampoco suponía la primera adaptación del relato a otros medios, porque un francés llamado Stéphan Holmes ya lo había convertido en un cortometraje llamado Ceux d’en Bas un par de años antes. La historia de Rolseth era capaz de llamar la atención de mucha gente, pero cuando decidió visitar los mundos de Spielberg lo hizo como un producto capaz de dar lecciones. Porque la grandeza de «Thanksgiving» se encuentra en demostrar que es posible crear una historia de fantasía redonda utilizando tan solo a dos personajes y un elemento del escenario. Y a partir de aquí se avecinan SPOILERS bien gordos, porque las siguientes líneas destripan la trama por completo y sin pudor alguno.

El capítulo de Cuentos asombrosos sigue casi al pie de la letra la historia que Rolseth había escrito catorce años antes, aunque modifica el parentesco entre los dos personajes principales. Sobre el papel, la pareja protagonista es un matrimonio desavenido, pero en la adaptación televisiva una joven llamada Dora (Kyra Sedgwick) malvive en medio del desierto junto a Calvin (David Carradine), su padrastro cabronazo. Aunque tanto en «Hey, You Down Here!» como en «Thanksgiving» el verdadero protagonista es otro, uno muy inusual: un agujero en el suelo.

En la versión televisiva, Dora y Calvin descubren que un pozo de su propiedad, cuyo suelo se ha derrumbado mientras excavaban en busca de agua, se comunica directamente con un mundo subterráneo. Con la idea de averiguar qué se cuece en sus profundidades, el padrastro ata una linterna a una cuerda para hacerla descender de manera controlada a través de la galería. El hombre es incapaz de echarle una ojeada al fondo porque el boquete es tremendamente profundo, pero al recoger la soga descubre una cosa mucho más insólita y estremecedora: que algo habita en lo más hondo de aquel pozo. Algo que se ha tomado la molestia de sustituir la linterna anudada a la cuerda por una bolsa de piel que contiene una carta escrita en un lenguaje indescifrable junto a un pedazo gordo de oro. Aquello enciende una bombilla en la avaricia de un Calvin que abandona a su hijastra, bajo orden expresa de no acercarse al pozo ni dejar que nadie lo haga, para salir disparado con su camioneta en busca de más cacharrería que intercambiar por piezas de oro con lo que fuese que viviese en las profundidades.

Dora decide aprovechar la ausencia de su tutor para comunicarse con los habitantes del hoyo y tirando de cuerda les remite un diccionario y un pedazo de carne embolsados, recibiendo a cambio un puñado de joyas junto a una nueva nota, escrita en un inglés con la tipografía y los códigos de un diccionario, que agradece el «tosco libro de códigos» y la comida antes de despedirse con un «¿Qué más tienes?». Flipando con la misiva de la Gente del Agujero, la chica decide atar a la cuerda una cesta que descenderá con un par de pollos desplumados y ascenderá rellena con más sortijas y otra nota donde se alaba la carne de pollastre al tiempo que se pregunta por nuevos manjares. Pero todo futuro trueque se veía truncado de golpe con la reentrada en escena de un Calvin que aparecía conduciendo una grúa con el maletero repleto de linternas. El plan que había trazado aquel padrastro paleto consistía en enviar a las profundidades un bidón repleto de linternas razonando que aquello le proporcionaría una montaña de oro.

David Carradine colgando en tus manos. «Thanksgiving», Amazing Stories. Imagen: Amblin Entertainment

Pero, tras hacer descender el tonel con la mercancía hasta el fondo e izarlo una hora más tarde, lo único que el hombre obtuvo con la maniobra fueron un montón de linternas mordisqueadas por unos seres subterráneos descontentos. Bastante encabronado con la situación, el padrastro decide utilizar la grúa y una plataforma para descender hasta el fondo, cubierto de pies a cabeza con un uniforme militar y empuñando una escopeta, con la idea de aniquilar a los habitantes del pozo y volver con los bolsillos repletos de su oro. Dora se queda sobre la superficie controlando la grúa mientras Calvin se descuelga por el agujero, pero no tarda demasiado en izar de nuevo a su padrastro al intuir que algo ha salido mal allá abajo. Cuando la plataforma llega de vuelta, la chica se encuentra de nuevo con la silueta de Calvin erguida en posición firme y sujetando el arma. Pero en realidad, lo que contempla tiene poco de Calvin: se trata de un uniforme militar relleno de oro y joyas junto a una nueva carta que aplaude lo exquisito de aquella ofrenda de comida, que suponen que se trata de carne de «un pavo», y finaliza con un «¿Qué más tienes?».  

Destripando un vídeo

En el 95, Radiohead contrató a Jamie Thraves, tras contemplar varios de sus cortometrajes experimentales, para dirigir un vídeo con el que vestir el tema «Just» del álbum The Bends. El resultado fue maravilloso, porque el realizador utilizó aquel single como excusa para desplegar una ocurrencia que en realidad era un cortometraje fabuloso.

Videoclip Just. Imagen: Parlophone

En el videoclip de «Just», la banda aparece interpretando la canción en un apartamento elevado dentro de un bloque de edificios. Pero lo realmente importante sucede en la calle, varios metros por debajo de los bailoteos y convulsiones de Yorke, con la figura de un hombre que decide tumbarse sobre la acera sin motivo aparente. Una actitud extraña que comienza a atraer a diversos transeúntes, personas que inicialmente se muestran preocupadas por la integridad del hombre, al creer que se ha caído o está borracho, pero que acaban teniendo verdadera curiosidad por descubrir por qué aquel individuo está recostado sobre el pavimento a pesar de que la propia persona advierte continuamente que es mejor no saberlo. Thraves favorece la narración empastando subtítulos sobre las imágenes para que el espectador pueda presenciar los diálogos sin que las palabras pisoteen la música, y remata el clip de la manera más brutal posible: con el hombre tumbado resignándose a confesar ante una marabunta el secreto que le lleva a yacer sobre el suelo. Durante dicha revelación desaparecen los subtítulos a propósito (es posible ver los labios del personaje moviéndose pero no saber lo que está diciendo) privando conscientemente al espectador de la explicación que escucha el resto de personajes. Tras la confesión del secreto, el clip se cierra con una toma aérea de la acera donde, junto al individuo tumbado, aparecen tendidas sobre el suelo todas aquellas personas que han escuchado la explicación del hombre.

Los monstruos perfectos

«Thanksgiving» proponía una situación terrorífica rebozada en humor negro, la existencia de una tropa de criaturas del subsuelo que se comían accidentalmente a una persona pensando que formaba parte de la merienda. Era un cuento que contenía a los monstruos perfectos, seres que habitaban el fondo de un pozo y nunca llegaban a asomar la cabeza. Manteniendo el horror a la sombra, negándose a ofrecer una imagen del mismo, se ofrecía una barra libre de pesadillas para las cabezas del público. Porque la imaginación del propio espectador, deseoso por dotar de forma a las criaturas culpables, se encarga en estos casos de rellenar los huecos nutriéndose de las pesadillas personales. Y, de ese modo, aquel capítulo lograba que cada miembro de la audiencia construyese una imagen mental de la Gente del Agujero tan espantosa como sus temores dictasen, porque el enemigo que no se ve pero se imagina es el más horrible y perfecto de todos. El propio Steven Spielberg lo sabía, y por eso mismo optó por anunciar la presencia del escualo en Tiburón con unos barriles flotantes, que el animal llevaba enganchados con un arpón al lomo, en lugar de utilizar un tiburón robótico que hubiese roto la magia y hundido la tensión. En la irlandesa A Dark Song las dos escenas más terroríficas utilizan una voz conocida hablando al otro lado de una puerta y la silueta de una sombra indescifrable que fuma un cigarro acomodada en un sillón.

En general, todo monstruo que quiera asomar la jeta por la pantalla necesita tener carisma suficiente para aguantarle el tipo a la cámara, como ocurre en el caso de los Gremlins, E. T., los puñeteros Critters o el ejército de bichos que comanda Guillermo del Toro. En ocasiones incluso las criaturas más fotogénicas juegan a envolverse en sombras para aterrar: durante las primeras proyecciones del Alien de Ridley Scott la gente más acojonada abandonaba la sala antes de que el extraterrestre se llegase a presentar formalmente. Attack the Bock jugó una baza sorprendente y fantástica: sus monstruos se paseaban por la luz pero eran literalmente sombras peludas que lucían dientes fluorescentes. Y el Juez Doom de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? resultaba mucho más espeluznante cuando la audiencia descubría que, más allá de un par de ojos rojos, no había llegado a conocer nunca su auténtica forma. Entre tanto J. J. Abrams parecía no acabar de entender del todo de qué iba esto, porque tanto el alienígena de aquella Super 8 que dirigió como el bicharraco de aquella Monstruoso que ideó eran criaturas con un diseño tan soso y aleatorio como para que todo el público se olvidase de la pinta que tenían a la media hora de ver la película.

La historia contenida en el Just de Radiohead también jugaba en el mismo campo que los seres agazapados en las sombras. En este caso, lo espeluznante era una revelación, una frase que condenaba a un grupo de personas a tumbarse por iniciativa propia en el suelo y no volver a levantarse jamás. No todo el mundo entendió por qué los subtítulos desaparecían cuando parecían más necesarios y hubo quien se dedicó a leer los labios del personaje para decepcionarse al comprobar que murmuraban un galimatías. En realidad, la monstruosidad que revelaba el hombre tumbado era capaz de dar miedo porque el espectador no podía hacer más que suponerla. Thraves, el director del vídeo, contesta con total sinceridad cada vez que alguien le pregunta qué es lo que confesaba aquel hombre tumbado: «Si te lo dijese no solo amortiguaría el impacto de la historia, sino que además haría que deseases tumbarte en el suelo también». Estaba de coña, porque en realidad los monstruos perfectos habitan en nosotros.

Videoclip Just. Imagen: Parlophone


Videoclips excelsos

Tras vivir durante años una fabulosa efervescencia, el propio concepto de videoclip comenzó a renquear cuando las cadenas musicales descubrieron lo rentable de dedicarle menos tiempo a las melodías y más a la farándula del reality. De repente, todas aquellas imágenes que engalanaban la música con bailes, mundos imposibles e historias fantásticas fueron relegadas a arrastrase por los trasteros de las cadenas televisivas durante horarios poco saludables. Y entonces llegó internet arrojando el salvavidas al presentarse como un flamante albergue para las creaciones audiovisuales excelsas. En 2014, los ingenieros de YouTube tuvieron que reescribir el código de la web al descubrir que un vídeo había roto el contador de visualizaciones tras superar el límite del mismo, un tope tasado en 2.147.483.647 reproducciones, y toda la culpa la tenía un surcoreano llamado PSY con un videoclip de coreografía al galope titulado «Gangnam Style». Hasta entonces nadie en las oficinas de YouTube había previsto que un vídeo superase en algún momento aquel número tan demencial de visualizaciones. Las redes digitales y las plataformas como YouTube o Vimeo habían llegado para catapultar al videoclip hacia una nueva edad de oro.

Y ahora mismo, una vez cerrado 2017, lo que toca es continuar la larga tradición de años anteriores y realizar una selección de los mejores vídeos musicales de la cosecha recién finiquitada.

__________________________________________________________________________________

Leningrad – «Kolshik»

Director: Ilya Naishuller

«Kolshik» se estrenó en febrero del año pasado y solo necesitó cuatro minutos para sentenciar que sería el videoclip más desmadrado de todo lo que quedaba de 2017. Una salvajada que arrojó cabezas cercenadas de mafiosos, liberó animales hambrientos, electrocutó amantes y estrelló coches de antidisturbios en una pista circense entre surtidores de sangre. Un desbarre salpicado de detalles y ametrallado en pantalla como un gigantesco efecto mariposa narrado marcha atrás, a velocidades que el ojo del espectador no estaba acostumbrado a asimilar, con cada voltereta superando a la anterior y un desenlace (que en realidad era el principio de una tragedia) travieso y retorcido. Detrás del asunto estaba el realizador más cafre del panorama actual: Ilya Naishuller. Una persona que abandonaba el truco habitual de sus anteriores trabajos, la perspectiva subjetiva de un FPS que palpó techo en el largometraje Hardcore Henry, para demostrar que su incontinencia a la hora de parir animaladas era capaz de hacer que las entregas de Crank pareciesen capítulos de Pocoyó.

__________________________________________________________________________________

Joe Crepúsculo – «Música para adultos»

Director: Alberto González Vázquez

Alberto González Vázquez (autor de Humor cristiano, Todos los hijos de puta del mundo, guionista del excepcional cortometraje Democracia de Borja Cobeaga y director de clips para Los Punsetes o Amaral) es una de las mentes más ingeniosas del mundo del entretenimiento y su capacidad creativa para fabricar maravillas con lo que tiene a mano merece más de una ovación en pie. La «Música para adultos» de Joe Crepúsculo se presentó con un videoclip que simulaba cuelgues e inoportunos anuncios de YouTube para enrabiar al espectador, utilizaba imágenes de spots e informativos para convertir en protagonistas a Jesús Vázquez, Matías Prat, Donald Trump, Cate Blanchett, Antonio García Ferreras o Eduardo Inda y acaba desbocándose hasta detonar una bomba atómica en Murcia o parodiar las polémicas de chichinabo que acuna Twitter. Una auténtica genialidad, o a ver a quién se le había ocurrido antes utilizar los banners publicitarios de YouTube como parte del contexto de la canción.

__________________________________________________________________________________

Radiohead – «Lift»

Director: Oscar Hudson

En 1997, durante las sesiones de grabación del muy aclamado OK Computer, Radiohead parió «Lift», un tema que permanecería olvidado en un cajón durante las posteriores dos décadas. El año pasado, la banda reeditó OK Computer en una nueva versión titulada OK Computer OKNOTOK 1997 2017 que incluía remasterizaciones, caras B y tres piezas inéditas entre las que se encontraba aquel elevador abandonado. La promoción otorgó un vídeo propio a «Lift», un clip que proponía un paseo en ascensor tan extraño como enfrentarse a esta canción hoy en día. Radiohead ya no suenan así y veinte años separan al Thom Yorke que canta del Thom Yorke que protagoniza la historia: un hombre agotado que intenta bajar la basura pero ha de comerse todas las paradas a lo largo de dieciocho mundos insólitos.

__________________________________________________________________________________

Vladimir Cauchemar – «Aulos»

Directora: Alice Kunisue

Calidad VHS, alegría flautista, un ruso bailarín, una absoluta ausencia de sentido del ridículo y una edición barata hacen que «Aulos» sea tan entrañable como para acunarlo entre lo más selecto del año. Y ya va siendo hora de dejar de puntuar las cosas con escalas numéricas y erradicar la mohosa justificación «es tan malo que es bueno» para etiquetar lo que nos divierte. Este 2017 hemos visto como Taylor Swift carbonizaba varias montañas de dólares en el videoclip de «Look what you made me do» a base de sobrecargarlo con paladas de CGI, y al final resulta que esta fabulosa chorrada de flautista saltarín, que Kunisue habrá montado en pijama desde su casa, es muchísimo más sorprendente, entretenida, creativa y simpática que los desfases multimillonarios de la estrella pop americana.

__________________________________________________________________________________

Alt-J – «In Cold Blood»

Director: Caspar Balsley

A primera vista parece un documental sobre el ratón de campo narrado por, coño, el mismísimo Iggy Pop. Pero en realidad es una excusa para que los chavales de Alt-J empaqueten una violenta fábula de crímenes tan astuta como para evitar el tiroteo y centrarse en sus secuelas.

__________________________________________________________________________________

Cassius junto a Cat Power y Pharrell Williams – «Go Up»

Director: Alexandre Courtès

Un concepto sencillísimo que requiere mucha maña: dividir la pantalla en dos y combinar un par de escenas no relacionadas. El resultado es tan espectacular como para convertirse en una mina de GIFs. Hasta se le perdona que Coldplay ya hiciese algo similar con otra canción que también apuntaba hacia arriba: «Up&Up».

__________________________________________________________________________________

Young Thug – «Wyclef Jean»

Director: Ryan Staake y Young Thug

A Ryan Staake se le ocurrió que el vídeoclip de «Wyclef Jean» para Young Thug podría mostrar en pantalla al propio rapero haciendo arder en una pila el presupuesto real del proyecto. Pero la discográfica descartó aquel enfoque rompedor y optó por agarrarse a las proposiciones que lanzaba Young Thug para construir el clip: su presencia, una flota de cochecitos de juguete, barbacoas con salchichas gordas y mujeres en bikini. Staake aceptó dirigir las ocurrencias del artista pero cuando, varias semanas después, el director entregó el resultado sucedió algo maravilloso: el metraje definitivo era en realidad el testimonio de cómo Young Thug fue capaz de carbonizar en pantalla todo el presupuesto del proyecto de manera no literal. Porque «Wyclef Jean» quiso ser inicialmente un videoclip al uso, pero el rapero no se presentó en el rodaje y Staake decidió afrontar la catástrofe entregando un minidocumental descacharrante (y real, aunque parezca todo una treta) donde narraba todos los problemas y disgustos de filmar un producto que se la suda a su estrella principal. Tras estrenarse, «Wyclef Jean» se convirtió en un auténtico fenómeno viral.

__________________________________________________________________________________

Jay-Z – «Moonlight»

Director: Alan Yang

El clip de «Moonlight» de Jay-Z es un producto insólito que zarandea la idea de los vídeos musicales como excusas para explorar un concepto revolucionario. O lo que es lo mismo, es la subversión de la propia idea de subversión. Una pieza que parte de una ocurrencia con potencial suficiente como para apretar llagas: un remake escrupuloso de la telecomedia Friends con un casting formado exclusivamente por actrices y actores negros (Jerrod Carmichael, Lil Rel Howery, Tiffany Haddish o Issa Rae entre ellos). Pero aquel concepto, que por sí mismo ya podría haber sido una crítica ácida sobre lo poco inclusivo de la industria, de golpe decide sabotearse a sí mismo, se autocalifica como «basura» y agarra al protagonista principal para alejarlo de la comedia y sentarlo ante el drama del sesgo racial en el mundo del espectáculo. Siete minutos que sacuden el metalenguaje hasta rematar con uno de los hechos más bochornosos de la historia del entretenimiento: la metedura de pata durante unos Óscar que proclamaron erróneamente a La la land como ganadora del premio a mejor la película cuando en realidad la estatuilla le correspondía a Moonlight, aquel dramón de reparto negro. «Y’all stuck in La La Land / Even when we win, we gon’ lose» canta Jay-Z.

__________________________________________________________________________________

Lil Dicky – «Pillow Talk»

Director: Tony Yacenda

Lil Dicky decidió que para convertirse en actor de comedia no era mala idea comenzar por fraguar una carrera como rapero cómico. En 2013 estrenó el vídeo de «Ex-Boyfriend», una canción donde Dicky descubría que la expareja de su novia era un hombre perfecto con abdominales en el pene, y se convirtió en un fenómeno viral. Desde entonces, Dicky ha decidido  centrarse en la producción musical cómica y aparcar la carrera de actor hasta que llegue el momento adecuado. Aunque lo que ha hecho en realidad es fusionarlo todo: «Pillow Talk» llegó disfrazada con bases y versos pero en realidad era un gigantesco sketch, sobre conversaciones postcoito con desconocidos, forrado de efectos especiales con un cerebro animado y John C. Reily en el papel de Dios todopoderoso.

__________________________________________________________________________________

Snails & Botnek – «Waffle House»

Director: Ernest Desumbila

Un apocalipsis provocado por hordas tumorosas de comida basura con pinta de dibujos animados. Tiene a un clon de Conan envasado en VHS y motorizado, la electrónica machacona de Snails y Botnek atronando, animaciones pringosas a base de babas de colores chillones y la desgracia de no rematar al estamparnos un Continuará en el mejor momento. Pero cualquier cosa que contenga la frase «Eso ya no es tu hijo, sino una doble cheeseburguer con bacon» merece reconocimiento instantáneo.

__________________________________________________________________________________

Bonobo y Nick Murphy – «No Reason»

Director: Oscar Hudson

Un trabajo de artesanía demencial y asombroso, «No reason» atraviesa puertas hacia una misma habitación donde las proporciones y los objetos cuentan su propia historia. Un vídeo que desintegra los sesos del espectador cuando se descubre que no hay ningún tipo de efectos por ordenador implicados en el proceso. Todo lo que ocurre en pantalla es un elaborado truco de perspectivas en un escenario construido artesanalmente. «Hacer esto con CGI hubiese sido mil veces más sencillo, pero para mí esta presencia física y sus imperfecciones son los que lo hacen algo diferente y, espero, que mejor» apuntaba Hudson. Aplausos.

__________________________________________________________________________________

Their Names – «Burning Star»

Director: Romain Laurent

Un hombre flotando en el espacio entre pezones, vaginas y culos de tamaños planetarios es algo que da para muchas lecturas y debates interesantes.

__________________________________________________________________________________

The Academic – «Bear Claws»

Director: The academic

A los irlandeses The Academic se les ocurrió una idea tan disparatada como magnífica: aprovechar el retardo de las retransmisiones en directo desde Facebook para elaborar un loop eterno donde la canción se va tejiendo sobre la marcha a partir de la misma actuación del grupo que ha sido retransmitida segundos antes. Rodado en directo desde la red social de Zuckerberg, en una sola toma y con una pantalla que acababa convertida en una ventana hacía un bucle infinito.

__________________________________________________________________________________

Katy Perry – «Swish Swish»

Director: Dave Meyers

Durante una tarde de mayo, Katy Perry se dejó amasar para convertirse en ingrediente de una comilona con la excusa de «Bon Appétit». Pero su vídeo potente para 2017 llegaría un puñado de meses después con la juerga desatada en «Swish Swish», un partido de baloncesto tan disparatado como para saberse viral de antemano e incluso hacerse el meme a sí mismo (minuto 2:10). Abarrotado de todo tipo de estrellas: Molly Shannon (Saturday Night Live), el reparto de la serie Glow, Hafþór Júlíus Björnsson (Juego de tronos) luciendo pelucas en los sobacos, la bailarina e instagramer Amanda LaCount, Jenna Ushkowitz (Glee), el jugador de fútbol americano Gronk, Gaten Matarazzo (Stranger Things), Doug the Pug (un perro carlino exitoso en las redes sociales), el incombustible Terry Crews, el modelo queer de tallas grandes Dexter Mayfield, la culturista Iris Kyle, el jugador de baloncesto Karl-Anthony Towns y The Backpack Kid, o la criatura que se hizo famosa en internet agitando sus peculiares pasos de baile. «Swish Swish» es tan tontorrón, pasado de vueltas y entretenido como deberían de haberlo sido, y nunca lo fueron, los herederos actuales de la MTV primigenia. También tiene a Nicki Minaj marcando raíces (de pelo) pero bueno, nadie es perfecto y el botón mute se inventó para algo.

__________________________________________________________________________________

OK Go – «Obsession»

Director: Damian Kulash, Jr. y Yusuke Tanaka

Son ellos. Y siguen siendo la hostia. Hay que dejar de apuntar que su música nunca llegará al nivel de genialidad de sus videoclips porque en el fondo ya no hay manera de separar sus melodías de sus imágenes. A la banda más amiga de lo imposible se le ocurrió que para «Obsession» lo ideal era levantar una pared de quinientas sesenta y siete impresoras y coordinarlas para encadenar, una vez más, una ristra de cabriolas visuales acojonantes.

__________________________________________________________________________________

Charlotte Gainsbourg – «Rest»

Directora: Charlotte Gainsbourg

La hija de dos iconos pop tan tremendos como Jane Birkin y Serge Gainsbourg debutó durante los años ochenta en el mundo musical junto a su padre y canturreando en un dueto que iba de provocativo pero se convertía en asquerosillo: ella tenía doce años, la canción se titulaba «Lemon Incest»Incesto de limón»), la letra estaba repleta de insinuaciones cuestionables y el videoclip oficial mostraba al padre y la hija medio en pelotas y jugueteando en la cama. Treinta y tres años más tarde, una Charlotte Gainsbourg convertida en reverenciada actriz y cantante publica un cuarto disco titulado Rest y lo utiliza como vehículo para explorar sus sentimientos ante la muerte de su padre (ocurrida a principios de los noventa) y la de su hermanastra Kate Berry (en 2013). Lo mejor de todo fue descubrir que el talento de la mujer también habitaba tras la cámara, porque la propia Gainsbourg se encargó del clip sobre el tema «Rest» confeccionando para el mismo uno de los vídeos más elegantes del año a base de un montaje minucioso. La artista también vistió otro tema del disco, «Deadly Valentine», con un hermoso noviazgo a través de los años.

__________________________________________________________________________________

Los Punsetes –  «¡Viva!»

Dirección: Luis Cerveró

La letra del ácido «¡Viva!» de Los Punsetes entona  «Viva la tristeza, viva el dolor / viva lo que siento cuando estamos los dos […] Viva el terrorismo, viva la guerra / viva tener todo y echarlo por tierra» y la formación madrileña nunca necesitó dar explicación alguna porque en el fondo sus seguidores parecen tener más cerebro que el perfil del ofendido estándar de este país. El muy mañoso Luis Cerveró agarró aquellas celebraciones con sorna y convirtió al grupo en un equipo de payasos revolucionaros, violentos y guerrilleros que clavaban narices de clown sobre fotos de políticos, ametrallaban a un ejército de ratas humanas y torturaban a sus enemigos azuzando sobre ellos a idiotas caníbales con gorritos de cartulina. Entre bambalinas había reverencias a Godard, el payaso Charlie Rivel, la película Mister freedom de William Klein y un montón de anécdotas que el propio Cerveró reveló en un rincón de internet al explicar cómo se coció el vídeo.

__________________________________________________________________________________

Björk – «The Gate»

Director: Andrew Thomas Huang

Uno puede comulgar en mayor o menor medida con las ocurrencias de Björk, pero incluso esgrimiendo el rechazo como única relación con la islandesa sería difícil no reconocer que se trata de una de las artistas más poderosas a la hora de trasladar su música a imágenes. «The Gate» era tan Björk, tan fastuoso, tan llamativo y tan singular como ella siempre lo ha sido.

__________________________________________________________________________________

St Vincent – «New York» y «Los Ageless»

Directores: Alex Da CorteNew York») y Willo Perron («Los Ageless»)

«Cada disco que hago es un arquetipo. Strange Mercy era “Amas de casa empastilladas”, St. Vincent era “Líder cultista de un futuro cercano”. Masseduction es diferente, es una bella primera persona. Si quieres saber de mi vida solo tienes que escuchar este álbum». Annie Clark llegó a 2017 con un nuevo vástago musical en brazos y los dos videoclips para los cortes «New York» y «Los Ageless» lograron, a golpe de tonos pastel, cirugía estética, estampados de leopardo y una puesta en escena que convertía lo hortera en exquisito, formar una pareja tan perfecta como para que resultase imposible separarlos.

__________________________________________________________________________________

Menciones especiales:

Dua Lipa con sus «New Rules» convirtió a sus pensamientos en bailarinas coordinadas y escondió en la piscina un Upside Down habitado por flamencos rosas. End of the world tenía en «One More Night» a la bolsa de plástico flotante de la película American Beauty como coprotagonista de una aventura romántica. Haim empezaron demostrando con «Want You Back» que solo necesitaban salir a pasear por la calle para montar todo un espectáculo y acabaron de fiesta, bajo la batuta del afamado Paul Thomas Anderson, en «Little of Your Love». Royal Blood se preguntó «How Did We Get So Dark?» en un futuro apocalíptico donde lo habitual era liarse a tiros para coleccionar conejitos con los que embellecer el coche. OrelSan enfiló a decenas de extras para un único plano en «Basique». Miya Folick se subió a la montaña rusa con una GoPro y «Give it to Me». Lorde protagonizó un magnífico «Greenlight» cantando frente al espejo, bañándose  en luces, bailando sobre coches y vagando por las calles mientras conservaba aquel aura de Gioconda moderna que la hace capaz de camuflar en el rostro los sentimientos. En «Over Everything», Courtney Barnett y Kurt Vile demostraron sencillez y elegancia en blanco y negro mientras se intercambiaban los versos en un dueto desde diferentes puntos del planeta. Kasabian montó una fiesta en un psiquiátrico con secundarios estelares que canturreaban «You are in love with a psycho».

Gorillaz presentó «Saturnz Barz», un videoclip que también ofrecía una versión en 360º para que el espectador pudiese cotillear entre los rincones de una casa encantada. Jay-Z utilizó el racismo de los dibujos animados añejos como vehículo para «The Story of O.J.» y Kendrick Lamar desplegó en «Humble» todas las triquiñuelas visuales que pudo comprarse. También destacó el (normalmente muy cansino) rapero Logic con su canción 1-800-273-8255, pero no por sus valores artísticos, sino por su impacto social. Se trataba de videoclip muy melodramático con reparto famoso (Don Cheadle, Matthew Modine o Luis Guzmán) que no era nada del otro mundo pero que dejó una importante huella en el mundo real: su título es el número de teléfono de la National Suicide Prevention Lifeline (la línea para la prevención del suicidio) y tras el estreno oficial las llamadas recibidas en dicho número se incrementaron de manera notable. Brendan Maclean, actor y cantante, apostó directamente por liarla tirando de shock value y estrenando en YouTube un clip para su tema «House of Air» donde varios caballeros practicaban sexo homosexual no simulado, explícito y variado (felaciones, coito, anilingus y fist fucking asomaban por ahí) o directamente hacían sus necesidades sobre otros caballeros. Aquella criatura de Maclean, que finalizaba con el propio artista como diana de una hez, aguantó de manera inexplicable durante un tiempo colgada alegremente en YouTube hasta que alguien decidió darle la patada a su coprofagia pop. Putochinomaricón (sí, ese es el nombre artístico del interprete) estrenó vídeos para «Gente de mierda» y «Tu puta vida nos da (un poco) igual» que nunca entrarán en ningún top por tirar de Word Art, iconos de WhatsApp e imágenes sisadas pero aquí lo mencionamos porque el mundo necesita que se conviertan en himno.

__________________________________________________________________________________

Bonus track:

The Sneepers y David Hasselhoff – «Guardian’s Inferno»

Director: David Yarovesky

El mejor videoclip de 2017 que no era un auténtico videoclip fue la promoción del lanzamiento doméstico de Guardianes de la galaxia vol. 2. Al director de la película, James Gunn, se le metió en la cabeza la chaladura de producir un videoclip de pintas retrosetenteras con Hasselhoff (que tenía un cameo de tres segundos en el film) cantando junto a la ficticia banda The Sneepers formada por el reparto de Guardianes Vol. 2 disfrazado para la ocasión. Por la pantalla asoman nuevas versiones de Zoe Saldana (Gamora en la película), Sean Gunn (Kaglin), Dave Bautista (Drax), el propio James Gunn aporreando la batería, el inmortal Stan Lee, Pom Klementieff (Mantis) o Chris Patt (Star Lord) envasado en un disfraz de robot. Lo más interesante es descubrir que bajo toda la pintura azul del personaje de Nébula de las películas se encuentra una Karen Gillian a la que le sienta demasiado bien el look setentero y que Michael Rooker (Yondu) con peluca es un clon de Billy Ray Cyrus. En la fiesta ha encontrado hueco para colarse hasta el gran Guillermo, aquel afable mexicano que brincó de vigilante de seguridad a cómico gracias al programa Jimmy Kimmel Live! Su presencia tiene toda la lógica del mundo y redondea un chiste casi tan grande como el propio vídeo, porque tal y como se reveló en el programa de Kimmel, Guillermo tiene un cameo en Guardianes de la galaxia vol. 2: hace de Polícia #2 y aparece en pantalla a lo lejos, entre las cabezas de una multitud, durante menos de medio segundo.

Relacionados: Recopilaciones de los mejores videoclips de 2016, 2015, 2014, 2013, 2012, y 2011.


No hablarás

Hardcore Henry (2015). Imagen: Diamond Films España.

Hardcore Henry es uno de los escupitajos (sangrientos) más cafres que se han disparado desde una pantalla en el cine reciente. Un film firmado por Ilya Naishuller que nace a raíz de la inercia provocada por dos videos asombrosos, The Stampede y Bad Motherfucker, ambos dirigidos por Naishuller y rodados para forrar un par de temas de la banda de rock en la que el propio director participa: Biting Elbows. Un par de videoclips (que ejercían de primera y segunda parte de una misma historia) donde el robo de un mecanismo de ciencia ficción provocaba una maratón de hostias y disparos con gente trajeada sangrando bastante y partiéndose los morros a la carrera.

Dos producciones muy espectaculares que recibieron todo tipo de aplausos y se convirtieron en fenómenos virales, algo de lo que tenía toda la culpa una puesta en escena inusual en el panorama cinematográfico: estaban rodadas en primera persona, un punto de vista que suele estar ligado de manera casi exclusiva al mundo del videojuego. El largometraje Hardcore Henry había nacido a rebufo de aquella pareja de vídeos musicales, que a su vez nacían a la sombra del juego descerebrado, y había inflado la idea hasta convertir la cámara en primera persona y la acción desmadrada en una película completa.

Hardcore Henry era una montaña rusa disfrazada de película de acción o el equivalente cinematográfico al first person shooter, un batido de tiroteos del Counter Strike, explosiones del Call Of Duty y volteretas en Mirror’s Edge servido como celuloide. Una yincana excesiva que en lugar de recoger el testigo de la desmadrada Crank (otro juego enmascarado) decidía arrancárselo de las manos al abrazar un concepto del mundo del videojuego y hacer algo tan suicida como saltar al vacío junto a él.

Aunque no se trataba de la primera obra cinematográfica que otorgaba protagonismo real a la cámara en primera persona: la desastrosa cinta basada en el videojuego Doom coló en su metraje cinco minutos imitando las formas de un FPS durante una escena que en su día molaba lo suyo y en la actualidad parece el paseo de un nonagenario a través de pasillos de salubridad cuestionable infestados por criaturas de movilidad reducida; Enter The Void de Gaspar Noé utilizaba la cámara subjetiva para hacer flotar al público por un Tokio psicodélico y películas como El rey de la montaña hacían uso fugazmente de esa primera persona durante la acción. Hardcore Henry ni siquiera era la primera producción que se atrevía a utilizar la perspectiva subjetiva durante todo el metraje, porque setenta años antes a Hollywood se le había ocurrido convertir el objetivo de la cámara en los ojos del protagonista con La dama del lago, una película de 1947 que resultó ser un FPS rodado antes de que se inventaran los FPS.

De lo que sí podía presumir Hardcore Henry era de ser la primera película de acción pura y ruda rodada por completo en primera persona. El modo Dios en pantalla grande, un espectáculo que se permitía ser tan cafre como para presentarse con unos títulos de crédito donde una botella rota rajaba un estómago, un ladrillo se estrellaba en una cabeza y un cuchillo de supervivencia atravesaba un cuello de lado a lado, todo ello en primer plano, a cámara lenta y al ritmo del «Let me down easy» de The Strangles. Un producto en un formato ajeno que arrastraba los defectos de su medio de origen (la historia era una mera excusa para desplegar el circo) pero que curiosamente no renunciaba a los recursos del videojuego. A ese respecto su propio tráiler ya ofrecía un dato revelador: el protagonista era mudo, un detalle que la trama justificaba al convertir en héroe principal a un cíborg que no tenía instalado el módulo de voz. La raíz de aquella idea era obvia: en los videojuegos no es extraño que el protagonista de la aventura carezca por completo de voz.

El héroe mudo

Doom (2016). Imagen: Id Software.

Enmudecer al protagonista principal es una práctica usual en el diseño de un videojuego, una decisión que persigue que el jugador pueda calzarse con más facilidad los zapatos del personaje de ficción. En el caso de los FPS tiene incluso más sentido al tratarse de un formato donde el héroe ni siquiera tiene un rostro reconocible, a no ser que el personaje se encuentre con un espejo en su camino o que la historia se narre a través de escenas en tercera persona, algo que no siempre ocurre. Hardcore Henry lo sabía y hacía coña de ello porque no se molestaba en mostrar la cara del terminator protagonista hasta los minutos finales, cuando la jeta de Henry se reflejaba de manera fugaz en un objeto.

En el mundo digital los héroes mudos habitaban un lugar dominado por la lógica del videojuego y por eso mismo el resto de secundarios que interactuaban de manera oral con los protagonistas silenciosos no parecían encabronarse nunca ante la falta de respuestas. El propio universo de cada juego se encargaba de solucionar este tipo de situaciones de diversos modos que el usuario había acabado aceptando como viables: en ocasiones todos los personajes de la trama asumían con naturalidad el enmudecimiento de la figura principal, como si fuera alguien muy tímido a quien nadie quiere hacer sentir incómodo, y en otros casos durante los diálogos el protagonista no decía nada pero el resto de personajes reaccionaban como si lo hubiese hecho. Es decir, el personaje realmente mantenía conversaciones en la ficción pero el jugador nunca escuchaba sus palabras, dando la impresión de que para convertirse en héroe era necesario dominar la telepatía o ser absurdamente expresivo.

Cazafantasmas: el videojuego, asignaba al jugador el rol de un novato recién llegado al equipo de cazadores de ectoplasmas, un nuevo miembro del grupo al que con bastante guasa el guion en ningún momento dejaba pronunciar una palabra. En la historia, el personaje ni siquiera tenía nombre porque Peter Venkman (Bill Murray) le impedía presentarse formalmente con la excusa de que no querer saber cómo se llamaba para no pillarle cariño, una treta de los diseñadores que servía para que el espectador se sintiese más identificado con el rol y al mismo tiempo para evitar las consecuencias de añadir nuevos personajes a la franquicia.

La serie Call Of Duty también se permitía hacer coña del mutismo forzoso: durante la primera entrega, justo antes de infiltrarse en un barco enemigo, un capitán le comentaba al jugador «Sígueme, pero a no ser que hayas mejorado mucho tu alemán deja que yo me encargue de hablar» y en el quinto juego de la saga (Call Of Duty: World at War) la primera frase del guion era pronunciada por un japonés que torturaba al protagonista y consistía en un irónico «¿Te crees muy duro por no decir nada?».

El notable Metro 2033 era un caso especial porque en él la voz en off del personaje principal narraba la historia en los entreactos, pero durante el juego el hombre no abría la boca más que para soltar un par de tacos en situaciones peligrosas, y lo gracioso es que el resto de personajes de la historia eran conscientes de ello y se atrevían a azuzarle con algún «¿No hablas mucho, no?» sin demasiado éxito.

La saga Doom también privaba de lengua a los marines que protagonizaban sus capítulos, una decisión que en sus primeras entregas se debía a las restricciones técnicas del momento pero que se mantuvo en las secuelas más recientes. John Romero, cocreador de la franquicia Doom, aseguraba que la falta de personalidad de aquellos soldados matademonios siempre fue premeditada para que el público se sintiese más cómodo: «El marine protagonista nunca tuvo un nombre propio (los fans lo han acabado llamando “Doomguy”) porque se suponía que eras tú».

El caso de Crash Bandicoot daba cierta pena: la malograda mascota de Sony se presentó muda en sus aventuras iniciales pero a algún desequilibrado se le ocurrió que en futuras entregas sería mucho más conveniente que el bicho se comunicase únicamente a través de balbuceos, sonidos extraños y eructos, algo que resultaba particularmente raro en un universo donde el resto de personajes secundarios se expresaban con total claridad pese a ser bichos antropomórficos, y una decisión que acababa retratando a Crash como un absoluto idiota protagonizando un chiste de Arévalo.

Grand Theft Auto III también tenía un protagonista silencioso, llamado Claude, al que el resto de personajes reconocían como escaso de cháchara. Claude llegó a tener un cameo en Grand Theft Auto: San Andreas donde tampoco decía una palabra y alguien lo etiquetaba como una «serpiente sin lengua».

Romper el silencio

Jak 3. Imagen: Naughty Dog.

Con Jak and Daxter ocurría algo bastante simpático: a lo largo del primer juego, en las numerosas ocasiones en las que Jak (el personaje controlado por el jugador) se disponía a abrir la boca para decir algo, siempre acaba siendo interrumpido por Daxter (el secundario cómico) antes de pronunciar sílaba alguna. Lo interesante es la forma en la que la secuela, Jak 2: el renegado, se atrevió a juguetear con el asunto para dotar de voz al chico: durante los cinco primeros minutos de partida la actitud silenciosa de Jak era idéntica a la que mostraba en el juego original, pero tras ser secuestrado y torturado durante un par de años acababa recuperando el habla cuando Daxter aparecía para rescatarlo y le imploraba un «¡Dime algo! ¡Solo por una vez!». A partir de ese momento el personaje hablaría con total normalidad en el resto de entregas de la serie.

Otros hicieron lo mismo por efectos prácticos, el Isaac Clarke de Dead Space heredó la lengua a partir de la secuela cuando sus creadores vieron que tenerlo calladito no funcionaba a la hora de construir al personaje y Samus no demostró que tenía voz hasta Metroid Other M. Sonic tuvo que esperar a pegar brincos en tres dimensiones para que alguien le diese algo que decir, un detalle que fue tratado con cierta gracia en la trama de Sonic Generations. En aquel juego, lanzado durante el vigésimo aniversario de la franquicia, los viajes en el tiempo hacían coincidir al Sonic clásico, regordete al estilo años noventa, con su versión más moderna y atlética de las últimas entregas. La autoreferencia llegaba hasta el punto de presentar como una criatura muda al Sonic de los noventa, porque en los juegos originales el erizo carecía de voz, aunque inexplicablemente se olvidaban de enmudecer también a la versión noventera de Tails, su sidekick.

El protagonista de Chrono Trigger cruzó toda la aventura sin decir una sola palabra hasta que en uno de los varios finales del juego sus creadores decidieron otorgarle una línea de diálogo, algo que desconcertaba al resto del reparto pixelado. Una broma similar hacía South Park: la vara de la verdad al burlarse del recurso colocando al jugador en el pellejo de un niño que no hablaba nunca, algo que desesperaba al resto de personajes, hasta que llegado el desenlace el chico se dignaba a abrir la boca para mandar a la mierda a todo el mundo y anunciar que volvía a su casa.

No hablarás

Link, el héroe de la saga Zelda, es un icono que derrama carisma por hectolitros y eso resulta especialmente extraordinario por tratarse de un personaje que ni siquiera tiene voz. A lo largo de una veintena de títulos el chaval de las orejas puntiagudas solo ha llegado a pronunciado unas cuatro frases si no tenemos en cuenta gruñidos y quejidos diversos. Y que un personaje haya alcanzado tanta fama sin necesitar un diálogo que le cubriese la espalda es un detalle que dice mucho del talento de sus responsables, porque significa que el héroe de The Legend of Zelda se define por sus aventuras y no por su personalidad. Aquella idea de un Link poco locuaz llegaría a superar las fronteras de su propio juego y en Soulcalibur II, un juego de peleas donde el propio Link participaba como invitado especial, uno de los luchadores se burlaba de su mutismo.

Lo cierto es que las entregas de Zelda no sentenciaban que Link fuese mudo sino que no se preocupaban de mostrar el diálogo del personaje, algo que resultaba extraño en principio pero que tenía como objetivo que el jugador imaginase las conversaciones en su propia cabeza: en cierto momento de Oracle of Ages Link intentaba animar a una persona deprimida contándole un chiste que conllevaba mucha gesticulación en su puesta en escena, pero el juego no transcribía ni una palabra de la chanza. Y en Skyward Sword era posible ver a Link hablando pero no llegar a escucharlo o tan siquiera leer lo que estaba diciendo, una decisión que sus responsables reconocieron premeditada para no estropear el recurso del héroe mudo.

The Legend of Zelda: Skyward Sword. Imagen: Nintendo.

Gordon Freeman, el científico protagonista de la saga Half Life, es otro caso de mimo legendario. Su figura es famosa, reconocible y tremendamente carismática, pero en los juegos que ha protagonizado no sale nada de su boca. Half-Life y Half-Life 2 son dos obras sobresalientes que hicieron historia en el mundo del videojuego (también en el de la ciencia ficción) donde el personaje principal decide tallar la leyenda de su figura de la manera menos común: desapareciendo por completo. Porque como ya le ocurrió a Link y sus trotes por Hyrule, a Freeman lo definirían sus desventuras y no su personalidad.

El propio juego era consciente de la inutilidad del personaje con las palabras y bromeaba con ello continuamente: los secundarios que se dirigían al héroe lo etiquetaban rápidamente como un hombre de pocas palabras (una broma muy recurrente a lo largo de la serie) y durante los diálogos se respondían a sí mismos o continuaban la conversación por su cuenta al ver que los labios de Freeman estaban incapacitados para producir cualquier tipo de sonido. Este enmudecimiento llegó incluso a servir de inspiración para otra gente que lo utilizó como cimientos para hacer coñas: Freeman’s Mind fue una exitosa serie de Youtube ideada por Ross Scott que, a lo largo de setenta y un capítulos y siete años, se dedicó a revisitar todo el primer Half-Life añadiendo una cómica, y extremadamente malhablada, voz en off que simulaba los pensamientos del protagonista.

Los capítulos extra de la propia saga oficial también se apuntaron a abandonar las palabras: Half-Life: Opossing Force y Half-Life: Blue Shift eran dos expansiones del juego original que contaban lo mismo que aquel desde el punto de vista de otros personajes. Aventuras donde los protagonistas estaban mudos por culpa de la existencia del usuario: en Blue Shift el jugador no escuchaba hablar al personaje principal, Barney, pero el resto de los personajes de la historia sí que lo hacían. En Half-Life 2 aquel Barney reaparecía como un secundario bastante charlatán, demostrando que el servir de avatar para el jugador era la auténtica causa de su enmudecimiento.

La fantástica saga Portal también tenía a una protagonista, Chell, de escaso vocabulario. Algo justificado en parte por el hecho de que se pasaba los juegos enfrentada a máquinas maquiavélicas que no dejaban de putearla. En el guion la negativa a hablar de la heroína sacaba de quicio a la villana de ambas entregas, una inteligencia artificial llamada GLaDOS, que lanzaba continuas puyas hacia aquellos silencios («¿Pero me estás escuchando?» preguntaba muy cabreada ante la falta de feedback). Los guionistas aseguraban que la protagonista era capaz de hablar pero lo de tener que sobrevivir a las tretas de GLaDOS la había puesto de tan mala hostia como para no permitirse el lujo de dirigirle palabra alguna. En Portal 2 el propio juego se cachondeaba del enmudecimiento (y del jugador) cuando invitaba al usuario a participar en una conversación indicándole que para hacerlo debía pulsar el botón asignado a la acción de saltar, al hacerlo la chavala saltaba en lugar de hablar y su interlocutor concluía que a la tía había sufrido algún tipo de daño cerebral.

El caso Virginia

Virgina es un juego dirigido por Jonathan Burroughs y Terry Kenny que propone convertirse en una agente del FBI que investiga la desaparición de un niño en el entorno rural de Virgina durante el verano de 1992, un thriller cinemático inspirado en producciones audiovisual como Twin Peaks, Expediente X, El silencio de los corderos, Fargo o True Detective.

Virginia, en su puesta en escena, apuesta por minimizar la interacción del jugador a la hora de contar la historia, y nace como un producto de ambición desmedida en comparación con el pequeño equipo de personas que se encargaban de ponerlo en pie. Las pretensiones iniciales de sus creadores llegaron a un callejón sin salida al verse estos incapaces de manejar una historia tan compleja, hasta que jugaron a Thirty Flights of Loving, un pequeño juego de Brendon Chung que cuenta una historia en quince minutos centrándose solo en los momentos más importantes de la misma, y descubrieron que a veces para crear algo grande basta con podar hasta dejar al descubierto solo lo estrictamente necesario.

Los directores cambiaron su punto de vista al optar por aligerar la idea inicial de todo aquello que no fuese indispensable, y entre las cosas que se dejaron por el camino se encontraban todos los diálogos del juego. Su creación renunciaba por completo a la palabra para explicarse y decidía dejarlo todo en manos de la expresividad de los personajes y sus acciones. Hardcore Henry era una película que quería ser videojuego y Virginia era un videojuego que quería ser película, ambos jugaban en ligas opuestas utilizando un recurso común: la cinta de Naishuller silenciaba al héroe para que nada entorpeciese el sonido de los disparos, el juego de Burroughs y Kenny silenciaba su universo por razones presupuestarias y obtuvieron un hermoso enfoque artístico.

Porque a veces para contar algo lo mejor es no hacerlo con palabras.


Los mundos de Hiro Murai

shins

En el Tokio de los últimos ochenta un niño se sentaba ante la pantalla para merendar a partes iguales raciones del cine de Hayao Miyazaki y americanadas taquilleras dobladas al japonés. A los nueve años una mudanza hacia esa chifladura occidental que es la ciudad de Los Ángeles le obligaría a aterrizar en un mundo extraño: «Cuando me mudé a L. A. recuerdo que todo parecía muy marciano. No ayudaba que yo no hablase el idioma, pero estética y culturalmente todo era completamente diferente. Tengo una imagen muy nítida del póster de una película de Hulk Hogan (creo que era Mr Nanny) donde él sacaba músculo mientras vestía un tutú. Los primeros noventa eran una época muy confusa para introducirse en la cultura americana» (1). Aquel chaval desconcertado por esa cultura pop enmarañada se llamaba Hiro Murai.

Murai afrontaría la adolescencia en las Américas prolongando la dieta con yantares audiovisuales que provenían de dos universos en apariencia antagónicos pero limítrofes en la práctica: el cine de gánsteres de Takeshi Kitano y los delirios de David Lynch, dos ecosistemas que se convirtieron en obsesiones al flotar ambos en una ambigüedad formal y moral que le fascinaba. La afición literaria también jugaría un papel muy importante a la hora de tallar su percepción del mundo, Murai consumiría toneladas de manga y la narrativa tradicional de las viñetas se enraizaría en él adiestrándole a la hora de observar el entorno. De la influencia de aquellos tebeos el realizador no sería plenamente consciente hasta cierto tiempo después, al descubrir leyendo el estupendo Entender el cómic de Scott McCloud que una de aquellas páginas (esta de aquí en concreto) definía con exactitud el ritmo con el que sus ojos percibían el mundo.

En 2009 Bloc Party publicaría un disco de remixes, basado en el notable álbum Intimacy, y para promocionarlo pescaría la remezcla del corte «Signs» como single oficial del disco. Al verse en la necesidad de acicalarlo con imágenes a alguien se le ocurrió ofrecerle el encargo a un desconocido chaval natural de Tokio. El chico sobre el que recayó el trabajo desde aquel momento no soltaría la cámara, se lanzaría a fabricar nuevos mundos y acabaría trepando a velocidad disparatada entre los nombres destacados del ecosistema del videoclip.

Hiro Murai se descubría como un escultor visual elegante capaz de convertir coreografías en actos solemnes. Y se definía por medio de su obra como un ser acostumbrado a habitar la noche, un observador cuya mirada aterrizaba en las sombras proyectadas en el suelo, en los inusuales habitantes noctámbulos y sobre las siluetas de unos monstruos (que podrían ser hijos de Miyazaki) que acechaban incansables a través de ojos pequeños y brillantes.

_______________________________________________________________

Bloc Party – «Signs» [Armand Van Helden Remix] (2009)

blocpartysigns

Intimacy remixed contenía una versión de «Signs» pasada por la trituradora de Armand Van Helden. Con ella en el regazo y el propósito de vestirla con cierto decoro, un Hiro Murai limitado a un presupuesto de dos mil pavos hubo de buscarse castañas varias pidiendo favores a todos los artistas que tenía en la agenda. El esfuerzo alumbró una maraña de imágenes tan escalofriantes como fantásticas que arrancaba con un niño, que poseía un altavoz con pinta de desagüe donde normalmente se ubica la boca, dando paso a un desfile de cables y carnes en el que danzaban cuerpos de bailarinas coronados por bolas de espejos, anatomías con entradas y salidas para clavijas y cableado, ecualizadores musicales convertidos en espinas dorsales o gatos con megáfonos por cabeza. Murai remataría a golpe de shock con la fabulosa aparición de la intérprete más sorprendente del mundo del videoclip reciente: una vagina cantante, y lo sellaría todo con un beso entre dos enchufes, hembra y macho. La revista Filter definiría el clip como «La pesadilla de un ingeniero de sonido reprimido sexualmente» y otros cuantos comenzaron a apuntar que estos sueños retorcidos olían a un nuevo Chris Cunningham. Murai entre tanto lo afrontaba todo sin alardear siquiera: al hablar sobre este desvirgamiento audiovisual explicaría que creía que los miembros de Bloc Party ni siquiera se habían molestado en ver el vídeo.

_______________________________________________________________

Busdriver – «Me-Time (with the pulmonary palimpsest)» (2009)

metime

La idea base prometía: un robot de papel maché aterrorizando niños durante una fiesta. Pero, a pesar de lo colorido de llevarse por delante la cabeza del androide handmade, el resultado no fascinaba lo suficiente. Durante el parto de su segunda criatura el director no parecía centrado del todo y a lo mejor el hecho de que Busdriver ametrallase la letra a una velocidad disparatada dificultaba ligeramente que las imágenes pillasen el ritmo de las rimas.

_______________________________________________________________

The Fray – «Heartless» (2009)

heartless

Con «Heartless», un tema original de Kanye West versionado aquí por la banda de rock The Fray, la cosa empezaba a ponerse seria y los videoclips del realizador interesantes. Garabatos vivos en las páginas de un cuaderno del colegio entre los que un corazón sin cuerpo deambula tropezando mientras la letra habla de los desamores de un cuerpo sin corazón. Una de estas narrativas sencillas y visualmente tan poderosas como para permitirse, durante su tramo final, saltarse los límites del cuaderno escolar y conquistar pared, tiza y pizarra para componer un fabuloso cuadro final.

_______________________________________________________________

Soulsavers  «Unbalanced Pieces» (2009)

soulsavers

Pillando carrerilla como nadie, Murai aprovecha el tono que mastica el «Unbalanced Pieces» de Soulsavers para marcarse su propio Lynch en un clip que se abstiene de dar explicaciones y ofrece un paseo entre presencias extrañas, una oscuridad invadida por neones y un suelo que absorbe a su protagonista como si de un glitch de videojuego se tratase.

_______________________________________________________________

St. Vincent – «Cheerleader» (2012)

cheerleader

«Cheerleader» se inspiraba sin disimularlo, más bien todo lo contrario, en las obras del escultor australiano Ron Mueck, un hombre cuya producción de estatuas hiperrealistas provocó que algunos niños gigantescos invadiesen museos y que gran parte del público se escandalizase ante la pieza que representaba una versión reducida del cadáver del propio padre de Mueck. Murai se olvidaba de la provocación y optaba por centrarse en lo de las estatuas gigantes: «Cheerleader» convertía a St. Vincent en una gigantesca efigie admirada por los visitantes del museo donde se encontraba expuesta.

_______________________________________________________________

Friends – «Mind Control» (2012)

friends

El «Mind control» de Friends transformado en un difícilmente descifrable caleidoscopio de chicas ametrallando cosas, extrañas emisiones catódicas, cuerpos humanos con cámaras de seguridad por cabezas, personajes de televisión de miradas fantasmas, espectadores con bocas por ojos y disfraces de evidente inspiración en el Desafío total de Verhoeven.  

_______________________________________________________________

The Shins –  «It’s Only Life» (2012)

shins

Una maravilla, un pequeño esqueje de una fábula deliciosamente trágica. Un niño, equipado con un casco con ramas como cornamenta, una capa y un bate de béisbol, trastea y juega con su perro mientras vaga por un mundo funesto. Como escenario un lugar desierto habitado por unos espectros, que se antojan hijos directos de la influencia Miyazaki, y algún alma desgraciada y resignada a ser arrastrada por dichas criaturas. Ese contraste rotundo que lo empapa todo, esa inocencia infantil en apariencia ajena a lo terrible de su entorno convierte «It’s only life» en una de las piezas más sobresalientes del director.

_______________________________________________________________

David Guetta –  «She Wolf» (2012)

shewolf

Es muy probable que lo mejor que le pueda pasar a las composiciones coñazo del señor Guetta es que venga gente con talento y les otorgue cierto empaque adicional que logre que uno se olvide del tufo a discoteca rancia. En «She Wolf» ocurría esto mismo por partida doble: por un lado gracias al vozarrón de Sia, y por otro con aquel videoclip oficial que apostaba por una mujer loba y unas sacudidas que creaban distorsiones poligonales y matrices tambaleantes transformando el entorno islandés en un cuadro digital que se agitaba y reventaba en pedazos.  

_______________________________________________________________

Earl Sweatshirt – «Chum» (2012)

chum

Manteniendo un ritmo de producción de videoclips envidiable, en 2012 Murai aún tendría tiempo de flotar junto al rapero Earl Sweatshirt durante un paseo nocturno acompañando los versos de «Chum», un tema profundamente emocional donde el cantante remueve sus entrañas mientras rebusca su propia identidad. Un deambular noctámbulo que se aventura entre sombras extrañas, esqueletos aporreando baterías, carritos de supermercado y sapos gigantescos mientras los pies del artista avanzan sin tocar el suelo.

_______________________________________________________________

Earl Sweatshirt – «Hive» (2013)

hive

Una nueva asociación con Sweatshirt se convirtió en otra ronda nocturna rociada de imágenes inusuales, máscaras inquietantes y sombras con rostros que parecen caretas acechando en los rincones. Curioso y coherente, pero menos sorprendente al jugar con elementos ya vistos en su filmografía. La parte más realista era el aspecto desgastado del propio músico de Chicago, el tío se presentó con esa cara, tras una gira agotadora, en el rodaje exprés y el director se ahorró la caracterización. Tres días después el rapero cultivaba una sanísima neumonía.

_______________________________________________________________

Cults – «High Road» (2013)

cults

Una cámara inquieta, televisores vetustos, los ojos de un animal en la carretera, insectos, ventanas sumergidas, sillas flotantes, un coche con pasajeros pero sin conductor recorriendo una Carretera perdida, todo en un exquisito blanco y negro.

_______________________________________________________________

Childish Gambino – «3005» (2013)

3005

Donald Glover (nombre real de Childish Gambino), un oso de peluche y Murai se subieron a una noria durante cuatro minutos para documentar un viaje hipnotizante al ritmo de las líneas que confeccionaban el tema «3005». Ideado entre el propio músico y el director a partir de la premisa de centrar todo el clip en un plano secuencia a bordo de la atracción de feria en marcha. La cámara en «3005» se sienta como un pasajero más frente a Glover y un peluche con vida propia, para acompañarles observando desde las alturas el espectáculo de una ciudad en llamas y siendo testigo de la descomposición gradual y agónica de la felpa.

_______________________________________________________________

Queens of the Stone Age – «Smooth Sailing» (2013)

queensofthestoneage

Yuppies japoneses trajeados y completamente desmadrados en pleno fiestorro nocturno, destrozando cosas, liándola muy bestia con la corbata atada a modo de bandana, saltando entre pubs de neones y discotecas de karaokes, forrándose de drogas y alcoholes y sufriendo alucinaciones monstruosas.

_______________________________________________________________

Childish Gambino – «Sweatpants» (2013)

sweatpants

Un batido que combinaba la premisa del modo repeat de aquel día de la marmota de la legendaria Atrapado en el tiempo protagonizada por Bill Murray con la escena de la visita de John Malkovich a los recovecos de su propia cabeza en la no menos extraordinaria Cómo ser John Malkovich de Spike Jonze. Eran ingredientes ya vistos, pero el remix de ideas ajenas no dejaba de ser interesante.

_______________________________________________________________

Spoon – «Do You» (2014)

spoon

Un paseo en coche a través de una urbe en apariencia devastada cuya tragedia se adivina en las siluetas de ruedas ardiendo, gente huyendo, coches abandonados y desperfectos varios que se pasean en un desenfocado segundo plano. Lo inesperado sería descubrir, durante los segundos finales, que el causante de aquel apocalipsis era una coña que parecía la trama fácil de una película de Disney con Rick Moranis como científico loco.

_______________________________________________________________

Chet Faker – «Gold» (2014)

gold

Un clip que grita Lynch en todo momento, o lo que pasa cuando te obsesiona tanto el asfalto infinito de aquellas tomas de Carretera perdida que consideras que la idea más lógica es convertir esa secuencia misteriosa en escenario para una coreografía ideada por Ryan Heffington. Un metraje protagonizado por tres patinadoras (Candice Heiden, April Corley y Appelusa McGlynn) a las que Murai sometió a un rodaje maratoniano de catorce horas en una carretera casi desierta ubicada en algún lugar de California: «Seguro que resultábamos aterradores para los coches que se cruzaban con nosotros», bromeaba el japonés al intuir la capacidad para provocar infartos de un grupo de rollergirls bailando en sincronía por las autopistas de madrugada.

Shabazz Palaces – «#CAKE» (2014)

cakeLa canción que incluía un hashtag pastelero en su título se convertía en una carrera nocturna por calles y edificios entre cuyos muros algunos organismos reptaban y bailaban. Una ensoñación, que incluía gigantes y vuelos sobre las luces de la ciudad, más centrada en los espacios arquitectónicos que sus hermanas.

_______________________________________________________________

Flying Lotus – «Never Catch Me» (2014)

nevercatchme

Junto al vídeo que gestaría para The Shins, el clip de «Never Catch Me» es sin demasiada discusión una de las mejores y más lúcidas piezas del chico de Tokio tras una cámara. Y del mismo modo que ocurría en aquel «It’s Only Life» aquí el director se alejaría de sus referentes cinematográficos (aquellos que en el fondo marcaban toda su carrera) para apostar por hacer algo que por lo visto se le da sorprendentemente bien: extraer algo hermoso de una tragedia horrible. Un funeral de un par de niños convertido en un precioso y energético baile. «Never Catch Me» es una contundente obra de arte, encontrar belleza en el más desesperanzador de los escenarios.

_______________________________________________________________

Childish Gambino – «Telegraph Ave» (2014)

telegraphave

El exótico viaje de una acaramelada pareja a través de una selva, los chapuzones en las playas paradisiacas y los bailes de Gambino en el resort rural donde se alojan no parecen anunciar nada especialmente sorprendente más allá de una fotografía mimada y un escenario fantástico. Y entonces, justo cuando nadie se lo espera, la historia enseña sus tentáculos.

_______________________________________________________________

Childish Gambino – «Sober» (2015)

sober

En el estómago de un local de comida rápida acontece un extraño encuentro entre dos personas. Una chica trata de distraerse con su teléfono móvil ignorando al Glover danzarín que lleva a cabo lo que parece ser un delirante ritual de cortejo al ritmo de un pesimista pero muy pegadizo «And now that’s it’s over / I’ll never be sober» («Y ahora que se ha acabado / nunca más volveré a estar sobrio»). El vídeo mola lo suyo, el desenlace tiene su gracia y casi todos los pasos de baile del artista parecen haber sido paridos con la idea de convertirse en GIFS animados en potencia.

_______________________________________________________________

Earl Sweatshirt – «Grief» (2015)

grief

Earl Sweatshirt convertido junto a su grupillo de colegas en extraños espectros, rapeando sobre un enclaustramiento por voluntad propia y logrando que el espectador se rasque la cabeza tratando de averiguar si lo que ve es real o esas lámparas humanas han sido generadas por ordenador. El truco estaba en una cámara termal con la que trastearía Murai, un aparato que atribuía tonos oscuros a las superficies más frías e iluminaba aquellas calientes.

_______________________________________________________________

Massive Attack – «Take It There» (2016)

massiveattack

Massive Attack se alió con Tricky y 3D para grabar «Take It There» en los estudios. En las pantallas una cámara tambaleante perseguiría el confuso deambular de un hombre escoltado por sus demonios. O lo que ocurriría si la chica con el pelo rebelde de The Ring se trajera a tres colegas y entre todas perpetrasen la coreografía-tormento definitiva.

_______________________________________________________________

Baauer – «Day Ones» (2016)

dayones

Baauer, NovelistLeikeli47 se juntaron en «Day Ones» para dar forma al tema que se convertiría en la banda sonora de un hecho insólito: una batalla campal nocturna en plena urbe, entre parkings y callejones, que enfrentaba a un anacrónico ejército de casacas rojas con lo que parecían ser unos también muy poco contemporáneos soldados de la revolución de las trece colonias.

_______________________________________________________________

Michael Kiwanuka – «Black Man in a White World» (2016)

blackman

Que un tema tan fabuloso como «Black Man in a White World» se merecía un vídeo a su altura resultaba evidente. Un exquisito blanco y negro inicial auguraba tres minutos y medio de elegancia formal observando un cuerpo bailar sobre el asfalto de un barrio. Y entonces sucedía el accidente repentino, el choque inesperado, y el bailarín ascendía poco a poco a los cielos hasta convertirse en un organismo pequeño que flotaba y giraba sobre un mundo inabarcable.

Nota:

(1) Entrevista en Videostatic.


Cómo ser Spike Jonze

im-here-by-jonze

Cuando los antecedentes de un realizador son trabajos para la industria publicitaria y/o del videoclip, inconscientemente se tiende a presuponer que su salto al largometraje acabará azuzando el culo en bragas de Cameron Diaz ante las narices del público y condenando a Lucy Liu y Drew Barrymore a expresarse exclusivamente con dobles sentidos erótico-fiesteros. Y es que aquella gente que venía de filmar a otra gente canturreando muchas veces acababa excretando cosas como Torque: rodando al límite o, peor aún, siendo Michael Bay. En el fondo, en el mundo de la crítica comparar una película con un vídeo musical es sinónimo de desprecio al ser considerados los segundos productos para adolescentes con el cerebro hecho chicle y el culo enraizado en el sofá al estilo del matrimonio Beavis y Butthead. Pero, como la principal razón de ser de toda idea preconcebida es agacharse mucho para que alguien en cierto momento se decida a sodomizarla, pronto comenzó a brotar una tribu de directores emperrados en demostrar que los vídeos musicales no deberían conformarse con bailarines inexplicablemente sonrientes atrapados en vestuarios de tela tacaña, sino que podían ofrecer un terreno de juego de posibilidades ilimitadas. Entre aquellos realizadores se encontraba Spike Jonze, nacido Adam Spiegel pero apodado así en referencia a otro Spike Jones famoso, uno de los más lúcidos e imaginativos creadores de su época.

Jonze asaltó la gran pantalla con un libreto de Charlie Kaufman titulado Cómo ser John Malkovich, una fábula que modernizaba el realismo mágico con un punto de partida increíble: un titiritero localizaba un portal que conducía al interior de John Malkovich, pero no a un personaje interpretado por Malkovich sino a la cabeza del propio Malkovich, la persona, porque así se las gastaba Kaufman a la hora de escribir. Director y guionista repetirían en Adaptation: el ladrón de orquídeas con una idea aún más delirante: ante la incapacidad real de Kaufman para trasladar el libro El ladrón de orquídeas al formato largometraje, la adaptación cinematográfica acabaría mutando en las desventuras de Kaufman (junto a un ficticio hermano gemelo) enfrentado a la escritura del guion de la propia película. Al film le seguiría otra adaptación delirante, porque Jonze se obsesionaría en trasladar el libro infantil Donde viven los monstruos, un cuento ilustrado de diez líneas de texto escasas, al cine. Con el beneplácito del autor, Maurice Sendak, la colaboración de la compañía de Jim Henson y tras años de preliminares, Jonze construiría un relato oscuro y melancólico de factura espectacular. Aquel Espinete goes wild era una absoluta locura para cualquier productora inteligente: un cuento para niños convertido en una película para adultos sobre la infancia, que había mutado desde su docena de páginas hasta convertirse en una superproducción multimillonaria y excesiva con banda sonora de Karen O. Años después Jonze firmaría otro guion en el que Joaquin Phoenix se enamoraba de una Siri con la voz de Scarlett Johansson. Se trataba de Her, una película que se ha asomado varias veces por esta casa.

Lo asombroso es que el realizador no solo había alumbrado cuatro películas fabulosas que regateaban lo habitual, sino que las mismas ni siquiera se parecían entre ellas. Aunque compartían una relectura moderna del realismo mágico, daba la impresión de que el director se asomaba al mundo cámara en mano e improvisaba hasta que a su alrededor sucedían cosas extraordinarias. Jonze además resultaba artísticamente muy revoltoso: actuaba ocasionalmente (era el soldado cortito de Tres reyes, y participaría en Moneyball o El lobo de Wall Street), inventaba alter egos, fundaba revistas culturales (Homeboy, Dirt) o participaba en la creación de cosas tan poco elegantes como Jackass. Resultaba chocante: el hombre que ganaría un Óscar por el emotivo guion de Her también era responsable de un programa donde sus protagonistas se metían coches de juguete por el culo, cocinaban su propio vómito o se abrían la cabeza de maneras sorprendentemente creativas. Parecía que la auténtica identidad del director no solo se construía con sus largometrajes.

Por eso este es un artículo centrado en un director de cine que no trata sobre sus películas, sino sobre lo que no son sus películas.

__________________________________________________________________________________

Video Days (1991) Yeah Right! (2003)

yeahright

A Jonze le apasiona el mundo del skate y antes de tontear con la ficción se dedicó a embellecer el arte del monopatín filmando piruetas profesionales. De aquella afición nacería una docena de trabajos fundamentales para el patinaje callejero: su Video Days se convirtió en el documento que imitarían todas las grabaciones posteriores sobre skateboards. Un vídeo de trucos que contiene la curiosidad de descubrir que un joven Jason Lee, el protagonista de Me llamo Earl o ese tío simpático que te cae bien hasta que descubres que dejó a su mujer porque ella se leyó un libro anticienciología, antes de ser actor era profesional del skate.

La producción de Jonze centrada el monopatín no tiene demasiado interés para el fan de su cine, pero resulta interesante descubrir que en ella el realizador ya se atrevía a introducir ocurrencias que nadie esperaba encontrar en una cinta de cabriolas callejeras. En un momento dado Yeah Right! añadía efectos especiales al metraje, borrando digitalmente las tablas, para obtener secuencias espectaculares de piruetas con monopatines invisibles.

__________________________________________________________________________________

Weezer  – «Undone – The sweater song » (1994)

weezersweater

En 1994 Jonze ya había firmado un puñado de videoclips, entre ellos el «Canonball» de The Breeders o el «100%» de Sonic Youth, pero serían los chicos de Weezer las auténticas cobayas de sus experimentos. El clip para «Undone – The Sweater Song» partía de la sencilla idea de mostrar al grupo en cámara lenta con perros correteando alrededor, pero el director tantearía una curiosa artimaña: lo rodaría con la banda interpretando una versión acelerada de la canción para que al reducir la velocidad todo estuviese coordinado con el ritmo del tema.

__________________________________________________________________________________

Weezer  – «Buddy Holly» (1994)

buddyholly

Pero sería otra pieza para Weezer la que haría alucinar a todo el mundo: «Buddy Holly», un videoclip en el que la banda entraba a formar parte de un capítulo de Happy Days, aquella serie televisiva cuya importancia para la cultura popular americana era similar a lo que podría significar en estas tierras aquella Farmacia de guardia cuya sintonía nunca han dejado de bailar los góticos. «Buddy Holly» jugaba a mezclar imágenes de la serie original con material nuevo mediante la edición traviesa, la estrella invitada, los dobles humanos y un barnizado que daba aspecto de serie caduca. Arrasó en la MTV y Microsoft se hizo con los derechos para incluir el clip con cada copia de Windows 95.

__________________________________________________________________________________

Dinosaur Jr. – «Feel The Pain» (1994)

dinosaurjr

«Feel The Pain» anunciaría una de las futuras señas de identidad del realizador: agarrar una idea extravagante y perseguirla durante todo el metraje. O los motorizados chicos de Dinosaur Jr. jugando al golf en plena urbe.

__________________________________________________________________________________

Beastie Boys – «Sabotage» (1994)

sabotage

Y llegaron los Beastie Boys con sus sirenas, sus persecuciones sobre ruedas, sus gafas de sol, sus pelucas postizas y sus bigotes de pega para cometer «Sabotage», una extraordinaria cabecera falsa de serie policiaca setentera que Jonze filmaba con el dinamismo con el que se enfrentaba a los vídeos de skateboard. O cómo producir un vídeo musical inmenso (aparece en todo top de videoclips respetable) con la calderilla que uno lleva en el bolsillo.

Y el mundo desde entonces sería un lugar un poquito mejor.

__________________________________________________________________________________

Björk – «It’s Oh So Quiet» (1995)

bjork

En el meridiano de los noventa Jonze arrastraría a Elastica a cazar Godzillas de escasísimo presupuesto en «Car Song» y documentaría verbenas de un grupete de adolescentes japoneses al ritmo del «Crush With Eyeliner» de R.E.M. Pero también se atrevería a vestir el enrevesado «It’s Oh So Quiet» de Björk, una canción inusual que saltaba continuamente entre el susurro y el grito. El clip se adaptaba a ese ritmo demencial y rebotaba entre una cámara lenta que vestía la voz reposada, y el fantástico musical de piruetas y alegres bailarines que acompañaban al desparrame vocal. Acababa con una islandesa voladora, que es mucho más de lo que se puede decir de la mayoría de videoclips contemporáneos.

__________________________________________________________________________________

Wax – «California» (1995)

California

La gente en llamas mola. No en general sino siempre que se encuentren en aquellos eventos donde se supone que han de estar en llamas por el bien del espectáculo. Por eso no existe un solo reportaje de dobles de acción en el que alguien no decida prenderse fuego en un momento dado para demostrar que el traje ignífugo ha pasado el control de calidad.

Hoy la gente apenas rememora a Wax, pero todo el mundo se acuerda del videoclip «California», donde un caballero correteaba ardiendo en slow motion. Una toma de quince segundos convertida gracias a la cámara lenta en videoclip de dos minutos y pico de timing perfecto, con canasta de Loomis Fall en segundo plano, cameo casi inapreciable de Axl Rose y una niña mirando a través de la ventana de un coche llamada Gia Coppola, nieta de Francis Ford Coppola y futura directora de cine, que serviría de enlace con otro videoclip. Para un crítico insigne como Butthead este «California» era uno de los vídeos más molones de la historia. Obviamente toda la escena a velocidad normal (aquí) resultaba menos asombrosa.

__________________________________________________________________________________

The Pharcyde – «Drop» (1996)

Pharcyde

A los miembros de The Pharcyde les tocó rapear su propio tema «Drop» del revés mientras Jonze los filmaba en las calles, un esfuerzo que cobraría sentido cuando el videoclip final desvelase que había sido ideado para ser reproducido marcha atrás. El resultado era espectacular porque, de ese modo, los saltos y convulsiones, los viandantes que entraban en escena, el striptease callejero, el agua derramada desde las alturas, una simple pelota botando o el martillazo a un cristal parecían cosa de magia.

__________________________________________________________________________________

Chemical Brothers – «Elektrobank» (1997)

elektrobank

Quizá una de las últimas cosas que evoca la música electrónica son las competiciones de gimnasia rítmica. O al menos lo era hasta que el «Elektrobank» de los hermanos químicos llegó a las televisiones. Protagonizado por Sofia Coppola, el torneo deportivo no solo estaba rodado de manera excepcional, sino que además crearía escuela: hasta Gumball le rendiría homenaje.

__________________________________________________________________________________

How They Get Here (1997)

howthey

El primer cortometraje del director sería una broma física con final gamberro. Dos minutos con una chavala vestida como Jaimita Zapatilla jugando a imitar a un peatón de la acera opuesta.

__________________________________________________________________________________

Daft Punk – «Da Funk» (1997)

daftpunk

El título Big City Nights antecedía a las imágenes que acompañaban el «Da Funk» de unos entonces desconocidos Daft Punk. Las aventuras nocturnas de un perro antropomórfico que caminaba con muleta y un radiocasete sonando perpetuamente. Una historia de la que se intentó extraer todo tipo de segundas lecturas sin entender que funcionaba como aquel «Feel The Pain»: agarrando una idea inusual y persiguiéndola hasta el final.

__________________________________________________________________________________

Sprite «Sun Fizz»  (1998)

sprite

Si un calvo ciclado irrumpiera en una cocina ajena lo tendría difícil para convencer al dueño de la vivienda de evitar llamar a la policía por mucho que repitiese que ahora se llama Don Limpio. Algo similar ocurriría con los mayordomos que allanan moradas para frotar algodones por el váter y con todas aquellas mascotas que deciden que la etiqueta de su producto se queda pequeña y va siendo hora de conquistar el mundo real. El genialísimo spot «Sun Fizz» retrataba lo que provocaría una criatura publicitaria que decidiera brincar hasta la mesa de la cocina. Spoiler: terror puro.

__________________________________________________________________________________

Amarillo by Morning (1998)

hqdefault

En un rodeo el realizador entabló amistad con unos chavales cuyo sueño era triunfar en el elegante mundo de los cowboys que cabalgan toros locos. Amarillo by Morning sería un documental casero donde aquellos adolescentes hablaban de sus sueños de gloria a lomos de las bestias y mostraban su curiosa técnica de entrenamiento: cabalgar un bidón suspendido por cuerdas que sacudían mucho. O Jonze retratando lo que más le gusta: las personas corrientes y sus mundos e ilusiones.

__________________________________________________________________________________

Fatboy Slim – «Praise You» (1999)

praise you

En el buzón de Fatboy Slim aterrizó una extraña cinta de vídeo que contenía a un tal Richard Koufey bailando con más ilusión que talento el «The Rockafeller Skank». Koufey era un atolondrado alter ego de Jonze, y aquella grabación era la extraña manera del director de lamentar no haber colaborado en el clip oficial de «The Rockafeller Skank», pero a Fatboy Slim le impresionaron tanto esas bellas sacudidas que le encargó dirigir el vídeo de «Praise You». Jonze se enfundaría en Richard Koufey para liderar a los chicos y chicas del Torrance Community Dance Group, una ficticia asociación amateur de bailarines, y plantarse con ellos en la entrada de un cine para ejecutar una delirante coreografía al ritmo del «Praise You». El resultado, con un empleado del propio cine interrumpiendo la actuación al no poder aguantar la tormenta de vergüenza ajena, se convertiría en clip oficial de la canción.

La sorpresa llegaría cuando los MTV Video Music Awards nominaron al grupo de baile en varias categorías, y un Jonze embutido en el personaje de Koufey se lo pasaría teta durante la ceremonia actuando como un niño grande y grabándolo todo con su cámara de vídeo para el falso documental Torrance Rises. Koufey se llevaría a casa tres premios: vídeo más rompedor, mejor dirección y mejor coreografía. El resto de nominados a esa última categoría contemplaban con la boca abierta cómo el premio se lo arrebataba una banda de chalados arrítmicos con una coreo que ponía las obras fin de curso a la altura de Broadway. Y aquello era maravilloso.

__________________________________________________________________________________

Nike «Morning After» (1999)

morningafter

Sí, antes de los 2000 ya existía gente que salía a correr por las calles, solo que no se autodenominaban runners porque aún tenían un esbozo de vergüenza en su interior. Lo que también existía era cierto pánico al llamado efecto 2000, que teóricamente iba a desencadenar el infierno en la tierra. En esos primeros instantes del cambio de año es donde se situaba este simpático spot.

__________________________________________________________________________________

Fatboy Slim – «Weapon Of Choice» (2000)

weaponofchoice

Jonze imaginó a Christopher Walken bailando en un hotel vacío. Se lo dijo a Norman Cook (Fatboy Slim) y a este le pareció estupendo, se lo comentó a Walken y este preguntó que quién era Fatboy Slim y que qué me estás contando. El director explicó al actor que Fatboy Slim era un músico que jugueteaba con loops y Walken preguntó que qué coño era un loop y que qué me estás contando. Cuando finalmente el intérprete escuchó el tema y decidió que sonaba divertido, todos se fueron al Marriott Hotel para filmar al actor danzando y volando por los vestíbulos. La empresa no resultó complicada porque el propio artista no era ajeno a la danza: antes de dedicarse a la actuación se había machacado lo suyo como bailarín. El resultado catapultaría la canción a la fama y al videoclip a una piscina de premios.

__________________________________________________________________________________

Levi’s «Crazy Legs» (2002)

crazylegs

El bailarín callejero Johnny Cervin se hizo famoso de un día para otro por culpa de un spot televisivo ideado por Jonze y emitido durante la Super Bowl. Retoques digitales combinaron las dos mitades de un Cervin que pasea tranquilamente y baila a lo loco al mismo tiempo al ritmo de Control Machete.

__________________________________________________________________________________

Yeah Yeah Yeahs – «Y Control» (2004)

yeahyeahs

¿Niños jugando? Niños jugando.

Jugando a abrazar perros muertos, cortarse las manos con un hacha, destrozar cosas con un bate de béisbol y removerse los intestinos. Joder, sí.

__________________________________________________________________________________

Ludacris – «Get Back» (2004)

Ludacris

Si tienes a Ludacris con los brazos de Popeye la mitad del espectáculo ya la tienes hecha.

__________________________________________________________________________________

Adidas «Hello Tomorrow» (2005)

adidas

Un Jonze poseído por Michel Gondry convertía un anuncio en un juguete visual con un escenario que se iba pintando sobre la marcha, un oso como guest star y un techo bajo que recordaba que en Cómo ser John Malkovich ya tuvo al protagonista andando encorvado. La música corría a cargo de Karen O.

__________________________________________________________________________________

Gap «Pardon Our Dust» (2007)

gap

El spot para la franquicia de comercios Gap era una ocurrencia genial: hacer publicidad de una tienda destrozando la propia tienda en una competición entre sus empleados. Una batalla campal más cercana a Jackass que al manual del buen publicista.

__________________________________________________________________________________

Levi’s «Doctors» (2007)

doctors

El mejor musical de un minuto de duración de la historia de la televisión era un anuncio de pantalones. Una visita a urgencias acababa transformando el pitido de una máquina de constantes vitales en un karaoke del «Tainted love» de Soft Cell.

__________________________________________________________________________________

UNKLE – «Heaven» (2009)

unkle

En 2007 Jonze dirigió junto a Cory Weincheque y Ty Evans otro vídeo centrado en el monopatín, titulado Fully Flared. Lo más recordado de aquella cinta era un segmento en un skate park donde virtuosos de la tabla efectuaban sus trucos mientras el lugar explotaba por los aires. Un par de años después aquellas imágenes se repescarían y montarían para engalanar el tema «Heaven», y le sentarían como un guante.

__________________________________________________________________________________

Softbank «Japan Sumo» (2009)

softbank

Durante un tiempo Brad Pitt hizo un Bill Murray en Lost In Translation y se dedicó a protagonizar anuncios japoneses. Comenzó participando en una afrancesada campaña dirigida por Wes Anderson y acabó ejerciendo de esmerado ayudante de un luchador de sumo cuando Jonze se situó tras la cámara.

En aquel 2009 Jonze también aprovecharía sus reuniones con Sendak por trabajo —era el autor del libro Donde viven los monstruos para rodar un pequeño documental sobre el escritor, titulado Tell Them Anything You Want: A Portrait of Maurice Sendak.

__________________________________________________________________________________

I’m Here (2010)

im_here_robots-900x5131

The Giving Tree era un libro para niños escrito por Shel Silverstein que narraba los encuentros entre un árbol extremadamente generoso y un chico durante diferentes etapas vitales del segundo. Una obra curiosa con una interrogante enorme flotando sobre su auténtico significado, desde su publicación se discutiría mucho si su autor intentaba tejer una moraleja o estaba siendo cabroncete al perpetrar una sátira cruel.

Tras su Donde viven los monstruos, Jonze volvería a utilizar como semilla un cuento para niños, aunque en este caso la fábula tan solo ejercería de musa. I’m Here era un cortometraje inspirado por The Giving Tree con un protagonista que heredaba el nombre del escritor del cuento (Sheldon), pero cuyo relato no contenía ni árbol alguno ni demasiados humanos. El motor del corto era el romance entre dos autómatas en una Los Ángeles donde convivían robots y personas, y durante media hora Jonze lucía sus dos mejores virtudes: una capacidad visual arrasadora y la sensibilidad necesaria para retratar pequeños instantes y hacer que respirasen como sinceros, lejos del artificio que domina la ciencia ficción e irónicamente a pesar de tratar con criaturas artificiales. Del diseño de los androides se ocupaba Alterian, Inc, la compañía a la que Daft Punk encargaba los cascos, quienes crearían un protagonista con una vetusta torre de PC por cabeza y con pintas de ser primo lejano de la criatura que bailaba en el clip «Evil» de Interpol.

__________________________________________________________________________________

LCD Soundsystem – «Drunk Girls» (2010)

drunkgirls

La que para el propio James Murphy, líder de LCD Soundsystem, era una canción tontorrona venía acompañada de un vídeo que parecía tonto pero resultaba aterrador si uno se paraba a meditarlo un rato. O la banda tratando de interpretar la canción mientras era acosada incansablemente por un grupo de cabrones disfrazados de osos panda.

__________________________________________________________________________________

Arcade Fire – «The Suburbs» (2010)

thesuburbs

El álbum The Suburbs inspiró el rodaje de Scenes From The Suburbs, un cortometraje que retrataba la vida de unos jóvenes en una ciudad sitiada militarmente por razones desconocidas para el espectador. Se estrenó oficialmente en la Berlinale, pero meses antes varios pedazos de ella se ensamblaron como clip oficial del single «The Suburbs». Curiosamente, el cortometraje parecía no conducir a ningún sitio, pero la misma historia comprimida en aquel videoclip funcionaba con la precisión de un cronómetro.

__________________________________________________________________________________

Lakai «Twizzler» (2010)

Lakai

0:03 Un monopatín girando sobre mobiliario urbano.

0:10 Spike Jonze bendiciendo a un amigo con La Hostia Con Monopatín De Su Vida.

0:16 Skateboard tricks.

0:39 Spike Jonze ejecutando un kickflip literalmente retorcido.

__________________________________________________________________________________

We Were Once A Fairytale (2010)

wewereonce

Jonze siempre ha caminado muy cerca del mundo del rap y el hip hop. Trabajaría para Puff Daddy o Jay-Z, filmaría el mítico «What’s Up Fatlip?» (y el muy interesante documental de idéntico nombre sobre Fatlip) y codirigiría con Kanye West una paliza en un maletero en «Flashing Lights». Pero para We Were Once A Fairytale reclutaría al propio West para un ejercicio extraño: un relato donde el cantante interpretaba a una versión (más) gilipollas de sí mismo que acababa extirpándose un pequeño diablillo de sus propias entrañas.

__________________________________________________________________________________

Beastie Boys – «Don’t Play No Game That I Can’t Win» (2011)

beastieboys

Esto es lo que pasa cuando le encargas a tu amigo el director de culto que ruede algo para acompañar un temazo que has fabricado junto a la maravillosa Santigold: que el hombre agarra un puñado de muñecos Action Man, se pasa la tarde jugando con ellos, lo graba todo y te viene diciendo que ahí lo tienes, que mira tu vídeo. Once minutos, rodados meses antes de la desaparición del gran Adam Yauch y de la disolución del grupo, donde las aventuras de los juguetes sepultan la canción. Graciosísimo, pero esto lo hace cualquiera sin una carrera envidiable detrás y lo empalan en la plaza del pueblo.

__________________________________________________________________________________

Mourir auprès de toi (2011)

mourir

Codirigido junto a Simon Cahn, el cortometraje que anunciaba Morir a tu lado era una pequeña y hermosa pieza de stop-motion protagonizada por personajes que nacían entre las páginas de una biblioteca.

__________________________________________________________________________________

Arcade Fire – «Afterlife (Live)» (2013)

arcadefire

«Afterlilfe» se coló en nuestra lista de los mejores clips de 2013 haciendo algo de trampa: no se trataba realmente de un videoclip al uso, sino de la emisión de un número musical para la ceremonia de los YouTube Music Awards. Daba igual, estaba grabado en directo y protagonizado por una Greta Gerwig efervescente, y aquello bastaba y sobraba.


Trece joyas de 2013

arcadefire

2013 nos trajo a Mumford & Sons permitiendo que cuatro actores los sustituyeran para mofarse de todos los clichés del folk, a FIDLAR convirtiendo a Nick Offerman en un cautivador aspersor de orina, a una nueva versión de Papá Topo que arrojaba meteoritos en un Hawai de ocho bits, a Thom Yorke intentando convencernos otra vez de que eso que hace es bailar para Atoms for peace, a Yo la tengo riéndose de la naturaleza de los textos en pantalla (y de la regla jamás dictada de que es necesario leerlo todo), a un bombazo animado, a Django django documentando a los zumbados death riders indios y a Bat for lashes cubriendo la dosis anual de marionetas de felpa. Pero también al hijo de Alfonso Cuarón trás la cámara, a un Cameron Dutra jugando a ser Wes Anderson al dirigir con pulso a Foxygen y a David Fincher encuadrando a Justin Timberlake y Jay-Z.

Existe vida más allá del falsete de Robin Thicke y los regateos de la difunta MTV España a la cultura del vídeo que una vez fue su esqueleto. Y en ese caldo de cultivo han nacido estas trece pequeñas joyas que ni serán las únicas ni probablemente las mejores. Pero que merecen todas nuestras atenciones.

___________________________________________________________________________________

bittingelbows

Biting Elbows | «Bad Motherfucker»

Director: Ilya Naishuller

La macarrada de los punkos rusos de Biting Elbows comenzaba con un punto de vista en primera persona, matones de traje empuñando pistolas y pestazo a vídeo casero. Medio segundo después pisaba el acelerador y tras cuatro minutos de montaña rusa necesitábamos asistencia para cerrar la boca. La creación de Naishuller es un autentico desbarre que explota en una fiesta de imposibles, una locura imposible. Rizar el rizo, untarlo de gasolina y prenderle fuego.

Bonus: Biting Elbow dos años antes rodaron junto a Ilya Naishuller la que sería la primera parte de la historia: «The Stampede» menos espectacular, pero con la leche igual de pasada de vueltas.

___________________________________________________________________________________

dancinganymore

Is Tropical | «Dancing anymore»

Director: Megaforce.

Si dejamos completamente solo a un adolescente durante cierta cantidad de tiempo existen muchas posibilidades de que decida pasar el rato jugando con la consola que le viene de serie. Pero existen muchas menos posibilidades de que decida combinar el imaginario masturbatorio con una infografía de videoconsola delicisosamente salpicada de clipping y glitches gráficos. «Dancing anymore», el primer videoclip porno-CGI en el que un chaval sodomiza a un extra del GTA ante la mirada de Lara Croft, eso tiene que significar algo.

___________________________________________________________________________________

katachi

Shugo Tokumaru | «Katachi»

Director: Kijek/Adamski

¿Para qué necesita alguien extras, escenografía, coreografías locas y maneras cinematográficas de superproducción cuando tiene a mano una sierra controlada por ordenador, dos mil chapas de plástico y suficiente tiempo libre?

___________________________________________________________________________________

sacrilege

Yeah yeah yeahs | «Sacrilege»

Director: Megaforce

Los Yeah yeah yeahs presentaron este año un maravilloso mosquito infográfico que se volvía funky a través de la succión de la hemogoblina de un niño presentado en polivisión. Pero también encargaron a Megaforce un videoclip. Y estos ficharon a la morbosa Lilly Cole, azotaron con potentes ráfagas de montaje invertido y ensamblaron una historia para «Sacrilege». El resultado: una pieza perfecta, rotunda, a bocajarro.

___________________________________________________________________________________

james

James Blake | «Overgrow»

Director: Nabil

Nabil renunciaba en «Overgrow» a contarnos una historia o a tejer un mecanismo ingenioso, para optar por algo mucho más elegante: mimetizar la canción y la imagen hasta edificar a su alrededor una atmósfera. Moldear un tono, dar forma a una belleza oscura.

___________________________________________________________________________________

vampireweekend

Vampire Weekend | «Diane Young»

Director: Primo Kahn 

We are standard decidieron convertir a Jesucristo en una modelo rubia, y David Bowie, el eterno rey de los goblins, embelleció su single «The next day» con una colección de blasfemias cerradas con un impagable «Thank you Gary, thank you Marion» (dedicado a Oldman y Cottillard, coprotagonistas de la función) y con la asimilación de la naturaleza del propio Bowie como nuevo mesías. Pero los que de verdad reinventaron a Cristo fueron Vampire Weekend cuando a alguno se le ocurrió sentar a la notable figura en la mesa de la última cena con un pasamontañas, absorto en el móvil choni y sudando de todo su alrededor. Que uno de los invitados al evento apareciera fumando sustancias ilegales utilizando un saxofón como pipa solo servía para sumar puntos al conjunto global.

___________________________________________________________________________________

pursuit

Gesaffelstein | «Pursuit»

Directores: Fleur & Manu

Más de uno dijo que lo de Gesaffelstein era tecno de mazmorra y más de dos lo encontrarán doloroso musicalmente hablando. Bailar sus oscuros temas da igual cuando se presenta con un vídeo tan engrasado como este «Pursuit»: con el objetivo en huida constante, a golpe de puño dorado, circulando entre cuadros de poder y tecnologías. Fabricando con un culo desnudo, un ejército de clones y decenas de ametralladoras ingrávidas una joya de la orfebrería visual.

___________________________________________________________________________________

tameimpala

Tame Impala | «Mind mischief»

Director: David Wilson

And here’s to you, Mrs. Robinson,
Jesus loves you more than you will know
Wo wo wo

Eso mismo, pero en un colegio, con una descarada y faltosa persecución a las nalgas de una profesora que retuerce cuellos a su paso y un polvo en un coche coronado por orgasmos alucinógenos.

___________________________________________________________________________________

beachhouse

Beach house | «Wishes»

Director: Eric Wareheim

Desde el momento en el que ese Ray Wise armado con un micrófono abre la boca uno tiene la sensación que algo grande está ocurriendo aquí. Y si alguien se arrimase a David Lynch para encargarle una ración de high school americana el resultado no estaría muy lejos de esto, aunque probablemente con un mayor porcentaje de enanos involucrados.

___________________________________________________________________________________

passionpit

Passion Pit | «Carried Away»

Directores: Ben Brewer y Alex Brewer.

A lo mejor no hace falta sufrir hora y media de metraje con toneladas de pastelería arrojada contra los morros para crear una comedia romántica decente. A lo mejor.

___________________________________________________________________________________

dream

Cold Mailman | «My Recurring Dream»

Director: André Chocron

Asimilar el tono y convertir una canción que invoca la fantasía del ensueño en una colección de retazos evocadores. Chocron guía un paseo preciso e impecable a través de cementerios de coches, de miradas encendidas, monopatines trajeados, hospitales transitados y profundidades de piscinas. Un espectáculo visual de escenas cosidas en las que los propios personajes de las estampas se atreven a saltar de un escenario a otro encerrados en ese bucle infinito, en ese sueño recurrente.

___________________________________________________________________________________

jasoncomputerband

Jackson and His Computerband | «G.I. Jane (Fill Me Up)»

Directores: Mrzyk & Moriceau

Un vídeo que comienza con una dentellada a un pene no puede ser malo, esto es así. El seudónimo del parisino Jackson Fourgeaud deleitaba estómagos selectos con una animación popera y chillona mezclada con el alma mangaka. Y falos malvados, como tiburones, como tentáculos, como tablas de surf. Falos everywhere.

___________________________________________________________________________________

rollingstone

Bob Dylan | «Like a rolling Stone»

Director: Vania Heymann

La piedra rodante de Dylan data de 1965 y tras tantos años de camino no gozaba de videoclip oficial, aunque es cierto que Michel Gondry se llevó una cámara de fotos a una fiesta de los Rolling Stones y tras barnizar el resultado con el ordenador se marcó una asombrosa marejada de imágenes, pero aquello era 1995 y el videoclip utilizaba la versión de los propios Stones.

Para subsanar algo que ni siquiera era necesario, Vania Heymann concibió un clip cuya única posibilidad para estar a la altura residía en maximizar las dimensiones y la inventiva. Un juguete interactivo que simula la programación televisiva y permite al espectador zapear a voluntad entre dieciséis canales (utilizando los botones del panel) mientras suenan las letras de Dylan. La puntilla de genialidad: todos los personajes de la parrilla catódica están recitando la letra de la canción. Una joya hipnotizante plagada de cameos de personalidades televisivas y agradecida con el replay por su propia naturaleza (es imposible verlo todo a la primera, segunda, tercera, cuarta vez o quinta vez) y un experimento sobre cuya cabeza flota una idea evidente: todo el universo se sabe la letra de Like a rolling stone.

___________________________________________________________________________________

Menciónes especiales: Mejores no-videoclips 2013.

Los hermanos Ylvis idearon un ridículo videoclip para su programa de televisión cuyo objetivo era fracasar y la sociedad se la devolvió convirtiéndolo en un éxito de youtube demencial; Simon & Schuster’s Children’s Publishing ha acabado comprando los derechos para convertir el jocoso asunto en un libro infantil.

Kanye West ideó la manera de convertirse en una cara de Bélmez around the world. En lugar de presentar un videoclip para su tema «New slaves» el caballero protagonizó una serie de proyecciones repentinas de su jeta sobre las paredes de sesenta y cinco lugares públicos en diferentes puntos del planeta, sorprendiendo y acojonando al mismo tiempo al desprevenido. Justamente por eso lo que nos encontramos a la hora de rastrear su existencia son fabulosos vídeos desde el punto de vista de los espectadores.

Arcade fire presentó un lyric video curioso para Afterlife y unas cuantas semanas después lanzó un segundo videoclip para el mismo dirigido por Emily Kai Bock. Pero lo más importante de todo es que entre la publicación de ambos vídeos se celebraron los YouTube Music Awards y en ellos Spike Jonze demostró de nuevo (lo había hecho antes en «Praise you» y en «Weapon of choice») que es mejor realizador a la hora de sacar en pantalla a gente bailando. Y lo hizo perpetrando esta portentosa pieza rodada en directo que abría la gala con la encantadora Greta Gerwig sacudiéndonos con la única verdad universal: necesitamos bailar. Necesitáis bailar. 


84 videoclips que tendrías que haber visto en 2012 (I)

No tenemos medida y los medios generalistas audiovisuales no tienen criterio. A estas alturas estarán cansados de ver a un surcoreano galopar en su caballo imaginario y nosotros estamos hasta las pelotas de las coreografías del montón que hacen fila tras el sosías discográfico.

A principios del 2012 recogimos lo más selecto del videoclip (aquí y aquí). Y ahora, en este rincón, tras repasar las toneladas de material correspondiente al año que acaba de morir, doblamos el número de seleccionados porque somos así de megalomaníacos y extraemos estoicamente lo más llamativo, extraño, desquiciado, fascinante o excelso del mundo del videoclip.

Tres entregas condensado 84 clips excepcionales. Resérvennos su tiempo y disfruten de lo enorme que puede ser poner imágenes a una melodía.

________________________________________________________________________________________________________

theshins

The Shins – The Rifle’s Spiral

Dirección: Jamie Caliri

Un baúl de mago arrastrándose por un páramo. Un prestidigitador frente a un público formado por sillas que brotan del suelo. Un vagón con tres figuras oscuras y alargadas que maquinan cómo teñir al conejo de la chistera. Un rescate, un truco, una baraja que flota y un parche en el ojo que no cubre ningún ojo. Una función.

The rifle’s spiral es una pequeña maravilla en stop motion o lo que ocurriría si un cuadro de Dave McKean cobrase vida durante tres minutos y medio al compás de las partituras de The shins. La varita responsable de todo es ni más ni menos que la de Jamie Caliri, artesano de la animación con un Emmy de sujetalibros en la estantería de su casa y también el responsable de aquellos maravillosos créditos finales de Una serie de catastróficas desdichas.

________________________________________________________________________________________________________

2ways

2ways4speakers – Honests & Liars

Dirección: DMNTIA

No os vamos a engañar. Solo por las dos protagonistas, los filtros de estrella y esos colores pálidos, el vídeo ya habría entrado en la lista. Un homenaje a la adolescencia femenina tan bien retratada por John Hughes, todo plagado de cachivaches olvidados que ahora mismo deben costar bien caros en cualquier Cash Converters.

Para el debut del grupo los catalanes DMNTIA dirigen este vídeo en el que dos chicas en sus casas se preparan para salir. Rodeadas de fotos de DiCaprio y Luke Perry, pegadas al burger-phone, finalmente se van a una discoteca y como era de esperar, acaban ligando y llevando la presa a su casa. Eso sí, con agradable sorpresa final para los amantes de la hemoglobina.

________________________________________________________________________________________________________

okgo

OK Go – Needing/Getting

Dirección: Brian L. Perkin

Ok Go son Dios, la santísima trinidad y todo lo bello y bonito del mundo junto copulando salvajemente delante del objetivo de una cámara. Y su excelsa producción de videoclips es también una pequeña condena. Se coronaron poco a poco a base de bailes coreografiados en cintas de caminar, empapelarse enteros para montar una fiesta, coordinar un ejército de perritos y cachivaches, dibujar sobre tostadas, desfilar con la orquesta en la campiña, montar impresionantes teatros interactivos tipográficos o cantar con los muppets parodiando todo lo anterior. Pero si por algo merecen la canonización inmediata es por ser los artífices de uno de los clips más impresionantes de la historia: la versión máquina de Rube Goldberg de This too shall pass que sacaron en 2010, que es con todas las letras una puta maravilla increíble. La parte mala del asunto es que es complicado superar el listón cuando este ha sido colocado tan alto. Y lo acojonante es que andan muy cerca del nivel: Needing/Getting puede que sea el videoclip más impresionante que ha dado el año.

Su concepto parte de una idea que en el mentado clip de This too shall pass tan solo se insinuaba: objetos que reaccionan con sonido al ritmo de la canción. Pero en este caso llevando el concepto al extremo. O como interpretar un tema no demasiado brillante de la manera más espectacular posible. A cuatro ruedas (Chevrolet patrocinaba), atravesando un circuito que es en realidad un gigantesco instrumento de percusión, con los miembros de la banda como pasajeros del vehículo, decenas de pianos, campanas y guitarras en fila junto al camino esperando unos azotes, el vocalista en pleno rally melódico y la confesión de que a pesar de haber rodado varias tomas en las que el recorrido había sido completado con éxito el equipo tuvo que meter un poquillo de mano en la post-producción.

Acojonante. Y cómo pilota Damian Kulash.

________________________________________________________________________________________________________

altj

Alt-JBreezeblocks

Dirección: Ellis Bahl

Dos joyas audiovisuales nos han dejado este año los últimos ganadores del Mercury prize; una, aquella sangría barroca en una plaza de toros que fue Something good; y la segunda, este Breezeblocks que nos concierne.

Una bañera con un cadáver sepultado por un bloque de granito y desde ahí empezar a ver la película en sentido inverso. Muy en la línea del Final feliz del checo Lipský, forcejeos varios que culminan con un sorprendente giro final —o inicial— y el hombre apagando las luces al final de la función yéndose por la puerta.

________________________________________________________________________________________________________

offmonster

Of Monsters & MenLittle talks

Director: WeWereMonkeys

Un grupo de hipsters con afición por las pinturas tribales y una señorita de excesos cosméticos con superpoderes vía oral se van de excursiones arriesgadas entre parajes plagados de monstruos oscuros y bellas estampas en dos dimensiones. Animación encantadoramente acompasada al ritmo de la música y explosiones coloridas en forma de gritos coreados. Esto es lo que pasaría si cruzáramos a Björk con el Patapon. Una pequeña maravilla.

________________________________________________________________________________________________________

feistodon

FeistodonA commotion

Dirección: Vice Cooler Crossfade

Lo imposible. La cantante acústica Feist, autora del magnífico álbum The Reminder entre otros, va y se junta con los metaleros Mastodon para que la ayuden a lanzar su single A Commotion. Una fiesta con mucho confeti a cámara lenta donde la gracia está en ajustar el metalómetro que hay justo debajo.

Hacia la izquierda volvemos el tema más acústico y, hacia la derecha, se vuelve más metalero, eligiendo cada uno su versión ideal del tema. Un vídeo interactivo muy entretenido de la cantante canadiense, que ya nos mostró su buen hacer en el terreno de los videoclips con vídeos como el repleto de chispas I feel it all, 1234 o esa canción que siempre canturreamos en los aeropuertos: My moon, my man.

________________________________________________________________________________________________________

gotye

GotyeEasy way out

Dirección: Darcy Prendergast y Oh Yeah Wow

Hay más de uno que sospecha que Gotye es en realidad un belgaustraliano random que Sting ha secuestrado, desollado, despellejado y puesto encima a modo de disfraz. Sea lo que sea, el hombre consiguió que un tema tan atípico como Somebody I used to know escalara hasta el número uno para infiltrarse como politono estrella, y aquello le reportó fama a lo largo del globo. Gotye había visitado el mundo del videoclip con anterioridad luciendo bastante estilo (el bellísimo y muy La princesa Mononoke vídeo de Bronte), y para este Easy way out opta por un clásico: imitar a Michel Gondry. La rutina diaria a través de diferentes escenas cotidianas condensadas en un escenario circular animado vía stop motion. Aciertos visuales llamativos e ingeniosos y unas llamas en dos dimensiones que lo devoran todo. Gotye en realidad no es Sting. Y el director en realidad no es Gondry, pero se disfraza tan bien que podría serlo.

________________________________________________________________________________________________________

aikiu

The AikiuPieces of gold

Dirección: Panteros, Myd & Boston Bun

Los creadores de aquel hit inmediato que fue The red kiss volvieron a la palestra este año con un vídeo creado casi en su totalidad en la mesa de edición a partir de imágenes de archivo, como viene siendo costumbre en todos los grupos albergados en el peculiar sello Kitsuné.

Porno gay por un lado e instrumentos por otro. Ponemos una boca a lo Rocky horror picture show cantando la letra y tenemos una de las mejores parodias de las sobreactuadas bandas de hace tres décadas. Especial atención merece la traca final con el punteo de guitarra.

________________________________________________________________________________________________________

benfold

Ben folds fiveDo it anyway

Dirección: Phil Hodges

Los Fraggle.

Los putos Fraggle.

Ya hemos dejado claro con anterioridad que los peluches en el mundo del video musical molan lo suyo y la pantalla es muy agradecida con el pelaje sintético. Pero es que además, en este caso estamos hablando de Fraggle Rock, la gomaespuma primigenia de la diversión subterránea. O juntar en sala de grabación a Rob Corddry de The Daily Show con el tío Matt y Anna Hendrick.

En realidad se podrían esgrimir muchos más argumentos para defender la presencia del Do it anyway de Ben folds five en la lista de este año, pero si realmente alguien los necesitara eso significaría que ese alguien no tiene alma o su infancia no ha sido feliz.

Es muy serio esto: Musi haciendo headbanging. Y ojo a los últimos veinte segundos del vídeo.

________________________________________________________________________________________________________

plaster

PlasterBooggéré

Dirección: Thibaut Duverneix

Reinventar el concepto de serenata. Eliminando de la ecuación las bandurrias, las guitarras de los cojones, los poemas apolillados, al Cyrano de entre los setos y a los odiosos tunos.

Y sustituyendo todo eso por un par de muletas, el atípico bailarín Lazylegz y mucho estilo.

________________________________________________________________________________________________________

azealia

Azealia BanksAtlantis

Dirección: FAFI

Una de las mayores revelaciones de este 2012 ha sido Azealia Banks, un hype in crescendo pese haberse pospuesto la salida de su álbum debut a 2013. Tras un hit indiscutible, el excelente 212, un EP y una mixtape de esta última nos quedamos con el último vídeo aparecido: Atlantis.

Cabe destacar que de los dos redactores que configuran esta lista, mientras uno quedó maravillado con esta exposición de net-art muy en boga los últimos meses, el otro espetó un escueto “La puta que la parió” y una sugerencia de hacer una lista de los peores vídeos del año, que lógicamente, Azealia debería coronar.

Sea como fuere, no nos cabe duda que es uno de los vídeos que se deberían haber visto este 2012. Aunque por otra parte no invente nada nuevo tras conocernos de memoria la videografía de gente como M.I.A. o los Major Lazer.

[Apunte de Diego C. : Fui a la discoteca a ver si me conseguía una fresca/ […]/Ella se puso brinca/Y enseguida quise jalarla pa la pista./Y cuando llegué ¡Ay!/Llegó el tiburón y con él se me fué./Ahí está el tiburón./Ahí está el tiburón./Se la llevo el tiburón, el tiburón, el tiburón.]

________________________________________________________________________________________________________

flyinglotus

Flying lotusTiny tortures

Dirección: David Lewandowski

Elijah Wood + telequinesis – brazo derecho + Tetsuo = Tiny tortures.

________________________________________________________________________________________________________

drake

DrakeTake Care

Dirección: Woodkid

Los culebrones también llegan al mundo audiovisual. Drake, el rapero judío que a finales del año pasado publicó su disco de debut, este año para el videoclip de Take care colaboraba con el siempre magistral, a los micrófonos y tras la cámara, Woodkid. Una canción en la que habla de proteger a su enamorada, y para más morbo fácil, con la colaboración de Rihanna, que como saca un disco por semana y ese finde le debía tocar descanso, tuvo la gentileza de aparecer por el rodaje.

La popularidad del vídeo aumentó considerablemente debido a las trifulcas entre Drake y Chris Brown; conocido éste último por maltratar a la de Barbados, enseñar la genitalia por Twitter y sacar canciones a caballo entre lo pésimo y lo aburrido. El vídeo combina las escenas de la ficticia pareja con toros furiosos, incendios y flechas, muy en la línea de lo que el director y productor musical nos tiene acostumbrados a ver. ¡Como si necesitásemos algo distinto!

________________________________________________________________________________________________________

hotchip2

Hot ChipDon’t Deny Your Heart

Dirección: Peter Serafinowicz

Ponerse a jugar al FIFA en la Play y que te pase esto. Es posible. Está ahí.

No es un bug, es amor. Amor poligonal.

________________________________________________________________________________________________________

diplo

DiploExpress yourself

Dirección: Karmaloop, Mad Decent

Diplo nos enseña un retrato de la actual Nueva Orleans con un monumento visual al exceso y la grosería con este vídeo de glúteos en alta definición. Toda una oda al descaro, resulta ser el mejor vídeo para dejar boquiabierto a los asistentes de cualquier fiesta (muchas son las veces que nosotros lo hemos probado). Perreo elevado al cubo que haría palidecer a cualquiera, editado con unos cortes entre planos frenéticos, casi adictivos. Una continuación del Pon de floor de los Major Lazer, grupo del propio Diplo.

________________________________________________________________________________________________________

bjork

Björk Mutual Core

Dirección: Andrew Thomas Huang

No es sorpresa que Björk todos los años haga un vídeo digno de mención, desde su álbum debut con Human behaviour hasta sus colaboraciones con Gondry y Cunningham, firmando varios de los mejores clips de la historia a mediados de los noventa.

Descolgado un poco de los demás singles de Biophilia publicados el año pasado, la islandesa presentó un nuevo vídeo que hará las delicias de más de un geólogo. Clavada en la arena y hablando de placas tectónicas, unas rocas comienzan a flotar intercambiando lo que parecen estratos de colores hasta formar el rostro de la cantante.

Al llegar la parte más sonora de la canción, se suceden las erupciones hasta que dos figuras humanas se unen en un núcleo mutuo, segundos antes de desaparecer.

________________________________________________________________________________________________________

vaccines

The vaccinesI always knew

Dirección: Jesse John Jenkins

Aquel grupo que nos hipnotizó a todos con Post break-up sex, el ya indiscutible himno del desencanto del sexo postruptura y su bonito vídeo con jóvenes muy modernos, muy guapos y muy desconsolados ha vuelto este año sin apenas haber dejado reposar su disco de debut después de medio año de ausencia, por llamar a esa pequeña pausa de alguna forma.

Uno de los cortes a los que decidieron dar imagen fue este I always knew, que sirve de música de fondo para un vuelta en una atracción de feria. El momento en que una desconocida se sienta a tu lado, aquello empieza a girar cada vez más rápido, la fuerza centrífuga la tira contra ti y aquello sigue girando sin dejar de acelerar. ¡Cuánto merece la pena la alegría que dan las atracciones! Aunque sea una vuelta corta, es igual.

Bonus fact: El pibón es Dree Hemingway, y por su apellido lo mismo os hacéis una idea de qué famosa figura es familiar.

________________________________________________________________________________________________________

citizens

Citizens! True Romance

Dirección: We are from LA

El vídeo de Citizens! nos muestra una extraña epidemia en Barcelona que provoca unos signos de lujuria desenfrenada en aquellos que la padecen. Los lugares son bien diversos: tiendas de ultramarinos, un camión de cárnicos, una manifestación, una tumba, unas obras… y sobre todo, a destacar la azotea a mitad del vídeo.

Inspirada seguramente en la foto de la manifestación de Vancouver, que cuenta con un guiño en el vídeo, vemos cómo la intensidad de los gestos de cariño y el frenesí aumentan en función de los instrumentos que se van añadiendo a la canción. Todo un homenaje al vacío que se genera alrededor de una pareja que se besa.

________________________________________________________________________________________________________

homeanddry

Home and dryGhosts are dancing

Dirección: Maxime Causeret y Gilles Deschaud

Bocetos a lápiz con estallidos de acuarelas y profundidad tridimensional. Home and dry formaron filas en París y para el tema Ghosts are dancing se presentaron con una obra digital con apariencia de cuaderno de estudiante de bellas artes. Pese a que en algún momento (cuando el vídeo deja de lado el lápiz y apuesta por contornear simulando la tinta) las imágenes cantan a computer generated que da gusto, el empaque general de trazos y colores enmarañados es admirable.

________________________________________________________________________________________________________

solange

SolangeLosing you

Dirección: Melina Matsoukas

En el Congo hay un movimiento ¿revolucionario? pacífico, histriónico y maravilloso que es el de los sapeurs, una serie de caballeros integrantes de la sociedad SAPE (siglas de Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes) que en contraste con la pobreza imperante lucen corbatas sombreros y trajes con colores y combinados que podrían ser considerados peligrosos por las sociedades modernas. La historia de los sapeurs es curiosa: surgen como protesta durante los sesenta a la imposición del traje maoísta de tres piezas por parte del dictador Mobutu Sese Sek, y por lo visto tienen un código a respetar que incluye el rechazo de las drogas, de la violencia y del combinar más de tres colores distintos y la obligación de visitar París como si fuese la Meca.

Solange se fue a dar una vuelta por el Congo, se cruzó con algunos y ya tenía videoclip. Eso sí, los distinguidos miembros de SAPE se apropian sin mucho esfuerzo de todo el protagonismo desde el tercer segundo de metraje.

________________________________________________________________________________________________________

gossip

Gossip Move in the right direction

Dirección: Price James

Desde hace un tiempo hay una moda absurda de promoción en Youtube. Absurda pero efectiva: el lyric-video. Días antes del lanzamiento de un videoclip, para ir creando expectación, el canal oficial del cantante a destacar sube un vídeo con la canción y la letra, modo karaoke. Como cuando las emisoras de radio promocionaban los singles, pero como los jóvenes ya no escuchan la radio esta es la forma en que se hacen las cosas hoy.

Riéndose de esta moda tenemos el segundo single del último álbum de los Gossip. En él sale Beth Ditto resplandeciente, graciosa y encantadora, lejos de la imagen de tía guay y borde que ha intentado labrarse hasta que un día vimos un vídeo suyo cantando en bragas en una discoteca de Moscú.

Mientras las letras, las partes instrumentales y el fade-out aparecen al fondo, la solista del grupo acompañada de un puñado de bailarines danzan delante de un croma. Lejos del nivel del vídeo de I wrote the book, aquel homenaje al Justify my love de Madonna incluido en su EP en solitario, nos encontramos sin embargo con un clip sencillo en el que el ritmo juega la principal baza, llegando a provocar varias revisiones inmediatas de lo que parece un homenaje a La factoría de Warhol, a juzgar por los colores y las tipografías.

________________________________________________________________________________________________________

kingdom

Kingdom CrumbsEvoking Spirits

Director: Ori Toor

Por norma general visualizar mentalmente los elementos fundamentales de un videoclip de hip hop conlleva aterrizar de manera inconsciente en una serie de lugares comunes: bastante silicona en movimiento continuo tratando de burlar escasos bikinis, hordas de gangstas con inquietudes preocupantes por orfebrería desproporcionada en el cuello y el plomo bajo la piel, un dress code que viene a significar llevar encima medio Decathlon, fajos de billetes utilizados como confeti o forro interior de tangas despreocupados, coches de vivos colores desafiando las leyes de la física al dilatar el concepto de amortiguador de manera ingenua y un par de uñas del meñique excepcionalmente largas para facilitar el trasvase de farla del saco industrial a la nariz del artista. Todo muy sano y envidiable.

Pero en el caso de Kingdom crumbs las cosas son bastante diferentes, la formación de Seattle (compuesta por Tay Sean, Mikey Nice, Jerm D y Jarv Dee) es más experimental en tanto que su obra gusta de zambullirse en lugares muy distintos, y más profundos, que los elegidos por la mayoría de compañeros de género musical.

Por ello parecía complicado convertir en imágenes el corte Evoking spirits, una canción que incluye versos tan drogopedantes como “My mind expands in widened strands of indigo and purple” (“mi mente se expande en filamentos ensanchados de añil y violeta”), hasta que los caballeros se toparon con Ori Toor, un artista de Tel-Aviv exquisitamente psicodélico. El resultado es un oleaje cromático, polimorfo y muy ácido de imágenes y versos que fluyen con tanto ímpetu que los 1080p de calidad que ofrece en el enlace de Youtube y el modo a pantalla completa se les quedan cortos y las hipnóticas estampas líquidas amenazan con rebosar por los esquinas.

________________________________________________________________________________________________________

beirut

Beirut The rip tide

Dirección: Houmam Abdallah

No es la primera vez que la banda texana nos deja boquiabiertos con un videoclip. Ya hace unos años quedamos fascinados por las coreografías gamberras y sexuales que los bailarines ejecutaban en Elephant gun, esa maravillosa canción.

La preciosa melodía del joven Zach Condon va acompañada de un barco abandonado a la deriva en medio del océano. El hombre orquesta, prodigio de las cuerdas y ya con su cuarto álbum en su haber, nos muestra un vídeo casi estático para el single que da título a su álbum.

Según va aumentando la intensidad del tema y el número de instrumentos crece, las explosiones de colores llegan a crear un entramado que por un instante llegar a recordar cualquier cuadro de William Turner.

________________________________________________________________________________________________________

sigur

Sigur Rós – Fjögur piano

Dirección: Alma Har’el

Shia Lebouf se ha vuelto arty. El protagonista de la saga de Transformers ha enviado a Lars von Trier una sextape casera para poder ser incluido en el reparto de Nymphomaniac, el nuevo experimento del danés. Pero además, también le hemos visto en este clip dentro de la denominada Valtari mystery film experiment.

Ejecutando pasos de danza y con bien de nudismo, el actor parece sentirse en su salsa, también es cierto. El clip narra la historia de una pareja en cuya historia les vemos desde su dormitorio hasta en simpáticos viajes por el mar. Con las mariposas a su alrededor, causantes del triste final.

Este año la banda islandesa también ha hecho otro vídeo digno de mencionar, que es el animado Ekki mukk dirigido por John Cameron Mitchell, creador de Hedwig & the angry inch.

________________________________________________________________________________________________________

unstoppable

Unstoppable Death MachinesDo The Devo

Dirección: Nick Chatfield-Taylor

Una de las maneras más maravillosas de llevar a cabo un vídeo animado ha sido la que se ha sacado de la manga Nick Chatfield-Taylor para ilustrar el Do the devo de Unstoppable death machines.

Grabar a la banda, imprimir cada fotograma, repartirlos entre más de 160 personas, pedirles que dibujen sobre ellos, ordenar el resultado y mirar a ver qué pasa. La canción será una mierda pero el clip es una diarrea gráfica fabulosa. Obsérvese un par de detalles: el hecho irrevocable de que el ser humano no se resiste a dibujar un pene siempre que tiene ocasión, y el detalle de que el vídeo dure tres minutos, cuando el tema en sí anda por el minuto cuarenta, ya que medio metraje es en realidad el desfile en papel de los nombres de los participantes.

________________________________________________________________________________________________________

davidg

David GuettaShe wolf

Dirección: Hiro Murai

El dúo formado por David Guetta y el pájaro de plumaje lacio que anida en su cabeza, lleva probablemente demasiado tiempo abrasando a la raza humana con tonadillas de curioso calado entre el público potencial de Gandía Shore, una masa humana que le sirve de comparsa saltarina y no parece en absoluto preocupada por el hecho de que los cimientos de sus petapistas siempre contengan el mismo esqueleto y que el chavalillo tenga pinta de no empapar demasiadas camisetas entre daiquirí y caipiriña. Para She Wolf al menos Guetta ha tenido la decencia de contratar a un director competente (Hiro Murai) que se marca un clip abriendo con un culete de chavala al fresco en plena montaña y embarcandonos en la persecución de un lobo junto a unos nórdicos de rudimentario inventario de caza. El pellizco visual de Murai son los eventuales estallidos de fabulosos glitches y descomposiciones con texturas picudas y picadas, provocados por la vibrante sangre del animal perseguido y durante los momentos cronoescalada rave del tema. Un detalle además que esta vez el DJ no intente vendernos ningún Renault con pintas de coche playmobil.

________________________________________________________________________________________________________

killer

Killer MikeReagan

Dirección: Daniel Garcia y Harry Teitelman

Killer Mike es un rapero estadounidense que hace nada ha cumplido su sueño de montarse una barbershop afroamericana en Atlanta, y también alguien que aprovecha su faceta artística frente a los micrófonos para desahogarse meando sobre los políticos con cara muy seria y ceño fruncido. El tema Reagan incluye teorías conspiranoicas y muchas collejas al gobierno estadounidense, y su videoclip es una estupenda pieza de animación que utiliza (y distorsiona) los colores de la bandera americana para acompañar las puñaladas de un Killer Mike cuyo atrevimiento es cerrar el tema con ese lapidario, afilado y contundente “I leave you with four words: I’m glad Reagan dead” (“Te dejo con cuatro palabras: me alegro de que Reagan muriese”).

________________________________________________________________________________________________________

flaming

The Flaming Lips The first time ever I saw your face

Dirección: Wayne Coyne

Un problemilla tuvieron los de Oklahoma con Erykah Badu. Unas escenas de una colaboración que iban a hacer juntos fueron las causantes. Ella, en una bañera llena de purpurina cantaba tan tranquilamente y los Lips aporreaban peluches como si fuesen instrumentos. El problema es que después ellos hicieron con el metraje lo que quisieron y no se dedicaron más que a enseñar las tetas de la cantante una y otra, y otra vez. Tras el lógico cabreo de la cantante, dejó de promocionarse el vídeo.

Es entonces cuando llamaron a Amanda Palmer y como ella se queda más larga que ancha enseñando el pubis, pues aquí podemos dejar constancia de esta maravillosa versión del tema de Ewan MacColl, con un vídeo con la impresionante artista desgañitándose en una bañera.

(Continúa)


42 videoclips que tendrías que haber visto en 2011 (y II)

(Viene de la primera parte)

El uno de agosto de 1981 a las doce y un minuto, un canal llamado MTV inauguraba su emisión con un videoclip con bastante sorna: se trataba ni más ni menos que de Video kills the radio star de The Buggles. La profética canción marcaba el advenimiento de una nueva era marcada por el aterrizaje de los músicos en el universo catódico. A partir de ese momento la música vendría ilustrada y sus creadores se quitarían el burka radiofónico.

Treinta años más tarde, la MTV se ha convertido en un canal para adolescentes que emite documentales sobre los hábitos de cópula de los canis italoamericanos y el videoclip en un arma mainstream de propaganda básica: coreografías mongólicas, espectacularidad impostada e ídolos de plástico. Pero aun así un nutrido grupo de bandas y realizadores se esfuerzan en demostrarnos que, más allá de la mera promoción, el matrimonio entre imagen y melodía es capaz de engendrar auténticas joyas.

Continuamos en este rincón el repaso a la lista de clips más selectos por ingeniosos, eficaces, cómicos o excelsos que nos proporcionó el recién abandonado año 2011.

________________________________________________________________________________________________________

The Weeknd – The knowing
Dirección: Mikael Colombu

Siguiendo con revelaciones, no podemos olvidar a The Weeknd, el proyecto del jovencísimo Abel Tesfaye que consiguió que la critica especializada, los artistas más consagrados y el público más exigente de la música negra se rindieran a los pies de la vuelta de tuerca que su álbum debut ha dado al género R&B. Compartiendo con Adele una alergia a los videoclips, medio año después de haber lanzado su disco y que este obtuviera alabanzas a nivel internacional nos vino con un clip de casi 8 minutos para el tema que cierra el disco que, a mitad de camino entre la estética de anime nipón y de aventura gráfica futurista, nos cuenta el rapto de un hombre al que literalmente arrancan el corazón. Mezclándolo todo con la derrota del dictador etíope Haile Selassie, considerado un Mesías Negro tras la revuelta del 74 y la mitología que rodeaba el movimiento rastafari, historia con su propia conspiranoia al no haber quedado claras las circunstancias de la muerte de este. Y La Zona de Tarkovski, ese director que aparece en todas partes, con extraterrestre propio y todo.

________________________________________________________________________________________________________

Emmy the Great – Paper Forest
Dirección: Lucy Needs

Ejemplo perfecto de cómo con un buen tema y una buena puesta en escena, sin necesidad de artificios, se puede fabricar una pequeña, dulce y austera gema. Emmy the Great entona su triste Paper forest mientras Lucy Needs nos cuenta una historia que parece abierta a la interpretación. En el fondo da igual si Emmy interpreta al pasado de esa mujer que parece bailar eternamente por tiempos pretéritos con mejor fortuna, o si en realidad es su conciencia, su amiga o su hija. Incluso da igual si uno quiere creer que todo ocurre al revés y la expresión ausente e impertérrita de la cantante es contrarrestada por una mujer que danza a su alrededor en forma de personificación metafórica.

El vídeo es cojonudo, y esa escena en la que la otrora hábil bailarina se desmaquilla tan poderosa que resulta extrañamente escalofriante.

________________________________________________________________________________________________________

St. Vincent – Cruel
Dirección: Terri Timely

La formación de Annie Clark, que ya nos habían sorprendido con esa maravilla de videoclip que fue Actor out of work,  han vuelto este año con su nuevo LP y para su primer single han grabado esta canción en la que se compadecen, con cierta sorna, de alguien al que han abandonado de manera miserable. El videoclip, con estructura in media res, muestra a la solista, esa mujer que nunca parpadea, descendiendo a un pozo y a la vez nos cuentan su secuestro, su convivencia y su abandono debido a pequeños errores cotidianos y unas expectativas que no se cumplieron. Junto a un delirante riff de guitarra en el maletero de un coche que consigue dar un toque de humor a tan horrible falta de escrúpulos.

________________________________________________________________________________________________________

Major Lazer – Original Don
Dirección: Kyle Frere

Nunca hemos tenido muy claro qué coño pensar de Major Lazer, al fin y al cabo además de portadas de discos que deberían ser consideradas crímenes contra la humanidad estos caballeros engendraban videoclips muy, pero que muy jodidos. Que su música estuviese a medio camino entre lo bizarro, lo curioso y lo ¿pero-que-cojones? tampoco ayudaba a despejar dudas. Y este vídeo de Original Don mucho menos.

Un patio de una casa cualquiera. Con su perrito, su abuela disecada en una silla, su boombox sonando y su chavalada haciendo coreografías absurdas con katanas y navajas de mariposa. Dos momentazos para el recuerdo: la tensión (digna del más milimetrado thriller) que genera el incierto paseo de la abuela y ese minuto 2:16 donde el perro casi se convierte en animal divisible en entregas.

________________________________________________________________________________________________________

Woodkid – Iron
Dirección: Yoann Lemoine

Un vídeo rodado en b/n y en cámara lenta para mostrar sobre fondo gris a diferentes culturas antiguas intentando alcanzar las puertas del cielo sin éxito: bárbaros, la modelo Agyness Deyn y su lechuza como una suerte de Atenea moderna, Gengis Kan, vikingos… todos ellos pereciendo al tiempo que un predicador lee la Biblia y desata un bombardeo antes de que lleguen a cumplir su objetivo.

________________________________________________________________________________________________________

Klaus & Kinski – El rey del mambo y la reina de saba
Dirección: Nacho Rodríguez, Gina Thorstensen y Emma Kidd

El rey del mambo y la reina de saba además de un título Almodovariano también se jactaba de tener un precioso vídeo de animación con raíz de verbenas rurales, exquisito diseño de surrealismo instrumentalizado, aires de Salvador Dalí de pueblo profundo, muñecos de trapo y acuarelas entintadas. Y un carácter muy en la onda del estilo que han cultivado Klaus & Kinski, ese mismo que consigue que contemplar como toca la guitarra un extraño personaje de piernas frondosas con las uñas de los pies pintadas nos parezca, contra todo pronóstico, algo enternecedor.

________________________________________________________________________________________________________

Katy Perry – Last friday night
Dirección: Marc Klasfeld & Danny Lockwood

Si tuviéramos que dar un premio al peor videoclip del año pasado, Firework de Katy Perry se llevaría la palma. Aquel festival de la vergüenza ajena en el que en un balcón de Budapest mientras ella soltaba fuegos artificiales por las tetas un niño padecía leucemia explosiva, una mujer se ponía a parir una mascletá y una chica entrada en carnes provocaba un Big Bang al tirarse en bomba a la piscina. Nunca hubo tantos tópicos en tiempo tan reducido, y sobre todo, nunca fallaron de forma tan estrepitosa. Por no hablar de la absurda frase que abría el tema “¿Alguna vez te sentiste como una bolsa de plástico?” que ya está graffiteada con letras mayúsculas y faltas de ortografía en la historia del pop comercial.

Sin embargo, en un momento en que las popstars lanzan tres videoclips por mes, enlazan un lanzamiento de disco con otro y los fans sitúan cada video de su ídola a la altura de El gran masturbador de Salvador Dalí, apareció su quinto single para calmar un poco el agotamiento del público más consumidor, y definió por fin el estilo de esta mujer que aún no sabíamos dónde meter: toda una reivindicación del pop fácil sin pretensiones. Y no podemos estarle más agradecidos por tal respiro.

Siguiendo la estela de las comedias adolescentes de los 80, en la línea de Las chicas solo quieren divertirse, una fiesta repleta de colores y sobreactuaciones con la ayuda del minusválido de Glee, Debbie Gibson y Corey Feldman como los padres de la cantante, Kenny G y los hermanos Hanson repartiéndose la parte instrumental de la canción y, sobre todo, el acierto de incluir a la pequeña Rebecca Black. Los fenómenos youtube y las estrellas pop, mano a mano cantando juntos por el amor al viernes. El mundo es un lugar maravilloso.

________________________________________________________________________________________________________

Fleet Foxes – The shrine/An argument
Dirección: Sean Peckinold

Un tema de ocho minutos transformado en una aventura crepuscular animada. Unas garras rasgan unas cuerdas. Un antílope recorre un mundo de sol palpitante entre extrañas texturas añejas. Unas insólitas criaturas realizan rituales cuando la noche muerde el bosque. Una tumba acuática despierta a un dragón bicéfalo cuyas cabezas se pelean por el bocado entre chillidos de clarinete enloquecido.

Sean Peckinold, hermano de Robin Pecknold, (el vocalista de Fleet Foxes) ya se había encargado con anterioridad de dirigir un videoclip para los chicos de Seattle (el estupendo White winter Hymnal). En este caso se atreve a recoger el tema más experimental de la formación y reinterpretarlo en forma de vigoroso cuento anaranjado. Un poderoso universo meciéndose al compás de la melodía.

________________________________________________________________________________________________________

South Central – The day I die
Dirección: Steve Glashier

La salvajada del año viene por parte de este dúo electrónico con un vídeo en el que una única cámara, con visor de francotirador, va matando indiscriminadamente a todos los estudiantes del parking de un campus universitario. Este Columbine en clave techno cuenta, según palabras del propio director, un mensaje ya demasiado manido: la complicidad de los espectadores con la violencia, cosa que, por ejemplo, Henry, retrato de un asesino nos enseñó mejor en su día, hace ya 21 años. Sin embargo, y pese a los efectos chungos de la sangre, el mal cuerpo que deja la mira telescópica segundos antes de cada disparo permanece a lo largo de las revisiones de vídeo. Como curiosidad, los propios South Central salen en el vídeo, siendo ellos los dos únicos supervivientes de la masacre. Y como es costumbre en el género, salen con los rostros cubiertos.

________________________________________________________________________________________________________

Beastie Boys – Make some noise
Dirección: MCA

Para conmemorar los 25 años desde el mítico (You gotta) Fight for your right (to party) los Beastie Boys rodaron un minifilm de treinta minutos, y de ese mismo extrajeron bocados para montar el clip de Make some noise, una peliculilla que es en realidad una secuela de ese vídeo del 86 objeto de la conmemoración. Comienza donde aquel lo dejaba, con los chicos saliendo de la fiesta y continuando su cabalgata alcohólica por las calles.

Si el Figh for your right era amateur, ochentero y cutrelux, esta celebración cumpleañera es la una de las más colosales y megalomaníacas fiestas de cameos (la mayoria de apenas medio segundo): Seth Rogen, Danny McBride y Elijah Wood interpretan a los propios Beastie Boys; y en su camino se cruzan Kirsten Dunst, John C. Reilly, Will Ferrell armado con la legendaria cowbell de SNL, Rashida Jones, Will Arnett, Mary Steenburgen, Ted Danson, Rainn Wilson, Jason Schwartzman como una especie de Van Gogh escupidor de té, Zach GalifianakisAmy Poehler, Chloë Sevigny, Jack Black, Orlando Bloom haciendo de yonki limpia cristales, Maya Rudolph, David Cross o Steve Buscemi entre otros. La versión extendida (Fight for your rigth revisited) incluye incluso a más stars en plantilla.

Brillante ejercicio excesivo de ¿Donde está Wally? para el espectador. Y por si todo esto fuera poco rematan con un Delorean. Con viajeros temporales.

________________________________________________________________________________________________________

Björk – Crystalline
Dirección: Michel Gondry

Uno de los regresos más sorprendentes del año fue el del tándem Björk – Michel Gondry. Justo cuando parecía que ambos descendían en caída libre desde principios del nuevo milenio, lejos de la producción y del mimo, tanto en el apartado musical como en el visual de Hyperballad o Bachelorette. Ni él lograba repetir en cine el éxito de crítica de ¡Olvídate de mí! ni ella volver a rozar la acogida que tuvo su disco Vespertine.

Sin embargo, ahora que Biophilia ha salido victorioso al balance de las reseñas, cabe recordar la presentación del álbum, en el que una Björk atrapada en un satélite descarga su música, en forma de rayos fluorescentes, a la superficie de un planeta que modela a su voluntad, con efectos rodados en stop-motion. Y como colofón una traca final epiléptica en la que Björk comienza a bailar dentro de la lluvia.

________________________________________________________________________________________________________

World Order – Machine civilization
Dirección: Genki Sudo

Genki Sudo dejó las artes marciales y se encauzó en otros métodos de expresión más artísticos; una de las formaciones más locas de las que forma parte es el robótico grupo musical World Order. El concepto de este vídeo para el tema Machine civilization no es nuevo, Sudo y su ejército de maniquís autómatas ya habían paseado por otras calles con anterioridad, pero no deja de ser tremendamente perturbador ver a unos hombres adultos trajeados circular por el paisaje urbano trotando a cámara lenta o efectuar coreografías bastante espectaculares a estilo robot. Mimos modernos mecánicos que provocan fascinación en el espectador y no instintos asesinos como era la norma.

________________________________________________________________________________________________________

Superchunk – Crossed wires
Dirección: Whitey McConnaughy

Imagínese el lector que tiene un gato cariñoso y entrañable. Imagínese que un buen día por curiosidad decide atarle una cámara digital al cuello para ver por dónde pulula el animal cuando sale fuera de casa, y que al volver el gatito al hogar y comprobar lo que hay grabado en la memoria del aparato descubre que lo rodado es ni más ni menos que una versión felina del Smack my bitch up de Prodigy, aquel polémico clip filmado en primera persona en el que un protagonista se iba de farra, regaba con vómitos discotecas, se liaba a hostias, robaba un coche y se lo pasaba teta.

Deje de imaginárselo, el descharrante vídeo de Superchunk rodado por Whitey McConnaughy es exactamente eso.

________________________________________________________________________________________________________

Justice – Civilization
Dirección: Edouard Salier

Es difícil hacer música electrónica en Francia y escapar a las comparaciones con Daft Punk. Y más difícil es aún cuando ya con dos discos en el mercado parece que sólo serás recordado por tu primer hit. Para su segundo álbum el dúo utilizó como primer single este Civilization que, tras protagonizar una millonaria campaña de Adidas, no alcanzó las calificaciones deseadas. El irregular ritmo, la excesiva distorsión en las partes lentas y la mala conexión de estas con el estribillo hacen imposible de considerar este tema un rompepistas. Sin embargo, sí que han sabido adaptar un gran videoclip a la inconexa melodía de la canción.

Una semiesfera en la que un nimio accidente causa una ruptura del equilibrio y la destrucción de los restos de nuestra civilización por simple acción de la gravedad, dando paso a la llegada de la civilización siguiente. Todo ello, con unos pobres bisontes como testigos del desastre que, ajenos a ello, corren asustados a donde bien pueden.

Rodado con unas impresionantes técnicas de animación, destacan por encima de todo los efectos de sonido añadidos: el ruido de las avalanchas al comenzar el estribillo, el galope de los animales y caída dela bóveda celestial que sujeta la estatua de Atlas, añadiendo un efecto de vacío al trepidante conjunto.

________________________________________________________________________________________________________

The Shoes – Wastin’ time
Dirección: Yoan Lemoine

Melancolía visual luminiscente. Un chico presumiblemente aquejado de una tristeza apática encuentra refugio y alivio persiguiendo al astro rey y toda partícula de luz en general. Arropadas por el suntuoso tema Wastin’ time del dúo francés The Shoes, las imágenes que ha fabricado Yoan Lemoine tienen también una narrativa de alma lumínica: aparecen tímidamente, se despliegan con calma, alcanzan su cénit en una escena inesperada y brillante (literalmente) y finalmente se apagan poco a poco mientras nuestro protagonista se lleva las manos a la cabeza.

________________________________________________________________________________________________________

Fucked Up – Queen of Hearts
Dirección: Scott Cudmore

Uno de los personajes musicales más odiados del año —que desde aquí me permito reivindicar públicamente— es Damian Abraham, vocalista de Fucked Up. Coincidiendo con el lanzamiento de su tercer disco David comes to life, rápidamente apareció en el radar de las principales publicaciones musicales debido, sobre todo, al tinglado que monta en sus directos. El hombre, bien entrado en carnes, no duda en desnudarse, lanzarse al público, pegarse con sus fans y detractores, desgañitarse, revolcarse en barro, golpearse la cabeza hasta sangrar, simular prácticas sadomasoquistas y, como quien no quiere la cosa, sacar a sus hijos a saludar al público. De hecho, en muchos links de youtube relacionados gran cantidad de comentarios lo nombran como “el gilipollas ese que me jodió el concierto de los Foo Fighters”.

Además del escándalo que monta en directo, sí que ha tratado de presentar un álbum conceptual bien avenido, tratándose de una ópera rock que narra la historia de David, un obrero de fábrica que se enamora de una desconocida. Ese es el pie de la historia que queda contado en el corte Queen of Hearts, para el que ha rodado este vídeo que es una sucesión de bromas y desconciertos con un resultado impecable.

Lo que empieza con una profesora mirando a lo lejos un incendio, en una clase que parece de otra época y en la que intenta distraer a los alumnos hablándoles de la esperanza, continúa con la puesta en marcha de un radiocassette, de niños cantando hard rock a grito pelado, vueltas y más vueltas de cámara, la maestra intentando marcar el ritmo y las niñas impasibles y adorables. Como colofón, una salida del desconcertante marco al entrar en escena el equipo de rodaje. Todo con las voces de los niños, sin playback y sin escucharse en ningún momento la versión del álbum.

Y Abraham, tan ancho.

________________________________________________________________________________________________________

Broken Social Scene – Sweetest kill
Dirección: Claire Edmondson

Todo iba bien.
Todo era muy tierno y bonito.
Hasta que ella sacó el hacha.

________________________________________________________________________________________________________

M83 – Midnight city
Dirección: Fleur & Manu

Y otra entrada más venida de Francia. El dúo M83 ha sido una de las bandas en recibir mejores críticas este año por su vuelta al redil electrónico tras su aventura pseudo-shoegaze con aquellas  fotos promocionales plagadas de filtros vintage, delicia de hipsters.

Midnight city, una de la canciones del año, abriendo el álbum –Hurry up, We’re Dreaming– cuenta con este video en el que un chaval es recién llegado a un internado de niños con poderes y gracias a él, de manera muy similar a una escena de Akira, logran huir de la cárcel en la que les someten a controles para llegar a una fábrica abandonada en la que juegan libremente.

Ligeros toques de efectos especiales para rematar con un desenlace con moraleja en el que se nos explica que, para desatar el potencial interno, mejor liberar a las criaturas y no perturbar su inocencia. Sea como fuere, en los últimos quince años una puesta de sol a golpe de saxo no había resultado efectiva hasta ahora.

________________________________________________________________________________________________________

Foo Fighters – Walk
Dirección: Sam Jones

Dave Grohl y compañía utilizan como excusa el tema Walk para remakear Un día de furia, aquella película de Joel Schumacher en la que a Michael Douglas se le cruzaban un par de cables y entraba en modo berserker al ver el Mcmenú del día. En este caso la cosa no es seria, y la coña tiene bastante gracia cuando las primeras escenas con Grohl atrapado en un atasco nos muestran cómo se incrementa el desasosiego del cantante no sólo por la inmovilidad del momento, sino sobre todo por las estúpidas pegatinas de los coches de alrededor que citan a Justin Bieber, George Bush y a Coldplay (impagable). El vídeo incluía un número de teléfono en uno de los planos al que los fans podían llamar para comentar qué es lo que les ha resultado más cachondo. Y un gag final que condensa la apología por el humor del absurdo, porque estamos empezando a olvidar que los clips pueden también dedicarse a la comedia y dejar aparcado el espíritu hipster tan de moda de vez en cuando.

________________________________________________________________________________________________________

Lykke Li – Sadness is a blessing
Dirección: Tarik Saleh

El vídeo de la sueca Lykke Li se remitía a los emails acompañado de una imagen promocional en la que una servilleta escrita explicaba la situación.

En pantalla un restaurante mortalmente silencioso, con extraños comensales donde padre (Stellan Skarsgård) e hija (la propia Lykk Li) se sientan enfrentados cara a cara en la misma mesa. Un prólogo de copas cargadas es todo lo que necesitara la chica para ponerse a bailar en el centro de la habitación mientras los responsables intentan en vano pararle los pies y las dolorosas letras de Sadness is a blessing enfundan toda esta función grácilmente rodada por Tarik Saleh en tiempos lentos y con muchísimo buen pulso. Poderosa elegancia desatada.

________________________________________________________________________________________________________

The Sound of Arrows – Wonders
Dirección: Mattias Johansson & The Sound of Arrows

Todos, absolutamente todos los videos de estos herederos de Pet Shop Boys son maravillosos. No en vano, el dúo sueco siempre da fe de su mimo por la estética en clips con unas imágenes con colores vivos, cuidadas al mínimo detalle, casi palpables.

Tras tres largos años desde su disco debut (aquel electrizante Danger! que consiguió que su popularidad ascendiera como la espuma en myspace, que en 2008 era el escaparate mundial de la música independiente) por fin se materializó el dichoso nuevo álbum bajo el nombre de Voyage. Y como cuarto single, pasando más desapercibido que los tres anteriores, llegó Wonders. Su, a la vez, mejor y más sencillo vídeo hasta la fecha. Y no sólo el suyo, sino también probablemente de los más sencillos de esta lista.

Sólo les hizo falta coger al tísico cantante, una cama y una máquina de niebla. Lo demás se hizo en postproducción al recopilar una infinidad de esas imágenes que hemos visto en los documentales de ciencias que nos pasaban en el instituto. ¡Pero qué imágenes! Es sorprendente lo que en una canción todo este vídeo evoca: los paisajes de Canadá, las playas de Australia, el Himalaya, el Sáhara, la Guerra Fría, la carrera espacial, la explotación de recursos, las catástrofes naturales y todo el cosmos en su enorme esplendor.

Acompañando a un tema que cuenta cómo una desgraciada alma en pena recuerda los buenos momentos que pasó con su ex-pareja, viene a resumirnos, con ese juego de luces en la última parte de la canción, que el peso del universo siempre termina aplastando los dramas personales. Resumiendo toda la descarga emocional del conjunto en ese plano certero, precioso, simple y magistral, del cierre de la cadena al cuello, a corta distancia de la cámara. Algo que Terrence Malick intentó contarnos este año con El Árbol de la Vida y aquí lo hacen en poco más de cuatro minutos.


42 videoclips que tendrías que haber visto en 2011 (I)

En el crepúsculo de 2011, la dirección de Jot Down llegó a la conclusión de que era más que conveniente darle un repaso a las alegrías dadas por el videoclip musical durante el año. Para tal propósito contactó con una pareja de exquisitos y notorios connoisseurs del mundillo artístico-musical para la construcción de una guía fastuosa de clips imperdibles.

Ante el rechazo de ambos, Jot Down decidió encerrar a dos de sus redactores en una sala con un proyector y esperó pacientemente. Cuatro semanas más tarde llegaron con la piel pálida, la glucosa por los suelos y la lista definitiva de los 42 vídeos que tenías que haber visto en 2011.

Sí, 42.

Disfruten.

________________________________________________________________________________________________________

Battles – My machines
Dirección: Daniels

Con la película Mallrats aprendimos varias cosas: Que Kevin Smith no era la gran esperanza blanca, que hay muchas preguntas pendientes acerca de los penes de los superhéroes y, la más importante, que las escaleras mecánicas son una amenaza para la integridad física. El vídeo de My machines de Battles no hace más que reforzar esta última de manera memorable: un hombre comienza por accidente a rodar por las escaleras mecánicas de un centro comercial mientras la cámara se desquicia por completo, documentando una puesta en escena que es un bestial e imposible salto mortal grabado en un solo plano que rebusca los ángulos una y otra vez. Todo ello coreografiado de manera milimetrada al ritmo de lo que sucede en pantalla. O cómo utilizar los FX para crear algo realmente espectacular que además consigue reflejar la agonía de un bucle dañino en una trampa mecánica. Sobresaliente o más.

________________________________________________________________________________________________________

QG – Bomb
Dirección: Pierre Teulières

El vídeo de terror del año corresponde a este grupo francés que, siguiendo la estela del cine gore venido del Hexágono en los últimos años —À l’interieur, Haute Tension, los intentos de Gaspar Noé en Irreversible—  nos sumerge en una fiesta celebrada en un matadero en la que un niño bien de París queda plantado y decide montarse el fiestón por su cuenta. Dejándose llevar por los alucinógenos y sin poder marcharse, acaba presenciando un sacrificio con canibalismo incluido de la mano de una criatura que parece salida de un videoclip del gran Chris Cunningham, de tal belleza que emana. La sensación de imposibilidad de escape, junto con la estresante música, hace de este uno de los clips más tensos del año.

________________________________________________________________________________________________________

Living Sisters – How are you doing?
Dirección: Michel Gondry

Michel Gondry es uno de los más geniales ilustradores de videoclips, y por eso mismo es de celebrar que vuelva a pisar este terreno con un nuevo ingenio visual. La canción de Living Sisters no es que sea el colmo del buen gusto (en realidad es bastante moñas) pero a su rescate llega Gondry reciclando parte de la idea de una de sus obras maestras (Sugar water de Cibo Matto), añadiéndole una ventana más y creando un clip malabarista con personajes que saltan de un plano a otro, terremotos, accidentes de aviones y destrucción variada en forma de juguetes formados con artesanías precarias. Y lo consigue.

________________________________________________________________________________________________________

Yelle – Safari Disco Club / Que Veux-Tu
Dirección : Jérémie Saindon

La figura del tecktonik, la Lio de nuestros tiempos, presentó su segundo álbum de estudio con este díptico en el que, cual bestia salvaje, es perseguida por sus dos compañeros de grupo hasta que lanzándose por una madriguera llegan al mencionado Safari Disco Club en el que los animales bailan.

Acto seguido —previa pausa para cambiar el escenario— aparecen nuevos muñecos y comienza un segundo número en el que se juega con imágenes simétricas, movimientos bien marcados y ese ente de amor que es Tchiki-Tah Man. Un homenaje al mítico Around the World de Daft Punk en donde, al igual que en el vídeo de Gondry, se van añadiendo personajes al conjunto según avanza la canción.

________________________________________________________________________________________________________

It’s tropical – The greeks
Dirección: Megaforce

Probablemente el vídeo más bestia y salvaje a la vez que infantil e inocente jamás rodado. Un grupo de niños juegan a la guerra armados con Nerfs y demás pistolas de plástico, y una post-edición en montaje se encarga de utilizar los dibujos animados para pintar sobre ellos las balas disparadas, los humos del tiroteo y sobre todo la sangre a borbotones que salpica de los pequeños soldados. Torturas electrificadas, bazookas, lanzallamas, festival de sadismo balístico heredero del anime con una buena muestra de headshots en cabezas infantes y cuya mayor gracia es la percepción de que por muy cafres que sean las imágenes (ametrallar a un enemigo herido a quemarropa en un sofá o simular una ejecución al estilo yihad loca) todo esto no es más que un juego de niños, la droga es harina, las barbas de los terroristas son de tela y el C4 es plastilina amarilla. Kabooom.

________________________________________________________________________________________________________

Metronomy – She wants
Dirección: Jul & Mat

Si hay una banda cuyas canciones no llegan a la suela del zapato de sus vídeos, sin duda hablamos de Metronomy. Aquel grupo del fascinante videoclip de la bola de karaoke golpeando a gente —A thing for me— nos contó este año una historia rutinaria del día siguiente a una juerga: el momento de ir recopilando recuerdos hasta el instante en que viene a la mente un pequeño golpe que desata una reacción en cadena que consigue que te des cuenta hasta qué niveles la has liado parda. Claro, que más grave es cuando la protagonista consigue casi perpetrar una masacre en una boda que, como guinda, tiene el cabreo de la propia novia empujándola a la cama. Hasta que se le pase la tontería.

________________________________________________________________________________________________________

High Places – Sonora
Dirección: Keith Musil

Mary Pearson (el cincuenta por ciento de High Places, siendo la otra mitad Rob Barber) interpreta una retorcida revisión gore de Popeye. El héroe se transforma ahora en heroína, utiliza un bote de espinacas para mutar su brazo y, con media cabeza abierta, supuestamente por culpa de una paliza con un palo de golf, emprende haciendo autostop el camino hacia la venganza. Sangrienta adaptación del personaje con un Bluto que se olvida de Olivia para secuestrar al novio de la protagonista, un tal Angus Andrews, ese mismo que es vocalista de Liars.

________________________________________________________________________________________________________

iamamiwhoami – john
Dirección: Iamamiwhoami

El proyecto de Jonna Lee, revolución audiovisual del 2010, sacó este año un vídeo de ocho minutos y no le importó a absolutamente nadie. Sin embargo no decaía en cuanto a calidad respecto a sus piezas anteriores. Así, en John vemos la impecable factura de la sueca con ese contraluz tan estudiado mientras ella baila ridículamente sobre la cama de papel higiénico de un prostíbulo en el que es prisionera. Ironías de la vida, mientras la canción habla de lo sucia que se siente, el vídeo enfoca unos numerosos primeros planos del camel-toe de la cantante. Aunque podía ser peor, podía masturbar árboles, como en sus primeros clips. En realidad aquella obra también fue un videoclip fuera de serie, así que bienvenido sea todo el trabajo de esta mujer.

________________________________________________________________________________________________________

Mujeres – Reyerta
Dirección: Tom Kingsley

¿Alguna vez has entrado en la peluquería y le has señalado al barbero una foto de revista para explicar cuál es el resultado que deseas? Nosotros no. Pero porque somos unos jodidos snobs. Eso sí, en caso de que tuviéramos que vernos obligados a hacerlo tendríamos muy claro que la única opción posible consiste en visitar al loquísimo peluquero del videoclip Reyerta, del cuarteto barcelonés Mujeres. Vídeo  que eleva el concepto de cambio de look al extremo, sustituyendo el corte de pelo por el cambio de cara a lo Face/off pero en modo fastforward y manual, con producción a cargo de Blinkink y rodado con muchísima gracia en forma de genial y cómica locura de garaje rock y pura-dura alma cartoon.

________________________________________________________________________________________________________

The Go! Team – Apollo Throwdown
Dirección: James Slater

La banda de Brighton volvió con su tercer álbum de estudio al mercado nada más comenzar el año. Fieles a su sonido, sacaron este tema de ritmo frenético y con sonido enlatado. Y fieles a su imagen, crearon este vídeo lleno de efectos coloristas y psicodélicos intercalado con las imágenes del grupo y de la solista Ninja haciendo lo que presuponemos que es bailar mientras la invitada Dominique Young Unique rapea. Todo un despliegue de efectos técnicos sobre fondo negro.

________________________________________________________________________________________________________

Manel – Aniversari
Dirección: Roger Padilla y Àlex Pastor

El grupo catalán Manel se cubre de gloria con el clip de Aniversari. Detrás de la cámara, el guitarrista del grupo y uno de los directores de Infectados. Y delante de la misma se montan su propio Cluedo con Sergi Lopez como detective fantasioso y una incógnita en forma de tragedia en la celebración de un aniversario. Biel Durán y Ona Casamiquela protagonizan una historia de amor en los años treinta con velas, bebidas espirituosas que convierten a la gente en liliputienses, katanas, armaduras, sirvientes escalando por el vestido de la amada y bastante fantasía de carácter mágico. Y con cameos incluidos: Jaume Sisa como fotógrafo de una fiesta playera de extraños personajes entre los que se camuflan los integrantes del grupo Mishima.

Como si Lewis Caroll le cantara a El increíble hombre menguante en medio de la Rambla.

________________________________________________________________________________________________________

Dënver – Los Bikers
Dirección: Milton Mahan

Los chilenos Dënver, la revelación del año pasado en Sudamérica, tras un año repleto de reconocimientos por su disco y los altercados con la aduana en su gira española, sacaron una de las baladas del repertorio como single hace apenas mes y medio. El vídeo consiste en una coreografía ejecutada por el ballet del Teatro Nacional de Santiago de Chile en el Museo de Bellas Artes de la misma ciudad. A medio camino entre la danza y el Saló de Pier Paolo Pasolini, ponen imagen a una canción acerca de la sumisión total en el acto sexual bien cargado de homoerotismo y prácticas sadomaso.

________________________________________________________________________________________________________

Radiohead – Lotus Flower
Dirección: Garth Jennings

Thom Yorke aquí es como aquel parroquiano del peor bar de tu ciudad que a las siete de la mañana, inspirado por los alcoholes, no solo se niega a abandonar la pista de baile sino que realiza el baile de “suene lo que suene, yo bailo lo que escucho en mi cabeza”, mientras efectúa una extraña sucesión de movimientos espasmódicos en el centro de un círculo formado por el resto de despojos del disco-bar que le jalean y palmean la hazaña. Así de patético, así de hipnótico, así de genial. El ducho Garth Jennings dirige una idea simple: Yorke con sombrero “bailando” mientras canta el tema. El resultado acaba convertido en un meme de internet con cientos de montajes en youtube, espasmos que harían parecer paralítico a Ian Curtis, la sensación de estar viendo al cantante siendo controlado por un cruel titiritero y la mejor coreografía desde aquel fabuloso grupo bailongo del Praise You de Fatboy Slim.

________________________________________________________________________________________________________

Supersubmarina – Puta vida
Dirección: Luis Germanó

Sin duda estamos viviendo el mejor momento de la productora BoogalooFilms. Viendo a las actrices lamiendo la crema de cacahuete, revolcándose por el suelo, llorando y, sobre todo, ese culo en pompa en pleno cunnilingus, uno se da cuenta de que esas escenas con la nitidez descuidada forman un involuntario homenaje al  Luis Buñuel de El fantasma de la libertad o Belle de jour. Siendo más directo que el clip de los Scissor Sisters y que el homenaje al director español que Garbage hizo en el burdel del clip de Tell me where it hurts, y contando además con una ínfima parte del presupuesto de ambos. Además, todos sabemos que los vídeos con gatitos puntúan triple en youtube, así que no cabe ulterior discusión. Pena que, salvo el tipo baboso de las cucharadas, los componentes de la banda no sepan actuar tan bien como sus acompañantes femeninas por no ser lo suficientemente sórdidos. Creo que bien se defiende por sí solo, más allá de las críticas de pornografía gratuita, de machismo o incluso, ya ven ustedes qué drama, de radiofórmula.

________________________________________________________________________________________________________

Duck Sauce – Big Bad Wolf
Dirección: Keith Schoffield

Tras el petardazo mundial que pegaron Duck Sauce con el hit Barbra Streisand, reaparecieron con un segundo –y esperemos que último– single consistente en un lobo aullando sobre una base demasiado simplona de cuya baja calidad ellos mismos debieron sospechar. Así decidieron sacar como acompañamiento visual este clip en el que tres trabajadores con una cabeza en la entrepierna salen de caza un sábado noche. No sabemos qué aspira a ser con más énfasis: desagradable, surrealista o divertido. El caso es que es de agradecer en parte que haga olvidar completamente ese horror de canción.

________________________________________________________________________________________________________

Herman Dune – Tell me something I don’t know
Dirección: Toben Seymour

Un videoclip en el que un yeti de peluche de color azul, que disfruta con el tacto del salpicadero de un coche y el viento en la cara, hace autostop para ser recogido por John Hamm (de quien habéis oído hablar gracias a Mad men) merece y merecerá siempre una mención  aquí. Que la extraña pareja después se vayan a un concierto de Herman Dune quizá no tanto. Pero eh, es un yeti. De peluche. Azul.

________________________________________________________________________________________________________

No Age – Fever dreaming
Dirección: Patrick Daughters

No Age dotaban de imágenes a un tema del álbum Everything in Between con una de las ideas más brillantes que hemos visto este año en el mundo del videoclip: convertir los bordes de la propia pantalla en una puta trituradora psicópata. Y entretanto los chicos de la banda se dedicaran a desatar Fever dreaming sin preocuparse demasiado por la integridad física propia o por ese mobiliario que comienza a volatilizarse a lo bestia.

________________________________________________________________________________________________________

Best Coast – Our Deal
Dirección:  Drew Barrymore

Drew Barrymore, el único juguete roto que volvió del infierno del rehab por la puerta grande, dirige el videoclip de la banda californiana de moda con la ayuda de la interpretación de la adorable Chloe Moretz. Para ello cuenta en menos de cuatro minutos la película de entretenimiento perfecta. Mitad Romeo y Julieta, mitad The Warriors. El amor adolescente, graffitti de Julio Cortázar y la mala suerte de no calcular bien el espacio al escribir.

________________________________________________________________________________________________________

Cut Copy – Blink and you’ll miss a revolution
Dirección: Emile Sornin

Una secta formada por simios con aspecto humanoide rescata una serie de baúles donde se guardan diversos miembros de Cut Copy. Pero miembros, miembros. Es decir brazos y cabezas de los integrantes del grupo que los monos utilizarán para montarse en su cueva su propio concierto delirante. Como si El planeta de los simios inspirara la deconstrucción de la banda australiana por parte una peludísima y muy animada fanbase. Atención al mono líder (o lo que sería un Albus Dumbledore simiesco) guiñándole el ojo a Jimi Hendrix al prenderle fuego a la guitarra en la escena final. Ape Rockstar.

________________________________________________________________________________________________________

Adele – Rolling in the deep
Dirección: Sam Brown

La artista del año sacó en enero este single que absolutamente nadie sospechaba que fuese a pegar tanto. No en vano ha sido la canción más galardonada y vendida del 2011, y además la mismísima Patti Smith incluyó una versión del tema en su gira considerándola  su “canción del verano”. La historia del dolor que la muchacha siente al verse abandonada por su ex la ha llevado a superar los 10 millones de copias vendidas en los días de bajas ventas que corren, y comenzó tal éxito con este vídeo en el que ella se queda sentada en una habitación semivacía, su batería en el hueco de la escalera, un ninja envuelto en harina y alguien que no vemos rompiendo una vajilla. No nos atrevemos a buscar el significado por no caer en el más absoluto de los ridículos, pero las caras tapadas por las sombras y la mirada perdida de la cantante aportan el toque de desazón imperante en el disco y el travelling de la cámara al compás de la canción consigue aumentar el ritmo de la misma, lográndose como conjunto un clip sencillo y potente, que son los dos adjetivos que mejor definen el triunfo de Adele. Luego, casi obligada y a destiempo tuvo que grabar en París el vídeo de su segundo single, Someone like you. Un bonito homenaje a la nouvelle vague que merece también mención en estas líneas.

________________________________________________________________________________________________________

Wiley – Numbers in action
Dirección: Us

Wiley y el colectivo Us se divierten lo suyo creando un plano fijo en el que se descuartiza el tema Numbres in action en diferentes y juguetonas pequeñas piezas mecánicas visuales que no son ni más ni menos que otros Wileys multiplicados gracias a la magia de la edición imaginativa (y donde cada uno de los Wileys adicionales lleva una camiseta con su número de encarnación clonada), actuando en pequeños bucles de movimiento, jugando con pelotas, números, globos y cajas al compás del tema. Ingeniosa propuesta en forma de patio de recreo y circo del play/rewind.

________________________________________________________________________________________________________

(Continúa)